La Semana Santa como sancta sanctorum del año litúrgico

Las siguientes reflexiones son fruto de una larga conversación que tuve con un buen amigo y excelente historiador de la liturgia, en una de las pausas de un congreso que, sobre ese tema, tuvo lugar en Madrid, en enero de 2026. Curiosamente, lo que la Iglesia y sus instituciones no hacen —un estudio científico y serio de la liturgia y su historia—, lo hacen académicos de universidades financiadas por estados laicos.

La liturgia, a lo largo de la historia, ha ido cambiando. Y lo ha hecho de un modo orgánico —es lo que se llama el “desarrollo orgánico de la liturgia” que tan bien explicó Alcuin Reid en su libro—, y por eso mismo, fue una novedad absoluta que los cambios abruptos producidos luego del Concilio Vaticano II, hayan sido fruto de una grupo de eruditos que, sentados en sus escritorios de arqueología, determinaron qué mochar aquí y qué agregar allá. Se trató de un escandaloso y gravísimo despropósito como bien los señaló, entre muchos otros, el cardenal Ratzinger.

Los cambios debidos al desarrollo orgánico no tenían motivaciones teológicas sino en general razones prácticas, políticas o de circunstancias históricas. Por ejemplo, cuando Carlomagno recibe en el siglo VIII el “misal” (que no era tal porque no existía un libro litúrgico con ese nombre sino que era el sacramentario del Papa Adrián) que se utilizaba en la Curia Romana para hacerlo normativo en su imperio, encuentra que le “faltan” muchas partes. Entonces, poco a poco, se fue completando con las oraciones y usos francos. Y de allí surgirá el “misal” romano-germánico que, años después, será utilizado también en Roma. 

Otro ejemplo: las palomas eucarísticas, que tan bellas nos parecen —y lo son— que se usaban para la reserva del Santísimo Sacramento, y que estaban suspendidas sobre el altar. Aparecen en Oriente en el siglo V, luego pasan a Occidente y desaparecen completamente en el XIV. El motivo no fue uno solo, pero el que más influyó es que no eran prácticas para el uso diario de la reserva eucarística, y con mucha frecuencia las cadenas que las sostenía se cortaban, y las sagradas especies terminaban en el piso. 

Cambios de este tipo podemos encontrar muchos pero cuando se estudia la historia de este desarrollo se aprecia que hay un sector, una zona de la liturgia que parece intocable, una especie de sancta sanctorum, pues en ella nadie se animó a meter mano. Me refiero, claro, a las ceremonias cuaresmales y, en particular, de la Semana Santa. Y lo que digo se aprecia no solamente al estudiar los ritos que aparecen detallados en los libros litúrgicos más antiguos que se conservan, sino porque la Semana Santa conservó una serie de elementos arcaicos —y utilizo el término no en un sentido despectivo sino todo lo contrario, como venerables— que poco a poco habían ido desapareciendo de las ceremonias propias del año litúrgico. 

Uno de los elementos más llamativos, y que a nosotros nos resulta hoy muy extraño, era la “misa de prresantificados”, o Missa Praesanctificatorum, como la denomina el misal tridentino, que se celebraba el Viernes Santo. Era, en términos simples, una “misa” en la que no se decía el Canon Romano —y en la que no había por tanto consagración— sino que se consumían los “dones” que habían sido consagrados o presantificados el Jueves Santo. 

Pero veamos algunos otros. En las ceremonias litúrgicas de los primero siglos, todos los ministros ordenados (presbíteros, diáconos y subdiáconos) usaban casulla, y recordemos que se trataba de casullas “planetas”, es decir, casi circulares (la casulla de “guitarra” es una evolución de aquella que se impuso en el siglo XVI). Al ser las ceremonias muy complejas y que requerían movimientos constantes, los diáconos y subdiáconos comenzaron a plegar sus casullas en la parte del frente o bien, cruzadas sobre el pecho, a fin de tener más libertad de movimientos. Esta costumbre aparece ya en el Ordo Romanus I (el documento más antiguo que recoge las ceremonias, no las oraciones, del rito romano). Con el paso del tiempo, adquirieron una vestimenta propia, mucho más cómoda y práctica porque tenía mangas, y que ya estaba en uso en la sociedad civil: la dalmática para el diácono y la túnica o tunicela para el subdiácono. Sin embargo, curiosamente durante la cuaresma y la Semana Santa los diáconos continuaron usando casullas plegadas. Y así fue hasta épocas recientes, incluso cuando ya no tenía ningún sentido, pues la casullas “romanas” o “de guitarra” no impiden los movimientos. 

Veamos otros ejemplo. El Jueves Santo se hace el traslado del Santísimo Sacramento, luego de la misa in Coena Domini, del altar mayor al “monumento”. Este monumento suele ser aún hoy una especie de cofre o arca pequeña. Este objeto litúrgico, llamado arqueta, se utilizó durante muchos siglos como el sagrario habitual, en el que también solían custodiarse las reliquias de los santos. En cualquier museo de la Edad Media o museos diocesanos que se visite en Europa podrán apreciarse las arquetas: cofres más o menos pequeños, muy ornamentados por dentro pero generalmente sobrios por fuera. Era sagrarios móviles, que se ubicaban a veces sobre columnas bajas en algún lugar del templo o se los trasladaba a la sacristía, por ejemplo. Será recién en siglo XV que se establece la costumbre y luego la norma, de que sagrario no sea ya móvil sino fijo, y se ubique sobre el altar, que es lo que vemos en cualquier iglesia “pre-conciliar”. Sin embargo, para la Semana Santa, nada cambió: se continuó usando la arqueta como se había hecho desde siempre.

Lo musical no es menor tampoco y también es un buen ejemplo de lo que decimos. El no emplear el órgano ni otros instrumentos musicales (en Cuaresma solo se permite el órgano para sostener el canto y a partir del jueves santo ni siquiera eso) es otra reminicencia de la liturgia antigua donde cantar a capella, sin acompañamiento musical, era la forma primitiva del canto sagrado romano (en Oriente sigue siendo así). El cabildo de san Pedro del Vaticano mantuvo esa tradición casi hasta nuestros días: allí se cantaba siempre a capella; el órgano que hoy escuchamos en la basílica de San Pedro –y que es bastante pequeño– se instaló durante el pontificado de Juan XXIII.
Otro caso. El Domingo de Ramos (y también el 1er Domingo de Cuaresma) conservan el salmo entero en el Tracto. Este fue el uso primitivo. Conforme las melodías gregorianas, confiadas a la schola cantorum, se fueron complicando con melismas recargados, y por lo tanto haciendo más larga su ejecución, el Tracto se redujo a algunos versículos del salmo respectivo, salvo en los dos domingos citados.

Otro detalle que puede parecernos curioso es que durante el tiempo de Pasión, se omite el Gloria Patri al final de los salmos en el canto del oficio. Esto es una supervivencia manifiesta de los ritos antiguos que se usaban en Roma en la época en la que el canto antifonal aún no comprendía el Gloria Patri y explica Jungmann “es lo mismo que observamos en tantas otras ceremonias de Semana Santa y que obedece al sentido tradicional tan característico en la liturgia. En la misa del Sábado Santo, en la que falta el Introito y los otros cantos antifonales del ofertorio y de la comunión, y en el Viernes Santo que carece del rito de entrada, tenemos los ejemplos más característicos de este espíritu. Si no se podían conservar los ritos antiguos en todas las fiestas por lo menos que sobrevivieran en las grandes solemnidades como nota distintiva de las mismas”.

Un último ejemplo. Sabemos que todos los ritos litúrgicos cristianos ocultaban el santuario a los ojos de los fieles. Esto sigue ocurriendo, por ejemplo, en el rito bizantino con el iconostasio, o en el rito armenio con las cortinas. También en el rito romano el santuario estaba oculto. El ejemplo más claro son los jubé o rood screen (no hay una palabra castellana para traducirlo), es decir, una estructura de madera o piedra que, a modo de pantalla (screen) separaba el presbiterio de la nave del templo. Se ve claramente en las iglesias anglicanas en Inglaterra, que lo conservaron después de la Reforma, y puede verse aún, por ejemplo, en la iglesia de Saint Étienne du Mont en París, ubicada en uno de los lugares de culto cristiano más antiguos de la Lutetia romana, que conserva un magnífico  jubé de piedra. En España, podría ser equiparado al transcoro que se aprecia en muchas catedrales o colegiatas. Esta disposición arquitectónica desapareció de las iglesias occidentales en el siglo XVI. Sin embargo, para la cuaresma, en muchos sitios, se siguió utilizando la cortina, decorada con imágenes relativas a la Pasión o de sobrio color blanco, que se corrían durante la celebración de la misa, ocultando el santuario. Sólo se descorría una parte de la derecha para la lectura de la epístola, de la izquierda para el Evangelio y el centro para la Elevación. Aún es posible ver en muchas iglesias, a los costados del altar, los soportes de los que se colgaban las cortinas. Esta costumbre siguió vigente en Barcelona hasta la década de 1960.

Una primera conclusión entonces es que la cuaresma y, sobre todo, la Semana Santa constituían para la liturgia una especie de sancta sanctorum, un “jardín cerrado” al cual se accedía con sumo cuidado y con los pies descalzos, como aún se hace el Viernes Santo. Tenía un carácter tan sagrado y se lo trataba con tanta reverencia que nadie, ni aún los pontífices más santos, habían osado modificarla, conservando en ella los elementos más arcaicos de la liturgia romana.

La segunda conclusión es obvia: resulta inconcebible que una “comisión de expertos”, integrada y quizás dirigida en la sombras por un sacerdote lazarista llamado Annibale Bugnini, haya osado, en 1954, modificar completamente las ceremonias de Semana Santa, destruyendo lo que hasta entonces se había celebrado durante mucho más de un milenio, y por el simple gusto de aggiornar. Y resulta más incompresible aún que un Papa como Pío XII haya tenido la osadía inaudita de aprobar esa reforma.  

41 comentarios en “La Semana Santa como sancta sanctorum del año litúrgico

  1. Avatar de Desconocido Anónimo

    Doña Mary Poppins: No creo que le siga su consejo, mire un poquito de una transmisión de la «Divina Liturgia» del eparca de los melkitas… «Saber que vendrás, saber que estarás, partiendo a los pobres tu paaaaan». Nah, gracias. Mejor me busco un cura uruguayo que es oriental de nacimiento jajaja.

    1. Avatar de Desconocido Anónimo

      Nunca es conveniente observar la regla de la liturgia en la diáspora, pues generalmente está influenciada por la distancia y el entorno, cualquiera sea. Esto es así para todas las Iglesias de origen apostólico. Sin distinción entre católicos y ortodoxos, se ven mujeres sin velo, bancos latinos, gente arrodillada en domingo, vestimenta eclesiástica latina, devociones no orientales y demás cuestiones. No es crítica; es observación de la realidad.

      Según chat gepeto entre el 35-45% de los fieles de ritos oriental (que son el 1,3% del total de todos los católicos) vive en la diáspora; es decir que sus ordinarios son casi siempre arzobispos metropolitanos latinos, o aún si tuvieran ordinario propio, viven rodeados de 98,7% restante de latinos. Aunque los Papas del s. XX y el mismo CVII han promovido la deslatinización de los ritos orientales, la realidad supera a la legislación.

      En corto, si quiere ver el rito melkita, busque en la Sede patriarcal. No en Córdoba.

      1. Avatar de Desconocido Anónimo

        Pues no sé, yo tengo un amigo ortodoxo y ellos sí que respetan el rito.. los bancos, bueh.. no sé qué tanto tenga de alterador… pero lo que vi en los melkitas.. es un menjunge incomprensible. Asi que no le heche la culpa a la diáspora

  2. Avatar de Desconocido Anónimo

    The pre-55 Holy Week was celebrated in my parish in London for the last 3 or 4 years. This year, sadly, the bishop has forbidden it. It is quite extraordinary and shocking how many ancient rites and practices were changed and abolished under the 55 reform. On Palm Sunday the blessing of the palms which I imagine is very ancient, the mass of the pre-sanctified where the priests wear the black funeral vestments reminding us of His burial, the intricate Holy Saturday ceremonies and the sung readings of the 12 Prophecies to mention just a few. The good news is that, despite the case of my parish, there is a revival of these ceremonies in many places. Please keep posting your excellent articles Wanderer.

  3. Avatar de Desconocido Anónimo

    Don Terzio, la Iglesia del Carmelo de Buenos Aires, sobre la antigua calle Charcas entre Pueyrredón y Larrea, tiene la Capilla del Sagrario separada del Altar Mayor y con salida a un patio bien ventilado, como los «sagrarios de verano» que Ud. menciona. Y esta disiposición es antiquísima, que la conserva desde mi niñez, antiquísima también ella. Un gusto haberlo encontrado por aquí.

    LMSS

  4. Avatar de Desconocido Anónimo

    Excelente post. Hace poco asistí (mas por curioso, y en el momento quedé sobrecogido durante el oficio) a una Liturgia de Presantificados en una iglesia ortodoxa griega. Pude notar que en determinados momentos abren o cierran la puerta baja del centro, en otros cierran completamente la cortina. El sacerdote con ornamentos negros, muchísimos signos que no ví nunca en una liturgia de domingo, y ni qué decir de los cantos, y la belleza de los textos, aunque me valgo de una traducción que, aunque buena, solo puede reflejar algo de la profundidad del texto en su original. Me asombré más al saber que ellos NO PUEDEN OFICIAR LITURGIA de lunes a viernes durante la cuaresma, por lo tanto miércoles y viernes consumen lo consagrado el Domingo. Me quedé charlando un poco con el curita al final, quién me explicó un poco estas cosas. Lástima que tan poca gente vaya, aunque es entendible los dias de semana, y lo minoritarios que son comparados con nosotros.

    1. Avatar de bravelyirondb5447ee72 bravelyirondb5447ee72

      Yo soy ortodoxo, y además soy acolito en mi parroquia, y sin duda la liturgia de los Dones Presantificados, compuesta por San Gregorio Magno, es de las más bellas que existen.

      1. Avatar de Desconocido Anónimo

        Me asombra ver varios ortodoxos que andan por acá, donde se discuten temas católicos muy de nicho. ¿Es correcto asumir que son ex católicos?

        Los ortodoxos que conozco muestran una enorme indiferencia y total despreocupación e ignorancia por el catolicismo y sus asuntos (perfectamente razonable a mí entender). Y tampoco se muestran muy entusiasmados ni por su liturgia ni por mostrarla. Por eso pregunto, con honestidad.

      1. Avatar de Desconocido Anónimo

        ¡Bellísimo!
        Y para el Anónimo del 3-3-26, 16:08, y para todos los que estén interesados, averigüen en sus respectivas ciudades si hay Iglesias católicas de rito oriental en sus ciudades, y los horarios de las celebraciones litúrgicas, y podrán asistir a la liturgia de los dones presantificados en este tiempo de Cuaresma, así como a las vísperas, matutinos (más raro) y Divina Liturgia los sábados y domingos.

        Mary Poppins

    1. Avatar de Desconocido Anónimo

      Sin dudas es algo bello, pero, y sobre gustos colores, me quedo con el canto bizantino. Ese gruñidito y esos melismas monásticos no se pueden comparar ni con el genio de Palestrina. Yo entiendo que la idea de modificar «occidentalizando» los modos en la Rus, fué para que los fieles tuvieran más facilidad para cantar; pero , llevados a esta complejidad contrapuntística no veo que se cumpla el objetivo. Es cierto que en la Divina Liturgia en los griegos casi todo lo canta el «cantor» o cantores, porque la verdad es imposible de seguir, salvo en los cantos mas conocidos por los fieles; pero insisto, me quedo con eso.

      1. Avatar de Desconocido Anónimo

        Bueno, yo me quedé con ganas de preguntarle al cura varias cosas, pero ya era tarde. Me sorprendió, no sé si para bien o para mal ahora que lo pienso, una cosa que dijo. Que el cura nunca puede oficiar solo. O sea, me dijo que sin cantor no se puede. Que ciertos himnos y demás son parte esencial de la liturgia, y que corresponde casi exclusivamente a los fieles o cantores, porque además él mientras tiene que estar haciendo otra cosa, también que en los monasterios suelen oficiar todos los dias, pero en las parroquias no cuentan con la logística necesaria cotidianamente. No sé, creo que entiendo por donde va, pero pienso que por el esplendor a veces se pierden una cantidad inmensa de gracias que se obtienen por la misa, y en eso creo que entra la concelebración.

      2. Avatar de Desconocido Anónimo

        Curiosamente, en la descripción de esta composición de Lvovsky en la web de Musica Russica, se menciona a Palestrina y otros maestros del Renacimiento en el aprendizaje del autor:

        Grigory Lvovsky (1830-1894) learned to write graceful choral polyphony from studying the works of Palestrina and other Renaissance masters. This solemn setting, the original mixed-chorus version of this hymn, shows him to be a worthy student of his «teachers.»

        https://www.musicarussica.com/sheet_music_pieces/ly017

        En la Gran Entrada de la Divina Liturgia de los Dones Presantificados, en vez de cantar el Himno a los Querubines, se canta:

        Ahora los poderes celestiales, invisiblemente, celebran con nosotros; he aquí que entra el Rey de la Gloria.

        He aquí que el místico sacrificio ya realizado, es escoltado.

        Acerquémonos, con fe y amor, para que lleguemos a ser partícipes de la vida eterna.

        Aleluya, aleluya, aleluya.

  5. Avatar de Desconocido Anónimo

    Buenos días Don Wanderer. Desde que supe que la celebración de la Semana Santa sufrió cambios con Pio XII, me llené de una profunda tristeza y pesar. Leyendo hoy su último artículo, la nostalgia de esa belleza y sacralidad no conocida intensifica aún más una profunda inquietud interior. Y por ello quería pedirle un gran favor. Sería posible que escribiera uno o varios artículos describiendo de forma resumida cómo era antes y durante siglos la Semana Santa, qué ceremonias y actos iban teniendo lugar desde el Viernes de Dolores o desde el Domingo de Ramos hasta el Domingo de Pascua.
    Si ya ha escrito anteriormente sobre ello, por favor, podría volver a poner los enlaces de esos artículos para leerlos y guardarlos. Reciba todo mi agradecimiento y oraciones por la labor que realiza compartiendo sus conocimientos y su defensa de la auténtica Fé Católica.

  6. Avatar de Desconocido Anónimo

    He leído el artículo con sincera sorpresa y admiración. Siendo apenas un joven enguillador de asados, más familiarizado con el humo del quebracho que con el incienso, me he sentido verdaderamente ilustrado. Hay en el texto auténtica sapiencia y amor por la tradición. Lex orandi, lex credendi: cuando la liturgia se comprende bien, se ilumina también la fe.

    El año anterior pase la semana santa con miles christi en su casa San José, ahora varios jóvenes estamos buscando un lugar en donde convendría pasar el triduo —dada la escasez de buenos lugares— para que la liturgia sea digna y el alma no tenga que conformarse con sucedáneos.

    Si usted don Wanderer o algún lector fuera tan amable de recomendar un buen lugar. Gracias.

  7. Avatar de Desconocido Anónimo

    Interesantisimo artículo.

    Aún hoy, en las iglesias maronitas, se celebra la Misa Presantificada el día Viernes Santo, pero a primera hora, es decir, luego de la Misa de Jueves se prepara el monumento hasta medianoche y allí mismo se realiza la mentada Misa.

    Otra costumbre entiendo que antiquísima fue la fijación de la fecha de Pascua. Tal es la seriedad del asunto que sigue siendo un foco de división importante con la Iglesia Ortodoxa.

    No entiendo bien los motivos de las diferencias surgidas entre ambas iglesias en la fecha, pero es lamentable (aunque al mismo tiempo, venerable) el que ambas Iglesias no estén dispuestas, de momento, a renunciar a la fecha Pascual.

  8. Avatar de Desconocido Anónimo

    …»para la cuaresma, en muchos sitios, se siguió utilizando la cortina, decorada con imágenes relativas a la Pasión o de sobrio color blanco, que se corrían durante la celebración de la misa, ocultando el santuario«…

    Esto no creo que sea así.

    Lo que sucedía en Semana Santa es que las estatuas se cubrían con velos (y se desnudaban los altares).

    Surgió en algún momento la costumbre de velar todo el retablo con lienzos pintados con historias de la pasión.

    Se utilizaba entonces un tipo de tela, la sarga, donde se pintaba directamente al temple, sin imprimación (probablemente para enrollarse mejor, porque durante el resto el año se guardaban enrolladas), de ahí el nombre genérico que reciben en España:

    «sarga».

    Algunas se encargaban pintar en Flandes.

    Se montaban con poleas.

    Esto acaba pasando de moda y definitivamente con el Concilio, (como tantas otras cosas, ej: el uso de matracas de madera tanto en la liturgia como en el campanario, porque el sonido de la campana se considera que es alegre y no deben sonar por tanto en Semana Santa)

    Algunas de estas sargas se han conservado y resultan ser verdaderas obras de arte; por ejemplo la de la iglesia de San Eutropio, en el Espinar, Segovia, la sarga fue pintada por Alonso Sánchez Coello, pintor de cámara de Felipe II, en el siglo XVI.

    Otras sargas conservadas: la de la catedral de Burgo de Osma, la de la capilla de Santa María y San Juan de la iglesia de San Andrés en Madrid, la de la catedral de Palencia, las del monasterio de San Salvador de Oña…etc

    Estas telas no deben confundirse con la decoración efímera de los monumentos de Semana Santa ni con otro tipo de decoración estacional.

    1. No soy especialista en el tema. Sin embargo, en el congreso al que aludo en artículo, hubo una conferencia plenaria dedicada al uso de las cortinas en la liturgia romana. El autor, es un especialista y reonocido historiador de la liturgia. De él he tomado el caso que relato.

    2. Esas sargas que usted menciona venían a ser una suerte de fundas que transformaban los rutilantes retablos dorados y polícromos en austeras representaciones iconográficas de grisalla. Algo así como los retablos abrideros de alas pero en formato textil. Con las sargas echadas el retablo quedaba oculto en las ferias de Cuaresma y, según las costumbres locales, también en las de Adviento o en los días de penitencia o duelo. Paulatinamente esos usos particulares fueron cayendo en desuso y las sargas terminaron sirviendo casi exclusivamente para dar cumplimiento a la rúbrica de velar cruces e imágenes desde la Semana de Pasión hasta la Vigilia Pascual del Sábado de Gloria. Pero en el artículo no se habla de esas sargas, sino de la cortina cuaresmal, el denominado «Velum Templi» al que ya se refiere Durando en el siglo XIII y que en muchas iglesias de España se mantuvo en uso hasta hace unas décadas. El Velum Templi ocultaba todo el presbiterio durante las ferias de Cuaresma y se rasgaba en dos al canto de la Pasión del Miércoles Santo, justo al pronunciar las palabras del evangelio de San Lucas: «et velum templi scissum est». José María Blanco White describe la ceremonia tal como acontecía en Sevilla en 1806: «La misa de este día comienza dentro de un velo blanco que oculta al sacerdote y demás ministros oficiantes, y así prosigue hasta que se cantan las palabras “el velo del templo se partió en dos”. En este momento el velo desaparece como por arte de magia, y los asistentes pueden oír el estruendo de unos cohetes ocultos que pretenden imitar el ruido de un terremoto».

      1. Avatar de Desconocido Anónimo

        Unos lo considerarán un abuso, pero a mí lo de los cohetes y otras costumbres que bordean lo profano me parece fantástico e inocente si se hace natural y honesto.

        Por ejemplo otra costumbre curiosa perdida de un pueblo del Maestrazgo castellonese es que una compañía de «romanos» hacía guardia junto al Monumento del jueves santo toda la noche y todo el viernes. El viernes se cantaba el Miserere aparte de la de presantificados y a las 15:00, en un momento concreto se hacía el silencio, formaba toda la compañía ante el Santísimo y se hacía el estruendo de matracas mientras los romanos apuntaban con las alabardas al Monumento. Luego de esto se repartía a los devotos unos pequeños discos de cera con instrumentos de la Pasión grabados. Estos discos se unían al Monumento con unas cintas y se tenían por sacramentales. La gente solía pegarlos en los hachones y cirios para procesionar o velas que se encendían cuando amenazaba el granizo.

        Y podríamos contar miles de estas. Por ejemplo, en ese pueblo mismo pueblo el domingo de Resurrección se celebra pronto de mañana la procesión del encuentro, saliendo la Purísima por un lado y por otro el Santísimo bajo palio. Guiones y banderas de santos van con el Señor y lo mismo pero de santas van con la Virgen. Se encuentran en la plaza, las banderas y guiones de la Virgen hacen reverencias al Santísimo, se canta el Regina Coeli y vuelven al templo.

        Son pequeños gestos que reflejan una teología muy seria y profunda por simple que pudiera parecer y propia de «iletrados», pero más acertada no podía ser. Otro ejemplo, días antes del Corpus, los mayorales (organizadores de la fiesta) pasaban por las masías haciendo colecta para sufragar los gastos y se le llamaba «colecta para la fiesta de Nuestro Señor» y así mismo a la elevación en la misa le llaman «alzar a Dios».

        Pues no hemos cambiado ni nada.

      2. Avatar de Desconocido Anónimo

        Sí, Don José Mª Blanco White se recrea recordando su siempre añorada Sevilla: «Pándite nunc Helicona, Deae, et cantus movete…» escribe al comenzar la carta en la que refiere esos detalles de la Semana Santa. El velo blanco que se rasgaba el Miércoles Santo estuvo en uso hasta tiempos del Cardenal Segura, y al instaurarse la reforma de la Hebd. Maior. de Pio XII, se dejó ya de montar. Cuando restauraron el retablo mayor, en la viga superior quedaban rastros de la cohetería que encendían para simular los truenos y relámpagos, chamuscando algunas cresterías e imágenes del ático. La instalación y desmontaje de todo aquel aparato para-litúrgico suponía un gasto y un riesgo y no parece que nadie echara de menos su desaparición (salvo – imagino – el rev. Blanco W. y otros nostálgicos sevillanos…como yo mismo, verbigracia).

        +Terzio.

      3. Avatar de Desconocido Anónimo

        La foto de arriba es una sarga que está velando un retablo; aunque por la arquitectura y los escudos de los vitrales es claro que no es España; probablemente es Austria.

  9. Avatar de Desconocido Anónimo

    “En la Casa de Roma, el sagrario del oratorio de la Trinidad fue el preferido de Escrivá y en donde rezaba con mayor devoción. Allí sus hijos colocaron -siguieron una antigua tradición- una sagrario con forma de columba, una «paloma eucarística». Se halla colgada del techo encima del altar y es una paloma fabricada de oro y piedras preciosas, en cuyo buche se abre un pequeño sagrario donde se guardan las hostias consagradas.”

    Extracto de la biografía de San Josemaría Escrivá de Balaguer en Wikipedia.

    1. Avatar de Desconocido Anónimo

      Pero esa paloma eucarística opusdesina no es entonces como la paloma eucarística de la foto (esmaltada de Limoges): las medievales, como se ve bien en la foto, se abren por el lomo, no por delante.

    1. Sería un poco complicado. En ve de una palaoma, habría que ponder un condor o un avestruz… sin ánimo de ser irrespuetuoso.
      Cuando la paloma eucarística estaba en uso, se reservaba sólo una pequeña cantidad de hostias consagradas, pues los fieles no comulgaban sino una o dos veces al año. En la actualidad, los sagrarios guardan uno, dos o tres grandes copones. ¿Cómo hace para colocarlos a todos en una paloma?

      1. Avatar de Desconocido Anónimo

        Está claro. A día de hoy necesariamente habría que tener además un sagrario como los actuales y si desapareció fue precisamente por cuestiones prácticas y de forma natural. La columba hoy sería una especie de exposición permanente, un poco al estilo de los «transparentes» de Aragón. Son muy curiosos, véase el de la basílica del Pilar, en desuso ya desde muchísimo tiempo.

        Por cierto, tengo una opinión impopular, pero a mí personalmente me gustan más los altares mayores (orientados, por supuesto) sin Sagrario y disponer en un lateral una capilla de la Comunión. Se que el Sagrario en el altar mayor es disposición tridentina pero pienso en varias iglesias españolas de la época que no lo tienen. En fin, para gustos colores.

      2. Avatar de Desconocido Anónimo

        Y se me ha olvidado decirlo en la respuesta. Lo bello que sería no una columba, sino un buen Pelícano eucarístico de plata… Me parece una de las imágenes más hermosas del genio artístico cristiano.

      3. Avatar de Desconocido Anónimo

        Que yo sepa lo del Sagrario en el Altar Mayor no es disposición tridentina, aunque si fue a partir de Trento que se generalizó.

        Hay iglesias del casco histórico de Buenos Aires donde el altar del Santísimo Sacramento estuvo siempre en un lateral. Y de hecho, para las Misas Pontificales las hostias no deben estar reservadas en el altar principal.

      4. Avatar de Desconocido Anónimo

        Sólo como ilustración: En la Abadía de San Girolamo in Urbe (donde reside el Pont. Inst. de Música Sacra), en Via di Torre Rossa 1 (enfrente del Pont. Colegio Español), en su iglesia, en el altar mayor, que reproduce la antigua estructura de los baldaquinos (creo que incluso tuvo dispositivo para correr cortinillas entre las cuatro columnas del edículo), sobre el altar, pendía uno de esos sagrarios-columba, sujeto por cadenillas a las columnas y con un mecanismo (también con cadenilla) para bajar la paloma-sagrario y reservar el Santísimo. No puedo precisar si aun está en uso, pero al menos en los años en que residí en Roma, aun se utilizaba: En la MIsa mayor del Domingo se renovaba la Reserva. Resultaba estético, pero no parecía práctico. Era uno de esos arqueologismos típicos del gusto de aquellos años del pre-concilio (la abadía se fundó bajo Pio XI, si no me equivoco), con arquitectura y mobiliario característicos de aquellos años.

        +Terzio.

      5. Avatar de Desconocido Anónimo

        Sobre lo del Sagrario en el Altar Mayor: En Sevilla y Andalucía (y España en general), todas las parroquias e iglesias antiguas tenían/tienen Capilla del Sagrario, también llamadas ‘Capilla del Stmº Sacramento’ o ‘Capilla Sacramental’. Y aunqe en los retablos antiguos de los altares mayores suele haber un tabernáculo-sagrario para la Reserva ad casum, lo habitual es que el Santísimo se reserve en el Sagrario, en capilla aparte (en la nave, frecuentemente la más próxima al altar mayor). En algunas iglesias parroquiales de nuestros pueblos todavía existen los ‘Sagrarios de verano’, que son capillas más ventiladas y frescas, abiertas a un patio con fuente o pila, arriates y/o macetas, a las que se trasladaba la Reserva y el Sagrario en los meses de verano. Recuerdo que aun se conservan en la parroquia Stª María y la de Santiago en Écija, y la de Ntrª Srª de la Oliva en Lebrija.

        +T.

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