Retiros espirituales

Hace algunos días incluí un comentario en una entrada anterior que decía: “Estoy de acuerdo con usted: cuidado con los retiros espirituales, sobre todo si son ignacianos. Vade retro!”. Recibí como respuesta un par de acotaciones de lectores del blog que muy enfáticamente me advertían acerca de los riesgos de mi condenación eterna por expresarme de ese modo. He pensado por eso mismo que vendría bien exponer cuál es mi opinión sobre el tema. 

Da la impresión que mucha gente conservadora o tradicionalista considera que los retiros espirituales son indispensables para la salvación eterna. Y es falso. En primer lugar, porque la Iglesia en ninguno de sus preceptos nos manda hacer retiros y porque tampoco lo mandan los mandamientos. Por otro lado, tenemos una buena cantidad de santos que nunca hicieron retiros espirituales y, sin embargo, alcanzaron la salvación. Ya demasiado tenemos con diez mandamientos y cinco preceptos que cumplir para que nos quieren añadir otros. Se trata de un caso análogo al de muchos que están deseando que el Papa se dedique a definir dogmas anualmente, y cuantos más dogmas tengamos mejor… como si creer fuera cosa fácil, y como si no fuera ya suficiente con lo que proclamamos en el Símbolo de la fe. 

Que los retiros espirituales no sean obligatorios no significan que no sean recomendables. Claro que lo son, y creo que todo buen cristiano debería procurar dedicar algunos días al año, o algunas horas al día, a retirarse espiritualmente. Y aquí entra a tallar otra cuestión que tiene que ver con el tipo de retiro espiritual que se trata.

Si nos referimos a lo que podemos denominar retiros espirituales estructurados (en los que el “ejercitante” recibe varias prédicas por día por parte de un sacerdote y sobre las cuales debe meditar), hay que decir que son una invención moderna. No conozco los datos históricos concretos —y si alguien los tiene le agradeceré que nos los pase— de cuándo comenzaron, pero se me hace que no será antes de los siglos XIV o XV. Es decir, apenas si ocupan un cuarto de toda la historia de la Iglesia. 

Por cierto que anteriormente existían los retiros espirituales, pero no del modo estructurado o moderno: consistían, simplemente, en que el cristiano se retiraba algunos días a un monasterio y allí, siguiendo los oficios litúrgicos y bajo la guía ocasional de algún monje, hacía su retiro. Era un modo mucho más natural y libre de retirarse del mundo, porque tampoco tiene mucho sentido alejarse de los ruidos seculares para caer presa de los ruidos, y de las peroratas, clericales. Y este tipo de retiros se dio a lo largo de toda la primera etapa de la cristiandad. Cuenta Paladio en su Historia láusica, que Evagrio Póntico, cuando dejó Constantinopla, se retiró a un monasterio en Jerusalén donde tomó la decisión de retirarse el desierto egipcio. Y cuenta el amigo y biógrafo de San Elredo que éste se retiró al monasterio de Rieval mientras era funcionario de la corte del rey David I de Escocia, y fue allí donde decidió hacerse cistercience. Es decir, la historia nos dice que un santo del siglo IV y otro del siglo XII hacían retiros espirituales no estructurados: simplemente, se retiraban a un monasterio.

¿Todos los que hacían retiros encontraban allí la vocación religiosa? No; lo que ocurre es que nos han llegado los datos históricos de aquellos que no solamente tomaban estado de vida religioso sino que, además, sobresalían en él. Esto no implica, sin embargo, que los seglares acudieran en masa a los monasterios para retirarse. Tengamos presente que se trataba de una época en la que se respiraba la cultura cristiana y donde, quien más, quien menos, cumplían sus deberes religiosos. Por otro lado, la vida de las ciudades —que eran de dimensiones reducidas— y de los pueblos y villorrios, estaba regida por la liturgia que actuaba como una suerte de retiro permanente. Sin pretender idealizar, lo que quiero decir es que la necesidad de retirarse del mundo es mucho mayor hoy que en la Edad Media. O mejor, pongámoslo del revés: El hombre contemporáneo está más alienado en las cosas del mundo que lo que lo estaba el hombre medieval.

Que todos los monasterios tuvieran hospedería y que San Benito dedique unas cuantas páginas de su Regla a hablar de los huéspedes, está indicando que era función importantísima de los monjes recibir a los peregrinos. Muchos acudirían simplemente como una posta en un largo viaje, otros porque no tenían donde ir y otros porque necesitan retirarse. Y el retirarse consistía fundamentalmente en participar en los oficios monásticos. Recordemos que pocos eran los laicos que sabían leer y, quienes sabían, no siempre tenían acceso a los libros porque eran extremadamente costosos, por lo que tampoco se trataba de un retiro dedicado a leer las Escrituras o los sermones de San Agustín. Para eso habrá que esperar a la imprenta. Retirarse era dedicar tiempo a Dios participando de su culto en la liturgia y en el corazón.

Estos son, en mi opinión, los mejores y más fructíferos retiros espirituales: buscar un monasterio, hospedarse allí tres o cuatro días, participar de los oficios, tener algún buen monje a mano para hablar si resulta necesario y, ahora que todos sabemos leer y tenemos fácil acceso a los libros, llevarse la Biblia y un par de buenos libros de autores espirituales, y dedicar tiempo a la lectura sosegada y receptiva a la voz del Espíritu que sopla en la brisa monástica. Esto es un retiro tradicional, o un retiro tal como lo entendió la tradición de quince siglos de la Iglesia.

Aquí, claro, hay un elemento fundamental para tener en cuenta, y es que no todos están preparados para este tipo de retiros. Es necesario que la persona tenga un cierto camino recorrido en la vida espiritual para que esos días de apartamiento le sirvan de algo. Si largamos a alguien inmerso en el mundo a un monasterio con cuatro o cinco libros y el horario de las horas canónicas, lo más probable es que pierda el tiempo. Como decían los Padres del Desierto, en las soledades monásticas la distracciones y ataques de los demonios no vienen de las cosas, que son muy pocas, sino de los pensamientos. El pobre hombre no hará más que aburrirse y distraerse durante sus días de retiro. Por eso mismo, en estos casos quizás sea conveniente recurrir a los retiros estructurados. Y esto suele ser un problema porque estos retiros pueden ser no ya una pérdida de tiempo, sino un verdadero peligro para la fe o para la psicología de quien los hace. 

No es necesario aclarar que, si el retiro lo predica un cura progresista, no servirá absolutamente de nada más que aprender algo de sociología barata y derechos humanos en liquidación. Todo permanecerá en la horizontalidad de lo humano a lo que esta gente ha reducido la religión. Y por eso serán muchos los que dirán: “Que haga un ignaciano, que tienen éxito garantizado”. Pero yo no estaré de acuerdo.

Reconozco que tengo tirria a los ejercicios ignacianos aunque creo que no es una aversión injustificada. Hice muchos durante muchos años: de una semana e, incluso, de mes: jamás me sirvieron de nada; más aún, en la mayor parte de los casos me hicieron daño. Seguramente se debió  a mis defectos. Sin embargo, cuando descubrí para mi sorpresa que habían otra clase de retiros que no eran ignacianos —y que eran sistemáticamente invisibilizados muchos sacerdotes—, e hice uno de ellos, en este caso predicado por un sacerdote del Opus De, fue un bálsamo y un enorme alivio espiritual. Y de allí en más, siempre fue así. Por eso, tengo muchas reservas con respecto a la actitud de muchos que creen que arriando a la gente a hacer ejercicios ignacianos lograrán indefectiblemente un bien. En todo caso, restrinjo mi reserva: una cosa es ser arriados por el Santo Cura Brochero y otra por un curita cualquiera. Recuerdo que en mi época de juventud, en ciertas diócesis que pasaban por conservadoras, se predicaban varias tandas de ejercicios por año, para varones y para mujeres, y lo más asombroso de todo es que los predicadores eran buenos muchachitos con dos años, o dos meses, de ordenados. ¡Qué disparate! Un joven de 24 años es un joven de 24 años por más cura que sea y por más libreto ignaciano que tenga en las manos y, por eso, es un mono con navaja. Todos sabemos que el ambiente que se crea en los retiros generalmente deja a la persona muy vulnerable a nivel emotivo y, por eso mismo, con muchas posibilidades de ser manipulada, aunque sea con la mejor de las intenciones del predicador. ¿De qué otra manera se explican si no, la carrada de “vocaciones” que sacaban los sacerdotes de ciertos institutos religiosos argentinos sino por la manipulación lisa y llana que el fundador y sus secuaces ejercían sobre los pobres jóvenes que se avecinaban?

Por eso —y esta es mi opinión y no es más que eso—, digo que el mejor retiro y más acorde a la tradición, es retirarse a un monasterio. Si por un motivo u otro se considera conveniente embarcarse en un retiro estructurado, mirar bien qué tipo de retiro se busca, y esto se sabrá de acuerdo a la espiritualidad de cada uno porque es bueno saber que la escuela ignaciana es sólo una de tantas escuelas de la espiritualidad católica. Y, sobre todo, quién lo predica. Insisto, aquí es donde reside el peligro del que hablaba en mi comentario que dio pie a esta entrada. Aún cuando el predicador tenga la mejor de las intenciones, es capaz de hacer mucho daño. Se necesita un abba, es decir, un padre. Y abba se hace, no se nace, ni se consigue con la sola imposición de manos. 

Escolio 1: Un dato que vale la pena recordar. Más de una vez escuché decir que la Santísima Virgen era la que habían inspirado a San Ignacio de Loyola los Ejercicios Espirituales en la cueva de Manresa. Lo cierto es que, si hubo inspirador, fue García de Cisneros, abad de Monserrat. Está claro que el libro de los Ejercicios es una buena copia o adaptación si se quiere (los jesuitas lo llaman “recreación”) del Ejercitatorio de vida espiritual, escrito por Cisneros, y mediado por un resumen previo, realizado por un monje anónimo de la misma abadía de Monserrat, llamado Compendio breve de ejercicios espirituales. Concretamente, lo de San Ignacio es el resumen de un resumen. Y esto no va, claro, en su desmedro. Era una práctica muy habitual aprovechar lo que otros habían escrito, y eso no significaba ni plagio ni deshonestidad. Pero lo cierto es que los ejercicios ignacianos, de “ignacianos” tienen menos de lo que se cree. 

[Este artículo fue publicado originalmente el el 11 de mayo de 2017)

38 comentarios en “Retiros espirituales

  1. Avatar de duckloudlyc1f363994f duckloudlyc1f363994f

    Yo creo, viendo el artículo y los comentarios, que el personal católico que habita por este miserable mundo, es: decepcionante y pésimo. Todo lo que no sea simple no interesa ni pienso que viene de Dios. Ustedes son un poco liantes. Solo una vez hice los EE (soy del Camino Neocat.) y les veo a ustedes dando vueltas cuando la cosa es simple: si te interesan los haces y si no pues no. A un servidor le han venido muy bien gracias a Dios. Si confías a Dios tu vida como resultado de los EE, seguro que triunfas (garantía de Dios). Ni mas ni menos que te has ido con El y de corazón. Muchos piensan aqui que son muy listos y mira tu por donde es posible que mejor estén mas cerca de lo contrario. Pero esto se arregla con la Santa Adoración delante del Santísimo. Ánimo.

  2. Avatar de Desconocido Anónimo

    Estimado Wanderer,

    Aprecio muchísimo su blog, que leo frecuentemente. Y agradezco sus lúcidas consideraciones sobre la actualidad de la Iglesia que dejan siempre espacio para razonar e iluminan estas épocas oscuras. Tempora mala currunt.

    Sobre los Ejercicios de San Ignacio, hay muchísima bibliografía, y grandes comentarios, como los de los PP. Casanovas y Oraá e Iparraguirre, entre otros.
    Ud. dice que son ejercicios estructurados con varias «prédicas» diarias. Ciertamente, este modo es una adaptación de los ejercicios que el santo de Loyola pensó para ser hechos en un mes. E Ignacio nunca habla de predicar los Ejercicios, sino de «darlos». De hecho, el director (no se le llama predicador), debe dar los puntos sumariamente al que ejercitante, hablando con él una o dos veces por día. Nada más.

    En cuanto a la «estructura» de los mismos, se refiere a la lógica interna de sus partes, el orden de las meditaciones, etc. La mayor parte de los Ejercicios no depende de la estructura, sino de que, como dice San Ignacio mismo, Dios se comunique directamente al alma. Y el mismo San Ignacio propone en los ejercicios, al menos una docena de modos de orar. Habiendo advertido al director que uno de los peores errores que se pueden cometer, es querer llevar a todas las almas por el mismo camino… Además de que dice que… se puede orar en cualquier posición en la que el ejercitante halle devoción… por ejemplo… «supino rostro arriba».

    El famoso Ejercitatorio del Cisneros podría ser una fuente de los Ejercicios, así como también el Kempis, y otros libros de meditación de la espiritualidad de la baja edad media. Todo lo cual, por supuesto, me parece no le quita originalidad al pensamiento del santo de Loyola.

    Cada alma elija pues los ejercicios o retiros espirituales que más le convengan y que más fruto den en ella. Pues lo más importante, a mi modo de ver, es dejarse guiar por el Maestro interior, que es el Espíritu Santo.

    1. Avatar de Andrés Battistella Andrés Battistella

      ¿Sabe cuál es el problema? Que en ese «dejarse guiar por el Maestro interior, que es el Espíritu Santo», mucho le adjudican al Espíritu Santo los caprichos propios (y esto no es exclusivo del «francisquismo» y sus «sorpresas del Espíritu»).

      Por eso son necesarios los buenos predicadores, los Santos, los sabios confesores, y no los repetidores mediocres y casquivanos (de cualquier pelaje eclesial que sea), ya sea citen a Santo Tomás, Chesterton y algún Padre de la Iglesia, ya sea se vuelquen por Anselm Grün o el enneagrama.

      Por lo que cuenta sobre los Ejercicios tal como San Ignacio los propuso, tal parece que hoy los «Ejercicios Ignacianos» sean una parodia de los «originales», y eso explicaría por qué, mientras que hay Papas y Santos que los practicaron y recomendaron, hoy tenemos que decir lo contrario. Seguramente nos estamos refiriendo nosotros a la parodia, y ellos a lo auténtico.

  3. Avatar de Desconocido Anónimo

    Hay un mal que encuentro con mucha frecuencia, siendo muy similar al de poner a curas recién ordenados a dar ejercicios. Y es la de poner al personal a «hacer cosas»; según aparecen por la parroquia; según se convierten; o, en el caso de un nuevo párroco, según llega; por mencionar algunas posibilidades. Así nos encontramos con gente que está dando charlas y gestionando retiros, que tiene quizás muy buena disposición, pero de la que no se ha observado si han tenido una verdadera conversión y si conocen mínimamente la fe que confiesan profesar. La fe y la buena doctrina se presuponen y luego pasa lo que pasa.

    Y ya si lo rematamos con las actividades para jóvenes, la cosa es de pena. Por estas tierras lo que se lleva es que si es para jóvenes los que lo llevan tienen que ser jóvenes también (seglares o sacerdotes jóvenes, lo mismo da), no mucho mayores que las personas a las que están «instruyendo», con la escusa de que los jóvenes pertenecen cuasi que a una especie distinta, que debe hablar un idioma tan extraño que solo otros jóvenes son capaces de hablarlo, y que son tan tendentes al aburrimiento que necesitan que todo les sea comunicado en dosis mínimas de no más de diez/quince minutos. En fin, ni que decir tiene que todo esto lo sufrí de joven y que no escarmentamos, he escuchado a «jóvenes» insufribles y a gente cana a la que estaría oyendo durante tres horas seguidas sin sentir cansancio. En ambos casos la persona podía tener fe, lo que difícilmente tenía el primero era los mismos conocimientos y la misma experiencia.

  4. Avatar de Pablo Casaubon Pablo Casaubon

    Hay un problema en la pagina que borra los comentarios cuando uno aprieta alguna tecla que no corresponde o que no es para eso. Lástima se borró mi comentario de mis 11 retiros. Saludos

  5. Avatar de Desconocido Anónimo

    Muy interesante post. Pienso que substancialmente concuerdo.

    Agrego unas consideraciones sobre clérigos, seminaristas y religiosos.

    Respecto de los clérigos, la Iglesia dice en el CIC: «están igualmente obligados a asistir a los retiros espirituales, según las prescripciones del derecho particular» (c. 276, § 2, 4). El CIC de 1917 establecía que los hicieran por lo menos «al tercer año» (c. 126): «Omnes sacerdotes saeculares debent tertio saltem quoque anno spiritualibus exercitiis, per tempus a proprio Ordinario determinandum, in pia aliqua religiosave domo ab eodem designata vacare».

    Respecto de los seminaristas, dice el CIC actual: «Los alumnos harán cada año ejercicios espirituales» (c. 246, § 5).

    Respecto de los religiosos, dice asimismo: «Observarán fielmente los tiempos anuales de retiro espiritual» (c. 663, § 5).

    Catholicus

  6. Avatar de susanalabeque susanalabeque

    Estimado Wanderer leí varias veces su artículo y me vi reflejada en algunas cuestiones Intenté hacer el de 30 días pero no pude terminarlo como dice ud» por mis defectos».También me aconsejaron sacerdotes y predicadores no hacerlos.Hay instalada una idea sobre EEEE en gral….Desde mi adolescencia que no hago y no puedo decir que no haya crecido en la Fe,por Gracia de Dios e inmerecidamente.Tal vez alguna expresión de sus experiencias haya resultado algo ruda… Quién conduce un proceso : pastores,educadores etcetc buscan orientar por tanto hay una manipulación implícita. En estos recios tiempos eclesiales ,los católicos solemos extremar posiciones,exageramos…Descansemos en El que ha dicho que «Dios saca de las piedras hijos de Abraham…» y por otra parte …» son todos doctores en la Iglesia?» Efesios 4, 11.Gracias siempre !Susana Labèque

  7. Avatar de Desconocido Anónimo

    Estimado Wanderer leí su artículo varias veces.Me vi reflejada ya que cuando intenté hacer el retiro online de 30 días lo tuve q a abandonar,como ud dice : «defectos mios».No lo volveria a intentar,tambien por consejos sacerdotales y advertencias de algunos predicadores de los EE EE.No hago retiros desde el secundario ,fui siempre a escuelas católicas. Y sí,está un poco instalado el tema retiros espirituales, como una práctica necesaria …No puedo decir que sin retiros, no haya crecido en la Fe,todo lo contrario,por Gracia de Dios,inmerecida por supuesto.Tal vez su artículo se expresó con cierta… rudeza?El tema manipulación sabemos que en determinado tipo de relación: fieles- pastor; docente – alumnos,es lógico que quien conduce tienda a conducir hacia….Y quizá los catolicos de hoy por la realidad de la Iglesia q nos toca vivir,estemos muy dados a la exageración y a los extremos …Sabemos por Santo Tomas,donde esta la virtud…»¿Acaso en la Iglesia todos son doctores»….? EF 4.Y nos consuela saber con certeza » que Dios saca de las piedras hijos de Abraham » Gracias siempre!Susana Labeque

    1. Avatar de Desconocido Anónimo

      Con todo respeto, Dr. Wanderer, pero prefiero seguir los consejos de Pío XI, Pío XII, el Santo Cura Brochero, el Padre Barrel y otros experimentados sacerdotes que aconsejaron siempre los retiros de San Ignacio, claro, bien predicados y con doctrina y misa tradicional.

  8. Avatar de Ottaviani Alfredo Ottaviani Alfredo

    Estoy acostumbrado a pensar, que un RETIRO ANUAL siempre es bueno. Lo ideal serìa de por lo menos 5 dias……………. Pero nada de eso es facil.

  9. Avatar de Desconocido Anónimo

    Hace uno días estuve en un retiro llamado EMAUS, muy de moda ahora en España. Desearía que en algunas de sus entradas escribiera sobre dichos retiros, muchas gracias

  10. Avatar de Desconocido Anónimo

    Lo mismo que plantea con los retiros Ignacianos ( hice varios en mi vida de soltero) me sucede con la dirección espiritual.

    Durante mucho tiempo en San Rafael era casi una obligación para los jóvenes que perteneciamos a las parroquias tener un director espiritual. Mi novia en ese momento ( que es mi esposa en la actualidad) siempre me insistió en que tenía que tener uno y así pasé de un curita a otro hasta que dije basta. Mi temperamento se resistió siempre a esto y aun así yo pensaba que el problema lo tenia yo por tímido o introvertido. Hasta que un amigo varios años mayor soltó en un asado una afirmación muy similar a la suya. «No existe ningún mandamiento que diga que tenemos que tener un director espiritual, muchos santos en la.historia de la iglesia no lo tuvieron nunca» y la verdad fue un alivio para mi.

    Hoy (con varios años y varios niños mas) si alguna duda me surge, o alguna prueba o tentación me complica mucho la existencia con total libertad de espíritu puedo consultarla con algún sacerdote de confianza, pero sin necesidad de estructura o visitas mensuales pactadas, ni nada parecido. Tan simple como eso «la libertad de los hijos de Dios

    El Carbonero

  11. Avatar de Desconocido Anónimo

    Yo he realizado retiro ignaciano con alguno de esos fundadores que usted desprecia y no he sido instigado a ver una vocación que no tenía.Y conozco a muchos que lo gan hecho y no han entrado a seminario alguno.

    Tambien he realizado retiro en monasterio y ciertamente es de mucho fruto.

    Creo que en distintas etapas de la vida, uno puede ver las distintas opciones y elegir la mejor.

    En tal caso la señal ha de ser la de aquel santo que dijo que la devoción ha de llevarte a Cristo, si eso no lo logra no es bueno.

  12. Avatar de Desconocido Anónimo

    Buenas tardes don Wanderer, ¿conoce en Argentina algún monasterio donde se pueda realizar ese tipo de experiencia que UD describe, teniendo niños? Muchas gracias! Daiana

    1. Daiana, en principio todo monasterio que siga la regla de San Benito deber recibir huéspedes por algunos días. Está mandando en la Regla.
      La cuestión de los niños, y de ir con niños, es más complicado. En Francia, suelen tener casas en los alredodres del monasterios para esos casos, pero no sé si eso ocurre también en Argentina.

  13. Avatar de cinissum G. MARIVS

    Los hesicastas orientales tienen muy en claro que la fantasía distrae de la unión con el Dios invisible. Los EE.EE. están todos ellos basados en dos cosas: la composición de lugar y los afectos.

    Excepto por el clericalismo que suele acompañar y sintetiza en la figura del predicador ambos elementos, esa estrategia no parece diferir en mucho del protestantismo. Como Ud. dice, Wander, va a depender del prete delante.

    1. Avatar de Andrés Battistella Andrés Battistella

      Por eso parece que los Ejercicios Espirituales ignacianos (o de estilo «estructurado») sólo son realmente buenos cuando son predicados por un Santo (San Francisco Javier, el Cura Brochero…). Caso contrario son, de mínima, peligrosos, y con frecuencia efectivamente nocivos, configurando una espiritualidad artificial, impostada, falsa, «robótica», protestante… aunque esté revestida de las pompas «tradicionalistas».

      PD: Recuerdo cuando fui seminarista, mi primer «director espiritual» me dijo que yo «no tenía vocación» porque no me salía el método de la tablita diaria que él manejaba… sí, así.

      1. Avatar de Andrés Battistella Andrés Battistella

        Pues no veo qué tenga que ver con lo que digo, pero si me llama por mi anterior nombre de comentador, seguramente ya ha leído esta historia, y no necesita preguntar.

        El asunto no es si yo tenía o no «vocación», sea lo que sea «tener vocación» en este contexto (sobre lo cual en este blog se han publicado algunas cosas, sino los criterios «espirituales» (habría que ponerle 3 o 4 pares de comillas) que se manejan hoy día por parte de los curas. Y aclaro, por si se prestó a confusión, que ese caso que conté no tiene nada que ver con «tradis» sino con «progres moderados», para decirlo de algún modo… no que los «tradis» no hagan cosas similares, pero bueno, se cuecen habas en todas partes.

        Como alguien comentó en otro artículo reciente, el problema es que la espiritualidad de la mayoría de los sedicentes católicos (al menos los «occidentales»), no es realmente católica sino protestante.

      2. Avatar de Andrés Battistella Andrés Battistella

        Sí, y podemos «tirar» frases como esas dos ad infinitum, ¿y entonces?

        Tal vez pueda explicarse mejor, no sea que alguien entienda algo diferente a lo que quiso decir, si es que quiso decir algo.

  14. Avatar de Desconocido Anónimo

    No sé si vale la pena opinar en contrario de lo que dice el blogger porque como siempre tendrá la última palabra, las críticas a su escrito caen en saco roto. Hice mi primer retiro ignaciano hace unos cincuenta años, con el Padre Torres Pardo, en el seminario de Paraná. Y la verdad es que me cambió la vida. Y después habré hecho unos veinte más, con el Padre Alfredo Sáenz, con sacerdotes del IVE y con los de Miles Christi, y la verdad es que no me arrepiento, al contrario, no dejo de recomendarlos. Incluso hice dos, otro tipo de retiro, con sacerdotes del Opus Dei, a quienes respeto mucho, pero no me parecieron tan buenos como los otros. Son tantas las personas que han recomendado los ejercicios ignacianos, por el bien que hacen, que no llego a comprender la crítica de este escrito. Incluso existe la encíclica Mens Nostra, de Pío XI, de 1929, escrita específicamente para alabar y recomendar estos ejercicios. No niego que hay otro tipo de retiro espiritual que le hará mejor a otras almas, pero este escrito desvaloriza algo que, realmente, es un tesoro de la Iglesia.

    1. Avatar de Desconocido Anónimo

      la práctica de los “ejercicios” es hechura humana, y como tal siempre criticable/objetable.

      la cuestión acá es que así como a usted le hizo bien a otros tantos no, y a otros les a hecho mal.

      por impericia del predicador o porque esa práctica espiritual no era para ellos y se vieron obligados, sólo Dios sabe.

      lo único es que no hay que ser tan obtusos de creer que porque me hizo bien a mi es bueno para todos y opinar lo contrario es malo, actitud que uno encuentra en los que no son capaces de aceptar ni un poco de duda o de crítica en el método.

      libertad de espíritu chamigo

    2. Avatar de Desconocido Anónimo

      En realidad los retiros que hacen los del ive y los miles christi y la mayoría, no son ignacianos, sino «inspirados» en los ignacianos, puesto que san Ignacio los hizo para 1 mes y para 1 sola persona. Ellos en 2 días dan sólo algunos puntos para reflexionar y rezar…

  15. Avatar de Desconocido Anónimo

    Excelente entada y muy inteligentemente elaborada, lo felicito. Pero quien piede contra esto de los dogmáticos ejercicios espirituales de Ignacio de Loyola e inspirados por la misma Virgen; alguien autorizado tenía que ponerle el cascabel al gato.

    Muy bien dicho eso que que muchos Institutos y fraternidades confeccionan un cura y ya lo largan a dirigir conciencias y a predicar retiros espirituales, y a los pocos años se ven personal alteradas y trastornadas consecuencia de estos improvisados maestros espirituales.

    Muchas gracias por el post.

  16. Avatar de Desconocido Anónimo

    El retiro ignaciano muchas veces puede parecer útil, si somos materialistas, por su naturaleza cuantificable. Un monasterio que va recibiendo gente no sabe qué fruto da: la gente entra y sale, uno siembra y otro cosecha. Pero en el ignaciano los tengo rodeados, atrapados, contados y medidos. Puedo saber perfectamente cuántas «vocaciones» induje.

    (Si así de demoledor es su escolio 1, no quiero imaginar el escolio 2. Es importante señalar en público, entre amigos, a cualquier predicador de ejercicios que haya repetido esa mentira)

    1. Avatar de Desconocido Anónimo

      Para el que no tenga prejuicios contra la FSSPX, le dejo este enlace copiado. Se trata de una charla sobre el Padre Vallet y los Ejercicios de San Ignaciohttps://youtu.be/VIML2LGh1To?si=YdhdhSSViA8P6XxT

  17. Avatar de Luis Jeme Luis Jeme

    Para salvarse lo único que hace falta es la Fe (con sus dogmas y preceptos), la humildad y la Caridad. Cuando oigo a alguien decir cosas como que es necesario hacer unos retiros, ir a Misa entre semana o pertenecer a un grupo, me pregunto si su Fe no será un tanto insegura o si está descentrada del núcleo de la vida espiritual.

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