Nuevo Nuncio Apostólico en Argentina

Tal como adelantamos la semana pasada, la Santa Sede nombró hoy al nuevo Nuncio Apostólico en Argentina. Se trata de Mons. Mons. Michael W. Banach, de origen americano y hasta ahora Nuncio Apostólico en Hungría.

No sabemos aún mucho sobre él, más allá de lo que nos dice Wikipedia. Esperemos que sea un fiel servidor de la Iglesia y del Santo Padre, y que tenga la prudencia y firmeza suficiente para tratar al intratable episcopado argentino, buena parte del cual, luego de haber enviudado, ha declarado una guerra sorda a León XIV. Pongamos un ejemplo muy reciente: mientras el pontífice y el Secretario de Estado pedían a los obispos franceses atender con generosidad el pedido de los fieles que solicitaban la celebración de la misa tradicional, el administrador apostólico de San Rafael, Mons. Marcelo Mazzitelli, no autorizaba que esa misa fuera celebrada durante la peregrinación Nuestra Señora de la Cristiandad en su diócesis, más que el último día.

Esperamos la Santa Sede anuncie los próximos días las fechas de la visita del Papa León a nuestro país, que será de tres días a fines de noviembre.

Y terminamos con una curiosidad: el embajador de Hungría en Argentina era, hasta el año pasado, Péter Kveck, católico de misa tradicional. A fin de año, fue destinado a la Santa Sede. El embajador del Papa en Hungría, a su vez, es destinado a Argentina. ¿Coincidirán también en sus «sensibilidades» litúrgicas?

2 comentarios en “Nuevo Nuncio Apostólico en Argentina

  1. Avatar de Desconocido Anónimo

    Poca información sobre él. Comenzó la carrera diplomática vaticana con Benedicto XVI, que le hizo nuncio. Eso es buen signo. Hay por ahí una protesta suya ante la OSCE de 2012 porque estaban impulsando la agenda de la homosexualidad. Pero esa era la política ordinaria entonces, tampoco dice mucho. A lo largo de su carrera pueden encontrarse las típicas simplezas de política eclesiástica (que si mensaje sobre la biodiversidad, que si los cristianos y musulmanes tenemos que llevarnos muy bien, que si plantar un árbol con nosequé embajador, etc.), pero eso tampoco es grave y no significa en absoluto que no sea ortodoxo. Su mensaje cuando la muerte de Francisco no tiene nada malo: que qué bueno era y demás, que lo importante de su mensaje ha sido que hay que acompañar a la gente con caridad, etc., pero nada que huela mínimamente heterodoxo. Cuando estuvo de nuncio en Senegal parece que dio el brazo a torcer en una pelea sobre una escuela católica que no permitía a las estudiantes musulmanas asistir con velo. Eso puede no gustarnos, pero es humanamente comprensible y no habla contra su ortodoxia contemporizar en asuntos accidentales en países en los que cualquier excusa puede servir para asesinar a los cristianos. Por lo demás, parece que es buen signo los países a los que ha estado destinado. Entiendo que normalmente no se pondría a un ultraprogresista en Senegal, Paúa, etc., ni tampoco en la Hungría de Orbán. Con el gobierno de Orbán, con el que Francisco mantuvo relaciones sorprendentemente buenas, no se conocen choques. Veremos.

    Loretar

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