
Cuando los gloriosos apóstoles eran iluminados en la Cena, durante el lavado de los pies, el impío Judas fue oscurecido con la enfermedad de la codicia, y a inicuos jueces te entregó a Ti que eres el Justo Juez. Mirad al amante de la riqueza, quien por causa de su codicia se ahorcó; huye del alma insaciable que se atrevió a tal extremo contra el Maestro. Señor, quien por sobre todo eres bueno, gloria a Ti.
Tropario del Jueves Santo