
Hace más de un mes que el Papa Francisco está internado. Los partes médicos, cada vez más escuetos, nos dicen que día a día necesita menos oxígeno y que mejora lentamente. Se trata de hacer un acto de fe en esas nuevas escrituras. Y para los que tienen poca fe y exigen algo más, los encargados de la comunicación vaticana —todo un dicasterio presidido por el prefecto Paolo Ruffini, un periodista laico— cometen torpeza tras torpeza. El brevísimo audio que se escuchó hace un par de semanas en la plaza San Pedro confirmó la gravedad del estado de salud del pontífice y sembró dudas sobre su origen —habló en español y los comentarios dicen que habría sido grabado a comienzos de febrero, apenas ingresado en el Gemelli, y destinado a un encuentro de oración por su salud que se celebró en la plaza Constitución de Buenos Aires— y la fotografía profundizó las dudas. ¿Por qué de espaldas y de lado? ¿Qué impide ver su rostro? Ademas, el Papa aparece envuelto en un par de sábanas blancas que intentan, de manera bastante tosca, simular el alba, y sobre ellas tiene una estola morada, puesta al revés (las costuras están hacia arriba y no hacia abajo), signo elocuente de que quien lo vistió así no es un sacerdote.
Esta situación en una persona de 88 años y con una salud débil como la de Francisco hace suponer, con toda sensatez, no solamente que está grave, sino que difícilmente salga de este estado, aunque pueda permanecer en él durante meses. Y aún en el caso de que saliera, todo hace presumir que quedará en un estado muy limitado, no sólo en cuanto a la movilidad, sino también en lo cognitivo. Y para esto no hace falta ser médico. Basta con la experiencia que cualquiera de nosotros tiene con familiares o conocidos que han atravesado circunstancias similares.
Lo preocupante de todo esto es lo que nos temíamos: atravesar un intermezzo más o menos prolongado, durante el cuál nadie sepa quién es quien realmente gobierna la Iglesia. O, peor aún, quiénes son los que la gobiernan. Ya tuvimos la experiencia de Juan Pablo II en su estado de enfermedad postrera, cuando cualquiera que tenía buena relación con don Estanislao iba a verlo y salía de los apartamentos pontificios con un nombramiento episcopal o con un decreto firmado bajo el brazo. Y hasta el momento, las señales en este sentido son inquietantes.
Quienes lo han visitado oficialmente, y en dos ocasiones, han sido el cardenal Pietro Parolin y el sustituto Edgar Parra. Es muy preocupante que sea Parolin quien tome las riendas de la Iglesia aunque le corresponde de oficio. Es público, y fácil de encontrar en la web, todas sus intervenciones en organismos internacionales como la ONU, el G20 o el Foro de Roma, en favor de la Agenda 2030 y de la gobernanza global. Se trata de un personaje que fácilmente puede ser ubicado en las antípodas de las posturas más claramente conservadoras que han asomado en los últimos años como Orban, Trump o Milei. En pocas palabras, tenemos en el él a un defensor del wokismo, aunque siempre con buenos modales y con amables sonrisas. Si alguien es dado a los relatos apocalípticos y distópicos sobre los últimos tiempos del mundo y de la Iglesia, encontrará en Parolin al personaje que mejor encarna al pontífice traidor y postrero.
La otra señal es que, a pesar de la más que evidente incapacidad del pontífice para tomar decisiones sobre la Iglesia, las decisiones se siguen conociendo. Este semana ha nombrado a dos nuncios y a varios obispos. Pase; se trata de cargos que deben ser ocupados y seguramente hubo procesos previos de selección. Sin embargo, la agencia de noticias oficial del Vaticano, sin sonrojarse, anunció que el 11 de marzo Francisco había establecido “el inicio de un camino que conducirá a una Asamblea Eclesial dentro de tres años”. Ha sido el secretario del sínodo, cardenal Mario Grech, quien en una carta ha explicado que:
«Este proceso de acompañamiento y evaluación de la fase de implementación, que es coordinado por la Secretaría General del Sínodo, fue aprobado por el Papa Francisco. «El Santo Padre ha pedido su difusión entre las Iglesias locales y las agrupaciones de Iglesias». «El Camino que llevará a toda la Iglesia a la celebración de la Asamblea Eclesial de octubre de 2028 será marcado de tal manera que ofrezca tiempos adecuados y sostenibles para comenzar la implementación de las indicaciones del Sínodo, previendo luego algunas citas de evaluación significativas. Marzo de 2025 : anuncio del camino de acompañamiento y evaluación. Mayo de 2025 : publicación del Documento de Apoyo para la fase de implementación con las indicaciones para su desarrollo. Junio de 2025 – Diciembre de 2026 : caminos de implementación en las Iglesias locales y sus agrupaciones. 24-26 de octubre de 2025 : Jubileo de los equipos sinodales y órganos de participación. Primer semestre de 2027 : Asambleas de evaluación en las Diócesis y Eparquías. Segundo semestre de 2027 : Asambleas de evaluación en las Conferencias Episcopales nacionales e internacionales, en las Estructuras Jerarquías orientales y en otras agrupaciones de Iglesias. Primer semestre 2028: Asambleas Continentales de Evaluación. En junio 2028 : publicación del Instrumentum laboris para los trabajos de la Asamblea Eclesial de octubre 2028. Octubre 2028 : celebración de la Asamblea Eclesial en el Vaticano».
La primera reflexión que podemos hacer es de que se trata de algo disparatado, no solamente por hacernos creer que ha sido Francisco quien, con plena conciencia, ha tomado decisión tan importante, sino por pretender que esa decisión se cumplirá cuando la evidencia nos lleva a afirmar que a este pontificado le quedan pocos meses. Es decir, se le pretende marcar una agenda al próximo papa. ¿Manotazos de ahogado? Puede ser, aunque más bien me inclino a pensar que lo que quieren es embarrar la cancha a fin de que, si el próximo papa no es uno de ellos, se le haga más difícil gobernar.
El problema es que si efectivamente este programa se consuma, el cardenal Grech y quienes lo aúpan, estarán poniendo a la Iglesia en un estado de asamblea permanente; una suerte de “asamblea de los soviets” con pretensiones de adueñarse del gobierno del Iglesia; dirán ellos, el “giro hacia una Iglesia sinodal”. Juegan con fuego, claro, porque la historia nos muestra el modo trágico en el que terminaron estos experimentos: con la guillotina funcionando día y noche en la Place de la Concorde, o con la familia imperial rusa fusilada en la casa Ipátiev. Lo grave es que en este caso no rodarán cabezas ni ningún Yákov Yurovski ordenará la descarga, sino que la Iglesia terminará diluida en una institución informe al servicio de sus eternos enemigos.
Esta es una, y sólo una, de las adversidades (ad versus: que se vuelve en contra) que deberá enfrentar el próximo pontífice. Espero que los cardenales caigan en la cuenta de la personalidad que requiere el candidato para enfrentarlas.
La visión de Bergoglio a la salida del hospital y los dos meses de convalecencia prescritos, viene a confirmar la sospecha que late en este artículo de que está impedido para dirigir la Iglesia. Algo que es positivo, siempre que no haya otros que traten desde la sombra de hacer que continúe su programa de demolición de la Iglesia Católica. Pero esto es insostenible, estamos de hecho en sede impedida.
¿Cómo evolucionará la situación? Hay tres posibilidades: una, que la ficción de que dirige continúe indefinidamente; dos, que los suyos si tienen un candidato fuerte para el cónclave consideren que es mejor sustituirlo y lo fuercen a renunciar (modelo Biden, aunque les salió mal); y tres, que se convierta y renuncie por sí mismo.
Desde mi punto de vista, por su bien y el de la Iglesia, lo más importante ahora es ver si la proximidad de la muerte le ha llevado a lo que le reclama Roberto de Mattei, el examen de conciencia sobre lo que ha hecho y una rectificación. El Señor todo lo puede.
Será cierto que le dieron el alta? O vuelve al Vaticano a morir ahí?
Visto el último informe médico que anuncia el regreso de Francisco a Santa Marta mañana domingo, todo indica que se viene una batalla por el poder. Según los médicos, Francisco deberá permanecer al menos dos meses en reposo recibiendo la medicación adecuada. ¿Qué pasará entonces con la Iglesia? Porque alguien tiene que gobernar y tomar las decisiones inevitables. Lo lógico sería que Francisco renuncie y elijan nuevo Papa, pero ni él quiere renunciar ni los que los rodean quieren que renuncie porque puede ser elegido un «enemigo» que haga borrón y cuenta nueva. Todo está preparado para que la Iglesia se convierta en un campo de batalla entre los dos grupos irreconciliables. Cualquier cosa puede pasar. Ya suena la campana, segundos afuera…
Fuenteovejuna
El Vaticano es un centro de poder. Es una maquina de poder. Y las maquinas de poder atraen personas que quieren poder, y la propia dinámica de los engranajes de la maquina hacen que se promuevan personas ávidas de poder. Cualquier persona que no tenga esa inclinación acabara siendo una voz vacía en el desierto que no cambia nada, una voz ahogada por el entorno, o una marioneta de alguien con poder.
Así ha sido por muchísimos siglos. Y así seguirá siéndolo. Las cosas son como son, no como nos gustaría que fueran. El resto es creernos un mundo que nos gustaría que existiera porque nos hace sentir bien o porque no podríamos aguantar las consecuencias de aceptarlo.
Bien dicho.
Excelente artículo, Wanderer.
Amén de lo suyo, al leer los comentarios da pena ver cómo los católicos viven en una nube de pedo vaticana. Vía ideal de escape de la realidad.
Conviene que la posición de Romano Pontífice sea vitalicia, y dentro de lo posible irrenunciable, si no quieren abrir un periodo oscuro de papas y antipapas. Siempre que un papa renuncia surgen grupos que, por lo que sea, cuestionan la renuncia y se abonan al sedevacantismo o al cisma. Para ello se aferran a cualquier minucia, hasta posibles errores mínimos en el latín empleado por el renunciante. Las cosas no son como son por capricho, sino que son fruto de una experiencia de muchos siglos. No es sabio ni prudente institucionalizar la renuncia. Para algo existe la figura de la sede impedida. Si les angustia que, mientras el papa muere, haya clérigos corruptos haciendo de las suyas, yo les diría que dejen de mirar tanto hacia Roma y se preocupen de su prójimo inmediato.
entonces quien declara la sede impedida? que hacemos entonces con un papa que tiene 90 años pero física o mentalmente esta impedido? o tanto física como mentalmente impedido en el peor de los casos? es decir, un papa de 90 años con graves impedimentos tanto físicos como mentales puede durar hasta los 100 años en ese estado, por ende ya tendríamos 10 años de sede impedida y con la curia tomando el control de la situación. ejemplo de ello, juan pablo ii en los últimos años de su vida, ya no mandaba, sino que era la curia la que tenia el mando, igual situacion se esta presentando con bergoglio quien esta hospitalizado durante mas de un mes.
Ese Sínodo de la sinodalidad no cuadra con la Doctrina evangélica.
Hace años el P. Malachi Martin, sostenía que los dicasterios son los que en realidad gobiernan la Iglesia, y que ya le dan todo o casi todo decidido al Papa. Claro que este tiene la ultima palabra, pero habitualmente asiente la mayoría de cosas que le presentan. También detrás de los dicasterios hay camarillas de clérigos haciendo lobby para sus intereses.
Por eso el P. Martin decía que al Vaticano no le interesa la Fe, sino el Poder: no hace casi nada contra los clérigos manifiestamente herejes, pero saltan todas las alarmas si alguien desafía su poder y toma medidas desproporcionadas para tales casos.
Unos comentarios a la cuestión planteada. Creo que hay dos mandos en la situación actual tan bien descrita en el artículo. Por una parte, en la gestión de los asuntos del Vaticano y compromisos, indudablemente el mando lo tiene y le corresponde al Secretario de Estado Parolin, que además puede utilizarlo para su promoción con vistas al cónclave.
Pero desde mi punto de vista, hay otro mando mucho más peligroso en la sombra, es el que gestiona la persona e imagen de Bergoglio a través de la comunicación, que es más bien una forma de la vieja estrategia política de agit-prop: la información que se da a los fieles y a la opinión pública tiene el hilo conductor de demostrar que Bergoglio está en pleno uso de sus facultades y ejerciendo en todo momento su oficio, y así por ejemplo, el programa y calendario de continuación del sínodo sinodal que se ha publicado hay que entenderlo en este contexto, pero suena incluso ridículo cuando hay razones para pensar que tiene los días contados.
En todo caso, quien dirige esta ficción no podrá mantenerla por mucho tiempo, y no es una especulación a la ligera pensar que se puede llegar a la situación de sede impedida y a que se le obligue a renunciar por sus propios adeptos, y esta puede ser la vía para el final de su pontificado.
¿Alguien sabe si su hermana ya ha regresado a la Argentina?
El caso Bergoglio pone sobre el tapete algo que se comentó cuando Benedicto XVI renunció al papado: con las técnicas modernas de medicina los ancianos viven muchos años más que antes y, en algunos casos, alcanzan la demencia senil antes de morir. Hace unos siglos, con los problemas que tiene, Bergoglio habría muerto mucho antes de los 88 años. Sin embargo, ahora el papa es un anciano postrado en un hospital y probablemente ya no está en sus cabales. Está claro que alguien de su entorno (Parolin) está aprovechando este momento para hacerle firmar documentos que quizás Bergoglio no lee o no entiende.
Quizás haya llegado el momento de que los papas, como los obispos, tengan que renunciar a su ministerio a una cierta edad (80 años?) para evitar estas viles manipulaciones de los cardenales que lo rodean.
Supongo que la costumbre de que el papado sea un oficio vitalicio es una costumbre y que nada impide que se cambie.
En realidad el problema real es que el entorno es tan o más nocivo que él mismo.
Yo creo que las renuncias de Obispos por edad (o por lo que sea) son un despropósito que atenta contra la realidad del Episcopado en sí. Es parte de la mentalidad de funcionariado, que poco tiene que ver con el Ministerio Sagrado en la Iglesia.
Un Obispo muy anciano podría tener uno o varios buenos Auxiliares.
Sí, lo que propongo es idealista, claro está, y no va a suceder.
Imagínese a Bergoglio con dos auxiliares: Tucho Fernández y Marcelo Colombo.
Más realismo, por favor.
Wanderer, cuando Bergoglio fue Arzobispo de Buenos Aires, ha de haber tenido una buena cantidad de auxiliares, y no creo que ninguno de ellos haya sido menos mediocre que Tucho o Colombo.
De todas maneras, tampoco propuse «Papas auxiliares» o algo similar.
Y aclaré que estaba idealizando.
En caso fuera como dice el sr. B. jmb, no sería papa, y sin eso, tucho no llega a obispo, y tendrían todavía a Aguer, que no habría renunciado y que no parece necesitar auxiliares.
La misma costumbre de que el episcopado sea un oficio vitalicio, que cambió Pablo VI con Ingravescentem aetatem.
No sé si hay que ponerle un límite de edad a un cargo cuyo ocupante goza de poderes para cambiarlo.
Lo que debería suceder es que sean Papas personas con conciencia y se den cuenta cuando la cosa no da para más.
¿En serio se piensan que esas manipulaciones no pasaban en el pasado cuando el Papa estaba en su lecho de muerte? Qué ilusos… El oficio del episcopado es sagrado y por eso tiene que durar hasta la muerte
i hope cardinal Francis Leo will be the next pope, he is 53 and has the energy and stamina to correct all the wrongs of the papacy of the past 12 years and cardinal Francis Leo does resemble Pope John Paul I somewhat, the pope with the smile
Cualquier Papa nuevo puede borrar de un plumazo y revertir todo lo que haya firmado el anterior.
Así que encomendémonos al Espíritu Santo para que el próximo Papa sea según su designio y le arruine los planes a los inmorales que pululan dentro del Vaticano.
Francisco no es capaz de firmar nada, ni la pluma es capaz de sujetar.
¿Que quién gobierna la Iglesia?
Pues la máquina automática de firmar de Biden, naturalmente.
El único problema es quién aprieta el botón…
Pingback: The Wanderer: Qui gouverne l’Eglise? | Benoit et Moi
recordar que un nuevo papa con su sola firma puede modificar drásticamente o simplemente revocar la asamblea eclesial de 2028.
Con todo respeto estimado Wanderer, hace muchos años que lo leo; la verdad que poner a Milei a la par de Trump u Orban… Saludos, excelente el blog!!
Me gustó lo suyo.
Ayer tuve la desgracia de tener que leer a un ¡benedictino! belga que vive aparentemente en Perú. Se ve que es un tipo de peso dentro de la ufficialità della Chiesa. El infeliz escribió literalmente esto:
A pesar de lo que diga el… monje… no hay nada que sea más significativo y urgente que las postrimerías. De hecho, ¡que venga pronto el Señor! Esto apenas se soporta.
U.I.O.G.D.
Seguro el benedictino está hablando de la escatología y no de la esjatología.
Y él mismo sea un escatólogo y no un esjatólogo.
Bueno, pienso que temer la Segunda Venida es impropio de un cristiano. Si ya está todo tendido para que retorne, entonces deberíamos ser los hombres más gozosos sobre la tierra. Pase lo que pase, ojalá que Cristo regrese pronto.
U.I.O.G.D.
Gracias por su observación acerca de la Ultima Venida. Muy pertinente
La Segunda Venida está prometida, pero las circunstancias en las que se produzca, no. Pueden ser mayores las tribulaciones, castigos, etc dependiendo de cómo estén la Iglesia y el mundo.
¿No ha leído usted el Nuevo Testamento?
¿Cómo pues dice que «La Segunda Venida está prometida, pero las circunstancias en las que se produzca, no»?
¿Y qué es eso de «Pueden ser mayores las tribulaciones, castigos, etc dependiendo de cómo estén la Iglesia y el mundo»?
No es que «puede ser», VA A SER la mayor tribulación y castigo desde que el mundo es mundo, y no depende de «cómo estén la Iglesia y el mundo», porque justamente estarán desastrados, de lo contrario no sería la mayor tribulación.
No sé, yo veo que se habla bastante de las circunstancias en las profecías canónicas sobre el fin del ciclo adánico, la Parusía y la resurrección.
A lo mejor usted se refiere a que esas circunstancias son descritas en lenguaje profético o apocalíptico y no en «lenguaje llano», y por tanto no sabemos si corresponden exactamente a lo que estamos viviendo o no. De otra manera, no se entiende su comentario.
Las características doctrinales de Parolin, acertadamente indicadas por D. Wanderer, parece deberán ser acompañadas por las referentes a su vida personal. tanto las de Parolin como las de Peña Parra. Que no son muy edificantes, por decirlo púdicamente. Para hacerse una idea más precisa de la gravedad de la situación.
Exurge Domine!
No van a declarar la muerte de Francisco hasta que hayan publicado todas las «decisiones» que necesitan y/o estaban pendientes de ser firmadas.
Y a lo mejor, están haciendo la gran Biden y firmando con un robot, con la confianza de que no aparecerá un «Papa Trump» que revise las firmas y declare nulos todos los decretos del «tirano prófugo» (en este caso, tirano muerto).
cioè…???
La nota que estábamos esperando en estos momentos de incertidumbre, don Wanderer. Muchas gracias
¿Hay alguna forma de protesta por parte de nosotros los laicos para exigir un cónclave?
Esto me parece un disparate.
Lo que sí procede es que los laicos señalemos públicamente los errores doctrinales y pastorales de la jerarquía.
Historicamente fueron los Laicos quienes obligaron a los cardenales corruptos para que eligieran al Papa luego de un largo periodo de Sedevacante, de ahi sale el Conclave, tendriamos que unanimamente hacer protesta pero como no son tontos no tomaran en cuenta el «sensus fidei»
Los «laicos». Esa palabra me cae tan mal… Prefiero la palabra «fiel»
Sí.
Haciendo un sínodo de la sinodalidad.
Laico («anticlerical»).