Se cumple hoy el primer aniversario del pontificado del Papa León XIV, y creo que no ha dado ninguna sorpresa: es más o menos lo que esperábamos. Las luces y alivios que esperábamos, y las sombras y pesadumbres que también esperábamos.
Dije en su momento que era un progresista de baja intensidad, y me ratifico. Es progresista porque fue formado en la peor ebullición del posconcilio, pero el desarrollo histórico de la Iglesia en las décadas posteriores y su amplia experiencia de gobierno pastoral, moderaron ese progresismo inicial y lo hicieron más realista y coherente con la fe católica de la que es el testigo instituido por Nuestro Señor.
Si nos atenemos a los hechos públicos que hemos conocido a lo largo del año que pasó, debemos decir que es un hombre profundamente institucional, con lo bueno y lo malo que esa característica posee. Luego del pontificado despótico de Francisco, en el que su voluntad se había convertido en norma más allá de lo que dijeran las leyes y costumbre, León se apega fuertemente a ellas. Esa es su personalidad, esa es su cultura americana y adhiriéndose a ellas, gana en seguridad. No es fácil ser Papa; él era CEO regional en el Perú y lo nombraron CEO global de la multinacional; más vale ir despacio y caminar como pisando huevos.
Por eso mismo, y porque es «hombre de escucha», como les gusta decir al mundillo progre, se toma todo el tiempo del mundo para escuchar y mucho tiempo más para llegar a una decisión. A los superiores del Opus Dei, por ejemplo, los recibió dos veces, y recibió también a sus detractores y, un año después, aún no decide qué hacer con los famosos estatutos. Y algo análogo sucede con la misa tradicional: recibió a los cardenales Burke y Sarah; a Mons. Schneider, a Mons. Rifan, a los superiores de la FSSP y a los sociólogos que le presentaron el mapa del mundo tradicional en Estados Unidos; pero también recibió a los cardenales Roche y Cupich, y a varios adversarios más del antiguo rito romano. Y aún no decide nada. Más todavía, el tema de la liturgia desapareció de la agenda del próximo consistorio de junio.
Y esto, su lentitud y reflexión para tomar decisiones, parece ser una constante. Quizás se deba a que una regla no escrita de los obispos americanos establece que el primer año de gestión debe ocuparse para ver y conocer, sin hacer cambios. Por eso, son sólo dos los cambios importantes realizados en la Curia: el alejamiento del limosnero pontificio, cardenal Krajewski, a una diócesis de tercera categoría en su Polonia natal, y el nombramiento en su lugar de un amigo cercano, el agustino español Luis Marín de San Martín, y el desplazamiento de Mons. Edgar Peña Parra como Sustituto de la Secretaría de Estado y el nombramiento en ese cargo de Mons. Rudelli. Los nombramientos de Mons. Iannone en el dicasterio de Obispo y de Mons. Rajic en la Prefectura de la Casa Pontificia no cuentan porque eran cargos vacantes. El resto de la Curia Romana sigue tal cual como estaba en la época de Francisco, y todos saben que no es el gusto del actual pontífice, pero éste está decidido a no hacer ningún cambio que pueda humillar al despedido por lo que esperará, en mi opinión, a que se cumplan los plazos previstos.
El Papa sabe que esta política conlleva el riesgo de seguir conviviendo con el enemigo, pero es la que ha elegido y sabrá él por qué lo hace. Sin embargo, ha sido muy claro en marcar en lo simbólico que el suyo no será una continuación del pontificado de Francisco, más allá de lo que pueda decir en el ámbito discursivo. Un detalle que pasó casi inadvertido, que en su momento me llamó la atención y que luego escuché señalar al P. Santiago Martín: León no estuvo en el Vaticano el día del aniversario de la muerte de Bergoglio. Estaba en África, un viaje programado con meses de anticipación y que bien podría haberse arreglado para terminar dos días antes para que el pontífice pudiera hacer el panegírico de su antecesor y algunos gestos más en Roma. Dijo, como correspondía, algunas fracesitas de ocasión en Angola, pero no más que eso. Para quienes saben leer los multiseculares símbolos vaticanos, es un gesto más que evidente.
Este distacco simbólico es muy evidente en otros aspectos que hemos repasado ya en alguna ocasión: uso de la muceta, sobremanga y del escudo de armas en la faja; preferencia por ornamentos bellos; uso de un vehículo adecuado a su rango en sus desplazamientos; regreso al Palacio Apostólico; día de descanso semanal en Castelgandolfo y reapertura del palacio como su morada, cerrando consecuentemente el museo que allí había instalado Bergoglgio, y muchos más. Y la Curia, como es de rigor, se ha habituado rápidamente a los nuevos ritmos. La foto de la derecha es muy elocuente al respecto: en ambos casos, el pontífice se retrata junto a los superiores y alumnos de la Pontificia Academia Eclesiástica; Francisco en 2021 y León en 2026. No es necesario comentar los cambios.
Algunos han dicho que es un «atentado contra la inteligencia» fijarse en esos detalles. Yo creo que no fijarse en ellos es un atentado contra los principios y costumbres más elementales no sólo de la Curia vaticana sino de cualquier monarquía. Otros dicen que «nos compró [a los línea media, tal como somos calificados] con un trapo colorado», refiriéndose a la muceta. Nuevamente, creo que es un desconocimiento del real poder que posee los símbolos y del lenguaje que ellos expresan, un lenguaje, es verdad, que es «sólo para entendidos», y que los entendidos enseguida ha sabido descifrar. Por otro lado, si este regreso a usos y costumbres de la Iglesia romana que habían sido abandonados con desprecio por Francisco no hubieran sido retomados por León, se habrían ya perdido para siempre.
Hay que decir también que el Papa León nos ha deparado varias decepciones, algunas causadas por su progresía teológica y otras por su incapacidad o debilidad para romper estructuras, es decir, por ser demasiado institucional. Uno de los casos más clamorosos, desde mi punto de vista, es que no haya recibido en audiencia al P. Davide Pagliarani, superior de la FSSPX, y haya nombrado como interlocutor del caso al cardenal Víctor Fernández. Es verdad que fue siempre, desde la época de Pablo VI, el prefecto de Doctrina de la Fe el encargado del «asunto Lefebvre», pero es verdad también que aunque Tucho no es el peor candidato, es ciertamente el más irritante. Bien podría el Papa haber designado otro interlocutor con instrucciones precisas de evitar las consagraciones y la excomunión. El Papa Francisco nombró a Mons. Athanasius Schneider como visitador del seminario de la Fraternidad, y recibió más de una vez a Mons. Bernard Fellay en visita privada. ¿Por qué no hizo León algo análogo si realmente busca la unidad de la Iglesia?
Otros hechos muy cuestionables desde mi punto de vista son:
- Que haya accedido a autorizar la promulgación del documento Mater populi fidelis. No tengo objeciones teológicas al documento ya que no soy partidario de otorgar títulos a la Virgen Santísima que, al ser Madre de Dios, reúne en sí el más digno y abarcador que criatura alguna puede alcanzar. Pero se trató de un documento innecesario e inoportuno, debido exclusivamente a los berrinches histéricos que el cardenal Fernández arrastra desde su época de profesor en Buenos Aires. ¿Es que el Papa León no se dio cuanta la reacción y el daño que despertaría?
- Los nombramientos episcopales en Estados Unidos que, si hacemos caso a la prensa, tienen más intencionalidad política que eclesial. Es verdad que a lo largo de la historia de la Iglesia, en un sinfín de ocasiones, se recurrió a estos medios para favorecer o entorpecer el actuar político de un monarca, pero si somos tan modernos y liberales, podría desecharse esa costumbre.
- Gestos torpes que generan confusión. Por ejemplo, poco después de advertir en África sobre los peligros de las religiones paganas, recibe en el Vaticano a la Sra. Sarah Mullaly, pretendida arzobispa de Canterbury. Es verdad que, como dijimos aquí, se trata de una laica en lugar de laico que había sido lo habitual en pontificados anteriores, y es verdad también que el cardenal Koch afirmó categóricamente que el Vaticano no reconoce y no reconocerá las órdenes anglicanas. ¿Por qué, entonces, no estableció la Casa Pontífice un dress code pidiendo que la Mullaly acudiera vestida de negro y no disfrazada de obispo? Torpezas que generan escándalo.
- No puedo olvidar la brutal gafe de septiembre de 2025, cuando declaró: «Quien dice «Estoy en contra del aborto, pero a favor de la pena de muerte» no es realmente provida. Quien dice «Estoy en contra del aborto, pero estoy de acuerdo con el trato inhumano a los inmigrantes en EE.UU.», no sé si eso es ser provida». Es verdad que cuando le señalaron la gravedad de sus declaraciones hechas a tontas y a locas a la salida de Castelgandolfo, trató de evitar encerronas periodísticas y, cuando no tiene más remedio, lleva sus respuestas perfectamente memorizadas, pero lo que dijo lo dijo, y muestra un aspecto de su pensamiento bastante problemático y revela una inquietante deficiencia teológica.
- Es verdad que en las últimas semanas el Papa León aclaró que «la Santa Sede ya ha hablado con los obispos alemanes» con respecto a las bendiciones de parejas irregulares, y dijo también que «no estamos de acuerdo con la bendición formalizada de las parejas homosexuales… más allá de lo que el Papa Francisco permitió específicamente al decir que todas las personas reciban la bendición». Y es verdad que ordenó publicar una nota de 2024 del dicasterio para la Doctrina de la Fe prohibiendo un ritual para bendiciones de parejas irregulares. Pero podría ser un poco más fuerte y definitorio con respecto a Fiducia supplicans. No pido que queme el documento en la plaza de San Pedro, que sería lo que corresponde, pero al menos podría correr de su puesto al cardenal Fernández. Sería un signo más que elocuente, de esos que a él le gustan.
- Si bien con un modo mucho más mitigado, sigue con la cantinela del cambio climático. La imagen de su bendición de un bloque de hielo fue ridícula y seguramente él mismo se apercibió de este hecho. ¿Por qué, entonces, lo hizo?
En fin, podríamos agregar varias bolillas blancas más y muchas bolillas negras. Lo importante, creo yo, es recordar que lleva apenas un año en el poder, y un año es muy poco tiempo para los ritmos de una Iglesia dos veces milenaria.
Dóminus conservet eum, et vivíficet eum, et beatum fáciat eum in terra, et non tradat eum in ánimam inimicorum eius.


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De acuerdo en general con usted, Wanderer.
Me pregunto si no estamos llegando a un punto en que las categorías de progresista/conservador se nos están quedando cortas. Al menos a mi modo de entender, el progresismo implica un movimiento positivamente orientado en una dirección. Es decir, un progresista quiere efectivamente y obra en función de una serie de cambios que percibe como progreso. En ese sentido yo leo un progresista de baja intensidad como alguien que hace esto, pero con lentitud, o en grado menor. Y más bien León se me pinta, como usted dice, como alguien que tuvo mala formación por la época en que se formó, pero que, teniendo fe sincera, ha ido sintonizándose más con la ortodoxia. ¿Se podrá hablar de un «progresismo por ósmosis»? Una expresión que marque más bien que el hombre no puede ser conservador porque en sentido estricto no se le dio la base de lo que conservar en primer lugar.
Entiendo la ambivalencia que hay en el concepto de «institucional», pero un ingrediente importante a mi modo de ver es que León es una persona paternal, que transmite calidez y confianza. Es decir, lo institucional (como respeto al orden establecido y al ritmo de los procesos burocráticos, la recuperación de signos, símbolos y costumbres que velan parcialmente a la persona del papa bajo el oficio del papa y ayudan a la percepción de su autoridad y posición) se conjuga no con el burocratismo o la mentalidad funcionarial, sino con la paternalidad. Esto quizá sea de menos relevancia para las personas más mayores, pero para los que estamos por debajo de la línea de los cuarenta, es confortante tener padre más que padrastro maltratador. Hace la diferencia que a uno no le estén dando palos de mala manera día sí y día también, y hasta que le digan que lo quieren de cuando en cuando.
Por otro lado, León me hace acordar al dicho jocoso que le oí a un capuchino, de que gobernar religiosos es parecido a domesticar gatos: dar muchos bocadillos y chucherías menudas, y nunca hacer movimientos bruscos. Ciertamente los conflictos de la Iglesia no se han ni empezado a resolver, pero ya no estamos en el estado de violenta crispación en el que estábamos, y eso aporta y mucho. La Iglesia no es solo el papa; mucho del bien que se hace en ella depende de que quienes trabajan puedan dedicarse a ello, en lugar de tener que dedicar cantidades ingentes de energía en lidiar con el escándalo o motu proprio de la semana, y a agachar la cabeza para que no le vuele un machetazo. El tema de Mater Populi Fidelis es sintomático de esto. Comparado con los escándalos de los años anteriores, hace acordar a la clase de cosas que causaban revuelos en tiempos de Benedicto (ej. Aquella vez que se le ocurrió decir en un avión que los gigolos usando condones era un paso hacia la humanización de sus vidas).
La fotografía de la Pontificia Académica Eclesiástica es más que elocuente (y no es en lejos la única en su especie), pero me llama la atención por pura curiosidad los cambios en la sala, que parece ser la misma (especialmente la sustitución del retrato de Benedicto por una placa conmemorativa de León XIV).
Lo del P. Pagliarani es algo que oscilo entre su perplejidad y lo que menciona Loretar.
En lo que respecta a los obispos en EEUU, si uno sabe darse una vuelta por los ambientes católicos yankees, la mayoría de los obispos nombrados son sacerdotes relativamente jóvenes, trabajadores, que son nativos de o han vivido muchos años en las diócesis de las que han sido nombrados obispos, u otras cercanas a ellas, y de los que no parece haber quejas ni sospechas entre los ambientes no progresistas. +Rivituso fue vicario judicial del cardenal Burke. +Hennen and +Checchio son personas estimadas y con estudios. Es normal que los medios laicos se enfoquen en el aspecto político, especialmente si hay controversia; de ahí a asumir que ese fue el motivo de su nombramiento, hay un trecho, y no parece ser el caso. También hay que tener en cuenta que Dios puede hacer de las piedras hijos de Abraham, pero el papa no puede sacar obispos y curiales de las piedras. Tiene que elegir entre lo que tiene a disposición, y la franja etárea entre los 50 y los 70 es rala y… compleja.
Lo del bloque de hielo, yo lo pondría bajo la etiqueta de gestos torpes. Es muy probable que el evento ya estuviese organizado y cerrado y se haya visto allí entre la espada y la pared (me recordó en su momento a aquella horrorosa casulla azul y verde que parecía de publicidad de helados, que Piero Marini le hizo usar en su momento a Benedicto XVI). Lo que habrá que ver es cuantas «iniciativas» de este tenor ecologista veremos en el futuro. Yo pondría mis pesitos en que ninguna o casi ninguna, pero el tiempo dirá.
exveteranova
Observé lo mismo que usted en la foto de la Academia Eclesiástica, pero luego dudé que fuera la misma sala: el piso es distinto en una y otra.
La «violenta crispación» de la que tan bien habla, que Francisco había convertido en status quo y que parecía desvanecerse (muerto el perro se acabó la rabia) hoy la levantan y la mantienen quienes vivía y viven de ella… aunque usan otros nombres elegantes, claro.
Otro aspecto preocupante del pontificado de León XIV son los nombramientos episcopales y no sólo en EEUU. La mayoría de los nuevos obispos son más o menos progresistas, con una destacada presencia de religiosos. Es cierto que Juan Pablo II y Benedicto XVI también promovieron obispos progresistas, pero a la vez promovieron otros conservadores. Sin embargo, León XIV apenas está promoviendo al episcopado sacerdotes marcadamente conservadores.
?nos puede ilustrar en qué concilio o qué Papá han proclamado esos títulos como dogma? Porque, que yo sepa, no lo han sido…y oponerse no es muestra de falta de fe ni de devoción. Atrévase y diga que la religión no se hizo carne en St. Tomás, S. Bernardo, S. Agustín, S. Juan Crisóstomo y demás, ya que estos se opusieron a la Inmaculada Concepción.
Me encanta esa coherencia de tantos. Con gentes inocentes porque han hederado un cisma de hace 1600 años, leña y palo; para los que van a consumar uno dentro de unos meses bien conscientes de lo que van a hacer, todo comprensión y buenas razones. No veo la lógica.
Respecto a la pusilanimidad y esas denuncias de que se agua la doctrina y que no se predica toda en las parroquias normales, filfa. Si hay algo que aburre a los lectores de literatura patristica y medieval son los sermones en contra de la usura y la riqueza, algunos, como los de Crisóstomo y Jerónimo no tienen nada que envidiar a los comunistas más fanáticos. O las condenas de la usura como el IV de Letran o la Vix pervenit o las del propio Jesucristo Pero dentro del mundo tradi silencio sepulcral. La homosexualidad es un pecado que clama al cielo pero también defraudar al jornalero. Pero no hay que dar cancha a la zurda ni espantar con incomodidades a parte de la feligresía ni poner en evidencia a tantos Papas idolatrados que tenían hasta bancos de préstamo y con negocietes. Que la Iglesia desfallezca en su defensa de la verdad no es tan nuevo ni tiene origen en el Vaticano II
Así que sean coherentes y adelante con los faroles.
Eck.
Confundir los ámbitos respectivos del dogma y la piedad es un mal muy antiguo. Y fuente de muchas disensiones por lo demás.
Es una manifestación descaminada de aquello de «el celo por tu casa me consume«.
A veces puede ser irritante. Pero es de aquellas cosas que conviene corregir con paciencia y hasta dulzura.
Fraternalmente.
Recomiendo leer la excelente respuesta a Mater Populi Fidelis, de los mejores mariólogos actuales: (está en inglés, español e italiano)
https://internationalmarian.com/
Respecto de la primera parte de su comentario, considero que es tal como usted dice. De momento, podemos anotar bolitas aquí y allá. Y no está mal mientras ello sirva para intercambiar opiniones, confrontar puntos de vista y aventurar con prudencia sin perder la perspectiva de lo poco que va y de lo mucho que queda.
En la segunda parte, su comentario me da ocasión de referirme a lo que cercanamente conozco dentro del Priorato que la FSSPX tiene en mi país, y que puede ayudar a matizar la discusión:
Los hijos de Monseñor Lefebvre llevaban ya varios años pensando en la conveniencia de una nueva generación de obispos. De allí las diversas negociaciones con Roma que conocemos.
Las nuevas consagraciones anunciadas no son, contra lo que pudiera parecer, algo premeditado para «joder» al nuevo pontificado. Tampoco el momento elegido es caprichoso. Simplemente sucedió un hecho inesperado que consternó a todos en la institución: el fallecimiento de Monseñor Bernard Tissier de Mallerais en octubre de 2024. Sólo seis meses antes del deceso del Papa Francisco.
Tissier no se encontraba especialmente enfermo: Tropezó en las escaleras del Seminario de Ecóne, lo que le produjo una fractura y una hemorragia de las que no se recuperó.
Tal evento redobló las reflexiones en torno a la fragilidad humana y la situación de la Fraternidad como institución. La FSSPX quedó con sólo dos obispos a lo largo y ancho del mundo quienes, sin ser todavía ancianos impedidos por la edad están, no obstante, cerca de ello. Y, en todo caso, no están libres de accidentes, como cualquier ser humano.
Digamos que a todos les embargó un temor muy humano, el cual los movió a darse cierta prisa.
A lo que voy es que, muerto Monseñor Tissier, el batacazo le habría llegado perfectamente a Francisco si hubiese vivido lo suficiente. Que le haya tocado a León XIV, (o a cualquier otro cardenal que pudiera haber sido elegido papa) es sólo designio de la Providencia.
Sin embargo, concuerdo con usted -y al igual que todos aquí -en que el caso de la FSSPX es un difícil factor adicional con el que el Papa León deberá lidiar.
Fraternalmente.
Bueno, de temores humanos está llena la vida, para algo Dios nos impele a confiar en su Providencia.
Si se me permite el humor en este caso, a lo mejor la FSSPX tiene que hacer una cruzada contra las escaleras, en lugar de un cisma…
Extendiendo generosamente las relaciones causales, espero que futuros historiadores de la Iglesia no afirmen que uno de los cismas de este siglo se debió a unas empinadas escaleras.
Un poco negro su humor. Pero vale.
Fraternalmente.
La verdad, sí. Dudé en escribirlo. Pero luego pensé que no es un insulto, ni siquiera a las escaleras.
El punto es, los temores humanos, legítimos o más bien comprensibles como son o puedan ser, no constituyen nunca una buena guía para decidir nada, mucho menos en asuntos de religión.
Y otra cosa, que ya implica una reflexión más allá del caso particular que comentamos: es espiritualmente peligrosísimo considerarse absolutamente indispensable, más si uno es religioso, más si se tiene cura de almas, más si se trata no ya de un hombre particular sino de una congregación.
Quienes caen en esa actitud, esa verdadera hybris, terminan echando mano de cualquier cosa para justificarla, desde el riesgo (más o menos cierto) de un accidente mortal por unas escaleras (o por cualquier otra de las miles maneras de morir que tenemos), hasta el gasto que se hizo en alquiler de hoteles y tiendas y la previsible furia de quienes pusieron la pasta si el evento se posterga (como sucedió en 1988, y esto no es ningún secreto).
Hay quienes confunden sus temores humanos con inspiraciones divinas para actuar «de manera extraordinaria», con lo cual no sólo desconfían de la Divina Providencia, sino que llegan a tentar a Dios.
Que Dios nos libre, porque esto no se limita sólo a los lefevbrianos.
Descenderé al plano de las reflexiones personales: Cuando el núcleo de una institución divina como la Iglesia mantiene unas características claras durante casi dos milenios, avalada por buenos frutos indiscutibles… cuando luego, en menos de un decenio, esas características claras se desdibujan y dan paso a otras distintas, acompañadas estas últimas con frutos lamentables, considero que es comprensible y hasta legítimo que quienes deciden mantener las claras y fructíferas características iniciales no piensen que son cismáticos. (¿Por qué sería cisma el simple hecho mantener la identidad nuclear casi bimilenaria que antes era común?)
La tentación viene después, aunque pronto: la legítima decisión de mantener lo que se estaba perdiendo se enturbia con el sentimiento de exclusividad, de superioridad y algunas otras hierbas que empiezan a embargar a algunos o todos los miembros de la causa.
Pienso que ahí radica el problema y/o riesgo de la FSSPX. Lo cual, como bien indica usted, no se limita a ellos.
Los pasajes finales de su comentario son sugestivos y dignos de atención. Al respecto, me parece que consagrar obispos en tiempos de necesidad debiese ser un acto austero, grave, lacónico. No un evento que se toma con aire triunfalista, desafiante o, en los peores casos, despectivo. Menos aún una gala con cóctel al que muchos viajarán como si de un frívolo evento se tratase. No digo que sea este el único espíritu que les mueve. Pero creo que nos entendemos.
Fraternalmente.
Wanderer, cuando fue elegido papa León XIV, usted afirmó que era el mejor que podía salir de ese cónclave. ¿Sigue pensando lo mismo un año después?
Sí. Tal como se presentaba el cónclave, era el bien posible.
A mi la obsesión con el tema de los inmigrantes me cansa ya. Lo digo por mis prelados (España) y por el próximo vieja del Papa a Canarias.
AJ
No sé si soy yo, pero creo notar una suerte de frustración de varios comentaristas. Sus bolas negras y blancas son legítimas, pero ya que consideramos el pontificado de Juan Pablo I corto, el de León no es todavía mucho más extenso que el supra citado. Le tocó un contexto de muchas realidades duras y no cerradas: la Iglesia en Alemania, la pelea litúrgica, el Opus etc. No hace falta ser estadounidense para esperar un año; es cuestión prudencial ya que los polos van a querer que se decida a su favor. Un Papa puede decidir e impulsar muchas cosas, pero sabe que la contundencia de lo que hace depende mucho de sus colaboradores. Solo no hace nada. Francisco casi fue un monarca absolutista; León sabe que la monarquía eclesial no es absoluta. El Papa no puede todo.
La figura de León para mí es como una brisa suave o una sombra que se mueve sin hacer bulla. El mero hecho de no estar protagonizando tantas entrevistas con ataques de estrellismo ya me parece regio.
Najo la suposición de que es un Papa «joven» con muchos años por delante, ¿para qué la prisa? Un año, en tesis, es muy poco comparado a los posibles años que vendrán. No sabemos si mezcla de bolas es una síntesis de lo que será todo el pontificado o si fue un rayo-X de una situación transicional para más bolas blancas. O negras. El futuro dirá. Yo no tengo prisa.
Lo que me parece apremiante y lamentable fue la bomba que la FSSPX le tiró a este Papa. Tuvieron todo el tiempo para fregar a Francisco y dejaron para causar la bulla y la inconveniencia en pocos meses de pontificado. Una decisión súper eclesial, caritativa hacia León y que hace un bien enorme a la salus animarum de más de mil millones de católicos. Le pusieron el cuchillo al cuello papal y le «avisaron» que lo harán. El autor del blog cree que fue una mala jugada no atender al talibán Davide. A mí me pareció excelente ponerle el Tucho. El mensaje me queda claro: a mí, León, no me van a presionar hablar ni dialogar. Si se mandan con ello, problema suyo. ¿No son valientes para tomar sus decisiones? Pues, que aguanten las consecuencias. El silencio papal y el uso de la institución me parecen elocuentes. Parece que no habrá negociación y ya está. Con talibanes victimistas que siempre negaron diálogo y propuestas pero que hacen alarde cuando no son recibidos a su gusto, no hay negociación posible.
Para empeorar, los transalpinos se marcharon de la comunión y proponen un concilio imperfecto sin la presencia papal (visto como un hereje) para que otras instancias eclesiales corrijan la ruta. Peores que la FSSPX. Tratándose de creatividad se superaron. Y así dichos grupos en la Iglesia van dando la cara real. Los progres ya sabemos cómo son hace décadas.
Hay esa frustración, estimado. Y no sólo aquí. Existieron, existen y existirán siempre en la Iglesia temperamentos que quieren medidas ejemplares, marcadas, claras, precisas e inmediatas.
Al no ocurrir eso con León XIV (o con cualquier otro que hubiese sido elegido Vicario de Cristo) las expectativas de tales temperamentos se malogran.
Siempre es conveniente una visión más amplia.
Fraternalmente.
«…ya que no soy partidario de otorgar títulos a la Virgen Santísima que, al ser Madre de Dios, reúne en sí el más digno y abarcador que criatura alguna puede alcanzar…»
Una frase que lo pinta de cuerpo entero.
Tampoco es que sea para el asombro, ya que no es es tan llamativo que alguien que ha apoyado públicamente un cisma (el ortodoxo, para los desprevenidos), no acate dócilmente la doctrina católica de hace 500 años sobre Nuestra Señora.
En fin, el artículo no es más que una muestra más de su pusilánime postura religiosa, que lleva y trae para todos lados sin tomar una postura definida. Típica conducta de aquellos que viven la religión en la teoría y no son capaces de hacerla carne.
Muchos lectores del blog y yo mismo le agradeceremos que nos dicte un curso sobre cómo hacer carne la religion.
Agradeciendo su gran trabajo, que sigo, le respondo a su «no soy partidario de otorgar títulos a la Virgen Santísima» con ¡qué hermosas son las Letanías Lauretanas!
No me refiero a las letanías, por supuesto, ni tampoco a las advocaciones, ni tampoco a los dogmas marianos definidos: Inmaculada Concepción, Asunción… etc. Creo que cualquier lector con buena voluntad lo entendió perfectamente.
Yo me refiero a los títulos contenidos en dicha letanía. La lluvia de títulos. Si no es a esto, no se a que se refiere, y pido disculpas.
«No soy partidario de dar títulos a Nuestra Señora porque ya el de Madre de Dios todo lo abarca»
Ave María Purísima Sin pecado cocebida
Desafortunada frase precisamente cuando se venera el título de Inmaculada Concepción, en Argentina, este 8 de mayo.
Además decir eso y oponerse a la profundización teológica de las verdades de Fe y del contenido de la Divina Revelación es lo mismo. Si bien Madre de Dios lo encierra todo, la profundización y alcance de ello es necesaria para entender y venerar el mismo título de Madre de Dios, porque de su maternidad Divina extraemos sus necesarias pregorrativas (Inmaculada por ejemplo) y sus consecuencias (Reina y Mediadora, etc.). Por eso si Madre de Dios todo lo abarca, podemos preguntar ¿qué abarca? Y al responder qué abarca, daremos cuenta de esas realidades que nombramos y veneramos con los títulos; luego al oponernos a otros títulos y sólo venerar el de Madre de Dios lo que hacemos en verdad es oponernos a la misma comprensión, conocimiento y por ende amor de la Maternidad Divina misma, es decir al mismo título que decíamos venerar.
Todo título probado indica una realidad, una realidad contenida en la Divina Revelación que al conocerla y venerarla no deja de ser provechosa para la Santa Iglesia, para nuestras mismas almas.
La Purísima es el 8 de diciembre, por si no os habéis enterado y es la patrona de la fiel Infantería. Si no empezamos por ahí no hay nada más de que hablar
La imagen de Nuestra Señora de Luján, 8 de mayo, celebrada en Argentina es la imagen de la Inmaculada Concepción mi buen amigo…
Efectivamente la Inmaculada Concepción se celebra el 8 de diciembre.
Ntra. Sra de Luján, aunque es la Inmaculada, se celebra el 8 de mayo.
Arriba se ve al Papa felizmente reinante, León XIX, delante de un cuadro de la Virgen de Pompeya, cuya festividad se celebra el 8 de mayo; sin embargo esta advocación es, como se ve claramente en el cuadro (la Virgen y el Niño dando un rosario a Santo Domingo de Guzmán) Nuestra Señora del Rosario, que la Iglesia Universal celebra, junto la victoria de Lepanto, el 7 de octubre.
La Virgen de la Paloma, que es realmente Nuestra Señora de la Soledad, se celebra, como tantas advocaciones Marianas, el 15 de agosto (la Asunción de María); sin embargo Nuestra Señora de la Soledad se celebra el 15 de septiembre y el Viernes de Dolores.
Algunos hechos desde el punto de vista litúrgico:
Estos hechos, junto a algunos otros, son los que, en mi parecer, constituyen signos esperanzadores. Me resulta imposible relegarlos al cajón de las chucherías.
Fraternalmente.
León XIV ha recuperado muchos ornamentos papales, menos la capa roja y los zapatos rojos. Supongo que será para no dar la imagen de ruptura total con el pontificado de Francisco.
Wanderer
qué decepción leer que ud diga que la parte teológica de MPF es irrelevante, más aún porque con el título de la Theotokos ya es suficiente.
Increible leer eso, de ud!
No soy lefebrista ni incluso tradicionalista y celebro Pablo VI porque soy hijo de la Iglesia, pero obvio espero con paciencia su reforma.
Ahora leerlo a ud Wanderer con la navaja de Okham contra la mariología de siempre es sorprendente. Me pregunto si reflexionó lo que escribió y lo invito a adentrarse en la mariología para entender lo que le digo.
Saludos. Sacerdote argentino.
UNA DE CAL, UNA DE ARENA
«…ha sido muy claro (León) en marcar en lo simbólico que el suyo no será una continuación del pontificado de Francisco, más allá de lo que pueda decir en el ámbito discursivo«. Perfectamente podría invertir el argumento en «…ja Sido muy claro (León) que el suyo será continuación de Francisco, más allá de los gestos que pueda dar en el ámbito gestual».
A un año de su PONTIFICADO, no podemos aseverar aún la dirección de León XIV, y eso mantiene la esperanza de las necesarias rectificaciones doctrinarias.
No sé si esa inversión argumentativa es válida sin más precisiones.
Pero estoy muy de acuerdo con su segundo párrafo.
Fraternalmente.
El año pasado en estas mismas páginas algunos especulaban muy impaciente y a veces fantasiosamente sobre cómo serían, debían ser y, algo más tarde, habían sido los cien primeros días de pontificado de León XIV. Ahora al cabo de un año se confirma lo que era de esperar y muy fácil de prever: no estamos ante un pontífice que tenga prisas, sino ante alguien que hace y hará tan pocos cambios como sean imprescindibles para evitar el naufragio y tomar, precavidamente, el rumbo que le parece correcto. En este sentido es un verdadero conservador, un hombre gris, más bien aburrido y con limitaciones (¿quién no las tiene?); pero también serio, responsable, equilibrado, sensato y, muy importante, una persona que parece confiar más en la divina providencia que en las pretensiones y decisiones humanas, sean propias o ajenas. Por otra parte, los Papas rara vez llevan adelante cambios revolucionarios dentro de la Iglesia. Nos hemos acostumbrado demasiado a reformadores con prisas, como Pablo VI, a personajes demasiado seguros de sí mismos y de su propia capacidad, como Juan Pablo II, y a figuras como Francisco, que suman todas esas características y las llevan al paroxismo. Los obispos han ido en estos años por el mismo camino. No todas las “bolas negras” mentadas en el artículo me parece que lo sean, ni blancas las que son presentadas como tales, pero sin duda las conclusiones finales del autor son muy acertadas y convincentes.
Me preocupa el calificativo «aburrido» que ha empleado, aunque se nota a las claras que no ha sido utilizado para denostar.
Me preocupa en cuanto, a veces, percibir así un hecho, situación o personalidad determinados, es el efecto psicológico causado por un hecho, situación o personalidad anterior que, para bien o para mal, nuestra psique percibió como entretenido o estimulante. Lo cual, en algunos casos, puede favorecer juicios superficiales.
Después del Papa Wojtyla, muchos calificaron de aburrido y poco carismático el pontificado del Papa Ratzinger. Y ello, sólo porque el primero tenía un arrastre mediático del que el adusto alemán carecía por completo.
Y vaya que hoy se extraña la era benedictina y se valora su magisterio, más allá de las reservas y críticas que, por otras razones muy justificadas se le puedan dirigir.
Fraternalmente.
Respecto de Francisco, León alterna los gestos de continuidad y de discontinuidad. Es cierto que se ausentó del Vaticano el primer aniversario de su fallecimiento, pero también lo es que durante su viaje a España visitará las Islas Canarias, uno de los principales destinos de la inmigración ilegal africana, como era deseo del papa anterior, que no pudo cumplir por su enfermedad y muerte.
Por cierto, Wanderer, ¿De dónde obtuvo que la liturgia desapareció del temario del consistorio? Personalmente, desconocía el dato.
Fraternalmente.
Muchos, entre los que me cuento, éramos conscientes de que León XIV no iba a ser capaz de desmontar rápidamente el desastre que dejó PP Franciscus, aún si se hubiese tratado del más conservador o tradicionalista de los cardenales.
¿Era razonable pensar que, por ejemplo, en un mes derogara TC? ¿o que echara a algunos de los miembros de la curia así, sin más, en los primeros meses? Todos estamos sorprendidos de que Tucho siga en su puesto, pensamos que iba a volar en los primeros meses. Pero, con los pies en la tierra, era prudente hacerlo? Más aún, podía hacerlo?
Como bien comenta Abelardus, el mismo Francisco se tomó años en desmontar la estructura que recibió e imponer la suya, aún cuando él mismo era un tirano y traía una agenda completamente revolucionaria. Los primeros tiempos de Bergoglio fueron de gestos y frases fuertes y medidas de antemano: su salida al balcón y el «Buona Sera», su famoso «quién soy yo para juzgar?», el abandono de los ornamentos papales. León no nos ha dado ninguna frase escandalosa (salvo la que resalta aquí Wanderer sobre el aborto y la inmigración, que parecen más bien metidas de pata). No perdamos de vista sus viajes a Oriente (que tan bien reseñó el autor de este blog y al norte de África (la tierra de su amado San Agustín). Me quiero detener en su visita al Libano: durante las largas décadas de guerra en medio oriente entre israelíes y árabes diversos (con especial intensidad en estos últimos tiempos, Trump mediante), este pequeños país con, quizás, la mayor comunidad cristiana de esa región, ha sido devastado en una guerra civil y luego con la constante intervención israelí con la excusa de atacar a no sé cuál de los tantos grupos político-terroristas musulmanes locales. El Papa se ha hecho presente y se ha conmovido de un pueblo verdaderamente mártir que mantiene su fe aún en medio de ese horrible conflicto, incluyendo ataques a símbolos cristianos que hemos visto en los últimos tiempos.
Respecto de su injerencia en la política interna yanqui y el tema de los inmigrantes, creo que debemos ser prudentes y reconocer que desconocemos bastante del tema. Estados Unidos es un país históricamente receptor de extranjeros, las primeras comunidades católicas lo eran en sus inicios y fueron perseguidas por los protestantes, por lo que la postura de no pocos obispos no parecen tan disparatadas. Distinto es el caso en Europa: quienes hemos vivido allí sabemos que están llegando oleadas de musulmanes que están infestando ese continente. Supongamos que el gobierno argentino, sólo para seguir la onda trumpista, empieza a deportar extranjeros (sudamericanos principalmente) como algunos proponen. ¿Cuál sería nuestra postura como cristianos? ¿De verdad nos parecería correcto, en nombre de una inexistente Argentina blanca?
Finalmente, sobre la misa tradicional, tengamos paciencia: más de diez años le llevó a Francisco derogar SP, no será de un día para el otro que León pueda borrar TC y sus injustas consecuencias.
DD
Las diócesis cercanas a Malvinas e Islas del Atlántico Sur, se largaron con las «Asambleas Sinodales» en cambio en la Arquidiócesis de Cordoba en un «mutatis mutandi» las «re- nombraron como «Asambleas Pastorales», algunos perciben el «cambio de vientos»
Es indudable que el Papa León heredó una Iglesia plagada de conflictos internos entre progres y tradicionalistas fruto de la confusión que Francisco no se cansaba de alimentar, como aquel consejo de «hagan lío» que le dio a la juventud buscando siempre dividir para reinar. Con esa pesada mochila, es evidente que este Papa se ha propuesto priorizar la unidad de la Iglesia, un objetivo sin duda loable que a mi juicio le resultará imposible de alcanzar porque las posiciones de los bandos en pugna son irreductibles. Ante esa cruda realidad, todo indica que el Papa sólo tiene dos alternativas que apuntan a un mismo final. Si el día que muestre sus cartas nos enteramos que es un continuador de Francisco, sospecho que el cisma es inevitable, y si se revela como un continuador de la Tradición y el Magisterio de los Papas y excomulga a los obispos alemanes rebeldes, el cisma también será inevitable. Si hay algún optimista convencido de que el Papa León finalmente podrá salvar la unidad de la Iglesia conformando a tirios y troyanos, me gustaría mucho conocer sus argumentos.
Fuenteovejuna
No presentaré argumentos para tal posición, porque tampoco la creo posible. Sin embargo sí es factible que se mantenga una cierta unidad aplicando un indeseable juego de concesiones. Una política de transacciones que puede ser tolerable en áreas más inocuas. Pero dado el statu quo, en este caso equivaldría a una complicidad con el delito.
Oremus.
Fraternalmente.
Estimado Frater, usted considera «factible que (León) mantenga una cierta unidad aplicando un indeseable juego de concesiones». A mi juicio eso es justamente lo que el Papa ha venido haciendo en su primer año de pontificado. ¿Y cuál ha sido el resultado? Que no ha logrado dejar satisfechos ni a progres ni a tradicionalistas, todos han quedado con un indisimulado sabor a poco en la boca. De seguir con esa política ambigua, lo más probable es que la ansiedad irá creciendo en progresión geométrica al punto de no saber si el Papa podrá celebrar su segundo aniversario sin que antes se produzca algún acontecimiento volcánico que convierta el sueño de esa anhelada unidad en una utopía imposible que descorra el telón del escenario tan temido que todos queremos evitar pero para el que nadie tiene la solución.
Fuenteovejuna
Una auténtica y, repito, indeseable política de concesiones no me parece que haya tenido lugar todavía. Y bendito sea Dios por ello.
Lo que usted ha descrito como tal me parece que es, simplemente, el mínimo cuidado prudencial para no echarse declaradamente encima a ninguna de las dos facciones. Golosinas, si se quiere, para ambos lados, hasta tener un mayor dominio de la situación de la Iglesia y un mayor conocimiento de quién es quién. Una actitud bastante razonable tomando en cuenta el caos que dejó el Papa Francisco.
Por el contrario, una diplomacia transaccional se materializa en acuerdos formales en que ambas partes renuncian a ciertas cosas en aras de una pretendida unidad. Y eso es lo que no debe ocurrir, so riesgo de socavar gravísimamente el tesoro de la Fe.
Fraternalmente.
Yo quisiera pensar como Usted, pero los vientos soplan para otro lado. El 31 de julio la FSSPX nombrará a sus nuevos obispos sin consentimiento del Papa y todo indica que serán excomulgados. ¿Cómo caerá eso en la Fraternidad y en los millones de católicos que sin ser de la Fraternidad ven con simpatía a los seguidores de Monseñor Lefebvre? Y luego cuando los obispos alemanes sigan desafiando al Papa con sus herejías y el Papa no los excomulgue, ¿cómo caerá eso en la FSSPX y en los millones que no pertenecen a la Fraternidad pero la ven con simpatía? Ese y muchos otros obstáculos que pronto irán apareciendo en el camino serán negros nubarrones que seguirán conspirando cada vez más contra la tan ansiada unidad. Cuánto me gustaría estar equivocado, pero cuanto más lo pienso, no veo la solución por ningún lado.
Fuenteovejuna
Wanderer, su análisis es muy ecuánime y acertado. Yo añadiría que otra lacra de la Curia es el Cardenal Parolin, que no sólo no ha sido removido sino que se ha fortalecido al tener las manos libres para colocar a sus peones en puestos de máxima relevancia.
Concuerdo en su opinión de Parolin, pero hay que decir que es muy difícil sacarlo. Es de la vieja guardia de Silvestrini, y son capaces de cualquier cosa.
A mi juicio, más bien que mal. Si nos fijamos todos los errores señalados (muy bien señalados) parecen ser meteduras de pata, cag*das como decimos en España. Importante tenerlo en cuenta.
Por otra parte, habría que completarlo con afirmaciones en sermones y discursos que jamás le oímos a Francisco, véase su primer sermón en la Sixtina o lo de hoy mismo en Pompeya acerca del Rosario. Paciencia. No creo que llegue a ser un Papa extraordinario pero si tendremos un Papa, con sus aciertos y errores, pero Papa al fin y al cabo, abierto a la acción de la gracia en él.
Hay muchas cosas que no podemos esperar de León XIV. Y no podíamos esperarlas tampoco. Considerando únicamente razones generacionales, los papabiles formados en el preconcilio ya escaseaban a fines de los 80 y hoy no existen. Quienes esperen de la nueva generación el lenguaje, espíritu y actitud de la antigua ya pueden renunciar a tales pretensiones. Desde luego, queda a salvo la Gracia de Dios, pero las manifestaciones sorprendentes de aquélla, son extraordinarias, no pan de cada día.
Por ello, en mi personal opinión, las bolillas negras que se le apuntan al Papa por carecer del lenguaje claro y el actuar decidido de otros tiempos, podrían quitárseles con misericordia.
Considerando lo dicho, después la regla prudencial no escrita de los estadounidenses, luego aquél decir conforme al cual, para entender un Papado, hay que esperar cuatro primaveras y por último el innegable cariz institucional de León XIV, pienso que para calificar su primer año de pontificado debemos dirigir la mirada a todo aquello que realmente pudo hacer con libertad y criterio propio, sin estar condicionado -y en algunos casos atado- por su poco feliz predecesor en el ministerio petrino. Y fue poco. Muy poco.
Hay que ver qué sucede de aquí en adelante. No digo que esperemos maravillas (a salvo queda la Gracia) pero quizás veremos más claramente el criterio y el actuar propios y libres de Su Santidad.
No olvidemos que hoy, en su aniversario de elección, se dirigió a Pompeya a orar muy especialmente ante la Madre de Dios.
Terminó el año de observación estadounidense. Ya se puede actuar.
En cualquier caso, el análisis de su segundo año de pontificado -que gustosos estaremos esperando si Wanderer lo tiene a bien- será mucho más certero y concluyente que el presente.
Fraternalmente.
hay una frase que lo define pidiéndole ayuda al papa Francisco que esta en el cielo…tipico concepto modernista …que invalida todo el sentido de ser cristiano
Curiosa afirmación: una frase de cinco palabras invalida todo el cristianismo.
Pensé que era más difícil invalidarlo. Qué poca cosa es el cristianismo entonces!
Conviene una visión más amplia.
Fraternalmente.
Sobre la tardanza de León en renovar la Curia, una nota que quizás sea relevante. Incluso Francisco, siendo quien era y como era, mantuvo durante largos años a varios altos cargos clave nombrados por Benedicto o de su línea. Müller, Prefecto de la DDF, no dejó de serlo hasta 2017. Cuatro años. Incluso Ladaria, el que le siguió, fue de línea media bastante soportable. Francisco no terminó de recrear el Dicasterio a su imagen y semejanza hasta 2023. Diez años. El Cardenal Sarah, nombrado por Francisco (¿quizás preparado ya por Benedicto?), fue Prefecto del Culto divino hasta 2021. Ocho años hasta que nos llegó Roche el Terrible.
Si por su naturaleza la Curia se mueve con tanta lentitud que incluso un revolucionario necesitó tantos años para rehacerla, ¿no se puede esperar el juego a largo plazo de León, que es de carácter institucional y tiene la perspectiva de un pontificado más largo? Esperemos un poco más. Aunque ciertamente desearía que las cosas fueran de otra manera.
Ahora bien: dentro de poco se le presenta a León una prueba para la reforma de la Iglesia. El Cardenal Roche termina su mandato de cinco años como Prefecto. Y ya ha cumplido 75 años, así que no sería particularmente humillante relevarlo. Se está aireando cada vez más la posibilidad de relajar TC y superarlo eventualmente, tanto por parte de Roma como de los obispos franceses. Pues bien, si esas intenciones son reales, este es el momento de jubilar a Roche de forma exquisitamente institucional, sin golpes sobre la mesa que a León parece que le desagradan. Si alarga el mandato de Roche otros cinco años, o nombra a alguien de su línea, será una gran decepción. Aun así creo que se podría esperar un relajamiento en la aplicación de TC, y un cambio de fondo en cinco años. Pero sería una gran decepción y ciertamente no deberíamos conformarnos con ello.
Loretar
Estoy profundamente de acuerdo con usted.
Fraternalmente.
A Roche León XIV le concedió el año pasado una prórroga de dos años.
Algunas notas:
1. Sobre las relaciones con la FSSPX, es realmente infeliz que no se reúna con Pagliarani. Incluso si no llega a nada y todo termina como parece que lo hará, a la Santa Sede debería interesarle que no se le pueda echar en cara que no ha hecho todo lo posible. Ahora bien: creo que una buena parte del problema, y quizás la razón por la que León ha decidido no reunirse, está en el rechazo del diálogo por parte de Pagliarani. Tucho ofreció un diálogo abierto sin límites a priori bajo la condición de que se suspendieran las consagraciones. Creo que fue correcto y hábil, y obligaba a la Fraternidad a posicionarse. Rechazando incluso intentar ese diálogo, creo que Pagliarani cometió un error. Aquí también, siquiera de cara a la galería, sirve mal a la Fraternidad no poder decir que han hecho todo lo posible. Incluso con la intención de hacerlo de todos modos, más le habría valido a Pagliarani, desde un punto de vista cínico, suspender las consagraciones un mes, intentar el diálogo, y retomar las consagraciones con el mismo calendario tras comprobar que ese diálogo no es posible. El haberse negado siquiera a eso habla mal de su pretensión de comunión con Roma. Temo que lo que León ha pensado al respecto es que con ello han demostrado no ser interlocutores de buena fe y que no merecen que se los legitime con una reunión de la que ellos mismos han confesado, al decir que el diálogo es imposible, que no servirá para nada. Pero aunque así fuera creo que es un error no concederle una audiencia a Pagliarani.
2. Sobre los nombramientos en EEUU, yo no veo tan claro que sean políticos. El problema es que casi todo el clero está en contra, en distintos grados, de una política dura en inmigración. Lamentablemente. Y también los que son conservadores para lo demás. Creo que hay muchos nombramientos que pueden verse «políticos» porque los obispos recién ordenados o ascendidos han criticado alguna política de Trump, pero entre las ternas de obispables yo creo que será difícil encontrar alguno que no choque en nada con el Presidente. Así que no estoy seguro de que sea algo que se busque activamente. Por lo demás, los ataques delirantes en fondo y forma de Trump no han ayudado en nada.
3. Sobre FS y los delirios alemanes y ultraprogresistas en general, la indecisión para hacerles frente es ciertamente el aspecto más frustrante de la política romana. Creo que hay signos que señalan que se tiene la intención de hacer algo: la corrección expresa del Papa, la publicación de una carta de 2024 rechazando sus propuestas, el desmentido de Tucho en Vatican News a las afirmaciones de los alemanes según las cuales en este asunto actuaban de común acuerdo con Roma, y los comentarios de Parolin de que «esperan que no haya que llegar a las sanciones», o algo así. Todo esto es MUY lento y MUY flojo. Que no se me entienda mal, no es la política deseable. Pero creo que sí significa que han puesto pie en pared y se preparan para algo. El Papa les ha corregido explícitamente. Tucho les ha llamado no muy veladamente mentirosos. Y Parolin, aunque sea de la forma más meliflua posible, al decir que la Santa Sede quiere continuar el diálogo y no espera que sean necesarias sanciones, ha aireado que las sanciones pueden ser procedentes eventualmente. Y todo esto, no lo olvidemos, en entrevistas preparadas: hasta donde sé, las preguntas del avión requieren aprobación previa, y lo que sale en Vatican News en asuntos tan relevantes ha sido planeado y deseado por los altos cargos de la Curia implicados. El mensaje que eso transmite por parte de Roma creo que es que los alemanes han pasado una línea roja y que la Santa Sede está dispuesta a escalar. AHORA BIEN: el problema es que se empiecen a tomar los primeros pasos para amenazar con una intervención en uno o dos años, cuando hace años o décadas que se debería haber hecho algo decisivo contra esta gente. Cualquier acción que se tome será tardía, porque ya debería haberse hecho algo. Pero eso no debe hacer que dejemos de alegrarnos si se marca la línea roja y se toman algunas primeras acciones.
Loretar
Tucho hace una jugarreta, ¿cuál es el acierto? Algo similar le hicieron a Lefebvre: «hablemos, hablemos, más adelante es mejor… ud se muere y asunto terminado, ganamos sin despeinarnos», Tucho les dice «Nada del CVII se discute»… entonces de qué van a hablar, no hay buena voluntad de su parte, me parece, y Papa León tampoco los recibe… vaya desacierto.
Tucho dijo que no se puede cambiar la letra del CVII, que es la que es y fue aprobada por el Papa y el episcopado mundial. En la carta ofrecía diálogo sobre los grados de adhesión que requiere el Concilio y el Magisterio postconciliar, y «una serie de temas enumerados por la FSSPX». Pagliarani respondió rechazando el diálogo porque «sabemos de antemano que no podemos ponernos de acuerdo». Quien ha rechazado el diálogo es, tristemente, Pagliarani. Sobre lo de la «jugarreta» de esperar a que mueran, no es verdad. Fellay y Galarreta están sanos. ¡No tienen ni 70 años! Mons. Lefebvre cuando las consagraciones tenía 83 años y estaba ya declinando su salud. No hay ni punto de comparación. Pensar que Fellay y Galarreta no pueden retrasar ni un mes las consagraciones, siquiera para que conste que han intentado dialogar con Roma, es un insulto a la inteligencia. De hecho, no tendrían ni que retrasar nada: bastaría con haber aceptado la oferta que se les presentó en febrero, y tendrían meses para negociar, pudiendo luego consagrar el 1 de julio si las negociaciones fracasan. Lefebvre intentó verdaderamente negociar. Estuvieron meses de tira y afloja y al final hasta llegaron a un acuerdo el 5 de mayo. NADA que ver con lo que se ha hecho ahora. Por lo demás, tampoco es verdad que en el 88 estuvieran esperando a que Lefebvre muriera. Eso es lo que él pensó, porque después de tantos años de malas relaciones no se fiaba. Pero es infundado atribuirle esas maquinaciones maliciosas a Ratzinger. Y hay un punto que siempre se olvida: la FSSPX recibió una última oferta por la que Mons. Lefebvre pudo haber consagrado un obispo el 15 de agosto de 1988, bajo las condiciones del protocolo de acuerdo del 5 de mayo. Por lo tanto, la idea de que Ratzinger firmó el acuerdo del 5 de mayo de mala fe y quería esperar a que Lefebvre muriera es una mentira calumniosa.
Las negociaciones fracasaron por varios motivos, pero Lefebvre sí que intentó agotar las posibilidades. Yo creo que podría haberse llegado a un acuerdo, y se estuvo cerca. Comparando aquellos hechos con lo que ahora vemos, lo que pienso es que se han acostumbrado a vivir independientes de Roma, y, frente a aquellas negociaciones que fueron reales, ahora Don Davide no quiere ni intentarlo seriamente, y se piensa que para mantener la comunión basta con hacer un intento de diálogo formal y protocolario para luego hacer lo que le dé la gana.
Loretar
Al punto 1: A título personalísimo, pienso que aún podría tener lugar una audiencia entre el Papa y Pagliarani. Tiempo queda. No logro entender por qué tantos -incluido el mismo Pagliarani – ya asumieron como un hecho que no se realizará.
Su nota, sin embargo, toma un punto interesante que yo, al menos, no había visto: que la negativa de la FSSPX se entienda como pura hostilidad. Lo cual, habida cuenta de que León XIV es un hombre institucional, deja en pésimo pie a los hijos de Monseñor Lefebvre. Desde esa óptica, la Fraternidad rechazó el conducto regular pacífico que se le ofreció, quedando como «los malos de la trama». Y es que no se puede razonar en términos de paz con voluntades hostiles.
Pero desde el lado de la FSSPX, ¿qué se puede esperar de una institución que está hastiada de la dilación? Se podrá deplorar su actitud. Pero se la puede entender.
No hay motivo para denegar la audiencia papal, salvo que a León XIV le baste y sobre el conducto regular ya ofrecido. Repito: tiempo queda. Oremus.
Al punto 3: Creo que la blandura y lentitud se debe que la Curia sigue estando conformada con elementos que miran con buenos ojos los delirios progresistas. Aún no hay cambios significativos al respecto. Pero podrían darse pronto. Nuevamente, oremus.
Fraternalmente.
No creo que Leon desplace a Tucho antes de visitar Argentina.
Agrego otra bolilla negra, continúa con el relativismo religioso de los pontificados anteriores: «en este lugar excepcional, en donde se yerguen uno junto al otro minaretes y campanarios de iglesias, ambos elevándose hacia el cielo— da testimonio de la fe inquebrantable de esta tierra y de la firme devoción de su pueblo al único Dios. Que en esta amada tierra, cada repique de campana, cada adhān, cada llamada a la oración se armonice en un único y grandioso himno, no sólo para glorificar al misericordioso Creador del cielo y de la tierra, sino también para elevar una sincera oración por el don divino de la paz» Discurso en el Libano.
Siendo que desde hace al menos 3 pontificados el ecumenismo se expresa muy muy mal, yo ni lo contaría como bolita negra porque como digo, ya es habitual. Es bolita negra propia del marco mental de los últimos 60 años, no tanto de los Papas personalmente. Benedicto, a quien venero, habría dicho exactamente lo mismo y aún tardaremos un poco a tener no solo papas, sino sacerdotes que tengan claro que decir chorradas como esas son una pérdida de tiempo, una nefasta estrategia ecuménica y una consideración respetuosa (porque todo esto va de respetos humanos) que ninguna religión en el mundo se merece.
Respecto de Francisco, León alterna los gestos de continuidad y de discontinuidad. Es cierto que se ausentó del Vaticano el primer aniversario de su fallecimiento, pero también lo es que durante su viaje a España visitará las Islas Canarias, uno de los principales destinos de la inmigración ilegal africana, como era deseo del papa anterior, que no pudo cumplir por su enfermedad y muerte.