Una creencia presente en algunas tradiciones de la espiritualidad cristiana oriental, habla de que, cuando el alma muere y se separa del cuerpo, debe atravesar una serie de “aduanas” o “puestos de peaje” (griego: τελώνια / ruso eclesiástico: Мытарства), custodiados por ángeles y demonios que representan diversas pasiones o pecados (mentira, lujuria, orgullo, etc.). En cada estación, el alma es interrogada y confrontada por los demonios, que presentan sus acusaciones.
Si el alma ha caído en esos pecados y no se ha arrepentido o confesado, puede ser retenida por los demonios. Si ha sido absuelta por su vida virtuosa, sus oraciones, o las oraciones de la Iglesia, continúa ascendiendo.
En las “estaciones de peaje” donde es retenida por lo demonios, los ángeles buenos “pagan” por ella el peaje correspondiente que son las oraciones, limosnas, confesiones o penitencias ofrecidas durante la vida.
Una de las descripciones más detalladas de esta tradiciones se encuentra en la Vida de San Basilio el Nuevo, un texto hagiográfico del siglo X. En esta obra, el discípulo de Basilio, llamado Gregorio, tiene una visión en la que el alma de una mujer piadosa llamada Teodora atraviesa 20 estaciones aéreas tras su muerte. En cada estación, demonios acusan a Teodora de pecados específicos, mientras que ángeles presentan sus buenas obras y oraciones. Cuando sus méritos no son suficientes, los ángeles ofrecen «bolsas de oro», que simbolizan las oraciones y buenas acciones de San Basilio en su favor.
Algún día todos nos enteraremos si esta piadosa tradición es real. Tiempo al tiempo. Pero me pregunto si el difunto Papa Francisco no estará pasando en estos momentos —si es que existieran momentos en el Hades— por algunos puestos de peaje. Y lo hago recordando su primer gesto disruptivo y populista cuando inició su pontificado: ir a pagar personalmente —dejándose fotografiar con su billetera en mano— el alojamiento donde se había albergado en Roma en los días anteriores al cónclave.
El pago del peaje en la tierra le valió cientos de fotografías y halagos de la prensa pero, ¿cuántos ángeles buenos estarán pagando los enormes peajes que debe?
[Aclaro por las dudas: me refiero a Hades o Sheol según lo entiende Albert Frank-Duquesne, en su obra Lo que te espera después de tu muerte (Desclée, Buenos Aires, 1953): un estado intermedio donde las almas separadas del cuerpo esperan la resurrección final. Este estado no es de inconsciencia, sino de «reposo paradisíaco» o «sueño de la muerte», caracterizado por una profunda paz y nostalgia por la unión plena con Dios].

Me pregunto si habrá un peaje para el pecado capital de Francisco, el pecado del que provienen sus demás desvaríos, un pecado seguramente mortal que compartió con millones de argentinos, un pecado que se llama PERONISMO.
Cultrarius
¿Por qué tildar de pecado a una fuerza política que, y esto se lo prometo para que se quede Ud. muy tranquilito, muchos jóvenes retomaremos, reinventaremos y haremos gobierno nuevamente? Como Dios es amor, si Dios quiere que usted mismo tenga que ver y vivir este regreso nuestro que le auguro, sabiendo que Él no desea el mal, tendrá que confrontarse a la idea de que sea Ud. el equivocado. No se amargue más la vida, compatriota, que ya de por sí sabemos que es un valle de lágrimas.
Pues deberemos ofrecer oraciones para aumentar esas bolsas de oro.
Tendrá aquello que escogió en vida, Dios puso delante de él, como delante de todos dos caminos, él eligió, «quien soy yo para juzgar» y se lanzo a salvar del olvido a maccarras, repuniks y demás especímenes y dejarse ver en compañía de hebes y demás fauna, así como de trans-formers, me temo que tendrá lo mismo dónde quiera que vaya. En cuanto al cónclave, habrá que pedir a nuestros ángeles de la guarda, que se unan en oración con los de los pocos cardenales que alzaron algo la voz durante este pontificado y los de todo aquel que ame sinceramente a Dios, pidiendo tenga piedad de su Iglesia y enderece sus senderos nuevamente hacia el Cielo.
Como sea, ya está, ya no es nuestro problema. Que pase el que sigue, a ver si nos hemos arrepentido y Dios permite que venga un Pastor o todavía necesitamos un Lobo.
Jorge
La noticia del día sin duda es la muerte de Francisco, ahora hay que rezar mucho por la Iglesia que deja atrás, una Iglesia dividida y en crisis que seguramente se profundizará luego de la elección del nuevo Papa, no importa el sello que le imprima a su nuevo pontificado.
Las posiciones en el Cónclave que se avecina sin duda chocarán de frente entre los grupos en pugna, ya sea los que buscan seguir el rumbo trazado por Francisco y los que quieren salvar la doctrina perenne de la Iglesia abandonada por él.
Sospecho que los que pierdan la votación no darán ni un paso atrás ante lo que decida el nuevo pontífice. La sombra de un nuevo cisma de consecuencias insospechadas igual o peor que el de Lutero se cierne sobre la Iglesia. Veremos.
Fuenteovejuna
Insoportables las canonizaciones laicas (mediáticas). Pero más aún el progresismo que se dice católico que no descansa ni un día de hacer política barata y ahora presiona al cónclave para que elija un Papa «que continúe la Revolución iniciada por Francisco». Dios dirá.
No está del todo claro eso del «estado intermedio». Conforme a la doctrina católica, después de la muerte viene el juicio particular del alma. Luego, infierno (condenación eterna) o gloria (eterna salvación), según corresponda. El primero, inmediatamente. La segunda, cuando haga falta purgar penas temporales, mediando tal purgación en el purgatorio; cuando no, inmediatamente (lo cual parece ser el caso de los grandes santos, quizá no de todos).
Estimado, ese no es el tema de discusión de esta entrada.
Finalmente ha llegado el día que durante tantos años esperábamos: la finalización de este Papado que tantas amarguras y dolores nos trajo. Ciertamente hubiera sido preferible que Francisco recapacitara en vida, y me apena mucho su partida, nunca es grato la muerte de nadie.
Ahora vienen los días más importantes que definen el futuro cercano de la Iglesia. Oremos de corazón para que de este cónclave salga un Papa virtuoso y varón de Dios, que encamine correctamente a nuestra Iglesia. Todo se decide en estas horas.
FELICES PASCUAS … lo que nos deja es un alivio a la Iglesia Católica en Argentina después de décadas de opresión modernista. Los curas villeros y populistas (Hijos de JMB y jerarcas actuales) hoy pierden mucho poder y los fieles sentimos ya un alivio.
Dios se apiade de JMB aunque humanamente parece imposible.
No confunda la brisa de un día con toda una estación. JMB fue uno; quedan muchos. No han perdido poder, solamente se produjo una minúscula grieta en una pared gigante y compacta.
He orado mucho por este Papa en vida, por su conversión y la salvación de su alma. Ahora ya no me sale. Siento que es momento de rendir cuentas. He leido algunos sitios como Info-Tibieza (ex Infocatólica) que no dejan de ser políticamente correctos hasta cuando el Tirano se murió. Deben tener miedo a que resucite y se los lleve puestos!!! Este respeto humano estúpido me parece aborrecible. Fue un pésimo Papa. Y hay que decirlo con todas las letras. Un desastre. Un castigo. Una peste. Lo que nunca debió haber sucedido. No le van a alcanzar estaciones de peaje para lavar todas las fechorías que hizo. Y la muerte tampoco lo hace más respetable ni le quita todas las herejías que escribió, firmó y ahora claman al Cielo. Qué Dios lo retenga donde Él quiera y no lo envie nunca más!!!
Estimado:
Eso que usted llama «respeto humano estúpido» no es más que un ejercicio de la virtud de la amabilidad, que, de acuerdo con las opiniones más autorizadas, integra la virtud cardinal de la justicia.
Al respecto, Santo Tomás de Aquino dice que «el hombre está obligado por un cierto deber natural de honestidad a convivir afablemente con los demás, a no ser que por alguna causa sea necesario en ocasiones entristecer a alguno para su bien» (II-II, q. 114, a.2, ad.1).
Las críticas a su pontificado (incluso las más lacerantes y que, en condiciones normales, habrían tensionado con el respeto debido a su oficio) debían hacerse (y se hicieron) durante su vida. Pero ahora, en consideración al sentimiento de piedad general del pueblo católico, cuando no a familiares y allegados de Francisco, la primera reacción a la noticia de su deceso no puede ser una de algaraza o de festejo por la muerte de lo que usted llama «un desastre», «un castigo» y «una peste». Este es el momento de pedir por su alma, y de rogarle a Dios que le perdone sus faltas y ofensas, como también nosotros esperamos que perdone las propias. El primer deber de los comunicadores públicos (particularmente los católicos) tiene que ser transmitir este mensaje. Ya habrá tiempo, más tarde, para ponerse a rendir cuentas.
Y todo esto lo digo habiendo siendo altamente crítico del papado que acaba de concluir, y habiendo lamentado profundamente el rumbo que tomó nuestra desventurada Barca en estos últimos doce años y monedas.
Espero que reciba este comentario no como un intento de antagonizar o polemizar con usted, sino como una correctio bien intencionada.
Feliz Pascua de Resurrección.
Totalmente de acuerdo con el dandy, se nota su caballerosidad y hombría de bien. Patear muertos es una bajeza y una villanía.
Tengo miedo, temor y temblor del Alma de Francisco, fue causa de escandalo en Argentina.
Rezamos por EL y el próximo conclave.
Ojala hagan cambios en el Episcopado Argentino.
Se termino la Tirania.
Mons La Chancha, ahora de que te vas a disfrazar ?
No quisiera tener que pasar por los peajes de Francisco, ciertamente.
Dios nos libre de proferir, permitir, alentar, elogiar, promover, las blasfemias, herejías, apostasías, cismas, aberraciones, errores que Francisco, en su vida y especialmente en su ministerio petrino, alentó.