No Santo Padre sino hermano

por Marcello Veneziani

El papa Bergoglio fue un papa humano, demasiado humano. Hizo de la humanidad el sentido y el horizonte de su pontificado. Humanizó lo divino, desacralizó la fe, socializó la cristiandad, tradujo la caridad en filantropía. No fue el Santo Padre, sino el Papa Hermano, y su hermandad era un poco como la fraternité unida a la égalité. El cristiano concibe la fraternidad con respecto al Padre Eterno. Quería derribar muros y fronteras, abrirse a los no creyentes o a los creyentes de otras religiones, pero levantó muros y trazó fronteras dentro del cristianismo, entre los católicos de la tradición y los católicos del progreso, poniéndose del lado de estos últimos. Humano, demasiado humano es, como sabéis, el título de una obra de Friedrich Nietzsche; el filósofo del anticristo habría encontrado en él exactamente lo que él entendía por cristianismo y a lo que se oponía: la religión de los últimos, la cristiandad como preámbulo religioso del socialismo, del pauperismo, el Evangelio como redención y denuncia social. En el fondo, la visión del cristianismo de Nietzsche coincide con la de los cristianos progresistas. Por supuesto, el signo es opuesto, negativo en Nietzsche y positivo en ellos, pero el diagnóstico es similar.

No somos nadie para juzgar a un papa, y la historia dirá cuál ha sido su huella en la Iglesia y en el mundo. Pero si se me permite expresar con toda humildad una modesta opinión sobre su papado, más allá de las untuosas hipocresías que nos inundan desde hace dos días, Francisco no ha sido un gran papa, ni un papa grande, como se dice en la Iglesia, que entiende la grandeza como presagio de santidad. Ha sido, en cambio, un papa pequeño, que ha querido ponerse a sí mismo y a la Iglesia a la altura del mundo, de los tiempos, de la situación social. Se ha hecho pequeño para estar dentro de este tiempo; humilde, si se quiere, aunque no de buen carácter.

En el fondo, esta definición de Papa Pequeño no debería desagradar a quienes han exaltado en él precisamente este aspecto de cercanía a la humanidad, empezando por los excluidos. El carisma es el signo de una paternidad radiante y de una presencia luminosa de lo divino en la tierra; Bergoglio, en cambio, ha elegido el camino opuesto, el de humanizar a Cristo y al Vicario de Cristo en la tierra, hasta convertirlo en «uno de nosotros». No el amor por lo lejano, sino el amor por los lejanos, los más alejados de la civilización cristiana, de nuestro Occidente, de la Iglesia, ocupándose ampliamente de los migrantes, es decir, de aquellos que venían de otros mundos, de otras religiones. No ha afrontado el nihilismo de nuestra época, la desertificación de la vida espiritual, limitándose a criticar legítimamente el egoísmo y la prepotencia. Buscó la simpatía, a veces el agrado, más que la conversión y el misterio de la fe.

Murió el día del Sepulcro vacío, el día después de Pascua, en el que el ángel anuncia a las mujeres que el Hijo ha vuelto al Padre, que ya no está en la tierra, y también esto, para quienes creen en los símbolos, es una coincidencia significativa. Un día especial, no solo porque era lunes de Pascua, sino porque este año la Pascua católica coincidía con la ortodoxa; y era el 21 de abril, día del Nacimiento de Roma, en el que el sol entra perfectamente en el opaion del Panteón, el óculo abierto en la cima del círculo, y atraviesa la puerta de bronce y a quienes se encuentran en el umbral del tiempo dedicado a todos los dioses. Su papado duró doce años, un tiempo no tan largo como el de Juan Pablo II, ni tan breve como el de los papas meteoros, como le sucedió a Juan Pablo I, el papa Luciani.

Dejará un importante legado al cónclave que deberá elegir al nuevo Papa y tal vez iniciar la santificación del Papa Bergoglio: ha elegido más cardenales que cualquier otro predecesor, el ochenta por ciento del cónclave, dejando así una amplia mayoría bergogliana. Por eso, su legado será realmente importante en el próximo cónclave, aparte de la inspiración del Espíritu Santo.

No ha logrado detener la hemorragia de la fe cristiana en el mundo, el descenso sin precedentes de las vocaciones en la Iglesia y en los conventos y de la participación de los fieles en los sacramentos y en las misas; las iglesias vacías, la fe abandonada.

Un proceso largo que dura desde hace tiempo, que se ha acelerado al menos desde el Concilio Vaticano II y que sus predecesores no lograron frenar; con él, la descristianización ha sido aún más amplia y rápida.

El papa Bergoglio se granjeó la simpatía de muchos que no eran cristianos ni creyentes y que siguieron siéndolo; no convirtió a ninguno de sus simpatizantes no creyentes, mientras que, dentro del cristianismo, como decíamos, se agudizó el desacuerdo y la división entre los católicos más vinculados a la tradición y los católicos más abiertos a los nuevos tiempos y a un mundo cada vez más descristianizado. Ha dialogado más con los progresistas no católicos que con los católicos no progresistas; abierto a los primeros, hostil a los segundos, la fe católica se ha convertido en una variable secundaria con respecto a la posición histórico-social. Elogió el diálogo interreligioso, pero no partiendo de los más cercanos, como los cristianos ortodoxos de rito greco-bizantino, sino de los más lejanos, como los musulmanes y los más remotos del mundo.

Sus temas dominantes fueron la paz, la acogida, los migrantes, el medio ambiente, la apertura a las mujeres con roles eclesiásticos y el diálogo con los ateos. Denunció las injusticias sociales, defendió a los pobres, criticó el capitalismo y el consumismo, como corresponde a un Papa. Se mantuvo firme en algunos principios y opciones de vida, en materia de aborto, maternidad, familia, lobby gay; pero los medios de comunicación silenciaron sus llamamientos contrarios a la corriente dominante. También en materia de paz, ha hecho resonar con fuerza su palabra ante las guerras y los genocidios, sin distinguir entre unos y otros. Menos atento, en cambio, a las persecuciones de los cristianos en el mundo. Se ha mostrado reacio a los ritos, los símbolos y la liturgia sagrada.

Quedan algunos misterios grandes y pequeños, como el hecho de que en doce años de pontificado nunca haya vuelto a su Argentina; ha estado en Brasil, en sus fronteras, pero nunca ha cruzado el umbral de su casa, y los medios de comunicación siempre han guardado silencio sobre los motivos de esta extraña decisión.

La Iglesia que deja es más frágil, deshabitada y lacerada que la que, ya en crisis, recibió de su predecesor, el papa Benedicto XVI. Y sigue lastrada por algunas sombras de infamia, como la pedofilia y la corrupción, que desde hace muchos años asolan la Iglesia y a los sacerdotes.

Algunos, para responder a la crisis de vocaciones y a la pedofilia, proponen el matrimonio para los sacerdotes, pero eso no es remedio para ninguno de los dos problemas. No entraremos en la espinosa cuestión de la legitimidad de su pontificado, no tenemos competencia para ello y es un tema demasiado delicado para abordarlo en un artículo. Siempre hemos estado divididos entre la obediencia al Papa, sea quien sea, por lo que representa y por nuestra incapacidad para juzgar, y la crítica a algunas de sus posiciones, que estaban en clara contradicción con el magisterio de los pontífices anteriores y con las enseñanzas de los santos, teólogos y doctores de la Iglesia.

Su muerte exige respeto, piedad y oración por su regreso al Padre. Bergoglio ejerció su papel de Pontifex tendiendo puentes entre los pueblos más que entre el hombre y Dios. No construyó puentes entre el tiempo y la eternidad, sino entre la Iglesia y su tiempo, en un sentido unidireccional. De hecho, su Iglesia se abrió al hoy, pero el hoy no se abrió a la Iglesia.

Fuente: Blog del autor.

25 comentarios en “No Santo Padre sino hermano

  1. Avatar de Desconocido Anónimo

    Noé maldijo a Canaán, el hijo de Cam, por la acción de este último de ver la desnudez de Noé y contárselo a sus hermanos en lugar de cubrirlo. La maldición establece que Canaán sería siervo de siervos para sus hermanos. 

  2. Avatar de Desconocido Anónimo

    «ha elegido más cardenales que cualquier otro predecesor, el ochenta por ciento del cónclave»: y buen lío que ha montado, porque sobran 15 (16 si Becciu al final ejerce sus derechos como elector, porque —otro lío— no está nada claro que los haya perdido). El máximo que pueden votar son 120. Los motes de BerGOGlío y GranCisco le iban como anillo al dedo. Aquí se analiza:

    Un gran problema jurídico de cara al cónclave inminente
    La cantidad de cardenales electores supera el límite establecido por la norma pertinente
    www(punto)infocatolica(punto)com/blog/razones.php/2504271000-un-gran-problema-juridico-de

    1. Avatar de Ludovicus Ludovicus

      No hay tal problema jurídico. La fuente de la norma que fija el numero de cardenales electores es la misma que eligió ¨de más¨, el Papa. Por lo que el exceso cumple la función de derogación tácita del límite.

  3. Avatar de Augusto del Río Augusto del Río

    Ayer sábado estaba haciendo una romería y entré, acompañado por mi mujer, a la Basílica de Luján a rezar uno de los rosarios. Para nuestra desgracia (o no, los designios de la Providencia son misteriosos) nos encontramos inopinadamente con una misa concelebrada por todo el presbiterio de Mercedes-Luján, encabezado por el obispo de la diócesis. Además era una hora extraña para una misa tan solemne, era pasado el mediodía. Concidimos con la homilía del obispo después de tener que soportar algunos minutos en la misa las infaltables guitarras y cánticos de rigor. Estábamos por terminar nuestros rezos cuando inició el obispo la homilía. La lectura del Evangelio correspondía al episodio de los discípulos de Emaús, pero lamentablemente, en vez de hablar de ese texto impresionante, el obispo comenzó un vergonzoso panegírico y «canonización express» del pontífice recientemente fallecido. Ante cada frase que escuchaba, en mi interior me contestaba: «No es cierto, es falso, no fue así». Como muestra basta un botón. Una de esas frases hablaba de «la valentía de Francisco para enfrentarse a los poderosos del mundo». Si hay algo que puede decirse con absoluta certeza es que Francisco fue un auténtico cómplice, rayano en la cobardía más absoluta, de los poderosos del mundo. Y así como era falsa esa afirmación, un verdadero rosario de falsedades e imposturas de todo pelaje fueron desfilando gracias a la verba inflamada del obispo. Cuando pudimos terminar (confieso, a duras penas) con el último misterio del rosario porque en mi interior bullía una indignación sin cuento, nos retiramos de ese histórico templo con un notorio dolor de estómago. No podíamos soportar más lo que escuchábamos. Y yo pensaba en esa pobre gente que había colmado el templo y lo desamparados para poder calibrar en su justa medida, cuando están frente a este tipo de indebidas elegías que elevan hasta las nubes a alguien que, en rigor, si la Justicia Divina existe, y por supuesto que hay tal cosa, debería pasar seguramente, como mínimo, una buena temporada en el purgatorio.

    1. Avatar de Desconocido Anónimo

      Entonces ¿por qué el obispo miente de esa manera tan descarada?

      ¿a caso no hemos visto todos con nuestros ojos quién ha sido Bergoglio?

      ¿nos está llamando a todos «idiotas» a sabiendas?

      Desde luego ese mal obispo es el signo del pontificado de la Iglesia Bergogliana:

      todo espectáculo, manipulación, mentira…pero sin ninguna substancia.

      Bergoglio, sin embargo, no fue único ni el primero, sino que el suyo es el comportamiento normal de los «líderes» «democráticos» de nuestro siglo.

      En esto sí que Bergoglio fue de este mundo; sólo que del antidemocrático y por tanto del equivocado.

      ps: no vuelva a ninguna misa de ese mal obispo.

  4. Avatar de Desconocido Anónimo

    Estoy convencido que por la levedad de su papado(¡?) y liviandad de su persona, será fugaz su recuerdo, debiéndonos aguantar por unos días a las marmotas de los mass media y personajuchos varios, en sus hipócritas alabanzas, llantos y diarreas.

    Por de pronto y viendo como se están alineando los planetas, la declaración de Müller suena a una .45 amartillada. Me pregunto si Trump se hará cargo del mono epiléptico que en el Vaticano liberaron Obama-Hillary-Soros.

    Elvis Tek

  5. Avatar de Desconocido Anónimo

    Si los apóstoles hubieran hecho lo que propuso Bergoglio durante sus 12 años como Papa, el cristianismo no hubiera salido del círculo de seguidores de Nuestro Señor que fueron testigos de sus milagros, su Pasión y Resurrección.

    Lo mismo puede decirse, respecto de lo que después hicieron los Misioneros y evangelizadores, cumpliendo el mandato de ir y bautizar en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.

    No hubieran convertido a nadie y los hombres seguiríamos los cultos del paganismo. O en el ateísmo más vulgar.

  6. Avatar de scented1b7eef9209 scented1b7eef9209

    No conozco al autor. Pero para escribir lo que escribió, mejor no hacerlo. Puro convencionalismo. Nada nuevo. Ningún aporte original. Más de lo mismo. Vengo escuchando muchas idioteces durante estos días. Lo único sensato vino de la boca del cardenal Muller. Era hora de que se despertaran. Espero que cumpla su advertencia. Es la oportunidad de plantarse ahora frente a toda esa jerarquía despreciable de modernistas: si no aprovechan esta oportunidad, no habrá otra por mucho tiempo. Si es que la hay. Es ahora o nunca. No veo otra solución humana ante el desastre heredado. Miguel Grosso.

  7. Avatar de Desconocido Anónimo

    Francisco hizo cosas criticables y negativas para la Iglesia, como las que menciona la nota. Todo cristiano con un poco de interés, puede comprender – con desilución – lo que pudo haber sido y lo que el Papa eligió ser.

    Con todo, me parece inoportuna, siendo reciente su partida, la foto que lo retrata como un payaso.

    1. Avatar de Andrés Battistella Andrés Battistella

      No es «una foto que lo retrata como un payaso».
      Es un foto que lo muestra en un momento en que él mismo eligió ponerse una nariz de payaso.
      ¿De quién es la culpa, a ver?

    2. Avatar de Desconocido Anónimo

      Cuando se miente desaforadamente dejando una ancha huella de flores sobre el óbito de personaje tan destructor de la Iglesia, consciente y renuente, que lo que no torcía él en persona, lo hacía torcer por alguno de los secuaces con los que se rodeaba, diluyendo a la vez las instituciones que podían poner freno a la demolición; es oportuno que haya personas que, conscientes de que se ha socavado la doctrina y el culto, pervirtiendo la misión salvífica de la Iglesia, digan la verdad. Es ahora, cuando se monta un gran espectáculo donde se exhibirán personajotes de toda la redondez de la tierra solemnes y graves, reconociendo su tremenda apertura e inclusión, con la que se pretende forzar a Dios, a elegir a quien Él no elige: “los que no entrarán en el reino de los Cielos”; cuando hay que hablar.

      No valen respetos humanos ante la ofensa a Dios. Y no es legítimo rendir homenaje a un demoledor de la Iglesia. Es pecado aplaudir el pecado. Es pecado callar.

      Hay muchos que no callan, aquí Elwander reproduce un artículo de quién tiene un enfoque profundo, como hay otros con abundantes hechos que marcaron el rumbo de la gestión nefasta de Jorge Mario, y otros que miran el sentido esjatológico que tiene la apostasía (institucionalizada) y el significado que cobra el numeral 675 del Catecismo de la Iglesia Católica. No callan y hacen bien.

      Los que lo vimos como un tirano rezamos diariamente por él, porque mientras vivía contaba con la misericordia de Dios, que se acabó con su último suspiro. A partir de que el alma se separa del cuerpo se encuentra ante la Justicia, Suprema, Inapelable. Los que rezamos lo hicimos para que se arrepienta, para que antes de ese suspiro, pida perdón; por que no queremos que el demonio se lleve un alma, y menos el alma de un papa.

      Pero no queremos un tirano, por el daño que hace; queremos que se convierta y que deje de ser tirano. Ahora dejó de ser tirano, ojalá se haya arrepentido. Dios no falla.

      Ramón I Agüero

  8. Avatar de Desconocido Anónimo

    Me permito una observación, sobre la comparación entre el pensamiento de Nietzsche y el progresismo. Más bien parece que la idea de Nietzsche sobre el Cristianismo se ajustaba más a la realidad que la del progresismo, pues no la entendía exclusiva ni preeminentemente en clave sociopolítica, sino en lo que hace a la virtud: «los últimos» son para él, sobre todo, los pequeños del Evangelio, es decir, los humildes (lo cual es la pura verdad), de los que abominaba a la luz de su «superhombre» (lo cual es no poco demoníaco).

    Catholicus

  9. Avatar de Desconocido Anónimo

    » y oración por su regreso al Padre». Creo que ésta expresión NO es adecuada. Para volver a un sitio, antes has de haber estado en ese sitio. Esto sólo podemos decirlo de Jesucristo. Por otra parte, en la teologia católica, hay tres posibles estados post- motem, como creo debería saber cualquier católico. NO sabemos en cual estará. NO LO SABEMOS. Toca rezar por su alma.

    1. Avatar de Augusto del Río Augusto del Río

      Así es, Anónimo de las 10.39. Efectivamente, la expresión es TOTALMENTE ERRÓNEA y por supuesto tiene que ver con esta tendencia a ignorar olímpicamente en los velorios, misas de difuntos, en los responsos y en los entierros, especialmente por los sacerdotes obispos y cardenales, y en el lenguaje común de los fieles la ESJATOLOGÍA INTERMEDIA, con sus tres LUGARES-estados: Infierno, Purgatorio y Cielo. Hay que rezar para que Dios se apiade de su alma. Un hombre que ha hecho un daño inmenso a la verdad católica.

  10. Avatar de Desconocido Anónimo

    «Dejará un importante legado al cónclave que deberá elegir al nuevo Papa y tal vez iniciar la santificación del Papa Bergoglio»

    Que siga el baile de las canonizaciones papales, yo creo que esto no es serio, no señor.

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