«Los ultras son pocos pero ruidosos»

Varios signos parecen indicar que el cardenal Fernández está preocupado desde hace algunas semanas, y si es así, la preocupación se habrá aumentado por la revelación, la semana pasada, de nuevos pasajes eróticos aparecidos en libros de su autoría cuyos títulos, curiosamente, había eliminado de su CV oficial.

Una de las señales de preocupación del purpurado argentino es que, aún antes de la aparición de esos textos, había recurrido a sus amigos —que no son muchos, hay que decirlo— para que lo defendieran públicamente. Primero fue Austen Ivereigh, periodista británico y autor de dos biografías del Papa Francisco (y amigo muy cercano del P. James Martin, S.J.), luego José Manuel Vidal en Religión Digital y finalmente una intervención en X de Elizabetta Piqué. Nos atrevemos a profetizarle a Su Eminencia que con semejante Armada Brancaleone, difícilmente logre reconstruir su golpeada imagen.

Y uno de los latiguillos que estos defensores del progresismo francisquista y muchos otros de la misma especie repiten una y otra vez es que “los ultras [es decir, los tradicionalistas o ultraconservadores], son pocos pero ruidosos”. Es un modo bastante tosco de argumento ad hominem: “No vale la pena preocuparse por ellos; son apenas cuatro gatos”, están diciendo. Pero lo cierto es que se preocupan y lo cierto es que saben que no es cierto que seamos cuatro gatos. 

Los estudios que se publicaron en marzo por el Pew Research Center, en particular la encuesta sobre la práctica religiosa, señala que en lo que hace a la creencia y asentimiento a las verdades fundamentales de la fe, por ejemplo, creencia en la presencia real, asistencia a misa y frecuencia de los sacramentos, cumplimiento del precepto dominical, creencia en la matrimonio indisoluble, etc., la diferencia es abismal entre católicos “ultras” y católicos liberales. Los “católicos tradicionales” somos, es verdad, una minoría numérica, pero la adhesión a la fe —que es lo que verdaderamente cuenta para definir la pertenencia al grupo— es muchísimo mayor en la minoría que en la mayoría. Y esto no son ilusiones; son números fríos.

La pregunta correcta, entonces, no es quiénes son más y quiénes son menos, sino cuál de las versiones de la fe católica —porque debemos convenir en que se trata de versiones completamente distintas— funciona. Lo que la evidencia muestra es que en el grupo pequeño y perseguido de los tradicionales, al que se le niegan todas las facilidades para practicar la fe en el modo histórico de la Iglesia, cuando se les levantan esas prohibiciones o, en palabras ya célebres, cuando “se permite el experimento de la tradición”, el florecimiento es muy veloz y muy intenso. En un artículo publicado la semana pasada en La croix se afirma que el 67 % de los católicos franceses que asisten a misa cada semana declaran, como mínimo, no tener nada en contra del rito tridentino. Y, más aún, desde hace algunos años está surgiendo una generación de «birritualistas», católicos adeptos a ambos misales, lejos de las divisiones históricas entre tradicionalistas y conciliares.

Otro dato relevante y fácilmente corroborable: el porcentaje de niños o adolescentes que continúa con la práctica religiosa luego de recibida la confirmación en las parroquias “normales”, en el caso en que lleguen a recibir ese sacramento, es bajísimo. Cualquier sacerdote lo sabe. En cambio, los niños y adolescentes que se acercan a la liturgia tradicional y que son educados en ella, continúan con la práctica en un porcentaje notablemente mayor. O sea, tanto los estudios del el Pew Research Center como la experiencia demuestran que los fieles que asisten a la liturgia tradicional poseen una adhesión mucho mayor a las verdades de la fe y a la práctica religiosa. [Esto no significa, por cierto, que los católicos que va a misa nueva son menos fervorosos o menos santos que los tradis. Todos conocemos hombre y mujeres santos y de vida de fe que habitualmente asisten a la misa nueva. La cuestión es otra].

De esta constatación pueden extraerse varias conclusiones. La primera y más clara, es que lo que nos vendieron como la “primavera de la Iglesia” y las bondades de la liturgia reformada frente a las rigideces preconciliares, fracasó. En otras palabras, el experimento conciliar no funcionó; lleva 60 años sin funcionar.

Por otro lado, que la liturgia nueva y la espiritualidad que conlleva produzca menos frutos de perseverancia, está indicando, cuanto menos, que en muchas ocasiones presenta un catolicismo superficial que pocos son capaces de profundizar. Por eso mismo se entienden las marchas forzadas con las que obispos y párrocos promueven retiros del estilo de Épheta o Emaús; o movimientos de masa de católicos chetos (o pijos, en terminología peninsular) como Hakuna. Necesitan juntar gente porque sus parroquias se están vaciando; y arrean lo que venga y como venga. Ellos saben que son flores de un día, porque la perseverancia de quienes asisten a esos retiros de choque emocional, en la enorme mayoría de los casos, dura menos que una amapola silvestre. Esta es la incontrastable realidad. 

Por tanto, es un enfoque equivocado, y tramposo, medir la relevancia de los “ultras” dentro de la Iglesia solamente por su número. Es necesario más bien observar la profundidad de los frutos. Tener una iglesia llena de jóvenes participando de una adoración eucarística, puede parecer grandioso, pero hay tener en cuenta que a un alto porcentaje de esos jóvenes les parece bien que puedan tenerse relaciones sexuales con el novio o novia, o que, si hay amor, no están mal ni siquiera las relaciones homosexuales. Sí, es verdad que están allí y “adoran” al Santísimo expuesto en algo parecido a una custodia, y se mantienen embelesados con canciones pegadizas y sentimentales, y todos lucen estupendos y felices, pero cuando se va a las cosas en serio, las lentejas no están. El Espíritu Santo, con su gracia podrá actuar ciertamente en muchos de ellos, pero la gracia supone la naturaleza, y la naturaleza, para ser apta de recibir la gracia adecuadamente, necesita poseer buenos hábitos o virtudes, y los buenos hábitos necesitan de mucho tiempo y de mucho esfuerzo. 

Entonces, las JMJ podrán congregar a millones de jóvenes y Hakuna podrá llenar varias iglesias madrileñas, y los boomers de Religión Digital podrán decir: “Somos infinitamente más numerosos que los ultras”, pero en el fondo saben que son números blandos, muy blandos. ¿Qué importancia puede tener el número abrumador si, detrás de él, no hay naturaleza apta para acoger y cultivar la gracia? La vida cristiana en serio no funciona a base de golpes emocionales de tres días o de cancioncillas pegajosas. Exige, por ejemplo, formación seria en el catecismo, exige aproximarse al misterio de la liturgia con temor y temblor y no en bermudas y ojotas. Como decía el cardenal Newman, es necesario “bautizar la imaginación”, y eso no ocurre de un día para otro, ni de un mes para otro. 

Podría decir alguien que mi planteo es presuntuoso ya que estoy suponiendo que los jóvenes del mundo tradicional son virtuosos y han pasado ya por esas duras etapas de formación, y que todo el resto son pecadores viciosos. Ciertamente, no es ese mi planteo. Lo que yo afirmo es que los jóvenes y no tan jóvenes del mundo “ultra”, o bien han sido formados en sus familias desde pequeños en ese ámbito y, por eso mismo, poseen esa formación y en muchos casos también las virtudes; o bien, al acercarse a la liturgia tradicional, han quedado cautivados por ella, y esa cautividad los lleva a perseverar en la formación y en la práctica de las virtudes. Por eso, si en las parroquias “normales”, lo habitual es que el 90% de los niños y adolescentes que terminan el catecismo no vuelvan más a la práctica de los sacramentos, en las parroquias tradicionales, ese número disminuye al 10%. La liturgia tradicional no es una cuestión de arqueologismo o de devociones para rígidos y enfermos mentales como decía un pontífice de triste memoria. La liturgia tradicional es vida y es, fundamentalmente, joven.

En definitiva, el ritornello de los progres: “Los ultras son pocos pero ruidosos”, es falso. Y ellos lo saben. Y tanto lo saben, que hacen lo imposible para impedir la “experiencia de la tradición” en las parroquias normales. Eso es lo que está ocurriendo, por ejemplo, en algunas diócesis de Estados Unidos como Charlotte. No se explica de otro modo la guerra sin cuartel llevada a cabo por el nuevo obispo contra las parroquias de misa tradicional que lo ha puesto en boca de todo el mundo. Mons. Michael Martin sabe, como lo sabe Mons. Marcelo Colombo o Mons. Jorge García Cuerva, que si permiten la misa tradicional en sus diócesis, tales parroquias pronto se llenarán y superarán al resto en cantidad de católicos conversos al “indietrismo”. Somos menos, sí; somos ruidosos, también, pero sobre todo somos más fuertes.

46 comentarios en “«Los ultras son pocos pero ruidosos»

  1. Avatar de Desconocido Anónimo

    Pero si …»En otras palabras, el experimento conciliar no funcionó; lleva 60 años sin funcionar«…, ¿por qué entonces los progresistas insisten en imponerlo a sus víctimas ?

    ¿Quieren terminar de destruir la Iglesia de Cristo ?

    ¿Por qué ?

  2. Avatar de Desconocido Anónimo

    los progresaurios hablan como si fuesen la gran mayoría aplastante del mundo cristiano, esos si que hacen muchísimo ruido, ejemplo de ello, la asociación progre de pseudo teólogos juan xxiii en españa, en sus reuniones «multitudinarias» a duras penas reúnen personas que apenas caben en una sala de conferencia, pero eso si, sus pseudo teologos reciben una gran cobertura mediática sin igual como si fuesen estrellas de la musica que llenasen estadios, en fin. y si hablamos de los paises con las iglesias mas progres del mundo, la cosa empeora, como por ejemplo, la iglesia mas progre del mundo, la alemana, la cual con iglesias tan vacías que obliga a la jerarquía progre alemana a vender cientos de iglesias y capillas por falta de fieles cada año! y los seminarios, casi desiertos! con un números de ordenaciones sacerdotales casi inexistente! y ese mismo panorama se replica en otras iglesias progres como la belga, cuya decrepitud es tal que parece un zombie agonizando, y las iglesias austriaca y suiza, bueno, otros esperpentos progreclesiales.

    1. Avatar de Desconocido Anónimo

      ¡Somos más fuertes!

      Yo no diría eso sin expirementar cierto temor…El asunto radica no en la dialéctica: «tradis-progres». Radica en ese gran misterio de de la gracia y la libertad, del cual eximios exponentes son, Santa María Magdalena y el Joven rico. Son necesarios lo signos y el progresismo los ha destruido. No hay modo de unirse a Dios sin los signos, de ahí la esterilidad. Pero radicalizar lo signos y las prácticas externas, pueden afectar a la humildad del corazón y encerrar cierto pelagianismo. Suscribo en que los Ritos debe respetarse, pero Ranher y toda la caterva que dio origen a lo que vivimos en materia teológica, venía de ese Rito. No es mágico, como ninguno lo es, sino se tiene un corazón dispuesto, y esto lo hace solo Dios.

  3. Avatar de Desconocido Anónimo

    Excelente. Se podría resumir en una frase (no para desmerecer el artículo sino para recordarlo): «Los progresistas tienen que prohibir la Tradición porque, de lo contrario, perderían a las masas».

    1. Avatar de Desconocido Anónimo

      Los «progresistas» (clericales) han perdido ya las masas.

      Pero los otros «progresistas» (políticos), no; porque se basan en la envidia al prójimo y en intentar vivir por encima de su condición robando a los «ricos» a cambio del voto; ambos imanes muy potentes.

      1. Avatar de Desconocido Anónimo

        Es verdad. Peor, entonces:

        Los progresistas necesitan prohibir la Tradición porque perderían a los pocos fieles que les quedan.

        Con respecto a lo del progresismo político, me parece que «zurdo» y progresista no son sinónimos. Se puede ser liberal y progresista también (qué increíble que ahora el liberalismo es la derecha).

  4. Avatar de Desconocido Anónimo

    Sobre los números y la cantidad de católicos, me gustaría traer a colación algo escrito por el mismo Wanderer en septiembre de 2010, época donde se discutía sobre el Katejon.

    Es así, cada vez somos menos y, me temo, quizás seamos menos de lo que aún creemos. Pero me viene a la mente una reflexión: ¿alguna vez fuimos muchos? O, en otras palabras, ¿no es ínsito al cristianismo verdadero el ser pocos? O bien, ¿qué efectividad tiene el cristianismo cuando son muchos?

    Enlace a la publicación, que no tiene desperdicio, aquí.

    G. Marivs

  5. Avatar de Desconocido Anónimo

    Si los fieles que asisten a la liturgia tradicional poseen una adhesión mucho mayor a las verdades de la fe y a la práctica religiosa, forzosamente son más fervorosos que van a la Misa nueva. Hablamos en términos generales.

    Este fenómeno también se explica porque la liturgia tradicional hoy día es minoritaria y muchas veces está perseguida, por lo cual, los fieles que se acercan a ella tienen que tener mucho interés y tomarse su fe muy en serio. Pero si la liturgia tradicional fuera la única en toda la Iglesia, como lo era hasta los años sesenta, muchos irían a Misa tradicional no por convicción, sino porque sería la única Misa que hubiera. Habría que incluir ahí a muchos católicos tibios.

  6. Avatar de Desconocido Anónimo

    Estimado Wanderer.

    Hay buenos catolicos en los tradis y en los del Novus Ordo; lo que no hay es católicos santos en los Progres, porque esos no creen en lo que cree que la Iglesia. No ir a misa nunca, y sobretodo no llevar a los hijos menores de 16 (al menos), es típico del Progre que no sabe que lo es, y piensa que no tiene ninguna importancia cumplir o no cumplir el precepto.

    El que no va a Misa generalmente no recibe doctrina de ninguna fuente y queda con su Catecismo de 6° grado para toda la vida, salvo excepciones o hechos traumáticos. El que va a Misa Novus Ordo tiene el riesgo de escuchar huevadas todos los domingos o sermones que nunca hablan ni de formación de la conciencia recta, ni de arrepentimiento, ni de Confesión, ni de Postrimerías. Supongo que ese riesgo es menor o inexistente en el Vetus Ordo. En cuanto a la moral, y especialmente a la moral sexual, pasa algo parecido.

    Si a ese infeliz que no pisa una Misa desde su Primera Comunión o desde su Confirmación, y solo ha vuelto para la de sus hijos, ahora le decimos que se pueden bendecir parejas homosexuales (pero individualmente… ¿cómo sería?) o parejas hetero no casadas sacramentalmente, o que esas relaciones tienen aspectos rescatables (lo que es obvio pues el mal absoluto no existe), ¿qué puede pensar el sujeto?

    Que la Gracia suponga la naturaleza podría sonar medio pelagiano, salvo que se entienda que lo que se necesita es la remoción de los obstáculos que puedan impedir la recepción de la Gracia, por ejemplo, una homosexualidad activa o una convivencia extramatrimonial activa. Creo que la Gracia restaura la naturaleza sin necesidad de una preparación especial, salvo la indicada. Entiendo que la Gracia puede actuar y cambiar al hombre aunque no tenga los buenos hábitos adquiridos, pues es la propia Gracia la que ayuda a la voluntad a tenerlos y acrecentarlos. Esto lo aprendí del P. Ignacio Andereggen, que es bien conocido, pero la expresión (y cualquier error que pudiera haber) es mía. La Gracias sí supone la naturaleza (humana) en el sentido de ser el sustrato sustancial sobre el que actúa aquella.

  7. Avatar de Desconocido Anónimo

    Se puede o no estar de acuerdo con el artículo, pero como siempre, para los que estamos interesados en la actualidad y algo más de nuestra Fe, es un texto excelente para refelxionar.

    Por mi parte, pienso que no estoy a la altura de poder juzgar aún el movimiento tradicional de regreso a la Fe de siempre de la Iglesia. Considero que hay que esperar un tiempo para ver la evolución del movimiento y tener una mayor perspectiva. Hubieron varios movimientos, algunos pre y otros post CVII que se esforzaron seriamente de formar a sus miembros, darles buena doctrina y un buen seguimiento. Uno de los más destacados es el Opus Dei. Actualmente, hay una serie de objeciones a ese movimiento, que hace unos 20 años no eran tan claras para todo el mundo.

    Lo que quiero plantear es que los desafíos de los católicos hoy en día son muy elevados, y es posible que con el tiempo varias personas se empiecen a alejar del movimiento tradicional. Conforme el movimiento se haga más y más popular y llegue a más personas, y pase más tiempo con sus desafíos, más gente puede alejarse y empezar a hacer cuestionamientos.

    Una sugerencia: aprovechar la experiencia aciaga de otros movimientos y ver de que manera se pueden evitar los mismos problemas.

    Una observación, también en el movimiento tradicional hay divisiones, y aquí, y allá, algún que otro que se ha alejado: unos yendo al sedevacantismo, otros al novus ordo.

    Una recomendación, que todos los movimientos tradicionales y conservadores, busquen cerrar filas para evitar el avance del progresismo.

    Peter A.

    1. Avatar de Desconocido Anónimo

      La diferencia, si me permite la apreciación, es que los movimientos conservadores y restauradores son una constante en la historia de la Iglesia. Los santos se han caracterizado mas por querer volver a las fuentes y renovar la vida religiosa que por innovar y crear cosas ajenas (aunque por una cuestión social o de la época esto se dé de forma natural).

      De ahi la importancia de no «fabricar» la fe, la liturgia y las costumbres.

      1. Avatar de Desconocido Anónimo

        Estoy en todo de acuerdo, el problema de la innovación litúrgica, es que proviene de la jerarquía eclesiástica y tiene el acuerdo de todos los Papas. Para mí es una realidad desconcertante.

        Peter A.

    1. Avatar de Desconocido Anónimo

      Estimado wanderer
      Austen Ivereigh, inglés estuvo en Argentina donde traba amistad con JMB, transformandose en su biógrafo, edita un libro 2014 “El gran reformador” visto el desarrollo ulterior se “autopercibia” como Lutero II. Comienza su prologo con una cita “deformada” del Apocalipsis 3:20-21, alegando que el Señor no pide entrar, sino salir??, como fundamento a su concepto de “Iglesia en salida”, recuerdo que hay anatema sobre quien modifique una palabra de ese libro,
      Recuerdo en una reunión pastoral mundial donde el “chairman” normalmente debía ser un Jesuita de alto rango, JMB fuerza la situación para que Ivreigh cumpliera ese rol??, uno siempre sospecha de los ingleses y sus vinculaciones masónicas. De hecho tuvo “luz verde” para entrevistar SJ contemporáneos de JMB, la queja fue que edito “a gusto y piaccere”. Junto a James Martin SJ han tenido acceso a la “mesa chica”
      Con respecto al “no cardenal” hubo una frase suya que pronunció en tiempo de pandemia , en lejanas tierras australes, y que es un resumen de su POV ideologico: “tocar la carne.del hermano, tiene el mismo valor (ergo lo puede sustituir ) que recibir la Santa Comunión, frase que no es original de el sino de JMB

      1. Avatar de Desconocido Anónimo

        se podrían conocer las fuentes que cita el articulo sobre el escrito de Agustín y demás. Creo que como hace Infovaticana.com es bueno contar con los link correspondiente

  8. Avatar de Desconocido Anónimo

    lo de asistir a Misa en bermudas me hizo reflexionar:

    «En la liturgia católica no se considera apropiado asistir a misa en bermudas porque la Misa es el acto más sagrado del culto católico y la vestimenta expresa exteriormente la reverencia interior; las bermudas están culturalmente asociadas al ocio y a lo informal, lo que no armoniza con la solemnidad del rito ni con el clima de recogimiento comunitario. No es una prohibición absoluta ni necesariamente pecado, ya que hay excepciones por clima, pobreza o necesidad, pero el criterio general es ofrecer a Dios lo mejor y vestir con decoro y respeto, del mismo modo que se haría para un encuentro importante.»

    me interesaría si puedes elaborar más sobre esto Wanderer, grazie

    1. Avatar de Desconocido Anónimo

      no es tan complicado, hasta hace 50 años la etiqueta, formalidad y costumbres eran parte de la norma.

      Si bien se dan cambios a lo largo del tiempo, estos suelen ser paulatinos y de lenta incorporación.

      Con al revolución moderna todo se cuestiona y todo se invierte, por lo que a nadie le hace gracia que le digan como vestirse para los eventos.

    2. Avatar de Desconocido Anónimo

      Usted entonces se escandalizaría de asistir a la peregrinación a Chartres, cuando la inmensa mayoría participa de cortos. Hace calor, y se aplica el sentido común. No la estupidez!

      1. En peregrinaciones, campamentos, excursiones, etc., hasta el altar es distinto.
        La gente no pasa todo el año peregrinando o de campamento; son caso excepcionales. Utilice el sentido común y no la estupidez.

    3. Avatar de Desconocido Anónimo

      Es increíble que todavía se discuta lo de las bermudas, remeras, alpargatas y demás prendas que de modo patente son inapropiadas para ir a Misa. Parece que antes, o a la par, que cristianizar hay que civilizar

      Lindo post, Wanderer.

      1. Avatar de Augusto del Río Augusto del Río

        Un texto del cardenal Newman nos ilumina sobre el tema de cómo la gente se viste para el culto, especialmente cuando hace calor, y nos encontramos con gente que parece confundir el templo con alguna playa veraniega. Se argumenta –para justificar esa actitud (se llega a ir en traje de baño y ojotas)– diciendo que ese cuidado es un “mero formalismo” de tinte farisaico ya que “lo importante está en el interior”. Es cierto –dice Newman– que la Escritura reprocha (cfr. Mt 23, 25) la inconsistencia o lo que se llama más solemnemente hipocresía, de ser bello por fuera y horrible por dentro, de ser religioso en apariencia, no de verdad. Es una ofensa no ser religioso y es una segunda ofensa pretender ser religioso. Tal cual sea un hombre externamente, así debe ser interiormente. Y tal como un hombre es dentro, así debe ser su exterior. Ahora bien, señala perspicazmente Newman: “¿No se ve que tal doctrina condena, en realidad, no solo a aquellos que tienen que ver con una religión exterior sin la interior, sino también a aquellos que tienen que ver con la religión interior sin la exterior? Pues si es una inconsistencia pretender mostrarse religioso mientras se rechaza la religión en el interior, es también inconsistente, ciertamente, ser negligente externamente mientras se pretende ser religioso internamente. Es errado creer y no profesar la fe. Creer no es suficiente, debemos confesar la fe. Y no solo con la boca, sino con las palabras y los hechos.”
        Ahora bien, adornar el culto de Dios, hacer visible la belleza de su santidad, “traer ofrendas al santuario”, ser observador de lo arquitectónico y reverente en las ceremonias, toda esta religión externa es una suerte de profesión y confesión de fe; no es nada más que lo natural, lo consistente, en aquellos que están cultivando dentro la vida religiosa (cfr. John H. Newman “Ofrendas para el santuario”, PPS VI, 21, revista NEWMANIANA, nº27, septiembre 1999, traducción Fernando M. Cavaller).

        Y, yo agrego, si algo análogo pasa con situaciones importantes y solemnes, pero no directamente religiosas, como cuando se iza la bandera de una nación o se canta un himno, y en tales instancias del mundo profano se reclama compostura externa y un mínimo de respeto, ¿acaso no es justo, lógico y razonable reclamarlo para Dios, que es infinitamente superior?

  9. Avatar de Desconocido Anónimo

    uma diferencia fundamental entre católicos viejos y nuevos es el acceso a la doctrina.

    un catolico Tradi puede no ser virtuoso e ignorante, pero está en contacto con lo que la iglesia ha transmitido.

    Un catolico nuevo está en igualdad de condiciones, puede no ser virtuoso ni conocer la doctrina, pero el acceso que tiene a lo que la iglesia transmitió es mucho más reducido.

    sacar constantemente la carta del fariseismo contra los tradicionales, es deshonesto, ya que los católicos «nuevos» tienen exactamente la misma obligación de cumplir con la moral cristiana.

  10. Avatar de Desconocido Anónimo

    Yo no creo que sea simplemente cuestión de liturgia, aunque ayuda.

    Es cuestión de si hay fe católica, intención de transmitirla y todo tiene un orden. Si Cristo es lo primero habrá frutos, no matemáticamente, porque la fe es un don que puede recibirse o rechazarse, pero la cosecha se dará y será abundante.

    En esta época nos perdemos por el emotivismo, pero uno bien puede perderse en un intelectualismo sin Cristo, un moralismo… La Iglesia empezó a estar mal cuando solo celebraba la misa tradicional, por tanto, si entre el tradicionalismo presente hay frutos tiene que haber algo más aparte de la liturgia (aunque rectamente vivida colabore en gran medida).

    Algo de fondo. Porque uno puede realizar externamente «lo mismo» y sin embargo que el fondo y, por tanto, el fruto sea muy diferente.

    Mismamente, se puede realizar una oración semanal en la que se exponga el Santísimo, se canten algunas canciones y los chicos puedan confesarse. La parte que pone el Señor está ahí, Él habla y actúa (por eso a veces surgen frutos de las formas más insospechadas), pero el «componente humano» puede tener diferentes perspectivas y esto también afecta. No es lo mismo que la intención sea simplemente mover los sentimientos de los chicos, que lo pasen bien, que reciban la fe pero entendiéndola como un fideísmo antiintelectualista; que ser conscientes de que habrá sentimiento, Cristo actuará, pero luego hay que acompañar esa buena disposición con formación, profundización y confrontación de los errores morales.

    Por supuesto, la diferencia en la intención en el caso del ejemplo y en tantos otros, hará que aunque en líneas generales parezca que se hace lo mismo, si se examina en detalle haya diferencias que a la postre no son menores.

  11. Avatar de Desconocido Anónimo

    Hablando de ruidos, en la Parroquia Dulcisimo Nombre de Jesús, el día de la Inmaculada Concepción, hubo lanzamiento de pelotas y aplausos pre misa, CON EL OBISPO IVAN DORNELLES PRESENTE!!!
    Cualquier comentario que critique está payasada es borrado.
    (En el vídeo de la comunión suena Creo en Ti, de Reik)

    1. Avatar de Desconocido Anónimo

      ¿Qué tiene que ver la Concepción Inmaculada de María con esos globos?

      Probablemente lo mismo que hay entre una iglesia y una playa.

      Pero entonces ¿no sería mejor jugar con los globos en la playa en vez de en la iglesia?

      Parece que se empeñan en hacer las cosas lo más difícil posible…

      ¿Serán unos retorcidos?

  12. Avatar de Desconocido Anónimo

    Podemos hablar del termino patético que ahora proclaman los imberbes como Piqué y Religión Digital: «la primavera de Francisco». ¿Qué primavera será? No hay primavera sin frutos y por lo visto, Francisco más que frutos trajo podredumbre.

  13. Avatar de Desconocido Anónimo

    Creo que hacemos flaco favor a la causa mezclando deseos y realidades. La tesis de autor seria reforzada si el mecanismo que explica operara solo en el tradicionalismo catolico. Pero ese mecanismo opera en el tradicionalismo de cualquier religion. Por tanto quiza lo que lo hace eficaz en los fines que describe el autor pasan por algo transversal a los credos. Posiblemente tiene mucho mas que ver con la estructura de creencias, valores prerreligiosos de la persona. Y esas estructuras, que normalmente operan desde una asimilacion de la identidad y las creencias (que por tanto hay que confirmar), son las que se manifiestan despues en determinados comportamientos sociales y espirituales.

    1. Avatar de Luis Jeme Luis Jeme

      En parte estoy de acuerdo con el anónimo de las 10:18. Las verdaderas formas de la fe católica siempre atraen por sí mismas, aunque en según qué grupos por dentro no haya mucha miga. Solo hay que ver el éxito que tuvieron los Legionarios de Cristo, lo más conservador de lo conservador, y ya sabemos lo que había en su interior.

    2. Avatar de Desconocido Anónimo

      «mecanismo», «estructura de creencias», «valores», «valores prerreligiosos», «prerreligiosos¿?», «asimilacion de la identidad», «comportamientos sociales», «comportamientos espirituales¿?» … Conceptos socialistas, vacíos, huecos y, por lo tanto, repudiables. No juzgo la persona, sino el lente con el que observa.

      1. Avatar de Desconocido Anónimo

        La expresión «lente con el que observa» es del maestro del socialista «científico» Carlos Marx, esto es, Jorge Guillermo Federico Hegel. El de 17:26 es todo un uróboros.

    1. Avatar de Desconocido Anónimo

      Estoy de acuerdo con su comentario, completamente, pero le agrego algo que tal vez alienta un poco a la esperanza. Muchos de los hijos de esos padres inútiles e incompetentes progres, por rechazo a sus padres, justamente, están empezando a mirar con muy buenos ojos al catolicismo tradicional, no todos se hacen ateos, ni son progresistas o marxistas. No quieren ser como sus padres, gente hipócrita, inmadura y que causa daño a la fé de muchos. En términos generales la juventud está cansada de toda esa basura y está reaccionando. Saludos y oremos sin descanso por la Iglesia.

  14. Avatar de Luis Jeme Luis Jeme

    Independientemente de su heterodoxia, ¿es que nadie se da cuenta de que este hombre es absolutamente ridículo, y más aún ocupando el dicasterio para la Doctrina de la Fe? Da la sensación de que ni siquiera lo maneja Satanás, sino un demonio pequeño y cutre del rincón más insignificante del infierno.

    1. Avatar de Desconocido Anónimo

      Realmente que un cardenal de la Santa Romana Chiesa sea manejado por un demonio pequeño y, sobre todo, «cutre» ya es la abominación de la desolación. Muy bueno su aporte don Luis Jeme

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