El anuncio de ayer: Bergoglio nunca será canonizado

Ayer, el obispado de Quilmes junto a la provincia argentina de los sacerdotes del Verbo Divino dieron a conocer el siguiente comunicado:

Notificamos que el 13 de octubre de 2025, el cardenal Marcelo Semeraro, Prefecto del Dicasterio para la Causa de los Santos, a pesar de examinar toda la documentación que le remitimos, debido a un posible procedimiento canónico no efectuado por parte del Padre Obispo Jorge Novak svd respecto a la conducta de un sacerdote de la Diócesis, y “sin expresar ‒escribió el Prefecto‒ ningún juicio moral sobre la vida, virtudes y acción pastoral del Siervo de Dios” confirmó la decisión de revocar el nihil obstat a la continuación de la Causa. El mismo Cardenal Semeraro manifestó que Mons. Jorge Novak conserva su condición de Siervo de Dios.

El Obispado de Quilmes y la Sociedad del Verbo Divino, ‒ambas coactores de la causa canónica iniciada el 11 de diciembre de 2017‒, difundimos con dolor esta comunicación, confiados en que Dios en su inmensa bondad le conceda, al querido y recordado Padre Obispo Jorge Novak svd, gozar de la vida eterna, aunque no sea anotado en el libro canónico de los beatos/santos proclamados oficialmente por la Iglesia.

Mons. Carlos José Tissera
Obispo de Quilmes

P. Jerzy Faliszek svd
Provincial de la Sociedad
del Verbo Divino Argentina Sur

Es una muy buena noticia que sigue confirmando que el Papa León XIV está, poco a poco y con la velocidad que él considera adecuada, sanando los desmananejos, entuertos y desaguisados que dejó su predecesor. De este modo, la autopercibida vaticanista Elizabetta Pique debería reconocer su garrafal error de la proclamada «continuidad absoluta» entre ambos pontífices.

La razón por la que a Mons. Jorge Novak, representante del progresismo eclesiástico de izquierda en Argentina, se le impide integrar el libro de los santos, es sencillamente porque encubrió a un sacerdote acusado de abuso sexual. El comunicado, como es lógico, no identifica a ese sacerdote pero, con cierta verosimilitud, podríamos suponer que se trataba del P. Héctor Pared, que murió de HIV en la cárcel (aquí). Pero este no habría sido el único caso de encubrimiento de Novak. Veamos:

Un joven llamado Rubén Pardo había comenzado una serie de reprobables conductas sexuales cuando era novicio de los Camilos, congregación de la que fue expulsado, y recayó en la diócesis de Quilmes. Allí realizó su formación en el seminario diocesano, cuyo rector era Marcelo Colombo, actual presidente de la Conferencia Episcopal Argentina y arzobispo de Mendoza, quien reconoció que Pardo tenía «conducatas y modales raros», y aún así fue ordenado sacerdote por el «Padre Obispo» Jorge Novak. Poco tiempo después, el ya P. Pardo comentió abuso sexual a jóvenes de las parroquias de San Cayetano y Caracupé. Probablemente en estas ocasiones Novak lo encubrió y se limitó en ambos casos a cambiarlo de destino.

En 2002, Rubén Pardo cometió un abuso sexual atroz contra un adolescente de 15 años llamado Gabriel Ferrini. Pueden leer el detalle del caso en este enlace. Para ese entonces, el obispo de Quilmes desde hacía un año era Mons. Luis Stöckler quien, ante la denuncia desesperada de la madre del joven, hizo lo que los obispos solían hacer: lo encubrió, enviándolo a la arquidiócesis de Buenos Aires y negando el conocimiento de su paradero a las autoridades.

Todo esto es noticia sabida pues el caso apareció en su momento en medios periodísticos gráficos y televisivos de Argentina. Pero el comunicado del dicasterio de Causa de los Santos implica un precedente de importancia que no puede pasar desapercibido: la Santa Sede no abrirá casos de canonización a católicos sospechados de encubrimiento a sacerdotes abusadores. Y digo «sospechados» porque la causa de Novak se cae por un «posible» procedimiento canónico no efectuado. En consecuencia, y de mantenerse esta sabia política, nunca se abrirá la causa de canonización del Papa Francisco, amenaza que algunas de sus viudas cacarean. Efectivamente, Bergoglio encubrió a varios sacerdotes abusadores. El caso más resonante y público fue el de Mons. Gustavo Zanchetta, a quien protegió en el Vaticano creando para él un cargo ad hoc en el ASPA, y luego facilitó lo que en la práctica fue una fuga de su prisión salteña. Pero Bergoglio también encubrió, junto con Mons. Stöckler, al P. Rubén Pardo, pues él lo recibió en Buenos Aires y lo envió a refugiarse al hogar sacerdotal de la calle Condarco, en Flores, tal como aparece en esta nota de prensa. Comentan algunos sacerdotes memoriosos que, cuando la policía allanó ese sitio, Pardo se escondió en un armario y logró escapar. Todo esto estaba en conocimiento de Bergoglio, quien ordenó al personal de seguridad del arzobispado no dejar ingresar a los familiares de la víctima de Pardo a fin de que no pudieran realizar la denuncia correspondiente en el tribunal de la curia porteña.

Estemos tranquilos entonces: por ahora al menos, Bergoglio nunca podrá ascender a los altares. Y vale la pena recordar la anécdota que narra su primer, y silenciado, biógrafo, el finado Omar Bello, quien era amigo del entonces arzobispo de Buenos Aires. Relata que en una ocasión, le preguntó, conociendo sus ansias de poder: «El puesto más alto de la Iglesia es el del Papa. ¿Tiene intenciones de llegar a él?» A lo que Bergoglio respondió: «El puesto más alto es el de santo».

Dos preguntas conclusivas:

  1. El caso de Bergoglio se resuelve con cierta facilidad, pero ¿qué hacemos con San Juan Pablo II? ¿O será que el encubrimiento de Marcial Maciel no cuenta?
  2. ¿Resulta coherente que la Iglesia detenga un procesos de beatificación por encubrimiento y, a la vez, permita que continúe como arzobispo y presidente de la Conferencia Episcopal Argentina Mons. Marcelo Colombo quien, siendo responsable de la formación sacerdotal de Rubén Pardo, y habiendo notado en él conductas problemáticas, igualmente lo recomendó para que fuera ordenado sacerdote?

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