Hace casi un mes, la iglesia anglicana nombre a Sarah Mullally «arzobispo» de de Canterbury y cabeza de la iglesia de Inglaterra. En realidad, aunque formalmente lo nombra el rey, quien lo elige es el Primer Ministro, en esta caso, Keir Starmer, un socialista ateo y de la peor catadura.
La iglesia anglicana desde hace mucho no es más que un exquisito decorado de brocados, coros y orquestas completamente hueca por dentro. Es una farsa, y con el nombramiento de una arzobispa como cabeza, se ha terminado de convertir en un grotesco, propio de una obra de Eugène Ionesco o Luigi Pirandello. Para nosotros es una buena noticia porque esta decisión, a no dudarlo, provocará una buena cantidad de conversiones a la Iglesia católica, además del cisma interno que acaba de ocurrir: el 80% de los anglicanos practicantes, en su mayor parte africanos, se han separado de la comunión con la sede de Canterbury, y así lo han hecho saber. La iglesia de Inglaterra se ha quedado vacía, sin fieles.
El problema, sin embargo, es que nuestra Iglesia, desde hace décadas, está siguiendo la vía anglicana, y no sería extraño, por tanto, que dentro del algún tiempo tengamos una papisa entronizada en San Pedro. Puede parecer una exageración, pero no hace falta más que recurrir a la historia. Hace tres años publiqué en este blog un post titulado justamente La vía anglicana, que tuvo gran repercusión y que reproduzco a continuación, por lo oportuno y alarmante.
1. En 1841, el gobierno inglés y el arzobispo de Canterbury, acordaron con el rey de Prusia y las autoridades de las iglesias luterana y calvinista, establecer un obispado en Jerusalén que tuviera jurisdicción sobre los fieles de las tres comuniones, alternándose obispos anglicanos y luteranos. Esto despertó un gran escándalo y fue una de las causas que terminaron de definir a John Henry Newman en su conversión a Roma. Escribía al respecto: “Al parecer nos encontramos en un camino donde debemos fraternizar con todo tipo de protestantes, monofisitas, judíos medios conversos, drusos. Si un evento así llegara a suceder, no podré impedir que ningún hombre se vaya a Roma. Todos comenzarán a irse, tarde o temprano”. (Carta a J.W. Bowden, del 10 de octubre de 1841).
2. Pocos años después, en 1847, se produjo el “caso Gorham”. El obispo Phillpotts, de Exeter, decidió no concederle al reverendo Gorham la parroquia de Brampford Speke, aunque había sido nominado para tal cargo por la Corona, debido a que el clérigo sostenía que la administración del bautismo no implicaba la regeneración espiritual ni la gracia santificante. La situación creó un conflicto que debió ser resuelto por el Consejo Privado de la Reina que, dos años y medio más tarde, ordenó al obispo instalar a Gorham en el cargo que le negaba, basándose en que los candidatos no debían ser forzados a firmar aquellos puntos doctrinales sobre los que la iglesia anglicana no tenía doctrina clara. Esta situación, como es de suponer, despertó un gran malestar puesto que según muchos obispos y clérigos anglicanos, su iglesia tenía una doctrina definida con respecto a la gracia bautismal. Se elevó un protesta formal en la que sus firmantes aseguraban que la iglesia de Inglaterra, con el juicio a Gorham, “se separaba formalmente del cuerpo católico, y ya no podría asegurar a sus miembros la gracia de los sacramentos y la remisión de los pecados”. Algún tiempo después, los arzobispos de Canterbury y York declararon su apoyo a la sentencia del juicio. Fue esto lo que definió que los archidiáconos Henry Manning y Robert Wilberforce, y James Hope, un prominente miembro de la Cámara de los Lores, siguieran el camino de Newman y fueran admitidos en la Iglesia de Roma.
3. En 1913 tuvo lugar la “controversia de Kikuyo”. Todo había comenzado cuando dos diócesis anglicanas de África —Mombasa y Uganda— habían participado de un congreso de iglesias protestantes que había tenido lugar en Kikuyo (Kenia) y en el que se había tratado el tema de la colaboración entre las distintas denominaciones cristianas. La reunión terminó con una celebración litúrgica ecuménica, celebrada por un obispo anglicano, y “concelebrada” por pastores protestantes. Este hecho produjo un gran escándalo y división en Inglaterra. Los obispos participantes fueron denunciados como herejes, aunque finalmente se rehabilitó su gesto. ¿Era correcta esa postura aperturista de algunos sectores de la iglesia establecida? Ronald Knox, sacerdote anglicano, estaba en profundo desacuerdo y, para exponer su posición escribió en cuatro días un pequeño libro cuyo argumento era una simple reducción al absurdo. Lo tituló Reunion All Round y pueden leerlo, en inglés, aquí. Fue este uno de los hechos determinantes para que 1917 Knox se convirtiera a la Iglesia católica.
4. En 1947, el obispo anglicano de Birmingham Ernest Barnes, publicó un libro titulado The Rise of Christianity en el que ponía en duda la virginidad de María y la resurrección física de Jesús. Además, defendía públicamente la necesidad y conveniencia del control de la natalidad. Estos hechos provocaron una gran protesta en muchos ámbitos británicos, y se presionó para que Barnes fuera apartado de su sede, lo cual nunca sucedió. Sin embargo, muchos anglicanos —clérigos y fieles— vieron en esta situación una deriva inaceptable en su iglesia, y decidieron convertirse al catolicismo. Entre ellos estaba el sacerdote escocés Onich MacFarlene-Barrow, quien escribía: “Continuamente me hacía yo esta pregunta : ¿Es posible permanecer en comunión con un obispo que, a pesar de sus blasfemos discursos, no es privado de su cargo? Es cierto que los errores sostenidos por el obispo Barnes no podían considerarse precisamente como cosa rara, pues, desde la fundación de la Iglesia, en todos los tiempos se habían dado dignatarios eclesiásticos que decían y hacían cosas por las cuales se escandalizaban los fieles; sin embargo, nada me había preocupado nunca tanto como las manifestaciones del obispo de Birmingham y estaba convencido de que no me sería posible permanecer en la iglesia anglicana.”.
Seguramente podrían citarse otros casos similares, como la conversión de Graham Leonard, obispo de Londres en 1989, debido a la decisión de la iglesia de Inglaterra de conferir a mujeres el orden del presbiterado. Y en todos ellos se observa un patrón común: un hecho concreto de tendencia modernista tomado por la iglesia de Inglaterra en su conjunto o por obispos individuales pero con el apoyo de la jerarquía, provoca una o varias conversiones a la iglesia romana.
Saquemos ahora algunas conclusiones:
1. Buena parte de las afirmaciones o hechos que provocaron las crisis podrían ser hoy protagonizados por sacerdotes u obispos católicos, y tendrían el apoyo de la jerarquía vaticana. Pongamos un caso reciente: el cardenal Hollerich, S.J., la semana pasada defendió el “amor” homosexual, actitud bastante más osada que el control de la natalidad propiciado por el obispo Barnes. En cualquier seminario o universidad católica se enseña abiertamente la no virginidad de María y resurrección simbólica de Nuestro Señor (¿Hay que recordar, por ejemplo, al finado biblista argentino Luis Rivas?). En Alemania, las ceremonias con intercomunión entre católicos y luteranos es cosas corriente, y el mismo papa Francisco dio públicamente la comunión a una mujer protestante. A ningún obispo católico se le ocurriría suspender a alguno de sus sacerdotes si éste pusiera en duda la doctrina sobre la justificación de las aguas bautismales, y las fraternizaciones con protestantes, judíos y budistas son cosa corriente desde el lamentable episodio de Asís.
La Iglesia católica está, con toda evidencia, en el mismo lugar en que estaba la iglesia de Inglaterra hace un siglo.
2. La iglesia anglicana hoy ha desaparecido. Sólo queda una estructura oficial, mantenida por el Estado, que cumple una función social y decorativa, pero en ella cada uno cree lo que quiere, sus templos están vacíos y cerrados, y muy pocos son los que encuentran en ella algún vestigio de vida propiamente espiritual. Es decir, ha dejado de ser una religión.
¿Anunciará esta situación el futuro cercano de la Iglesia católica, dada la similitud de trayectorias?
3. Los anglicanos que fueron testigos de los casos relatados tenían un lugar donde refugiarse: Roma. Y muchos de ellos lo hicieron. Nosotros, los católicos del siglo XXI, no lo tenemos, pues afirmamos que la iglesia fundada por Nuestro Señor es la iglesia romana. Y los que propone un escape a la ortodoxia, mucho me temo que también los ortodoxos estén en el mismo derrotero. Basta ver esta noticia muy reciente.
Si la iglesia católica continúa, entonces, el camino de defección que emprendió a partir de los ’60 y que aceleró con el papa Francisco, mucho me temo que para permanecer fieles a la fe de los apóstoles debamos pensar, en algún momento más o menos cercano, en soluciones que no serán nada fáciles de tomar.
“Cuando vuelva el Hijo del Hombre, ¿encontrará fe sobre la tierra? (Lc. 18,8).

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La diferencia es que la Iglesia de Inglaterra pasó de ser una Iglesia nacional con Enrique VIII a ser una Iglesia netamente protestante, con las acciones radicales propias de este tipo de transiciones (profanación y demolición de iglesias, asesinato persecución y prescripción pública y social de los católicos y un larguísimo etcétera). Basta ver su recorrido de declaraciones doctrinales desde el minuto uno. Son cabalmente protestantes.
A Newman le tocó justo un periodo de romantización ritual y de puesta en valor de la herencia medieval inglesa, donde el brocado, los platos de comunión dorados y la vuelta a los smells and bells escondía impúdicamente la adhesión a las herejías reformadas. Los Tractos y el Oxford Movement pretendían explicar y darle una pátina de validación a un armatoste podrido. La mayor prueba contemporánea es esa serie de puntos que usted menciona, pero en realidad son muchos más.
La Iglesia católica podrá tener muchos actos o declaraciones que podrán ser polémicas en comparación con el pasado. Lo mismo pasa en el mundo ortodoxo y de las Antiguas Iglesias Orientales; en otra época un obispo ortodoxo asistiendo a una Misa papal habría sido depuesto en Constantinopla. Las discusiones y acuerdos doctrinales de los 90′ hubieran sido imposibles. El mundo y nosotros somos hijos de otra época y no hay que preocuparse más de lo que se preocuparon las gentes de los siglos más tristes y descoloridos de la Edad Media cuando supuestamente todo andaba de maravillas en la ahora tan anhelada Cristiandad.
A todo esto….cúal es la situación de los Ordinariatos que se establecieron bajo el Papa Benedicto? estarán creciendo? los están persiguiendo igual que a las comunidades diocesanas de Misa Tradicional?….por otro lado: La «Experiencia de la Tradición» como la denominó Mons. Lefebvre no se puede hacer «dentro» de la estructura de la Jerarquía Modernista actual…lo acaban de reconocer los Redentoristas Transalpinos luego de su capitulo general en una declaración de rechazo a la «Iglesia Sinodal» y todo lo que ella representa…vale la pena leer esta declaración…Saludos Don Wander
¿Por qué razón, la Masonería no permite que la Iglesia Católica le elija sus autoridades y su línea de acción?
Sin embargo, la Masonería se ha entrometido, infiltrado y digitado el curso de acción de la Iglesia Católica desde su creación en 1717.
Y más aún, se ve dicha intromisión y creación de mascarones de proa en las sectas que protestan y protestan.
Extrañas dicotomías y posturas diametralmente opuestas.
O no tanto, claro está.
De paso, no se entiende cómo es que los «patriarcas de la tolerancia» sean tan intolerantes con los que no siguen su accionar o pueden llegar a resultarles una piedra en el zapato. O un cordón montañoso.
No podés comparar la descentralización de poder de los ortodoxos con el verticalismo católico. Que el patriarca de Constantinopla se de de besos con herejes no trae aparejado que los demás obispos le seguirán en los osculos, como sí lo hacen los obispos pedestres que tenemos. Dejemos a los ortodoxos de lado, que ellos poco y nada se interesan por nuestros problemas.
Nuevamente los fieles africanos dan testimonio de su fe. Que sean bendecidos por su servicio universal
A ver, aún les queda a los negros anglicanos para poder hablar propiamente de fe, pero algo es algo, no han perdido la brújula de la ley natural. Ahora se encuentran con que eran fieles de una iglesia nacional de una nación que ni tan siquiera es la suya y que ahora los abandona. Si quieren salvarse ya saben que hacer.
wanderer, la ocurrencia del arzobispo elpidophoros no quiere decir que la ortodoxia este siguiendo el mismo camino suicida del anglicanismo y del catolicismo, recordar que este arzobispo fue ferozmente criticado por este hecho por los propios obispos griegos y los monjes del monte athos. por ultimo si la ortodoxia griega de repente siguiera ese camino suicida, no significa que la ortodoxia a nivel mundial también lo este siguiendo y muchos de esos ortodoxos griegos simplemente se irían a otras jurisdicciones de la ortodoxia, ya sea rumana, serbia, bulgara o rusa, jurisdicciones por cierto bastante intransigentes en lo doctrinal y moral.
De acuerdo con usted.
Esto es lo que siempre pasa cuando la religión es controlada por los políticos, esto es, por las oligarquías que controlan a esos políticos.
Al final lo que importa no es la religión ni la doctrina ni seguir a Cristo; lo que importa es la voluntad del político y cómo puede atornillarse a la poltrona.
¿Que hoy la «moda» es el feminismo, la homosexualidad y el antiblanquismo woke?
«Pues vamos a nombrar», dicen, «a una mujer, lesbiana y negra»
(parece ser que en este caso no tenían a mano bastantes mujeres lesbianas de raza negra de donde escoger; pero paciencia, que todo se andará)
Y eso a sabiendas de que esta decisión iba a partir en dos la comunidad anglicana mundial, que no quiere ni oír hablar de estas historias (ya ha habido el cisma)
Aun así han preferido poner como autoridad a alguien a quien el Pueblo pueda imitar.
Lo que no es nada extraordinario, porque los mismos, en Europa y Estados Unidos, se empeñan en poner como líderes políticos a homosexuales, agnósticos o musulmanes, como si no tuvieran gente normal.
Para hacer juego con esta entrada, recordaré aquí a la ex alcaldesa de Chicago Lori Lightfoot, mujer, lesbiana y negra (Chicago tiene 2.740.000 habitantes) (por cierto, que su gestión fue un desastre)
Sí, parece que se trata de normalizar practicas sexuales por el viejo método de darles prestigio social (y político ) mientras se pide el voto de ciertos colectivos con el color de la piel o el género del postulante.
No debe cundir el desánimo. La promesa del Señor está ahí. Sin embargo, creo que estamos en un proceso de purificación muy necesaria. El «pequeño rebaño» cada día esta más cerca. Cuando no haya dinero que coger ni poder que tener, creo que todos los que realmente no creen se irán. Y puede que caigan muchas estructuras y toda la cáscara hueca que hay en la Iglesia. Sin embargo, creo que a pesar de todo, y aunque pueda caer incluso el Vaticano, pienso que el sucesor de Pedro, al que le toque tal papelón, va a estar donde tiene que estar.
Estoy bastante convencido de que en un momento dado, los herejes varios y amorales dentro de la Iglesia intentarán alguna bravuconería y el Papa les dirá que no. Ahí romperán. El cisma no va a venir del lado ortodoxo, por mucho que se sospeche. Creo que va a venir del lado «hereje».
AJ
Reenvío comentario corregido por errores ortográficos anteriores:
Estimado Wanderer:
Para ser católicos hay que estar bautizados, profesar la Fe católica y estar en comunión con la Jerarquía de la Iglesia cum Petro et sub Petro. Pensemos la situación extrema: un Papa, por fuera de su Magisterio infalible y en una injusta decisión de gobierno (algo perfectamente posible) enseña que 2+2=5 y exige obediencia a esa enseñanza bajo pena de excomunión. ¿Qué hará un católico que tiene sentido sobrenatural pero también sentido común (y como decía el Padre Ezcurra, sentido del humor?) Pues dirá que el Papa debería volver a 1° grado del Nivel Primario porque no sabe lo más básico de la matemática. Y si por eso lo excomulgan, se quedará tan tranquilo pues será una excomunión inválida. ¿Supone eso que sea lícito exponerse imprudentemente ante una posible excomunión inválida? Por supuesto que no, sobre todo para no escandalizar a los más sencillos. Pero «in extremis» y puestos todos los medios (oración, mortificación, sacramentos, consejo con otras personas prudentes, etc), no quedará otro camino. Cámbiese 2+2= 5 por adoración de la Pachamama, decir que todas las religiones son lícitos caminos a Dios, aceptar la homosexualidad como un «estilo de vida» conforme al Evangelio y un largo etcétera, y se entenderá la analogía. No conviene exponerse a una excomunión por cuestiones opinables o prudenciales, pero no quedará otra opción si lo que se pide implica consentir una heterodoxia, una herejía o lisa y claramente apostatar de la Fe católica. No sé si fue San Agustín u otro Padre de la Iglesia quien, según tengo entendido, afirmó que al final de los tiempos (no sostengo dogmáticamente que estemos en esa etapa histórica) habrá algunos católicos que aparentemente estarán adentro de la Iglesia pero en rigor estarán afuera, mientras que otros aparentemente fuera de la Iglesia, stricto sensu estarán adentro. Y por supuesto no supone esto adherir a la herejía de una Iglesia puramente espiritual. Sólo que los límites institucionales están resgaurdados por la justicia y el derecho, no por caprichos episcopales o papales.
Que tenga un buen día
El Restaurador de las Leyes
Estimado Wanderer
Muy bueno su análisis, y recordaba un texto que leí en mi juventud de un famoso converso León Bloy (El alma de Napoleón), en el capítulo “La Isla infame” extraigo algunos párrafos:
“Pero Inglaterra no era solamente el enemigo natural de Francia. Era su enemigo sobrenatural. Hacía cerca de tres siglos -antes que, bajo las faldas de la odiosa Isabel, se desencadenasen los demonios impuros del mercantilismo protestante- el padre de esta yegua coronada, el polígamo Enrique VIII, no había tenido más que hacer un ademán para que toda Inglaterra, otrora llamada la Isla de los Santos, renegara de la Iglesia. Bochorno mayor e inicial de ese reino consagrado a Satán por un amo amasado en lodo, impaciente de una autoridad religiosa que se oponía a sus lascivias. Instantáneamente la libre Inglaterra apostató, y tanto más gustosamente, cuanto el rey concedía con munificencia los bienes de los obispados y monasterios a sus domésticos obedientes. Hubo mártires, pero en número reducido”….” Esto, mientras Francia, convulsionada de horror, luchaba furiosamente contra la herejía, y se preparaba a combatirla por espacio de cincuenta años, por todos los medios, hasta la abjuración de otro lascivo obligado a aceptar la misa para reinar sobre la progenie espiritual de San Dionisio y de San Martín”
Ciertamente los ingleses espantados podían ir a Roma, ¿y nosotros?, tal vez al Monte Calvario, con Maria, o al desierto donde el Señor tiene preparado un refugio, para su resto fiel.
“Clamo, pues, hacia Ti, Señor. ¿Es creíble que habites todavía una morada que esos miserables dicen tuya y que pretenden sostener como pilares indestructibles? Dame la fuerza de un Sansón para derribar de una vez para siempre esta caverna de ladrones y de imbéciles, más despiadados que asesinos. Entonces, Santísimo Sacramento, irás por los caminos y los campos, llevado en los corazones ardientes y palpitantes de algunos lapidados, que serán tus pobres y en los que delegarás tu poder. Y como está próxima la hora en que el Paracleto venga por fin, ¡nunca se habrá visto nada más hermoso! (L.Bloy)
Cuando eligieron a Prevost comenté que lo más urgente era claridad doctrinal y disciplina eclesiastica, cosa que sigo sosteniendo ante algunas pequeñas señales que se han producido con alguna designación.
Igual estamos mejorando, este papa habla siempre de la centralidad de Cristo y en general, del orden natural en la familia.
Pero si la disciplina eclesiastica se aplicase siempre y como consecuencia inmediata de las desubicaciones de algunos curas y obispos, creo que el crecimiento de la Iglesia, en especial de anglicanos, protestantes, luteranos, etc., serios o medianamente serios, se multiplicaría exponencialmente, porque quizas se producirían sin necesidad de que las provoquen las desubicaciones de sus propios «curas y obispos/as».
Excelente artículo querido Wanderer. En cuanto a la noticia de la iglesia ortodoxa ¿Cual cree que hubiese sido la respuesta adecuada del obispo? ¿Es correcto negarle el bautismo al niño?
Oh ingenuo de mi, siempre tuve por.mero decorado a la Iglesia de Inglaterra.
Hilbert
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Por Fe sabemos que las puertas del infierno no prevalecerán contra la Iglesia de Cristo. De manera que no llegaremos nunca a esa muerte y vacío, por más que tantos hechos lamentables parezcan anunciarlo.
La iglesia anglicana, en tal sentido, ‘nació muerta», pues desde su origen no se fundó en la Piedra querida por el Señor. Tarde o temprano llegaría a su fin, porque sus cimientos siempre fueron en arena.
Sin embargo, si la estructura jerárquica humana y visible de la Iglesia de Cristo llega a perder el rumbo y comienza a trasladar sus cimientos desde la piedra a la arena, por cierto que tal edificio visible caerá y morirá. Pero ello ocurrirá porque habrá dejado -mucho antes – de ser la verdadera Iglesia.
¿Es posible que veamos vaciarse de vida y desaparecer la estructura formal visible de la Iglesia Católica? Claro que sí.
Pero ¿podremos decir que ha muerto la Iglesia de Cristo? De ninguna manera. Porque ella estará siempre allí donde permanezca la Fe, así sea en las catacumbas. Esta es la Iglesia «más pequeña pero más santa», que algunos santos anunciaron y también, más recientemente, el Papa Benedicto XVI.
Que las puertas del infierno puedan prevalecer contra las del Vaticano y todo lo humanamente visible, en absoluto podría significar incumplimiento de la promesa del Señor, porque la Iglesia de Cristo no puede ser identificada con las paredes físicas de un templo terrestre. De otra manera no habría podido San Atanasio decir: «ellos tienen los templos, pero nosotros tenemos la Fe».
Sin embargo -y esto es lo triste y dramático -cuando las estructuras visibles caigan por estar ya vacías de vida, muchos perderán la Fe. Porque como bien dice don Wanderer, no habrá lugares visibles oficiales a dónde ir. Y las decisiones que habrá que tomar serán en efecto durísimas.
Fraternalmente.
Es exactamente como usted dice.
No pueden prevalecer contra todo lo visible sin prevalecer contra la Iglesia, pues esta es visible. A no ser que se sea protestante y se hable de una Iglesia puramente invisible.
Entiendo que Frater Abelardus se refiere a realiades que se han dado a lo largo de la historia de la Iglesia donde ésta, aunque visible, permanece oculta.
Tal cual aclara don Wanderer.
Una Iglesia de catacumbas, por ejemplo, no deja de ser visible del todo.
Sin desaparecer absolutamente, lo visible puede llegar a ser muy disminuido.
También puede darse el caso de que la Iglesia visible permanezca tal, pero no en los lugares donde solía hallarse.
En fin, existen varias posibilidades sin necesidad de caer en la herejía de la Iglesia puramente espiritual.
Fraternalmente.
Bueno, estamos más o menos, en el terreno de Meinvielle respecto a las dos iglesias, la de la publicidad y la de las promesas: «no hay dificultad en admitir que la Iglesia de la publicidad pueda ser ganada por el enemigo y convertirse de Iglesia Católica en Iglesia gnóstica. Puede haber dos Iglesias, la una la de la publicidad, Iglesia magnificada en la propaganda, con obispos, sacerdotes y teólogos publicitados, y aun con un Pontífice de actitudes ambiguas; y otra, Iglesia del silencio, con un Papa fiel a Jesucristo en su enseñanza y con algunos sacerdotes, obispos y fieles que le sean adictos, esparcidos como «pusillus grex» por toda la tierra. Esta segunda sería la Iglesia de las promesas, y no aquella primera, que pudiera defeccionar«.
La única opción para un católico es dejar de pagar. No puedo hacerme cismático. Mientras sepa que el sacerdote que administra los sacramentos está válidamente ordenado, me confesaré, bautizaré y comulgaré con él, pues son los sacramentos lo que aviva la vida de la gracia . Si sus sermones son heréticos, simplemente no los escucharé.
En otras palabras, yo no me voy hasta que me echen manu militari. Mientras tanto ni un céntimo. Se podrá llegar a sufrir mucho viendo un panorama así pero no hay otra opción para un católico aparte de permanecer y buscar lo más ortodoxo posible para no morirse de asco.
Hace tiempo que hago algo parecido
Nunca aportar algo en misa dominical porque una fracción va destinada al obispado.
Lo mejor es entregar el aporte propio cada tanto en mano del sacerdote con la expresa indicación de que nos se quiere que unq parte vaya al obispado.
Hágale la compra en el super, regálele bonos no cambiables por dinero para que pueda adquirir ropa y calzado…si tiene un negocio (ej un taller de reparación ) asegúrese que queda bien servido gratis et amore…
Si queremos sacerdotes, eso hay que pagarlo, como todo en esta vida. Y como queremos también que nos paguen por nuestros servicios profesionales; ni más ni menos.
No podemos dejar en la indigencia a los líderes naturales de las comunidades católicas, especialmente a los que vivan la sana doctrina.
Pero efectivamente eso de mantener obispos pachamámicos, bergoglianos o montoneros; eso sí que no.
«over muy dead body» dicen por ahí al norte.
Me parece muy bien su decisión, pero puede hacer también algo más constructivo:
ese dinero que usted, con muy buen juicio, se niega a dar a la Iglesia Protestantizante Romana para que siga pecando, puede invertirlo si se lo da a la FSSPX.
No hace falta que atienda a sus ceremonias ni aprenda latín; basta ayudar a los que, por ahora, siguen manteniendo la ortodoxia.
Mientras que los de la FSSPX sigan existiendo, la llama de Cristo seguirá, como un faro, iluminando la tierra, trayendo consuelo a los humanos y santidad a los católicos.
Al contrario que los estadounidenses, esperamos que sea «el gobierno» (esto es, el político) el que nos saque las castañas del fuego mientras nos quejamos llorosos como niños. Hay que ser hombres; y proactivos.
Y cuando lo que quede de Iglesia Católica se arrepienta y vuelva al camino recto, podrá continuar, también si quiere, con su diezmo.
Estimado anónimo de las 11:58:
Concuerdo con usted en que la FSSPX hace una labor encomiable en liturgia y doctrina. Estoy muy lejos de despreciarla en cuanto institución. Y opino que debe ser ayudada.
Mas, con corazón caritativo, es mejor no reducir la Iglesia a la sola FSSPX. Hacerlo, implica dejar fuera a pastores y fieles -no adscritos a la Fraternidad- que no obstante son verdaderamente católicos, que trabajan por el Reino y han sufrido, sufren y sufrirán mucho. La luz de Cristo también brilla en ellos. Y muchas veces con el perfume del martirio blanco.
Fraternalmente.
Nunca falta el del remanente fiel. El chiste es buenazo, igualmente.
A la FSSX o a quien crea conveniente y personalmente prefiere como dice el shur de arriba darselo en mano o en especie al buen sacerdote que yo conozca, que diocesanos buenos hay muchos todavía, eh. Que una cosa son los jerarcas y otra los pastores
Pues, qué decirle, Wanderer… Todavía recuerdo la era benedictina, cuando me consolaba pensando para mis adentros, al ver el desastre progresista aquí y allá, que en la columna de Pedro tendríamos algún reposo. Me trataba de convencer: «No, no, es imposible, la Iglesia no puede fallar. Cuando lo peor esté por suceder, el Eterno salvará las cosas como lo hizo con la Humanae vitae o con la definición de JPII sobre el sacerdocio para las mujeres».
Ya no puedo consolarme con ese pensamiento. Desearía entrañablemente rechazar la hipótesis según la cual la Iglesia católica está en el camino de la anglicana hace un siglo, pero me vence la realidad.
Dios tenga piedad de todos nosotros.
G. Marivs
El Pontífice cuyo nombre seglar coincidía con aquél que utiliza usted en su firma concretó, impulsó, favoreció y/o toleró una cantidad de actos de gobierno suficiente como para justificar el desconsuelo personal que expresa en su comentario.
Esa es la tragedia de un mal Pontífice: Al no cumplir el cometido de confirmar a sus hermanos en la Fe, provoca los indeseables efectos contrarios: duda, inquietud, inseguridad y desconsuelo.
De ahí nace la auténtica esperanza en lo que Dios puede hacer a través de León XIV. Insisto. No en lo que puede hacer el nuevo Papa, sino en lo que a través de él puede hacer Dios.
Podremos estar más o menos de acuerdo en lo que diré a continuación: algo hay en la persona de León XIV que me mantiene esperanzado y dispuesto a darle tiempo. Sin ir más lejos, esto de que el Papa necesita tiempo lo ha dicho nada menos que Cardenal Sarah, cuya opinión considero digna de tomar en cuenta.
Más de una vez se ha mencionado en este foro -y con razón – que muchas cosas (actos, nombramientos, etc.) sólo están siguiendo la inercia del impulso dado por Francisco. A eso sumemos el Año Jubilar, cuyo programa ya estaba definido mucho antes de que el Cardenal Prevost pensase siquiera que podrían escogerlo como Sucesor de Pedro.
Puede replicarse que hay muchas otras cosas en que León XIV ya podría haber demostrado una mejor mano. Es posible. Sin embargo, opino que el Papa aún no cuenta con el tiempo y espacio suficientes como para hablar de actos propiamente «suyos».
En caso de querer una auténtica restauración y renovación en Cristo, no ha de ser fácil -apenas en cinco meses- tronchar doce años de mal Pontificado.
Dios es quien puede. Quiera Él que León XIV sea su dócil instrumento.
Oremus.
Fraternalmente.
Frater: su expresión de deseo es la mía. No me cuento entre el número de los que han concluido que Su Santidad es un Bergoglio 2.0 o semejante. De hecho, en intervenciones anteriores hablé favorablemente sobre él. Empero, jugando con algo que decían mis queridos romanos: senatores boni viri, senatus mala bestia. El problema es estructural, y eso parece ir más allá de personalismos. La sugerencia hecha por algún otro en este blog, de León XIV como un Napoleón III también es peligrosamente sugerente.
Es tiempo de hacer ejercicio de memoria de las profecías relativas al exilio. No para caer en la tontería narcisista del remanente fiel, sino para estar alerta y vigilantes; desengañados, que diría Quevedo. Sabrán Dios (y quizás el Wanderer, je) qué difíciles decisiones habrá que tomar en el futuro. O no, que quizás se arregla todo. La providencia no juega a los dados, pero saca hijos de Abraham de las piedras.
G. Marivs
Estoy comentando desde la ignorancia, así que apreciaría si quien tenga más conocimiento me corrige, o me da la razón con argumentos fundamentados que yo desconozco.
Hace tiempo vimos al Papa Francisco orar con el Arzobispo de Canterbury. Esta semana el Papa León XIV lo hará con el rey Carlos III… Por ahora, dejemos de lado sus acercamientos y simpatías con el Islam, y solo viéndolo como jefe supremo de la Iglesia Anglicana que es:
¿Podría ser esto una manera de seguir con el ecumenismo sin tener que orar públicamente con una «arzobispa»? La Iglesia Católica no reconoce la ordenación femenina, así que la Santa Sede está entre la espada y la pared entre reconocer a la nueva líder, aunque solo sea diplomáticamente, y mantener su posición con respecto a la ordenación de mujeres. Y al hacerlo ahora con el rey, no sería extraño que en el futuro lo sigan haciendo, y después de Carlos el sucesor será William, otro hombre.
Con todo lo que se ha venido trabajando con respecto al ecumenismo desde hace ya varias décadas, no sé hasta qué punto sería positivo que de pronto el Vaticano frenara todos los avances y cortara relaciones con los demás cristianos. Así sea para reafirmar la doctrina católica, pienso que tendría consecuencias negativas para los fieles católicos que viven en otros países cristianos (por ejemplo rechazo, expulsión o peor aún persecución).
Entonces, a mi modo de ver, es preferible seguir «cediendo» con cosas relativamente sin importancia para lograr mayor unidad y especialmente proteger a los fieles en zonas complicadas. Claro, sin dejar de ser firmes en la doctrina y enseñanzas que Nuestro Señor nos dejó, y sin ceder a las ideas del mundo.
¿Estoy en un error por pensar de esa manera?
Axel.
Axel, yo no sería tan optimista. El Papá rezará con el rey porque éste hará una visita de estado al Vaticano. No le queda otra, aunque supongo que lo hará con gusto.
Me pregunto qué ocurriría si la visita la hiciera la arzobispa.
Estimado Wanderer, la reina Isabel II nunca fue recibida en calidad de «jefe supremo de la Iglesia Anglicana», ¿o sí? No recuerdo haber visto que ella rezara públicamente con ningún Papa.
La Iglesia no recomoce la ordenación de las mujeres, pero tampoco reconoce las órdenes anglicanas en general, cf. Apostolicae Curae, de forma que todos los «obispos» anglicanos no son más que gente disfrazada.
Me acuerdo que cuando eligieron a la señora de marras, estaban todos en las redes sociales corriendo como gallinas descabezadas escandalizándose por anticipado de lo que iría a decir el papa si la saludase con alguna clase de mensaje. Pues, por ahora… radio silence.
El Papa, o usted o un servidor…puede rezar con quien quiera.
Y ciertamente Jesús no hizo ascos a mezclarse con prostitutas, sacerdotes o publicamos.
Pero una cosa es rezar con quien sea y otra muy diferente es reconocer ordenaciones sacerdotales o episcopales como legítimas, porque eso tiene que ver directamente con la doctrina de la Iglesia y siempre trae consecuencias inesperadas.
Si algo tiene que señalar el pos-bergoglismo es no imponer a la Iglesia Universal los caprichos, ocurrencias o intuiciones personales de un autócrata.