El Padrenuestro en latín y la devotio moderna

Hace algunas semanas publiqué en mi cuenta de X (@CaminaWanderer) un breve comentario a un video en el que se veía a los influencers católicos reunidos en Roma —entre ellos una monja—, en una misa en la basílica de San Pedro y que, mientras el coro entonaba el Padrenuestro en latín, ellos lo único que atinaban a hacer era alzar las manos: no sabían la primera oración del cristiano en lengua latina

Por supuesto, el comentario ocasionó una catarata de respuestas, la mayoría de las cuales pretendían mostrar la inutilidad del latín con los argumentos típicos (Jesús no hablaban latín; es una lengua muerta, es la lengua de los que mataron a Jesús, etc.) que todos conocemos y que no hacen más que mostrar la profunda ignorancia de lo que significa ser católico, aunque lo plantearía mejor del siguiente modo: muestra el perfil de la espiritualidad de la tal persona. Y me interesa profundizar en esta cuestión.

Uno de los comentarios decía: “Soy católico desde mi nacimiento. No sé latín; siempre recé en español y no veo la necesidad de hacerlo en otra lengua. He vivido mi vida cristiana sin saber el Padrenuestro en latín y mucho menos cantarlo, y eso no me hace menos católico. Dios me ama igual sepa o no sepa rezar o cantar en latín”.

La respuesta rápida habría sido fácil: “Señor, usted muy buen católico que digamos no es pues está desobedeciendo a una norma de la Iglesia que, en la Instrucción General del Misal Romano vigente, dice en el nº 41: ‘Como cada día es más frecuente que se reúnan fieles de diversas naciones, conviene que esos mismos fieles sepan cantar juntos en lengua latina , por lo menos algunas partes del Ordinario de la Misa, especialmente el símbolo de la fe y la Oración del Señor, usando las melodías más fáciles’. Usted está desobedeciendo a la Iglesia”.

Pero es una respuesta fácil y lo cierto es que ni siquiera buena parte de los sacerdotes, o incluso obispos, saben el Padrenuestro en latín. El problema con este comentarista de X, y de mucho otros como él, en mi opinión, es mucho más grave y tiene que ver con la espiritualidad con la que vive su fe cristiana. Y se trata de un tipo de espiritualidad que es el fruto maduro de la devotio moderna, tema sobre el cual hablamos en varias ocasiones en este blog

Como todos sabemos, la devotio moderna fue un movimiento espiritual que comenzó en los Países Bajos en el siglo XIV, como una renovación de la espiritualidad católica. Sus dos características que me interesan señalar aquí para el propósito de este artículo son, en primer lugar, la priorización de la devoción interior y personal: la vida interior, la meditación frecuente y la conexión individual con Dios, a través de ejercicios metódicos de oración y reflexión, como la proyección mental en escenas bíblicas y la contemplación afectiva. Y, en segundo lugar, su insistencia en una orientación antiespeculativa, valorando lo afectivo y práctico sobre lo intelectual o teórico

En principio, no pareciera que estas características fueran algo negativo; más aún, pareciera por el contrario que se trata de una sana reacción contra alguna especie de fariseísmo. Si lo traemos a tiempos actuales, cuántos de nosotros conocemos a algunas personas que van puntualmente todos los domingos a misa tradicional y, durante la semana, estafan a sus clientes, le son infieles a sus mujeres y las maltratan y llevan una vida mundana como el que más. Pero se pasean muy tranquilos de conciencia porque ellos son católicos tradicionales. En estos casos, un shock de vida interior, de devoción profunda y personal es imprescindible si realmente quieren llevar una vida cristiana.

El problema con la devotio moderna, sin embargo, es que estos principios comenzaron a absolutizarse y a permear la vida espiritual de buena parte de los católicos de la época. De un modo exacerbado, se manifestó en el quietismo y, posteriormente, se estableció como lo propio de la espiritualidad protestante. De un modo más moderado, se expandió a toda la Iglesia católica durante la Contrarreforma, por obra y arte principalmente de la Compañía de Jesús. En efecto, cualquiera que conozca la espiritualidad jesuita y sus famosos Ejercicios Espirituales habrá podido observar las coincidencias que poseen con los principios de la devotio moderna

Pero, ¿cuál es el problema de este tipo de espiritualidad? En primer lugar, hay que señalar un excesivo subjetivismo e individualismo. Se prioriza la devoción interior y la intención personal sobre las obras externas, los rituales, la liturgia y los sacramentos comunitarios (recordemos que la Compañía de Jesús es la primera congregación en toda la historia que elimina el rezo del oficio en común y resta importancia a la liturgia), lo que inexorablemente lleva a un descuido de la vida eclesial colectiva y a fomentar una espiritualidad aislada.

Por otro lado, la acentuación de la dimensión personal de la espiritualidad, propende a una falta de aprecio por la jerarquía y la doctrina eclesial. Se minimiza el rol de lo establecido por la Iglesia como algo ajeno y lejano, lo cual choca con la visión tradicional que valora la obediencia institucional. En nuestro caso, si le dijéramos a los influencers, incluidos curas y monjas, que la Iglesia manda que los fieles sepan cantar el ordinario de la misa, o al menos el Padrenuestro y el Credo en latín, nos mirarían a la cara y se reirían: esas reglas no son para ellos porque lo importante es saberse amado por Dios, a quien no le importa en qué lengua rezamos.

En tercer lugar, surge una postura antiintelectualista y de rechazo de lo especulativo, pues  prefirieren lo práctico, ignorando la rica tradición intelectual católica. Por ese motivo, es imposible hacer con este tipo de gente heredera de la devotio moderna cualquier razonamiento teológico; rechazarán el silogismo más sencillo aduciendo que esas son teorías y que lo importante es amar al prójimo y servir a los pobres. Recordemos las famosas afirmaciones del Papa Francisco (jesuita) con respecto a los teólogos y la teología. 

Finalmente, todo desemboca en una minimización de las observancias externas y ceremonias, pues lo importante es lo interior. Las procesiones pomposas y celebraciones eclesiales elaboradas, para ellos son superfluas, y mucho más lo son los ornamentos bellos, y el traperío que puede usar o no el Papa o los obispos: todas exterioridades que nada tienen que ver con la vida cristiana que es interior. Todo esto contrasta con con la espiritualidad tradicional que valora la expresión externa de la fe para reforzar la comunidad y la ortodoxia.

En fin, que la devotio moderna, que en sí misma nació como un movimiento que reportó buenos frutos, y en cierta medida sigue reportándolos (la Imitación de Cristo, obra emblemática de este movimiento, ha hecho mucho bien a las almas), se distorsionó rápidamente y vemos en la actualidad sus últimos frutos. Los influencers católicos, y creo yo que la mayor parte de católicos de todas las especies y pelajes, no sólo privilegian la devoción personal o, mejor dicho, la espiritualidad subjetiva, por más JMJ y demás encuentros que puedan organizar, que la dimensión comunitaria no sólo de la espiritualidad sino también de la liturgia. En definitiva, con un estilo muy cercano al protestante, se desprecia la tradición de la Iglesia, sus normas, su teología, sus usos, etc., aduciendo que se trata de “exterioridades” cuando lo único importante parecieran ser las “interioridades”. 

[Sobre este tema, y el papel crucial que tuvo la Compañía de Jesús en esta deformación de la espiritualidad católica tradicional, publiqué este artículo en 2018 creo aún puede ser de utilidad].

51 comentarios en “El Padrenuestro en latín y la devotio moderna

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  2. Avatar de Desconocido Anónimo

    En los países del mundo dicho Occidental que se hacen cada vez más multiétnicos y los grandes países como China, la India, la península indochina, Indonesia etc. por no hablar de los países de África, en cuales las lenguas habladas por los habitantes no son las mismas, el latín permite a todos los católicos romanos rezar en la misma lengua. Además, cuando especialmente África está en pleno rechazo de lo que fue una parte de su pasado en los siglos XIX y XX con por ejemplo la lengua francesa como lengua común entre las diferentes etnias, el latín de la misa permite ya no utilizar el francés que algunos ya no quieren privilegiar.

    Pero sin duda es mejor escoger el idioma inglés, ver el último espectáculo con drones del Vaticano.

    Triste época de la irracionalidad por no decir más.

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  4. Avatar de Desconocido Messerschmidt

    Respondo al comentario de Marivs (4 de septiembre 23:03)

    Apreciado Marivs,

    antes que nada gracias por su respuesta y por el interesante intercambio de puntos de vista. Sólo querría aclarar o puntualizar algunos aspectos.

    Por lo que respecta al franciscanismo, tiene usted razón, no lo niego en absoluto. Por otra parte, en ningún momento pensé en referirme a Ockham, un autor relativamente tardío. Mi mención, demasiado vaga y equívoca en su expresión, se refería al franciscanismo más primigenio, el de su fundador, alejadísimo de toda especulación intelectual, aun cuando todavía en vida de San Francisco de Asís con la entrada en la orden de San Antonio de Padua se advierte un comienzo de aceptación y valoración de la actividad intelectual y teológica. Por otra parte, usted cuenta a San Alberto Magno entre los franciscanos, quien, si no estoy muy mal informado, fue dominico.

    Respecto a San Felipe Neri, el hecho de que un intelectual como Newman se acercara al Oratorio casi tres siglos después de la muerte de su fundador no me parece un argumento decisivo. Es más, me parece que aquí de nuevo corremos el riesgo de volver a caer en un anacronismo como el que ya he señalado: una proyección hacia el pasado de hechos y actitudes en realidad posteriores.

    En lo relativo a los Padres del desierto, creo que llegamos al punto más interesante. En primer lugar, la Filocalia es un tema en sí mismo, pues se trata de una compilación que no solamente procede de los Padres del desierto y de su entorno inmediadto, sino también de enseñanzas de autores ascéticos ortodoxos muy posteriores. Pero desde luego, los escritos relacionados con los Padres del desierto están empapados de teología, son teología, no sólo los apotégmatas, sino también los textos hagiográficos como las Vitae escritas por S. Atanasio y S. Jerónimo, la Historia Lausiaca de Paladio, la Historia Monachorum de Rufino, etc., si somos capaces de leerlos con atención y tomándolos en serio. Ahora bien, lo que aquí no hay son especulaciones intelectuales, construcciones teológicas basadas en sistemas filosóficos o apoyadas en silogismos.

    En este mismo sentido, la devotio moderna también es teología, qué duda cabe, pero no teología fundamentada en una especulación intelectual de origen lógico-filosófico. Las Sagaradas Escrituras ¿no contienen nada de teología? ¿Dónde está en ellas la especulación intelectual, dónde la sistematización filosófica? No pretendo comparar el texto bíblico con los surgidos de la devotio moderna o de los Padres del desierto, pero sí querría señalar que es posible la teología sin el aparato lógico-filosófico-académico  al que, consciente o inconscientemente, nos hemos habituado demasiado a considerar como la única vía posible. En todo caso la devotio moderna no me parece una aparición extraordinaria y única que dé comienzo a una serie de errores que llega hasta el presente, sino un eslabón en una larga cadena que forma parte de una tradición antigua y venerable. Que en uno u otro momento se haga un uso equivocado o malintencionado de ella (o de los Padres del desierto o de otras corrientes muy distintas pero igualmente admirables) es otra cosa. A veces me parece incluso que esta búsqueda de la genealogía lejana de nuestros desvaríos actuales podría llegar a ser casi un pretexto para atenuar nuestras culpas presentes.

    1. Avatar de Desconocido Anónimo

      Estimado Messer:

      Gracias por tomarse el tiempo para responder y por la corrección amable respecto a S. Alberto Magno. Tenga a bien disculpar mi torpeza.

      Entiendo que en lo importante estamos de acuerdo: los males que ha señalado el autor original de la entrada son reprobables. En cuanto al orden de las causas, sigo considerando que sí es posible atribuir a la devotio moderna el lugar de antecedente histórico del delirio que hoy padecemos. Y no particularmente como una reconstrucción après coup, sino como una corriente que efectivamente abrió un curso inédito en el desenvolvimiento eclesiástico latino cuyo «fruto maduro», por usar la expresión del autor, es lo que hoy sufrimos en la Iglesia en materia litúrgica, doctrinal, sacramental, moral, canónica, artística y simbólica. No la única causa, ni la más importante, y ciertamente que no de manera directa como si tuviéramos un Kempis e inmediatamente de constituirse un público lector del mismo salieran los peritos del CVII y Bergoglio fuera puesto en la silla de Pedro un mes después de que los cardenales hubieran empezado a vivir una espiritualidad intimista descuidada de la liturgia. Por esto, concluyo, meditar la cosa tiene su valor paradigmático en cuanto advertencia para quienes queremos tener una vigilancia adulta sobre nuestra vida espiritual.

      No soy optimista sobre si servirá de algo a fin de que la «mentalidad» (si se puede hablar así) en la Iglesia latina experimente un saneamiento radical. Creo que, con que ayude a que un cristiano no se pierda en el individualismo sentimental, y quizás por ello también colabore a que redirija su vista hacia la importancia de la sagrada liturgia, será suficiente el logro de este tratamiento. Si alguno de los jovencitos que presumidamente se sienten tranquilos con ignorar las oraciones básicas del cristiano las aprende, pues bienvenido sea. Si esta discusión por medios que ignoramos incitara a un solo neodevoto hakuno, embriagado como lo está con los estímulos del ambiente al que llama «iglesia», se ve movido a aprender algún canto gregoriano y hace experiencia de la fresca sobriedad que es la tradición, pues estaremos de enhorabuena.

      Independientemente de la discusión esa, Ud. ha puesto el foco en algo importantísimo que no debería ser desatendido, y es que los hombres de hoy somos responsables de lo que sucede. Nos sumus tempora, decía el santo doctor. Por supuesto que hay responsabilidades repartidas según el oficio y la dignidad. Por ejemplo, los comentarios en curso en las entradas sobre el episcopado argentino en este mismo blog. Esa gente es responsable directa, hoc et nunc, del batiburrillo eclesiástico en el que vivimos.

      Que Dios tenga piedad de todos nosotros, sea lo que fuere con relación a la devotio moderna. Una vez más, gracias por el intercambio.

      G. Marivs

      1. Avatar de Desconocido Messerschmidt

        Muchas gracias a usted, Marivs, ha sido un gran placer. Que Dios le oiga y que entre todos, sea que tengamos una responsabilidad mayor o una menor, logremos enderezar el rumbo y acercarnos cada vez un poco más al buen camino.

  5. Avatar de Desconocido Anónimo

    Muchas gracias por su publicación sr. Wanderer.

    A mi modo de ver se podría hablar también en esta cuestión de la tercera ley sobre la estupidez de Carlo María Cipolla: «La tercera ley dice que estos últimos (los estúpidos) son aquellos que causan «un daño a otra persona o grupo de personas sin obtener, al mismo tiempo, un provecho para sí, incluso obteniendo un perjuicio». Indico esto porque hay muchos sacerdotes que en orden a una «espiritualidad» alteran el ritual establecido o minusvaloran el culto público-litúrgico tal y como usted ha señalado. Sin embargo, sin ritual normativo no hay necesidad de sacerdocio y por ende lo único que hacen es acelerar su propia desaparición, ergo: estupidez.

  6. Avatar de Desconocido Anónimo

    Muy interesante post, Wanderer. Gracias.

    En cuanto al post al que enlaza, sobre lo que dice dom Festugière, hay que notar que el (luego llamado) «semipelagianismo» nació en ambientes monásticos y afectó al mismo S. Juan Casiano, cuya obra (sus Colaciones) está recomendada expresamente en la Regula Benedicti, al final. Y el molinismo, como siempre lo observaron los tomistas desde el P. Báñez, es por lo menos muy afín al semipelagianismo. Claro que eso no quita su parentesco (del molinismo) con los Ejercicios, sobre todo con la oposición ininteligible para un tomista (y un católico) entre libertad y gracia que expresamente menciona («…no debemos hablar de la gracia tan largo ni con tanta insistencia que se engendre veneno para negar la libertad. De manera que de la fe y gracia se puede hablar cuanto sea posible mediante el auxilio divino, para mayor alabanza de su divina majestad, pero no de tal suerte ni manera, mayormente en nuestros tiempos tan peligrosos, que las obras y libre albedrío reciban detrimento alguno o se tengan por nada» [Reglas para sentir con la Iglesia, 17°]). Pero al fin los Ejercicios mismos parecen tener algo de Casiano.

    En cuanto a la Imitación de Cristo, hay que notar su recio agustinismo, sobre todo en lo que hace a la doctrina de la gracia y la predestinación (de allí que un Garrigou-Lagrange la apreciara tanto). Eso quizá hizo de contrapeso con la formación nominalista que recibieron S. Ignacio y sus compañeros, pues también S. Ignacio era muy afecto a la Imitación.

    Federico Ma.

    1. La devotio moderna fue un movimiento promovido por almas santas, que hizo mucho bien a la Iglesia. Lamentablemente, tuvo exageraciones, absolutizaciones, deformaciones. A esto me refiero en el artículo. Y, por supuesto, el pietismo luterano se nutrió de ese ambiente que se había generado, lo cual no significa, de ningún modo, que la devotio moderna sea la «causa» del pietismo.

    1. Estimado, quizás le convendría informase un poco más antes de comentar. La «participación activa» no fue una idea del Movimiento Litúrgico sino de San Pío X, y muy buena idea.
      Por otro lado, el Movimiento Litúrgico, en su primer período (el más extenso e importante) produjo buenos frutos, por ejemplo, la posibilida de que los fieles respondan en la misa junto con los ministros o que puedan seguirla con lo misalitos. Lo que pasó a partir de la finalización de la Segunfa Guerra, es otra historia.

  7. Avatar de Desconocido Messerschmidt

    Gracias por plantear un tema tan interesante en este artículo, con cuyos argumentos, sin embargo, no acabo de estar totalmente de acuerdo. Me parece algo rebuscado y bastante paradójico echarle la culpa de la actual ignorancia del latín a la devotio moderna, cuando precisamente el libro que más contribuyó a su difusión, De imitatione Christi de Kempis, está redactado en esta lengua. La interiorización de la fe que propicia la devotio moderna es un retorno a las fuentes y es fiel al principio de ecclesia semper reformanda, por supuesto cuando éste es bien entendido: re-formar es volver a formar lo que ha sido de-formado, hacerlo recuperar su forma primigenia. En este sentido la devotio moderna es tradicionalista y sigue manteniendo toda su vigencia. El exceso de exteriorización y la parafernalia superflua no sólo se manifiestan en ciertos “barroquismos” presuntamente tradicionalistas, sino también en la emocionalidad muy superficial y extrovertida y en la dinámica de masas de grupos y movimientos como Hakuna y otros tantos de corte pentecostal, carismático o como queramos llamarles (o como quieran llamarse ellos a sí mismos). Desde luego existen diversos caminos para llegar a Dios, unos que se sirven más de la introversión, otros de la extroversión.

    El problema pues no es la devotio moderna, sino el uso que se haga de ella, igual que de las manifestaciones exteriores de la fe: un cierto boato y una cierta teatralidad pueden tener gran valor siempre que no sean excesivos ni se conviertan en fines por sí mismos. Los jesuitas y sus ejercicios constituyen el nexo entre el “barroquismo” exterior y la interiorización subjetiva de la fe. El aspecto imaginativo de los ejercicios ignacianos da lugar a representaciones visuales, y por lo tanto sensoriales y externas, de esas elucubraciones, las cuales a su vez se reflejan en el arte y acaban siendo, al menos en parte, incorporadas a la liturgia, a la arquitectura religiosa, a la decoración de las iglesias, etc. La teatralidad de la liturgia barroca tiene nexos con los dramas escolares (en latín) de tema bíblico o hagiográfico cultivados por los jesuitas y en cierta medida derivados del estímulo imaginativo provocado por los ejercicios. De ambas cosas, la interiorización y la exteriorización de la fe, puede hacerse un uso bueno o malo. No sucede nada distinto en cuanto a la expresión intelectual de la fe y la especulación teológica, que, bien empleadas y en su justa medida, pueden ser una bendición, pero que si se abusa de ellas  conducen al sofisma estéril y engañoso.

    Me parece que aquí estamos de nuevo enredadosen una discusión semejante a la ya habida sobre Newman. Por una parte, las intepretaciones que se hacen (tanto del pensamiento de Newman como de la devotio moderna) son divergentes, en algunos casos interesadamente deformantes y abusivas. Por otra, estamos ante dos anacronismos comparables: la devotio moderna y los ejercicios ignacianos surgieron en unas circunstancias y tuvieron unos fines que nada tienen que ver con la desorientación del extraviado catolicismo del siglo XXI; como tampoco Newman puede ser considerado “partidario” de unos u otros en la disputa en torno al Concilio Vaticano II, simplemente porque éste tuvo lugar setenta y tantos años después de su muerte. Sería bueno que antes de emitir juicios sobre la calidad y la tendencia de los presuntos influjos que doctrinas del pasado ejercen sobre el presente, tuviéramos muy en cuenta el contexto histórico concreto en el que éstas aparecieron y los objetivos que realmente perseguían, evitando hacer proyecciones sobre el presente que pueden añadir más conusfión que claridad al caos en el que vivimos: si hacemos mal uso de las enseñanzas de pasado la culpa es nuestra, no de ellas.

    1. Avatar de Desconocido Anónimo

      Mein Herr: observe que el autor de la publicación ha resaltado oportunamente que la devotio moderna «nació como un movimiento que reportó buenos frutos, y en cierta medida sigue reportándolos». Me parece que aquí no se barajan valoraciones absolutas en favor o en contra del fenómeno de la d.m. Antes bien, lo que uno está invitado a considerar son matices, derivas en el orden de lo contingente y sutilezas muy serias.

      El «tópico» de la d.m. es más bien un síntoma de la mentalidad católica latina. Estudiar un síntoma es una manera de comprender a qué riesgos estamos naturalmente inclinados por ser quienes somos, entender nuestros límites para estar advertidos sobre hasta dónde nos da el corazón. Sería un despropósito venir, leer esto y decir «caramba, la devotio moderna tiene la culpa de todo y ha sido muy mala». Eso es, con perdón, una infantilada. Wanderer no propone eso. Al aislar los rasgos típicos del fenómeno en (a) intimismo y (b) tendencia antiespeculativa, trasciende los caracteres accidentales del síntoma, su forma histórica, y penetra hasta el ser latino profundo que es sujeto del síntoma.

      No habría que concluir que la interioridad esté mal o la consideración de la filosofía como vanidad no sea una etapa normal de la maduración de la vida espiritual. El problema es cuando estos aspectos se unilateralizan y se procura convertirlos en efecto de un programa. Vida interior y mística son gracias del cielo, mas no procedimientos sujetos a reglas y métodos. La Iglesia latina ha hecho del método un ídolo… tal vez, porque precisamente la razón haya sido su virtud. Hemos muerto de exceso de razón, como en ángel soberbio de exceso de amor a su belleza. El sol muerte en el occidente, pero promete salir un nuevo día por el oriente.

      G. Marivs

      1. Avatar de Desconocido Messerschmidt

        En lo fundamental estamos de acuerdo. El problema, me parece, está en atribuir a la devotio moderna la condición de antecedente del desorden actual. La devotio moderna no es ni mucho menos la única corriente espiritual que deja en segundo plano la especulación intelectual y el rigor formal en la liturgia y las prácticas piadosas: pensemos en el franciscanismo, en la ascesis de los padres del desierto, en la vida del cura de Ars, en las extravagancias de San Felipe Neri, etc. Quien hoy en día adopta actitudes de rechazo de las buenas tradiciones litúrgicas no lo hace por seguir a la devotio moderna (o a otro de los ejemplos mencionados), ni por estar aunque más no sea indirectamente influido por ella, sino por soberbia o ignorancia o chambonería. Si para justificar estas actitudes alguien en algún momento se escuda en la devotio moderna, lo hace adulterándola y manipulándola de modo oportunista. Nuestros males proceden de otro lugar: de un populismo profano que engañosamente se las da de democrático, que desprecia tanto el intelecto como las formas externas (es el mismo que hace escarnio de los buenos modales) y que se ha infiltrado en la Iglesia para corroerla, disolverla y al final destruirla desde dentro.

      2. Avatar de Desconocido Anónimo

        Estimado Messer:

        Es que no hay cómo negar el carácter cierto de antecedente histórico que la d.m. posee, por lo menos en estas dos tendencias, la antiespeculativa y la individualista. El belurianismo —podría afirmar— ha sido altamente influyente, particularmente a través de las congregaciones francesas fundadas desde el s. XVII. Sea, pero recuerde estos exponentes fueron formados a la sombra de jesuitas. O sea, nutridos por devoti.

        Con respecto a los ejemplos que Ud. ha traído a colación, no me convencen. Después de todo, dentro de los franciscanos encuentra grandes especulativos (¡Apartaos, tomistas!) como S. Buenaventura, S. Alberto Magno, Bto. Duns Scoto et alii. El franciscanismo no se reduce a William Ockham. En cuanto al cura de Ars, es el único caso en que puedo considerar si concedérselo. Aún así, no es lo mismo no ser un alma especulativa que militar abiertamente en contra de esta actividad espiritual, lo cual no me consta que el Santo Cura haya hecho. ¿Y San Felipe Neri? Pues es discutible. Por lo menos llama la atención que un alma finamente intelectual como la de Newman haya sentido tanto atractivo hacia su congregación como lugar idóneo para cultivar los dones que recibió. Por cierto, me da risa que hubiera llamado a los dominicos «una vieja idea que ya no existe».

        Ante todo, estoy profundamente en desacuerdo con relación a los PP. del desierto como ejemplo favorable a su alegación. Creo que sería injusto considerar que ellos fueran una expresión de lo que Wanderer señala sobre la d.m. Tal vez sólo sea una apariencia. Si uno va a la Filocalia encuentra un exquisito compendio de doctrina de alta elaboración filosófico-teológica y que de antiespeculativa tiene bien poco, pues introducen conceptos y distinciones que han nutrido por siglos el entendimiento ortodoxo sobre el hombre, sus potencias y dignidad. Delicia de poetas, escritores eclesiásticos y místicos de toda clase, aun teóricos seculares. No lo hacen de modo «escolástico» ni sistemático, es cierto. Pero de ahí a considerar que son antiespeculativos hay un salto ilegítimo. En todo caso podemos llamarlos apofáticos y antirracionalistas. Tampoco les cabría el mote de individualistas, pues en un numerosos apotegmas se enseña a los monjes a tener toda clase de atenciones hacia los demás, llegando a sacrificar prácticas piadosillas e intimistas como los ayunos por considerar que la caridad es mayor que cualquier ejercicio de (diríamos) devoción.

        De modo que, sí, parece bastante adecuado situar la d.m. como una primera expresión históricamente significativa y desembridante de estos procesos en discusión dentro de la Iglesia latina. No la única, y quizás ni siquiera merced al propio deseo de sus primeros cultores. Es innegable en qué devino posteriormente.

        G. Marivs

    2. Avatar de Desconocido Anónimo

      Sensato comentario.

      Lo que ocurre es que algunos de los sedicentes «tradicionalistas» son excesivamente críticos de la «devotio moderna» por una excesiva valoración del aparato externo en la sagrada liturgia, el cual no es lo principal. Lo principal es la gracia. Véase lo que decía el P. Arintero en el Prólogo de «La evolución mística».

      1. Avatar de Desconocido Anónimo

        Y curiosamente esos mismos tradicionalistas luego son muy reacios a la religiosidad tradicional popular. El tradicionalismo de hoy es excesivamente romano centrado solamente en el aspecto litúrgico de la Santa misa mientras que lo ignora prácticamente todos de los sacramentales y las prácticas tradicionales de piedad

    1. Avatar de RIght Reason RIght Reason

      Desde el s. IV el latín es el idioma oficial de la Iglesia. Se ha convertido en un idioma sagrado, igual que el hebreo para los judíos y el árabe para los musulmanes.

      Si católicos de todo el mundo se juntan en Roma, Fátima, etc.  y no somos capaces ni de ponernos de acuerdo para rezar en el mismo idioma la oración más importante del cristianismo, mal empezamos si queremos algún tipo de unidad.

      1. Avatar de Desconocido Anónimo

        Pero eso no es unidad amigo, eso es uniformidad, que no es lo mismo. Me tienen seco con los uniformismos, y se les ha metido en la cabeza también que tenemos que tener la misma fecha de Pascua todos y no se que más, para promover la «unidad»… Dejense de jorobar, el letrero de la cruz del Señor estaba en tres idiomas, la sagrada escritura está en otros tantos originalmente, los textos litúrgicos litúrgicos de la iglesia no están en un único idioma. No le veo ningún argumento serio al asunto. Lo unico que se puede traslucir es que hay gente a la que le da alergia todo lo que tenga que ver con la tradición, sea el latín, las velas, los ornamentos o lo que sea. Yo he visto ortodoxos rusos ir a iglesias de los árabes o de los griegos, y estar parados allí sin «entender» el idioma, pero sí entendiendo y sabiendo lo que se está rezando; y no les vi mayores complicaciones. Todo lo contrario, lo que tal vez entorpecía el idioma lo facilitaban los gestos, porque en serio que no se entendían por la lengua en practicamente nada. Si tanto uniformismo queremos, empecemos por retomar la iconografía tradicional de la iglesia, y no andar adivinando en las iglesias si esa imagen es la Madre de Dios o qué santa, con tantas representaciones diversas y hasta contradictorias (que con velo, que sin velo, que con manto azul, que celeste, que morado…) Que yo sepa, eso también se trató en los concilios y se llegó a los cánones de la iconografía. Tanta manía con el latín.

      2. Avatar de Desconocido Anónimo

        Anónimo 19:27 ¿Rezar el padre nuestro en latín, ya que es la lengua oficial y litúrgica del Catolicismos es uniformidad? Será una opinión suya.

        ¿Es mejor que cada uno se invente un Padrenuestro distinto, y una liturgia distinta para que no haya tanta uniformidad?

        ¿La Iglesia decidió que el Latín era el idioma litúrgico era para jorobar? ¿Si la Instrucción General del Misal Romano pide que los fieles sepan las partes comunes de la Misa en latín es para jorobar? ¿Cuándo B XVI dijo que la Liturgia no es innovación sino repetición solemne, era para jorobar?

        A lo mejor, al que le encanta jorobar a los demás es usted.

  8. Avatar de Desconocido Anónimo

    Ni mucho menos puede atribuirse a los jesuitas falta de aprecio por la jerarquía y la doctrina eclesial. «Debemos siempre tener, para en todo acertar, que lo blanco que yo veo, creer que es negro, si la Iglesia Jerárquica así lo determina…» (Libro de Ejercicios de San Ignacio de Loyola, regla 13).

    Tampoco se puede atribuir en absoluto a la Compañía de Jesús una postura anti intelectualista ni de rechazo de lo especulativo y de la rica tradición intelectual católica. Por el contrario, junto con la Orden de Predicadores, la Compañía de Jesús ha sido la Orden religiosa que más ha contribuido al desarrollo de la Teología católica. Y no sólo de la Teología, sino también de los saberes humanos. Ahí están su larga tradición educativa y científica, con sus colegios, universidades e incluso con el observatorio astronómico del Vaticano.

    Y, en fin, precisamente la Contrarreforma fomentó muchísimo la religiosidad externa, con sus ceremonias y procesiones de toda clase. El mundo hispano es un buen ejemplo de ello.

    1. Avatar de Desconocido Anónimo

      El problema está en que «especulativo» no es lo mismo que «contemplativo» Y no son para nada parecido. La Compañía de Jesús no ha desarrollado la Teologia católica más allá de sistemizar y conceptualizar lo que antes habían contemplado y transmitido. No digo que sea negativo porque, quizás era necesario y, como la Devotio Moderna, su mal es su absolutización. Es una maquina magnífica para enseñar y para las ciencias naturales pero siempre que haya combustible que quemar, si falta, se acabó. Han dado grandes científicos en todos los ámbitos pero casi ninguno padre de una nueva ciencia…

      Tampoco en el terreno de la espiritualidad han aportado nada más allá de los Ejercicios y estos son un mero método (y poco original porque, en parte, son un plagio de una obrita del sobrino de Cisneros, benedictino por cierto…) y alguna obra devotita. Siempre han cogido prestada de otras órdenes. En España de la carmelita. Hasta las devociones más difundidas por la Compañía son prestadas: la del Sagrado Corazón de los salesianos y Cristo Rey del cardenal Pie.

      Respecto a la jerarquía, jamás hubo una religión que tuviese tantos problemas con las jerarquías ordinarias. Que se lo digan al Beato Palafox y tantos obispos. Poco se dice, pero muchos obispos descansaron cuando el papa suprimió la compañia.

      Siempre lo he dicho, el problema jesuita fue que tuvo demasiado exito y se convirtió en algo muy diferente de lo que planeó S. Ignacio. Para éste, soldado de vanguardia antes de su conversión, debían ser los boinas verdes de la Iglesia, listos para acudir al frente mas encarnizado por órdenes de su comandante el Papa. Una restauración renacentista de la orden del Temple y que siguió su mismo camino por los mismo motivos cuando su fin pasó a ser un elemento secundario.

      Eck

      1. Avatar de Desconocido Anónimo

        Yo no me atrevería a juzgar en dos pinceladas la obra de los jesuitas, en cualquier orden que fuere. Es un juicio demasiado liviano. Decir, por ejemplo, que los ejercicios ignacianos son «un mero método» cuando han sido alabados y recomendados por tantos hombres, y mujeres, de muy buen juicio, y hasta recomendados por un Papa con una encíclica propia. Humildemente, creo que a algunos se les va la mano en eso de opinar tan rápidamente. En fin…

      2. Como bien dice el comentario, el libro de los Ejercicios es una buena copia o adaptación si se quiere (los jesuitas lo llaman “recreación”) del «Ejercitatorio de vida espiritual», escrito por García de Cisneros, abad de Monstserrat y mediado por un resumen realizado por un monje anónimo de la misma abadía, llamado «Compendio breve de ejercicios espirituales». Concretamente, lo de San Ignacio es el resumen de un resumen. Y esto no va en su desmedro. Era una práctica muy habitual aprovechar lo que otros habían escrito, y eso no significaba ni plagio ni deshonestidad. Pero lo cierto es que los ejercicios ignacianos, de “ignacianos” tienen menos de lo que se cree.

      3. Avatar de Desconocido Anónimo

        Diría que parte del fenómeno es en muchos casos en el Jesuitismo, una comprensión más bien instrumental del conocimiento, es decir, un estudiar y aprender y desarrollar filosofía y teología no por amor directo a la Verdad y la sabiduría (que es Cristo) sino como meros instrumentos para la gloria de Dios/conquista de las almas (Y a veces como instrumento de segundo, tercer o cuarto orden, como cuando se fundan colegios para los ricos para tener la influencia en las clases dirigentes para…). Es una diferencia que parece sutil, pero está lejos del trato de los mottos dominicos Veritas/Laudare, Benedicere, Praedicare/Contemplata Aliis Tradere.

        Insisto que no estoy diciendo que todos los jesuitas en todos los momentos lo hicieron así, y sin duda muchos y muchas actividades apostólicas jesuitas no eran/son instrumentalizadoras así. Pero es una mentalidad más prevalente en la Compañía que en otros lados.

      4. Avatar de Desconocido Anónimo

        La Compañía de Jesús es mucho más antigua que la Congregación Salesiana, por lo que difícilmente los jesuitas hayan copiado algo a los salesianos. Más bien, será al revés.

      5. Estimado, un poco más de cultura por favor! Cuando el comentarista habla de «salesianos» es obvio para cualquiera que no se refiere a la congregación salesiana, sino a la espiritualidad de San Francisco de Sales y las congregaciones nacidas bajo su inspiración, como la Visitación.

      6. Avatar de Desconocido Anónimo

        Es más que seguro que san Ignacio haya leído al ejercitatorio de la vida espiritual de García Cisneros durante su estadía en Monserrat, pero de ahí a que se diga que son un plagio…

        Y para quienes dicen que los ejercicios Ignacianos son un resumen de un resumen, es interesante notar que el tal compendio en el que se habría basado se publicó en 1583 y los ejercicios son del 1548.

        Estos datos los saqué del prólogo de una edición de 1857 del ejercitatorio de Garcia Cisneros, y concluye:

        «Si alguna sombra de duda pudiese quedar, confiamos la desvanecerá la mas somera lectura del Ejercitatorio. En efecto, este es un precioso compendio de toda la ascética, al paso que los Ejercicios de San Ignacio (…) se limitan a explicar la importancia de una sola práctica piadosa de inmensos resultados, y a difundirla. Hay pues entre ambas obras la gran diferencia que separa el enciclopedismo de la especialidad» y que ambas tienen el mérito de ser españolas.

        Leandro S.

      7. Eso corre por cuenta del buen p. Julián González de Soto, autor del prólogo que menciona y que, por su historia personal y familiar, no le convenía molestar a los jesuitas.

      8. Avatar de Desconocido Anónimo

        Eck «el mesurado»…

        «Tampoco en el terreno de la espiritualidad han aportado nada más allá de los Ejercicios». Falso.

        Van algunos nombres: S. Alfonso Rodríguez, Jacobo Álvarez de Paz, ¡el P. Lallemant!, el P. Surin, S. Claudio de la Colombière, el P. de Caussade, el P. Grou. Hay más. Usted parece bastante ignorante.

        Irenaeus

      9. Avatar de Desconocido Anónimo

        Irenaeus, los conozco. Se ha olvidado de algún español bastante famoso y buen escritor: Rivadeneyra, Lapuente, Nieremberg, el beato Bernardo de Hoyos…o el cardenal Bellarmino, doctor de la iglesia., etc. etc. Por autores y obras, que no quede. Se podrían llenar bibliotecas enteras sin repetir ningún título, aunque ya sabemos por sus cartas provinciales la opinión del bueno de Castellani.

        No me refiero a esto, me refiero a la espiritualidad como escuela o tradición basada en el carisma histórico como podemos hablar de la benedictina, franciscana, agustiniana o dominica. Ya se lo digo, no la tienen. Tienen, o más bien, tenían la común de la Contrarreforma pero exagerada hasta el limite de la caricatura.

        ¿Esto es malo? No, todo el Oriente, que no tiene órdenes monásticas ni religiosas, tienen una común con matices locales y no pasa nada. El problema es cuando intentas crear una artificialmente y la intentas vender, que es lo que han hecho.

        Por último, le cuento mi experiencia personal. Durante años pertenecí a un grupo o movimiento de origen y fundador jesuita (ejercicios espirituales de semana una vez al año, de dos días cada mes, retiros, desiertos, todos según los EE.EE. puros de S. Ignacio) bastante conservadora. Me sé de memoria lo de la mano ignaciana, las reglas para discernir espiritus, el principio y fundamento, las dos banderas, reflectir, etc. etc. Pues bien, cuando se quería ir más allá del mero ascetismo ¿a que cree usted que se recurría?¿a la espiritualidad jesuita? No, a la carmelitana. «Tronco ignaciano y savia carmelitana», decían. En el fondo es el mejor resumen de la Compañia tal como queria S. Ignacio, un tronco que protegía la savia de los golpes del exterior. La desgracia es que el tronco obturó la savia y la ahogó hasta secar el árbol como las células cancerosas matan el cuerpo por multiplicarse con demasiado éxito, que fue la desgracia de la Compañía, que murió de exito.

        Eck

      10. Avatar de Desconocido Anónimo

        Pues la frase no deja de ser falsa. Conviene ser más prudente en las afirmaciones y no olvidar que se puede faltar a la justicia, y hasta gravemente, con algunas críticas.

        No me he olvidado: sólo mencioné algunos y dije que hay más. Bastaba uno para confirmar que su afirmación es errónea.

        La cuestión es que no han faltado místicos en las filas de la Compañía. Y de entre las Congregaciones modernas, brilla por el número de santos que ha dado a la Iglesia.

        Irenaeus

      11. Avatar de Desconocido Anónimo

        Irenaeus, sigo afirmando que la Compañía no tiene espiritualidad propia, sino prestada de otras órdenes. Sino, pregúntese porque, a partir del nivel superior al mero ascetismo, tienen que recurrir a otras tradiciones espirituales a cascoporro. En España a la carmelita específicamente, muy influido por la tradicional labor de confesores de los monasterios femeninos desde tiempos de Santa Teresa.

        Esto no niega la santidad, ni la mistica de muchos de sus santos pero si la existencia una espiritualidad propiamente jesuita (esto no es malo per se) y la propaganda laudatoria que la propia orden ha hecho durante años de ella y que ha sido denunciada por sus mejores miembros desde el P. Mariana hasta Castellani.

        Y es que el propio «carisma» de la Compañia la impide de raíz el tenerla propia: es anticontemplativo desde su fundación y ex professo porque el plan ignaciano era hacer unos boinas verdes de catolicismo centrados en las operaciones especiales y la lucha en el frente, no una orden religiosa más. Por ello se centra en la acción, ni siquiera tienen una actitud como la de las Misioneras de la Caridad de un tiempo de contemplación. Fueron los primeros en eliminar el Oficio comunitario, nunca han desarrollado una rama contemplativa ni, es muy significativo, una contraparte femenina (la primera vez en la historia: Benito y Escolástica, Francisco y Clara, Bosco y Dominga Mazzarello, hasta en órdenes en principio sólo masculinas aparecieron de féminas: el cister, la cartuja, etc.).

        Decir esto no es faltar ni a la prudencia ni a la justicia sino honrar a la verdad

        Eck

    2. Avatar de Desconocido Anónimo

      Evangelizar a las clases altas de la sociedad para tener así unos dirigentes cristianos es algo lícito y no sólo lo han practicado los jesuitas. Ahí están también, por ejemplo, los calasancios o los marianistas.

      1. Avatar de Desconocido Anónimo

        En ningún momento dije yo que estuviese mal evangelizar a las clases altas. Simplemente señalaba que mucho del entusiasmo jesuita por el estudio es utilitario/instrumental, a veces con dos o tres grados de separación del objetivo último (y por eso traía a colación el ejemplo de los colegios de clase alta, porque es uno de tales casos de instrumentalización grande). He trabajado en colegio jesuita de esa clase, y en ese en particular se promovía el estudio pura y exclusivamente por la excelencia misma, los honores, y el espíritu de competencia feroz. Se ve cómo esa clase de mentalidad dista de la del servidor atento, dócil y alerta de la verdad, que es a quien la Verdad se le da como tal bajo esa forma.

  9. Avatar de Desconocido Anónimo

    Satanás es el mayor partidario de las oposiciones sin sentido -les saca un partido extraordinario en las almas y en la iglesia-. Oposiciones como vida interior contra expresión litúrgica, o amor contra razón, o carisma contra jerarquía… la trampa está en oponer entre sí cosas que deberían armonizarse mutua y naturalmente dentro de las inevitables limitaciones humanas. Y el péndulo, efectivamente se mueve de un extremo al otro porque la oposición jamás debió darse. Cada uno elige bando en función de su temperamento y todos nos peleamos (o al menos, muchos se pelean) porque están seguros de tener la razón.

    Por supuesto eso no significa que no haya que corregir los extremos pendulares, pero difícilmente se hará tomando partido por uno de ellos, como no sea de modo circunstancial y en casos muy concretos, en que la minusvaloración de un extremo requiera resaltarlo frente a los excesos del otro.

  10. Avatar de Desconocido Anónimo

    Estimado Wanderer: muchas gracias por esta aportación y por todas las que he leído (hace ya un par de años que sigo su blog). Soy carmelita descalzo y quisiera añadir un comentario a lo que afirma, que me parece esencialmente correcto, pues analizar la situación y las ideas y detectar peligros en ellas, que siempre están (tenemos poder como humanos de convertir lo más excelso en algo malo). En nuestra Orden desde sus orígenes, se minimalizó siempre lo exterior (ciertamente ni bajar de unos mínimos) también siguiendo otra tradición eclesial que llama a la austeridad y esencialidad y que ha sido el empuje y la intención de tantas reformas monásticas. Siguiendo el particular estilo oracional teresiano, fruto de su experiencia personal pero confrontado con los mejores teólogos y doctrinas de la época, y hasta por la propia Inquisición ante la que fue denunciada y que ratificó sus escritos y experiencia, por un lado podría significar como la quintaesencia de esa «devotio moderna» (ser amigos fuertes de Dios, compañeros de Cristo Amado, Amigo del alma) pero por otro fue y es baluarte de la verdadera Reforma de la iglesia que vuelve a lo esencial siempre que se halla en crisis (la entrega personal y comunitaria a Cristo y su Misión). En fin, lo que quería decir es que, como creo que nos ha pasado tras el Vaticano II, quien se centra en lo interior necesita que esa relación personal sea auténtica y verdadera y que si no lo es, pues poco le queda ya. Antes de entrar, una carmelita de mi pueblo me insistía en estas ideas: la belleza del Carmelo está en el interior de cada monja y fraile y de cada comunidad, no en sus obras exteriores de culto o edificios pero si falta eso, ya no nos queda nada. Pues lo dicho, muchas gracias por su enseñanza y por este espacio para pensar y hablar.

    1. Avatar de Desconocido Anónimo

      muy buen comentario. Es que es así, la contraposición de estás dos realidades nos ha traído hasta acá.

      La muestra externa de la religión es algo que hay que hacer, y que esa religión de frutos en nuestro interior…. también.

  11. Avatar de Desconocido Anónimo

    En el vídeo se ve como el payaso de remera amarilla que hace la posición de las manos elevadas, al finalizar la oración va a cortar el vídeo de su celular ¡PORQUE SE ESTABA GRABANDO!
    A lo que nos acostumbraron… Ay de los pastores, ay de los fieles.

  12. Avatar de Desconocido Anónimo

    Estimado Wanderer,

    Me sorprende gratamente su elección al tratar temas que son hoy cruciales. En alguna otra presentación suya, referí que, en el Padre Nuestro, que rezamos hoy en una “traducción pastoral”, se han realizado tres cambios con respecto a los originales en griego y latín. Ya que usted hace referencia a JMB, recuerdo haber escuchado algunos que en su primera etapa como provincial obligaba a rezar al Rosario a los estudiantes, cosa que genero reacción en los “viejos”, -nosotros no rezamos así-. Pareciera como en otros aspectos de la vida se es pendular; de la acusación de fariseísmo al católico tradicional, al “intimismo”, y toda la catarata modernista que de allí deriva, llámese orientalismo, mindfulness, eneagrama, constelaciones familiares, etc., etc., me sorprende que en ciertas espiritualidades “católicas” se comienza a “orar” con técnicas de relajación oriental, nada de nombrar a Jesús o a la Virgen. No es un dato menor que los judíos aun conserven su lengua litúrgica. Por ahí leí que el cartel que pendía en la Cruz de Nuestro Señor estaba escrito en hebreo, latín y griego; ¡ciertamente las tres lenguas litúrgicas. En cuanto a mi concierne hace tiempo he vuelto a rezar el Rosario en latín.

  13. Avatar de Desconocido Anónimo

    Perdón pero busqué en la Instrucción general del Misal Romano (https://www.vatican.va/roman_curia/congregations/ccdds/documents/rc_con_ccdds_doc_20030317_ordinamento-messale_sp.html#II._DIVERSOS_ELEMENTOS_DE_LA_MISA) y no dice lo que usted escribió en el artículo sino:

    41. En igualdad de circunstancias, dése el primer lugar al canto gregoriano, ya que es propio de la Liturgia romana. De ninguna manera se excluyan otros géneros de música sacra, especialmente la polifonía, con tal que sean conformes con el espíritu de la acción litúrgica y favorezcan la participación de todos los fieles.[50]

    1. Avatar de Desconocido Anónimo

      Vaya que las personas que comentan no son capaces de leer el numeral correspondiente completo, el siguiente párrafo lo dice expresamente: «Como cada día es más frecuente que se reúnan fieles de diversas naciones, conviene que esos mismos fieles sepan cantar juntos en lengua latina, por lo menos algunas partes del Ordinario de la Misa, especialmente el símbolo de la fe y la Oración del Señor, usando las melodías más fáciles.[51]

  14. Avatar de delectablydriven3798a59723 delectablydriven3798a59723

    Estimadisimo Don Wanderer. Dadas las características que usted señala. Me podría indicar si Usted considera a Santa Teresa de Jesús como exponente de la devotio moderna? Así mismo cuál es su opinión de la mística franciscana como está expuesta en el tercer Abecedario de Osuna o en Pedro de Alcantara en su tratada sobre la oración.

    Saludos

    1. Avatar de Luis Jeme Luis Jeme

      Excelente articulo. No obstante, como en tantas ocasiones, cabe recordar el principio ‘et-et’. Siendo cierto que el desprecio por lo litúrgico y exterior tiene graves consecuencias, no se trata de minusvalorar la espiritualidad interior; que, de hecho, con Jesús adquiere primacía frente al judaísmo de su época. Cabe preguntarse si el desprecio por lo interior (tan extendido en los últimos siglos) y la consiguiente mecanización de lo exterior no llevó como reacción al subjetivismo actual.

    2. Avatar de Desconocido Anónimo

      la.respuesta esta en el mismo evangelio, la desgracia de la religión vacia no es abolir la religión, sino llenarla de Dios y de su Espíritu.

      Cristo dice que hay que pedir perdón al hermano y luego volver a presentar el sacrificio….es decir, el sacrificio sigue estando vigente, pero debe haber un corazón puro.

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