Sobre Mons. Barba hemos hablado repetidamente en este blog. Aquí cuando fue nombrado obispo de San Luis por el Papa Francisco, aquí uno de sus primeros bochornos, aquí la escandalosa negación del nombre de Jesús en una ceremonia litúrgica y aquí su propósito de adoctrinamiento de los catequistas. A todo esto podríamos agregar la profunda enemistad y distanciamiento que tiene con su vecino, Mons. Marcelo Colombo, arzobispo de Mendoza y presidente de la CEA, lo que valió que no haya sido elegido para ninguna comisión episcopal. Como se ve, la trayectoria de Mons. Barba no es de las más brillantes y promisorias. Pero lo más grave de todo es la catástrofe que ha provocado en la otrora floreciente diócesis de San Luis y posee tales dimensiones que desafía incluso el principio establecido por Edmund Burke según el cual «el progresismo puede destruir en diez años lo que la civilización tardó siglos en construir». Mons. Barba logró la destrucción en apenas cuatro años.
Hace cinco años, la pequeña diócesis de San Luis contaba con una cantidad de clero elevado en comparación con las diócesis del país: 90 sacerdotes para 540.905 habitantes: 1 sacerdote cada 6.000 habitantes.
Si la comparamos con las diócesis vecinas, veremos que la arquidiócesis de Mendoza tiene 1 sacerdote cada 13.800 habitantes; la arquidiócesis de San Juan, 1 sacerdote cada 8.800 habitantes, y la de La Rioja tiene 1 sacerdote cada 9.600 habitantes. Hay que tener en cuenta, además, que San Luis es la tercera provincia de Argentina en incremento demográfico: 25 % en los últimos 10 años.
Esta situación favorable en cuanto a la ratio entre el número de sacerdotes por habitantes, se debe al buen trabajo de los obispos de San Luis que lograron superar la crisis sacerdotal de los años ‘60 y ‘70 siguiendo las indicaciones de los documentos de la Iglesia.
Cuando llegó Mons. Juan Rodolfo Laise en 1972, la diócesis tenía 30 sacerdotes —solo 5 nativos de San Luis— y un solo seminarista. Desde hacía 18 años no había ordenaciones sacerdotales (¿habrá tenido algo que ver el pontificado del progresista Mons. Carlos María Cafferata, de 1961 a 1971?). Mons Laise, capuchino, creó el seminario diocesano San Miguel Arcángel que mantuvo un promedio de 40 seminaristas a lo largo de su existencia, varios ingresos todos los años y un promedio de 4 ordenaciones anuales. Al quedar emérito en 2001, la diócesis tenía 77 sacerdotes y 40 seminaristas, además de 10 seminaristas de la diócesis de Santa Rosa estudiando en el seminario. Su sucesor, Mons. Jorge Luis Lona, continuó con esta obra sosteniendo el clero y el seminario hasta 2011 en que quedó emérito y asumió Mons. Pedro Daniel Martínez, el cual siguió la obra de sus predecesores.
En 2020 la diócesis recibió una visita apostólica, se le pidió la renuncia al obispo diocesano y se nombró como nuevo obispo a Mons. Gabriel Bernardo Barba, hasta entonces obispo de la diócesis de Gregorio de Laferrere en el conurbano bonaerense. Las causas de la exoneración de Mons. Martínez nunca fueron explicadas a los fieles ni al clero.
El nuevo obispo realizó rápidamente numerosos e importantes cambios en la diócesis, ignorando la opinión en desacuerdo del clero y los fieles. El seminario diocesano, que contaba entonces con 22 seminaristas, fue modificado radicalmente. Se cambiaron todos los formadores y docentes, prefiriendo profesores de fuera de la diócesis, aún cuando en San Luis hay sacerdotes con licenciaturas y doctorados en Roma más que suficientes e idóneos para la tarea. El obispo, sin consultar al presbiterio, nombró rector a un sacerdote con serios problemas humanos y con dificultades para integrarse con el resto del presbiterio, sin ninguna experiencia en la formación de jóvenes, y carente de los estudios teológicos que la Iglesia pide para esta delicada labor.
Desde ese momento, disminuyeron abruptamente los ingresos. Muchos de los seminaristas y todos los que ingresaron en los últimos cuatro años, fueron expulsados o dejaron el seminario. Muchos de los que salieron presentaron quejas por malos tratos y manipulación de conciencia por parte del actual rector, pero fueron desoídas por el obispo, que lo sigue manteniendo y apoyando. En estos cinco años el obispo no ha consultado al clero ni al colegio de consultores en todo lo que se refiere al manejo del seminario ni al nombramiento de sus autoridades y profesores.
A comienzos del año académico 2025, había un solo formador, que es el rector, un solo seminarista en el año introductorio y ninguno en etapa de seminario propiamente. Sólo 3 seminaristas que ya han terminado sus estudios y están haciendo el segundo año pastoral sin fecha de ordenación. El rector, con el único seminarista supérstite, se ha instalado en un ex-monasterio benedictino ubicado en un lugar alejado y agreste que fue cedido a la diócesis por unas monjas benedictinas. Las instalaciones del seminario, construidas con un oneroso esfuerzo del pueblo de San Luis, han sido alquiladas a una residencia geriátrica privada. A mediados de agosto de 2025, el único seminarista que vivía en el monasterio-seminario, fue trasladado al seminario de Córdoba. Oficialmente el obispo no ha comunicado nada ni consultado a nadie al respecto. En los próximos 7 años por lo menos, no habrá ordenaciones en la diócesis, la primera vez que ocurre tal fenómenos desde la década de 1970.
Además, desde la llegada de Mons. Barba la diócesis perdió 20 sacerdotes entre los que murieron, los que se fueron espontáneamente, los que fueron expulsados y los que dejaron el ministerio. Y sólo hubo 5 ordenaciones de seminaristas que habían ingresado antes del cambio de formadores.
De continuar esta situación, en pocos años más, el clero de San Luis, que incluye a sacerdotes ancianos y enfermos, tendrá una fuerte caída que lo dejará en el mismo lamentable estado de muchas diócesis del país. Por ejemplo, la diócesis de Gregorio de Laferrere de la fue obispo Mons. Barba y a cuyo modelo se quiere ajustar su nueva sede, tiene solo 1 sacerdote cada 16.500 habitantes con un territorio 53 veces menor al de San Luis. Otras diócesis del conurbano bonaerense y del resto del aís están en el mismo estado o aún peor.
El clero y el pueblo de la diócesis de San Luis están sumamente descontentos con esta situación, pero no han sido escuchados, y los que se atrevieron a hablar o escribieron al Nuncio Apostólico no obtuvieron respuestas.
El actual obispo ha manifestado muchas veces y de distintas maneras su desprecio y oposición al trabajo de sus predecesores, y especialmente por la formación del clero y de los laicos de la diócesis, a veces de maneras muy irrespetuosas, y ha insistido en que todo debe cambiar ajustándose al modelo de una supuesta nueva iglesia del Papa Francisco que él representa. ¿Se habrá anoticiado que el Papa argentino está muerto y enterrado? ¿Permanecerá en su actitud de cerrazón, desprecio de sus fieles y sacerdotes y destrucción sistemática de la herencia recibida? Quizás le conviniera repasar la parábola del Hijo Pródigo: quienes malgastan la herencia, siempre son recibido por el Padre, pero deben arrepentirse y abrazar una nueva vida.

Querido Wanderer: tengo entendido que alguna vez hubo una síntesis historia del Seminario de San Luis, asi como la hubo del Seminario de San Rafael. Sera posible leerla? Gracias!
Estimado Wanderer, respecto de la omisión al nombre del Hijo en la bendición, es mas bien una bajada de linea generalizada. En una diócesis x, hace poco se llevó a cabo una acto ecuménico. Creo que es la segunda o tercera vez, pues antes era una misa, mas bien de caracter social y político a la que asistían el intendente y demás autoridades. Para ser inclusivos se inició esto de «ecuménico». Y la directiva del obispo y organizadores es esa: «no nombrar a Cristo ni a la Virgen».
De hecho, toda esa «liturgia» se hace con textos del antiguo testamento cuidando de que no se escape alguna formula trinitaria en ningún lado, y el año pasado hubo umbandas y delegados de la escuela científica Basilio.. fíjese usted. Este año esa gente no fue, aunque sí hubo un musulmán y un ortodoxo (que se quedó en el primer banco con cara de pocker), que apenas saludó y, bien por él, hizo una doxología y bendijo como corresponde. Estimo que la ausencia de unos posibilitó la presencia de otros, a excepción de varios evangélicos que no quisieron participar en algo que organizaba la babilonia ramera. Me sorprendió el musulmán, que habló mejor que los obispos argentinos y en lo que dijo parecía católico, al menos más que los curas que estaban ahí. En fin, a Barba lo agarraron justo, y gente del palo que conoce como es la cosa. Pero si en cada diócesis y acto de este tipo hubiera «gente del palo» filmando y subrayando esos momentos de «omisiones», tendríamos una saga mas larga que el planeta de los simios.
Somos muchos los que pasamos por ese seminario y que podemos dar testimonio del daño que se vivió allí. Lo más doloroso no fue solo la pérdida del seminario como institución —que ya prácticamente no existe— sino las heridas personales que dejó en tantos jóvenes que buscaban responder a una vocación, y que incluso desde muy lejos dejamos todo para ir a San Luis.
Uno de los aspectos más difíciles fue la constante insistencia en aislarnos: se nos pedía no tener vínculo alguno con aquellos seminaristas que habían sido expulsados o que habían decidido retirarse. (Me consta porque cuando me fui en el 2021, nunca mas nadie me escribio, hasta que fueron saliendo y contandome las razones).
No solo con seminaristas, sino tambien con el resto del presbiterio. Para el rector ningun cura de la diocesis era bueno, ya que ninguno acompañaba a nuestro padre Obispo.
A eso se sumaba la revelación, incluso pública, de cuestiones de foro interno que deberían haber permanecido en la confidencialidad absoluta. En más de una ocasión, el rector llegó a exponer delante de todos comentarios negativos que antiguos formadores habían escrito sobre un seminarista. Ese modo de proceder resultaba humillante y dañino, porque se metía en lo más íntimo de cada persona, escarbando sin respeto en su conciencia, costumbre que tenia: sacar cualquier tipo de informacion de foro interno. Por mas que uno se negase al rector habia que contarle «todo».
Desde el inicio, con estructuras de control como la bendita triada y vedeles, se mantenía una vigilancia estricta sobre cada paso de los seminaristas. A todo esto se sumaba un trato marcado por el uso de un lenguaje vulgar y una manera baja de dirigirse a quienes estaban bajo su cuidado, algo absolutamente contrario a lo que se esperaría en un proceso formativo vocacional y mucho mas de la «nueva etapa» que supuestamente se nos invitaba a vivir.
Ni hablar del grupo de vedeles o algun que otro seminarista que por epocas iba eligiendo, como fue el caso de quien habia sido su monaguillo, que al principio fue su mimado, su pichon y luego convertido en lo parecio: su peor enemigo. Todos esos fueron usados, humillados y descartados.
Todos sufrimos momentos en los que este hombre desquiciado sufria momentos de ira en los que no media absolutamente lo decia.
No hablo de cuestiones vinculadas al sexto mandamiento, porque de eso no tengo pruebas. Pero sí puedo dar testimonio del modo en que ejerció manipulación y maltrato hacia los seminaristas, marcando negativamente su formación y su experiencia vocacional.
El obispo, Gabriel Bernardo Barba, tuvo conocimiento de estas situaciones. Sin embargo, eligió respaldar la palabra del rector antes que escuchar a los seminaristas, pese que era el obispo que venia a «escuchar» y de haber a haber prometido a los seminaristas que velaría por ellos, considerando que el seminario es era el corazón de la diócesis. Esa decisión lo convierte, al menos, en cómplice pasivo de todo lo ocurrido.
¿Cómo era posible todo esto, si el seminario decía estar en la búsqueda de una formación “más humana” y de un ambiente sano para crecer en la vocación? Esa era la promesa que justificaba los cambios: se repetía que los formadores anteriores “habían formado sacerdotes quebrados”. Incluso el propio obispo, en 2023, se refirió públicamente a ciertos sacerdotes como “enfermos”. La realidad, sin embargo, fue muy distinta. En lugar de un espacio de crecimiento humano y espiritual, se generó un clima de manipulación, control y maltrato que terminó por desmentir cualquier discurso renovador.
Dios tenga piedad de San Luis, siempre estaré agradecido al Obispo Martínez Perea por quien fui recibido con tanto cariño.
Gracias por escribir foro en vez de fuero. Me hizo ver la etimología de esta última.
Seguramente ha escrito con un celular, y el diccionario le jugó una mala pasada. De todo maneras se entiende perfectamente lo que quiere decir.
Los bedeles no son vedeles ni tampoco vedettes.
Una pregunta. ¿Qué sienten los sacerdotes y obispos argentinos ante el avance de los «evangélicos/evangelistas/pentecostales» o como deseen denominarles, especialmente entre los sectores populares (que supongo es un eufemismo para pobres)?. En mi misa novus ordo de escuela parroquial común y corriente con guitarras acústicas y música de fogón, siempre se nos machaca en los responsorios que debemos privilegiar a los pobres, y cuando rezamos la «oración por la Patria» tenemos que pedir esto «Danos la valentía de la libertad de los hijos de Dios
para amar a todos sin excluir a nadie, privilegiando a los pobres
y perdonando a los que nos ofenden».
Sin embargo parece que los que no están privilegiando a la Iglesia Católica, son los pobres, adoptando el culto de los evangélicos, que es bastante estricto en moral y disciplina personal, y literal-fundamentalista en su interpretación de la Biblia. No tienen miedo de asustar gente con su doctrina, ni sienten la necesidad de edulcorar nada o hacerse más accesibles.
Del mismo modo en que la UBA debería preguntarse qué están haciendo mal para que Chile con educación universitaria privada produzca más graduados que ellos, la Iglesia argentina debe preguntarse que están haciendo mal para ser rechazados por sus privilegiados.
Yo estoy lejos de ser un nacionalista católico, no soy rosista, pero herví de furia cuando leí que masones, liberales-progresistas y evangélicos se coaligaron para quitar al catolicismo como religión oficial de Santa Fe.
No crea que fueran únicamente las entidades que ha citado las responsables del incordio neoconstitucional santafesino. Lejos de eso. Fueron los mismísimos obispos, a través de una comisión interdiocesana plenamente dedicada al tema de la reforma, quienes se llenaron la boca y propugnaron activamente una supuesta «laicidad positiva». Sabrá Dios santa fe de qué cosa habrá en dicha provincia.
Luego, cuando vieron que iban a quedarse sin nada (ni hables de consecuencias lógicas) patalearon para que al menos se mencionara a la Iglesia católica como una institución histórica. Lo consiguieron. La pregunta es qué sitio les interesa ocupar, porque la simple menciona es una cuestión puramente de nombre y sin efectos legales.
Estimado Wanderer,
No es nada nuevo decir que da en el clavo con estos artículos. No tienen desperdicio. Un capítulo aparte merecerían las diócesis de la Patagonia. Una peor que la otra (y lo digo con dolor). Aquí en Río Negro, particularmente en la Diócesis de San Carlos de Bariloche, la cosa es terrible. Parece tierra abandonada por Dios, aunque ciertamente no es así; hay fieles que aún resisten a los malos pastores y a una predicación ideologizada de una Fe no católica. Mientras muchos de los sacerdotes hacen migas con no católicos a los «tradis» se los combate, se los corrige «fraternalmente» desde el ambón. Se nos llama cismáticos, sedevacantistas y por supuesto, el nunca ausente: fariseos. Muchos sacerdotes manipulan la conciencia (incluso en los confesionarios, lo cual es grave) exhortando a los fieles a que no se atrevan a acercarse a la Misa Tradicional porque caerían en pecado mortal. Acá tenemos pocos sacerdotes (quizá no sea tan malo), algunos de San Isidro, otros de Buenos Aires, de Mercedes, y otras yerbas. El clero es inculto, no estudian y las predicas dejan mucho que desear… y no quiero hablar de la «liturgia». En fin, ¡Señor ven pronto!
Dom Benya Australis
Estimados anónimos que se pelean: Sepan que en todos los muchos años que está este blog Wanderer criticó a los «seminarios conservadores» (Paraná, San Luis, San Rafael) en lo que tenían de criticables. Este post simplemente señala algo evidente sobre el carácter destructor de los obispos por razones ideológicas. Pero Wanderer aún contra «su público» advirtió sobre lo que pasaba en los «seminarios conservadores» hace un montón de años. Es más, Wanderer dedicó posts enteros a criticar la mera existencia de seminarios. En algunos aspectos, cosas que ya criticaba Castellani sobre los seminarios de su época que sólo se han profundizado tras el concilio. No es mal ejercicio, ir a leer los viejos posts de Wanderer.
Es casi ley de hierro que los seminarios más conservadores/tradicionalistas de un país, reciben el mayor número de vocaciones. Y son siempre intervenidos o cerrados por ideología o envidia del resto de los obispos.
Asi se muestra el Obispo de San Luis: cercano, carismático, casi un Santo… pero es una máscara. https://youtu.be/cp8_86YQMWE?si=qrSQPxFiZdW2oZY1
El primer Anónimo de las 8:55hs es un insensato, un cobarde él y un hipócrita. Mi intención no es defender al Wanderer, si no la verdad y lo justo del post. El Autor de esta entrada sólo se ha ceñido a dar información, a presentar datos y estadísticas, y el resentido Anónimo, rapidito para comentar, no sabe ver la realidad de los hechos, lo objetivo de la historia eclesiástica en nuestra patria. Sé y me consta que don Wanderer sabe más que Usted, Anónimo ex cura o ex seminarista de las 8:55hs, sobre la realidad ad intra de los seminarios conservadores. Además, no está dando su opinión particular al respecto, y realmente en la nota se trasluce un serio amor a nuestra Iglesia y a nuestra patria. Si esto no se dice o se denuncia, en pocos años nos quedaremos sin curas fieles (o sin curas, a secas) en nuestras diócesis. Hay que tomar conciencia de lo que está pasando, tratar de hacer algo al respecto en lo que cada uno pueda (la misión del Wanderer es, en buena medida, esta de informarnos) y, sobre todo, orar con lágrimas por nuestra Santa Madre Iglesia.
Un cordial saludo, Don Guander de,
Mr. Pale
No se apresure, anónimo Pale, a responder. No sé encolerice que puede usted caer , rápidamente, en lo que le acusa al otro anónimo.
Estoy totalmente de acuerdo con la prudencia de don W para con este comentario no publicado. Y , por supuesto, que siempre es mejor rescatar lo bueno que buscar » lo destructivo». Ni hablar cuándo se trata de personas que ya no están vivas.
Pero no sea tan duro con sus calificativos, vaya usted a saber lo que este hombre sufrió, quizás, en su paso por el seminario y en su formación.
Por otro lado a ninguno nos extrañaría mucho las cosas que tenga para contar.
Quizás no sea bueno su resentimiento, pero ¿Quién es usted para juzgar tan rudamente sus vivencias y reacciones?
En fin, no es para defender al anónimo, solo es por poner un contrapeso a su furiosa respuesta.
Muy bien post .
Saludos
Servidor, tiene razón. Ya pido disculpas por mi arrebato. Gracias por notarlo.
Suyo,
P.
Mr. Pale, soy el anónimo al que usted hace referencia. Si no sabe lo que tuve que soportar en el seminario de San Luis no hable. Dudo muchísmimo que Wanderer haya padecido al nefasto rector de aquellos años en el seminario puntano. Y eso de calificarme de «resentido» no es muy caritativo de su parte. Usted evidentemente no tiene idea del trauma que genera en un adolescente encontrarse en un ambiente de abuso y manipulación como era esa institución. ¿Las víctimas de Marcial Maciel son «resentidos»? ¿Las del P. Yannuzzi? Tapando la realidad no es cómo se va a solucionar el problema de las vocaciones.
Es cierto. Le pido disculpas por mis descalificativos hacia Usted, a quien no conozco. Me dejé llevar, una vez más, por la ira. Rece por otro anónimo.
Mr. Pale
Estimado,
A la par de estas consideraciones sobre los seminarios, creo que no puede dejar de destacarse (por las mismas causas), la situación, en términos generales, del clero, es muy triste la cantidad de sacerdotes deprimidos y con problemas psiquiátricos que uno conoce. La cantidad de historias que hay, (que no es el caso por supuesto publicar aquí), al menos en arquidiócesis como Buenos Aires es enorme.
Y no tengo ninguna duda que entre las distintas causas a que ello puede obedecer, la crisis de identidad de los sacerdotes en este «nueva iglesia» es evidente.
Quienes ingresaron al Seminario soñando lo más grande, como es ser santos y salvar almas, se encuentran con que les dicen que tienen que ser poco más que trabajadores sociales, que el exceso de piedad es patológico, y que su misión se ciñe a la atención social que puedan brindar en sus parroquias, sin que haya prácticamente dimensión sobrenatural en su ministerio.
Todo ello, en muchísimos casos, solos en una parroquia, donde luego de la misa de la tarde se encuentran en completa soledad en una casa enorme, lamentablemente, tampoco hay una relación muy estrecha entre los mismos sacerdotes. No por nada Mons. Lefebvre decía que los sacerdotes no deben vivir solos para evitar «los estragos de la soledad».
En fin, creo que hay que rezar mucho por los sacerdotes, tan expuestos como están en estos tiempos.
Atte.,
Costia
Excelente artículo
Espero que lleguen a tocar el caso del Seminario de La Plata, y su terrible decadencia…
ah eso sí, Aguer no es el héroe que pintan algunos; la decadencia del lugar no empezó con el Trucho Fernández.
-Lobo de Cryn
No hay un solo Aguer.. hay muchos Aguer, si se lo quiere ver así. Aguer fué siempre su propio enemigo. Lo unico que quiso es popularidad, no importa si un año elogiara a Menvielle y dijera que fue discipulo suyo, y al año siguiente ante el mismo público decir que Menvielle no entendió a la nouvelle theologie.. quién puede entender a ese Aguer. El que siempre se quiso rodear de aduladores y mediocres que no le hicieran sombra, y su permanente resentemiento por no haber llegado a ser «doctor».
Como siempre muy atinado y sabe de lo que habla Don Wanderer. Ahora, le pido que escriba algo sobre el seminario de Mercedes Lujan, como de dicha Arquidiócesis y la Diócesis de 9 de Julio, sus Obispos autoritarios y viudas de Francisco: Scheinig y Torrado Mosconi, personajes oscuros.
Discúlpeme lector, en referencia al obispo de 9 de Julio esta muy confundido, es uno de los últimos buenos obispos que quedan.
Coincido. El obispo de 9 de julio es un rara avis (por lo bueno) en el episcopado argentino.
Dick Winters
Eso lo dicen ustedes, porque lo ven desde afuera, todo un señor obispo, pero no lo han padecido ad intra como yo, y a los demás no les queda otra también que callar, ya que dentro de la diócesis nadie va a querer tener problemas con él. Es autoritario y no da lugar a los sacerdotes de «tintes conservadores» ni a quién le contradiga en algo, es sólo una buena fachada. A tal punto a llegado todo, que la diócesis no tiene ni un solo seminarista, ordenó a los ultimos tres que quedaban.
Bueno, es posible, mi referencia es sobre cuando era párroco de San Isidro Labrador, en Saavedra CABA, hace 20 años. Precisamente allí se rodeó de sacerdotes «de tinte conservador», y cultivaba una liturgia muy digna
Error señor! Permítame discentir, no tiene información. Actualmente la diócesis cuenta con tres seminaristas, y estos últimos a los cuales ordeno son de recta doctrina que lucharon los embates en el seminario de Mercedes.
Monseñor Mosconi , cómo bien dicen dos comentarios , es un gran obispo, amado en su diócesis, y a Dios gracias está tiene buenos sacerdotes .
Usted es sin dudas un lamebotas. Querido no es, la gran mayoría lo adula y le hace creer que lo quieren, y no hablo de los laicos que todo les parece bonito y cada palabra que diga el Obispo es santa, sino de los sacerdotes, que tampoco como dije en otro comentario, vamos a buscar ponernos contra nosotros al Obispo. Y… buenos sacerdotes? Es que no ha ido a Misa allí o en su opinión las Misas son bien celebradas y los sacerdotes son buenos. Son pocos lo que son buenos sacerdotes, el Obispo se hace el ciego y sordo, en Los Toldos un cura se pone nariz de payaso y baila en la procesión de las ofrendas, entre otras cosas, y por contarle solo un caso. Bendecido domingo.
Mí querido amigo , un sacerdote que segun usted se ponga nariz de payaso (y está mal) no nubla que en esta diócesis se este formando un gran homeschool católico , y que se célebre misa tridentina en capillas?
Soy de la diócesis de 9 de Julio, y sino es no opine sin conocimiento de causa, y si tampoco sabe que se celebra misa tridentina menos.
Soy sacerdote en esta Diócesis de 9 de Julio, y acá no se celebra Misa tridentina en ningún lado, al menos no con el permiso del Obispo.
Padre, le pido disculpas si mis dichos lo han molestado , pensé que era un simple lector dubitativo.
Si Padre, se celebran misas tridentina en capillas que conservan el retablo, esparcidas sobre la pampa, en donde se juntan muchísimos fieles que hasta incluso,hacen más de 200 km en venir. Si usted sabe celebrar acérquese , va a ser bien recibido.
Y otra cosa Padre, como dice Sacheri hay una Iglesia clandestina que usted no conoce en sus zona, que es como la vendee, sobrevive.
Saludos desde Hereford
Si es clandestina es porque no está el permiso del Obispo. A mi no me deja ni siquiera celebrar Novus Ordo coram Deo (muchas Parroquias y Capillas tienen el retablo con su altar) menos creo que permita a otro celebrar Misa Tradicional. Ahora, que algún sacerdote fuera de la Diócesis o de alguna «Fraternidad» use alguna Capilla de forma «clandestina» para celebrar la Misa Tradicional es otro cantar, porque de mis colegas nadie la celebra ni quieren. Y si la cosa es pública y con permiso de Mons. T.M, diga aquí los nombres de los sacerdotes así puedo felicitarlos por lograr el permiso episcopal. Atte.: un cura de incognito.
Padre incógnito cómo se hace llamar, no sea iluso, lugares en los cuales sus colegas van una vez al mes o dejaron de ir , la iglesia clandestina celebra misa y a sabiendas de sacerdotes y no pasa nada,.cada vez mas acuden , y personas que viven en esos pueblitos , que no saben si tiene o no permiso, a nadie le interesa.Como así también el o los padres dan una charla de formación doctrinal y un agape. Lo invito a sumarse.
Saludos de ese pueblo donde la capilla la administra una «monja», jaja.
Es raro ver por acá comentarios sobre mi diocesis 9 de Julio. Hace poco vi en Facebook que aca en la diócesis hay una Fraternidad en el pueblo de General O’Brien, se que hay un sacerdote ermitaño, en sus publicaciones lo veo siempre celebrando Ad Orientem. En estos días le voy a escribir. Saludos. Marcelo de E. Bunge
Querido lector, fiel de esa diócesis,y Padre incógnito , doy fe de esto que comenta el primero, se de varias familias que van con todos sus pequeños a misa a esos pueblos , y es una romería.
Wanderer, su visión, como de costumbre, es sesgada. Le hice llegar un comentario al posteo anterior donde le contaba mi experiencia como seminarista en la «gloriosa» época de Mons. Laise. Todo eso era pura cáscara. El seminario de El Volcán en los 90s estaba tan plagado de vicios como cualquier otro. Pero como siempre, usted filtra lo que no le conviene, desechando testimonios de gente que lo vivió en primera persona como yo. Siga con sus medias verdades y batallando por una Iglesia que nunca existió más que en su imaginación. Por cierto, sea hombrecito y publique este comentario. De no hacerlo, me demostrará una vez más que no es más que un cobarde que se escuda en el anonimato.
Estimado, Diógenes Laercio trae en su Vidas y opiniones de los filósofos ilustres el dicho de uno de los discípulos de Sócrates que se propularizó en latín de este modo: “De mortuis nihil nisi bonum”, es decir, de los que están muertos, sólo se puede hablar cosas buenas.
Usted me envió ayer un mensaje, sin ninguna firma -«escudándose en el anonimato» como me atribuye a mi- relatando sus recuerdos de su época de seminarista en San Luis que difaman gravemente a alguien que está muerto. ¿Cómo pretende que publique yo semejante comentario? ¿Se hará cargo usted del pecado que yo cometería?
No estoy diciendo de ningún modo que usted miente; más bien contrario, tiendo a creer todo lo que dice. Pero eso no me autoriza a publicar un texto con acusaciones sin ninguna prueba y sin ningún responsable, contra alguien que ya no puede defenderse.
Acuérdese de esto que dice cuando escriba, por ejemplo, de Mons. Annibale Bugnini, que tampoco se puede defender. O de Marcial Maciel.
Hay una diferencia fundamental: Maciel fue condenado por la Iglesia; a Bugnini no hacía falta que lo condenaran: lo dejó todo escrito en sus memorias.
La persona que a la que usted hace referencia nadie lo condenó. En todo caso, fue denunciado, pero yo no puedo constiturme en juez y condenarlo sólo porque he recibido el testimonio de un lector anónimo.
En cuanto ocurre en los seminarios conservadores, recuerde que en este blog, durante años, hablamos del tema. Fue precisamente desde estas páginas que se denunció en varias ocasiones el caso de Carlos Buela y el IVE, y fue desde estas páginas que se habló del «seminario de Hobbes», haciendo referencia al de San Rafael y todos lo que allí ocurría (aclaro, por las dudas, que no era de índole sexual). De todos esos casos yo tenía pruebas. De lo que usted acusa, no tengo ninguna.
Entonces, usted no puede acusarme de que digo solamente una parte de la verdad cuando hablo de las instituciones conservadoras.
Dr. Wanderer, lo leo desde el origen del blog, y puedo poner las manos en el fuego al afirmar que si hay alguien que denuncia «los pecados y defectos» de los seminarios conservadores (y no conservadores), es usted.
No puedo afirmar que sus opiniones sobre todo lo que pasa en la iglesia no sean sesgadas, porque no soy experto en todo. Pero ciertamente, cuando usted escribe y opina sobre los seminarios, sesgo no hay.
Todo eso es cierto. También es cierto que rehuyó cuidadosamente a toda participación, vinculación o asociación con la pere NSC, incluso en pleno vigor de Summorum Pontificum y de Mons. Baseotto celebrando en la Basilica. Ni siquiera estar para la foto que apoya a una pere que siempre ha buscado visibilizar la comunión con el episcopado. La mismo actitud después de su renuncia, cuando la agenda no está tan cargada como la del ordinario de la diócesis. Luego de Traditiones daba la impresión de que se había plegado celosamente a la política oficial. Una pena verlo confinado a su biblioteca y al auditorio del San Alberto Magno durante la Semana Tomista.
Y por que tendría que estar obligado a vincularse con NSC?
Sabe usted que Martínez Perea durante todos estos años ha estado en su casa acompañando a su madre y a su hermana con enfermedades terribles, y que hace apenas hace unos meses ambas han fallecido?
Si usted no sabe, no hable, y mucho menos juzgue de esa manera.
una de las pruebas de que existe vida después de la muerte es que el sentido de justicia pide que no quede impune tanta ignominia. ¿Que infierno es proporcional a tanta ofensa infinita?
Barba es un depredador impenitente. Ha cumplido con el mandato de Bergoglio de destruir San Luis al pie de la letra. Con respecto a las vocaciones la cuestión es muy simple: sin seminaristas, no hay sacerdotes; sin sacerdotes, no hay Eucaristía y sin Eucaristía, no hay Iglesia, que es lo que pretenden. Pero estos personajes que abandonaron a Jesucristo para adherir a la ideología modernista, no han entrado en la cuenta que la Iglesia es indestructible.
Hay una aversión por el bien divino.
Cómo siempre exquisito Wanderer. Quisiera cómo otros tantos le dedique un capítulo a la Arquidiócesis de Mercedes y su carapamiento.
Estimado Wanderer,
En alguna visita a la provincia de San Luis, alguien me presento a Monseñor Pedro Daniel Martínez Perea, recuerdo al saber de donde era, y quien era el Obispo, frunció el ceño; razón tenía! nació en la Provincia de Mendoza en 1956, cursó sus estudios Filosóficos y Teológicos en el Seminario Arquidiocesano de Paraná y fue Ordenado Sacerdote en la Arquidiócesis de Mendoza el 17 de diciembre de 1981. En 1992 concluyó el Doctorado en Derecho Canónico en la Pontificia Universidad Lateranense, y más tarde, en 2003, siempre en la misma Universidad, obtuvo el Doctorado en Teología Dogmática. En diciembre de 2009 fue elegido Obispo Coadjutor por Benedicto XVI. Ordenado Obispo el 19 de marzo de 2010 en la Catedral de San Rafael, inició su Ministerio Pastoral el 27 de marzo de ese mismo año. Es Obispo Diocesano de San Luis por sucesión desde el 22 de febrero de 2011 hasta la actualidad. Es miembro de la Sociedad Argentina de Derecho Canónico, de la Sociedad Argentina de Teología y de la Sociedad Tomista Argentina. El 9 de junio de 2020, -con 56 años- cuando fue “aceptada la renuncia” (cancelado) a su cargo por Su Santidad Francisco, asumiendo en su lugar Gabriel Bernardo Barba.
La Sociedad Tomista Argentina (STA) realiza el viernes 15 de septiembre la XLVII Semana Tomista en el Campus de la Universidad Católica Argentina (UCA), con el lema “El legado de Santo Tomás a 700 años de su canonización”, tendrá lugar en el Campus Puerto Madero de la Pontificia Universidad Católica Argentina Santa María de los Buenos Aires (UCA), con la participación de importantes expositores, entre ellos Monseñor Pedro Daniel Martínez Perea, lo cual habla de la calidad académica del Obispo cancelado.
En su Diócesis, la comunión se daba en la boca, cosa que se advertía antes de la misa, pues hay mucho turismo en la provincia, la Misa se celebra con una reverencia y respeto que impresionaba, los sacerdotes jóvenes, casi todos usaban sotana. Al final de la misa de rezaba la oración a San Miguel Arcángel como en la misa de siempre. Una gran participación de los fieles, que compartían totalmente lo obrado por su Obispo, pero ello no se tuvo en cuenta, no se le pregunto a la feligresía (muy poco sinodal si se quiere), si querían a su Obispo.
Y también es cierto quen San Luis hacían circular dibujos con el error cafarnaítico. Digamos todo
Disculpe, pero, ¿qué es «el error cafarnaítico»? A lo mejor lo he visto, pero es la primera vez que leo o escucho ese concepto.
El error cafarnaítico es el de quienes, en la sinagoga de Cafarnaúm (Jn 6,59), tras oir a Jesús predicar el sermón del Pan de Vida (Jn 6,26-58) entendieron éste en sentido canibalístico «¿Cómo puede este hombre darnos a comer su carne?» (Jn 6,52), esto es que Jesús daría a comer su carne en modo de sustancia y accidentes, en vez de solamente en modo de sustancia.
Noto que encontré el término solamente en «Historia de la Teología» de Illanes y Saranyana (1995), p. 13.
https://www.mercaba.org/Libros/illanes,%20jose%20luis%20-%20historia%20de%20la%20teologia.pdf