¿La Misa Tradicional en la agenda del próximo consistorio?

por Christian Marquant

¿Un giro a la izquierda (el nombramiento de un prelado de «izquierda», Ronald Hicks, en Nueva York, quien, sin embargo, no se opone a la Misa Tradicional), o un giro a la derecha? Nicola Spuntoni, en un artículo publicado en Il Giornale el 16 de diciembre, revela que el Papa, quien ha convocado un consistorio extraordinario para los días 7 y 8 de enero, envió a los cardenales una carta antes de Navidad describiendo la agenda de tres puntos para este consistorio: su participación en el gobierno de la Iglesia, la sinodalidad y la cuestión litúrgica.

Huelga decir que, en este último punto, el estatus de la Misa Tradicional después de Traditionis Custodes no será el único tema a tratar, pero es evidente que será un elemento importante, si no el único, que provocará un debate cardenalicio. Esta es la opinión de Spuntoni, quien está particularmente bien informado. Es fácil imaginar a los cardenales Müller y Burke, y probablemente también al cardenal Brandmüller, y a otros también —¿Zuppi? ¿Aveline?— abogando por la calma. De hecho, el frenesí mediático en torno al acontecimiento, no significativo en sí mismo, pero de importancia simbólica, como señaló la prensa internacional, que fue la autorización de una misa tradicional en San Pedro para la peregrinación Summorum Pontificum, ha conmovido, quizás incluso inquietado, a Roma y al Santo Padre.

Y la Curia sabe, por la información procedente de Estados Unidos, Europa y otros lugares, que Traditionis Custodes no solo no ha logrado enterrar el problema, sino que lo ha exacerbado, o al menos ha revelado que es insoluble: la cuestión litúrgica debe necesariamente tenerse en cuenta. Esto es claramente evidente en Francia. La Croix marcó la pauta en un artículo del 11 de diciembre, escrito por Matthieu Lasserre y Ève Guyot, «Los católicos que rezan tanto en latín como en francés», basado en una encuesta de Ifop para Bayard-La Croix, que indicaba que el 33 % de los feligreses habituales (la encuesta especifica: quienes asisten a misa todos los domingos) no tienen nada en contra de la misa en latín: el 9% dice que la misa tridentina es su favorita; el 25 % que ambas les gustan por igual; y el 67 % que no tiene nada en contra del rito tridentino. Sí, ahora es La Croix quien afirma estas cifras, que Paix Liturgique lleva tiempo publicando.

Y luego está la encuesta en vivo sobre los «tridentinos»: los periodistas de La Croix asistieron a una misa dominical en Lyon, en la iglesia de Saint-Georges. Al salir, observaron: numerosas familias con niños pequeños; solo un puñado de personas mayores; algunos extranjeros de paso; y, sobre todo, muchos jóvenes adultos. Estos jóvenes «a quienes les gusta la misa tradicional», como se repiten con preocupación los obispos de Francia.

Los obispos están particularmente preocupados por este fenómeno de mezcla, que La Croix analiza extensamente: muchos feligreses asisten a ambos ritos. Claramente, el contagio se está extendiendo del ámbito tradicional al de Pablo VI, aunque tal vez también el estilo de las parroquias ordinarias esté difundiéndose hacia las parroquias tradicionales: «Muchas parroquias se han “tradicionalizado”, señala un joven matrimonio de Lyon que «juega a dos puntas», al mismo tempo que en ciertas parroquias tradicionales hay algunas cosas que cambian un poco.

Para comprender mejor el fenómeno, Matthieu Lasserre y Ève Guyot se centraron en los católicos practicantes que resistieron el «contagio» (aquellos que, por ejemplo, dejaron su parroquia para buscar otra en la que, por ejemplo, el Padrenuestro se canta en latín). Estas personas explicaron que un elemento importante de esta «tradicionalización» es el nuevo perfil de los jóvenes sacerdotes, que se alinea necesariamente con el de los jóvenes católicos practicantes, ya que provienen de su propia comunidad: predicación rigurosa, prácticas ritualistas y el fomento de la posición de rodillas y la comunión en la boca.

Uno de estos feligreses, que se queja de que algunos los hacen sentir «responsables del colapso de la fe», coincide en que existe un problema fundamental, un problema de la fe misma. Esto es precisamente lo que el Papa Francisco afirmó claramente para explicar su abolición de Summorum Pontificum. Siempre volvemos al adagio lex orandi, lex credendi: optar por la liturgia del pasado significa necesariamente optar por la fe que expresa la fe del pasado. Bajo la crítica a la Misa de Pablo VI se esconde la del Concilio.

Además, si, como es posible, se produjera una relajación de facto de la represión contra la liturgia tradicional, ésta iría acompañada inevitablemente de la advertencia ritual, escuchada desde 1984: «Podéis elegir la Misa tradicional, pero sólo con la condición de que reconozcáis al Concilio». Queda por ver qué significa «reconocer», e incluso qué es exactamente este Concilio, que, a diferencia de los concilios del pasado, no excomulgó a nadie, pero que, por otro lado, exige una reverencia muy particular: como si ya no se tratara de la comunión, sino del propio Concilio que ahora se recibe de rodillas. Es de temer (si es que se puede decir temer…) que este Concilio quede obsoleto junto con la sinodalidad, mediante la cual se intentó rejuvenecerlo. Es evidente que cuanto más se intente suprimir el libre debate teológico, más florecerá.

En cualquier caso, sesenta años después de la clausura del Vaticano II, la cuestión litúrgica es más ineludible que nunca.

Fuente: Paix Liturgique

76 comentarios en “¿La Misa Tradicional en la agenda del próximo consistorio?

  1. Avatar de Desconocido Anónimo

    Creo que la comunion en la lengua y de rodillas, se vería promovida, si el Papa, en todas las celebraciones públicas, diera la comunión a digamos 20 o 30 fieles, que se inscriban para tal fin, siguiendo el protocolo específico, es decir, correcta y formalmente vestidos, siempre de negro, las mujeres siempre con mantilla, siempre de rodillas y siempre en la boca. Así se hace en las misas del Papa.

  2. Avatar de Frater Abelardus Frater Abelardus

    Reconduciendo la discusión al tema principal de esta entrada del blog:

    Más allá de todo lo que podamos especular, puede ser un interesante ejercicio aventurar conclusiones más modestas a partir de lo que verdaderamente sabemos. Veamos:

    1. El punto a tratar en el Consistorio es «la cuestión litúrgica«. No se trata de un conjunto de problemas en relación al Novus Ordo. Como mucho, se podrá insistir en promover la belleza y correcta celebración del mismo, al tenor de los discursos que sobre ello ha dado Su Santidad durante estos meses de Pontificado. El verdadero punto es qué hacer con los fieles cuya sensibilidad litúrgica está con el usus antiquior del rito romano. Cómo aunarlos pastoral y pacíficamente en sus relaciones con lo que algunos muy despectivamente llaman «la Iglesia oficial». Asimismo, podrían quizás reevaluarse los frutos de «Summorum Pontificum» y «Traditiones Custodes«, respectivamente, analizar el fiasco de la encuesta en que se basó este último y qué medidas tomar para que, en la feliz eventualidad de que la Misa Antigua se libere -o se restrinja menos – los grupos afines no degeneren hacia un espíritu sectario, cosa que desgraciadamente ocurre, y no poco.
    2. León XIV hace constantes llamados a la unidad, le habló a los cardenales de «ser amigos» y con el objeto de prepararse para el Consistorio los mandó a estudiar «Evangelii Gaudium», de S.S. Francisco, pero destacando «el regreso al primado de Cristo en el anuncio del Evangelio» Creo que el Papa reinante sabe que las cosas, tal como están, no pueden llamarse pacíficas. Hay prohibiciones arbitrarias de la vieja Misa, hay obispos y sacerdotes perseguidos y persecutores por la misma causa, etc. En el Consistorio bien podría hacerse primar en su verdadero significado el «sentido pastoral» por sobre una defensa e imposición formalista e institucional del Novus Ordo. Quiero decir que, en lugar de considerar demasiado aquellos «tecnicismos» (por llamarlos de algún modo) de «formas del rito», «lex orandi», etc., podría preferirse dar paz y alimento a los hijos de la Iglesia que sólo piden libertad para celebrar los Misterios bajo un rito antiguo, legítimo y jamás abrogado.
    3. El Papa ha recabado la opinión de varias autoridades eclesiásticas que defienden la Misa Tradicional. Müller, Schneider, Burke, Sarah, y Ganswein, por sólo nombrar a algunos, han sido recibidos por Su Santidad. Todos ellos son hombres de peso, cuyos argumentos en favor del antiguo rito no pueden ser ignorados.
    4. La benevolencia con la Liturgia Tradicional de parte del Papa se ha concretado en hechos concretos públicos y notorios. La FSSPX y el IBP pudieron desplegarse con libertad en la Basílica de San Pedro, Burke pudo celebrar una Misa Pontifical, y se han concedido indultos particulares a comunidades del mundo. No olvidemos tampoco la diplomática y cordial participación de Zuppi en unas vísperas solemnes tradicionales.

    Ante todo esto, ¿Qué podría, modesta y sobriamente, esperarse?

    1. Desde luego, pienso que podemos respirar porque no habrán persecuciones ni cancelaciones.
    2. No pienso que se derogue Traditiones Custodes, ni que se restablezca Summorum Pontificum. Pero no me parece descabellado que pudiese entrar en vigor un documento intermedio, una especie de rescripto que atenúe lo más pernicioso del documento de Francisco. O, en su defecto, una política de facto que sea benevolente con el viejo rito, pero más articulada, constante y conocida que hasta ahora. Esto último podría concretarse en la posibilidad de formular peticiones al Papa mismo (como alguna vez hizo Juan Pablo II) o mediante una nueva formación de la Curia, con nombres más competentes y proclives a la Misa Tradicional.

    Desde luego puedo errar en lo que espero. Pero estimo que sería hasta ridículo que no obtuviésemos nada. Algo saldrá, y confío en que sea bueno.

    Fraternalmente.

    1. Avatar de Desconocido Anónimo

      Una observación del punto a. respecto al tema del sectarismo: Cuando se realiza una mirada objetiva, las mismas actitudes sectarias pueden ser observadas en fieles y sacerdotes afines al novus ordo. En definitiva, tal vez el sectarismo deba ser visto como algo propio de las conductas humanas (no digo con esto que sea positivo o defendible) más que con algún grupo en particular. Hago la observación porque considero que la etiqueta de sectarios es arma injusta y falaz contra los sectores tradicionales de la Iglesia. No digo que éste sea su caso, no puedo ni debo juzgarlo a usted, lo que sí digo es que he visto la misma actitud sectaria en los denominador sectores «progresistas» respecto de los «tradicionalistas» y tal vez con un agravante, porque van disfrazados de humildad. El solo hecho de defender la ortodoxia, a veces alcanza para ganarse el mote de fariseo. ¿No ha sido el Papa Francisco sectario en numerosas oportunidades? Ni hablemos del «Tucho» Fernández.

      Saludo fraterno.

      1. Avatar de Frater Abelardus Frater Abelardus

        Usted tiene razón. El sectarismo es una actitud transversal, propia de la debilidad humana, y puede estar en todo.
        Cierto es también, que se ha motejado de «sectaria» la sola defensa de la Tradición. Pero bien sabemos que las conductas realmente sectarias nada tienen que ver con la defensa de la ortodoxia. Parten de esta, pero en formulaciones parciales y sesgadas, aderezadas con buena cantidad de orgullo humano.

        En el comentario me he referido más bien a esas auténticas manifestaciones de sectarismo y, en particular , a aquellas que son propias de los sectores tradicionales. Y lo he hecho porque son precisamente aquellas las que suelen tomarse como una justificación de cualquier medida restrictiva de la Misa Tradicional. Y son ellas las que podrían eventualmente analizarse en el Consistorio con vistas a un pronunciamiento sobre la cuestión litúrgica.

        Fraternalmente.

  3. Avatar de Desconocido Anónimo

    interesante foto de la realidad, que ocurre en todo el mundo. El CV2 de definió como “ pastoral”, adecuándose a los “ signos definió los tiempos” . Por sus frutos lo conoceréis. La crisis de la Santa Iglesia se evidencia con la falta de vocaciones y la cada vez más escasa feligresía.
    Volver a lo que SÍ funcionó y funciona es la decisión lógica

    Pidamos a Nuestra Madre del Cielo que asista al Santo Padre restaurando la Misa de Siempre y con ella a la Iglesia

    1. Avatar de Desconocido Anónimo

      Efectivamente.

      Estamos hartos de bugninismos, montinismos y rahnerismos.

      No han funcionado; y si hasta ahora no han funcionado, nunca van a funcionar.

      Por lo menos los fieles de Cristo podrían tener la libertad de seguir con lo que funciona y alejarse como del diablo de lo que no funciona.

      Es un derecho humano fundamental.

  4. Avatar de Desconocido Anónimo

    Estimado anónimo del 30/12 a las 21:52. Me causan bastante gracia sus imaginativas conclusiones sobre mi edad y demás filiaciones que no voy a confirmar ni desmentir, sólo para que no influyan en su ánimo.

    En cuanto a sus deseos de imponer el rito de Juan XXIII «a sangre y fuego» no puedo más que desearle éxito. Cuando llegue a Papa puede probar suerte.

    En cuanto al otro, el de Pablo VI, los más preclaros autores coinciden en que no existe como rito, sus rúbricas no son tales porque es intencionalmente líquido.

    Tal parece el Papa Montini, el arzobispo Bugnini, sus observadores protestantes, y todo el movimiento litúrgico moderno no eran progresistas. Tal vez ví otra película.

    Por lo de la asistencia a misa, haga bien las cuentas. ¿Cuál es la asistencia dominical real a misa N.O.? Creo que no me equivoco que ronda el 5 % de los bautizados. Demos por creíble la estimación de 1400 millones de católicos (sin descontar a los tradis) y apliquemos ese porcentaje. Al parecer, asistirían a misa aproximadamente 70 millones de católicos. Entre ellos se incluyen los que según las encuestas (y en EE.UU son muchos) no creen en la transubstanciación ni adhieren a humanae vitae y, por lo tanto, ni tienen en realidad la fe católica ni se reproducen como conejos (como gustaba decir el llorado Bergoglio).

    Entre los tradis, que son cerca de 2 millones, me atrevo a decir que la proporción de asistencia a misa dominical es la inversa y tienen hijos a mansalva así que no está tan lejano el día en que la balanza se equilibre. Y eso sólo en cálculo humano.

    La religión meliflua, la que tiene pretensión de erigirse en capellanía del nuevo (nuevo) orden mundial, por otra parte, no interesa a nadie. No hay conversiones masivas al progresismo.

    Otra cosa es Oriente y África. Allí hay martirio y seriedad (en el caso de África sus ritos inculturados son un tertius genus porque salvo contadas excepciones en que conocieron, vivieron y transmitieron el rito romano tradicional incluso bien entrado el siglo XX) no se puede predicar de ellos que hayan aborrecido su herencia (que es el pecado fundamental, también litúrgico, de Occidente), sino que toman con toda la seriedad y «gravitas» posible el alimento adulterado que les da su madre la Iglesia; y Dios, que escribe derecho con líneas torcidas, da el ciento por uno en frutos. Igual merecen conocer aquello que es superior.

    En Europa y sus extensiones culturales es inadmisible la situación de desolación ritual que se vive. Abominación de la desolación.

    Cordialmente,

    Hilbert

  5. Avatar de Desconocido Anónimo

    ¡Es verdad, el problema es de fondo!

    ¡Dónde sienta uno la autoridad, en Dios que revela o en uno mismo! Lo primero se llama Fe; lo segundo: Satán, Lutero, Modernismo, Sedevacantismo…Más de lo mismo… «Nada nuevo bajo el sol»

    Ángel.

    1. Avatar de spooky549ac3ed5a spooky549ac3ed5a

      Claro que el problema es de fondo, y tan «de fondo» es, que Dios no puede autorizar la negación de su Revelación, como sucede con la instalación del desgraciado SUBSISTIT IN en los mismos textos del CVII, correctamente explicitado por el sacerdote del video… Por lo tanto, negar esa realidad para sostener que la Fe promovida desde el CVII en adelante es la misma Fe que es objeto del mandato misionero del Señor a sus Apóstoles y sucesores… no es serio. Más bien diría que no se quiere afrontar el problema: ¿tenemos la misma Fe que los musulmanes, y es esencialmente la misma que la creencia de los panteísmos orientales y la de los animistas aborígenes? Minimizar la gravedad de esa herejía es burlarse de los mártires, y del Rey de los Mártires… Además, es muy cierta la referencia del sacerdote al testimonio mismo de los autores de las patrañas heréticas del CVII: lo hicieron adrede…

      1. Avatar de Desconocido Anónimo

        No, no tenemos la misma Fe objetivamente que musulmanes etc..

        El subsisti in fue perfectamente aclarado por alguien que tiene: el munus «docendi», «regendi» y «santificandi» de los Apóstoles y sus sucesores.

        El problema radica cuando uno arbitrariamente se adjudica dicho «munus».

        Ángel.

  6. Avatar de Andrés Battistella Andrés Battistella

    No pretendo que nadie se fume todo el video, nomás que le echen un vistazo al pizarrón donde está el esquema de la «clase».

    Con esa mentalidad, la FSSPX jamás acordará nada con Roma.

    Están a un paso de ser una secta, qué quieren que les diga.

    Lo primero que tendríamos que hacer los tradicionalistas (y me incluyo, aunque yo rechazo totalmente el tradismo) es ser realmente tradicionalistas y no meramente «antimodernistas». O mejor, empezar por ser católicos, y dejar de fantasear con una supuesta época dorada que no lo era tanto.

    1. Avatar de Desconocido Anónimo

      Bastante decepcionante cómo tratan a las comunidades Ecclesia Dei en ese video.

      Aprovecho este mensaje para romper una lanza a favor de la FSSP. Estuve viviendo un año y medio en Francia (hasta mediados del año pasado) y asistía regularmente a misa en algunas capillas en las que celebran los curas de la Fraternidad San Pedro (particularmente a la de Versalles, que quedaba cerca de la ciudad en la que vivía, pero también en otras ciudades). Son curas sencillos, celebran misas excelentes, brindan su servicio sin estridencias y con caridad, además son buenos confesores. Predican bien y sus sermones no son interminables. Y, sobre todo, jamás los he escuchado criticar a otros miembros de la Iglesia ni, mucho menos, a los de la FSSPX (que, como vemos en el video, sí levantan la voz contra ellos). Es cierto que en algún momento la Fraternidad San Pedro emitió un comunicado contra Paix Litugique, pero creo que fue un caso aislado. Otra capilla en la que celebran misa, también cerca de donde vivía, es la iglesia Notre Dame des Cités (un templo modernoso, bastante feo por cierto) en Viry-Châtillon, ciudad de la grande couronne de Paris (suburbios más alejados de Paris), zona de inmigrantes. Fui varias veces ahí y es reconfortante ver a la comunidad de inmigrantes de origen africano que asisten a esa misa. Rompe un poco con la idea que uno tiene del tradi francés: clase media alta, cercano al nacionalismo/monarquismo.

      Eduardo

    2. Avatar de Desconocido Anónimo

      Estimado: lo mejor que tienen los hijos de Lefevbre es su antimodernismo. Quédese con eso y déjese de tradismo y otras yerbas. Acá el problema es de fondo no de forma. Fraternalmente. Fabio.

    3. Avatar de spooky549ac3ed5a spooky549ac3ed5a

      Gracias por insertar ese video, no lo conocía… Escuché solamente la parte doctrinal (la primera columna de la pizarra) y me bastó: ésa es la Verdad. ¿Por qué se empeñan muchos, incluso en este blog, en dejar a una lado la Verdad revelada para defender la continuidad «estructural»? Eso mismo es fariseísmo, ¿no lo ven?

      1. Avatar de Andrés Battistella Andrés Battistella

        Qué curioso: usted dice «ésa es la Verdad», pero omite decir, o reconocer, que la exposición comienza con una mentira.

        Presenta a Mons. Lefebvre como siempre opuesto al Concilio Vaticano II, pero la realidad es que firmó los documentos del Concilio, y empezó la FSSPX con el llamado «Misal híbrido» de 1965.

    4. Avatar de Desconocido Anónimo

      lo vi y me pareció muy bien razonado, con mucho sentido común y lejos de las cursilerías seudo intelectuales de los neocones seno tradis.
      si fueras tan amable, podrías indicarnos los errores que observas en la exposición ?

      1. Avatar de Desconocido Anónimo

        Una observación:

        La ironía mordaz es signo de superficialidad (como lo es la exposición. Tanto rodeo para decir que el eje de nuestra Fe teologal es la autoridad de Mons. Lefebvre) y de falta de caballerosidad.

        El error principal está, me permito contestar, en lo expuesto entre paréntesis.

        Juan Angel

    5. Avatar de Desconocido Anónimo

      Nos podrá gustar más o menos la FSSPX y también más o menos este curita pero si se escucha el vídeo, se ve que no dice nada estrafalario. Am contrario , es bastante coherente todo.

      Incluso habla bien de los sacerdotes de la otras instituciones; solo disciente en con sus concepciones doctrinales y prácticas.

      No veo nada pernicioso.

    6. Avatar de Desconocido Anónimo

      NICO

      No ví todo el video, pero el comienzo me pareció muy bueno, bien explicado. Pienso que mostrar la foto aquí, sabiendo que probablemente muy pocos asistirían hoy a la clase de 1 hora 45′ que parece formar parte de un curso, con la intención de escrachar a la FSSPX y etiquetarla como secta es impropio e injusto, y, en el mejor de los casos, consecuencia de una inducción incompleta. No entiendo la razón de ese odio, de esa falta de caridad. Yo conocí la FSSPX durante la locura de la pandemia y les estoy profundamente agradecido. Y le comento que aquí en Alemania tuve la oportunidad de presenciar encuentros muy amables entre los sacerdotes de la Fraternidad de San Pedro al cargo de una iglesia y los sacerdotes de la FSSPX de todo un distrito.

      Aprovecho la oportunidad para desearte una Navidad rica en bendiciones y todo lo mejor para 2026.

      NiCO

      1. Avatar de Andrés Battistella Andrés Battistella

        Bueno, no es una foto. Es una exposición autorizada, pues es realizada por un sacerdote de la FSSPX, y es publicada en medios oficiales de la FSSPX.

        Nada de odio, y dígame si es falta de caridad lo hago y cómo, pues no invento nada ni hablo sin fundamento, pues el video está allí para quien quiera verlo.

        Lea de nuevo mi comentario original y vea si no está siendo usted injusto conmigo, al atribuirme intenciones que no tengo.

        Dios lo guarde en este año nuevo de Nuestro Señor 2026.

      2. Avatar de Desconocido Anónimo

        Totalmente de acuerdo. Es un poco el proceder del comentarista Andrés. Siempre encuentra algún motivo ( aunque se esté hablando de otra cosa ) de denostar a la FSSPX de manera injusta.

        Bajo esto de mostrar una foto sin contextualizar.

      3. Avatar de Andrés Battistella Andrés Battistella

        Ah, ahora soy un enemigo declarado de la FSSPX. Hace unos meses lo era del Opus. En fin. Cada uno reacciona como quiere, ¿no?

        Pero el video está ahí para quien quiera verlo y sacar sus propias conclusiones, así que nada de «manera injusta» porque no estoy suponiendo nada sobre la FSSPX.

        Y otra cosa. Yo he hablado muchas veces del «tradismo», pero no recuerdo ninguna en que lo haya identificado tout court con la FSSPX.

        A lo mejor son los miembros de las FSSPX quienes se consideran «los únicos tradicionalistas» y por eso reaccionan así cuando alguien critica de cualquier modo al tradicionalismo o incluso a su corrupción, el tradismo.

        Satis.

    7. Avatar de Desconocido Anónimo

      Andres, gracias por el video. Lo estoy viendo completo.

      Hay muchos puntos para resaltar, y como dices, lo primero que salta a la luz es la cuestión de la caridad y la opinión.

      Esto es curioso porque hablamos de cosas debatibles y de sensaciones. Hay una coherencia lógica que maneja la FSSPX que permite llegar a las conclusiones que llega, el problema es que son cuestiones debatibles y muchas veces cargadas de adjetivos que son innecesarios para las exposiciones.

      Voy a hacer el ejercicio de transcribir toda la clase, quitarle los adjetivos calificativos y subirla para el que esté interesado.

      De mi parte, considero que muchas frases y el mismo tema del video (aclarar puntos sobre la posición doctrinal de las comunidades Ecclesia Dei) es innecesario.

      Ahora, me pregunto, con qué tono se daban las discusiones teológicas medievales sobre temas en disputa?

  7. Avatar de Desconocido Anónimo

    En total acuerdo con ambas intervenciones del comentaristas Hilbert.

    De repente los tradicionalistas se han convertido en los enemigos, en el obstáculo para llegar a la paz y a la armonía eclesial tan deseada por las autoridades de la iglesia.

    De tanto mea culpa , terminaran cómo JP II o Francisco pidiendo perdón por todo el mal que la iglesia ha hecho.

    Para debatir libremente y tener la tan mentada libertad de espíritu, primero hay que tener la inteligencia fina y educada..

  8. Avatar de Desconocido Anónimo

    y yo me pregunto si, con convencimiento y/o como táctica, no podría proponer el Papa una dignificación y enriquecimiento del NO a través de la incorporación de elementos de los ritos orientales.

    sería una señal para con los ortodoxos y una “extravagancia” que el progresismo no podría rechazar como tradicionalista (aunque en el fondo lo sea).

    …y de rondón lo mismo introduces el padre nuestro en latín.

      1. Avatar de Desconocido Anónimo

        El rito armenio, por ejemplo, tuvo influencia importante de ritos latinos durante las cruzadas. Los ritos no son monolitos per se. El problema está cuando A) los ritos orientales se latinizan no a causa de interacciones normales o fortuitas sino a través de las presiones de la vida en la diáspora y de los latinos cuando son invitados maleducados B) cuando se quiere imponer la mezcla desde arriba (ahí 100% de acuerdo con Wanderer). Ahora bien, León ha dicho que quiere que se respeten y promuevan más los ritos orientales allí donde hay diáspora; y de la misma manera que allí donde se celebra la misa tradicional «contagia» modos posturas y costumbres al NO, no sería improbable que el mejor conocimiento mutuo e intercambio con los ritos orientales tenga un efecto similar. Pero hasta ahí se puede llegar.

    1. Avatar de Desconocido Anónimo

      El problema está, según me parece a mí luego de departir con un amigo que es cura ortodoxo, en lo siguiente: Si el papa hiciese ese gesto de «enriquecer» el rito latino con gestos o cosas propias de oriente, los ortodoxos probablemente se encabronarían mas. Porque ya de por sí les molesta que haya «católicos orientales», una cosa así les molestaría en tanto el papa no debería tocar cosas que son de incumbencia de los «ortodoxos». Y pensandolo en frío, sería al cuete, y levantaría mas polvareda innecesaria. Tanto oriente como occidente tienen riquezas propias casi inagotables, no veo el por qué andar queriendo hacer un bricolaje que haría que muchas cosas perdieran sentido o se malinterpretaran. Y respecto de lo de las cruzadas, no hay que olvidarse que saquearon Constantinopla los muchachos…

  9. Avatar de Desconocido Anónimo

    Interesante artículo.

    Pienso que el Consistorio será el comienzo del pontificado de Leon XIV y veremos como se perfila definitivamente.

    Es muy posible que busque un gobierno más colegiado y unido.

    Respecto del tema del Novus Ordo y Vetus Ordo, pienso que solamente se puede superar el conflicto cambiando el problema nominal y conceptual.

    Considero que deberían llamarse Ordo Completo y Ordo Resumido, el Ordo Completo es la forma canónica del Lex Orandi y el Ordo Resumido es una forma litúrgica breve que puede ser adaptada, pero siempre volviendo al primer ordo como referencia. No creo que sea dificil ver que esto está bastante implícito en el deseo de los Padres Conciliares del CVII.

    Continuar con una definición Vetus y Novus, es por nominación (y posiblemente sin solución de continuidad por definición) una ruptura.

    Saludos,

    Peter A.

  10. Avatar de Desconocido Anónimo

    Si el Papa León habilita la misa tridentina, será interesante ver cómo la tradición, una vez más, hace su trabajo en silencio. Especialmente durante la peregrinación de la Cristiandad en Lujan, donde ciertas expresiones recordarán que lex orandi, lex credendi… incluso en el rostro de carapa

  11. Avatar de Desconocido Anónimo

    No me parece tan difícil de entender lo que es «reconocer el Concilio». Para empezar, reconocer que es un Concilio ecuménico de la Iglesia Católica y aceptar que su letra no contiene herejía formal. A lo menos, si se quiere insistir en que contiene error formal en algún punto, discernir la cuestión de acuerdo con los principios con los que la teología católica recibe el Magisterio auténtico, y si se llegara a la conclusión de que yerra en algún punto concreto, seguir aceptándolo en todo lo demás. Y, en cualquier caso, tratar públicamente la cuestión con el respeto que merece un Concilio, o a lo menos sin dolor para los oídos píos.

    Por lo que respecta a la liturgia, admitir que los ritos que actualmente usa la Iglesia universal no contienen nada de suyo inválido, ilícito, ilegítimo o herético; sin perjuicio de que la reforma se pueda considerar infeliz y quiera corregirse. Pero si empezamos afirmando que las misas que desde hace más de medio siglo lleva celebrando la Iglesia Católica en el mundo entero son objetiva y materialmente pecado mortal, no llegamos a ninguna parte. O peor, llegamos al cisma y la herejía. Que el Acusador es muy hábil para tentar desde la «izquierda» y la «derecha».

    Si el debate no parte del lado tradicionalista de esos mínimos, no podrá llegar a buen puerto. Y para eso no basta con que se conceda a regañadientes, sino que debería aceptarlo y predicarlo en bloque el clero tradicionalista.

    Si a alguien le parece que esto son obviedades y naderías, tanto mejor. Entonces no habrá complicación en concederlo.

    1. Avatar de Desconocido Anónimo

      Supongamos que el tradicionalismo haga las concesiones que Ud. señala, que sería como pedirles un juramento Anti anti-modernista ¿Sería mucho pedir que el Papa junto con todos los obispos y de paso todo el clero no tradicionalista del mundo haga un mea culpa (está tan de moda pedir perdón al mundo en nombre de la Iglesia) por las confusiones y eventuales errores del «Concilio», por haber desmantelado, en un torbellino iconoclasta, los templos, por la destrucción de todo un patrimonio espiritual y material heredado, y de paso confirmen la Fe definida en todos los concilios anteriores y admitan la ilegitimidad de la prohibición de facto de las misas y demás ritos tradicionales o pre-conciliares?

      ¿O sólo importa salvar la posición de la autoridad?

      Hilbert

      1. Avatar de Desconocido Anónimo

        No veo cómo podría ser un juramento «anti-anti-modernista». No tiene nada de modernista pensar que la Iglesia no puede errar (al menos más allá de cierta gravedad) disponiendo sus ritos. Es la posición católica, ni más ni menos. Y sí que creo que debería haber un mea culpa de parte de la autoridad, aunque seguramente distinto del que piensa Vd. Como decía el Duque de la Rochefoucauld, «Las querellas no durarían mucho tiempo si la culpa estuviera sólo de un lado».

        Comentador original.

    2. Avatar de Frater Abelardus Frater Abelardus

      Aquello en lo que consiste «reconocer el Concilio» también podría formularse de manera negativa: «no sostener la posición de la FSSPX ni la del sedevacantismo».

      Fraternalmente.

      1. Avatar de Desconocido Anónimo

        Podría verse así, en efecto. No creo que sea imposible que la Fraternidad cambie su opinión en varias cuestiones disputadas, como ya lo hizo el propio Lefebvre en su momento, y como desde su muerte ha venido haciendo la Fraternidad tácitamente en puntos como el de la duda sobre la validez de los sacramentos N.O. Pero sería necesaria mucha buena voluntad por ambos lados para llegar a una resolución feliz.

        Fraternalmente, el comentador original.

    3. Avatar de Desconocido Anónimo

      Estimado, coincido totalmente con ud. Pero además, aquellos «ultras» que no reconocen la validez del nuevo rito están un camino sin salida.

      Robert Prevost fue ordenado cura en 1982 con el nuevo rito. Quien considera que éste no es válido es, en los hechos, sedevacantista.

      Al menos hay que tener un poco de coherencia: si el rito nuevo no es válido, la enorme mayoría de curas y obispos actuales no están ordenados y vamos camino a perder la sucesión apostólica.

      1. Avatar de Desconocido Anónimo

        Até não tantos anos atrás, com seus matizes bastante característicos, era a própria FSSPX que suspeitava, como regra, do clérigo ordenado no rito novo.

        Aliás, aqui no Brasil há até um Padre ex-FSSPX que se juntou à chamada Resistência por constatar a mais ou menos recente mudança de conduta.

  12. Avatar de Desconocido Anónimo

    Estimados:

    Creo que el problema de fondo es otro. Si el Sr. Wanderer me publica este comentario, en el sentido que no de lugar a problemas con los derechos de autor, en la web de http://www.paixliturgique.fr, aparece, hacia el final de un articulo publicado hoy 29/12/2025 -recomendable leerlo completo-, el siguiente texto, que creo refleja bastante bien la situación actual de la Iglesia Católica:

    «En esta Navidad, oremos más que nunca, queridos centinelas parisinos, por las necesidades de la Iglesia. Oremos incesantemente a la Virgen María, Mediadora de todas las gracias, como lo hacemos en el número 10 de la rue du Cloître-Notre-Dame, de lunes a viernes, de 13 a 13:30, excepto el 1 de enero; en Saint-Georges de La Villette, en el número 114 de la avenida Simón Bolívar, los miércoles y viernes a las 17 h; y frente a Notre-Dame du Travail, los domingos a las 18:15.

    Ecos de la Vigilia: Una mujer se acerca y pregunta en inglés: «¿Cuál es el sentido de vuestro pedido?». Le pregunto si es católica. No lo es, pero conoce nuestra religión. Le explico entonces que somos fieles a los antiguos ritos de la liturgia porque nos parecen más acordes con nuestra fe en Jesucristo, Salvador y Redentor. Ella comprende y continúa con su pregunta: «¿Pero por qué algunos católicos se oponen a vuestra petición?». Respondí: «Quizás por un exceso de autoritarismo, pero quizás también porque no todos compartimos la misma fe». Ella respondió: «Exactamente; soy musulmana y vivo en Noruega, pero entiendo vuestra preocupación, y si vuestra fe no está arraigada en la historia y la tradición, desaparecerá, como vemos en Noruega tanto entre católicos como entre protestantes. Adelante, os apoyo plenamente».»

  13. Avatar de Desconocido Anónimo

    Desde que el Papa anunció el Consistorio del 7 y 8 de enero, siempre sospeché que su intención podría ser la de iniciar una nueva etapa desligada de Francisco. Dicha sospecha se funda en que, previo al Cónclave, el Cardenal Burke invitó a Prevost a charlar a solas en su departamento de Roma. Conocido el pensamiento tradicional de Burke, si después lo votó en el Cónclave junto con los demás cardenales que piensan como él, es lógico suponer que fue porque en esa charla privada llegaron a algún acuerdo. Lo dicho se fortalece porque después de su coronación, León XIV autorizó a Burke a oficiar una Misa Tradicional en San Pedro, algo que nadie esperaba. Más adelante, cuando el Papa puso en funciones a uno o dos obispos progresistas, Burke fue consultado y una vez más ratificó su plena confianza en el Papa León. Todo nos conduce a lo mismo, en aquella charla privada antes del Cónclave Prevost le debe haber dado todas las garantías de que, pasado un tiempo prudencial, demostraría que su pontificado no tendrá nada que ver con el de Francisco. Confiando en eso, creo que el Consistorio de enero bien puede ser el puntapié inicial de lo mejor que está por venir. Yo no confío en Prevost, confío en Burke. En pocos días lo sabremos.

    Fuenteovejuna

  14. Avatar de Desconocido Anónimo

    No entiendo muy bien el artículo. Primero habla de las personas que van a misa con los dos ritos y que en general en esa feligraía no hay problemas con la misa tradicional («Los católicos que rezan tanto en latín como en francés»). Pero termina hablando («Y luego está la encuesta en vivo sobre los «tridentinos»») de una postura que no tiene nada que ver con la primera, que lo lleva a la cuestión del reconocimiento o no del CVII, que definitivamente no tiene nada que ver con los «católicos que rezan tanto en latín como en francés». De todas maneras, y de mi parte, epero que Dios permita que estos cardenales arreglen o empiecen a arreglar este entuerto, habilitando con toda libertad la misa tradicional.

  15. Avatar de Desconocido Anónimo

    Aquí se tocan dos cuestiones: 1. El rito tridentino en sí mismo, 2. la crítica del Concilio que se esconde bajo la crítica a la misa de Pablo VI.

    En otra oportunidad ofrecí una perspectiva en los comentarios, y es que me parece una sandez práctica la insistencia excesiva en el punto número dos. Le están pidiendo a los mismos amigos del Concilio (i.e. la Santa Sede con todo el universo de organismos que van con ella) que no sean amigos del Concilio, para poder (los tradicionalistas) ser amigos de ellos. Es una locura. No entro a discutir los contenidos de la crítica, sino la forma y el modo en que se presenta. Es como si un cualquiera fuera a pedirle a un panadero que para estar en paz con él deje de hacer pan y se dedique a hacer carnes. Seguimos en la tesitura setentista de izquierda y derecha eclesiales, cuando la experiencia debería habernos enseñado que no es la manera.

    El mundo tradicionalista debe ser más inteligente, si quiere tener éxito al menos en el punto número 1, que es el de la misa y en el cual puede encontrar la buena voluntad del mundo católico «novusordita». Un modo correcto sería hacer la crítica del Concilio, pero bajo la sombra misma del Concilio y dejando en claro que no lo ponen en entredicho completamente. Sería oportuno mostrar un lenguaje propositivo y superador, en lugar de esa marca insidiosa de sospecha constante y de desprecio mascullado entre dientes, despacito y sin modular, aunque suficientemente expresado como para que nadie dude de que existe. Lamento constatar que esto no ocurre. Hasta que los curiales romanos no vean ese gesto de buena voluntad, temo que la paz litúrgica no va a ser posible más que en blogs. Al menos hay que ganar la buena voluntad de algunos, cosa que no se logra llamándole modernista, hereje y de fe desviada.

    G. Marivs

    1. Avatar de Desconocido Anónimo

      Creo que la recíproca también vale. El abuso de autoridad ha sido la constante. No digo que no haya que poner la otra mejilla hasta 70 veces 7, sino que si se trata de defender la verdad no se puede hacer ninguna concesión por mínima que sea. Si la autoridad aclarase las ambigüedades del Concilio en línea con la tradición de la Iglesia o, como mínimo, reconociese el carácter no dogmático de aquél, y permitiese su libre discusión teológica dado su carácter «pastoral», entonces creo que ningún tradicionalista inteligente vería inconveniente en ello. La justicia exige otra cosa, pero no parece alcanzable, por ahora.

      Hilbert

      1. Avatar de Desconocido Anónimo

        Estimado Hilbert: agradezco que se haya tomado el tiempo para contestar mi comentario. Haré el esfuerzo de ir por partes.

        En primer lugar, asiento mi posición. No soy tradicionalista ni me interesa tomar bandera, pues incluso a los «novusorditas» los tengo por hermanos; no, por cierto, a causa de un vago sentimiento, sino por la realidad espiritual de su bautismo. Soy católico de rito romano y gusto (de hecho, lo necesito con urgencia) cultivar mi persona con la espiritualidad tradicional o clásica, si se quiere, lo cual incluye el rito codificado por San Pío V y las enseñanzas de los Santos Padres, en la medida en que mi deforme capacidad me permite recibirlas. Me siento cercano en algunos aspectos al tradicionalismo, sobre todo en lo que respecta a su diagnosis de los problemas actuales. Me separan de Vds. los modos de concebir la práctica, y probablemente unos cuantos aspectos más en los que tengo por cosa segura el ser legítima la discrepancia. Me compadezco del destrato que reciben, aunque también los veo desde fuera como tercera persona y me parece reprobable cómo se sitúan frente al resto del Pueblo de Dios. No es raro que se posicionen como smart guys que poco tienen para ofrecer cuando se les piden razones de sus demandas. Digo todo esto únicamente para evitar entrar a discutir el tradicionalismo en su conjunto, pues he visto en otro de sus comentarios que ha llevado la discusión por ese lado. Mi posición es esta: que tengan derecho a existir, pues no son, como Vd. ha dicho, enemigos. Sin embargo, también considero que no les vendría mal ensayar una revisión. La inyección de elementos jóvenes les puede ser de utilidad, pues ellos carecen de los prejuicios setentistas en los que Vds. también están envueltos como expresión dialéctica que son de los problemas católicos contemporáneos.

        En segundo término, le discuto su condicional: «Si la autoridad aclarase las ambigüedades del Concilio». Conjeturo, con los reparos que exige todo postulado hipotético, que eso no va a ocurrir, y que esta misma conjetura debe tenerse como presupuesto para evitar los idealismos. En este sentido, retomo y elaboro la idea que esbocé en el comentario previo: discutir frontalmente el Vaticano II es una tarea que no conduce a ninguna salida que resulte edificante para nadie. ¿Alguien se vuelve más santo después de tanto malhumor? ¿Realmente, con una mano en el corazón, alguien vive más hondamente la liturgia después de hacer una lista de ítems de errores del N.O.? ¿Alguien aprende mistagógicamente la finura mística de las rúbricas después de criticar que los novusorditas no inclinan la cabeza al nombre de Jesucristo? Yo evitaría plantear el asunto en los términos absolutos de la verdad y el error, atributos lógicos de predicados, porque la lógica no es el único lenguaje de la verdad de las cosas, y, con mucha probabilidad, ni siquiera el más importante. Más eficaz, a los fines de lograr un saneamiento litúrgico y doctrinal, sería posicionarse decididamente dentro de la órbita del Concilio y buscar instalar la idea de que requiere una vuelta de tuerca, mas no una corrección o una imputación. Ni siquiera plantearía la discusión en los términos de una continuidad o ruptura, o de la dialéctica de la tradición con la modernidad, porque esas discusiones ya se han dado y han derivado en una saturación institucional y miles de publicaciones cansinas que ya a esta altura están avejentadas y almacenadas en depósitos.

        Estamos en un «momentum» de la Iglesia latina donde una juventud ignorante y desprejuiciada está mirando con buenos ojos la tradición. No vienen, los jóvenes, a la Iglesia buscando discutir, sino pidiendo sentido y orden. Los búmeres y «X» setentistas se van a morir dentro de poco, y ya no quedan demasiados exponentes de las posiciones progresistas y conservadoras que posean predicamento. Recuerdo que una cosa es ocupar posiciones de poder y otra muy distinta tener predicamento. Hay mucha gente desquiciada en lugares de poder, pero tarde o temprano habrán de pasar. Dicho de otra manera: hay muchas oportunidades abiertas de acción que los tradicionalistas están dejando escapar por empeñarse en discutir con libros y autores a los que nadie atiende, salvo algún rezagado escolástico. Me arriesgaría a decir que ni siquiera estos obispillos tiranuelos como los que tenemos en Argentina son tomados en serio más que por un séquito minúsculo que también va a desaparecer en unas décadas más. Por si no queda claro, lo que digo es que estamos plagados de buenas noticias, solo que esperan una respuesta inteligente de parte de nosotros los católicos.

        Concluyo, ahora, con una idea que me acerca a lo que Vd. ha dicho: lo mejor que puede ocurrirle a la Iglesia y al mundo tradicional es que Roma, la absoluta Roma, la Roma ombligo del mundo, dé libertad de acción, palabra y presencia pública a los tradicionales, y se abstenga de intervenir poniendo y quitando obispos como si fueran funcionarios por premio y castigo ideológico. Esto no va a ser posible si los «tradis» (sit venia verbo) no se hacen más humildes y se ponen frente a la Sede Apostólica como hijos suplicantes, más que como una turba desafiante, histérica y exigente. Una vez dada esa eventual libertad, el siguiente paso sería mostrarse agradecidos y bajar un cambio con el discurso belicoso y acusatorio. Básicamente: dedicarse a vivir cristianamente y dejar que esa levadura fermente la masa, como siempre ha ocurrido. La cruz permanece firme mientras el mundo va y viene.

        G. Marivs

    2. Avatar de Desconocido Anónimo

      Estimado Marius, respondo acá su último.comentario, porque aquél no da opción de «responder». Fíjese que no entiendo el uso que da Ud. al «Uds.» cómo si en mi concentrase sus diatribas con algunos otros. Yo soy yo y hablo por mí mismo y no pertenezco a ninguna fraternidad de las muchas que hay (aunque si tengo dos hermanos). Yendo a su comentario, creo que da muchas vueltas sobre temas muy subjetivos para llegar a mi misma conclusión. Y yo me pregunto ¿Por qué se requiere un juramento de adhesión al malhadado Concilio? ¿Quién lo exige? ¿Puede, en conciencia prestarse ese juramento?

      Entiendo que no haya que ser monotemáticos y tampoco dudo que un «laissez faire» no vendría mal, pero tampoco dudo que mientras la autoridad se siga empecinando en imponer el Concilio a sangre y fuego y caiga quien caiga (como pareciera ser el caso de exigir la sumisión al concilio como condición dogmática para permitir al tradicionalismo la concesión graciosa de seguir con vida), éste seguirá siendo piedra de escándalo.

      Una libertad igualitaria entre el error y la verdad podrá ser una solución práctica, temporal. Pero el error, y sobre todo la Verdad, volverán por sus fueros y el entuerto no terminará jamás.

      Por eso, insisto, hace falta una declaración de autoridad que desautorice los aspectos menos agraciados del malhadado Concilio y así dé libertad para su discusión teológica. Eso emparejaría la cancha con el progresismo que campea a sus anchas con total impunidad con sus herejías más o menos abiertas y sus payasadas y barrabasadas litúrgicas que pareciera no «desgarran la unidad», y lo hacen sin que nadie les exija juramentos de fidelidad a todos los concilios anteriores al «Concilio».

      Como decía, esa libertad para todos y para todo podría ser un entendimiento práctico (que sólo demorará un nuevo estallido del conflicto), pero no restablece las exigencias d ella justicia.

      Otra discusión, y muy interesante, es la del tradicional»ismo» en sí, que obviamente tiene sus taras y sus problemas. No parece que se vayan a resolver sólo con palos porque bogas y palos porque no bogas, ni con la.imposición de adhesiones artificiosas a doctrinas ambiguas y dudosas.

      Creo que con ser imperfecto mucho se le debe al movimiento que lideró Mons. Lefebvre, aunque mucho tenga que corregir.

      En cuanto al Novus Ordo, y a los malabares de los reformistas de la reforma, creo que el problema fundamental está en considerar al rito como una obra humana, siquiera de la Iglesia, lo que habilitaría a ensayarlo todo. Entiendo que la concepción católica de los ritos es que son «tradicionales» en el sentido de que fueron entregados a los Apóstoles por NSJC, y enriquecidos a lo largo de la historia con la asistencia del Espíritu Santo.

      Comparto la visión de los autores que ven en la imposición del N.O. una ruptura con esa tradición. Para mí, y no pretendo obligar a nadie a que comparta mi posición, hay allí un pecado contra el Espíritu Santo, con toda la carga que supone y eso no se remienda así nomás. Hace falta una reparación pública.

      La equiparación que pretendió B XVI en Summorum Pontificum, aunque de agradecer en su benignidad, no partía de la Verdad y creería que ese fué el motivo de su corta vida.

      Hace falta una reparación de raíz, no una serie de remiendos. Mientras eso no suceda, no habrá paz litúrgica.

      Se puede decir mucho más, pero ya va siendo largo.

      Cordialmente.

      Hilbert

      1. Avatar de Desconocido Anónimo

        Estimado Hilbert: tenga V.M. un sereno año de N.S.J. 2026.

        Agradezco mucho sus palabras, pues me han movido a reflexión. Espero no sea una molestia que ensaye unas objeciones adicionales un poco extensas.

        Antes que nada, estoy en desacuerdo con lo que ha sugerido de que estemos diciendo lo mismo en el fondo. Seguramente en la valoración de la misa estaremos, ahí sí, muy de acuerdo. Lo que me parece que nos separa es el punto número dos, que es la recepción del concilio. Yo no acepto que su división radical entre verdad y error sea aplicable al concilio, como si este fuera llanamente un error. Tampoco pretendo conciliar una y otro, lo cual sería una impostura de mi parte. Lo que propongo es que la verdad no comienza, se resume ni agota en la lógica proposicional. En este aspecto yo tomo una distancia fuertemente crítica del tradicionalismo. Las clasificaciones son odiosas. Arrastran una serie de connotaciones que dificultan el intercambio pero que son imposibles de descartar. Si Vd. no se reconoce como tradicionalista, entonces eso me parece respetable. Dejemos, entonces, de lado el “ismo” y centrémonos en la estrategia de recepción de lo que fue el concilio. Ya sea en el aspecto objetivo e indiscutible de sus textos tal como existen literalmente, o bien de las condiciones a esta altura suficientemente documentadas de producción de los mismos, como también en las contingencias históricas que lo siguieron, y que podríamos llamar, con demasiados reparos, “el espíritu del concilio”, expresión desafortunada y oscura si las hay, pero que nos permite una economía lingüística al evitarnos tener que tejer una sucesión de aspectos excesivamente generales. En este sentido, la adhesión al concilio no es tanto una cuestión de supervivencia del tradicionalismo, sino de salud. Prácticamente cualquier brote doctrinal que haya aparecido alguna vez en la historia ha continuado existiendo. Los experimentos humanos no desaparecen: ahí tiene a las iglesias no calcedonianas, a los albigenses, algún calvinista dando vueltas y los viejos creyentes entre los ortodoxos. El asunto no es que el tradicionalismo sobreviva, sino que mantenga su capacidad de influencia en la realidad eclesiástica. Sobrevivir, va a sobrevivir, no tenga duda. No es esa la discusión.

        En cuanto a lo del juramento de adhesión, eso me parece sencillamente innecesario y ni siquiera lo discutiría. Es más: con el tiempo, he llegado a convencerme de que buena parte del los problemas en el mundo católico latino —tradicional o no— radica en la exigencia casi patológica de pronunciamientos formales. Si no le molesta que aquí deslice una conjetura más, pienso yo que ello se debe a que la civilización cristiana latina ha vivido, desde la Alta Edad Media para acá, demasiado enfocada en el registro racional. Sumado eso a cosas como el voluntarismo, el clericalismo y el emotivismo (que no es contrario al racionalismo, como se ve por ejemplo en la filosofía de David Hume), por un lado, y por otro el hipertrofiado absolutismo pontificio, pienso que hemos venido a parar en una situación en la que los católicos renunciamos de hecho a vincularnos con la realidad de manera directa y pasamos a relegar nuestros juicios en la opinión papal, desde los más graves y generales, pasando por los filosóficos, hasta las cosas más triviales (v.g. qué libro leer, vea cómo ahora aumentó la demanda del que recomendó de pasada Su Santidad). Es desproporcionada la importancia brindada a los enunciados formales en comparación a algo tan cotidiano y urgente como lo es el trato entre los bautizados, que ha quedado prácticamente reducido a un dato secundario y privado sobre el que no se discute. La verdad y la caridad no se pueden disociar. Como se dice: justicia sin misericordia… Además, hablando de justicia, ¿qué tan justo es imputar al CVII en su conjunto como pecado contra el Espíritu Santo? No deja de ser una elaboración extremadamente elevada cuya valoración está con toda seguridad más allá de las capacidades de la mayoría de nosotros.

        En resumen, lo que trato de decir es que no hace falta un juramento de adhesión al Concilio Vaticano II. Simplemente hace falta que sus críticos moderemos nuestros ánimos, reveamos cuál es su recepción, y, aceptándolo humildemente, podamos ir un paso más allá sin hacer una oposición frontal a él. La idea de que es un concilio solamente pastoral se da de bruces contra la constitución dogmática sobre la divina revelación. Y, sí, yo considero que es necesario aceptarlo, aunque también hacer el esfuerzo por ver la Providencia dirigiendo las cosas misteriosamente. Llamar a todo esto “un pecado contra el Espíritu” me parece fuera de lugar. Lo digo como hijo de la Iglesia, pero también con un sentido común realista: si uno espera de un grupo X (i.e. Roma) que le conceda una serie de bienes (i.e. garantía de existencia, apostolado y rito, quizás también protección frente a criticismo progre y licencia para debatir), es en todo sentido contraproducente desacreditar a X a la vez que solicitamos de su parte beneficios. A veces se aduce como objeción que no se puede aceptar algo arbitrariamente diseñado por peritos y otros atorrantes que lo redactaron ambiguamente adrede para dejar una bomba de tiempo. Sí, lo que sea: la Providencia divina hasta se ha valido de los idólatras israelitas y del rey de Persia para cumplir sus designios. ¿Qué tanto poder pudieron tener los cínicos peritos conciliares como para torcer los planes del cielo? No me parece un argumento aceptable, consideradas las cosas sobrenaturalmente. Es como querer anular la creación debido al fastidio del infierno. Pues el Señor no ha querido volver las cosas al punto cero, sino que se ha valido de todo esto para ir incluso más allá, valiéndose hasta del pecado de Adán y de las miserias de todos los hijos de Abraham.

        En cuanto a lo de la exigencia a los tradicionalistas y progresistas, creo que se trata de un falso dilema. Es verdad que en mis intervenciones no hablé en contra de los progresistas, pero ello se debe únicamente a que no me dirigía a ellos, como sí a los tradicionalistas. Lo que dice es cierto: ellos también deben hacer una seria autocrítica. En lo personal, me siento inclinado a pensar que buena parte de ellos directamente no tiene fe. No lo sé, sinceramente. Lo que le puedo decir es que no tengo la misma percepción sobre el mundo tradicional, a cuyos partisanos veo como díscolos, pero creyentes. Una vez más, las generalizaciones son engañosas. Lo más probable es que haya gente buena, buenísima y santa en todos lados, lo cual también ayuda a quitarle dramatismo al asunto.

        Por último, una aclaración muy importante con respecto al tema de los ritos: la ruptura del “desarrollo orgánico” que plantean hombres como Kwasniewski (o sea, estamos frente a otro concepto perito más) ya fue provocada en la Edad Media, así que técnicamente incluso quienes apreciamos el rito tridentino somos en algún sentido defensores de una “reforma de la reforma”. Un romano del s. IV probablemente no se sentiría en casa al contemplar una misa tal como se hacía a comienzos del s. XVII. Ni siquiera le resultaría familiar el latín eclesiástico. Por tanto, me parece que tampoco tiene demasiado sentido apelar a la herencia apostólica con tanto celo como si a la misa tridentina y al breviario los hubiéramos heredado de los apóstoles tan así sin interpolaciones poco “tradicionales”. Advierto que esto debe tomarse con pinzas: está más dicho para templar los ánimos combativos que para desacreditar el rito codificado por S. Pío V. Me contento con contestarle diciéndole que su exigencia de reparación pública, entonces, también resulta un tanto fuera de lugar. O bien, si nos pusiéramos firmes y la tomáramos en serio, también deberíamos exigir con justicia y con el mismo celo, coeteris paribus, la restauración del rito hispano, quizás reivindicarlo para Hispanoamérica, y restituir el rito romano antiguo. Sin embargo, el arqueologismo no es admisible. A final de cuentas, las cosas rituales en la Iglesia son realmente mucho más flexibles y “humanas” (¡!) de lo que el mundo tradicional estaría dispuesto a aceptar. Eso, lejos de afectar el bien de los sacra, los confirma en su probidad.

        El problema, me parece a mí, no es tanto ritual como de corazón… moral, si acaso la palabra levanta sospecha. Y acá entran tanto tradicionalistas como progresistas, curas y laicos, obispos, cardenales y papas. El amor hacia la misa tridentina será mucho más eficaz pastoralmente en la medida en que los tradicionalistas (o como se quiera llamar a sus defensores) sean más amables y muestren una actitud de hijos de la Iglesia en lugar de ciudadanos revolucionarios pertrechados con pinchos y antorchas en actitud combativa. La lógica de los «derechos» para hacer reclamos es —qué picardía— un procedimiento muy moderno y revolucionario. La bondad, en cambio, no es ni nueva ni vieja, sino eterna. Esa es mi simple propuesta.

        Ojalá que algo de lo dicho pueda ser de provecho. Caso contrario, me sentiría a gusto con que lo descartara. Que el Altísimo nos sea benigno y nos ilumine la mente y el corazón.

        G. Marivs

  16. Avatar de Desconocido Anónimo

    Sin ánimo de querer hablar por una generación o dos de católicos jóvenes… El VII sucedió en los 60, y los 60 me parecen (y tengo la idea de que sucede así con muchos otros que, como yo, no los vivieron) un tiempo surreal e incomprensible. En el mejor de los casos se trata de pensar en ellos semi-humorísticamente como «generaciones que habían pasado dos guerras mundiales horrorosas, estaban en guerra fría, y además todo estaba lleno de plomo y asbesto.» La discusión encarnizada sobre lo que el concilio fue y qué significa y cómo debe ser interpretado a veces parece la disputa de dos personas volviendo una y otra vez a una pelea de bar que tuvieron borrachos hace 10 años, y que por alguna razón insisten en que, hasta que no se haya zanjado cada detalle histórico de la misma, no pueden seguir con sus vidas en paz, y que todos los que conocen a ambos tienen que tomar postura por uno y contra otro, sin excepciones. Y uno se pregunta… ¿realmente no quieren pasar página?

    No estoy diciendo, por cierto, que esta perspectiva sea verdadera o completa. Simplemente existe, y a uno le da la impresión de que a las personas muy mayores (o muy muy involucradas en ciertas disputas) les cuesta mucho conceptualizarla.

  17. Avatar de Desconocido Anónimo

    En la Argentina, probablemente no cambie nada. Los obispos actuales no son enemigos de la misa tradicional (la que no conocen ni les interesa), pero sí son casi todos enemigos de la comunión de rodillas («fruto de una mala teología», según el no-cardenal de Bs. As.) y de cualquier práctica litúrgica más o menos tradicional (la música pre-conciliar, por ej., sólo se admite en un «concierto» fuera de misa pero jamás durante la misa por ser «no popular»; el Padrenuestro en latín sólo se podría admitir en un convento de monjas de clausura; etc.).

    Ni siquiera uno tiene esperanza del paso del tiempo. Los curas jóvenes parecen todos calcados (se ve lo mismo en Jujuy, Buenos Aires, Mendoza o Tierra del Fuego): voz poco varonil, sermones generalmente improvisados que no dicen nada, numerosos abusos litúrgicos (ya no por maldad o ideología como podía ser hace 30 años, sino por completa ignorancia y cero voluntad en aprender), «juguetones» con chicas y chicos (lo que me hace augurar -la arquidiócesis de Bs. As. es un buen ejemplo- que sólo 1 de cada 10 llegará a viejo como cura).

    Sólo una hecatombe podría modificar este esquema. Nada es imposible para el Señor. Y quizá quiera castigar y corregir así a esta patria nuestra tan alejada (en lo concreto) de la Fe.

  18. Avatar de Luis Jeme Luis Jeme

    Pasado ya tanto tiempo del Concilio Vaticano II, que como dice el artículo exige tal reverencia a la vez que presume de solo pastoral; dado lo ambiguo y contradictorio que es en sí mismo y los frutos que ha dado, llega la hora de empezar a reconocer que fue una burla del Enemigo.

  19. Avatar de Desconocido Anónimo

    No tengo ni idea de que se acordará o dictará tras el consistorio pero voy a proponer un ejercicio de hipótesis a los lectores:

    Imaginemos que hay una relajación de TC, por ejemplo se dictan directrices que limiten la arbitrariedad de los obispos de modo que, aunque quede bajo su jurisdicción la autorización de la Forma Extraordinaria, claramente se establezcan las condiciones y supuestos. Es decir, no hay una abrogación de TC. No es lo que queremos.

    Imaginemos que a la vez de esto, se dicta una «revolucionaria» disposición acerca del NO que implique: promoción firme y sería por primera vez desde el Concilio de la misa coram Deo, establecimiento claro de que la forma ordinaria de comulgar es de rodillas y en la boca así como latín del ordinario o de ciertas partes, reintroducción de oraciones al pie del altar, último Evangelio, silencio en la consagración etc. Imaginemos y sobretodo imaginemos la comunión de rodillas.

    No se trata de transigir pero si se diera una disposición así. Deberíamos alegrarnos o indignarnos? Yo lo tengo claro.

    Para alguien que ame la tradición litúrgica, ante todo y sobretodo va la reverencia por el Santísimo Sacramento y el cuidado del Cuerpo de Cristo y debería alegrarse de que antes de una restauración de la Forma Extraordinaria, se corrija el NO que es el rito que celebra el 90% (si no me equivoco) de la Iglesia.

    No quiero decir con esto que debamos conformarnos con cualquier cosa. Quién ame la forma tradicional tiene derecho a exigir la vuelta a la SP en incluso pretender su restauración pero hay que entender que todavía más importante que la libertad de la Forma Extraordinaria es:

    • La erradicación de abusos del NOEl entronque del NO en la Tradición de la Iglesia.
    • El énfasis en el aspecto sacrificial también en el NO
    • La restauración general de prácticas reverentes
    • SOBRE CUALQUIER OTRA CONSIDERACIÓN la adoración del Santísimo Sacramento.

    En conclusión. Hay que resolver el TC, pero antes hay que resolver el NO. Corrigiendo el NO se pondrán los cimientos para destruir no solo el documento TC si no la ideología anti tradicional que lo motivó. Hay que mirar a largo plazo.

    Ahora abro paraguas para que me ataquen los enrages

    Cisneros

    1. Avatar de Desconocido Anónimo

      Sus recomendaciones son muy buenas, todos estamos de acuerdo con eso. Sin embargo, creo que los documentos que pueda enviar Roma no cambiarán gran cosa. De hecho, en las épocas de Juan Pablo II y Benedicto XVI se enviaban continuamente y caían en saco vacío. Aún si Roma envía a las diócesis directrices claras, los obispos (como máxima autoridad en la liturgia) no las seguirán. Eso es lo que viene pasando hasta ahora. Supongo que a lo sumo hablarán del tema con los curas y no insistirán mucho.

      Lo que sí funcionó en el papado de Benedicto fue la inclusión del «pro multis» en la consagración. Si no me equivoco, la forma de hacerlo fue modificar el misal y enviarlo a las Conferencias Episcopales para una nueva traducción. Supongo que eso podría hacerse para la oración sobre las ofrendas.

      Por otra parte, los obispos suelen subestimar a los fieles. Creen que cualquier cambio en la forma en que se celebra actualmente la misa no será bien recibida por quienes asisten a misa. A mi me parece que es un gran error. Un antiguo bloguero, con el que intercambiaba mensajes hace un tiempo, me decía que la forma de modificar los cantos en misa y «desterrar» las guitarritas no era prohibiéndolas, sino simplemente mostrarles a los miembros de los coros algunos videos de cantos litúrgicos para que ellos mismos noten la diferencia, y proponerles ponerlos en práctica. A quién no le gusta tener un hermoso coro en misa? Para esto, los primeros que deben convencerse de que estos cambios son buenos y mejoran la liturgia son los mismos curas, pero no están muy interesados en el tema.

      Por fin, respecto a la misa Coram Deo, consagración en vox secreta y partes de la misa en latín, creo que hay que dejarlo para más adelante, vamos de a poco.

      Aclaro que no soy especialista en liturgia, sólo un opinólogo fiel «birritualista».

      PD: Sí creo que el Kyrie es algo que sería de más fácil implementación: es la única plegaria en la misa latina que se reza en griego, tengo la impresión de que a muchos les gustaría recuperar esa antiquísima tradición

      1. Avatar de Desconocido Anónimo

        Completamente de acuerdo. Siempre he dicho que el Kyrie es algo sencillísimo y nadie echaría de menos el «Señor ten piedad». Además a la gente le encanta el griego aunque solo sea como curiosidad.

        Otra práctica sencillísima de hacer y en algunas parroquias del Opus he visto mantener: el asperges con su canto. Facilísimo y bellísimo de aprender si hay coro.

        Oración de San Miguel, también se puede hacer. Bajar intencionadamente el volumen de voz en la consagración etc.

        Y sobretodo mostrar mostrar y mostrar,.empezando con la música que si no es lo más importante si es lo que más causa impacto de ruptura o continuidad. Para la mayoría de gente, creo que dió mayor impresión de ruptura en el posconcilio las guitarras que cualquier otra cosa. Pero hay que hacerlo con toda caridad y siempre enseñándolo. Lo bueno de lo tradicional es que cuando se abandona, siempre parece nuevo cuando vuelve.

      2. Avatar de Desconocido Anónimo

        Otra cosa fácil de poner en práctica: cantar el Salve Regina, o el Regina Caeli, o algún otro en latín a la Virgen María al final de la misa.

        Es una pena que no haya muchos curas párrocos que quieran poner en práctica esto y muchas cosas más.

        Antes de hacer estos cambios, el cura debería explicar a los fieles: «esta es la forma en que celebra la misa el Papa, así es en Roma». El fiel argentino promedio es bastante «papista», sobre todo desde 2013. Y la mayoría cree que León es la continuación de Francisco, así que con gusto lo aceptarían.

        Siempre existe la posibilidad de que algún laico se «escandalice» por estos cambios respecto a su liturgia habitual con guitarrita y cantos melosos y se queje al obispo. Pero creo que es un riesgo que vale la pena correr.

      3. Avatar de Desconocido Anónimo

        En realidad, lo primero que debería ponerse en práctica es el «Say the Black, Do the Red», como dicen los yanquis. Que los curas digan lo que está escrito en negro en el misal y hagan lo que está en rojo. Nada más… ni nada menos.

        Sería un enorme paso adelante.

        Aquí (Salta) desde hace unos años se ha puesto de moda algo bastante curioso: cuando el cura dice «El Señor esté con Ustedes», los fieles responden «Y con tu espíritu» y con las manos hacen un gesto como si le estuvieran lanzando el espíritu al cura… de lo más curioso, no sé de dónde salió. Esas y otras prácticas (rezar el padrenuestro tomados de la mano, o con las palmas hacia arriba) ya se han vuelto habituales y deberían ser fáciles de erradicar. Ni hablar cuando los fieles dicen en voz alta partes que sólo debe decir el cura (el peor ejemplo es la Elevación, muchas veces promovido por los mismos curas).

        Un poco de docencia y esas cosas deberían desaparecer

    2. Avatar de Frater Abelardus Frater Abelardus

      Me parece interesantísimo. Quien estudie las rúbricas sabe que el N.O. que salió del Concilio es infinitamente mejor que lo que por fuerza e ignorancia, según los casos, se impuso en la realidad cotidiana de las parroquias.

      No tengo la sapiencia necesaria para establecer si es o no mejor que la antigua Liturgia romana. Contra muchos sacerdotes que denuncian su ambigüedad y pobreza, hay otro tanto que sostiene que el N.O. es un rito superior que soluciona problemas teológicos que había en el antiguo.

      Ignorante me confieso. Pero hasta donde he observado, los críticos del N.O. no atacan mayoritariamente las rúbricas conciliares, sino las de 1969 y posteriores. Por su parte, los que le defienden, no rescatan las rúbricas de 1969 y posteriores, sino las del Concilio.

      Por mi parte, si veo un N.O. bello y celebrado con corrección, lo acepto. Pero es la Misa Tradicional la que amo. Y quiero ver su libertad.

      Creo que, a fin de cuentas, el problema que subiste es el de siempre: si era o no necesario cambiar el Ordo del Misal. Opino que tal discusión ya no tiene caso. Me parece iluso el pretender erradicar el Novus Ordo, por varias razones que no es del caso señalar aquí. Pero hay documentos y argumentos que permitirían imponer su debida celebración. Con eso, sumado a la libertad de celebrar el Rito Antiguo, pienso que los problemas serían muchos menos.

      Por ello le doy mi voto, Sr. Cisneros

      Fraternalmente.

      1. Avatar de Desconocido Anónimo

        Desde que se supo que la mayoría de los obispos que contestaron a la encuesta de la Santa Sede se mostraron favorables a «Summorum Pontificum», «Traditiones Custodes» quedó sin sentido y debería ser derogado.

        Es posible que León XIV, que parece completamente ajeno a la liturgia tradicional según sus palabras en la entrevista que le hizo Elise Ann Allen, quiera conocer la opinión de los cardenales para dar una respuesta a cuantos le piden mayor libertad para celebrar la Misa tradicional. El problema es que buena parte de los cardenales actuales fueron creados por Francisco y, aunque existen excepciones, en su mayoría no tienen sensibilidad tradicional. Algunos como Cupich se han revelado como auténticos enemigos del Vetus Ordo.

      2. Avatar de Frater Abelardus Frater Abelardus

        En un artículo anterior don Wanderer señaló -a mi juicio acertadamente – que el Papa León es un hombre institucional. Así las cosas, mi teoría es que no desea dar ningún paso ni ejecutar acto alguno prescindiendo del Colegio Cardenalicio. En muchos detalles León se ha desmarcado de su antecesor en el ministerio. La institucionalidad es uno de ellos. Y no es menor. El Papa reinante no es déspota ni quiere serlo. Aunque sea él quien defina las cosas, no lo hará sin antes consultar opiniones. Si se deja llevar por una mala mayoría, por una minoría juiciosa o llega por sí solo a soluciones intermedias pero ponderadas, es algo que habrá de verse pronto. Al finalizar el Consistorio.

        No olvidemos que es canonista.

        Por otra parte, no sé qué tan ajeno será a la Misa Tradicional. En cualquier caso me da buena esperanza su propia sensibilidad litúrgica. Es hecho público y notorio que celebra no sólo con corrección, sino también con devoción y piedad. Sin mencionar el ostensible mejoramiento de la indumentaria litúrgica.

        Por último, yo tomaría en cuenta uno de sus primeros discursos: el dirigido a las iglesias orientales. En él destacó y valoró la riqueza de la tradición en sus ritos antiguos y venerables. Sería mucha miopía no advertir que eso mismo es aplicable al antiguo rito romano.

        Fraternalmente

      3. Avatar de Desconocido Anónimo

        Estimado Abelardo, coincido en todo con usted.

        La cuestión que se nos debería meter a todos en la cabeza podría resumirse en:

        • Libertad para el VO – No puede ser ahora malo lo que siempre fue bueno.
        • Dignidad para el NO – No puede celebrarse de modo que no se reconozca una coherencia y una continuidad en la Fe. A tal efecto urge eliminar prácticas ajenas al misal y a la instrucción y luego revisar amputaciones innecesarias.

        Y ambas cuestiones a la vez. Si nos centramos en una sola no solo tenemos menos fuerza sino incluso menos razón porque aquí lo que queremos es la dignidad y pureza de la LITURGIA, porque aquí lo que se trata es de adorar a Dios en el sacrificio renovado del altar, lo que supera toda consideración (nada despreciable) de orden afectivo/cultural/eclesiologico.

        Como ejemplo de NO bello le recomiendo que busque lo que se hace en el Real Seminario del Corpus Christi de Valencia aka del Patriarca. Nada sospechoso de tradicionalismo, simplemente coherente con la tradición legada y con el misal recibido en los 60. No sé si es mejor o peor una forma y otra, pero lo que veo claro es que hay personas honestas que celebrando la que celebren lo hacen ad maiorem Dei gloriam. Ese, pienso yo, debería ser el criterio fundamental de cualquier legislación litúrgica.

        Saludos!

        Cisneros

      4. Avatar de Frater Abelardus Frater Abelardus

        Coincidimos nuevamente. Aunque agrego que la cuestión pasa por la ejecución de efectivas medidas prácticas que aseguren el cumplimiento de lo que se redacte en los documentos. Por ejemplo estrictas visitas a fin de cautelar la corrección y belleza de la liturgia en las diócesis, y sanciones a la inobservancia de las normas.

        La proliferación de errores y abusos se debe en buena parte a que no traen parejas sanciones visibles y educativas. No sé trata de un régimen de terror, sino de cautelar con celo lo más excelso que hay en esta tierra: la Misa.

        Buscaré lo que me recomienda. Quedo agradecido.

      5. Avatar de Desconocido Anónimo

        El inconveniente con lo que ustedes plantean, señorías, es que estarían alimentando un problema peor que el que resolverían. Varias veces hemos discutido aquí el daño que comportan el absolutismo del Papa de Roma, la concepción de los obispos como meros funcionarios del mismo, y lo ajeno a la armonía del Cuerpo místico que implica el intervencionismo pontificio en los aspectos de la vida eclesiástica normal. Con el pretexto de poner fin a los abusos inflamos unas vestes absolutistas, pero luego nos llega un Jorge Mario Bergoglio que se las calza y empieza a hacer uso de esa potestad para destruir y dañar. No nos podemos quejar.

        Considero que es falto de sabiduría dejar que todos estos años nos hayan pasado sin dejarnos esa lección. Recomiendo los artículos de Ludovicus al respecto. Son realmente esclarecedores.

        G. Marivs

      6. Avatar de Frater Abelardus Frater Abelardus

        Comprendo lo que advierte, y tiene mucha razón. Dar exceso de atribuciones intrusivas al Papa, aun con el propósito más noble, funciona cuando el Papa es devoto, competente y prudente. Pero esas mismas normas son perdición en manos de un déspota que no marche precisamente en el sentido de custodiar la Fe.
        Entiendo que tal problema es insoluble, por cuanto entronca con la caída naturaleza humana. Hasta la norma más brillante puede ser pésimamente usada por ignorancia o mala disposición de su titular. Si hubo herejías que se basaron en la tergiversación de nada menos que los mismos Evangelios, qué se puede esperar de simples normas canónicas disciplinares.
        Con todo, si se establecieran unas claras consecuencias para los abusos litúrgicos, y si la cautela de los mismos mediante visitas limitadas precisamente a esa cuestión, no creo sea inmediatamente fácil darles un mal uso. Como mucho, podrían dejar de aplicarlas fácticamente.

        Es uno de esos casos en que -me parece a mí – la especificidad y la clara delimitación de la norma ayudaría a evitar su desnaturalización.

        Fraternalmente

      7. Avatar de Desconocido Anónimo

        Sigo creyendo que lo más gracioso que podría hacer León en el orden litúrgico sería reflotar el misal provisional del 65′. Ninguno de los dos lados gana, ninguno de los dos lados pierde realmente, y un sacudón a los esquemunes simplones de NO vs. VO al menos daría algo de interés a la disputa. (si se me permite, claro, este comentario un poco superficial).

    3. Avatar de Desconocido Anónimo

      Aunque en esta cuestión, el número resulta irrelevante, ¿Está UD. seguro que ellos son el 90%? Me permito dudarlo. Creo se puede atisbar que en una generación más, caerá drásticamente la asistencia a misa dominical en el Novus Ordo, mientras la asistencia al Vetus Ordo, no para de crecer. El progresismo es estéril mientras en el tradicionalismo la fecundidad campa a sus anchas. Que den plena libertad y en poco tiempo no quedará ni el recuerdo del N.O.

      Hilbert

      1. Avatar de Desconocido Anónimo

        Estimado Hilberto, no solo estoy seguro del 90%, es que es todavía mayor ese porcentaje. Me permito señalarle un par de errores:

        El primero es asociar el NO al progresismo. Cuantos años tiene usted y de que país es? Lo digo porque me parece que acaba de aterrizar en estos temas y anda un poco perdido para asociar NO de forma consustancial al progresismo.

        El progresismo no celebra el NO, celebra lo que le da la gana sobre una base mutilada del NO. Imagino que habrá visto varias misas en su vida o es que ha nacido en el seno de la Forma Extraordinaria? Si es así, le imagino bastante joven

        El segundo error en el que creo que cae es dar por supuesto que la caída de la práctica religiosa en el NO va a seguir hasta el punto de que solo seguirán yendo a misa quienes vayan a la Forma Extraordinaria. Yo sé lo digo francamente, si fuera por mi, restauraría como exclusivo el misal de Juan XIII en la toda Iglesia latina.

        Sin embargo soy realista y no solo es improbable sino innecesario. Pero a lo que vamos, cae en el error de sobredimensionar la asistencia joven a la misa tradicional. Me alegro de que cuántos más la conozcan mejor pero no me hago fantasías en plan «solo vamos a quedar nosotros». Eso es bastante iluso y desconocer como funciona el mundo y la realidad de que la enorme mayoría de personas de todo el mundo jóvenes y mayores van al NO sin mayor problema y hasta desconocen la forma extraordinaria.

        por eso le preguntaría cuantos años tienes y de qué país de Sudamérica es usted. Doy por hecho de que es sudamericano, donde la llegada de internet causó estragos dando rienda suelta a los malitos expertólogos.

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