La adaptación de la Iglesia al mundo

La misión de la Iglesia es cumplir con lo que San Pablo le escribía a Timoteo: “Dios quiere que todos los hombres se salven y lleguen al conocimiento de la verdad” (I Tim. 2,4). Y es a este objetivo al que se supedita todo el resto. La Iglesia no es primariamente una cuestión de rituales, de formas o de escuelas teológicas. Todo esto, que ciertamente es fundamental, se supedita sin embargo a aquél objetivo. Y es por eso que, a lo largo de la historia, la Iglesia se ha ido adaptando a las diferentes culturas y circunstancias históricas. Basta ver las diferencias —y no sólo litúrgicas— entre las diversas iglesias orientales y las occidentales. 

Cuando me refiero a «adaptarse al mundo» no significa, por cierto, modificar o aggiornar los dogmas de su fe, los principios de su moral ni su culto. Me refiero a su estructura externa; a cómo se presenta al mundo. Por ejemplo, la semana pasada Bruno Moreno publicó un interesante artículo en Infocatólica donde señala un cambio que se está produciendo en la estructura externa de la Iglesia, debido al modo en el que cambió el mundo: las parroquias como circunscripciones territoriales están dejando de tener sentido. En algún momento, la Iglesia deberá pensar otro modo de jurisdicción sobre sus fieles más semejante, a mi entender, a las parroquias personales que a las territoriales. Y eso conllevará muchos cambios que tienen que ver con el modo de la pastoral, de las actividades parroquiales y de a organización del culto.

Si nos concentramos en Occidente, la Iglesia fue adaptándose en sus formas y funciones a lo largo de la historia. Luego de las invasiones bárbaras, por ejemplo, los obispos se convirtieron no solamente en pastores de su rebaño sino en gobernantes, administradores y garantes del orden social de las ciudades, o lo que quedaba de ellas, que habían sido diezmadas. Y los cambios se dieron también con Carlomagno, y luego con Gregorio VII. El Concilio de Trento, un milenio más tarde, modeló nuevamente a la Iglesia que debía adaptarse a un mundo que había cambiado, con cambios análogos a los que estamos viviendo en las últimas décadas. Durante dieciocho años, con intermitencias, se reunieron en Trento y en Bolonia obispos y teólogos de toda Europa, y dieron a un luz el concilio. Su aplicación demoró décadas pero finalmente quedó configurada una Iglesia diferente en varios aspectos de su apariencia de la anterior y adaptada para hacer “que todos los hombres se salven y lleguen al conocimiento de la verdad” en el mundo que había cambiado. 

Nuestro mundo cambió y no es el mismo que el de hace un siglo. Y el cambio que sufrió ha sido al menos tan rotundo como el cambio que se vivió en los siglos XV y XVI. La Segunda Guerra Mundial —y su resultado— marcó la irreversibilidad de esa mutación y la posterior aparición de Internet y todo lo que trajo consigo, completó —hasta el momento— el nuevo rostro. Esta es la realidad; triste o gozosa, importa poco: es la realidad, y no tienen sentido las languideces y nostalgias por un mundo que pasó. Y en este sentido sí tenía razón el Papa Francisco cuando se despachaba contra los “restauracionistas”. Vale aclarar por cierto, que la “restauración de la cultura cristiana” no implica restaurar ese mundo sino restaurar la cultura cristiana en nuestro mundo. Cualquier intento de restauracionismo integral está condenado generar comunidades del estilo amish o menonitas. No sirve.

La Iglesia vio esta cambio, y lo vio muy temprano. E intentó hacer un nuevo Trento, un nuevo concilio que adaptara a la Iglesia a la nueva realidad del mundo. Y fue el malhadado Concilio Vaticano II que en sólo cuatro años despachó un sinfin de documentos no dogmáticos y con eso creyó que la tarea estaba hecha. El Vaticano II fue manipulado por un grupo de estrategas (hecho suficientemente probado por historiadores como Roberto de Mattei), tal como fue manipulado el Concilio de Trento y lo fueron la mayor parte de los concilios ecuménicos (recordemos lo ocurrido en los Concilio de Éfeso o en el primero de Constantinopla). En esto no hubo novedad ni tampoco un problema gravísimo: era lo previsible. Más aún, los mismo soporíferos documentos conciliares no fueron más que sarasa ad usum temporis, en sí mismos son tan católicos como cualquier otro documento anterior. No en vano todos ellos fueron firmados incluso por Mons. Marcel Lefebvre o el cardenal Ernesto Ruffini, sobre los cuales no puede caer sospecha alguna de herejía modernista.

Pero como ocurrió en ocasiones anteriores, casi más importante que el concilio mismo fue la aplicación del concilio. El famoso “espíritu del concilio”, espíritu que siempre se ha desplegado en la historia de la Iglesia luego de esas reuniones ecuménicas, y en el caso del Vaticano II, fue equivalente al “vale todo”. Y aún hoy, cualquier ocurrencia doctrinal o litúrgica se justifica en nombre del Vaticano II, y cuando se les pide que indiquen en qué documento aparece tal o cual disparate, arguyen que no es necesario que aparezca porque está implícito en el “espíritu del concilio”. Y los obispos y los papas muy campantes jamás intentaron corregir esa desviación, con excepción de Benedicto XVI, aunque ya era tarde.

En el caso de Trento la situación no era mucho más fácil. Si miramos a España, habían muchos protestantizantes en sus diócesis. Es cuestión de repasar el tomo IV de la Historia de los heterodoxos españoles para descubrir que eran varios más de lo que podría pensarse. Y también ellos solían invocar a un difuso “espíritu del concilio” para proponer reformas. Pero los papas tridentinos fueron más hábiles, más católicos y más santos que los vaticanosegundistas. Apenas ocho meses después de finalizado Trento, Pío IV instituyó la Sagrada Congregación del Concilio o Congregación para la Interpretación del Concilio de Trento, cuyo propósito era asegurar que las reformas y decretos del Concilio , que definieron la doctrina católica y las reformas, se aplicaran correctamente en toda la Iglesia Católica. Sus funciones incluían: interpretar los cánones y decretos tridentinos; resolver disputas teológicas, litúrgicas o disciplinarias derivadas de la aplicación de las reformas; supervisar la disciplina del clero, la administración de los sacramentos y la educación religiosa; asegurar la uniformidad en la liturgia, como el uso del Misal Romano y el Breviario Romano. Este dicasterio romano fue suprimido por Pablo VI en 1968, que bien podría haberlo reemplazado por otro con funciones semejantes pero referidas al recién terminado Vaticano II. Pero eso hubiese significado ahogar el “espíritu del concilio”, es decir, el “vale todo”. 

En mi opinión, el Vaticano II en sí no es un problema; el problema fue su aplicación tramposa, avalada por los papas posteriores, incluido Juan Pablo II, hay que decirlo aunque a muchos le incomode. Es ocioso discutir el caso del diletante Pablo VI, actor de un deplorable pontificado sólo superado por el de Francisco. Por múltiples razones que no viene a caso comentar aquí, el papa polaco, aun siendo él un hombre de fe y probablemente santo, dejó hacer. Peor aún, por un prurito de incipiente de corrección política —que los libertarios argentinos llamarían “ñoñismo republicano— hizo pésimas nominaciones episcopales (mucho me temo que sea ese el mismo defecto de León XIV), no porque estuviera de acuerdo con los nominados, sino para no ofender y para contentar a todos. Y así, el “vale todo” se fue extendiendo y ahora tenemos, por ejemplo, la situación impensable de que la iglesia católica celebra el día del orgullo LGTB-etc., con misas y otras liturgias, y no sólo en Alemania sino también en Argentina, como el escándalo ocurrido hace pocos días en Córdoba, tierra del zopenco cardenal Ángel Rossi S.J.

Para volver al tema central de este artículo, el mundo ha cambiado y la Iglesia debe adaptarse a ese cambio como hizo siempre a lo largo de la historia, a fin de que «todos los hombres se salven y lleguen al conocimiento de la verdad». El intento del Vaticano II fue fallido porque, en la adaptación, la Iglesia fue engullida por el mundo y buena parte de sus obispos y sacerdotes, como casquivanas de cabaret de pueblo, se despojaron alegremente de los ropajes que había acumulado una tradición milenaria creyendo que tales indecencias acercarían a la fe a los a los libidinosos asistentes al indecente espectáculo. No cayeron en la cuenta, y aún no caen, de que no han sido más que objeto de burla y escarnio, y que no han convertido a nadie. Todo lo contrario; ellos mismos se han convertido en papirusas y manfloros para goce de los hombres del mundo.

78 comentarios en “La adaptación de la Iglesia al mundo

  1. Avatar de Desconocido Anónimo

    En mi modesta opinión los textos del Concilio Vaticano II deben interpretarse en la hermenéutica de la continuidad, como enseñó Benedicto XVI, de santa memoria, y debe erradicarse de una vez por todas el llamado espíritu del Concilio responsable de la crisis actual. Mantengo la esperanza de que S.S. León XIV va a ordenar esto.

    En otro orden de cosas ¿la mudanza al Palacio Apostólico Vaticano para cuando? ¿Alguien sabe algo ?

  2. Avatar de Desconocido Anónimo

    La parroquia territorial tiene que seguir existiendo como organización eclesiástica básica porque la mayoría de los católicos no pertenecemos a ningún movimiento. Además, no se pueden crear parroquias según los gustos personales de cada católico.

    1. Avatar de Desconocido Anónimo

      La parroquia personal y no por territorialidad no necesariamente ha de ser una parroquia de movimiento. En Santa Cruz Mons. Alemán proponía que las parroquias atendieran necesidades de cada pueblo, sin circunscribirse a un límite territorial. Así podia haber por ejemplo un párrroco que atendiese a las familias del sector rural (que en la Patagonia están dispersas aunque tengan casa en el pueblo) otra atienda la pastoral de la salud, otra organice la pastoral matrimonial, etc. Esto lo digo sin hacer un juicio de valor ni si la experiencia funcionó. La territorialidad es muy propia de un tiempo donde la mayoría de la gente se movía a pocos metros de sus casas. Hoy en las ciudades es habitual que se hagan muchos kilómetros buscando determinado centro de salud, o un servicio educativo conforme a los principios familiares y sigue la lista.

  3. Avatar de Jorge Martín - Granada Jorge Martín - Granada

    «El hombre, creado a imagen de Dios, tiene en sí mismo una dignidad inviolable. Es llamado a vivir en comunión con los demás y a construir la sociedad como un lugar en el que todos puedan realizarse en libertad y justicia.» GS 27

    Un error garrafal del Concilio al poner todo el peso en la creación del hombre sin equilibrar la balanza con los clarísimos deberes impuestos en el Decálogo.

    Y muy al hilo de la legislación moderna donde el hombre, preñado de derechos, necesita la tutela de un Estado que se los defienda.

    El Evangelio en ningún lugar habla de dignidad humana sino de aquello de… «quien esté libre de pecado arroje la primera piedra.»

    El hombre es digno, en tanto y en cuanto es santo. Dos ladrones, uno salvado, otro condenado.

    Si la dignidad del hombre es absoluta estamos negando la justa sanción, y la condenación llegado el caso, de quien muere en pecado.

    P. S. Libertad y justicia son sendos guiños a la modernidad además de ser conceptos ajenos al Evangelio.

    1. Don Jorge, la literalidad de su interpretación es pasmosa. «El Evangelio en ningún lugar habla de dignidad humana…»; tampoco habla de aborto ni bodas homosexuales.
      En cuanto a la dignidad del hombre… qué decirle sino recordarle el «Agnosce, o Christiane, dignitatem tuam», del sermón 21 de San León Magno.

      1. Avatar de Jorge Martín - Granada Jorge Martín - Granada

        «Don Jorge, la literalidad de su interpretación es pasmosa.»

        Ya sabe, mi estimado moderador, que la literalidad es la interpretación fundamental, siempre y cuando la razón esté sometida a la fe, y a fe a la Caridad.

        “«El Evangelio en ningún lugar habla de dignidad humana…»; tampoco habla de aborto ni bodas homosexuales.”

        Como ve, es una forma coloquial de hablar que viene a decir: ese tema no se trata en ese lugar.

        «En cuanto a la dignidad del hombre… qué decirle sino recordarle el «Agnosce, o Christiane, dignitatem tuam», del sermón 21 de San León Magno.»

        Leemos en el sermón 21 que san León, cuya feliz memoria hoy recordamos, se refiere al cristiano, y no al pagano. Le copio para que cualquier lector sepa por dónde caminamos.

        “Reconoce, cristiano, tu dignidad y, puesto que has sido hecho partícipe de la naturaleza divina, no pienses en volver con un comportamiento indigno a las antiguas vilezas. Piensa de qué cabeza y de qué cuerpo eres miembro. No olvides que fuiste liberado del poder de las tinieblas y trasladado a la luz y al reino de Dios.”

        Aquí se nos habla de dignidad y a la vez se nos define qué cosa sea y en qué términos el hombre es digno: por la redención en Cristo. Y por eso se le pide al hombre que viva como redimido. ¿Quién es digno? El que ha sido “liberado del poder de las tinieblas y trasladado a la luz y al reino de Dios”

        Y eso lo sabe hasta la IA, que nos da esta respuesta al buscar:

        “»Agnosce, o Christiane, dignitatem tuam» es una frase en latín que significa «Reconoce, cristiano, tu dignidad». Esta frase es una exhortación de San León Magno, un papa del siglo V, para que los cristianos tomen conciencia de su alta dignidad como miembros de la Iglesia.”

        Dignidad como “miembros de la Iglesia”, no como simples hombres, porque eso es humanismo y no cristianismo.

      1. Avatar de Jorge Martín - Granada Jorge Martín - Granada

        Para Anónimo de 26 de junio de 2025 a las 00:58

        «¿Libertad y justicia conceptos ajenos al Evangelio? ¿en serio? ¿Está seguro de que los leyó?»

        Convendrá conmigo, mi estimado Anónimo, que palabras polisémicas son aquellas, que teniendo exactamente el mismo sonido vienen a significar algo radicalmente distinto.

        En el Evangelio se recoge el concepto de “libertad” como algo interior, moral y salvífico, ligado a la figura de Cristo y a la verdad revelada: “Todo el que peca es esclavo del pecado… pero si el Hijo los libera, serán verdaderamente libres.” “El Espíritu del Señor está sobre mí, porque me ha ungido para anunciar la Buena Nueva a los pobres… para dar la libertad a los oprimidos.”
        “Vengan a mí todos los que están cansados y agobiados, y yo los aliviaré… Mi yugo es suave y mi carga ligera.” “Nadie puede servir a dos señores… No pueden servir a Dios y al dinero.”

        En cambio CVII, amplía el concepto de libertad, extendiéndolo a la vida social y política, y promoviendo una libertad integral que reconoce explícitamente los derechos humanos (DUDH) y la libertad religiosa:

        “La libertad religiosa, que exigen hoy en primer lugar los hombres en el ejercicio de la religión, se refiere a la inmunidad de coacción tanto por parte del poder civil como de cualquier grupo social.” (DH 1)

        “La verdadera libertad es signo eminente de la imagen divina en el hombre. Dios quiso ‘dejar al hombre en manos de su propio albedrío’, para que así busque a su Creador con espontaneidad.” (GS 17)

        “La dignidad de la persona humana exige que el hombre actúe según una elección consciente y libre.” (GS 4)
        Aquí, sí que se han esforzado los redactores en dejar que aparezca el término definido dentro de la definición provocando una circularidad total.

        GS 41 “La Iglesia afirma que todos los hombres, creyentes o no, deben colaborar con libertad y responsabilidad en la construcción de un mundo más humano.”
        Aquí ya tenemos claro el concepto porque lo califica de forma explícita como libertad humana, muy lejos de esa libertad salvífica del cristiano: “Si ustedes permanecen en mi palabra, serán verdaderamente mis discípulos; conocerán la verdad, y la verdad los hará libres.”

        Respecto a la polisemia del concepto “justicia”, el Evangelio lo define como esa “virtud del corazón, que consiste en vivir según la voluntad de Dios y practicar el amor, la misericordia y la fidelidad.

        Hay clara oposición entre el concepto que da el Evangelio y el de CV2. Aquí un ejemplo:

        “Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia, porque ellos serán saciados.” (Mt 5,6)
        “Toda forma de discriminación en los derechos fundamentales de la persona, ya sea por razón de sexo, raza, color, condición social, lengua o religión, debe ser superada y eliminada, como contraria al designio de Dios.” GS 29

      1. Avatar de Jorge Martín - Granada Jorge Martín - Granada

        Falacia “ad hominem”. Descalificar por descalificar a quien únicamente descalifica es a quien tira la piedra y esconde la mano.

    2. Avatar de Desconocido Anónimo

      ¿Que el hombre no es digno?

      Mateo 6:

      26 Mirad las aves del cielo, que no siembran ni siegan, ni juntan en graneros; y vuestro Padre celestial las alimenta. ¿No valéis vosotros mucho más que ellas?
      Mateo 12:

      9 De allí se fue a la sinagoga de ellos; y he aquí un hombre que tenía una mano seca. 10 Y le propusieron esta cuestión: “¿Es lícito curar el día de sábado?” –a fin de poder acusarlo. 11 Él les dijo: “¿Cuál será de entre vosotros el que teniendo una sola oveja, si ésta cae en un foso, el día de sábado, no irá a tomarla y levantarla? 12 Ahora bien, ¡cuánto más vale el hombre que una oveja! Por consiguiente, es lícito hacer bien el día de sábado”. 13 Entonces dijo al hombre: “Extiende tu mano”. Él la extendió, y le fue restituida como la otra.

      1. Avatar de Jorge Martín - Granada Jorge Martín - Granada

        La dignidad del hombre está en su santidad, en seguir el plan salvífico propuesto por Jesús en el Evangelio, porque si la sal se vuelve sosa…

        “Sed perfectos como vuestro Padre celestial es perfecto” (Mt 5,48).
        “Bienaventurados los limpios de corazón” (Mt 5,8).
        “Sed misericordiosos como vuestro Padre es misericordioso” (Lc 6,36).

        En cambio, en CV2, la santidad se universaliza y ya no es la misma, ya es distinta:

        “Todos en la Iglesia… están llamados a la santidad” (LG 39).
        “Cada uno según sus dones y su estado de vida, debe seguir a Cristo y vivir en santidad.” (LG 41)

        Resumiendo: En los Evangelios, la santidad es una experiencia transformadora del corazón, un seguimiento radical del Cristo pobre, crucificado y misericordioso. En el Concilio Vaticano II, la santidad se democratiza y contextualiza, y se entiende como vocación universal, desarrollada en todos los estados de vida, alimentada por la vida sacramental y vivida en la historia.

        La humana santidad, recogida en CV2, bien podría llamarse dignidad, pero no santidad en sentido evangélico.

  4. Avatar de Desconocido Anónimo

    «Este Concilio Vaticano declara que la persona humana tiene derecho a la libertad religiosa. Esta libertad consiste en que todos los hombres han de estar inmunes de coacción, tanto por parte de individuos como de grupos sociales y de cualquier potestad humana, y esto de tal manera que, en materia religiosa, ni se obligue a nadie a obrar contra su conciencia, ni se le impida que actúe conforme a ella en privado y en público, sólo o asociado con otros, dentro de los límites debidos. Declara, además, que el derecho a la libertad religiosa está realmente fundado en la dignidad misma de la persona humana» (Nostra Aetate, 2).

    En el magisterio anterior nunca se reconoció un derecho a la libertad religiosa como integrante de la dignidad humana. Únicamente se establecía que los Estados católicos debían tolerar el culto privado de las religiones falsas cuando era necesario para mantener la paz social.

    1. Estimado, si toma la acepción de «libertad religiosa» que aparece en el inicio del párrafo y «dentro de los límites debidos», no me parece a mi contradictorio con la enseñanza anterior de la Iglesia que este tipo de libertad esté fundado en la dignidad de la persona.

      1. Avatar de Desconocido Anónimo

        Monseñor Schneider lo explica así:

        «Ser libre de toda coacción para aceptar la única Fe verdadera es un derecho natural. Otro derecho natural es que nadie puede ser obligado a hacer el mal (el pecado) ni poner por obra el error (una religión falsa). Eso no quiere decir, sin embargo, que Dios desee positivamente (derecho natural) que no se impida al hombre escoger, practicar y propagar el mal (pecado) o el error (religión falsa). Hay que tener presente esta distinción fundamental entre la facultad de escoger entre el bien y el mal y el derecho a escoger y hacer el mal. Dios tolera el mal, el error y las religiones falsas; incluso tolera el culto de la llamada Iglesia de Satán. Con todo, que Dios tolere o permita (con su voluntad permisiva) el mal y el error no hace que sea un derecho natural del hombre optar por ellos, practicarlos o divulgarlos; es decir, no constituye la voluntad positiva de Dios.»

      2. Avatar de Desconocido Anónimo

        La mejor prueba de lo pernicioso del CVII está, precisamente, en estos interesante debates: de un mismo documentos, y mediando intrincadas y sutiles tesis, se pueden sacar 2 o más interpretaciones diversas, casi siempre con tendencias más o menos heterodoxas.

    2. Avatar de Desconocido Anónimo

      El magisterio anterior nunca tuvo que plantearse la cuestión de la libertad religiosa en el modo en que las circunstancias del s.XX motivaron a hacerlo. Piense usted que en Trento no existían una sociedad multireligiosa como la americana, ni el ateísmo de Estado, ni el ateísmo militante ni el indiferentismo religioso. Piense usted en el anticlericalismo, que es un fenómeno especial del s. XIX. El Magisterio anterior no podía pronunciarse sobre algo que no se había planteado, como en el CVII no pudieron plantearse la cuestión de la IA.

      Piense también en el contexto del telón de acero, donde como es lógico no se respetaba mucho la libertad religiosa, como tampoco se respetaba ni respeta en países islámicos o en la India donde las conversiones están perseguidas. Plantee que el magisterio de la libertad religiosa no solo no contradice el magisterio anterior, sino que sirve para garantizar el derecho de los fieles católicos en todo el mundo. Lo que era necesario aclarar es que la libertad religiosa significa que el hombre no tiene potestad para forzar el fuero interno, no que ello implique que sea positiva una sociedad multireligiosa o que esto es jauja y el falso ecumenismo ni nada de eso.

      Como ha dicho Wanderer, el problema de este Concilio es que no se acompañó de una interpretación y aplicación como en Trento

      No obstante, francamente yo le digo que no encuentro contradicción en el punto de la libertad religiosa. Y mire que yo creo que la Inquisición era un acto de amor. Pero es otro asunto.

  5. Avatar de Desconocido Anónimo

    Es cierto que el mundo ha cambiado mucho en las últimas décadas, pero no olvidemos que uno de los motores de ese cambio, sobre todo, en los países de tradición católica, ha sido la propia Iglesia. Un ejemplo claro lo tenemos en España, donde él régimen de Franco tuvo que admitir la libertad religiosa arrastrado por el Concilio Vaticano II.

    Muchas novedades políticas, sociales, culturales e incluso morales arraigaron tan pronto en la sociedad gracias al apoyo que le dieron muchos sacerdotes y religiosos.

  6. Avatar de Desconocido Anónimo

    El problema del Concilio Vaticano II no es sólo su aplicación, sino son problemáticos sus mismos documentos, que contienen ambigüedades y afirmaciones que contradicen el magisterio anterior, sobre todo, en materia de colegialidad, ecumenismo y libertad religiosa.

    1. Estimado, sería interesante que nos dijera qué afirmaciones del Vaticano II contradicen -y que en verdad contra-digan- el magisterio anterior, y me refiero a una enseñanza permanente de la Iglesia y no a una cuestión circusntancial.
      Estamos de acuerdo que algunos documentos contienen afirmaciones ambigüas, pero eso mismo permite una interpretación ortodoxa, aunque no sea, por cierto, lo ideal.

      1. Avatar de Jorge Martín - Granada Jorge Martín - Granada

        “Pues la verdad se propone y enuncia de modo diverso en obras de diversa índole histórica, en libros proféticos o poéticos, o en otros géneros literarios…» DV 12

        Aquí tiene, DW, un pasaje totalmente contrario a la fe, y de clara inspiración luterana. Ningún Padre de la Iglesia, y en ningún pasaje de la Biblia, se menciona que la Sagrada Escritura pueda racionalizarse y estudiarse según el género literario.

        Las Sagradas Escrituras son para proclamarla en la Asamblea y no para analizarlas. La verdad que encierran solo se revela al orante y no al estudiante.

        P. S. Y el pasaje citado no es ambigüo sino clarísimo.

      2. Avatar de Desconocido Anónimo

        Estimado Jorge Martín, 
        Si “ningún padre de la Iglesia en ningún pasaje de la Biblia se menciona que la Sagrada Escritura pueda racionalizarse y estudiarse según el género literario”, no se entiende por qué Orígenes, en su comentario al Cantar de los Cantares, comienza diciendo que: “Este epitalamio, es decir, Canto de Bodas, tengo para mí que Salomón lo escribió a modo de drama…” Y no creo que se pueda decir que esta magnífica obra exegética es una mera crítica literaria. Pero esto cae maduro si se lee la Biblia misma, en la que encontramos libros poéticos como los Salmos, los Proverbios, el mismo Cantar de los Cantares, encontramos Epístolas, etc. Pero lo que creo que es más peligroso es lo que usted afirma al final de su comentario. 
        Las Sagradas Escrituras son para proclamarlas en la Asamblea y no para analizarlas. No sé de dónde usted saca esa afirmación, pero veamos lo que tiene San Agustín que no creo que considere de doctrina incierta sobre el estudio de la Sagrada Escrituras. “Luego, una vez adquirida cierta familiaridad con el lenguaje mismo de las divinas escrituras, procede a explicar y discutir lo que hay oscuro en ellas, tomando por ejemplo locuciones claras para ilustrar por ellas locuciones más oscuras, y por las sentencias ciertas resolver las dudas de las dudosas.” (De doctrina christiana 2 c.9.) Pero de nuevo, no hace falta ninguna cita de ningún padre, sino que sólo hay que ir a la tradición. Si las Sagradas Escrituras fueran sólo para proclamarlas, entonces serían vanos todos los esfuerzos exegéticos de todos los santos y autores cristianos.

      3. Avatar de Jorge Martín - Granada Jorge Martín - Granada

        Mi estimado anónimo. Distingo porque así me lo ha pedido, el análisis racional de las Sagradas Escrituras basado en el género literario, como indica DV, del comentario orante correspondiente al don de Entendimiento.

        Parecen lo mismo pero solo en apariencia, pero no son el mismo fuego.

        El don de Entendimiento se despierta en los discípulos de Emaús y les quema por dentro.

        El don de Entendimiento se despierta en eunuco de Etiopía y pide agua a Felipe por sofocar ese fuego.

        No es el Género Literario, no es el análisis racional del texto lo que hace al orante arder por dentro. Es el don de Entendimiento que como muy bien recoge, lo tuvieron tanto Orígenes como Agustín

        Queda aclarado el término.

      4. Avatar de Desconocido Anónimo

        Proclamación de las Sagradas Escrituras versus estudio racional.

        En ningún momento hay oposición.

        Las Sagradas Escrituras hay que proclamarlas porque son el fundamento de la fé y enseñanza de salvación.

        Pero al mismo tiempo, tanto el hombre que las proclama como el hombre que recibe la proclamación necesitan de su comprensión racional, para que esa proclamación pueda ser leída con sentido y pueda ser usada en su vida por el cristiano.

        Aquí hago el paréntesis de cuando las escrituras se leían en latín (cuando ya no se hablaba latín); porque lo que se está recalcando es su estado sagrado; luego el fiel deberá recibir la lección de modo que la entienda en su lengua (lo cual históricamente ha funcionado muy bien; aunque para eso mismo estaban las vidrieras, las fiestas religiosas y el rezo del santo Rosario con sus misterios. El que tenga carácter sagrado potencia su recepción.

        Recuerdo además que desde siempre ha habido sermón (que además no solamente lo tienen los hermanos herejes, sino también los ortodoxos, los musulmanes y los judíos, lo que señala su importancia)

        ¿y qué es el sermón sino (principalmente) la explicación racional de las escrituras?

        Yo creo que el problema no está ahí, sino en cómo se ha de recibir la Palabra de Dios; si como una obligación a obedecer a ciegas o como una interpretación jesuítica, justamente para obedecer pero no cumplir.

        Vale que ambos casos son extremos y que la verdad, como en casi todo, está en el punto medio.

        Salvo para teólogos, biblistas, arqueólogos, historiadores y lingüistas, las Escrituras son un medio para salvarse. Y para ello cada fiel ha de saber cómo.

  7. Avatar de Desconocido Anónimo

    Hace dos semanas estamos un vilo con epicentro en Medio Oriente. Francisco hubiera respondido rápido, alineado con el mundo, eso sí vaya a saber cómo. Pero, ¿y Leo? El papado hoy por hoy no parece saber para dónde arrancar y, lo más triste, a nadie parece importarle.  

    1. Esa es justamente una de las mejores cualidades que encuentro de este Papa: su prioridad no son las cuestiones de mundo.
      El Papa no está para andar diciéndole a los gobernantes lo que deben o no deben hacer. Y, por otro lado, no lo escucharían. El Papa está para confirmar a los católicos en la fe.

      1. Avatar de Desconocido Anónimo

        ¡ León XIV! ¡ Justamente! Muchos pasamos horas de angustia, particularmente los días 21 al 23, en particular los cercanos geográficamente. Ya que los sacerdotes no están muy inclinados a prepararse para ir al cielo, y mucho menos a los fieles, embobandonos de buenismo mundanista, ¡qué iluminador hubiera sido –y para ellos también–girarnos hacia arriba de su parte con algo así como un estad con las lámparas encendidas, como las virgenes prudentes de Mateo 25:1-13!

  8. Avatar de Desconocido Anónimo

    El «espíritu del concilio» no fue un mero Zeitgeist, fue sobre todo la acción concertada del Consilium del dúo Lercaro/Bugnini y de unos cuantos dicasterios romanos poblados de masones como, por ej., la Congregación de los Obispos en manos (¡durante 11 años!) del francmasón cardenal Sebastiano Baggio. Todo con la aprobación de (¿san?) Pablo VI.

    1. Estimado, estoy de acuerdo en lo nocivo que fueron para la Iglesia los personajes que usted menciona, y la pasividad con la que Pablo VI los dejó actuar y demoler en pocos años lo que había sido construido durante siglos con tanto esfuerzo.
      Lo que me cuesta entender es la fascinación que muchos tienen con la masonería y la necesidad que encuentran en calificar de masones a todos los malos de la película.

      1. Avatar de Desconocido Anónimo

        Respuesta para enmarcar. Si alguien tiene más de 20 años y sigue con ciertas conspiranoias empieza a ser digno de lástima.

      2. Avatar de Desconocido Anónimo

        respecto a este tema, Don W: en su opinión ¿el finado era masón? Porque muchas de las cosas que decía dan la impresión que sí. Y los masones saludaron su coronación

      3. Estimado, ¿cómo quiere que yo o cualquier persona sepa eso? Si la masonería es una sociedad secreta, sería poco secreta y bastante boba si lograra filtrarse que tal o cual es miembro de ella.
        Por otro lado, ¿qué relevancia tiene el dato? Que el finado en paz descanse.

      4. Avatar de Desconocido Anónimo

        La pertenencia del cardenal Baggio a la masonería salió no sólo en la lista Pecorelli (cuya publicación éste pagó con su sangre), sino también en el informe del Arzobispo Gagnon según testimonio su secretario el P. Charles Moore.

        No hay que obsesionarse con conspiraciones pero en este caso está más que probado.

        En cuanto a lo pernicioso de los nombramientos episcopales de Baggio, está también el testimonio de quien fuera Nuncio en los Estados Unidos que actuaba en tándem con el Arzobispo de Chicago, el cardenal Bernardin, satanista según Malachi Martin y otros muchos sacerdotes.

        Es muy probable que el mecanismo haya sido multiplicado en el resto del mundo o al menos en diócesis claves por Baggio en la Congr. Obispos y Villot / Casaroli en la Secretaría de Estado. Sobre Villot y la Ospolitik se ha escrito mucho. Sobre Casaroli y sus predilecciones, también. En la Argentina tuvimos como nuncio en esos años claves a Pio Laghi, que ya sabemos qué clase de sinvergüenza fue (y también aparece en la lista Pecorelli y es un personaje de M. Martin).

        No está bueno obsesionarse con conspiraciones. Ni desdeñarlas. Nuestro Señor fue víctima de una conspiración también.

      5. Avatar de Desconocido Anónimo

        Efectivamente hay una tendencia conspiracionista de echar la culpa de todo lo malo que pasa a los masones (a veces con muy buen criterio, como prueba la Historia y sus desmanes).

        Por tanto efectivamente hay que tomar esas alegaciones sobre la masonería como «a pinch of salt». O mejor rechazarlos de pleno.

        Dicho esto, la masonería, cuyos miembros se consideran así mismos «ilustrados», como antes con los reformadores que rompieron la Iglesia y crearon las sectas protestantes, intenta por todos los medios desacralizar la Iglesia (que nadie sagrado pueda hablar en nombre de Dios), para quitarle autoridad (al no ser alguien sagrado, es alguien humano, como el resto de nosotros; por lo que se puede desobedecer sin ningún tipo dectemor de Dios)

        Y eso justamente es lo que recomienda De Witt (Pieter de la Court: «Interest van Holland» 1662) y vuelve a recomendar Voltaire en sus «Cartas Inglesas», donde comenta sus impresiones vividas en Inglaterra. Ambos libros enormemente influyentes.

        Esto además es una tendencia natural hacia la concentración de todo el poder (también el religioso) en las oligarquías (a la que por cierto pertenecían De Witt, De La Court y Voltaire y sus respectivas familias) .

        Entonces sí que podemos ver, cualquiera sean la razones, una desacralización de la Iglesia, del sacerdote y de la liturgia y los sacramentos tras el Concilio.

        No hay que olvidar que todos somos hijos de nuestro tiempo y que tanto Montini como muchos clérigos de su época estaban totalmente convencidos de los (falsos) valores de la Ilustración, que eran los corrientes en la Europa fin de Siècle; especialmente por la (indebida) influencia del francés y, a través de él, de la 3.ª República Masónica Francesa en los países latinos (nunca en los anglosajones).

        Por eso la masonería ha aplaudido las «reformas del Concilio» así como el abandono de la Iglesia de su excepcionalidad

        (desde Pablo VI es una entre muchas y, por tanto, no necesaria; prueba evidente que es humana, como todas, y no divina)

      6. Avatar de Desconocido Anónimo

        No importa nada que la masonería esté detrás o que tal o cual cardenal/obispo sean masones.

        Lo importante es lo que se ha hecho y sus resultados o consecuencias.

        Por tanto, como evidentemente estamos hablando de algo humano hecho por los hombres, y no una revelación divina, en cualquier momento se puede cambiar.

        Es decir, que si lo que se hizo, como se ve por sus frutos, era malo, ¿por qué las autoridades vaticanas no lo quieren cambiar, aunque los responsables de estas reformas -presuntos masones- hace mucho tiempo que están muertos y enterrados?

        Una respuesta es que sus sucesores han mamado la reforma y fueron especialmente seleccionados por su adhesión a ella, como es natural; pero ¿eso significa que también son masones?;

        ¿todos?

        No lo creo.

        La solución son las «minorías creativas» (lo que, por cierto, es la masonería).

        Y las minorías creativas están formadas por hombres y mujeres fuertes y seguros en la fé que dan ejemplo.

      7. Avatar de Desconocido Anónimo

        Querido Wanderer,

        Supongo que se refiere a que todo lo que ha devenido a causa del cv II ha sido a causa de la masonería junto al comunismo que probablemente han trabajado conjuntamente para tratar de defenestrar a la Iglesia, y eso no podemos negarlo. La corrupción se extiende a gran velocidad, más aún cuando se deja de enseñar a pensar según la Tradición, y se fomenta una falsa «libertad», subjetivismo y creatividad… No todos serán masones pero víctimas de estos siervos de Satanás sí.

        En mi humilde opinión, hoy en día no hace falta ya ser masón para comportarse y pensar como uno. Eso ha sido el logro de esa sinagoga deplorable. Y si tantos papas hablaron sobre eso y lo condenaron será por algo… ahora sin embargo, no solo ya o se condena ni se habla sobre eso sino que nos quieren hacer creer que son nuestros queridos hermanos ( https://infovaticana.com/2016/02/22/el-cardenal-ravasi-pierde-los-papelesqueridos-hermanos-masones/ )….

        Marta

  9. Avatar de Desconocido Anónimo

    Respecto a lo referido a la necesidad de la Iglesia católica para la salvación, la libertad religiosa; y el ecumenismo, coincido con Mons Schneider y el P. Calvo Zarraute que hay al menos 3 documentos confusos Nostra Aetate, Dignitates Humane y un art. de Lumen gentium si no me equivoco.Esto se menciona en los libros Credo (Schneider) y en de Roma a Berlín (Zarraute) respectivamente.

  10. Pingback: El Wanderer: Le monde a changé, l’Eglise doit s’adapter | Benoit et Moi

  11. Avatar de Desconocido Jacques

    Wanderer: dice Ud.: «(…) En mi opinión, el Vaticano II en sí no es un problema; el problema fue su aplicación tramposa (…)». Sé que es preguntar algo que no permite una respuesta sintética pero: ¿usted no comparte las críticas de la FSSPX a los propios textos conciliares sobre el tema de la libertad religiosa, el ecumenismo y la colegialidad? Sería interesante conocer su postura, aunque sea a vuelapluma.

  12. Avatar de Desconocido Anónimo

    Don Wanderer : ¿Porqué la Iglesia dejará de ser territorial?No le conviene a nadie,te imaginas una parroquia llena y la otra vacia una al lado de la otra. ¿De qué se disfrazarán?

    1. Creo que es una práctica que se está dando. En muchas diócesis, son más activos los movimientos que las parroquias. Y los miembros de los movimientos suelen trabajar y asistir a las liturgias de las iglesias donde funcionan sus movimientos, y no a las que le corresponden por su domicilio. En las ciudades, la gente que va a misa, va a aquella que le gusta más (porque todas son distintas), o a la que el cura predica mejor o más corto, o a la que le queda cómodo por el horario. Y todo esto sin cuestionarse en lo más mínimo si es la iglesia que le corresponde territorialmente.
      Más allá de que nos parezca mejor o peor, es lo que hay.

    2. Avatar de Desconocido Anónimo

      No hay que olvidar nunca que una parroquia es una unidad administrativa, jurídica y notarial.

      Que naturalmente obedece a necesidades pretéritas con útiles pretéritos.

      Puesto que su origen no es apostólico o evangélico, no hay nada que impida su evolución para ser más eficiente y más barata.

      Otra cosa distinta es la iglesia, capilla o recinto donde se ofrezca la misa y los sacramentos.

      Esto, como pasaba con los primeros cristianos, dependerá del número de los fieles, del dinero para mantener la estructura y de los sacerdotes disponibles.

  13. Avatar de Desconocido Anónimo

    De los documentos del concilio Vaticano II (cuatro Constituciones, nueve Decretos, tres Declaraciones), solo dos tienen carácter dogmático: Lumen gentium (sobre la Iglesia) y Dei Verbum (sobre la divina revelación). Estos dos documentos constituyen excelentes compendios de teología, pues están sólidamente fundamentados en la tradición, la revelación y la palabra de Dios. El resto de los documentos puede ser discutido y debatido, entre ellos, Sacrosantum Concilium (sobre la liturgia).

    No sé por qué gran parte del obispado, de los presbíteros, de los religiosos se enfadan cuando se intenta hablar sobre varios aspectos de la actual liturgia que han desdibujado el carácter sacrificial de la santa misa, que han convertido la celebración litúrgica en verborrea, que han expulsado el silencio y la actitud de adoración, que han fomentado expresiones musicales totalmente ajenas a la doctrina y estética teológica, que han convertido al sacerdote en un animador y funcionario cuyo escritorio es el altar.

    El sacerdote ya no se ve a sí mismo como un «alter Christus» para quien la celebración del sacrificio incruento de la Cruz constituye la más profunda e íntima experiencia espiritual que lo configura a Cristo. Su función es animar, y hablar, hablar y hablar. Ya no mira hacia Cristo, sino hacia los espectadores cuyas miradas ponen en evidencia el descuido, la premura, incluso la falta de fe de muchos sacerdotes que inventan sus propias plegarias litúrgicas, que añaden conceptos y fórmulas de predicadores protestante o que convierten el Evangelio en un manifiesto político y al Señor en un reformador social.

    Benedicto XVI se dio cuenta de todo esto y quiso enderezar el rumbo. Ya sabemos lo que ocurrió después. El papa León XIV tiene por delante una tarea crucial, pues de ella depende, en gran medida, la supervivencia de la fe entre el pueblo creyente.

  14. Avatar de Desconocido Anónimo

    Raro que el autor del blog, notorio por su lucha contra el ultramontanismo y centralismo papal extremo, alabe a la Congregación del Concilio, que fue un aparato uniformador disciplinar que, en la práctica, paralizó a la ciencia del Derecho Canónico, tan fecunda durante el medioevo, además de restringir la competencia episcopal en favor de la pontificia, que asumió asuntos que tradicionalmente reglaban los obispos. Christur Dominus quiso subsanar este centralismo, sin éxito, lamentablemente.

    Y cabe agregar que Pablo VI creó una Comisión para la interpretación de los Decretos del Concilio Vaticano II, la que brilló por su falta de actividad, y luego ser suprimida por Juan Pablo II en Pastor Bonus dando sus competencias el Consejo para la Interpretación de Textos Legislativos.

    1. Estimado, no «alabo» a esa congregación. Simplemente señalo que los papas postridentinos se ocuparon de que el concilio de Trento fuese interpretado correctamente, cosa que no ocurrió con el Vaticano II. Como usted bien señala, la comisión creada por Pablo VI no hizo, y el VII terminó siendo lo que cada cual quería que fuese.

  15. Avatar de Desconocido Anónimo

    Alguien aquí ha leído a Romano Amerio. La anfibologia es un elemento esencial de los documentos conciliares y el que el 99,9% de los obispos y los Papas conciliares los interpreten en un sentido reñido con la Tradición, siendo ellos la autoridad, demuestra que el denominado “espíritu del Concilio” es el Concilio mismo.
    La comparación con otros concilios dogmáticos me parece hasta de mala fe. Qué enseñanza suprimiría de alguno de ellos? De V II se me ocurre toda su nueva eclesiologia ecuménica, los documentos sobre libertad religiosa, liturgia, relaciones con los judíos, colegialidad, etc.

    1. Estimado, me resulta cuanto menos curiosa su lógica. «El Concilio es X» – «El 99% de los obispos dice que el Concilio es Y» – «Por lo tanto, el Concilio es Y». Pocas veces he visto en un ambiente católico una defensa del democratismo como la que usted hace. Habermas estaría feliz de tenerlo entre sus discípulos. Con tales argumentaciones, la ética del discurso quedaría entronizada sólidamente en todas las naciones del mundo.
      En cuanto a la comparación con los otros concilios, en su lectura se le pasó un detalle que no es muy sutil: yo no comparo enseñanzas de unos y otros; comparo el modo en que se realizaron, el modo en que fueron gobernados y las manipulaciones que sufrieron.

  16. Avatar de Desconocido Anónimo

    No sé si Juan Pablo II pudo hacer realmente más, dada la enorme división interna de la Iglesia que heredó. Da la impresión de que sólo pudo ejercer de dique de contención. De hecho, a continuación de él Benedicto XVI intentó hacer más y lo arrasaron.

  17. Avatar de Desconocido Anónimo

    Estimado Wanderer

    Como siempre sus aportes invitan a una reflexión sobre lo vivido en la Iglesia desde el Vaticano II a la fecha

    Hoy 23 de Junio se cumplen 50 años del fallecimiento de un destacado Biblista redentorista que fue profesor en su congregación y en el Seminario de Córdoba fines de los 60’ y comienzo de los 70’, el P. Felix Casa CssR consultando bibliografía de esos años encuentro las minutas del “Primera Semana de Teología” del 2 al 6 de Noviembre de 1970, que tuvo lugar en Córdoba, el ver los nombres que participaron, “impresiona”, Presentación de la Primera Semana Argentina de Teología – Dialnet.   

    Conversando hace unos años con un SDB ya fallecido, nacido en 1935, ordenado en 1963, sobre la “deriva” actual de la Iglesia, y salió en defensa de las nuevas generaciones, y le respondí: -Padre Usted fue “forjado” en otro yunque y con otro martillo-, es decir a pesar que renegaran de lo anterior y estuvieran entusiasmados por la “primavera eclesial”, traían una sólida formación humanística, filosófica y teológica (a pesar de la Nouvelle Theologie), entre los expositores de esa semana había varios obispos, por lo que infiero que tenían un bagaje que les permitía ser expositores, hoy la situación es totalmente diferente en cuanto a la formación. Como Usted da a entender no se trata de añorar “les bon vieux temps”, y que todo tiempo pasado fue mejor, hoy como dicen los jóvenes: “es lo que hay”. Alguien dijo: la crisis es una oportunidad, y tal vez lo suscitado en el periodo de Francisco, ha sido como un “cernidor”, y ha provocado que todas esas “contradicciones” que se traían de arrastre salgan a la luz.

    En Mateo 16:13-20, Jesús pregunta a sus discípulos: “¿Quién dice la gente que es el Hijo del Hombre?”. Después de escuchar varias respuestas, Pedro confiesa: “Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente”. Jesús entonces declara: “Y yo también te digo que tú eres Pedro, y sobre esta roca edificaré mi iglesia; y las puertas del Hades no prevalecerán contra ella”.

    Pese a las vicisitudes históricas que nos toca vivir, el Señor nos da confianza en la victoria final.

    De nuevo muchas Gracias Sr Wanderer

  18. Avatar de Desconocido Anónimo

    El Vaticano II no definió doctrina que obligara universalmente ni promulgó normas de igual modo obligatorias, es decir canónes disciplinares, que con autoridad petrina impone de modo divino, es decir, con la autoridad de Dios. Y esto es un problema, porque por definición un concilio se reúne para condenar un error o emitir una norma vinculante universal ante una crisis, sea cismática o crisis disciplinar. No tiene otro fin el Concilio Ecuménico. Es fácil probar que los otros 20 concilios ecuménicos que han existido han cumplido este fin y que el Vaticano II no lo ha hecho. Esta tremenda anomalía pone en cuestión al mismo concilio, que fue legítimamente convocado (por un papa legítimo), legítimamente celebrado (por los obispos del mundo en unión con el Papa) pero no se ve como pueda considerarse que haya tenido legítima ejecución (por defecto de finalidad). Por esto, la interpretación del concilio se vuelve mas problemática aun y su discusión interminable, porque en todos los otros concilios, al haber estos definido doctrina para salvaguardar una verdad de Fe o moral, o al haber promulgado una norma disciplinar, han hablado y mandado con claridad. Cuando se preguntaba a uno si aceptaba tal concilio, se preguntaba algo concreto que Roma y los obispos habían mandado. Por ejemplo, ante la pregunta ¿aceptas el concilio de Trento? Podíamos entender que se nos preguntaba si aceptábamos la condenación de los errores de Lutero condenados con anatemas por el mismo concilio o si aceptábamos la disciplina de comulgar bajo una especie, por riesgo de profanación, que implicaba la doctrina de la presencia de todo Cristo bajo la especie de pan. Y el decir «no acepto» significaba no aceptar a Cristo, que con su autoridad y en nombre de ella, el Papa obligaba junto a los obispos. Y así con Nicea y con todo otro concilio, pero si yo pregunto ¿aceptas Vaticano 2? ¿Qué estoy preguntando si no mandó ni definió absolutamente nada pese a ser esta la unica razón de existencia de un concilio?
    Por todo esto, porque es de hecho esencialmente anómalo el concilio, es puesto, no por los teólogos, sino que a sí mismo se pone, aparte de todo otro concilio. Y por su misma naturaleza su autoridad debería ser menor (o habría que ver sino nula, ya en un futuro se decidirá) a todo otro concilio. En cambio, los progresistas, quisieron que su autoridad fuera mayor a todo otro concilio, mas aun, que casi fuera una revelación de un modo nuevo de ser católico, superador al modo anterior, históricamente relegado, como si fuera una nueva fase de la revelación, y otro sector que no es progresista, y es católico, no sabe o no quiere ver el problema teológico que sin embargo no podrá esquivarse siempre, porque la verdad clama su derecho por si misma.

  19. Avatar de Pablo Casaubon Pablo Casaubon

    Estimado Wanderer: Varias cosas. 1. Qué bueno escucharle que el CVII es católico, porque hay algunos que piensan que no lo es. Creo que en cierta medida se debe a que algunos documentos, luego de exponer la doctrina tradicional -por ejemplo en materia del orden político cristiano- desarrollan mucho mas toda la excepción que debe darse en la adaptación o tolerancia con el mundo moderno, que la misma doctrina original. Algunos le achacan al CVII el «espíritu del Concilio» sin hacer suficientes distinciones. 2. Escribir varios tomos sobre «Historia de los heterodoxos españoles» parece un sinsentido, o acaso había heterodoxos en España? Y sin embargo, salvo la parte del proceso a Molina (creo) -que el autor advierte que es larga y tediosa- fue, a pesar de su extensión, una de las lecturas más entretenidas que tuve en mi vida. Marcelino Menendez y Pelayo «chapeau». 3. Viendo la cantidad en aumento de conversos adultos que está habiendo en USA, Inglaterra y Francia, he comenzado a pensar que esto tiene como causa el hastío del mundo moderno, por lo que la Iglesia Católica necesita reafirmar con claridad su doctrina e imponer disciplina en entre sus Obispos y sacerdotes, más aún que entre los fieles. Quizás esto sea mas urgente que seguir buscando adaptaciones. 4. Últimamente, a pesar de todo lo que pueda criticarsele en esos aspectos a Francisco, no descarto que alguna relevancia haya tenido su figura para esos nuevos conversos adultos. No lo sé, pero intuyo que en algunos puede haberla tenido por lo menos para recordar que la Iglesia existe más allá de sus edificios. 5. Nada que ver, o sí, pero en la Misa del Domingo en Recoleta se cantó el Tamtum Ergo y casi nadie lo sabía. 6. Perdón por la «melange».

  20. Avatar de Desconocido Anónimo

    Lo interesante acerca de la «extraterritorialidad» del artículo citado es que las zonas periféricas de la diócesis suelen estar pastoreadas por clero de la tendencia opuesta a la del obispo (que los destierra al campo) mientras que en la ciudad cada uno elige si hacer 5 minutos más en auto a la parroquia siguiente. Por consiguiente, la tendencia opuesta a la del obispo pasa a estar disponible para una mayor cantidad total de personas que la suya propia. («disponible»)

    Otro fenómeno interesante es el movimiento intra-diocesano. Antes era muy difícil organizar para que un sacerdote de tendencia opuesta a la del obispo visite la diócesis y realice alguna actividad pastoral. Hoy las redes sociales permiten «publicitar con discresión» via whatsapp. (No digo que sea algo bueno)

    En fin: los efectos de red superan la mera virtualidad.

  21. Avatar de Desconocido Anónimo

    Estimado Wanderer: Gracias por su artículo. Mientras lo leía, pensaba en todo el esfuerzo que realizamos en nuestra parroquia por conservar la tradición de la Iglesia, especialmente en lo que respecta a la música litúrgica. Hemos procurado retirar aquellos elementos que, influenciados por el llamado “espíritu del Concilio”, se fueron introduciendo y desfigurando el verdadero carácter de la liturgia. En su lugar, intentamos recuperar los cantos del ordinario en latín y promover una participación más profunda y reverente. Sin embargo, al leer su reflexión, me queda la impresión de que nuestro esfuerzo podría parecer vano, e incluso desubicado, frente a las tendencias musicales actuales que muchas parroquias han asumido con naturalidad. Le agradecería sinceramente un comentario de su parte al respecto. Muchas gracias.

    1. Estimado, muchas gracias por su comentario. Lo que usted nos cuenta, me parece, es muy interesante porque marca justamente la confusión que surgió en la mayor parte de la Iglesia luego del Concilio. Y me refiero a la idea de que «adaptarse al mundo» era «copiar al mundo». No se daban cuenta que eso era equivalente a la sal que deja de salar: no sirve para nada.
      Yo creo que la Iglesia debe seguir siendo «signo de contradicción» con respecto al mundo; no copiarlo, no amoldarse a él ni a sus demandas. En el caso concreto que usted nos relata, seguir con la tradición de la música sacra sin ceder a las presiones.
      Por «adaptarse al mundo» me refiero a organizar la estructura externa de la Iglesia de modo que pueda cumplir su misión. El ejemplo de las parroquias me parece interesante; otro podría ser pensar mejor cómo debería ser la formación de los futuros seminaristas: ¿los seminarios, tal como están estructurados, siguen siendo útiles? Y otro, del que hablamos la semana pasada, un replanteo de la figura del papado romano.
      Pero los elementos fundamentales de la Iglesia, como son el dogma, la moral y el culto, no pueden adaptarse, entendiendo por tal un cambio que los desfigurara. Si nos centramos en la liturgia, podría haberse pensado en una adaptación que, por ejemplo, hubiesen más lecturas bíblicas en la misa; que se cambiara el estilo de los ornamentos; que se propiciara una participación activa de los fieles (y que no se pasaran la misa rezando el rosario como si lo que ocurriera en el altar les fuera ajeno), etc.
      Por eso mismo, el esfuerzo que hacen en su parroquia no es vano y mucho menos desubicado. Creo que es todo lo contrario, pues conservan lo que hay que conservar, siguen siendo «signo de contradicción» y, de ese modo, son capaces de mostrar al mundo el rostro prístino e inmutable de la Iglesia.

      1. Avatar de Desconocido Anónimo

        A propósito de este trecho «que se propiciara una participación activa de los fieles (y que no se pasaran la misa rezando el rosario como si lo que ocurriera en el altar les fuera ajeno), etc.» de su respuesta, ¿qué le parece el artículo de James Baresel, publicado en https://rorate-caeli.blogspot.com/2025/06/restore-individualistic-piety.html?

        Por otro lado, la traducción de participación actuosa por activa ha hecho correr ríos de tinta. Me parece que no hay que absolutizar ninguno de los distintos modos que pueden tener los fieles de participar. Porque si bien hoy en día, en la misa Pablo VI, todos participan activamente, la mayoría no tiene la menor idea de qué es la misa (véanse las encuestas sobre la creencia en la presencia real de NSJC en la Eucaristía). Y no olvidemos que hasta mediados o fines del siglo XIX la gran mayoría de los fieles no tenía misal, y muchos no sabían leer. Ello no obstaba para que participaran y supiera mejor que muchos fieles en las grandes fiestas del año litúrgico, como Pascua, Ascensión, Pentecostés, etc. Según mi experiencia, aun los católicos practicantes tienen muy poca idea de cuándo se celebran, ni por qué. Esto, en cuanto a los ritos latinos. Porque me da la impresión de que en los ritos orientales, la participación se da más a través de gestos, y cantan el Credo y el Padre Nuestro.

        Mary Poppins

      2. Avatar de Desconocido Anónimo

        Muchísimas gracias, don Wander, por su pronta respuesta. Seguiremos trabajando en la formación, tanto de los músicos como de los fieles. Ciertamente, cultivar una auténtica música sacra requiere un esfuerzo considerable: no solo en cuanto al tiempo y al uso de los talentos, sino también en el aspecto económico. La inversión, por ejemplo, en un buen órgano, no es menor. Pero todo ello, al final, es para mayor gloria de Dios.

        Cabe añadir que los fieles de mi parroquia, poco a poco, han ido educando su oído y su sensibilidad litúrgica. Muchos me comparten que, al participar en la Santa Misa en otras parroquias, experimentan gran dificultad para recogerse y orar, debido al desorden musical, al exceso de ruido, a la falta de afinación y al carácter poco templado de los cantos. En más de una ocasión me han dicho que, habiéndose acostumbrado a una música sacra más acorde con la dignidad del culto, les resulta cada vez más difícil participar en celebraciones donde los cantos no responden al espíritu de la liturgia de la Iglesia.

        He procurado que la comunidad tome conciencia de ello, y seguiremos adelante en esta labor, con la firme convicción de que todo esfuerzo ofrecido con amor redunda en beneficio espiritual para todos.

        Un abrazo fraterno y mucho ánimo en su misión.

      3. Avatar de Desconocido Anónimo

        Mary Poppins:

        El artículo de Rorate está muy escrito á la anglosajona. Llama con el nombre peyorativo de «collectivism» a lo que es una práctica normal en la celebración de los sagrados misterios: la participación comunitaria. No hay que hacer más que remitirse a la etimología del término. Por lo demás, el tema fue largamente discutido con motivo de la devotio moderna y la introducción de la orden sin coro.

    2. Avatar de Peperina Peperina

      Los demas géneros de musica sacra, y en particular la polifonia, de ninguna manera han de excluirse en la celebracion de los oficios divinos, con tal que respondan al espiritu de la accion liturgica a tenor del articulo 30.»

      Sacrosanctum concilium Art. 116″ La Iglesia reconoce el canto gregoriano como el propio de la liturgia romana; en igualdad de circunstancias, por tanto, hay que darle el primer lugar en las acciones liturgicas.

      Es interesante ir a los textos y corroborar como en la practica se le dió cabida solo al «espíritu del concilio» y además porque los textos dejaron muy abierta la puerta(art 37 )para que el ordinario del lugar haga de las suyas… confiando en que era carolico

      Art. 37. La Iglesia no pretende imponer una rígida uniformidad en aquello que no afecta a la fe o al bien de toda la comunidad, ni siquiera en la Liturgia: por el contrario, respeta y promueve el genio y las cualidades peculiares de las distintas razas y pueblos. Estudia con simpatía y, si puede, conserva integro lo que en las costumbres de los pueblos encuentra que no esté indisolublemente vinculado a supersticiones y errores, y aun a veces lo acepta en la misma Liturgia, con tal que se pueda armonizar con el verdadero y auténtico espíritu litúrgico.

      La ambiguadad mato al gato….

      El espíritu del concilio… el espíritu litúrgico….el espíritu sinodal..el espíritu pastoral…etc…

      1. Avatar de Desconocido Anónimo

        Tengo ya casi 60 años y he tenido la suerte de conocer la liturgia Novus Ordo «bien celebrada», que edifica la fé, así como insoportables actuaciones de celebrantes-autor que pensaban que tenían que sorprender y entretener a la «asamblea». Estas últimas siguen siendo frecuentes

        Creo que para el hombre actual que se pregunta por la trascendencia, hastiado de la mentalidad moderna, puede ser un poco frustrante la liturgia parroquial frecuente (al menos en España) a base de guitarras y coros voluntariosos pero estridentes, innecesarios, si se me permite «vulgares» en el mal sentido de la palabra.

        Es mejor no cantar. Alarga innecesariamente las ceremonias y hace desconectar.

        Y pone más difícil al ES llegar al alma del asistente. Que puede preguntarse porqué envolvemos una realidad y una Verdad tan sublimes en una actuación dispersa, de mal gusto, falta de «alma»…

        Lo mismo cabe decir de muchas homilías. Denotan – siento decirlo- falta de formación, de preparación, y exceso de emotivismo.

        Dios me perdone por pensar que todo el mundo tiene mi sensibilidad y aprecia la belleza como yo. Pero me costaría convencer a mis iguales de que detrás de esas celebraciones se esconde el buen Dios. Seguro que el ES lo conseguirá, pero no le estamos ayudando.

      2. Avatar de Desconocido Anónimo

        Cada vez que alguien dice «espíritu», dice Geist; y cada vez que alguien piensa en alemán, aunque hable español, la fe católica pierde y es insultada. Ni siquiera los mejor intencionados están a salvo de la terrible región de la desemejanza. Eppure, las normas canónicas no son la escalera que nos vaya a quitar de ese lugar si no nos convertimos.

        San Pablo habla del logikin latrian. Las traducciones contemporáneas traducen «culto espiritual» allí donde antes se traducía «racional». Pero bueno, si hasta a la Palabra del Altisimo ha sido puesta por debajo del Zeitgeist, no hay remedio que valga. Por cierto: el demonio es un espíritu, y el Zeit lo llamamos siglo en cristiano.

        G. Marivs

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