La humillación pública de una Iglesia

por Eck

Іду на ви!

Sviatoslav Ihorevich

El paso bajo el yugo de don Andrés

Hay que reconocerselo, semejante hazaña parecería imposible, increible, impensable, inalcanzable para tantos y tantos a lo largo de la historia si no lo hubiesemos visto con nuestros ojos y oído con nuestras orejas. Lo que soñaron ansiosamente los Pedros, Nicolases y Alejandros; lo que persiguieron con saña sínodos gobernantes, metropolitas e higúmenos; lo que anhelaron ardientemente Stalin, Brezhnev y Jruchov, lo ha conseguido nuestro vistoso vicario: la humillación pública de toda la Iglesia Greco-Católica Ucraniana ante sus vicariales y victoriosas plantas. El vicario Andrés Martínez Esteban, el Exterminador de Orientales, no sólo ha conseguido destrozar una comunidad viva, siguiendo un plan trazado hace ya años de exterminio y aniquilación en la archidiócesis de Madrid, sino que delante de toda la congregación, ante él, se le humille todo un señor obispo oriental, para más Inri, castrense (¡que reivindicación, verdad, Andrés, que reivindicación!) y que el dicho obispo ataque a su propio pueblo insultándolos y sin oírlos siquiera. La foto de tan magno y singular acontecimiento es la que ilustra esta entrada.

En ella podemos ver al vicario Andrés y al obispo Stepan Sus, jefe del departamento de Pastoral y Migración de la IGCU en la Divina Liturgia de la Vergüenza. Dando la espalda al candelabro de siete brazos, memoria incomoda de los Macabeos, que se levantaron por Dios, sus ritos y su pueblo; el obispo Sus rinde la dignidad de su Iglesia pidiendo perdón públicamente al vicario y al cardenal Cobo porque su propio pueblo les reclamó lo que Dios, la Iglesia Universal y los santos Cánones conciliares no sólo conceden sino que exigen: que se respete los derechos de los fieles a su propio rito y espiritualidad. Escena digna del pseudo-Sobor de Leópolis de 1946 con un obispo a la par que Popiel y Semashko… La venerable memoria de Andriy Sheptytsky, Josyf Slipyi y Lubomyr Husar mancillada, ensuciada, ultrajada por uno de sus sucesores; el pueblo de Dios coaccionado, atemorizado e insultado por sus propios pastores y la dignidad de una iglesia y una nación con tanto pasado glorioso, derribada y arrastrada al fango por uno de sus propios hijos. Todo ello delante, en persona, presente en carne mortal de nuestro querido don Andrés, excelentísimo portador de la gran cruz de la encomienda episcopal de Oradea, vestido a la oriental para la gran ocasión, con su epigonacio y todo. Gracias a Dios y a su buen corazoncito nuestro amadísimo vicario tuvo la deferencia de no acabar con unos estentóreos Spasiba!, Spasiba! delante de la concurrencia como pasó en otras gratas ocasiones…nobleza obliga decirlo.

Pero hay más, ni corto ni perezoso, el obispo Sus, tras un sermón bastante estaliniano, en el pórtico de la iglesia motejó de protestantes a los feligreses rebeldes, sin escucharles ni preguntarles ni oirles, y ya como colofón les recriminó el no tener templo propio cuando el principal culpable de tal situación es ese perro del hortelano con su carlanca oradiana ante el que se arrastró y se disculpó unos minutos antes.

Vladyka, no sé que le habrán contado durante su visita relámpago a Madrid. Da igual. Hubiéramos pasado por alto las peticiones de perdón o las broncas en la homilía si usted después hubiese escuchado a su pueblo un momento y hubiese ejercido de obispo, es decir, de “supervisor”, averiguando la verdad del asunto, interrogando a los fieles y a los capellanes sobre su situación y el por qué de sus quejas. Pero no, no lo hizo. Cerró las bocas, cerró los oídos y cerró los ojos. Su gente clamaba socorro y auxilio a Ucrania y a sus pastores, tenían esperanza y fe en que sus hermanos les echarían una mano. Todo vano, lo que les vino fue la traición por la espalda, recriminaciones injustísimas y una humillación histórica delante de su victimario y exterminador. Con gesto tiránico, soberbia y cobardía los sentenció a ellos y a su comunidad sin juicio ni defensa entregándoles atados de pies y manos a su destructor. No es costumbre de los romanos entregar a ningún hombre por complacencia, antes que el acusado tenga frente a sí a los acusadores y se le dé lugar para defenderse de la acusación (Hch. XXV, 16), dijo Festo, un pagano, al juzgar a un judio pero sí es costumbre de Sus, un obispo, con sus connacionales…

Frente a tanta ignominia y hermanándonos con los españoles, que bien sabemos lo que es que nuestros dirigentes nos abandonen y traicionen en los peores momentos, pongo la foto de los “prostestantes” que cada domingo se manifiestan humildemente ante la puerta de la Catedral de la Almudena por su comunidad y que mantienen la dignidad de su Iglesia y de su pueblo.

Kafka en Madrid es autor costumbrista

Y como no podía ser menos, en este sainete los españoles también ponemos nuestro granito de arena con nuestro carácter nacional tan particular. Y lo hacemos con una pieza sublime, una obra maestra, el culmen y colmo del surrealismo y el absurdo que es este mensaje del arzobispado:

Estimado (…) saludos. Tal y como ya le hemos informado en otras ocasiones, para todas las cuestiones referentes a la comunidad greco-católica ucraniana deben dirigirse al (sic) D. Andrés Martínez, que es la persona que el Sr. Cardenal ha designado como su representante para el Ordinariato, siendo él quien pida la cita a D. Jose (Cobo) para ustedes si lo considera necesario. Atentamente, aDios (sic).

Ni Kafka en El Proceso llegó a tanto.

Y es que a nuestro Arzobispo Cobo le importan un comino los orientales y mucho menos los ucranianos. A pesar de provenir de un país invadido, con gente que tuvo que huir para salvar la vida, muchos con cicatrices tanto físicas como anímicas por la guerra, comiendo el duro pan del exilio, le importa un pimiento su suerte siendo nuestros hermanos de fe. Lo siente, no son los inmigrantes que tocan el corazoncito de nuestro rojo y francisquita cardenal.

Sólo se preocupó una vez a nuestro cardenal del Ordinariato en los comienzos de su episcopado matritense y bien removió Roma con Añastro para quitarle el puesto lo antes posible al cardenal Osoro, su predecesor, justamente traicionado por su tan injusto Judas. Era un voto y una voz en la Conferencia Episcopal… Hecho el traspaso, dejó los trastos de matar al vicario Andrés, iluso creyente de que esto le atraerá la mitra tan ardientemente deseada…, pobre, cuando sólo está ahí para quitarle a d. José la patata caliente, y a otra cosa, mariposa.

El Traditionis Custodes madrileño

Decimos bien, trastos de matar, porque este exterminio de las comunidades orientales esta contemplado y planeado en las diócesis madrileñas desde hace muchos años. Da igual el Vaticano II o lo que digan los Papas, todo debe ser homogenizado, sovietizado. Lo hemos llamado el Traditionis Custodes madrileño porque es calcado al del Papa Francisco y refleja la misma intolerancia a la verdadera diversidad, brotada por el Espirítu Santo y el mismo sometimiento a las ansias de poder y de control. El texto donde se encuentra en el Boletín Oficial de las Diócesis de la Provincia Eclesiástica de Madrid, Nº 9, Octubre del 2002, pg. 819-870 y se intitula “La Pastoral de los Inmigrantes. Camino de la misión de la Iglesia, Hoy”

¿A quienes dirigen esta pastoral? el Obispo de la diócesis podra erigir una Capellanía para una determinada comunidad de inmigrantes, por razón del idioma, de la cultura, del rito, del número, etc. (pg. 839) Haciendo caso omiso de los documentos conciliares que blindan los ritos y espiritualidades, exponen el fin de las capellanías rituales con toda franqueza como muestra este fragmento:

Se precisa una pastoral estable, personalizada y comunitaria, capaz de ayudar a los fieles católicos en tiempo de emergencia, hasta su inserción en la Iglesia local, cuando serán capaces de valerse del ministerio ordinario de los sacerdotes en las parroquias territoriales. (pg. 837)

Y aún de manera más clara aquí, donde se reconoce sin ambagen que no van a consentir su desarrollo ni conservación sino lo contrario:

Este (servicio pastoral específico), sin embargo, es, por su naturaleza, provisional y transitorio, aunque la ley no establezca de modo perentorio ningún término para que cese. (…) En efecto la pastoral de los inmigrantes (…) no se propone, como propio objetivo especifico, su conservación y desarrollo. (Pg. 837)

A todo esto ha dado su Amin!, Amin!, Amin! entusiasta el obispo Stepan Sus. Compárese estas directrices con las que manifestó Francisco en su carta al Traditionis Custodes, son calcadas:

Las indicaciones sobre el modo de proceder en las diócesis están dictadas principalmente por dos principios: por un lado, prever el bien de quienes están arraigados en la forma de celebración anterior y necesitan tiempo para volver al Rito Romano promulgado por los santos Pablo VI y Juan Pablo II;

Como se ha visto en EE.UU. Argentina o Francia, o como demuestran los ortodoxos, el rito, las iglesias orientales y su espiritualidad pueden arraigar en nuevos suelos y dar muy buenos frutos con el tiempo. ¿Que supuso para la espiritualidad ortodoxa y para la católica la Escuela de San Sergio en París? Como la misa tradicional, quizás se quiera cortar de raíz este desarrollo promisorio, que en el caso de España, es retomar una antiquísima tradición puesto que nuestros Padres trajeron innumerables tesoros de Oriente como muestra nuestra liturgia nativa y de la que tan necesitados estamos ahora. Viendo la labor insustituible e impagable de los institutos y fraternidades tradicionales para conservación del rito tradicional romano frente a los desmanes y tiranías episcopales, quizás los orientales deberían inventar un instituto o fraternidad de S. Josafat…

Conclusión

Lo grande en lo pequeño, o el grano de mostaza de Nuestro Señor, nuestro caso muestra el verdadero cancer de la Iglesia: la injusticia y la falta de caridad en todos los ámbitos, para con Dios y para los hombres. El resto, las herejías, la falsa doctrina y fábulas, las inmoralidades del clero y el laicado, el desastre litúrgico, etc., son sus frutos más granados y sus manifestaciones, la fiebre que acompaña a la enfermedad. Todos estamos infectados en diferente grado y sólo hay un médico, Jesucristo, que nos puede dar la salud y la vida. Para eso vino y para eso nos salvó puesto que no le necesitan los sanos sino los enfermos.

Aquí vemos lo que conduce una pequeña injusticia, la de un vicario que quiso hacer un favor a un párroco madrileño amigo suyo, el P. Enrique, el del Buen Suceso, al cual le molestaban una comunidad humilde a pesar de las horas intempestivas de su culto, y ya ha desembocado en un escándalo mayúsculo que ya está afectando a obispos, iglesias particulares, cardenales y muchos laicos. Y es que el vaso no rebosa hasta que cae la última gota y se desencadenan los acontecimientos por justo juicio de Dios. Una injusticia, una impiedad y una mentira necesitan en su irrealidad de otras mayores para sostenerse y necesitan para vivir nuestro asentimiento, nuestra participación aunque sea pasiva y nuestro silencio. El incordio de comunidades rituales distintas, sean orientales y tradicionales, requieren la justificación de una falsa unidad que predican Roche y Grillo, la decisión tiránica por un compinche el canto del sometimiento y respeto ciego a la autoridad y la inmoralidad una herejía que niega la verdad para pasar el mal por bien, y así todo. Los remedios los dio Jesucristo con su vida, su predicación y su muerte, verdad, justicia y caridad. No hay otros puesto que no se nos ha dado otro Nombre en el Cielo y la Tierra que pueda salvarnos.

Anexo

Estas cartas públicas, frente a las anteriores que publicamos, han sido traducidas del ucraniano con ayuda de la IA puesto que desconocemos el idioma. Las partes en cursiva son añadidos nuestros para mejor comprensión.

Carta de solicitud de un fiel al arzobispo mayor Sviatoslav sobre la visita de obispo Sus.

Su Eminencia,

Con profundo respeto me dirijo a usted en un asunto que, a nuestro juicio, requiere atención pastoral y una respuesta adecuada por parte de las autoridades eclesiales de la Iglesia Greco-Católica Ucraniana.

El 21 de diciembre de 2005, despues de concluir la Divina Liturgia en la iglesia parroquial de Nª. Sra. de la Piedad de Madrid, el Obispo (Stepan Sus) se dirigió a los fieles con un discurso público que tuvo el carácter de condena unilateral a algunos laicos y a un clérigo.

El discurso especificado:

-Tuvo lugar públicamente en templo delante de toda la comunidad.

-No previó la posibilidad de diálogo, respuesta o explicación por parte de las personas mencionadas.

-Estuvo acompañado de un tono emotivo y acusaciones generales.

-Fue percibido por la comunidad como una sentencia final, lo que provocó una reacción pública de los presentes.

(…) por ello me veo obligado a señalar que este modo de respuesta pastoral:

-Degrada la dignidad de personas específicas.

-Causa daño espiritual a la comunidad.

-Socava la confianza en el liderazgo de la Iglesia.

-Crea una atmósfera de miedo y silencio entre los fieles.

Lo que es particularmente doloroso es que el discurso utilizó generalizaciones y afirmaciones que no corresponden con hechos reales y que no fueron aclaradas previamente. Un grupo separado de personas fueron declaradas protestantes, la comunidad y el sacerdote fueron culpados por no construir un templo como en Fátima.

(…) no puedo permanecer en silencio cuando el espacio público de una iglesia es utilizado para la condena sin diálogo y delicadeza personal. Humildemente solicito:

que den una valoración pastoral de la situación descrita.

Contribuyan a que la vida de la IGCU no se utilicen prácticas similares de condena pública.

Protejan la dignidad de los laicos y de los catequistas, así como de los sacerdotes, que sirven fielmente a la Iglesia.

Por mi parte, sigo abierto al diálogo y dispuesto a aportar explicaciones o testimonios adicionales.

Con respeto en Cristo,

O.O. 31/12/25r.

!Cristo ha nacido¡

!Alabémosle¡

Carta de los fieles grecocatólicos ucranianos a sus pastores pidiendo explicaciones por las declaraciónes públicas del Obispo Estepan Sus durante su visita pastoral en Madrid

Nosotros los fieles de la Iglesia Greco-Católica Ucraniana de Madrid (IGCU) solicitamos una aclaración pastoral y una respuesta adecuada en relación con la declaración pública del obispo Estepan Sus, obispo para los migrantes durante su visita (21/12/2025) a la Capellanía Anunciación de Nuestra Señora en la cual los fieles que solicitaron públicamente una iglesia y un cuidado pastoral adecuado fueron llamados prostestantes.

Consideramos que es necesario tener en cuenta que tal caracterización es teológica y canónicamente incorrecta. Los fieles que están unidos con el resto de la Iglesia Católica, que reconocen al Papa y viven la plenitud de los sacramentos de la Iglesia no pueden ser identificados con los miembros de las comunidades prostestantes simplemente por la forma de su apelación o petición pública.

Tales declaraciones efectuadas delante de toda la comunidad perjudican el buen nombre de los fieles, causan tentación y socava la confianza entre los pastores y el pueblo de Dios. Estamos convencidos de que la palabra pública de un obispo deber ser una herramienta de unidad y no una fuente de división ni estigmatización.

En relación a esto, humildemente pedimos:

-Proporcionar una explicación oficial sobre el término utilizado.

-Confirmar públicamente que los fieles que solicitan un templo siguen siendo miembros de pleno derecho de la Iglesia Greco-Católica Ucraniana.

-Promover el diálogo pastoral para una solución pacífica y justa sobre la cuestión planteada.

Aseguramos nuestra lealtad a la Iglesia, respeto a su jerarquía y un deseo sincero de mantener la unidad en la verdad.

Con respeto y oración.

Comunidad de fieles de la IGCU de Madrid

(Firmas) 4 de enero del 2026

!Cristo ha nacido¡

!Alabémosle¡

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