Hace casi un año, el 20 de enero de 2025, publicábamos el post que ahora reproduzco. El diágnóstico que Ludovicus hizo en su momento era el correcto. Trump es, definitivamente, el emperador del mundo, nos guste o no; el nuevo Constantino, aunque éste ya está bautizado. Hace diez días bombardeó los compamentos de las milicias terroristas islámicas de Boko Haram en Nigeria, cuando se aprestaban para masacrar cristianos en sus iglesis durante los festejos de Navidad. Hoy, finalmente, expulsó sin derramamiento de sangre a un necio con mucho poder que fue la ruina de un país próspero y empujó a 8 millones de habitantes a dejar su país. El progresismo se rasga las vestiduras por las injerencias de una potencia extrajera; y lo mismo hacen los ñoños del derecho público internacional. Son los mismos que se quedan callados con injerencias mucho más graves como la imposición del aborto, de la agenda 2030, de las políticas LGBT y demás, en todo el orbe. Esperemos que, como San Silvestre en las épocas de Constantino, su sucesor tenga sabiduría y prudencia en el trato con el nuevo emperador, y no nos venga con las conocidas monsergas de la paz, la escucha y el diálogo.
por Ludovicus
Es difícil sacar conclusiones tan tempranas, pero parece que el poder está volviendo a los hombres que gobiernan, sin ir más lejos Trump y Putin, cocineros del futuro sandwich europeo. Entiéndase el poder político, corporizado en un gobernante “populista”, con objetivos políticos que hacen a la ejecución del bien del Estado nacional y la voluntad del que gobierna. Todos los anteriores políticos al uso han sido, más o menos, títeres de la banca, de los grupos de poder e interés, en definitiva de las élites que los eligen en un casting humillante. Biden empleado senil, Macron empleado atildado, Sánchez empleado destructor, Merkel empleada hipócrita-cristiana: todos pugnando por ganar el título de empleado del mes en la ejecución de las Agendas —género, inmigración, inclusión, Ucrania y para qué seguir— y controlados por los medios que dominaban la opinión pública. Los medios evangelizaban, los medios controlaban, los medios defenestraban. Atrás de ellos, por supuesto, las élites, la patronal.
Las cosas han cambiado, la irrupción de las redes ha tenido consecuencias realmente imprevisibles y la doxa popular se ha fragmentado alejándola del programa de las elites, que se han pasado de rosca con sus wokismos, sus maltusianismos y sus transhumanismos. Elon Musk hace poco, hablando con Jordan Peterson, describía al gobernador de California como una especie de Guasón creador del caos, legitimador de los robos inferiores a 1000 dólares, repartidor de kits para drogadictos, emperador de las calles repletas de los zombies del fentanilo y de los incendios inapagables, regidor de escuelas donde el porcentaje de niños ¨transexuales¨ llega a las dos cifras.
Los intentos de establecer censura en las redes (objetivo numero 1 de la Unión Europea) van fracasando, y recibieron el golpe mortal con la compra de Twitter que, según confesión del mismo Elon Musk tuvo por motivo el combate contra el ¨virus woke¨. Este virus, dicho sea de paso, que le arrebató un hijo y lo transexualizó, convirtiendo a Musk de un alegre cabeza fresca en un hombre relativamente focalizado en materia ideológica.
El cambio es copernicano, secular, de consecuencias que todavía no ponderamos debidamente. Pero la vacancia magisterial sobre la opinión pública, o mejor, la desaparición de los medios de formación de opinión de los últimos dos siglos (diarios, radio y TV), además de haber abierto una brecha por la que se han colado tipos antisistema como Milei, Bukele, Meloni o Trump (Putin es otra historia) suscita dos interrogantes.
En primer lugar, ¿quién adoctrina a las masas? ¿Quién forma opinión, quién editorializa? De acuerdo, el medio es el mensaje. Pero entonces el medio está en manos del sentido común de las redes. Todo lo frágil que se quiera, pero hasta ahora mucho mejor que la ortodoxia dictada en Davos. De todos modos, estamos surcando aguas no exploradas. No hay “filósofos” de la Ilustración, no hay diarios, no hay Iglesia docente, no hay escuela, no hay televisión, no hay pensadores. No hay magisterio. Hay un horror vacui que espera ser llenado.
Segunda cuestión, qué se puede esperar de los nuevos líderes.
En su biografía de Santa Helena, Evelyn Waugh le hace decir sobre su hijo, “es el poder sin la gracia”. El Constantino de Waugh no es el santo que la Iglesia ortodoxa pinta o escribe en los íconos. Es un férreo animal del poder como todos los césares, un estadista consumado y despiadado que no duda en mandar matar a su mujer y a su hijo porque conspiran contra él. Cuando Helena, de vuelta de Jerusalén, le obsequia los clavos de la Pasión de Cristo, usa uno de ellos para hacer un bocado para su caballo. Es un entusiasta banal de la nueva religión, de la que se considera “obispo exterior” y no bautizado, lo que hoy llamaríamos un cristiano cultural. El propio obispo de Roma, Silvestre, prudentemente no sale jamás de su residencia para no cruzárselo y tener problemas. Constantino es el Imperio, el orden romano, el derecho; en fin, todos los bienes políticos sin la gracia.
Trump, Putin, Milei, un poco Meloni, todos son cristianos culturales que ven positivamente a la religión y por supuesto, se benefician del apoyo de los fieles, pero probablemente sin la fe. Son un poco Constantinos, animales políticos no domesticados, de conducta imprevisible. El debilitamiento de los medios acrecentará su poder, para bien y para mal. Además del combate a la anticristiana agenda woke, pueden ser muy beneficiosos en el apoyo a la reconstrucción de los medios de evangelización. Sería prudente y conveniente que los miembros del clero progre, en particular el Papa, siguieran el ejemplo de San Silvestre y no se les cruzaran en el camino.

Fantastico articulo!!
Maduró de golpe. En buena hora. Lo demás se verá.
Hilbert
En pocas palabras voy a decirlo: es facil y para nada virtuoso culpar a las ideologias, los malos, los ismos, de todo lo anticristiano. Y es cierto, funciona asi.
Pero realmente, a lo que va el comentario del post: que acciones concretas hago y puedo hacer para evitar ciertas cosas que suceden en el mundo?
Nadie de aca tenia injerencia en lo de Venezuela. Eso dice mucho del palabrerío que inunda la mundo católico.
Trump se comió mal caníbal , ergo …….
Ser católico o no, esa es la cuestión. Después hay males mayores (ej. Comunismo) y males menores (ej. Imperialismo yankee). Eso es debatible. Pero son males. No sepuede mezclar el bien y el mal.
La Virgen de Fátima dijo que el mayor mal (terrenal) de nuestra época era el comunismo (=Rusia en aquel momento). Y cualquier cosa que aniquila la hegemonía cultural del comunismo (imperante desde mayo de 1968) es una buena noticia para los católicos. Por desgracia, hay mucho marxismo infiltrado en eso llamado Doctrina Social de la Iglesia, que se traduce en pacifismo tonto y otras lindezas, como el ataque a la propiedad privada o al derecho natural de asociación. Poco que ver con la Visión Social Católica.
Wanderer: presentar reparos contra el entusiasmo derechoso a favor de Trump y compañía no es levantar una oposición feroz. Al final del día, las cosas de la política real pasan completamente de lado de las opiniones de esa cosa tosca que se llama «el pueblo». Mucho más pasa de largo lo que se diga en redes sociales y blogs.
Personalmente, me cuesta creer que dicho entusiasmo sea únicamente porque se abren algunas posibilidades de acción. Sospecho que existen otras simpatías, aunque como no me consta no me voy a embrollar por ahí. Lo que sí, incluso aunque fuera por esas «posibilidades de acción», fácilmente se contesta que no hay quién pueda hacer algo. Los abortorios siguen, el wokismo solamente retrocedí pero en cualquier momento resurge, los musulmanes están avanzando ya en este lado del charco, el narcotráfico permanece negociando y la oficialidad eclesiástica sigue siendo progresista y prohibiendo salir a hacer proselitismo. Estamos ante un efecto estético.
G. Marivs
No sé si se publicarán bien las imágenes aquí, pero en caso de que sí, y que a Don Wanderer le parezca aceptable el punto de vista expresado, ahí van…
Bueno, las imágenes que puse en el comentario no se publicaron. Puede borrarlo, Don Wanderer, así como está no tiene ningún sentido.
Un artículo interesante, no por lo que dice explícitamente, sino por lo que revela, que es bastante deprimente. En primer lugar, se ve hasta qué punto la ideología puede cegarnos. Ciertamente, el así denominado “wokismo” es un fenómeno venenoso y maligno. Pero creer que basta con oponerse a él para ser un adalid del cristianismo y del bien, es, digámoslo con amabilidad, enormemente ingenuo. Hace algo más de 80 años había gente que se dejaba entusiasmar por Hitler porque era anticomunista, mientras otros sentían igual admiración por Stalin a causa de su antinazismo. ¿Hace falta calificar estas actitudes?
Por otra parte, la impaciencia de que nos llegue un pseudomesías o aunque más no sea un “hombre fuerte” que nos saque del marasmo, desorienta, extravía y lleva por caminos que no conducen a ninguna parte. Además tal anhelo revela nuestra inoperatividad e infantilismo, siempre a la espera de que algún providencial superhombre nos saque las castañas del fuego. Si a ello le sumamos una visión en blanco y negro de la historia (tan cómoda y facilona como alejada de la realidad), el desastre es total. Ciertamente, Maduro es un malandrín de cuidado, quién puede dudarlo, y su régimen una infamia. Pero no hace falta ser una sibila para darse cuenta de que Trump y el suyo no lo son menos. Maduro es un morochón levemente amulatado, ex-omnibusero y presuntamente izquierdista. Trump fue rubio en sus buenos años (sólo Dios sabe cómo se llama el color actual de su visera capilar), es rabiosamente derechista y proviene de una familia de capitalistas. Sospecho que para algunos incluso estas diferencias epidérmicas son decisivas para inclinar a uno u otro lado la balanza de sus simpatías.
La comparación de Trump con Constantino es, como chiste, digna de Groucho Marx. Creer que los berrinches de Trump contra el “wokismo” equivalen al edicto de tolerancia que posibilitó la libre expansión de nuestra hasta entonces amenazadísima fe por todo el orbe, revela algo que mejor nos abstenemos de calificar, pues no es posible hacerlo con la debida urbanidad. Apoyar tales argumentos en una novela de Evelyn Waugh (y por cierto no la mejor de su autor, al margen de su devoción y buenas intenciones) muestra la poca consistencia de la tesis. Se me dirá que Constantino fue, como Trump, un sujeto capaz de crueldades y de corrupciones y que sin embargo salvó al cristianismo y lo proyectó en la historia. Sí, es cierto, pero las circunstancias son totalmente diferentes. Constantino fue un soldado rudo y un político maquiavélico salido del paganismo, nunca llegó a ser un auténtico cristiano, lo fue acaso de un modo rudimentario e interesado, sin llegar a tener verdadera consciencia de lo que significaba la nueva fe, sin captar su sentido existencial, ni su hondura filosófica y teológica. Trump, por el hecho mismo de que Constantino posibilitara el surgimiento de una sociedad y una cultura fundamentadas teóricamente en el cristianismo y que hoy ya son milenarias, carece absolutamente de las excusas que tal vez podrían valer para el emperador en aquella aún temprana fase de la cristiandad. La barbarie de Trump no es la del cristiano “en embrión”, por decirlo de algún modo, sino la de la regresión al paganismo.
No sé si Meloni, Trump, Milei y otros son “animales no domesticados”, como dice el articulista. En todo caso, en las sociedades de animales no domésticos, que yo sepa, no suele haber demagogos como éstos. Pero si algo me parece lamentable es el concepto, tan de moda, de “cristiano cultural” (¿Y qué tienen Milei y Trump tienen de “cultural”?). El cristianismo es una religión, una fe. Esta religión y esta fe han tenido un inmenso influjo cultural, han modelado una parte muy importante de nuestra cultura durante dos milenios (por desgracia no totalmente, ni mucho menos). Pero no por eso dejan de ser religión y fe y de estar antes de la “cultura cristiana” y por encima de ella. Cristiano, sin adjetivos ni limitaciones, es sólo quien cree en Cristo y se afana, con más o menos éxito, en imitarlo. La fe y la imitatio Christi son lo que en esencia define a un cristiano. Quien carece de esa fe de modo sincero o quien renuncia a imitar a Cristo (desde luego imitarlo sólo es posible de un modo inevitablemente imperfecto) no es cristiano, ni “cultural” ni de ninguna otra clase. Punto y basta. El cristianismo no es una ideología como un menú a la carta, en la que se pueda despreciar la fe y la imitación de Cristo y quedarse con lo que a uno más place, con una presunta “cultura cristiana” o con un alambicado ritualismo que satisface anhelos estetizantes. La fe no se ve. Los actos, es decir la imitatio Christi, la dejan traslucir. Si alguien afirma que en Trump, en Meloni o en el judaizante Milei ve a un imitador de Cristo podemos pensar que está bromeando o que delira o que blasfema, pero nada más. Repetir la publicación del artículo con motivo de los sucesos en Venezuela (un repugnante y vulgar ajuste de cuentas entre bandas de mafiosos a costa de un pueblo muy desdichado y de la paz mundial) me parece muy decepcionante y, si algo tiene de “cristiano”, sólo lo es en el sentido “cultural”, es decir ideológico, no en el religioso, que es el único verdadero. ¿No es pecaminoso subordinar la fe a la ideología? ¿No es una forma de poner el nombre de Dios en vano? Un afectuoso saludo a todos.
Comparto de corazón su comentario.
Estimado, sus comentarios son siempre muy interesantes y discutibles, que es lo que buscamos. Suelo estar de acuerdo con la mayor parte de lo que dice. Sin embargo, en este último, ha mostrado una hilacha que no le conocía: aquella que Eck llamó magistralmente «insaciabilidad». Y que, en mi opinión, es un problema muy serio que tiene algún sector del mundo católico conservador.
Como los gobiernos de derecha, o antiwoke, o cristianos culturales o como quiera llamarlos que están ganando terreno en el mundo no están capitaneados por el Salvador, o por San Luis, o por San Esteban o, al menos, por lo menos Balduino de Jerusalén, entonces no solamente hay que quitarles todo apoyo sino que hay que oponerse ferozmente a ellos.
En el fondo, prefieren que a Kamala en la Casa Blanca y a Massa en la Casa Rosada; de ese modo, dicen, el enemigo es más nítido y más fácil de pelear contra él. Son insaciables: o todo o nada. Y como todo es imposible, entonces nada.
Prefieren oponerse con ferocidad a Trump que será todo lo que usted señala y mucho más, pero fue capaz de diezmar a Boko Haram en Nigeria. Y lo mismo se digan con el caso de Milei: como aún no fucila en la Plaza de Mayo a los traidores y no el entrega el poder público al nacionalismo católico, entonces se lo combate con mayor ahínco aún que con el que combatían al kirchnerismo. No importa que haya entregado la educación y las relaciones culturales internacionales a católicos conservadores que están haciendo una tarea extraordinaria. O es todo, o es nada.
En definitiva, insaciables.
Comparto, querido Wanderer, su opinión sobre el » cañonazo» disparado por Messerschmidt. Me gusta mucho el artículo sobre Trump Imperator!
Así es. Me imagino a estos insaciables presenciando a Constantino cuando convocaba y presidía el Concilio de Nicea, cosa que Trump de momento no ha intentado. Un pagano! Sacrilegio! La Historia es una cosa esencialmente impura, lo que importan son las tendencias.
La cuestión de fondo se reduce, para mí, a lo siguiente:
¿Son estos, en particular Trump, uno de los nuestros, es decir, realmente un cristiano de fe practicante? Mi respuesta es no. Trump es una criatura egocéntrica, avara, vengativa, promiscua, etc, etc. ¿Se le puede dar entonces apoyo incondicional o festejarle todo lo que haga? No. En todo caso se apoyará prudencialmente en lo que hace bien, y se rechazará el resto. Un motivo de peso, como dice Isaías, es que Asiria no nos salvará. Las esperanzas puestas en el poder político tienen la tendencia a defraudar y a estallar en la cara de quienes las han abrigado. Una diferencia sustancial entre Constantino precristiano y Trump postcristiano es el uso y abuso de la fe para los fines políticos del demagogo de turno; y si del lado de la fe se acepta este amancebamiento maldito, cuando caiga el demágogo –porque aquí nadie queda para planta y la rueda de la fortuna gira y gira– le tocará en suerte a los cristianos pagar también los platos rotos, sin haber realmente recogido ninguno de los frutos que esperaban*.
Véase, por ejemplo, el caso de la causa provida en EEUU. Se enfocó toda la energía del movimiento en la derogación de Roe vs. Wade. Según iba a reducir drásticamente el aborto en el país. El aborto ha aumentado año tras año desde entonces y los estados han pasado leyes locales aún peores que las anteriores como reacción. El movimiento ha perdido fuerza y dirección. Muchos provida se embanderaron con el movimiento MAGA porque según iba a promover la causa; pues resulta que se ha promovido la fertilización in vitro y efectivamente se ha hecho nada para limitar el daño de los abortivos por correo. Eso sí, la causa provida ha quedado ahora asociada con el magaísmo, con todos sus aspectos negativos vinculados a la corrupción, el abuso, el caso Epstein y todo lo demás.
Como decía Benedicto XVI en su primera homilía, «Todas las ideologías del poder se justifican así, justifican la destrucción de lo que se opondría al progreso y a la liberación de la humanidad. Nosotros sufrimos por la paciencia de Dios. Y, no obstante, todos necesitamos su paciencia. El Dios, que se ha hecho cordero, nos dice que el mundo se salva por el Crucificado y no por los crucificadores. El mundo es redimido por la paciencia de Dios y destruido por la impaciencia de los hombres.»
El Pepe Mujica decía que, con tal de ganar las elecciones, se abrazaba con cualquier culebra… hay que tener bien claro con qué culebras nos abrazamos, y ser conscientes de que son culebras y no peluches.
EXVETERANOVA
*Me perdonarán que hoy esté para el locus communis, pero me recuerda a aquel dicho del cardenal George, que él moriría en su cama, su sucesor moriría en la cárcel, y el sucesor de aquel linchado en la plaza pública. Quizá por ello no se reemplaza aún a +Cupich, si se me permite la humorada. Pero bien cabe preguntarse qué pasará cuando el inevitable movimiento pendular devuelva el poder a los otros, y dónde quedaremos nosotros. Más que la oportunidad de evangelización, quizá llegue la oportunidad del martirio.
Coincido plenamente con Don Wander.Para cierto circulo catolico conservador con alpargatas y de Racing o sos todo o no existis.
Apreciado Wanderer:
Muchísimas gracias por su jugosísima respuesta. En primer lugar, eso de “mostrar la hilacha” significa algo así como descubrir algo oculto o que se pretende ocultar. No es mi caso, mis hilachas están bien a la vista, no pretendo ocultar ninguna: soy católico, no adscripto a ninguna de los grupos sectarios que desgraciadamente pululan en la Iglesia, en bastantes aspectos (pero no en todos) soy afín a eso que suele llamarse tradicionalismo, no tengo compromisos ideológicos con ningún partido o tendencia política, me esfuerzo en dar prioridad absoluta a la fe y la razón y siento gran antipatía por las ideologías. Sin ninguna duda persigo estos ideales de modo muy imperfecto y deficiente, sin llegar a acercarme a ellos tanto como quisiera y debiera. Uno de los muchos inconvenientes de la muy precaria comunicación digital es que no nos conocemos y creemos saber del otro mucho más de lo que sabemos en realidad.
La “insaciabilidad” y el “todo o nada” que usted me imputa me son totalmente ajenos. No niego ni negaré los méritos de Trump, que los tiene. Aunque parezca paradójico en el momento actual, considero que, para ser un presidente yanqui, es bastante pacífico. El ataque a Venezuela ha sido un golpe de mano con apoyo de pocos o muchos chavistas, aún no lo sabemos, que querían, por el motivo que sea, sacarse a Maduro de encima, pero no una heroica acción bélica de gran envergadura. Como digo, creo que Trump, como todo ser humano, tiene sus virtudes. Pero tampoco estoy dispuesto a sobrevalorarlas ni a dejarme deslumbrar por ellas, ni a cerrar los ojos ante su locura y sus grandes vicios, ni a convertirlo en un héroe porque rezongue contra el aborto, práctica criminal como pocas.
Como decía, hace más de 80 años había gente que adoraba a Hitler porque era anticomunista. En eso Hitler acertaba, qué duda cabe, no le negaré ese mérito, sería estúpidísimo hacerlo. Pero eso no quita que fuera un demente y un criminal. Paralelamente otros veneraban a Stalin por su antinazismo. En eso Stalin tenía toda la razón, lo que no era óbice para que él mismo fuera tan asesino y obseso como Hitler. Perón reconoció que en la Argentina de su tiempo había injusticias sociales que debían ser corregidas, en lo que tenía razón, pero eso no le exime de haber sido el mayor bellaco de la historia nacional. ¿Cree de verdad que soy tan intransigente, absolutista y estrecho de mente?
Ni Trump es el Constantino que algunos de ustedes quieren ver en él, ni Maduro es una encarnación de Satanás. Pero en conjunto los dos, como balance final, son bastante lamentables. Lo que a mí sí me indigna es que se presente a payasos nefastos, sean de izquierda o de derecha, como “heroes culturales” del cristianismo, sea del cristianismo tradicionalista, sea del progresista. Ahora diré con dureza y, pido perdón por ello, sin ninguna cortesía la impresión que me causa el artículo en conjunto: me parece que, o se trata de un lapsus (cosa que le puede pasar a cualquiera) o hay que ser… mejor no digo qué para pretender equiparar a un personaje de nuestros días con una muy trascendente figura histórica de hace casi dos mil años. La falta de perspectiva histórica es grotesca, no estamos ni remotamente en condiciones de juzgar en esos términos el relieve de nuestros contemporáneos, la impaciencia y el apresuramiento de tales juicios es infantil. Por favor seamos un poco más serios. Que en la Casa Blanca esté Kamala Harris o Trump me resulta indiferente: ambos son, cada uno a su modo, nefastos, ninguno alcanza el mínimo requerible para que le otorguemos nuestra aprobación. Con respecto a Milei creo que es un pobre desquiciado que sirve de pantalla a su hermana y a otros muchos inescrupulosos, en el fondo ni mejores ni peores que sus antecesopres peronistas, sólo diferentes. Con respecto a que no fusile a nadie, le diré que sólo faltaría eso. Personalmente soy absolutamente contrario a la pena de muerte. Y por favor, apreciadísimo Wanderer, no se acalore tanto, que con tanta pasión termina usted por escribir dislates como lo de que Trump ha diezmado a Boko Haram ¡nada menos que en Venezuela!
Un sincero y afectuoso saludo.
Estimado don Messer,
Algunas precisiones que probablemente se le escapen por estar acostumbrado a la lengua de Goethe. Cuando digo, o se dice, «mostrar la hilacha» no significa necesariamente revelar algo que estaba oculto. Puede ser entendido de ese modo pero, donde yo vivo al menos, puede entenderse también como tener un berrinche inesperado.
Si usted entendió que el artículo de Ludovicus o/y mi introducción consistía en una asimilación de Trump con Constantino, se ha equivocado seriamente. Quizás utiliza un traductor de IA; no lo sé, pero me extraña porque no es eso lo que se quiso decir. Si lee los comentarios, verá que es usted el único que lo ha interpretado de esa manera.
En tercer lugar, me parece grave, muy grave que le resulte indiferente que en el poder de EUA esté Kamala o Trump. Eso significa que le resulta indiferente, por ejemplo, que Planned Parenthood sea o no financiada, o que la ideología de género sea o no promocionada por el Estado. De su postura parece colegirse que, o es presidente el hermano del cardenal Burke, o da lo mismo quien sea… Eso es la insaciabilidad de la que hablo.
En cuarto lugar, Milei es un desquiciado, estamos de acuerdo. Pero lo real es que alcanzó logros que nadie preveía en materia económica y que está dado a los católicos espacio y oportunidad para hacer cambios fundamentales en la educación y en la oposición internacional a la agenda 2030. Sentado en su escritorio de Baviera junto a la lumbre de la chimenea, es muy fácil juzgar al loquito y afirmar alegremente que es un fantoche de su hermana…
Finalmente, estimo que será lo suficientemente caballero y benévolo para admitir que ubicar a Boko Haram en Venezuela no fue más que un lapsus calami, no ocasionado por la ira sino por el apresuramiento.
Es ud verdaderamente ridiculo, totalmete incapaz de percibir la realidad, relativizando la maldad y la bondad de los dos personajes de la semana. Si no es Cristo, nada? Es acaso ud San x? Ocupese de salvar su alma q con eso le deberia bastar y deje q Trump, por la gracia de Dios, se ocupe de sentar las bases politicas para facilitar la salvación de las almas de los venezolanos.
Veremos… De momento, Trump ha repudiado a María Corina Machado y Delcy Rodríguez, mano derecha (o izquierda) de Maduro será investida presidenta interina de Venezuela. No es buena señal.
Machado, adscrita al NOM y la agenda 2030, premio inNoble, eso lo dice todo. Más confiable Delcy, asegura la gobernabilidad.
Jorge
Excelente radiografía de Ludovicus sobre el triste papel de los progres zurdos y no tan zurdos que condenan a Trump por el secuestro de Maduro -el dictador okupa que llamó a elecciones pero como las perdió nunca entregó el poder- pero defienden la entronización del aborto, la homo y la transexualidad, la ideología de género y son cómplices de la prensa mundial que guarda silencio absoluto sobre la matanza de cristianos en el mundo.
Sin ir más lejos, hoy Infocatólica publica que «EE.UU. reprocha al Reino Unido el procesamiento de una activista británica provida por rezar en silencio dentro de la zona de protección de una clínica de abortos».
¿Cuándo EE.UU. y Gran Bretaña disputaron por cuestiones morales o de política internacional como también ocurre ahora por la guerra de Ucrania?
Es muy cierto que líderes que están en boca de todos como Trump, Putin o Milei, no serán todo lo cristianos y mucho menos católicos que a uno le gustaría, pero si vemos que defienden los valores cristianos mil veces mejor que muchos obispos y cardenales vergonzosos como el besuqueiro Tucho Fernández, nada menos que el custodio de la doctrina católica por obra y gracia del Papa Francisco de triste memoria, ¿a quién tenemos que aplaudir los católicos…?
Fuenteovejuna
Los católicos tenemos que adorar a Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo, venerar a la Santísima Virgen y a los Santos.
No tenemos que andar aplaudiendo a ningún politiquero sea del color que sea.
PD: no todos los que critican a Trump son zurdos ni «no tan zurdos». El mundo no se divide tan simplistamente.
PPD: cada tanto vendría bien recordar la lección de Tolkien, no se puede usar el Anillo para combatir a Sauron.
Estimado Battistella
Estoy seguro que jugamos en el mismo equipo, pero por alguna razón que todavía no alcanzo a desentrañar, desde que Wanderer estaba en el antiguo blog mis comentarios siempre le resultaron un carozo difícil de tragar.
¿Acaso está Ud. del lado de los progres que defienden al comunista Maduro que esclaviza a su pueblo y a los católicos que no se arrodillan ante él? NO. ¿Acaso está Ud. del lado de los Kirchner y su banda de ladrones que defienden el aborto, el matrimonio homosexual, el feminismo, etc.? NO. ¿Acaso está Ud. del lado de los progres que defienden a los obispos y cardenales como Tucho Fernández y añoran al Papa Francisco? NO.
Qué quiere que le diga, Don Andrés, si Ud. fuera progre le recomendaría un buen analista freudiano, pero como jugamos en el mismo equipo me tiene medio intrigado. En la próxima la seguimos. Que termine bien el día.
Fuenteovejuna
Excelente observación.
Estimado Fuenteovejuna.
A lo mejor tiene mala memoria, o memoria a corto plazo nomás.
Yo siempre compartí y aprendí de sus comentarios, hasta que empezó a predicar el mileísmo y hacer oídos sordos a los caveat que yo, entre otros mejores que yo, le poníamos.
A mí me parece difícil que siga sosteniendo su postura, con la cantidad de pruebas en contrario que ya han aparecido. Pero en fin, ya hay un comentario extenso que responde mejor, así que lo remito.
PD: lógicamente no trago carozos. Si acaso como la pulpa de las frutas, como corresponde.
¿No se acuerda de «El Contra», don Fuenteovejuna?
Ni chicha ni limoná.
Nadie canoniza a Trump. Pero es obvio que es menos malo que varios otros. Y Dios escribe derecho en renglones torcidos. Y hasta el más malo puede hacer algo bueno.
En cuanto a los acérrimos críticos de Milei, pues ahí lo tienen a Kichi: ¿lo prefieren?
Estimado Battistella, respondo a su misiva de hoy a las 12.42.
Yo también comparto sus comentarios, ocurre que si Ud. supone que yo predico el mileísmo, me parece que también cae en el error de la insaciabilidad de la que en otro lado se explayó muy bien Don Wander.
Yo no ignoro los errores de Milei, un cristiano bautizado católico que por malas influencias hoy es un judío fervoroso de Moisés y las fuerzas del Cielo que acudieron en ayuda de los Macabeos en su lucha contra Antíoco IV, uno de los sucesores de Alejandro Magno.
Lo que ocurre es que en cuarenta años de «democracia» en la Argentina nunca tuvimos un presidente religioso como este Milei que por desgracia nunca entendió que el Mesías anunciado por los profetas era nuestro Señor Jesucristo. Aún así, tiene algunas cosas muy buenas como su lucha contra el aborto, los LGBT, la ideología de género y los falsos derechos humanos, una bandera que hoy enarbolan los zurdos cómplices de los Montoneros que en alianza con Fidel Castro querían hacer de la Argentina la segunda Cuba de Sudamérica.
Yo lo voté a Milei, pero no fue por él, fue por Victoria Villarruel, una mujer católica y valiente que hace más de 15 años y en soledad saltó a la arena de los gladiadores para luchar en desventaja contra todos los enemigos que nos agobian.
A ver si me entiende, Milei no es santo de mi devoción pero arrima el bochín como nadie lo hizo antes. Si Ud. espera un enviado del Cielo no lo va a encontrar, para eso tendremos quie esperar la Segunda Venida de Nuestro Señor. Por ahora tenemos que arreglarnos con las armas que tenemos. Lo demás Dios lo proveerá.
Antes de lo mejor que está por venir nos esperan horas amargas, para eso Ud. puede contar conmigo. Yo sé que también puedo contar con Ud.
Fuenteovejuna
NICO
En esto estoy totalmente de acuerdo con Usted, don Andrés. Pienso que se le está cayendo la máscara al «estado democrático de derecho», y al supuesto » orden internacional basado en el derecho». Como decía San Agustín, un Estado sin justicia es una banda de ladrones. La única diferencia es que hay gangsters más poderosos que otros, pero gangsters son todos. Pobre de los pueblos a merced de éstos.
NICO
De acuerdo, Fuenteovejuna, mil veces de acuerdo! Gracias por expresarlo tan bien!
¿Quién editorializa? Caramba, no esperaba esa del bueno de Luis. No hace falta más que darse una vuelta rápida por la vida temprana de quienes son dueños de las redes sociales, plataformas de streaming, pantallas de meretrices e inteligencias artificiales para responder fácilmente. Se cambió la tecnología, pero no los medios. Por favor, no vayamos a querer derechizar el asunto como si tuviéramos delante a unos nuevos mini catejones, porque no lo son. Llamar «antisistema» a los nombrados me parece una tomadura de pelo. Hasta está mal usado el principio aristotélico, porque el horror al vacío no es un espacio a la espera de contenido, sino la constatación de que precisamente nunca hay vacío porque siempre algo lo llena. Y acá estoy completamente de acuerdo con naturalistas medievales y artistas barrocos: no lo hay.
Coincido en que Donaldo es emperador, period. No creo que el artificio retórico antiwoke sea suficiente para abrigar alguna clase de valoración positiva. Lo que sí, es inteligente pensar que hay brechas para una hipotética evangelización… solo que este panorama se vuelve una obra tenebrista cuando tratamos de darle respuesta a las preguntas: «¿quién quiere salir a evangelizar?» y «de entre los que quieren, ¿quién sabe cómo hacerlo?».
Trump no es Godot, y San Benito está muerto. Estamos esperando a Cristo, y por si algún judaizante no se avivó, añado que estamos esperando no su primera sino segunda venida.
G. Marivs
A mí juicio, llamarlo Constantino me parece atrevido y descabellado. Parece más bien un Ciro II de Persia que ayudó al pueblo elegido a pesar de ser un pagano.
Puede ser, pero tenga en cuenta que Constantino fue pagano hasta el momento de su muerte cuando se bautizó, y Trump es cristiano.
No creo que Milei o Meloni sean lo mismo que Trump. Ni se acercan. De todos modos, más allá de la necesaria captura de Maduro, ya quedó claro en la conferencia de hoy que es principalmente el petróleo y su poderosa industria lo que movió a la invasión. Y ya sabemos que capitales hay atrás de eso.
Veremos cómo sigue esta historia.
Por supuesto, era indispensable que surgieran los judíos…