El texto del cardenal Roche

La reconocida periodista Diane Montagne dio a conocer esta mañana el texto sobre la liturgia que el cardenal Arthur Roche distribuyó entre los cardenales asistentes al Consistorio. Estimo que, como era éste uno de los temas a tratar, pretendía que fuese el punto de partida para la discusión. Y pretenderá que lo sea también en el próximo consistorio anunciado para el mes de junio.

La argumentación es sencilla. En primer lugar, presenta un argumento histórico según el cual la liturgia ha evolucionado a menudo: «La historia de la liturgia […] es la historia de su continua «reforma» en un proceso de desarrollo orgánico».

En segundo lugar, esto está relacionado con la autoridad del Concilio Vaticano II, a petición del cual se reformó la liturgia.

Y en tercer lugar, repite, con ejemplos de papa San Pío V, del Concilio Vaticano II, del papa Benedicto y del papa Francisco, la afirmación de que la unidad litúrgica es necesaria para la unidad de la Iglesia.

La primera observación que podemos hacer es que se trata de un documento de muy bajo nivel.  Contiene afirmaciones insulsas y faltas de coherencia, así como lugares comunes y recursos argumentativos muy trillados. Por lo tanto, es un documento mal redactado, que no tiene las características de un análisis teológico serio, sino más bien de propaganda.

En otras palabras, el cardenal Roche, con un documento de estas características, no ha buscado presentar a sus hermanos en la púrpura una fundamentación teológica de la verdad sobre la cuestión litúrgica, sino que simplemente ha presentado una versión de la verdad. Es un texto partidista, que reproduce los argumentos que esgrime sólo uno de los grupos en pugna. Y como tal, no merece ser presentado como documento informativo a un grupo tan importante y central para la vida de la Iglesia como es el de los cardenales reunidos en consistorio.

Veamos brevemente algunos de esos puntos débiles. El cardenal Roche pretende que aceptemos que la reforma litúrgica que produjo el Misal de 1969 es la reforma que querían los padres del Concilio. Y no; fue la reforma que quisieron los padres del consilium, el pequeño grupo de eruditos capitaneados por el arzobispo Bugnini que, arrogándose la autoridad conciliar que no tenían, destruyeron el edificio al que, en todo caso, se había pedido que hicieran algunos retoques necesarios. 

No podemos pensar que el prefecto del dicasterio del Culto Divino desconozca cómo se sucedieron los hechos históricos. ¿Podremos pensar que quiere engañar a buena parte del colegio cardenalicio que desconoce completamente la historia de la liturgia? Roche ignora por completo el hecho de que la misa que celebraban los Padres conciliares era la misa tradicional, y que no tenían ni idea de que estaban firmando la sentencia de muerte de ella, la misa que había caracterizado a la Iglesia católica durante casi toda su existencia. Y no tenían ni idea porque no era eso lo que querían. La reforma litúrgica no fue una operación transparente, basada en un proceso transparente, ni en un desarrollo teológicamente profundo cuyo objetivo principal fuera la renovación. Muchas de las motivaciones que ocasionaron los drásticos cambios se debían a cuestiones puntales, como el ecumenismo del momento, que condicionaron el trabajo de los reformadores. 

En el párrafo 9, el cardenal Roche observa con frialdad:

El bien primordial de la unidad de la Iglesia no se logra «congelando la división», sino encontrándonos en el compartir lo que no se puede compartir, como dijo el papa Francisco en Desiderio Desideravi, 61.

En otros términos, el cardenal Roche afirma que cualquiera que se incline por permitir una mayor libertad y hospitalidad a la misa en latín es culpable de lo que se ha dado en llamar «congelar la división».

Se trata simplemente de un acto de chantaje. Reduce un juicio prudencial a una grave cuestión moral, y no es cierto. Congelar la división es precisamente lo que lograron el papa Francisco (y el cardenal Roche) cuando se elaboró Traditiones Custodes.

El párrafo 11 es más largo, pero debe considerarse como la culminación del argumento. El cardenal Roche escribe:

Si la liturgia es la cumbre hacia la que se dirige la actividad de la Iglesia y, al mismo tiempo, la fuente de la que mana todo su poder (Sacrosanctum Concilium), entonces podemos comprender lo que está en juego en la cuestión litúrgica. Sería trivial interpretar las tensiones, lamentablemente presentes en torno a la celebración, como una simple divergencia entre diferentes gustos en cuanto a formas rituales particulares. La problemática es principalmente eclesiológica. No veo cómo es posible decir que se reconoce la validez del Concilio —aunque me sorprende que un católico pueda presumir de no hacerlo— y, al mismo tiempo, no aceptar la reforma litúrgica nacida de Sacrosanctum Concilium, un documento que expresa una realidad de la liturgia íntimamente unida a la visión de la Iglesia descrita en Lumen Gentium.

En esencia, el argumento aquí es que quienes mantiene la devoción por la misa tradicional, son cismáticos que repudia la autoridad del Concilio Vaticano II, lo cual claramente, además de un insulto, es un disparate.

Y creo que aquí radica el punto más débil de todo el documento. Se trata de un texto escrito, como decía al comienzo, con argumentos traídos y llevados durante décadas. No dice nada nuevo y no responde a ninguna de las objeciones que durante décadas han hecho los defensores de la continuidad del rito romano tradicional. Pero más grave aún, es un documento escrito desde un escritorio en una habitación con las ventanas cerradas. Roche no tiene en cuenta la realidad, y la realidad, mal que le pese a sus diatribas y a sus flácidas argumentaciones, es que un importante grupo de fieles —los que tienen mayor crecimiento, según admitió Mons. Argüello, presidente de la Conferencia Episcopal Española— están volcándose al culto latino tradicional, y no son cismáticos que buscan apartarse de la única lex orandi para desembocar en una apartamiento de la lex credendi. Sería interesante que Roche llevara a término su argumentación y llegara a las conclusiones últimas. ¿Se animaría a afirmar que los veinte mil jóvenes que anualmente peregrinan en Francia durante tres días son un despreciable grupo de cismáticos?

Algunos de los comentaristas ven con pesimismo este texto del cardenal Arthur Roche. Algunos dicen que seguramente es la visión del asunto que comparte el Papa, pero yo no creo que que el Papa conociera el contenido del texto, aunque seguramente y como es lógico, Roche le hayan comentando en las periódicas reuniones que mantiene con él su punto de vista. 

Otros dicen que, como los cardenales en buena mayoría, no tienen formación litúrgica, este documento los convencerá para asumir la posición de Culto Divino. Es posible, pero creo que es menospreciar la inteligencia y el sentido pastoral de los cardenales. 

Por eso mismo, creo que ha sido muy afortunada la decisión de que no se tratara el tema de liturgia en este consistorio. Los cardenales habrían recibido el texto en frío y, en los pocos minutos que tenían para pensar y expresarse, probablemente no habrían sido capaces de formular objeciones. Ahora, los fieles tenemos seis meses para hacerles llegar sinodalmente nuestras observaciones y opiniones, pues ya sabemos de antemano cuál es la pobre estrategia de Roche. 

36 comentarios en “El texto del cardenal Roche

  1. Avatar de Marcelo Marcelo

    Creo que el Papa Leon debe escuchar a los cardenales en particular el consistorio con ese escrito distribuido no dio lugar al pensamiento de los otros cardenales

  2. Avatar de Desconocido Anónimo

    La afirmación sobre el crecimiento de la Misa tradicional del presidente de la Conferencia Episcopal Española resulta tanto más sorprendente cuanto en España este fenómeno es muy limitado. Llevo muchos años colaborando en la organización de la Misa tradicional en una ciudad española de provincias y sé de lo que hablo. Nos mantenemos, pero cuesta mucho crecer e incorporar nuevos fieles. Es verdad que en Madrid el Instituto de Cristo Rey celebra hasta cuatro misas los domingos, pero Madrid y su provincia tienen siete millones de habitantes más mucha gente de paso. En el resto de España la realidad es mucho más modesta.

    1. Avatar de Desconocido Anónimo

      Siempre me llama la atención lo lento y poco fuerte que es el movimiento tradicional en Hispanoamérica y en el Reino de España; más allá del momento fuerte que sería la Peregrinación Nuestra Señora de la Cristiandad, cuando en Roma se juntan a hablar del tema el idioma ausente en las discusiones es el español.

      En Argentina solo existe una parroquia exclusivamente del rito tradicional (que yo sepa) en la ciudad de La Plata. Y eso que es una ciudad con muchos jóvenes de mentalidad tradicional y conservadora

      ¿Porque el movimiento no crece? Culpo en parte a los curas e institutos neoconservadores, que tanto en el postconcilio como ahora se robaron a posibles adherentes con eso de «Misa nueva bien celebrada alcanza y sobra». Y dentro del tradicionalismo culpo a los nacionalistas que con su mentalidad de ver conspiraciones judaicas hasta en la sopa asustan a propios y extraños.

      Lobo de Cryn

      1. Avatar de Desconocido Anónimo

        Estimado Lobo: Seguramente no será usted de Gimnasia y Esgrima, dado que habla de La Plata. Por sus escritos craneados, veo que debe ser un joven mileísta o tener, por lo menos, su corazón puesto en la esperanza del actual presidente. Sin embargo, cabe distinguir entre neocones, que ciertamente desde Meinvielle en adelante trataron de componer lo que ahora, ‘con el diario del lunes’, se ve más claro. No todo era así en aquellos momentos conciliares o en los años inmediatamente posteriores. Sin embargo, hoy en día, los juicios de usted son plenamente aceptables; como tales los considero yo, que no vengo del tradicionalismo, sino del neoconservadurismo. Es así, le doy la razón. Con respecto a estos nacionalistas de raigambre conspiranoica, yo sería un poco más prudente y lo invitaría a leer un poco más de historia para arrojar luz sobre un aspecto que hay que estudiar y no soslayar ya que, como dijo un gran historiador español (no se asuste, no le voy a citar a Caponnetto, a quien usted no debe estimar), los grandes movimientos en la historia surgieron de una élite que ‘conspiró’ contra el régimen imperante del momento. Sin más, lo saludo y lo sigo con mucha atención a usted, a Hilbert, a Abelardus, a Marius y a Eck, entre otros. Fraternalmente, Fabio.

      2. Avatar de Desconocido Anónimo

        Estimado Fabio, agradezco sus palabras.Solo unas aclaraciones necesarias:

        Personalmente no me considero joven a esta altura del partido de la vida, y por otra parte no se de dónde saca que tengo esperanza con Milei (no recuerdo haber comentado sobre él aquí en algún momento). No tengo esperanza con Milei, ni con cualquiera de los caudillos que se presente porque directamente no tengo esperanza con Argentina. Cómo suele citar Caponnetto (de quién escucho conferencias a menudo y tengo alta estima) «Mira que al recibir un nombre recibes un destino». Pues bien, Argentina es plata, y la plata nunca es oro.

        En cuanto al nacionalismo y conspiraciones, no niego que a lo largo de la historia hay grupos ocultos moviendo hilos para hacer caer regímenes y gobiernos, tampoco niego que muchas veces estos grupos de las tinieblas sean nietos de Abraham por la sangre. Mi comentario se refiere al crecimiento de la Misa tradicional en Argentina, y pienso en la siguiente imagen:

        Una familia de católicos de a pie, gente sencilla del pueblo llano van por primera vez una misa tradicional por invitación de un amigo, terminada la misa van a saludarlo, él está conversando en la puerta de la iglesia con su grupo de conocidos de la parroquia. Nada más llegar escuchan que están hablando de «el cardenal Siri era el verdadero Papa, Milei hace rituales judíos con la espada de San Martín y Trump sacrifica niños a Moloc, hay que organizar una cruzada contra el gobernador de la provincia que desciende de una antigua familia de rabinos cabalísticos talmúdicos». Yo si fuera el padre de su familia miraría a mi esposa y le diría «qué linda experiencia no volvamos nunca más».

        Lobo de Cryn

  3. Avatar de Desconocido Anónimo

    Imagino que ya se habrá intentado pero, a parte de explicarle la cuestión a los demás cardenales ¿Alguien se ha planteado explicárselo al propio Roche? ¿Es muy difícil conseguir audiencia o dirigirle escritos?

    Que Roche es un hombre altamente ideologizado es un hecho, pero yo no sé si tiene algo de fe católica o no, probablemente si la tenga y no veo porqué no se puede tratar de explicar el tema y convencer directamente a los «»»enemigos»»».

    El problema de las relaciones tradis-progres es que, teniendo más razón los primeros que los segundos, ambos caen en el error de ver al otro como alguien ajeno eclesialmente. Hay desconfianza mutua y un convencimiento mutuo de que el otro «no pertenece en realidad a la Iglesia».

    La verdad incómoda es que ambos pertenecen a la Iglesia y si es locura de los progres querer expulsar a lo tradicional de la vida eclesial, es necedad tradi pretender que el contrarío ya está condenado y no puede descubrir lo bueno que yo tengo.

    No se trata de ir de víctima por la vida, pero el tradi debería tener la conciencia «de evangelizadora» de mostrar a todos, especialmente a los más perdidos, la belleza y verdad de la Tradición. Así que no basta preparar argumentos recios, hay que tratar de que quien tiene esa idea equivocada de la misa tradicional dejé de tenerla hablando directamente con ellos con toda insistencia.

    Si no quieren, pues nada, a seguir «peleando» pero no basta sumar más votos que Roche, hay que «convertir» a Roche.

    Cisneros aka «el ingenuo»

    1. Estimado, sí, se ha intentado, al menos dos veces al año desde hace mucho. Y quienes lo intentan no son hijos de vecino que pasan por Roma. Son los directivos de asociaciones internacionales como Una Voce y varias más. Piden audiencia; Roche no los recibe; tampoco los quiere recibir el secretario y terminan siendo atendidos por un escribiente que pone cara de novillo y a los 15 minutos termina la reunión.

  4. Avatar de Peperina Peperina

    ¿Estarán capacitados la mayoría de los cardenales para un análisis teológico serio? ¿O están a la altura de quien escribe ese documento?

    A mi parecer son contados (con los dedos de E.T) los que pueden ofrecer argumentos y fundamentos teológicos… ojalá me equivoque

    Peperina

  5. Avatar de Andrés Battistella Andrés Battistella

    Totalmente de acuerdo con su post, don Wanderer, y lo celebro.

    Lo que me preocupa es eso de «buena parte del colegio cardenalicio que desconoce completamente la historia de la liturgia»… y me pregunto ¿qué han estado haciendo? Porque por otro lado se nos venden como muy «pastorales»… ¿no les calienta (como decimos por acá) conocer algo del tema, no les parece que algo de pastoral hay ahí, o qué carajos si no (perdón por el exabrupto), es «pastoral»?

    Ya no sé ni cómo calificarlo, o siquiera pensarlo… ¿mala fe? ¿incapacidad intelectual? ¿idiotez lisa y llana? ¿indiferencia culpable? ¿ánimo demoníaco? (según el Card. Sarah, si no me equivoco, quienes atacan «la Misa tradicional» son poco menos que endemoniados).

    1. Avatar de Desconocido Anónimo

      Newman y Ronald Knox tenían como gran incomodidad el hecho de que al volverse católicos, tendrían que convivir con un clero que, en la mayoría de los casos, era bruto e ignorante, poco refinado y algo lelo.

      Al parecer Roche entra en ese grupo, si solo llega a ese nivel intelectual.
      Aunque indudablemente mas refinado que el Cordobés de los Besos, pero eso por ingles.

      Lobo de Cryn

  6. Avatar de Desconocido Anónimo

    Un monje del Priorato de Mea Shearim me decía hace pocos días que lo mejor, por el momento, es no innovar. Que si bien existe Traditionis Custodes, también existen autorizaciones más amplias a distintas figuras eclesiales y que hay situaciones fácticas que no son perseguidas, por lo cual la pax de esas prácticas se consolida y muy difícilmente se proceda contra ella. Su discernimiento es que más vale dejar correr el tiempo y que de decanten los espíritus.

    1. Avatar de Desconocido Anónimo

      En Infovaticana hay una gran respuesta de Mons. González Chávez al documento del Card. Roche, aunque por desgracia, tiene una concesión al bulo de las dos formas del rito romano.

      Hilbert

      1. Avatar de Desconocido Anónimo

        Bulo o no, lo de las dos formas del mismo rito demostró ser la mejor solución: los que están en contra de la misa tradicional se amparan en que hay un sólo rito latino, que es el Novus, y por eso no deben convivir ambos (o algo así, a grandes rasgos)

        Benedicto en SP dijo que en realidad se trata de un sólo rito con diferentes formas y que la misa tridentina nunca fue abrogada, por lo que esa discusión no tiene sentido. Que, siendo así, los curas pueden celebrarla y los fieles asistir sin pedir permiso a nadie.

        Qué otra solución propone? que el único rito sea el Vetus y cancelar el Novus? Seamos realistas, eso nunca va a ocurrir.

        Casi todos los miembros de la Iglesia actual solo han asistido a la misa de 1969 durante toda su vida, es imposible volver hacia atrás.

        Aún si damos por cierto que las comunidades tradicionales crecen muy rápido, no dejan de ser una ínfima minoría en la Iglesia universal. Hay que salir del microclima del tradicionalismo y reconocer que hay millones de católicos muy piadosos en el mundo que entero asisten a misas Novus Ordo. Pensar que son cristianos de segunda, cuya fe es sospechosa, es utilizar el mismo argumento de Roche o Francisco pero «dado vuelta», casi como dar vuelta el espejo.

        Yo mismo llegué a la misa tridentina de casualidad (un poco por curiosidad), gracias a SP. Antes de eso, me eduqué, crecí y recibí los sacramentos con el nuevo rito. Si no fuera por Benedicto nunca hubiese conocido la misa tradicional.

        Eduardo

      2. Avatar de Desconocido Anónimo

        Estimado Eduardo, no niego las buenas intenciones de B. XVI al crear la ficción de las «dos formas». Sin embargo, por práctico que haya resultado (y no duró demasiado) adolecía de un error o falsedad, que su propio comentario denota, al llamarlos «vetus ordo» y «novus ordo» en lugar de forma extraordinaria y forma ordinaria. Uno es vetus y el otro es novus y la pretensión de evitar la polémica o enterrar la cabeza como el avestruz, no remueve el obstáculo, que sigue estando allí y que la Iglesia, en algún momento deberá abordar no sólo por una vía práctica de convivencia, sino por una vía teórica que, si la verdad importa, no puede pasar por alto la anomalía que constituye el novus ordo en la historia de la Liturgia y de la Iglesia. Cordialmente.

        Hilbert

      3. Avatar de Desconocido Messerschmidt

        Con todo respeto, decir que SP fue un bulo (¿he entendido bien?) me parece que es estar confundido, además de ser ingrato e irrespetuoso. La definición dada por SP según la cual hay dos formas de un mismo rito no es una rebuscada solución salomónica y menos aún un bulo, sino que revela una visión honda del problema y una muy inteligente estrategia a largo plazo. El establecimiento de dos formas de un mismo rito significa evidentemente que ambas tienen el mismo rango, los mismos derechos, la misma legitimidad, el mismo valor y, sobre todo, la misma universalidad. Que TC torpe y malévolamente haya acabado con esta situación de ningún modo significa que SP no fuera la mejor y única solución posible y justa. El principio de las dos formas de un mismo rito preserva la preeminencia del vetus ordo y abre la puerta a que en un futuro (sin duda no cercano) llegue a tener de facto (y no sólo en teoría) una difusión y un reconocimiento iguales que aquellos de los que goza hoy el novus ordo. La impaciencia a veces nos ciega y nos lleva a creer que SP fracasó, que la solución propuesta era inaplicable, etc. Y en nuestra impaciencia nos inclinamos por salidas inmediatas, aparentemente más fáciles de aplicar, pero que a largo plazo debilitan al rito tridentino y lo colocan en una posición marginal, en un gueto y sin posibilidad de salir de él. Tal sería el establecimiento de un ordinariato, del que ya se habló en artículos anteriores.

      4. Avatar de impossiblyperfection1fb5b41f46 impossiblyperfection1fb5b41f46

        Estimado Hilbert,
        Podría poner el link de la respuesta que usted indica, por favor ?
        He buscado en InfoVaticana, y no la encuentro.
        Muchas Gracias !

      5. Avatar de Desconocido Anónimo

        Estimado Messerscmidt:

        Ninguna impaciencia, al contrario. Como creo que la verdad importa, e importa más que ninguna solución práctica, me parece que es vital dar la discusión de fondo, aunque lleve más tiempo. Esa discusión supone, como bien lo entienden los antagonistas de la misa tradicional que existe una incompatibilidad entre las teologías que son el presupuesto del Vetus y del Novus Ordo. Y creo que es un error procurar una paz litúrgica de base igualitaria sin resolver esa disputa. Y eso no supone ninguna ingratitud para con Benedicto XVI, quién creo hizo lo que hizo pensando en el bien de la Iglesia y creo que, en ese sentido, es digno de toda nuestra gratitud. Pero la verdad es la verdad. Cordialmente.

        Hilbert

  7. Avatar de Desconocido Anónimo

    Me pregunto que sentido tenía la distribución de este texto si se trataba de que el Papa escuchara a todos los cardenales. Al distribuir el prefecto del Culto Divino un texto con su propia postura está condicionando a los demás purpurados, de modo que el Papa no podrá saber lo que realmente piensan.

    En fin, como escribe hoy Prieto Romano en Germinans Germinabit, el consistorio «ha sido una jugada maestra, porque una reunión con tantos cardenales es poco operativa, va a ser más un encuentro fraterno que un asesoramiento al gobierno del Papa, pero la imagen que se da es muy positiva». En conclusión, poco cabe esperar de estos consistorios.

    1. Avatar de Frater Abelardus Frater Abelardus

      Sin embargo, esa misma característica podría ser muy favorable para el caso de que el Papa, personalmente, fuese favorable a la libertad de la Misa Tradicional.

      Fraternalmente.

  8. Avatar de Desconocido Anónimo

    Es cierto que muchos católicos tradicionales mantenemos reservas justificadas sobre algunas enseñanzas del Concilio Vaticano II, bien por ser ambiguas o bien por contradecir directamente lo que siempre enseñó la Iglesia.

    1. Avatar de Desconocido Anónimo

      Hace unos años, en una conversación sobre el Concilio que tuve con un amigo que es casi un hermano para mi, este me dijo «¿Pero realmente te parece que hay algo que contradiga insalvablemente la doctrina anterior?» Yo pensaba citar el Syllabus o algo sobre la Libertad Religiosa pero recurrí a algo mas reciente si se quiere.

      Le dije: Lee «Mortalium Animos» de Pio XI y después compara con Unitatis Redintegratio del Concilio, y decime como se puede salvar.

      Una semana despues volvimos a hablar y no quiso tocar el tema.

      Lobo de Cryn

    2. Avatar de Desconocido Anónimo

      ¿Me puede citar algunas?

      Tengo la misma postura pero por mi escasa formación no sabría nombrar un texto del Concilio en específico que sea abiertamente herético.

  9. Avatar de Desconocido Anónimo

    Yo espero que aunque a los cardenales no les importe nada la liturgia, la propaganda no cuele. Porque a lo mejor, al lado de X cardenal, se sienta un cardenal con el uniforme caldeo o bizantino. Y entonces ese tipo se preguntará:

    Si la diversidad litúrgica es un problema para la unidad, ¿Por qué está este tipo aqui?

    AJ

  10. Avatar de Desconocido Anónimo

    Esto más que una estrategia expresa una realidad, la liturgia tradicional expresa una Fe distinta a la fe que expresa la liturgia novus ordo. Todos ños Papas y las autoridades posconciliares se han desvivido por evidenciarlo.

    Cristián Yáñez Durán

    1. Avatar de Frater Abelardus Frater Abelardus

      Hasta el momento, no veo con pesimismo la mera existencia de este documento. Es algo normal y esperable. Se trata de un texto propositivo que, al parecer, estaría en igualdad de condiciones con otros más favorables a la Liturgia Tradicional. Es tan solo una de las voces contrarias junto con otras que son proclives a la Misa Tradicional.

      Por lo que se ve, algunos parecen haber entendido que el texto de Roche es un documento -resultado del Consistorio. Pero no es así.

      Dios guíe el criterio de León XIV, en cuyas manos estará la sanción final.

      Fraternalmente.

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