En los posteos de una semana a esta parte, y no sólo en esta página, hemos comenzado a hipotizar sobre el pontificado de León XIV a partir de las vestiduras que usaba. Y no lo hacíamos solamente los tradicionalistas, sino hasta una monja progre y parlanchina se congratulaba porque no el Papa no usa zapatos rojos y tampoco pantalones blancos, sino que seguía con los negros, como hizo Bergoglio. [Mala cosa es que una monja comience a hurgar en los pantalones del macho alfa… «Cásese la niña y acabarán los problemas», diría Castellani].
Todos reconocemos que se trata de cuestiones menores y superficiales pero muy elocuentes, aunque de una elocuencia particular porque no hablan y, entonces, somos nosotros quiénes debemos darle significado. Y entonces, para no hablar pavadas o recurrir a meras suposiciones, me ha parecido lo mejor recurrir a la historia de estas superficialidades. Y el non plus ultra es, como saben los especialistas, es la obra en dos volúmenes de Mons. Xavier Barbier de Montault, titulada Traité pratique de la construction, de l’ameublement et de la décoration des églises selon les règles canoniques et les traditions romaines avec un appendice sur le costume ecclésiastique, larguísimo título del gusto de la época, y publicado en Paris en 1878. Lo tengo en mi biblioteca. Y veamos qué dice.
Cuando se dedica a hablar de las vestiduras que usa el Romano Pontífice, lo hace distinguiendo las diversas ocasiones. Veamos la vestidura ordinaria, que usa para todos los días y las audiencias privadas:
Los zapatos son de suela plana, confeccionados en maroquín o tela roja para el invierno o en seda para el verano. Se atan con cordones de seda roja que terminan de bellotas doradas. Un galón dorado cubre los bordes y sobre el empeine está bordada una cruz, porque el Papa da a besar su pie a los fieles.
Las medias son de lana o de seda blanca, según la estación, sostenidas en la parte superior por unas cintas blancas, adornadas con borlas de oro en las extremidades.
La simarra o hábito de sala tiene la forma de una las sotanas. No tiene cola, pero en las sisas, posee falsas mangas abotonadas, y en torno al cuello una pellegrina estrecha (baveretto).
El solideo, de forma esférica y en gajos triangulares, es de seda blanca.
El anillo, que es el signo de la alianza y de la unión con la Santa Iglesia Romana, se usa en el dedo anular de la mano derecha. El círculo es de oro, con un cameo o una piedra preciosa engarzada.
Observaciones: Como vemos, la vestimenta no ha cambiado prácticamente en nada desde el siglo XIX, excepto los zapatos en los dos últimos pontificados, y hasta ahora. Barbier de Montault no dice nada acerca del símbolo del color rojo, que siempre me ha parecido caprichoso. Y hay que decir que caminar con zapatos de suela plana, y de maroquin o seda, debe ser bastante incómodo y una empresa penitencial para quienes tenemos pie plano. Y daría también la impresión de que tantos embeleques terminan justificándose porque no era cuestión de que los piadosos fieles —que podía ser desde un alto funcionario hasta una piadosa señorita— tuvieran que besar apestosos tamangos de cuero.
Alguno podrá extrañarse que faltan dos adminículos que hoy son habituales en la vestidura papal: el pectoral y la faja. Al respecto, dice el autor que ellos comenzaron a usarse por Pío IX cuando este salía de paseo, lo cual hacía todos los días, a veces en carruaje y a veces a pie, sea por la ciudad de Roma, sea extra muros.
Pío IX ha sido el primero en comenzar a usar la cruz pectoral, que caracteriza más particularmente al orden episcopal. Ella contiene reliquias de la vera cruz y cuelga del cuello por una cadena de oro.
La faja, de moire blanco, es también una innovación del pontificado actual. [Se refiere al hecho de usarla a diario] Pío IX ha recibido como regalo fajas bordadas con su escudo de armas en sus dos extremos, pero esto es un hecho insólito sin antecedentes.
Durante el invierno, el Santo Padre se envuelve con una gran capa roja de franela o paño […].
También en invierno, para preservarse del frío, cubre su cabeza con un camauro, que es un solideo grande y profundo que llega hasta las orejas, terciopelo rojo con borde en armiño. Pío VI [+1799], que se empolvaba el cabello [hoy diríamos que se lo teñía], fue el primero en dejar de usarlo, y Pío IX ha sido el único pontífice posterior que lo ha retomado.
El sombrero es de ala ancha y de fieltro rojo en invierno y de paja en verano, recubierta de seda roja.
Observaciones: El camauro casi fue dejado de usar después de Pío IX; lo usó Benedicto XV como se fe en la foto que ilustra el post, pero no recuerdo haber visto fotografías de papas posteriores con él, y fue retomado por Juan XXIII, y también por Benedicto XVI durante un corto periodo de tiempo, y creo que lo dejó por el bulling que le hacía la prensa que, si se hubiese puesto un gorro de lana común y corriente como el que usa buena parte de los mortales, no le decía nada.
Barbier de Montault no dice nada de los pantalones, y esto por una razón sencilla: no usaba. Los clérigos, frailes y monjes, hasta los años 1950 que comenzaron a adoptar el clergyman, no tenían ni usaban pantalones bajo la sotana o hábito, sino una especie de bermudas o calzones largos que le llegaban hasta las rodillas. Esta costumbre, que no sé si ha sido retomada por los curas actuales, me parece de lo más sensata y cómoda. ¿Qué sentido tienen los pantalones, si se usará el hábito? Mucho más cómodo y fresco es usar las bermudas clericales.
Para las audiencias solemnes y otras ceremonias, el Papa, además de la vestidura habitual, usa:
La faja, de moire blanco, que termina en borlas doradas.
El roquete está provisto de puntillas poco desarrolladas en la parte inferior. Las mangas y lo hombros son dobles y en seda blanca, y están recubiertos de puntillas. Siguiendo el uso romano, la batista está finamente plisada, y este trabajo es confiado a las religiosas del Niño Jesús que tienen el privilegio de lavar y planchar toda las vestiduras de la Capilla Sixtina.
La muceta es siempre roja, con una pequeña capucha por atrás. El material varía: terciopelo rojo para el invierno, seda roja para el verano, y en los tiempos de penitencia y duelo, paño o merino según la estación. Se abotona por delante y está entornada de armiño, que es más angosto en verano.
Anteriormente, los papas no usaban el armiño en el camauro y en la muceta fuera del invierno. Este uso también en el verano es del pontificado actual.
Observaciones: retomados el roquete y la muceta por el papa León XIV, estamos nuevamente en la misma situación que a mediados del siglo XIX. La única diferencia es que en ese momento, no usaban el pectoral, lo cual ocurre en la actualidad.
La estola papal se usaba para las ocasiones de etiqueta y para el consistorio secreto. Dice Barbier que “es siempre roja, de terciopelo en invierno y de seda en verano. Sus dos largas bandas están bordadas en oro y sujetadas por un cordón dorado, y se ensanchan gradualmente hacia los extremos. La parte superior, que recubre la capucha de la muceta, tiene bordada una cruz que el Papa besa antes de tomar la estola”.
Otra cuestión llamativa es que los papas se manejaban con bastante libertad en cuanto a usar o dejar de usar elementos de su atuendo y, hasta donde sabemos, nadie se escandalizaba demasiado. Claro que en esos felices tiempos, no habían redes sociales y eran muy poco los que podían acceder al augusto personaje.
Sigue el autor explicando las vestiduras de etiqueta, del consistorio secreto, de la capilla papal, y luego de los ornamentos de la misa pontifical y de las insignias papales. Destaco solamente dos detalles:
Para la octava de Pascua el Papa se viste totalmente de blanco, recordando la costumbre de la Iglesia primitiva que revestía a los neófitos y al pontífice que los había bautizado, con vestiduras blancas, simbolizando la pureza del alma adquirida en el bautismo. El Papa las reviste desde el sábado santo después de maitines hasta el sábado in albis, hasta la hora de vísperas. Durante esos ocho días, los zapatos, la muceta y el camauro son de damasco blanco, y estos dos último bordados en armiño. La estola es también de seda blanca, con bordados en otro y el escudo de armas.
Observación: El Papa Benedicto XVI retomó esta bellísima costumbre.
En cuanto a las insignias pontificias, en la actualidad sólo ha quedado
La férula que es una cruz patada [o cruz templaria], de forma griega, elevada por un asta, toda de metal dorado. El Papa la usa en la consagración de iglesias, de altares y de obispos, ceremonias en las que reemplaza el báculo, cuya extremo curvado significa una jurisdicción limitada. La férula, por el contrario, significa la jurisdicción universal del Soberano Pontífice. Pío IX la ha usado en las sesiones públicas para bendecir a los padres del Concilio [Vaticano I], durante el canto de las letanías de los santos.
Observación: Hasta Pío IX la férula se usaba solamente en tres ocasiones muy precisas. Para el resto de las ceremonias, el Papa no usaba el báculo como el resto de los obispo, y el motivo puede ser el hecho de que los Papas no caminaban, sino que eran llevados en la sedia gestatoria. El uso habitual de la férula fue una innovación de Pablo VI. Y finalmente:
El anillo del Pescador es un anillo ordinario en el cual está grabado San Pedro sobre una barca y pescando, es decir, echando las redes al mar. Luego de la elección del Papa, el cardenal camarlengo de la Santa Iglesia se lo coloca en el dedo anular de la mano.
Explica Barbier se usaba hasta Gregorio XVI para sellar los breves pontificios, y da la impresión que el Papa lo usaba rara vez. Y relata lo siguiente: «Pío VI lo usaba casi constantemente el anillo del pescador, además de su anillo ordinario. Cuanto en 1790 el gobierno francés invadió los Estados Pontificios, el calvinista Haller, comisario del Directorio, viendo que el Papa llevaba dos anillos en sus dedos, le dijo con insolencia: «Usted tiene dos anillos; démelos». Pío VI sacó se quitó uno de sus anillos y se lo dio a Haller diciéndole: «Le puedo dar este que es mío, pero el otro no me pertenece». Haller se enfuereció y le gritó: «Me va a dar también el otro o emplearé la fuerza». Pío VI, para no exponerse a violencias indignas, se lo dio, pero Haller, luego de examinarlo, y viendo que no tenía ningún valor, se lo devolvió al día siguiente al malhadado pontífice».

Lo mejor de todo, estimado Wanderer, es ver a una monja progre buscando, desesperada, algún signo en la indumentaria de León XIV, «la criatura de Francisco», que le recuerde a su amado difunto. Al mejor estilo de los busca mucetas más tradis en el anterior pontificado.
Ese es, probablemente, el mejor de todos los síntomas.
nachet
Para el cometarista de las 14 de mayo de 2025 a las 10:26,
Algo sabemos de como vestía Pedro:
Juan XXI-7 «…Oyendo que era el Señor, Simón Pedro se ciñó la túnica –porque estaba desnudo– y se echó al mar.»
Leeuw van Vlaanderen
Bueno, ese pasaje en particular tiene alguna «dificultad» de traducción.
¿Estaba Pedro literalmente «desnudo», o más bien «en traje de gimnasta» (tal como lo usaban los griegos, y es de esperar que algo de esas costumbres pasase a esa región del entonces Imperio Romano)?
¿Se estaría hablando de las vestimentas del Papa si Francisco no hubiese promulgado o aprobado «Traditionis Custodes«, «Amoris Laetitia» o «Fiducia Supplicans«? Si el Papa Francisco, con sus pantalones negros notoriamente usados debajo de la sotana blanca se hubiese mantenido doctrinal y pastoralmente en la línea de Benedicto XVI, a nadie le habría importado. Pero nuestra pobre mente asocia: «pantalones negros a la vista» = «heterodoxia».
Esa es su respetable interpretación.
Yo, en cambio, asocio zapatos gastados y pantalones negros al desprecio por las tradiciones (en minúscula) de la Iglesia y del cargos y munus pontificio.
Me da la impresión que el papa Francisco y también León XIV utilizan una sotana que parece no estar completa, por no tener forro interior o parece faltarle algo porque de cintura para abajo suele traslucirse los pantalones. En Francisco era más evidente. Por otra parte, es una pena que se haya ido perdiendo el uso de prendas como el tabarro, el saturno, los zapatos rojos etc.
No quiero dejar pasar este post sin recalcar que, por uso inmemorial, debajo de la sotana NO SE USAN PANTALONES LARGOS. Reconozco que es algo totalmente secundario y que, sin mas, prefiero que los clerigos usen sotana y ya… Pero he visto el «bullyng» de algun que otro cura Paranaense/Puntano/Sanrafaelino, que se caracterizan por ser mas machos y gauchos que Martin Fierro, utilizando burlas y palabras como «ridiculo, maricón, payaso» a clérigos que, entendiendo esta regla, usan bermudas y medias largas debajo de su habito talar… Si supieran que, historicamente, los ridículos son ellos…
Lo se, completamente secundario… Terciario diria yo, pero me resonó eso leyendo el post… Que esta genial y comparto cada palabra!
Saludos pantaloneros.
Los zapatos que usaba Juan Pablo II parecían más marrones que rojos.
Por otra parte, en fotografías se ve a León XIII con una especie de chaleco blanco que sólo usaba él.
Afortunadamente, y ha pasado un poco desapercibido, es que el Papa León XIV usó recientemente es su visita a Genazzano la estola blanca, como se aprecia al final de este video.
Estimo que esa estola se la dieron allí mismo para que diera la bendición.
La vestimenta será un accidente (Aristóteles tiene algo que decir al respecto sobre el hábito) pero los accidentes revelan, muestran y modifican la sustancia. La sustancia real y encarnada, no sólo la esencia. Por algo la historia del rey desnudo. Los chicos saben de esto.
Ludovicus
¿A nadie más le llamó la atención el Discurso de esta mañana, hablando de las Liturgias orientales?
Si nos dejamos guiar por lo que afirmaba sobre ellas, parece venirse una derogación de Traditiones Custodes.
Es un discurso fabuloso, que creo que pocos hubiesen pensado que un Papa podía decir luego de la pesadilla de doce años.
Estoy de acuerdo con usted.
Y por si acaso… la misa de Inicio de Pontificado va en latin. Ya salío el «librito»…
Pensé exactamente lo mismo y se lo dije a nuestro común amigo Augusto del Río. Si León XIV valora de tal modo la liturgia y la espiritualidad de los católicos de rito oriental, es probable que haga lo mismo con los católicos del Rito Latino que aman y defienden la Liturgia Tradicional. De mínima se podría volver a la «pax litúrgica» de los tiempos de Benedicto XVI, Y que a partir de allí, si es que el Novus Ordo llegó para quedarse (como dijo Ud. estimado Wanderer), habría que ir ayudando a que se celebre del modo más digno y devoto posible. En el caso de la Santa Misa, que sea»ad orientem», incorporándole el Ofertorio de la Misa Tradicional y dejando sólo la Plegaria Eucarística I, rezando unas partes en latín y otras en castellano, comulgando de rodillas y en la boca, etc. Y que se respete en serio a todo aquel que quiera celebrar o participar en la Liturgia Tradicional. Alguien debería estudiar, por último, si realmente son del todo incompatibles la Teología de la Redención que fundamenta el Vetus Ordo con la Teología del Misterio Pacual que está detrás de toda la Liturgia del Novus Ordo, como puede advertirse en el Catecismo de la Iglesia Católica de Juan Pablo II
Xavier De Bouillon
Jamás había leído a un papa contemporáneo hablar con tanta sensibilidad y conocimiento de la Cristiandad oriental. esa es la unidad que interesa, no los Luteros en el Vaticano o los guiños a protestantes de toda laya.
nachet
la misa de Inicio de Pontificado va en latin. Ya salío el «librito»…
¿Se puede encontrar online ese librito?
Supongo que León XIV no querrá desprenderse de todas las costumbres francisquistas para no levantar suspicacias, máxime, cuando él ha sido elegido para unir la Iglesia y no dividirla. Sin embargo, con la sotana blanca se requieren pantalones claros porque los negros se transparentan y el resultado es antiestético.
«Otra cuestión llamativa es que los papas se manejaban con bastante libertad en cuanto a usar o dejar de usar elementos de su atuendo y, hasta donde sabemos, nadie se escandalizaba demasiado.»
Nadie se escandalizaba demasiado porque no se hacía por motivos ideológicos o de imagen. El atuendo papal no se simplificaba por pobrismo o para dar imagen de «sencillez», entre otras razones, porque en el siglo XIX circulaban muy pocas imágenes del Papa.
Hay que añadir que hasta Juan XXIII inclusive ningún papa cuestionaba el esplendor del papado, por lo que nadie daba importancia a los pequeños cambios en la indumentaria papal.
Los Papas son monarcas absolutos y no tienen más superior que Dios.
Es decir, que su voluntad es Ley.
Por tanto pueden llevar la vestimenta que deseen, como así ha sucedido y todos hemos visto.
En la pelicula «Hermano sol, hermana luna» de Franco Zeffirelli, hay una escena con un importante significado:
Inocencio lll recibe a Francisco de Asis, al que no conoce, y a sus frailes en una magnifica sala de audiencias. Esta sentado en un lujoso trono, arriba de muchos escalones, rodeado de cardenales. Todos van con vestiduras lujosas y llenos de joyas. Desde su posición ve muy borroso a Francisco y sus compañeros. No capta su sentido. Decide bajar los escalones y a medida que se acerca a ellos se le va deslizando la capa y otras vestiduras superpuestas, la mitra, joyas, anillos y cruces. Y segun ocurre esto va viendo más claramente las caras de Francisco y sus acompañantes. Cuando por fin llega a donde esta Francisco, Inocencio solo viste el alba blanca, pero es capaz de comprender el significado profundo del santo y sintonizan entre ambos. En la siguiente escena, en marcha lenta hacia atras, va subiendo de espaldas los escalones, va cubriendose de vestiduras y joyas, y va perdiendo la visibilidad de Francisco y allegados, hasta que lo vuelve a ver borrosamente.
¿que significa esto? Una iglesia rica y con poder esta lejos de Dios y del evangelio. Y Francisco de Asis, como el Señor, no tenía donde reclinar la cabeza
Es una cuestión a reflexionar
Lo que es para reflexionar es que alguien recuerde ¡y cite! Wel bodrio de Bertolucci.
Totalmente de acuerdo. Insólito.
Una precisión, los papas no usaban nunca el báculo.
En la liturgia papal solemne, no se usaba báculo ni nada que lo sustituyera.
La férula se utilizaba, sustituyendo al báculo, únicamente cuando éste tenía una función ceremonial: consagración de obispos, de Iglesias y de altares, apertura de la puerta santa.
Fue una novedad de Pablo VI comenzar a usar la férula (con el consabido diseño, además) a modo de báculo, en los mismos momentos en los que cualquier obispo usaría el báculo allí donde tiene derecho a hacerlo.
Muchas gracias. Tiene usted razón. Ahora mismo lo corrijo en el post.
La Vestimenta Eclesiástica: Entre el Ser y el Significar
En el análisis de la relación entre la indumentaria eclesiástica y la identidad de quien la porta, es menester proceder con distinción filosófica para evitar confusiones entre el orden del ser y el orden de la manifestación.
Se presentan las siguientes premisas para un recto discernimiento:
De estas premisas se desprenden las siguientes conclusiones:
Estimado, le agradezco su comentario, pero no me interesa publicar larguísimas disquisiciones pseudo-sesudas, y basadas en suspicacias.
Bueno estimado, tiene su punto el comentario. Dice: «La vestimenta opera, en este sentido, como un signo que apunta a una realidad superior». Por allí puede ir el quid del asunto. Caso contrario, se trataría de simple moda coyuntural. Y dentro de este último contexto nada había que reporcharle al Papa Francisco, que no habría querido «estar a la moda», simplemente. Ahora, personalmente ignoro si algo de esos signos se presenta en cada uno de los ornamentos que cita Ud. en el artículo.
Muchas gracias, estoy conociendo el medio. En adelante, seré breve y simple.
Nunca imaginé que iba a aparecer un tipo más plomo que Fuenteviejuna.
Ay, pero qué bodrio hombre !!! una colección de lugares comunes.
Hilbert
En lo particular a todas estas vestimentas, me uno al inicio. Es todo superficial. San Pedro era pescador y sabe Dios cómo se vestía. Todo derivó en una monarquía católica con un Papa que se viste como un monarca. Parece la estricta regla de vestimentas de la monarquía británica con cores y estilos súper delimitados. Demasiada etiqueta, demasiado protocolo, demasiado todo. Y todo esto encarece, hace gastar más. ¿Jesús quería un Papa monarca lleno de cosas? Y hay aquellos que cuando no ven un zapato rojo o una indumentaria papal casi infartan como si de un pecado mortal de tratara.
Pobrista detected.
Hilbert
En resumen: que no es taaaan importante el asunto, ni tan «tradicional», visto que cada Papa tenía y tiene libertad para usar o dejar de usar esas costumbres. Y a lo mejor algunas de esas costumbres tengan sentido justos y necesarios y cristianos, y otras sean adiposidades ostentatorias de épocas del poder temporal del Papado, adiciones con poco o ningún fundamento en el Evangelio.
Y lo hará con menor o mayor acierto, según la oportunidad y sus motivaciones personales, y el mensaje que con ello quiera dar.
Es decir, el hábito no hace al monje, aunque con frecuencia, no siempre, devela algo de él. Y es propio del monje usar hábito, ciertamente, pero no está obligado a pompas ni oropeles ostentatorios, los cuales en todo caso han de reservarse para el Oficio Divino, pues es Dios quien los merece y no el hombre.
Y así, San Francisco de Asís vestía pobrísimamente, pero cuando fue diácono, se revestía de dalmática con oros y platas y demás. Lo mejor para Dios.