Abril de 2024, quince meses después de la muerte del cardenal Pell. Al cruzar la puerta del Palacio del Santo Oficio, John, un acaudalado donante estadounidense de la Iglesia católica, levanta la vista y mira fijamente a la cámara. Aunque tiene acceso al Vaticano, prefiere, según nos explica, que el personal de seguridad lo identifique …