Papa Bergoglio, RIP

por Ludovicus

Durante doce años amargos, en este blog hemos analizado ad nauseam el pontificado que termina. Nada nuevo voy a agregar, pero hay que hablar de Bergoglio una vez más para dejar de hablar de Bergoglio para siempre, aunque los alcances del daño inferido a la Iglesia sólo se apreciarán dentro de algunas décadas.  Y oremos por el hombre, los que no podemos orar por el papa.

La Iglesia romana tuvo la tremenda desgracia, por primera vez en su historia, de tener a su frente alguien que practicaba sistemáticamente el canibalismo institucional: exaltación propia a costa de la Institución. No nos engañemos, si el mundo odia al catolicismo, y no se necesita un ph.d. para advertirlo, la única manera de ganárselo, a falta de cualquier dote, es comerse la fama de la Iglesia denostándola. Son innumerables las condolencias de agnósticos, ateos y comunistas que confiesan ahora su adhesión al papa difunto, sin que tal sentimiento los haya acercado un milímetro a la fe. Aún más, que siguen odiando el catolicismo por lo mismo que aman a Bergoglio. Porque lo que en definitiva desea un progresista es un papa renunciando a sus funciones y dejando sus símbolos de poder al pie de una convención de ateos, como hizo el arzobispo de París Gobel en la Revolución. En esa línea, Bergoglio llegó a inventar una ¨bendición silenciosa¨ por respeto a los ateos, en una de las primeras reuniones del pontificado.

En una vista de conjunto tenemos claro ahora que su pontificado fue una ola más del gran movimiento del wokismo obamista en la Iglesia. Si otro hubiera sido el contexto, otra habría sido la actitud, porque antes que nada Bergoglio era un político oportunista hasta el tuétano, que no distinguía religión de política. En esa faena, resucitó a la Bestia progresista que estaba herida pero revivió, llevando hasta sus últimas consecuencias el impulso antropocéntrico iniciado en el Vaticano II. Fue ciertamente la encarnación del espíritu del Concilio, en una parábola que comenzó en el ecumenismo y culminó literalmente con la idolatría. Destruyó, en lo que podía, la obra intelectual, espiritual y litúrgica de su antecesor, pues Benedicto, con su aristocrática inteligencia, su rescate de la liturgia tradicional, su fino amor a las distinciones, en última instancia, sus modales, era realmente su contrafigura, y con ella tuvo que lidiar buena parte de su papado. Este profetizó un resto fiel, Ecclesia Dei, obrando en la masa de la sociedad neopagana. Aquel preconizaba una Iglesia que se identificara con la Humanidad sin mayor requisito de pertenencia que un humanismo gelatinoso que soslayara con maestría lo políticamente incorrecto; el obstáculo teológico principal, la noción de gracia y estado de gracia. El legado de Benedicto está a la vista, y es el probable programa para el futuro; el de Bergoglio, el Papa del Mundo, consistirá en todo lo que no debe hacer, en lo sucesivo, un papa. 

No daba la talla claramente, y compensó. Con gestos de pretendida simplicidad (que es la humildad de los incapaces), paséandose en forma ridícula en las visitas de Estado con un maletín, con sus zapatos gastados, pagando cuentas de hotel en persona, viajando en autos de baja gama, viviendo en un hotel para pasajeros. En lo que realmente importa, hacía «gestos» que ningún antecesor había osado: echar a los obispos como se despide a un mucamo, ignorar peticiones formales de cardenales, juzgar personas violando las normas de procedimiento, afirmar increíblemente que las «formas y esquemas del pasado» en teología debían sustituirse por una visión en que «la universalidad debe ser descartada y reemplazada por la singularidad», con lo cual liquidaba dos mil cuatrocientos años de metafísica, casi suprimir el rito tradicional, etcétera. Si hasta se atrevió a cambiar la bimilenaria versión del padrenuestro porque no la entendía. Ahí no había modestia.  Gestos tras lo que se intuía al porteño que sale al mundo, agrandado, por inseguro, toro en el toreo y torazo en rodeo ajeno. Hay un eco de Carlitos y sus rubias de New York o, paradójicamente, de Evita antes de la audiencia con Pío XII discutiendo la cuantía de la limosna con Dodero de acuerdo al título nobiliario que eventualmente le otorgaran, porque » a mí no me va a joder el Papa».

Mal administrador, a su desorganización confesa sumaba el poco tino en la elección de los colaboradores que lo acompañaron a arruinar el Estado vaticano. Compensaba también su ingenuidad no guardando lealtad por nadie: encumbró a truhanes y cínicos descreídos de toda especie que lo engañaron y estafaron, a los cuales despeñó a su tiempo de la roca Tarpeya. Exterminó, pues, a sus enemigos y persiguió a sus amigos, si los tiranos tienen amigos. Hundió en la irrelevancia a la Iglesia, metiéndola en causas seculares y absurdas.  Impulsó las peores prácticas, el socialismo y el populismo, en connubio paradójico con la Agenda del  elitismo global. Y si promediado su pontificado pudo llamarlo un distinguido autor Papa Dictador, a la postre ha merecido el mote de tirano. Y como tal tirano, quebró sus propias normas y terminó por atacar la ley suprema: por un lado, desapareció del horizonte nocional el estado de gracia, la idea de que hay justos y pecadores; por el otro, con su Amoris Laetitia, destruyó el núcleo de la moral cristiana, la existencia de actos intrínsecamente malos, con consecuencias que se multiplican como metástasis en todo el ámbito moral, culminando en la bendición de parejas de sodomitas, lo que no se veía en Roma desde el connubio de Nerón y Esporo.

A su favor diremos que era un hombre antropológicamente roto, atravesado por contradicciones y prejuicios que lo volvían inextricable, quizás para él mismo. Un hombre con pésima formación que podía ser calificado de bueno cuando se dedicaba a causas humanistas o se preocupaba por los ancianos. Alguien que llama todos los días a una parroquia de Gaza o a un viejo olvidado y enfermo, no lo hace por ostentación política. No le importaba de que religión fueran, sino que educaran a los niños y les dieran de comer, dijo, un amor -de nuevo- a lo Evita. Pero también podía ser feroz y vengativo con quienes se le oponían, sobre todo sus hermanos obispos.  En algunas cosas era escandalosamente convencional, más por cortedad intelectual y desprecio al intelecto especulativo que por tradición. Reiteraba con pareja ignorancia y buena intención que el embrión ¡al mes! ya tenía un ADN autónomo. En otras, era un mero repetidor de los mantras de los mass media y los lugares comunes que la burguesía occidental recita desde los enciclopedistas. Quizás su techo fuera el de cura párroco laxo o puntero de barrio o militante social, pero claramente no tenía las disposiciones de un levita ni de un brahmán. Fallaron todos los controles y llegó al trono de Pedro, en una misteriosa repetición de lo que nos pasa a los argentinos con quienes hacemos llegar al poder.

La formación jesuítica lo marcó a fuego, sobre todo en la reacción que intentó contra esa impronta.  Un temperamento autoritario, sobre la base del voluntarismo, seguramente floreció en una personalidad escrupulosa similar a la de Lutero. Entonces, incapaz de respirar dentro de la densa selva de normas y mandatos jesuíticos, en un momento de crisis personal y declinación política en la Compañía, cayó en depresión y optó por sacudírselos, recurriendo a las laxas teologías de la disidencia y a los servicios de una psicoanalista judía. Lo advirtió el buen Horacio (Ep ad Pis., v. 31), mucho antes del oppositum per diametrum, tan peligroso: huir de una culpa conduce al vicio, si se carece de arte. Y vaya si faltaba arte.

 Cuando fue pontífice, el lema fue incitar a los jóvenes a ¨hacer lío¨ (Mao ya lo había hecho al comienzo de la Revolución Cultural) y el conciliarismo más anárquico, a partir de sínodos cuya temática hubiera sido las delicias de Lewis Carroll (¨sínodo sobre la sinodalidad¨ es el insulto a la inteligencia más brutal que conozco). No obstante, la armazón autoritaria y voluntarista permaneció: sólo se liberó del agua de la bañera junto con el niño, pero se quedó con la bañera y la llenó con nuevos mandatos, arbitrarios y demagógicos pero mandatos al fin. Dejó caer mandamientos, pero creó nuevos pecados. Estigmatizaba a los que estigmatizan, condenaba a los que condenan, chismeaba contra los chismosos, fulminaba la auto referencialidad en escritos en los que abrumadoramente se citaba a sí mismo, sin percibir, estamos seguros, la contradicción sangrante. Hay aquí un trastorno probablemente involuntario o patológico, todo hay que decirlo y vaya como atenuante del desvarío este eclipse de la razón. Urbano VI no está solo en la vasta nómina.

Todos, todos, todos, pero los que se oponían a su voluntad eran rígidos, retrógrados, en fin, enfermos mentales: cómo no recordar el corolario que extrajeron los soviéticos mandando a clínicas psiquiátricas a los disidentes. Sobre ese molde se volcaba también cierto resentimiento, inexplicable, como todo resentimiento, en quien había recibido todo y había ganado todo, desde oscuros orígenes y mediana, muy mediana, inteligencia, que lo llevó a despreciar el orden y las jerarquías sociales. Así como impulsó el fariseísmo de quienes se jactan de no ser fariseos, practicó la mundanidad de los populistas, y llegaría a confesar que casi no se ocupaba de la clase media. Diríase que quería convertir el mundo en una gran misión jesuítica liderada por Fidel Castro. Su versión de la caridad social, anárquica y desbordada, quizás susceptible a la crítica de Nietzsche a la ¨moral de esclavos¨, dio cabal significado a la palabra ¨pobrismo¨: elogio a la pobreza no como virtud sino como necesidad, que hace moralmente superiores a quienes la sufren. Su ignorancia de los meros rudimentos de la ciencia económica, más su tenaz negativa a estudiar algo nuevo, lo llevó a la exaltación del atraso, de la ruinosa planificación socialista, de los «movimientos sociales» y de las invasiones disfrazadas como ¨inmigración¨. Por supuesto: si liquidó la teología moral y la metafísica, cómo no iba a enterrar la doctrina social de la Iglesia.

Era un hombre roto. La inteligencia, módica, ideologizada, torcida por el pragmatismo, desenganchada del yugo de la verdad, servía a objetivos de poder. Para lograr ese poder debía halagar los oídos de las elites y de los media. Probablemente quería ese poder con buena intención, en la medida en que el error es compatible con la ¨buena¨ intención y la bondad provenga de la convicción. Siglos de voluntarismo y casuismo se acumulaban como un detritus sobre su automutilada inteligencia . La verdad era una esclava de la vigencia y del ¨efecto¨; la voluntad, su voluntad, el amo supremo que tan pronto hablaba de tolerancia cero como amparaba a abusadores ¨amigos¨ o incluso a curas ¨salvajes¨de derecha o de izquierda. Como todo líder roto, rompió a la Institución, elevando muros de separación entre sus miembros para entronizar sus prejuicios. Mientras tanto, la Iglesia, des-cristada y sin identidad podía ofrecer un capellán al Nuevo Orden y al Espíritu de Davos, liderando todas las religiones, todas ellas valiosas y salvíficas, que llevan al dios innominado.

Alguna vez, sorprendentemente, adjudicó a la acción de Satanás la resistencia de sus opositores conservadores y ortodoxos. Repetía la broma de que rezaran a favor de él, no en contra.  Es posible que creyera que cumplía la voluntad de Dios con las desastrosas acciones que hemos reseñado, pues esta clase de hombres rara vez se autoexaminan con rigor, si es que lo hacen, en sus posiciones radicales y en los medios que utilizan para lograr los fines propuestos. Y menos que menos examinan su inteligencia y sus enormes prejuicios. Creen que el Mal es lo que se les opone, viven en un infantilismo moral y neurótico, y en un estado de superioridad moral permanente. En eso todos los tiranos son iguales. Son un misterio y aún si los interrogáramos, como a Yago al final de Otelo, como a Bartleby en la novela de Melville, no nos revelarían su secreto. Sólo Dios los conoce, sólo Dios los juzga, y esperemos que su misericordia no les falte a ellos ni a nosotros. Todos estamos infectados, todos somos parte de una generación perversa.

A este hombre roto confiamos,  pues, a la misericordia de Dios, rezamos por su alma y le pedimos que nos envíe un Papa íntegro, o por lo menos, entero.

54 comentarios en “Papa Bergoglio, RIP

  1. Avatar de Desconocido Anónimo

    La lucidez de este texto es tan aguda como innegable: despierta admiración por la erudición, la precisión estilística y la valentía. De una pieza.

    Pero la hybris que la recorre -el desborde dirigido al hombre, no al Papa- deja sentir el peso de una herida. Como si en el juicio a Bergoglio se colara sin querer un espejo

    La verdad necesita de la caridad, y de la buena educación; saber qué callar, para no volverse intolerable. También para nosotros mismos.

    Le agradezco la semblanza. Y aún más, las preguntas que deja

    1. Avatar de Ludovicus Ludovicus

      Le aseguro que he sopesado exhaustivamente no juzgar el corazón del hombre. Por eso, he atribuido a sus limitaciones psicológicas buena parte de sus desvaríos. Podria haber dicho muchas más cosas, pero efectivamente no quise faltar a la caridad. Lo que digo aquí son hechos, y hechos notorios.

      En cuanto al espejo, es posible, pero en un sentido muy diferente al que ud señala: desde hace medio siglo sufro al maldito progresismo, que tanto daño nos ha hecho y nos hará, y espero su juicio y destrucción definitiva. El progresismo es el mal, el progresismo es la muerte.

  2. Avatar de Jorge Martín - Granada Jorge Martín - Granada

    Mucho y extenso se ha dicho de Francisco a lo largo del artículo, pero aún así hay algo que no he leído. Nada se ha dicho del estado de su alma.

    Pero como el juicio corresponde a Dios solo, tampoco yo voy a decir nada.

    No obstante me puedo aproximar, y conocer por la abundancia de lo aflorado a su boca, el estado de su corazón: en la más pura, honda y corrupta corrupción.

    ¿Le faltó caridad? En todo. ¿Le sobró amor propio? Solo a él mismo se quiso. Y lo que es peor: por miserables treinta monedas de plata, volvió a besar en la mejilla a Nuestro Señor Jesucristo.

    ¿Estoy dolido? Sí muy dolido con este renovado Judas de nombre papa francisco.

    P.S. Que en tanta paz repose su alma como la deja en nuestros corazones creyentes y nunca indiferentes.

    1. Avatar de Desconocido Anónimo

      Quizá sí está haciendo juicios temerarios sobre Francisco, como que su corazón estaba en la más pura, honda y corrupta corrupción, que se quiso sólo a sí mismo y que traicionó a Nuestro Señor Jesucristo imagino que supone usted que sabiendo él de esa traición… Lo digo porque son juicios graves y objetivamente pueden ser pecado mortal si usted no estuviera cierto o casi. Subjetivamente ya no me meto claro a juzgar su conciencia. Pero piénselo porque un pecado mortal según nuestra fe lleva a la condenación si no hay arrepentimiento y confesión pudiendo hacerla…

  3. Avatar de Desconocido Anónimo

    Llegué a una conclusión distinta. Francisco no logró satisfacer a los progresistas que lo pusieron en el cargo, como al clero de Alemania o Bélgica. No hay ninguna tendencia previa a su papado que haya logrado quebrar a desviar.

    Lo único que hizo fue hacer tiempo, y creo que nos vino bien. Siento que la Iglesia está en un mejor estado que antes de su mandato, no por nada que haya hecho, sino por el continuo crecimiento y desarrollo de fenómenos que precedían su papado y no pudo impedir o frenar, como las conversiones al catolicismo en Estados Unidos, el evangelismo y la apologética por youtube y otros medios, el reemplazo generacional por curas jóvenes más conservadores que los formados en los años 60/70, cierto acercamiento al catolicismo en Francia como reacción a la islamización del país, cierto acercamiento al catolicismo como reacción al espanto del progresismo etc. Incluso en Argentina veo un poco de eso, espero que no sea una moda.

    Fue un gobierno de hacer la plancha, en el que lo malo que hizo fueron más bien miserias y mezquindades que quedaron en nada. Un poco parecido a algunos gobiernos recientes de la historia argentina en los que se intenta hacer lo lo menos posible intentando ser un «vivo» o «pícaro» con buen timing para que la bomba le explote al sucesor, o en el mejor de los casos, permitir que se acomoden solos los melones en la carreta.

    El pasado bueno ya queda muy lejos, cuando digo que la Iglesia está mejor, mi punto de referencia es cuando Monseñor Laguna iba al programa de Mirtha Legrand o la crisis del 2001.

    Estoy bastante seguro de que el próximo Papa no va a ser un progresista.

  4. Avatar de Desconocido Anónimo

    Fueron 12 años de agonía para los fieles conscientes de su Fe , de un régimen peronista en Roma y una KGB haciendo inteligencia contra sus disidentes y oponentes . Un falso profeta que trabajó para la ONU y la WEF enemigos de la humanidad. Los medios lo aman y hay una euforia bergogliana como en 2013 en Bs As …así estamos en Peronia.

  5. Avatar de josegd josegd

    «Fallaron todos los controles y llegó al trono de Pedro, en una misteriosa repetición de lo que nos pasa a los argentinos con quienes hacemos llegar al poder».

    No pudo dar más en el clavo, Ludovicus. No sé por qué veo una similitud tan clara con nuestro actual presidente. En este y otros párrafos

  6. Avatar de Desconocido Anónimo

    Gracias por esta semblanza Ludovicus, Dios lo bendiga.

    Una doctrina sin Cristo. Lo que produjo aberraciones en todos los ámbitos de la vida. Nos arruinó.

    Me pregunto si este calvario es la antesala de la gran Parusia…

    Sí aún queda más por sufrir para luego finalmente encontramos con nuestro Señor Jesucristo.

    Nos daremos cuenta ?

    Habrá una señal?

    Estos 12 años son sólo un tropiezo pero no una caída?

    dejo mis preguntas aquí

    gracias, Merceditas

  7. Avatar de Desconocido Anónimo

    Me hago una pregunta, con toda honestidad y sin ningún tipo de dolo intelecutal. ¿Aún estamos convencidos de que es el Espíritu Santo quien inspira a los cardenales a elegir al próximo Papa?

    ¿Qué nos quiso decir -entonces- el Paráclito al mover a los cardenales a elegir a este hombre como la cabeza de la Iglesia?

    1. Avatar de Andrés Battistella Andrés Battistella

      Si aún se hace esa pregunta, ¿qué ha estado haciendo todo este tiempo que no la evacuó?

      Está clarísimo que la inspiración del Espíritu Santo no garantiza la inerrancia en la elección, pues los Cardenales pueden ser impermeables a esa inspiración, lo cual se ha probado ser así al menos en la elección de Bergoglio. Y por otra parte, jamás fue doctrina católica que el Papa sea «elegido por el Espíritu Santo» en ningún sentido activo que se pueda entender.

      1. Avatar de Desconocido Anónimo

        Agradezco la respuesta. Siguiendo entonces el razonamiento expuesto, sobre que jamás ha sido doctrina que el Papa sea elegido por el Espíritu Santo (que, por cierto, no es lo que yo expresé, sino que los cardenales lo hacen INSPIRADOS o GUIADOS por el ES), o si concluímos que el ES NO inspira a los cardenales, entonces, ¿sobre que base se les da el derecho de elegir solo ellos al sucesor de Pedro? Y por lo tanto ¿por qué, si no están guiados por la acción del Espíritu Santo, se le debe obediencia al Papa?

        Saludos

      2. Avatar de Andrés Battistella Andrés Battistella

        Ya se ve que comprensión de textos no es lo que abunda.

        Usted da por supuesto que, dada la inspiración del Espíritu Santo, luego todos los Cardenales secundan esa inspiración, lo cual se ve por su comentario original y su respuesta más reciente. Yo simplemente equiparo esa «inspiración infalible» con la idea de que sea el Espíritu Santo quien elija al Papa, lo cual es una obviedad: si el Espíritu Santo inspira, y esa inspiración es infalible, y esa inspiración «mueve» (usted lo ha dicho) a los Cardenales a elegir a tal persona concreta como Papa, luego el Espíritu Santo elige (indirecta, pero activamente) al Papa. Eso es contrario a la doctrina católica, y sin embargo lo profesan, consciente o inconscientemente, muchos católicos. Benedicto XVI tuvo algunas palabras contra esa idea, por cierto.

        La inspiración del Espíritu Santo existe, claramente, pero no es infalible, es decir, no avasalla el libre arbitrio de cada Cardenal, el cual puede elegir no secundar esa inspiración y moverse por otros criterios, como de hecho ha sucedido cantidad de veces, y así la Iglesia ha sufrido muchos Papas malos, más o menos, malísimos, y Bergoglio. Esto es un hecho, que ha habido Papas malos, así como hay y hubo Obispos malos, Presbíteros, Diáconos, y cualquier clase de clérigos malos, malísimos, apóstatas, sodomitas, herejes, cismáticos, pedófilos, ladrones, usureros, y el largo etcétera que incluye todos los pecados que puede cometer un ser humano (incluidos usted, yo, y todos los comentaristas aquí).

        Usted también parece creer que la inspiración del Espíritu Santo, al menos en este caso, es algo así como una señal divina, una «guía» (palabra suya) acerca de cuál es el candidato elegido por Dios, digamos, una señal clara y distinta que no admite dudas. Nada más lejos de la manera con que Dios nos inspira ordinariamente. No es doctrina católica, ni de cerca, que el Espíritu Santo produzca una suerte de «nuevo Pentecostés» o revelación particular en cada Cónclave. Más bien, la inspiración se da como en cualquier otro asunto grave de nuestra vida, y tiene una serie de presupuestos: estar en gracia, profesar verdaderamente la Fe, tener la inteligencia informada por los principios de la doctrina, virtudes como la prudencia, etc.

        Por último, su confusión se vuelve más manifiesta aún, si cabía, con sus preguntas. Se ve que usted ignora que la elección del Obispo de Roma ha sufrido variaciones a lo largo del tiempo. No siempre existieron «Cardenales», no siempre se eligió al Papa de la misma manera. ¿Quién o quiénes han determinado eso? Pues otros Papas. ¿Quiere usted impugnar el «derecho» de los Cardenales a elegir al Papa? Vaya a Roma ahora mismo, los encontrará reunidos en Cónclave, puede presentar, si le dejan, sus quejas y propuestas, o tal vez al próximo Papa… cuestionamientos como el suyo dejan ver que se confunden las cosas, a poco usted cree que es una democracia o algo así, o que tiene que regirse por los principios de la política moderna (politiquería). Ya demasiado contaminado está el Vaticano, como para encima cambiar incluso eso. Imagínese una elección entre los casi 1.500 millones de católicos del mundo…

        En cuanto al tema de la obediencia debida al Papa, pues se le debe porque es el Papa, la Iglesia lo reconoce como Papa, y punto. Aunque me pregunto qué entiende usted por «obediencia» en este particular, y si conoce usted la historia del Papado con los períodos de Papas y Antipapas disputándose el gobierno de la Iglesia.

        Entonces, NO, LA IGLESIA JAMÁS ESTUVO CONVENCIDA DE QUE EL ESPÍRITU SANTO ELIGE AL PAPA, o que inspira infaliblemente a los Cardenales para elegirlo de tal modo que el electo sea «el que Dios quería», simplemente porque esa convicción es absolutamente irrelevante en este asunto. Ni es el Papa «cabeza de la Iglesia» simpliciter, a lo más es «cabeza visible», porque la Cabeza, propiamente hablando, es Cristo.

        En suma, aproveche este tiempo para estudiar seriamente el tema del Papado, a fin de evacuar por otro medio mejor que este sus dudas y sus conceptos erróneos.

      1. Avatar de Desconocido Anónimo

        Muchas gracias por la amable respuesta. Efectivamente, tal vez el tema de fondo es que NO hay garantía de que éstos lo sean.

  8. Avatar de brisklykrispyf6a777944c brisklykrispyf6a777944c

    Estupenda radiografía de Bergoglio la que hizo Ludovicus. Ahora Francisco está ante el Tribunal de Dios y el aplauso fácil del mundo enemigo de Dios y de la Iglesia es una pésima señal sobre el destino que le espera. Ojalá se haya arrepentido a tiempo, todos queremos que salve su alma.

    Fuenteovejuna

  9. Avatar de Desconocido Anónimo

    Y yo creo que el Wanderer se queda corto…

    Francisco maniobraba para tener sumisos y aduladores en su Curia y a los molestos los enviaba lejos como Burke , SChneider, Strickland, Sarah o Zen. Para destruir la derecha malvada retrógrada y enemiga de las periferias y los descamisados
    Los tradis eran su pesadilla veía tradis por todas partes, había que acabar con todos ellos de una vez…
    Esos herederos de Trento fascistas e imperialistas que se oponían a la liberación de la Pachamama Tierra y los indígenas puros y los descamisados de las periferias, había que convertir la Iglesia en una ONG para dar sopas a los sin papeles y presionar a los Estados para mantener a más y más inmigrantes ilegales…
    Y no contento con ello , con «misericordiar» a propios y extraños creó nuevos pecados: el de murmuración y no estar de acuerdo con él.
    Pecados horribles y casi imperdonables, más terribles que la caída de Adán…
    No se fiaba de nadie y a nadie escuchaba sólo tenían que escucharle a él, su mediocridad teológica jesuítica y sus diatribas ideologizadas fruto de sus obsesiones de progre : España, Trento, los tradis, Ratzinger, el opus, los franciscanos…. mientras que organizaciones de iletrados bíblicos y anti litúrgicos como los catecúmenales y los carismáticos los Emaús y Effatá y los Hakuna hacían de la suya… Hagan lío dijo
    Lo dijo a esa gente para aplastar a la inteligencia y la Tradición Apostólica Católica
    Odiaba que lo pusieran en evidencia como pésimo teólogo. Por eso pasó de responder a los cardenales que pedían explicaciones con sus dubbia

    Los únicos que lloran a Francisco son los paniaguados como el padre Angel un comunista confeso la Caram otra que su claustro es el mundo y los medios de desinformación y los fieles ignorantes embargados de sentimentalismo y a los que el «buenísmo con los pobres» de este Papado ha frito sus neuronas casi sin remedio…

    1. Avatar de Desconocido Anónimo

      muy iluminador el presente comentario. No se puede decir mejor. Con el Papa Francisco la inteligencia estaba relegada a las cloacas , mientras que se imponía el chascarrillo fácil, la contemporización con el mundo y el trepismo de los ineptos.

  10. Avatar de Desconocido Anónimo

    ORACIÓN PARA IMPLORAR SANTOS PAPAS
    (Mons. Athanasius Schneider)

    ¡Kyrie Eleison! – ¡Kyrie Eleison!
    ¡Christe Eleison! – ¡Christe Eleison!
    ¡Kyrie Eleison! – ¡Kyrie Eleison!

    ¡Señor Jesucristo, Tú eres el Buen Pastor!

    Con tu mano todopoderosa guías tu Iglesia peregrina a través de las tempestades de cada época.  

    Adorna a la Santa Sede con santos Papas que no teman a los poderosos de este mundo ni se comprometan con el espíritu de la época, sino que preserven, fortalezcan y defiendan la fe católica hasta el derramamiento de su sangre, y observen, protejan y transmitan la venerable liturgia de la Iglesia Romana.

    Oh, Señor, concédenos santos Papas que, inflamados con el celo de los Apóstoles, proclamen al mundo entero:

    “En ningún otro está la salvación [fuera de Cristo]; pues no hay ningún otro nombre bajo el Cielo dado a los hombres por el que podamos ser salvados” (Hch 4,12).

    Que a través de una era de santos Papas, la Santa Sede, que es la patria para todos los que promueven la fe católica y apostólica, brille siempre como cátedra de la verdad para el mundo entero.

    Escúchanos, oh Señor, y por la intercesión del Inmaculado Corazón de María, Madre de la Iglesia, concédenos santos Papas, concédenos muchos santos Papas.

    ¡Ten piedad de nosotros y escúchanos!
    Amén.

    @Viva_Cristo_Rey

  11. Ludovico ha escrito usted una página memorable sobre el difunto obispo de Roma; había surgido en mí un ápice de cariño por Bergoglio tras su muerte, pero he vuelto a colocar a Francisco en donde le corresponde, que es donde usted le ha puesto. Y para llenar tanto vacío, para olvidar tanta amargura, quiero recordar a Benedicto xvi, fue como una tarde soleada que me hizo olvidar el invierno.

    Pronto tendremos un nuevo Papa, le suplico a Ludovico que no tarde en ofrecernos una primera impresión y juicio.

    1. Las designaciones de obispos y cardenales bergoglianos es la huella marcada para los años que vienen. Al sucesor le toca desenmarañar el ovillo y volver al cauce la política caótica peronista de Francisco para nombrar obispos.

    2. Avatar de Desconocido Anónimo

      porque aunque se puede ver bien que ser progresista causa un terrible daño todavía podría ser peor en los años venideros si se continúa en el error. Cómo quien dice por acumulación

  12. Avatar de Desconocido Anónimo

    El pontificado de Francisco ha sido un gran castigo para la iglesia. Solamente podremos recuperarnos de este “golpe de estado” si nos toca un santo papa que sea capaz de deshacer todos los entuertos que ha creado JMB. Yo la verdad que no sé si tienen arreglo. Y eso sin tomar en cuenta a todas las almas que ha desviado del camino hacia la gloria,

    No sé si conocéis el grupo de música sacra Harpa Dei. Además de que son espectaculares, forman parte de una comunidad con un hermano alemán.

    Estos son unos de sus escritos. Si me lo permite el autor de este blog, me atrevo a compartirlos. Merecen la pena leerlos, ya que analiza con claridad y caridad todos los errores que Francisco impuso a nuestra Santa Madre Iglesia.

    https://es.elijamission.net/wp-content/uploads/2025/03/LAS-CINCO-HERIDAS-DE-LA-IGLESIA.pdf

    A todos los defensores de Cristo y su iglesia, a todos los que no tienen miedo de defender la verdad , os saludo y os mando bendiciones en Cristo Jesús y su Santísima Madre la Virgen María.

  13. Avatar de scented1b7eef9209 scented1b7eef9209

    Excelente descripción. Tengo una duda: fue Bergoglio típico producto argentino? Quiero decir: producimos los argentinos este tipo de dirigentes? Porque la descripción brindada por el autor (que comparto) cabría a cualquier político de estas pampas. Y hablo de políticos de primera línea. Y, principalmente, peronistas. Siempre me pareció que Francisco podía cambiar de idea como de camiseta. Y se adaptaba a lo que percibía, con una intuición especial, a todo aquello que podía darle poder o mantenerlo en el poder. Una caja vacía, lista para ser llenada de lo que conviniera. No tenía acaso las características propias del peronismo? Demagogia, vacío intelectual reemplazado por dos o tres ideas repetidas como un mantra, rigorismo práctico: siempre los mismos instrumentos para resolver problemas distintos, acomodaticio, ejercicio abusivo del poder, desprecio por lo institucional y el mérito, aversión a los mejores. Como «el que te dije», rodeado de malandras y gente que no pudiera hacerle sombra. Se le pegaban todos los bichos y delincuentes, pero él, argentino! Sí, me parece que Francisco era argentino y peronista hasta la médula. Los resultados, a la vista. Por eso, cuando leo en sitios extranjeros análisis sobre Francisco, me parece que fallan en algo: no tener en cuenta esta tipicidad propia del personaje. Para acercarse a Bergoglio y captarlo en su esencia, hay que conocer algo de peronismo. Porque entenderlo (al peronismo y a Bergoglio), no sé yo quién diablos los entiende. Miguel Grosso.

    1. Avatar de Desconocido Anónimo

      Nunca fue peronista ni es un producto típico del peronismo, es más bien la expresión típica del católico chanta que se cree ortodoxo y es un resentido social, un mediocre ávido de grandeza para su propia vanagloria. Similar a todos los católicos de sacristía, que creen que se las saben todas y hablan como si supieran. Típico de los cipayos que se autoperciben «nacionales» y son más liberales que Rivadavia

    2. Avatar de Desconocido Anónimo

      Cada país exporta lo que excele o se especializa.

      Argentina ha creado el PERONISMO, doctrina que ha refinado hasta hacer de él una obra maestra durante 50 años de uso continuo («quinta esencia»).

      Es natural entonces que, al igual que otro producto de la actividad humana, en cuanto el mercado interior esté saturado, lo exporte.

      ¿Es esto bueno?, ¿malo?, ¿no sabe/no contesta?

      Bueno, «doctores tiene la Iglesia», pero de momento podemos asegurar con certeza que junto con el peronismo y la inflación a la argentina, Argentina tiene el orgullo y la culpa de haber creado y exportado a Bergoglio y haber envenenado con ello parte de la Iglesia Universal y el resto del mundo conocido.

      (solo parte, porque los jesuitas ya estaban envenenados y la mayoría de católicos no se dejan. Esto es mas bien cosa de los zurdos, que le ven como su santo patrón)

      En fin, que hay que ser agradecidos a Dios de no seguir sus tonterías y, espero, no copiarle en sus pataletas, cabezonería y falta de humildad, que posiblemente han sido la causa real de su muerte (al salir del hospital cuando no debía y al salir a la plaza de San Pedro, cuando tampoco).

      Aprendamos la lección en cabeza ajena y exclamemos junto a las huestes celestiales:

      «¡NO SOMOS NADIE»!

      1. Avatar de Ottaviani Alfredo Ottaviani Alfredo

        Lo mataron sus gatos: Lo pasearon sin camisa, lo subieron a la Logia a llenarse del aire romano. Y LO LLENARON DE COLAPSO MORTAL, al fin. Los titiriteros se quedaron sin su titere. Los bergoglianos no se pusieron de acuerdo. Le tuvieran vivo dos meses mas, pero LA NECEDAD compartida nos abre las puertas al Conclave. El comunismo cayò con el muro de Berlin, hace algunos, muchos años. Con la perestroika, con gobiernos de ULTRADERECHA, que ahora toca sentar un ULTRADERECHO, en la silla de Pedro, no solo para Europa sino para toda la Iglesia Universal. La cacareada nueva època Conciliar ahora si, comenzarà a aplicarse correctamente. Benedicto no es culpable, Juan Pablo II no son culpables. NO, ABSOLUTAMENTE NO.

    3. Avatar de Desconocido Anónimo

      Y si Miguel, es como usted dice y como también señala Ludovico; más peronista no se consigue! Por eso el día que apareció Perón en nuestro país fue el principio del fin.

      saludos Mecha

  14. Avatar de Desconocido Anónimo

    Basta con ver y escuchar a los que lo elogian y veneran -ninguno católico, apostólico y romano, ni mucho menos personajes ejemplares- para comprender quién fue y qué hizo durante los 12 años de su pontificado.

    Y no se venga con que Nuestro Señor se reunió con pecadores, publicanos y las mas diversa clase de bandidos, puesto que, cuando lo hizo, en ninguna ocasión fue para avalar lo que hacían sino para exhortarlos a que cambiaran.

    Pero hay que recordar que «las puertas del infierno no prevalecerán» y que sus «el cielo y la tierra pasarán pero mis Palabras no pasarán».

  15. Avatar de Augusto del Río Augusto del Río

    Ludovico, me ha dejado atónito. Es extraordinario lo que ha escrito. Ya lo estoy reenviando a todos lados. Es el resumen perfecto de un hombre «roto» (como bien lo expresa) por el pecado y nos hace tomar más conciencia aún (si cabe) de lo que ha sido su desastroso pontificado de 12 años, una auténtica pesadilla a la que Dios, en su misericordia, ha puesto fin. No sabemos qué nos depara el futuro. Pero sí sabemos que ahora, gracias a la tiranía bergogliana (creo que lo de «dictadura» le queda chico), aquel que venga a ocupar la silla de Pedro, se las verá en figurillas para encauzar el desmadre que ha provocado este hombre desgraciado y desagradecido (en el pleno sentido de los términos). Y es cierto que el reporte de daños solo va a poder apreciarse en toda su magnitud con los años (es cierto que el paso del tiempo es esencial para percibirlos adecuadamente), pero ya hace rato que se ven los desastres de su prédica corrosiva en familias enteras, sacerdotes, monjas, laicos, en los sacrilegios que se han cometido a diario con su falsa misericordia y su destrucción de la moral católica). Ha terminado un pontificado espantoso y anticatólico. Recemos para que los cardenales no nos «regalen» algo ni siquiera parecido a esto que hemos sufrido y piensen aunque sea por un segundo en Nuestro Señor Jesucristo (del que tan poco se ha hablado en estos 12 años, y a veces ha sido solo para injuriarlo, igual que a Su Santísima Madre) y sean fieles a su mandato: «Id, pues, y haced discípulos a todos los pueblos bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espiritu Santo; enseñándoles a conservar todo cuanto os he mandado» (Mt 28, 19)

    Augusto del Río

  16. Avatar de Desconocido Anónimo

    Comparo su pastoral a una mal entendida parábola del hijo pródigo: en su esquema, el hijo menor no tenía interés en volver con su padre, ni siquiera porque estaba mejor con él: sólo buscaba afirmación. Afirmación de su pecado, de su traición. No quería volver a casa. No tenía arrepentimiento. Quería seguir comiendo la comida de los cerdos. Y el padre de esta historia igualmente le acoge, aunque el hijo siga demostrando con dichos y hechos que en realidad nunca volvió. Que en realidad el verdadero Padre sigue esperando con la mirada fija en la colina. Y el hijo mayor se queja al padre de nuestro relato por este trato, pero esta vez, por esta vez, por una vez, tiene razón. Además, este padre del esquema regaña al hijo mayor, que tiene que conformarse y autoconvencerse de que, en realidad, es todo como una gran estafa. En resumen: la casa dividida y el hijo pródigo, que está encantado con este padre, nunca volvió. ¿Estoy equivocado?

  17. Avatar de Luis Jeme Luis Jeme

    Enseñó el error, que es justo lo contrario de la misión que Dios exige a un Papa.

    Pasan los años y no se me va la imagen de Ratzinger, retirado de la Sede de Pedro, conservando el nombre e indumentaria de Sumo Pontífice. Habiendo hecho dañar, pero no destruir, el anillo del Pescador.

      1. Avatar de Desconocido Anónimo

        NICO

        Tras haber leído varios artículos durante los últimos días sigo volviendo siempre a este artículo de Ludovicus, quien a mi entender mejor describe el legado del «hombre roto». Lo que me espanta es constatar la enorme distancia que separa a ponencias como la de Ludovicus, y potencias como la del obispo Barron, quien tras alabar la apasionada simplicidad de JMB, su celo evangelizador, su pobreza de espíritu, su estilo de vida evangélico, su talento retórico, su encarnación de los más profundos instintos del Vaticano II, lo declara su padre espiritual.

        Si un obispo Barron – ciertamente no el peor formado de los obispos – y todo su aceitado sistema de amplificación mediática piensa así ( y vean los comentarios a su artículo) ¿qué se puede esperar realmente de la jerarquía?

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