Lo que verdaderamente importa

Decía Nicolás Gómez Dávila que lo importante no es que los hombres crean en la existencia de Dios, sino que Dios exista. Si extendemos el razonamiento, diremos que lo importante no es lo que nosotros (el “sujeto”, dirían los modernos) pensemos de las cosas (el “objeto”), sino las cosas mismas. En última instancia, el hombre no es lo más importante.

Lo que acabo de escribir, que parece no más que una viruta filosófica, tiene una importancia enorme. A partir de Descartes, el hombre comenzó a ubicarse en el centro del universo y a considerar que todo el universo dice relación a él. Es decir, el universo se entiende tal como él lo entiende y, en última instancia, el universo existe porque él —el hombre—, existe.

Sebastian Morello recuerda al estudioso de la lengua inglesa Logan Pearsall Smith, quien observa en su libro The English Language que, en el siglo XVIII, apareció por primera vez un grupo de palabras que describe de la siguiente manera: «una curiosa clase de verbos y adjetivos que no describen tanto las cualidades objetivas y las actividades de las cosas como los efectos que producen en nosotros». En la lista que ofrece incluye los adjetivos “entretenido”, “exhilarante”, “desconcertante”, “refrescante” e “interesante”, este último —señala— es usado con tanta frecuencia que apenas podría mantenerse una conversación en la vida ordinaria sin recurrir a él. Menciona, obviamente, esos verbos en inglés que yo he traducido al español. Desconozco si la aparición o uso intensivo de los mismos que también observamos en nuestro idioma se dio a partir de la explosión de la modernidad.

Y Pearsall Smith estudia un ejemplo concreto: el verbo aburrir (to bore) apareció y se generalizó en el mismo período, y propone «entrar en el estado mental de épocas pasadas, imaginar un tiempo en el que las personas pensaban más en las cualidades de los objetos que en sus propias emociones, y en el que, cuando estaban aburridas o interesadas, no lo decían, sino que mencionaban la cualidad del objeto que producía ese efecto —por ejemplo, en lugar de decir “me aburre este libro”, uno podría haber dicho “este es un libro tedioso”—». La enseñanza principal es que existía una lengua vernácula compartida que reflejaba poco —si es que reflejaba algo— de una preocupación por el yo interior. Con el paso del tiempo, el yo interior se convirtió en la única realidad en torno a la cual se organiza el mundo y nuestras interpretaciones del mismo. Las cosas no nos interesan por lo que son sino por la emoción o el efecto sentimental que nos provocan.

Esta situación tan propia de la modernidad tiene una aplicación muy concreta en el tema que, en mi opinión, es el más acuciante y que más daño ha producido en la Iglesia: la liturgia. Más allá de los argumentos porosos del Cardenal Arthur Roche y que fueron magistralmente refutados por dom Alcuin Reid, y de las trasnochadas razones setentosas del parlanchín cardenal Blaise Cupich, lo cierto es que el argumento central que justificó la reforma litúrgica del Vaticano II y que sigue esgrimiéndose por parte de la moribunda generación boomer, es que la misa “en latín y de espaldas” no decía nada al hombre de hoy; la gente no la entendía, se aburrían y se ponían a rezar el rosario durante ella, o otras muchas cosas por el estilo.

El mismo argumento, además, amañado a los nuevos tiempos se utiliza para que los sacerdotes celebren el novus ordo como les venga en gana, sin respetar las rúbricas y modificándolas de acuerdo a los sentires mudables de la comunidad. Las misas se adaptarán entonces si se trata de festejar los quince años de una señorita, o el aniversario de la muerte de Mengano o de las bodas de Zutano. La misa, en el fondo, no importa. Lo que importa es cómo la gente recibe esa misa; lo importante es que el “pueblo fiel” no se aburra, encuentre siempre una sorpresa y se emocione cuando esea posible. De ese modo se justifican, por ejemplo, las misas para niños que celebraba en Buenos Aires el cardenal Bergoglio (hablamos de ellas aquí) o la nariz de payaso que el P. Tucho Fernández lucía en la misa de 11 cuando era párroco en Río Cuarto.

Una vez más, la misa, como la cosa (o el objeto) no importa o, mejor aún, adquiere su importancia a partir de la sensación que provoca en el “sujeto” o pueblo fiel en este caso. No importa el dogma, no importa la moral; importa que los hombres de hoy se sientan a gusto con la fe católica. Esto es puro y duro cartesianismo; esta es la modernidad asentada con todos sus reales en medio de la Iglesia. Y mientras no seamos capaces de escaparnos del veneno del mundo moderno y de su pensamiento, me temo que las soluciones que encontremos serán sólo pasajeras.

46 comentarios en “Lo que verdaderamente importa

  1. Avatar de Desconocido Anónimo

    Recuerdo que en otro comentario sugerí algo semejante a lo que diré a continuación. In a nutshell: seguimos atorados en el racionalismo. Lo digo porque pareciera que todos los problemas surgen de la historia de la filosofía, más específicamente de un problema filosófico, que es, en particular, un problema epistemológico. A veces pareciera que para ser un buen católico hubiese que ser un «realista metódico», al decir de Gilson. Se desmiente fácil constatando que hay multitud de buenos cristianos que no tienen idea de quién fue Guillermo Occam, ni podrían reproducir siquiera el argumento de la VI meditación cartesiana, y no por ello son menos cristianos, más aún, no son menos sabios que los inalterables amigos de los lugares comunes. Ocurre también que tenemos a mucho charlatán lego que ha leído tres o cuatro manuales y que escuchó las conferencias de unos cuantos popes nacionalistas, de modo que creen que han salido de la caverna platónica por ser capaces de blandir alguna que otra definición de Santo Tomás (por supuesto que sin saber que, normalmente, el santo casi que no inventó nada). Obvio, a la hora de discutir apelan a «lo objetivo» y «lo científico» sobre toda ideología. Cartesianismo sub specie realismo, qué mal chiste. Pero bueno, así barbotean. Me distraigo fácilmente con mi usual desdén antiescolástico. Perdón.

    Lo que Vd. comenta, Eck, no está mal, desde un punto de vista filosófico. El problema que yo encuentro no es tanto de figura cuanto que de fondo. Y lo que opino es que el cartesianismo, el nominalismo, el idealismo —junto a sabe Dios cuántos otros «ismos» molestos—, no alcanzan para conformar ni siquiera un segundo plano en el cuadro completo de la actualidad de la Iglesia. Es por esto que no comprendo por qué la repetición del lugar común. Quizás el insigne colombiano optó por la forma paralipoménica para evadirse de entrar en la poco fértil y somnolentemente prosaica tierra de estas discusiones, ¿no le parece? Nos interroga desde su aristocrático silencio.

    Al nombrar a Descartes nos obligamos a entrar en discusiones infinitas y de tendencia aporética sobre las causas siempre y solamente eidéticas de los males actuales. Es el remanido intelectualismo que postula que la voluntad sigue a la inteligencia. Por ejemplo: ¿Por qué echarle toda la culpa al racionalista Descartes cuando bien podríamos atacar al mucho más atrevido y egoísta Bacon con su concepción luciferina del conocimiento como dominio? Su propuesta suena más directamente vinculable al desmán litúrgico vigésimo secular y al modus operandi de los tiranuelos del presente siglo. Fíjese bien: lo que se dice para justificar los destrozos del rito no es algo así como que «la gente realiza un razonamiento matemático para concluir que tales o cuales rúbricas son convenientes frente a otras». Nada de eso. Lo que ese sujeto etéreo —más representado por torpes mitrados que real— dice, es que «quiere esto y no aquello». Es voluntad, no le vaya a pedir Vd. razones para sus preferencias, que sería lo propio del cogito y de los escolásticos. Podríamos continuar añadiendo nombres y doctrinas hasta el hartazgo si cambiáramos el verbo «querer» por «sentir» o «desear», pero el resultado sería el mismo: no habríamos salido nunca de aquella concepción que tiene puesta como ley a priori que la razón discursiva está siempre detrás de todo acto de voluntad.

    No daríamos con la causa más importante que es ese bíblico, inextricable e intraducible «corazón» humano. Las analogías que hay que usar para explicar esto deben ser proporcionadas a la realidad. Pero, entonces, los que deben hablarnos no son los que hacen de la historia de la filosofía el terminus de la comparación. Deben hablarnos los sabios, no los meros doctores. Tendríamos que preguntar a los monjes, e inclinarnos ante lo que nos dijeran. Personalmente, veo poco probable que nos hablaran mucho o que su primera respuesta contuviera al cogito cartesiano como parte del diagnóstico. Es sintomático: apenas podemos imaginar qué cosas nos diría un monje si le preguntáramos qué ha ocurrido con la liturgia.

    La línea que une a Occam con Montaigne, Lutero, Descartes, Kant y los modernistas es real, y es bueno trazarla. Pero no es la única línea, ni la más importante, que nos ha derivado hasta aquí. Mi crítica se reduce a la redundancia innecesaria en este lugar común, no a la negación de que el mismo sea real.

    G. Marivs

    1. Avatar de delicious3d7c8c42a1 delicious3d7c8c42a1

      «seréis como dioses» esa frase del demonio subyace en toda la historia humana: la necesidad de ser independiente de Dios, el famoso «non serviam» la voluntad puesta en el deseo de ser superior a Dios,precede a todo pensamiento nefasto, y de ahí en adelante…

  2. Avatar de Desconocido Anónimo

    Que la FSSPX ordene nuevos obispos sin mandato apostólico es un paso que retrotrae la situación a momentos superados. Se había avanzado en validez y licitud de los sacramentos, en posibilidad de acceso a las basílicas romanas y había canales de diálogo. Pretender desconocer in totum un Concilio Ecuménico, cuyas actas fueron firmadas incluso por el fundador de la Fraternidad, y pretender desconocer la jurisdicción universal del papa es de total gravedad y lleva al cisma (aunque a no guste escribir esta palabra que dice la verdad) . Fuera de la objetividad de los hechos se abre el abismo de las interpretaciones y alegaciones subjetivas.

    1. Usted tiene razón, pero no sé si las interpretaciones son tan subjetivas. El gobierno chino sigue ordenando obispos sin mandato pontificio, y la Santa Sede, días después, los reconoce. A ellos no los excomulgan, siendo como son comunistas. ¿Por qué entonces excomulgarían a los próximos obispos consagrados por la FSSPX?

      1. Avatar de Desconocido Anónimo

        La excomunión es automática. Cuanto rigor para el ajeno y que blandura par el amigo.

        La situación china parece bastante más delicada sobretodo para los fieles que la fsspx.

        Saludos en Cristo.

      2. Avatar de Desconocido Anónimo

        Probablemente aceptan a los chinos y rechazan a los lefebvristas porque una cosa es ponerse en contra al gobierno chino (que tiene poder «real» y físico de vida y muerte sobre unos cuantos millones de católicos, entre otras cosas) y otra cosa es ponerse en contra a un pequeño grupo eclesiástico que encima tiene mala prensa. Y además porque mal o bien se acordó eso.

        Juan

    2. Avatar de Desconocido Anónimo

      Empecemos por decir que en la antigüedad cristiana era impensado que el Papa se entrometiera en todos los nombramientos y consagraciones de obispos. El hecho de que sea el obispo de Roma el único que tiene derecho a nombrar obispos en Occidente y a aprobar los electos en Oriente es un disparate que no tiene ningún fundamento más que en los delirios de los ultramontanos.

      1. Avatar de Andrés Battistella Andrés Battistella

        En la antigüedad cristiana tampoco existían las fraternidades, por cierto.

        Digo, para poner las cosas como son, ¿no?

        Ni tampoco había Obispos sin Sede.

        Los de la FSSPX, ¿de qué sede son titulares?

      2. Avatar de Desconocido Anónimo

        Soy el anónimo de las 07:44 hs. Si me quieren correr por tradicionalista, me parece que no entendieron nada mi comentario. Y el problema de los Concilios Vaticanos es pues justamente… que fueron en el Vaticano, especialmente el primero, bajo la férrea guía de Pío IX que lo manipuló como quiso. El ultramontanismo es una desgracia. Para ejemplo: Bergolio con su poder ilimitado.

    3. Avatar de Desconocido Anónimo

      Me parece que es al revés.

      Justamente la historia ha demostrado que la jerarquía nunca tuvo intención de aplicar el CVII. Las actas firmadas quedaron en nada y el caos actual se reduce a que siente cada obispo a la hora de tomar acciones pastorales.

      Fíjese el caso de Charlotte, EEUU, donde hay un problemón tremendo porque al obispo se le ocurrió sacar los comulgatorios….y acá en Argentina tenemos toda la CEA operando y mandando documentos para que no haya un solo comulgatorio en el país, se comulgue con la mano y de pie de forma obligatoria.

      Y es solo una pequeñisima muestra.

      Justifica todo el accionar de la FSSPX? No.

      Pero es increíble que en 2026 la discusión siga siendo el permiso de ordenar obispos y no la realidad objetiva de una crisis que tiene nombres y apellidos bien definidos, hechos y acciones totalmente documentados y rios de tinta de ambos bandos.

      Sin ir mas lejos…Acaso Franciso no aceleró las decisiones?

      BXVI dió un paso para la paz litúrgica, y unos años después tenemos a un sucesor que sin temblarle la mano cambia el panorama, e incluso lo justifica doctrinalmente.

      Entiendo que a todos no nos impacta de la misma manera y que particularmente los argentinos estamos demasiado habituados a los escándalos, pero no puedo hablar por el resto del mundo.

    4. Avatar de Desconocido Anónimo

      No se engañe ni nos engañe.

      El problema no es el Concilio, sino cómo los malvados impusieron su interpretación con la implementación a través de decretos.

      Un ejemplo es la Santa Misa, que el Concilio discute, decide y vota dejarla exactamente cono está y el malvado de Montini impone su «eucaristía ecuménica» a toda la Iglesia Universal amparado en su «autoridad» (lo dice él expresamente así), desobedeciendo expresamente al Concilio.

  3. Avatar de Desconocido Messerschmidt

    Es muy interesante y acertada la tesis de que el subjetivismo antropocéntrico tiene su raíz en el cartesianismo. Yo añadiría, sin embargo, que no es la única raíz. Ya en el humanismo renacentista se manifiesta una exagerada exaltación del hombre (pensemos en el De hominis dignitate de Pico della Mirandola). Evidentemente se trata de una recuperación del relativismo sofístico, contaminada de mala teología, ya que el hecho de haber sido el hombre creado a imagen y semejanza de Dios es interpretado erróneamente, situando al ser humano en un plano existencial en el que casi deja de ser visto como una criatura terrena, para ser considerado como un ser superior, en cierto modo supraterreno y semidivino. Sin duda Descartes está en esta tradición. Esto se manifiesta incluso en su visión del animal como autómata puramente material, ontológicamente en las antípodas del hombre, que es descarnado y espiritualizado de modo radical, negando de facto la realidad de que ambos, animal y hombre, tienen en común el ser criaturas. El problema es que también algunos teólogos asumen estas tesis y repiten, de uno u otro modo, estos argumentos de modo acrítico. En la teología postconciliar abunda un antropocentrismo exagerado, incluso en teólogos más o menos conservadores. En el ámbito vulgar esta posición se hace patente en esos sermones en los que se da importancia desmedida a los anhelos, el bienestar, etc. de “la gente” por encima de la verdad y de la fe. A partir de ahí el siguiente paso en la exaltación del hombre es prescindir de Dios o al menos dejarlo en segundo plano. Hay que tener en cuenta que aquí también el desarrollo tecnológico es relevante, pues ya desde el renacimiento produce una ilusión de omnipotencia. Se trata de un proceso en el que Lucifer vuelve a envanecer al hombre y a seducirlo por medio de la soberbia. Es sintomático que al mismo tiempo los aspectos ascético-místicos del cristianismo, la práctica de la humillación frente a Dios y la consciencia de la propia insignificancia en el universo, apenas sean cultivados y hayan caído incluso en el descrédito. Lo que el artículo describe es la aplicación a la liturgia de la famosa y perversa frase del sofista Protágoras: “el hombre, medida de todas las cosas”.

  4. Avatar de Desconocido Anónimo

    Benévolamente, el artículo cree que «los sacerdotes celebran el novus ordo como les viene en gana, sin respetar las rúbricas y modificándolas de acuerdo a los sentires mudables de la comunidad».

    Pero creo que no es así: no se trata de una concesión facilista e irresponsable al «reclamo de las bases».

    Es más bien un proceso «ilustrado» en el que el clero está convencido –como lo estaban los fautores de la nueva liturgia que malhadadamente promulgó Pablo VI– ser los intérpretes autorizados del sentir y desear del pueblo al que encabezan. Es como si el «espíritu» del pueblo cristiano se volviera autoconsciente en la mente del párroco/obispo/experto-litúrgico-teológico al punto tal que ni el pueblo sabe realmente que eso es lo que «quiere y necesita»; incluso el pueblo fiel podría oponerse, resistirse o sentir repugnancia por estás decisiones: no se da cuenta lo que quiere inconscientemente, pero su clero sí.

    Nosotros, el clero, entendemos; ustedes no.

    Y como el «espíritu» no puede detenerse en su arrollador despliegue en la historia, estás «ilustraciones» del clero se imponen y «bajan» a la gente con una cuota importante de autoritarismo y violencia moral («es todo por su propio bien» 🤷🏻).

    El espíritu del tiempo exige que las cosas tengan una apariencia de democracia y consenso, por eso no faltarán «farsas sinodales» (de las que Francisco era gran experto) dónde las cosas cocinadas desde arriba y pasadas por el filtro consultivo de un grupito de ínclitos ideologizados, reciban la correspondiente pátina de decisión comunitaria.

    Cómo me decía un amigo: «Ustedes, los curas, tienen secuestrada la liturgia y hacen con ello lo que se les antoja. Yo tengo derecho, como fiel, a recibir la liturgia de la Iglesia tal cual es; no según como a vos se te canta. Somos rehenes de los curas.»

    ¿Alguno probó ir a pedirle respetuosamente a su párroco que se atenga fielmente al Misal…? ¿U ofrecerle los propios servicios para formar una modesta schola cantorum? No lo haga: ahórrese una experiencia escandalizante.

    No creo equivocarme si sostengo que el 95% de los curas se ordena sin haber leído íntegra la Instrucción general del Misal Romano (2000), más o menos como si un abogado ejerciera la profesión sin haber leído el Código Civil. Por lo demás, la idea que se les inculca no es la obligatoriedad de atenerse a las rúbricas, sino más bien tenerlas como referencia modélica a partir de la cual elaborar las distintas versiones de la Misa que las circunstancias «demanden» (siendo el límite, probablemente, no comprometer la validez de la consagración).

    Algo de culpa tiene, sin duda, el moderno IGMR o las instrucciones propias de los demás sacramentos, tan dadas a: «esto es optativo», «por necesidad pastoral de puede suprimir», «el sacerdote dice estas u otras palabras semejantes», 10+ plegarias eucarísticas, etc. De allí a adquirir la mentalidad que todo es cambiable ad libitum, hay indudablemente un salto, pero no tan difícil de dar.

    – malleus

  5. Avatar de Andrés Battistella Andrés Battistella

    Y como dicen los españoles: para gustos, colores.

    Los hay quienes se sienten a gusto en el Novus Ordo, y quienes se sienten a gusto en la Misa tradicional. ¿Qué los diferencia de fondo?

    Ojo al piojo.

    El que le quepa el sayo, que se lo ponga.

    1. Avatar de Desconocido Anónimo

      Teniendo amigos, familiares y conocidos del Newman, lo que quiso decirte fue «Si la movida esa del capillismo y el encaje te va»… Porque convengamos que el lefebvrismo es una impostación artificial que combina devotio moderna con casullas del siglo XVIIII y el encaje de 1920.

      Por otro lado lo insólito de escribir SSPX en Argentina, lo que delata mucho tiempo en blogosfera gringa. Aca le dicen FSSPX o La Frate (como al sindicato) o los lefes. Si te divierte el carlismo, el tabaco y las mantillas de encaje…

      1. Avatar de Desconocido Anónimo

        Disculpe, qué siglo dijo? De otro lado, algunos comentarios me han recordado la reciente entrada en esta bitácora intitulada: «Lo que verdaderamente importa». Cuántos comentarios tan antropocéntricos. Y lo que Cristo y su Esposa han venido haciendo hasta hace menos de un siglo, se puede borrar de un plumazo?

  6. Avatar de Gabriel Zanotti Gabriel Zanotti

    Ni la Modernindad ni Descartes es lo que usted piensa. Le recomiendo leer a Del Noce y a Leocata. De este último, especialmente, La Vertiene bifurcada. UCA, Buenos Aires, 2013.

  7. Avatar de taniquetil taniquetil

    Hay que retrotraerse hasta la navaja de Ockham para ver como la hidra del gnosticismo de la Modernidad sacaba su cabeza, para cada edad una testa diferente, pero con el mismo cuerpo. La herejía primordial, el «non serviam».

  8. Avatar de Atanasio.Niceno Atanasio.Niceno

    Cómo usted dice, Don Wanderers, Misas a gusto de los concurrentes (creo que poner «fieles», es degradar la semántica del término).

    A pocas cuadras de mi casa se encuentra la Iglesia principal del lugar donde vivo. A veces concurrimos allí.

    Domingo: Misas de 9, 11 y 19. La de 9 es la más «solemne». En realidad es la menos payasesca de las 3. En la de 19, antes de la bendición final se canta el feliz cumpleaños a todo aquel que en esa semana cumpla algún tipo de aniversario (cumpleaños, casamiento, etc). Obviamente, parándose los homenajeados al pie del presbiterio y acompañados por el aplauso generalizado del público.

    Celebre quien celebre, en cada horario hay un ritual diferente

    Días atrás, Misa de 9. Dado que varias integrantes del coro de ancianas que torturan con una guitarra y voces desafinadas utilizando alto volumen en el amplificador estaban de vacaciones el sacerdote rezó el Gloria. Los concurrentes no podían rezarlo. Ya se lo habían olvidado. Si, porque lo que el novus ordo «canta», no es el Gloria.

  9. Avatar de Desconocido Anónimo

    El jesuita progresista P. De Lubac cita en su Meditación sur l’Eglise a Dom Vonier cuando a su vez escribió que la PEOR de las herejías sería la espiritualidad mundana que es la espiritualidad que no busca la gloria de Dios sino la del hombre y su propia perfección. Añadía que eso sería difícil que ocurriera porque Iglesia está asistida por el Espíritu Santo pero no sé yo hasta qué punto de desviación se puede llegar sin destruir la Iglesia. Hasta Cristo se interrogado sobre la permanencia de la fe cuando Él volviera.

  10. Avatar de Don Pelayo Don Pelayo

    «vale mucho más entender el contenido de la plegaria que conservar los viejos y regios ropajes con los que se había revestido; vale mucho más la participación del pueblo, de este pueblo moderno ávido de la palabra clara, inteligible, traducible a la conversación profana». (Pablo VI, OR, 27 de noviembre de 1969). (…) «Como se ha visto en el discurso de Pablo VI, la razón mayor y decisiva de la reforma es que la inteligencia de la oración vale más que los vestidos viejos y adornos de los que está revestida. Ahora bien, considerar que la intelección de las fórmulas litúrgicas valga más que éstas es como pretender que la intelección de una idea valga más que la idea: justo al contrario, el valor de la comprensión deriva de la idea comprendida.» (Romano Amerio, Iota Unum)

    1. Avatar de Desconocido Anónimo

      «Sin embargo, cuando estoy en la asamblea prefiero decir cinco palabras inteligibles, para instruir a los demás, que diez mil en un lenguaje incomprensible» (I Cor. 14, 19).

      «Me parece que el valor casi absoluto que se quiere conferir al latín en la liturgia, en la enseñanza y en la administración de la Iglesia Latina representa algo bastante anormal para la Iglesia Oriental. Pues, a fin de cuentas, Cristo mismo habló el lenguaje de su tiempo. Él ofreció también el primer sacrificio eucarístico en la lengua que comprendían todos sus oyentes, el arameo. Los Apóstoles y los discípulos hacen otro tanto. Nunca se les hubiese ocurrido la idea de que, en una asamblea cristiana, el celebrante pudiese hacer leer las perícopas de la Escritura o cantar los salmos, o predicar o celebrar la fracción del pan utilizando otra lengua que la de la asamblea. San Pablo nos dice incluso expresamente: ‘Si bendices con el espíritu [es decir, en una lengua que no se entiende], ¿cómo va a decir ‘amén’ a tu Acción de Gracias el que asiste como simple oyente, si no entiende lo que estás diciendo? Porque es verdad que tú das gracias de forma adecuada, pero el otro no se edifica […]. En la iglesia prefiero hablar cinco palabras con sentido para instruir a los demás, que diez mil palabras en lenguas [que no se comprenden]’ (1 Cor 14,16-19). [En Oriente] nunca ha constituido un problema cuál es el lenguaje litúrgico más apropiado. Todos los lenguajes son litúrgicos, como dice el salmista: ‘¡Alabad al Señor, pueblos todos!’… Todas las razones que se invocan a favor de un latín intangible –lengua litúrgica, pero muerta– parecen tener que retroceder frente a este razonamiento claro, nítido y preciso del Apóstol […] La lengua latina está muerta, pero la Iglesia sigue viva. Y el lenguaje, vehículo de la gracia y del Espíritu Santo, tiene que ser vivo, pues es para los hombres y no para los ángeles: ninguna lengua debe ser intocable […]» (Patriarca melquita Maximos IV Saigh, intervención sobre el esquema «De Sacra Liturgia», 22 de noviembre de 1962).

      1. Avatar de Desconocido Anónimo

        Pues siga usted mostrando la hilacha, publicando comentario que venga contra San Pablo VI, pero moderando uno que dice que los lefebvrianos son cismáticos, como lo son. Quizás este ni pase. Pues su conciencia verá. Y el juicio de Dios dirá. En todo caso, lo que respondió es un ad hominem de manual. Dios lo bendiga.

      2. Estimado, según creo recordar el Papa Benedicto XVI levantó las excomuniones a los obispos de la FSSPX y el Papa Francisco les permitió confesar y celebrar matrimonios en cualquier lugar del mundo. Extrañas prerrogativas concedidas por los Romanos Pontífices a quienes usted llama cismáticos.
        En cuanto a mi respuesta, no es en absoluto ad hominem. No lo estoy atacando personalmente sino planteando un hecho objetivo que seguramente se estarán también planteando en Roma, como bien lo destaca la periodista Diane Montagne.

      3. Avatar de Desconocido Anónimo

        ¿No fueron también fueron levantadas las excomuniones a los orientales mal llamados «ortodoxos»? Y siguen siendo cismáticos.

        Lo de Francisco se refiere a la validez de tales sacramentos, pues sin jurisdicción (como no la tienen los lefebvrianos), no son válidos ni la penitencia ni el matrimonio.

        En cuanto al carácter de cismáticos, eso dice Ecclesia Dei. Y los lefebvrianos no solo adhieren, sino que celebran con bombo y platillo el aniversario de esas sacrílegas consagraciones episcopales, de ese acto cismático.

        En sectores tradicionales a veces no se dan cuenta que la misma justificación de la existencia de la FSSPX es como una acusación de heterodoxia a todos los que no forman parte de ella. De lo contrario, no podrían esgrimir el mantra de «estado de necesidad».

      4. Avatar de Desconocido Anónimo

        «Uno de los argumentos más preciados de los progresistas y que han utilizado con frecuencia desde el Concilio, es que así como la última Cena fue una celebración en lengua vernácula, la Misa debería ser lo mismo.
        Las crónicas liberales del Concilio dan preeminencia a un discurso de Maximos IV Saigh, Patriarca de Antioquía: ―También en arameo ofreció [Cristo] el primer sacrificio de la eucaristía, en un idioma que comprendían todos los que lo escuchaban. A pesar de su tan mentada erudición bíblica, parece que hay al menos algunos liberales que ignoran que gran parte de la liturgia pascual se celebró en hebreo, idioma que era tan accesible para los judíos corrientes en tiempos de Nuestro Señor como lo es el latín para un francés contemporáneo. Este hecho puede corroborarlo cualquier exégeta competente, sin excluir a los protestantes. El hebreo era también de uso ampliamente extendido en el servicio de la Sinagoga; de hecho, Nuestro Señor en su vida jamás asistió a una ceremonia totalmente en lengua vernácula. ―Los textos esenios han demostrado lo mucho que se usaba el hebreo como lingua sacra”. El hebreo aún se usa como lengua litúrgica en el culto judío. Merece destacarse que al morir Nuestro Señor oró en idioma litúrgico: ―Eli, Eli, lama sabacthani, las primeras palabras del Salmo 21, ―no un grito de desesperación, sino por el contrario, un himno de suprema confianza en Dios a pesar del profundo dolor. Como aclara San Mateo, algunos de los circunstantes no lo entendieron y creyeron que estaba llamando a Elías (Mateo 27, 47)».
        Michael Davies, «El Concilio del Papa Juan» pagina 128.

        -Lobo de Cryn

  11. Avatar de Desconocido Anónimo

    Estimado Sr:

    El pasado 15 de noviembre, el señor Eck recibió un comentario bastante disciplente, en referencia a un artículo donde denunciaba el trato injusto que la autoridad eclesiástica dispensa a la comunidad católica ucraniana en Madrid. El comentarista tildaba al autor de de fetichista e histriónico.

    A Don Eck le extrañó lo del fetichismo y pidió que se lo explicaran. Por supuesto, el desabrido comentarista ni se molestó.

    Los católicos debemos admitir con gusto que se nos llame fetichistas. La nuestra es una religión del cuerpo, una religión mediterránea. Tenemos númenes ( Cristo, la Virgen María..) que una vez fueron un hombre y una mujer de carne y hueso. Cuando resucitemos, lo haremos en cuerpo y alma. Al comulgar, recibimos el Cuerpo de Cristo. Nuestros templos y altares son estéticamente exuberantes, de sensualidad pletórica.

    Como decía Don Gustavo Bueno, por ser una religión materialista, es la católica una verdadera religión. A pesar de ser ateo, Don Gustavo condenó el aborto con el mayor rigor filosófico : «Tu cuerpo no te pertenece, tu cuerpo eres tú», les espetaba siempre a las feministas alocadas.

    Ellos, en cambio, son espíritus. Me refiero a protestantes, masones, al hombre moderno en general. Entes aureolares que ocupan un cuerpo por accidente. Incluso afirman a veces haber nacido en un cuerpo equivocado; pues siendo hombres, se autoperciben mujeres. Desconocen que sus autopercepciones son por completo irrelevantes, que las ideas no cambian el mundo. Son totalmente inconscientes de la enfermedad que padecen, porque están infectados hasta el tuétano con el virus de la subjetividad.

    El filósofo de Santo Domingo de La Calzada solía citar la ocasión en que fue utilizada por primera vez la palabra «sentimiento» en un texto escrito, para referirse a la «interioridad». El autor era, por supuesto, protestante, no sé si germánico o anglosajón. Eran los albores del siglo XIX, creo. En la tradición española, por el contrario, se usaba «he sentido la puerta», cuando alguien llamaba. Es decir, se siente lo que hay fuera, lo que perciben los sentidos. Se siente la realidad externa.

    En resumen: somos fetichistas, por supuesto. Estamos más que hartos de los espíritus cargantes y mortalmente aburridos que pueblan la Modernidad. Porque además han acabado destruyéndolo todo.

  12. Avatar de Desconocido Anónimo

    Muchas veces decimos: «diferentes puntos de vista de una misma realidad», pero aquí, uno de los puntos de vista anula al otro y se convierte en la única perspectiva válida. Muy interesante y esclarecedor artículo.

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