Los religiosos argentinos implementan estrategias para revertir la decadencia

El nivel de enajenación de la realidad en la que vive buena parte de la iglesia argentina, incluidos sus religiosos y religiosas, es difícil de creer. Parece una parodia o una película italiana protagonizada por Totò. Hace algunos meses dimos cuenta aquí del caso de las Hermanas (o Fantasmas) de la Santa Unión, y hoy quiero mencionar un caso aún más patético pues atañe no solamente a una congregación moribunda, sino todo el conjunto de los religiosos de Argentina. 

Los provinciales de todas las órdenes y congregaciones recibieron la semana pasada una carta firmada por el Hno. Horacio Bustos, presidente de la CONFAR, Confederación Argentina de Religiosas y Religiosos. Pueden descargarla desde aquí. Ya una primera ojeada a la extensa misiva de tres carillas ofrece algunos reparos: los dos membretes que la encabezan parecen haber sido diseñados por niños de alguno de los parvularios que atienden las religiosas miembros de la asociación y, por supuesto, no aparece en ellos el menor signo cristiano. Podrían ser los logos de alguna asociación de chamanes andinos, de psicólogos aficionados o de rastreadores de ovnis. 

Pero pasemos al objeto de la carta. Comienza con un signo alentador: los religiosos han comenzado a reflexionar ante un hecho que han descubierto últimamente: existe un declive en la vida religiosa. Resulta curioso que se trata de un hecho que buena parte de los seglares argentinos venimos observando desde hace, al menos, 40 años. La parsimonia, o ingenuidad, o estupidez o empecinamiento en vivir en la eterna primavera conciliar de las monjas y curas de vida regular les impedía darse cuenta de lo evidente. Y, para muchas de sus comunidades y congregaciones, el reconocimiento del problema llega demasiado tarde: morirán sin remedio

Hay que señalar, sin embargo, que el diagnóstico que hacen es el adecuado: las causas del desastre son

el reducido ingreso de candidatos/as en las Casas de Formación, la constante salida de miembros profesos, el alto promedio de edades, las dificultades para sostener las obras apostólicas y las comunidades religiosas, el impacto negativo de la disminución numérica en la calidad de vida de los/as Hermanos/as, el recargo de trabajo y responsabilidades en los miembros activos….

Este diagnóstico, al que seguramente les tomó un buen tiempo llegar, lo venimos haciendo en este blog desde hace casi veinte años. Por ejemplo, aquí, aquí o aquí. Lo bueno es que la CONFAR piensa que es llegada la hora de arribar a una solución, y pareciera que han encontrado al redentor que vendrá en su ayuda a liberarlos de los males del siglo presente y, como corresponde, las primeras beneficiarias serán las mujeres. El redentor es nada menos que la Fundación Conrad Hilton, iniciada por el dueño de la famosa cadena hotelera y una de cuyas líneas de financiación, denominada Hermanas Católicas, busca ayudar a las religiosas a fin de convertirlas en líderes del desarrollo humano. 

Feliz como la Magdalena después del encuentro con el Señor resucitado, el Hno. Horacio Bustos comunica que el programa acordado con la Fundación comprende cuatro puntos y que los primeros cientos de miles (de dólares) comenzarán a llegar para iniciar el primero de ellos:

Implementar una investigación sociodemográfica sobre la vida religiosa femenina, con la finalidad de conocer más objetivamente las necesidades de sus miembros. 

La carta, entonces, pide a los provinciales hacerse eco de esta investigación demográfica la cual tendrá una duración de dos años. Ya se verá luego cuándo y cómo se pasa a las tres etapas restantes y es probable entonces que, dentro de diez años, ya tengan diseñado el plan completo para comenzar a revertir la situación y que los noviciados argentinos comiencen a llenarse nuevamente.

Reconozco ser irónico sobre un tema particularmente doloroso pero no encuentro otro modo de abordar la desconcertante falta de realismo que manifiestan. En primer lugar, suponer que la solución a la vida religiosa y su restauración —con perdón de la palabra—, vendrá con los millones de una ONG que quiere transformarlos en líderes del cambio social. Me pregunto qué joven normal querrá entregar su vida en pobreza, castidad y obediencia a esa finalidad, pudiéndolo hacer muy bien sin ese pesado compromiso si es que tiene alguno tipo de vocación altruista. En segundo lugar, es una idiotez soberana dedicar dos años (sí, ¡dos años!) en una “investigación sociodemográfica” que podría hacerse en un par de días. ¿Cuántos miembros tiene cada una de las provincias religiosas argentinas? ¿Necesitan más de 700 días para contarlos y perfilarlos? Creo yo que, tal como están las cosas, con un sencillo ábaco sería suficiente. Y en cuanto a las necesidades que poseen, las mismas son bastantes básicas: enfermeros, andadores, sillas de ruedas y pañales. No es necesario tanta parafernalia pseudocientífica para detectarlas.

Pero lo que resulta aún más absurdo e incomprensible es la obstinación o incapacidad que tienen estos personajes para mirar a los costados. Si tomamos una muestra “sociodemográfica” de la realidad de la vida religiosa en Argentina a partir de los datos publicados en sus vistosos sitios web, encontramos que:

Los Hermanos Maristas, congregación a la que pertenece el Presidente de la CONFAR, tienen solamente  cuatro casas religiosas (¿cuántas decenas tenían hace algunas décadas?), habitadas por hermanos mayores —más de 60 años— o muy mayores. Por supuesto, no tienen ninguna vocación.

Los Capuchinos tiene solamente a un profeso de votos temporales, un novicios y dos postulantes.

Las Esclavas del Corazón de Jesús, que supieron tener una presencia muy numerosa en Argentina, están cerrando casas desde hace años. La última fue la de Salta y, por supuesto, no tienen vocaciones y apenas un pequeño puñado de hermanas jóvenes.

La Orden de la Compañía de María, fundada hace más de cuatro siglos, ha debido unir provincias, cerrar casas y tampoco poseen vocaciones en Argentina.

Y es para pensar en estrategias a fin de remediar este estado calamitoso, que los los religiosos de Argentina dedicarán los próximos dos años a la realización de una investigación sociodemográfica destinada a documentar su decadencia y a prever el año su defunción. 

Y decía, ¿nos les conviene mirar hacia los costados? No les voy a proponer que miren a las congregaciones e institutos tradicionalistas que se extienden por el mundo y que rebosan de vocaciones, y tampoco que miren a las provincias conservadoras de órdenes tradicionales, como los dominicos de la provincia del Este de Estados Unidos o las Hermanas de la Cruz en España. Les sugiero algo más simple y de cabotaje: miren lo que sucede en Argentina. No mencionaré los casos para no favorecer al ojo de Sauron, pero todos saben las congregaciones femeninas y masculinas que han dado un giro conservador y se están llenando de vocaciones.

Por cierto, los obispos argentinos tienen a éstos entre ceja y ceja, y hacen todo lo posible para fastidiarlos. Sería bueno que los prelados viudos, caigan en la cuenta de que los años francisquistas pasaron y que, aunque el dicasterio de los religiosos siga comandado por dos monjas irritantes, todo hace suponer que las tienen bien vigiladas desde arriba y les impiden continuar con los desmanes que habían pergeñado en el pontificado anterior. Por ejemplo, hace pocos días nos enteramos que se levantaron todas las prohibiciones que pesaban sobre los Heraldos del Evangelio y la semana pasada ordenaron 31 diáconos y 26 sacerdotes. Y la semana pasada también se supo que concluyó sin sobresaltos la visita apostólica al monasterio cisterciense austríaco de Heiligenkreuz, de un estilo muy conservador y que alberga a casi 100 monjes. El dicasterio se limitó a darle algunas indicaciones generales pro-forma, a fin de justificar la larga visita a la que fueron sometidos por las huestes bergoglianas.

En fin, que auguramos a los miembros de la CONFAR que concluyan con éxito su larga y exhaustiva investigación sociodemográfica y les sugerimos que compartan los resultados con la FEDESFYA (Federación Argentina de Entidades de Servicio Funebre), a fin de que prevean con tiempo los adminículos propios de su oficio que deberán emplear en el corto plazo.   

P.S.: Vale la pena señalar que los religiosos españoles ya han comenzado, hace varios años, a implementar medidas similares para remontar la caída. Véase, por ejemplo, aquí, aquí, aquí y aquí.

2 comentarios en “Los religiosos argentinos implementan estrategias para revertir la decadencia

  1. Avatar de Frater Abelardus Frater Abelardus

    ¿Tanto cuesta ver qué lo único que necesitan es la auténtica Palabra fecunda del Maestro, y una Liturgia sobria pero edificante?

    Y lo pregunto porque, en este triste caso, no me parece ver los signos de la mala voluntad, sino los de la estulticia.

    Fraternalmente.

  2. Avatar de technically54bed3cebf technically54bed3cebf

    Si observaran cuántas vocaciones salen de sus colegios podrían hacer un estudio más rápido para revertir esta situación. En cuarenta años de docencia en colegios religiosos, no he visto ningún alumno que haya sentido el llamado a la vocación que profesan. Salvo en el colegio San Pablo de Buenos Aires que desde hace muchas décadas cuenta con ex alumnos sacerdotes.

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