La reforma de la Semana Santa: el Domingo de Ramos

El siguiente artículo, redactado en base a un trabajo del P. Stefano Caruso, fue publicado en este blog el 9 de abril de 2018. Detalla los cambios realizados a las ceremonias tradicionales del Domingo de Ramos.

1. Innovación: Uso del color rojo para la procesión y morado para la misa.

Práctica tradicional anterior a la reforma: uso del morado tanto para la procesión como para la misa.

Justificación de la Comisión: “… se podría restituir el rojo primitivo usado durante el medioevo para esta solemne procesión. El color rojo recuerda la púrpura real… y de esta manera la procesión se distinguiría como un elemento sui generis” (Archivio della Congregazione dei Santi, fondo Sacra Congregatio Rituum, Annotazione intorno alla riforma della liturgia della Domenica delle Palme, p. 9. Todas las citas de textos de la Comisión que siguen a continuación proceden de este mismo documento.

Objeción: No se trata de negar que el color rojo pueda ser signo de la púrpura real aunque habría que probar que, efectivamente, se usaba durante el Medioevo en ese sentido, pero resulta llamativo el modo de proceder y el motivo por el cual se buscan razones sui generis y se decide que el rojo deba tener en este día una simbología determinada racionalmente, según el capricho o la fantasía de los liturgistas. De hecho, en el rito romano, el rojo es el color del martirio o del Espíritu Santo, y en el rito ambrosiano, que se usa el Domingo de Ramos, se lo hace para indicar la sangre de la Pasión y no la realeza. En el rito parisino se usaba el negro. Este cambio no habría que atribuirlo a una práctica atestiguada sino a la idea caprichosa de un “pastoral profesor de seminario suizo” (L. Gromier, Semaine Sainte Restaurée, in Opus Dei (1962), n. 2, p. 3).

2. CambioAbolición de las planetas (o casullas) plegadas y consecuentemente del estolón o stola largior.

Práctica tradicional anterior a la reforma: Uso de la planeta plegada y del estolón, y de la planeta enrollada en bandolera por parte del diácono durante el canto del Evangelio.

Era esta una práctica de las más antiguas del Rito Romano que había sobrevivido hasta entonces, y que nunca se había osado cambiar por la veneración que implicaba, por lo extraordinario de los ritos de Semana Santa y por el extremo dolor de la Iglesia durante estos días. Por otro otro lado, no se explica que la misma Comisión que introducía del color rojo porque era una práctica medieval, aboliera otra práctica medieval por ser, justamente, medieval. 

3. Innovación: Bendición de los ramos cara al pueblo y a dando la espalda a la cruz y al altar y, en algunos casos, al Santísimo.

Práctica tradicional anterior a la reforma: Los ramos se bendecían en el altar, del lado de la epístola, luego de una lectura, un gradual, un evangelio y, sobre todo, de un Prefacio con el Sanctus que introducía las oraciones de bendición. 

Con el objetivo de lograr la participación de los fieles, se introduce la idea de las celebraciones litúrgicas cara al pueblo y de espaldas a Dios. Se inventa una mesa, que se coloca entre el altar y el comulgatorio, con los ministros versus populum, con lo cual se introduce un nuevo concepto del espacio litúrgico y de la orientación de la oración. 

4. Cambio: Supresión del prefacio con las palabras relativas a la autoridad de Cristo sobre los reinos y su autoridad sobre este mundo. 

Práctica tradicional anterior a la reforma: El rito romano preveía en ocasión de los grandes momentos litúrgicos como la consagración de los óleos o la ordenación sacerdotal, el canto de un prefacio como un modo particularmente solemne de dirigirse a Dios. También para la bendición de los ramos estaba previsto un prefacio que describía el orden divino de la Creación y su sumisión a Dios Padre, sumisión de lo creado que era advertencia a los reyes y gobernantes acerca de su propia sumisión a Dios:

Tibi enim serviunt creaturae tuae: quia te solum auctorem et Deum cognoscunt et omnis factura tua te collaudat, et benedicunt te sancti tui. Quia illud magnum Unigeniti tui nomen coram regibus et potestatibus huius saeculi libera voce confitentur. «Porque tus criaturas te sirven, pues solo a ti reconocen como Creador y Dios, y todas tus obras te alaban, y tus santos te bendicen. Porque confiesan libremente ante los reyes y poderes de este mundo el gran nombre de tu Hijo Unigénito»

El texto revela en pocas líneas la base teológica que fundamenta el deber que tienen los gobernantes temporales de someterse a Cristo Rey.

La asombrosa justificación de la Comisión para este cambio es la siguiente:

Teniendo en cuenta la poca coherencia de estos prefacios, su larga extensión y, en algunos casos, la pobreza de pensamiento, su pérdida no parece relevante (C. Braga, op. cit., p. 306). 

5. Cambio: Supresión de las oraciones de la bendición de los ramos sobre el significado y beneficio de los sacramentales, y sobre el poder que tienen contra el demonio. 

Práctica tradicional anterior a la reforma: Las antiguas oraciones recordaban el rol de los sacramentales, los cuales poseen un poder efectivo (ex opere operantis Ecclesiae) contra el demonio.

La Comisión consideró que estas oraciones eran “ampulosas…, con toda las características de la erudición típica de la época carolingia”. Se ve que aunque los reformadores están de acuerdo con respecto a la antigüedad de los textos, no los consideran de su gusto porque

“es muy débil la relación directa de la ceremonia con la experiencia de la vida cristiana, o sea el significado litúrgico pastoral de la procesión como homenaje a Cristo Rey.

Nadie puede entender la razón de tal “débil relación”. 

La “experiencia de la vida cristiana concreta” de los fieles es poco más adelante completamente despreciada por la misma Comisión que considera que

“estas piadosas costumbres [los ramos bendecidos], aún justificadas teológicamente, puede degenerar como de hecho se degeneran, en supersticiones”.

Más allá del tono racionalista apenas disimulado, hay que tener en cuanta que las antiguas oraciones fueron deliberadamente sustituidas por nuevas fórmulas según lo dicen expresamente los autores. Es decir, las antiguas oraciones no gustaban porque expresaban de un modo demasiado marcado la eficacia de los sacramentales y, por tanto, se inventan otras nuevas. 


6. Innovación: cruz procesional no velada, aún cuando la cruz del altar permanece velada.

Práctica tradicional anterior a la reforma: La cruz del altar permanece velada como así también la cruz procesional, a la cual se ata un ramo bendecido, como una referencia a la cruz gloriosa y a la Pasión vencedora del Señor.

El motivo de este invento se nos escapa completamente. Más que un eventual significado místico, parece más bien el fruto de las prisas que tenían los redactores debido a las presiones de los episcopados.

7. Cambio: Eliminación de los golpes con la cruz a la puerta de la iglesia que permanecía cerrada. 

Práctica tradicional anterior a la reforma: La procesión se reunía delante de la puerta cerrada de la iglesia. Un diálogo cantado entre un coro de cantores en el exterior se alternaba con otro que estaba dentro del templo. Luego se procedía a la apertura de las puertas, la que ocurría después de haberla golpeado con la parte baja del asta de la cruz procesional. 

Este rito simbolizaba la resistencia inicial del pueblo judío y el ingreso triunfal de Cristo en Jerusalén, pero también la cruz vencedora de Cristo que abre las puertas del cuelo y que es causa de nuestra resurrección: “hebraeorum pueri resurrectionem vitae pronuntiantes”.

8. Innovación: Una oración que se recita al final de la procesión, en el centro del altar cara al pueblo. 

Práctica tradicional anterior a la reforma: La procesión terminaba normalmente y luego se iniciaba la misa con las oraciones al pie del altar como de costumbre. 

La oración introducida aparece como una pegatina al rito en razón de su naturaleza arbitraria: “A fin de dar a la procesión un elemento preciso de conclusión, hemos pensando en proponer un particular Oremus”, dice la Comisión. 

El mismo padre Braga confesaba cándidamente cincuenta años después que el invento de esta oración no había sido feliz:

“El elemento que desentona un poco en el nuevo Ordo es que la oración conclusiva de la procesión que rompe la unidad de la celebración” (C.Braga, op. cit., p. 25).

9. Cambio: Se elimina la distinción entre la Pasión y Evangelio. Además, en la Pasión se elimina la frase final. 

Práctica tradicional anterior a la reforma: El canto de la Pasión era distinto del canto del Evangelio, que llegaba hasta Mateo 27, 66. 

La Pasión había tenido siempre un estilo narrativo, como un momento distinto al Evangelio. Era cantada por tres voces distintas luego de la lectura del Evangelio, el que era cantado solamente por el diácono con un tono diferente, con el uso del incienso pero sin cirios. La reforma confunde los dos aspectos; Pasión y Evangelio son amalgamados en un único canto sin ahorrarse vistosos recortes del inicio hasta el final. De esta manera, se termina por privar a la misa y al diácono del canto del Evangelio que resulta formalmente suprimido. 

10. Cambio: Eliminación del pasaje evangélico que conecta la institución de la eucaristía con la Pasión de Cristo (Mt. 26, 1-36).

Práctica tradicional anterior a la reforma: La Pasión era precedida por la lectura de la institución de la eucaristía revelando de ese modo el vínculo íntimo, esencial y teológico de ambos pasajes.

Este cambio es desconcertante. Según lo que aparece en los archivos de la Comisión, se había decidido no hacer ningún cambio con respecto a la lectura de la Pasión ya que era una institución antiquísima. Sin embargo, no se sabe cómo ni por qué, la narración de la Última Cena fue eliminada. Parece difícil pensar que el único motivo haya sido una cuestión de tiempo, para no hacer tan larga la lectura, sobre todo cuando se considera la relevancia del pasaje. Hasta ese momento, la tradición había querido que en la narración de la Pasión de los Sinópticos tuviera siempre incluida la institución de la eucaristía que, con la separación sacramental del Cuerpo y la Sangre de Cristo, es el anuncio de la Pasión. La reforma amputa un pasaje fundamental de la Escritura que es vínculo de consecuencialidad entre la Última Cena, sacrificio del Viernes Santo y Eucaristía. 

El pasaje de la institución de la eucaristía será también eliminado del Martes y el Miércoles Santos, con el extraordinario resultado que ¡permanecerá ausente de todo el ciclo litúrgico! Es decir, luego de la reforma de la Semana Santa por parte de Pío XII, en ningún momento del año se leía el evangelio de la institución de la eucaristía. 
Esto fu consecuencia de un cambio hecho a las apuradas que desbalanceó una obra plurisecular

33 comentarios en “La reforma de la Semana Santa: el Domingo de Ramos

  1. Avatar de Desconocido Anónimo

    Lo bueno de las reformas de Pacelli y Montini es que, al romper con unos ritos tan antiguos y venerables, rompe también el tabú de romper con la tradición.

    A efectos prácticos esto significa que si cualquiera puede romper la liturgia, también puede romper la liturgia «conciliar».

    Yo propongo inventarse otra utilizando las partes más antiguas y educativas de la liturgia ortodoxa; con iconostasio y todo. Así nadie podrá decir que «no entiende la liturgia»; sobre todo si se canta en griego koiné o eslavónico.

  2. Avatar de Desconocido Anónimo

    Ante toda esta chapuza, lo mejor sería que cada sacerdote, elija qué misal usar.

    Y si hay dudas, problemas…,que sea el Pueblo de Dios el que decida democráticamente en votación secreta.

  3. a todos. ¿No?

    +Terzio

    Aun siguiendo el ritual de Benedicto XIII para el uso de parroquias rurales y pequeñas iglesias (tengo uno la vista) siempre me han parecido muy complicadas las rúbricas tocantes a la bendición y procesión de ramos. Y no me refiero a las bendiciones/oraciones (siguen un esquema parecido a las ceremonias de bendición de las Candelas y las del Miércoles de Ceniza); lo que me parece prolijo es el rito de la distribución de ramos a clérigos y fieles que, uno por uno, se arrodillan, besan la mano del sacerdote, reciben el ramo besándolo también; en el manual de Martínez Antoñana se describe el rito en iglesias mayores y colegiatas todo ello practicamente igual, sólo que con cada ministro en su función (sacerdotes, diáconos, subdiáconos etc.), y me pregunto: ¿Cuánto duraría esa parte de la Misa de Ramos? Tengo 65 años y recuerdo la Misa antigua en flashes; recuerdo también que me dormía y que mis padres o mis tías me daban sus misales llenos de estampitas para que me distrajera y no hablase ni preguntase…Ahora me imagino que el reparto de palmas y ramos duraría el doble o triple de tiempo que una Comunión General. Así que me hago cargo de que el recorte de esa ceremonia sería muy bien venido por curas y fieles. Y admiro y gozo con todo eso y querría recuperar todo, pero también admito que se recibieran aquellas reformas de Pio XII con cierto agrado y alivio de y para todos. ¿No?

    +Terzio

    1. Avatar de collectionthoroughlyd9560c53e3 collectionthoroughlyd9560c53e3

      Con la vaga experiencia de haber cantado unas 4 Misas de Domingo de Ramos pre-55, le aseguro que no dura más de 20 minutos. Y el orden no es para nada complicado… Es la estructura de una Misa. Algunos expertos le llaman «Missa Secca».

      generalmente los ceremoniales dan miedo desde el texto… Pero al desarrollarse son muy orgánicos.

  4. Avatar de Desconocido Messerschmidt

    Hace unos años un sacerdote tradicionalista escribía que de vez en cuando hace falta simplificar un poco los ritos que con el paso de los siglos se van recargando en exceso. En cierto modo, lo que este clérigo quería decir era que cada cierto tiempo los ritos deben ser sometidos a una “poda”, para evitar que la liturgia acabe convertida en un bosque impenetrable. Otra cosa es introducir cambios caprichosos e injustificados.

    Hablando muy en general, se debería siempre mantener el equilibrio entre un cierto grado de inteligibilidad de los símbolos (aunque esta inteligibilidad en algunos casos sea puramente intiuitiva) y la expresión misteriosa y palpitante del arcano más inefable e imposible de racionalizar, es decir entre entendimiento y corazón. El problema es que hemos reducido la fe a una ética sin misterio, a un asunto presuntamente asequible por medio de razonamientos planos en los que la facilidad, la rapidez y la eficiencia inmediata son la medida del “éxito”. Pero la vivencia de la fe es una experiencia muy compleja y ardua, lo cual la liturgia nunca debería ocultar. Yéndonos al otro extremo, corremos el riesgo de convertir a los ritos en procesos incomprensibles a los que se asiste para cumplir con un trámite aburrido y fatigoso o vistoso y entretenido, pero velando su sentido y cayéndose así en el fariseísmo. Por otra parte, la forma de la liturgia manifiesta siempre una sensibilidad estética concreta. Y también aquí hay peligros: el del esteticismo vano por un lado y el del mal gusto por el otro.

    Con respecto a los usos litúrgicos de la Semana Santa, no me parece realista esperar que se recuperen las formas anteriores a la reforma de Pío XII. Lo que sí se puede lograr con menor dificultad es suprimir aspectos superfluos introducidos en ella y obtener así unos ritos austeros, simplificados incluso, pero auténticos y llenos de significado. El restauracionismo conllevaría también el peligro de reinstaurar formas cuyo fondo ya se ha dejado de sentir íntimamente y que se asume de modo artificial. Esto no es puro subjetivismo, sino un aspecto que se debe tener en cuenta seriamente. Desde luego, es urgente educar la sensibilidad tanto de sacerdotes como de seglares en lo que respecta al valor intrínseco de los ritos. En general, esta sensibilidad está muerta, pero se la puede revivificar y para hacerlo hay que actuar con sabiduría y prudencia, sin ceder, pero también sin  pedir peras al olmo.

    Por último un reciente texto al respecto que me parece muy apropiado para esta discusión:

    https://germinansgerminabit.blogspot.com/2026/03/misas-negras-misas-grises.html

    Y otro que aunque trata de otro asunto es muy digno de ser tenido en cuenta:

    https://germinansgerminabit.blogspot.com/2026/03/la-muerte-del-ayatola-jamenei-y-el.html  

      1. Avatar de Desconocido Messerschmidt

        Magnífico, no lo sabía, gracias por la valiosa información. Lástima que esa iniciativa en la práctica se haya quedado en tan poco.

  5. Avatar de Desconocido Anónimo

    Revelo aquí mi ignorante ignorancia de ciertas cosas: respecto al punto 3… ¿la procesión partía entonces desde dentro de la iglesia y salía fuera de ella para luego volver a entrar? Una vida entera en el NO, nunca se me ocurrió imaginar la posibilidad de una procesión así que no comenzase fuera del templo (y que por tanto la bendición de los ramos se hiciese también afuera).

    De lo demás, me resulta a menudo difícil comentar estos temas porque en todo esto siempre entra la cuestión de las sensibilidades personales (y la realidad de que las liturgias se desarrollan en el tiempo de un modo, pero pudieron haberlo hecho válida y fructíferamente de otro), más allá de las obvias incoherencias y arbitrariedades.

    Llama la atención que el NO acabó decantándose por el rojo para todas las ceremonias del Domingo de Ramos, según parece entonces, en imitación del Rito Ambrosiano. El tema del punto 5 trae tela, considerando el desastre en que acabó el nuevo bendicional que no bendice nada. Lo del Evangelio de la institución, es algo que me viene a la mente todos los años el Jueves Santo y en la fiesta del Corpus, desde la adolescencia.

    exveteranova

    1. Así es. Los de las procesiones partiendo y regresando a la iglesia es habitual; fíjese, por ejemplo, en la del Corpus Christi. Además, era una práctica muy tradicional -de la tradición en serio, y no la de 1950- las procesiones por dentro de la iglesia. Los dominicos eran muy afectas a ellas y tenían, entre sus libros litúrgicos, un «procesional». También es muy común en el rito bizantino.
      Otra de las tantísimas tradiciones litúrgicas de la iglesia universal que los reformadores abandonaron.

      1. Avatar de Desconocido Anónimo

        Entiendo que la procesión del Domingo de Palmas tiene su origen en la Liturgia de la iglesia de Jerusalém, de donde lo toma Constantinopla (siendo en algunos usos bizantinos desconocida al día de hoy)

      2. Avatar de Desconocido Anónimo

        Me resultó muy interesante y sugerente la idea de que al instituir la consagración separando su Cuerpo y su Sangre (disculpe si me expreso como un ignorante: lo soy) el Señor estaba anunciando su pasión y muerte. Nunca lo había escuchado. ¿Eso es de algú Padre de la Iglesia?

        Juan

      3. Avatar de Desconocido Anónimo

        Juan, si nunca lo escuchó, ¿cómo explica que la Misa es sacrificio? Fíjese en Garrigou-Lagrange, que lo desarrolla.

  6. Avatar de Desconocido Anónimo

    Me quedé con el último post de los lefes y después me enganché con la guerra en Irán. Pero dejo 1 dato:

    https://press.vatican.va/content/salastampa/es/bollettino/pubblico/2026/03/05/050326a.html

    https://www.osvnews.com/pope-leo-xiv-meets-with-authors-of-book-on-latin-mass-in-us/

    Que no se diga que a León no le importa nada ni que no se está informando lo mejor que puede de fuentes independientes con el dato duro en la mano.

    El ucaboy ataca asados de la big 4

  7. Avatar de Desconocido Anónimo

    Para toda esta chapuza, ¿no hubiera sido mejor cambiar la liturgia tradicional por la calvinista?

    Así se hubiera llegado al mismo fin sin necesidad de confundir a los fieles para que se condenen.

    Y si alguien se queja, sólo hay que decir:

    «ecumenismo»

  8. Avatar de bravelyirondb5447ee72 bravelyirondb5447ee72

    Es curioso que la FSSPX celebra con los ritos reformados y no los anteriores. La verdad es que son muy feos. Yo creo que la perdida más grande de esta reforma es la misa de presantificados del viernes santo. Los ortodoxos conservamos la Divina Liturgia de los Dones Presantificados, atribuida al Papa San Gregorio el Dialoguista (o san Gregorio Magno como lo llaman los latinos), se reza en los días de semana durante la cuaresma, generalmente los viernes o los miércoles, con dones consagrados el domingo. Es de una belleza tremenda el rito.

    1. Avatar de Desconocido Anónimo

      Pues es lógico. Si para ellos el problema es una diferencia esencial entre el rito novus y vetus entonces lo correcto es usar la última forma del vetus (1962) aunque nos guste menos. De lo contrario tendrían que ser como sedevacantistas y negar la autoridad de Juan XXIII o incluso la de Pío XII para haber promulgado sus reformas accidentales que siguen dentro del vetus ordo.

      Y si fuera así, ¿qué tan atrás se podría ir? Hay un loco que anuncia que el último papa legítimo fue Inocencio II y dirige su secta llamada Mary’s Little Remnant.

  9. Avatar de Desconocido Anónimo

    a propósito del valor que se le puede dar a las costumbres inmemoriales, al menos acá en Chile, en la capilla de la Fsspx, se bendicen los ramos en el altar, de espalda a los fieles y se mantiene lo de los golpes con la cruz antes de la entrada de la procesión a la Iglesia.

    1. Avatar de bravelyirondb5447ee72 bravelyirondb5447ee72

      en la fsspx se bendicen los ramos en un altar preparado en el patio junto con unos canastos llenos de ramos. Si es cierto que golpean la puerta con la cruz.

  10. Avatar de Desconocido Anónimo

    Recuerdo haber leído que en la época colonial en localidades poco pobladas y remotas (en el siglo XVII toda el territorio español en Argentina era poco poblado y remoto) muchas veces la gente pasaba meses sin curas que den misas, hasta que llegara un cura itinerante, y que del mismo modo muchas parejas de juntaban de hecho, y cuando visitaba un cura ahí se casaban.

    La misa en ese tipo de circunstancias debía ser algo más simple.

    1. Es que aquí no se trata de la misa, sino de las ceremonias de Semana Santa. La misa, en las zonas que usted menciona, era siempre la misa baja, la más simple de todas y la única que podían celebrar los pobres sacerdotes itinerantes.
      Y esto ocurría hasta no hace mucho.

      1. Avatar de Paseador de perros Paseador de perros

        Igualmente el Papa Benedicto XIII (Orsini) publicó el Memoriale Rituum para iglesia menores o rurales.
        En ese libro se proponía una suerte de variante para iglesias que no tuvieran suficiente número de clérigo para las ceremonias de Semana Santa, miércoles de cenizas y la Candelaria, pero sin cambiar esos ritos.

  11. Avatar de Desconocido Anónimo

    Es importante echar luz sobre la pobreza intelectual de la reforma litúrgica. Gracias wanderer, realmente es importante subrayar a los «nenes caprichosos» que primero eligen algo por medieval (sin demostrar que lo sean) y luego rechazan otra cosa por el mismo motivo. ¿Son imbéciles? No, simplemente unos livianos. Pero como dicen vemos su pecado permanece.

    Vale para los defensores a ultranza de la reforma litúrgica hoy. Abajo la hipocresía: digan «me gusta mas así, un cocoliche caprichoso», que eso es lo honesto.

  12. Avatar de Desconocido Anónimo

    Madre mía… La de gente que se necesitba entre acólitos, coro, subdiaca, diaca, asistente, pertiguero, prioste, mayordomo, y consiliarios, para hacer todo eso.

    Algo así solo se puede hacer en una sociedad cristiana, hoy a duras penas pueden muchas parroquias rurarles celebrar un triudo digno incluso poniendose minimalistas.

    1. No exagere, que tampoco se necesitaba tanto. Todas las ceremonias se adaptan a los ministros que tenían. Además, las parroquias tenían varios sacerdotes que hacían las veces de diáconos y de subdiáconos. En cuanto a «asistente, pertiguero, prioste, mayordomo, y consiliarios», no sé de dónde saca que eran necesarios.
      Las ceremonias de Semana Santa -la del Jueves y Viernes- no se solían hacer en las zonas rurales o pueblos pequeños, al menos en el siglo XIX y primera mitad del XX. No son días de precepto.
      Se reemplazaban por ejercicios de piedad: Vía Crucis, Procesión del Encuentro, Sermón de Soledad, etc. En mi opinión, eran más «populares», le «llegaban más a la gente» y le resultaba mucho más cómodo y fácil al sacerdote.

      1. Avatar de Desconocido Anónimo

        El título de un film de Ingmar Bergman de 1977 “El huevo de la Serpiente” ,,,,,” También le dice que el futuro próximo de Alemania es predecible como un huevo de serpiente, el cual ya puede ser visto detrás de la cáscara de un huevo así, aunque nadie quiera admitirlo’ Se me ocurría para caracterizar el proceso de modificación de la Liturgia bien antes del Vat II y que permite encontrar personajes como Anibal Bugnini Malachi Martin en su libro “ The Decline and Fall of the Roman Church, narra los últimos momentos de Pio XII; “E n junio de 1958 (falleció en octubre), cuando le contó a Bea sobre su visión matutina, Bea simplemente asintió. Y luego Pacelli le dijo que todo estaría bien. La revolución marxista era peligrosa. Debilitaría a Europa Occidental, debilitaría a Estados Unidos hasta el último punto de su fuerza, desgarrando la cintura de Centroamérica y aislando a Canadá y Estados Unidos de Sudamérica. Pero todo estaría bien. «Si Satanás tiene un plan, Nuestro Señor Jesús puede obrar a través de él”

      2. Avatar de taniquetil taniquetil

        Me gustaría que haga una serie de posts sobre la trilogia de Michael Davies: Cranmer’s Godly Order, Pope John’s Council y Pope Paul’s New Mass.

      3. Avatar de Desconocido Anónimo

        Lo decía más de broma que otra cosa lo del prioste y demás pero lleva razón, no había caído en que no es precepto y que se podía adaptar. Al final el tema es que se hizo una reforma que no respondía, creo, a ninguna necesidad real porque tampoco conllevó una simplificación de medios, al menos hasta la reforma Novus Ordo.

        Coincido en que no era necesario tocar nada. También pienso, que se ha empobrecido la semana santa pero no solamente por como es el triduo actual, sino por haberse perdido también los ejercicios de piedad en muchas partes, caso de los improperios, el Miserere etc.

        No se, pienso que a día de hoy lo que debería hacerse, si no se puede optar por otras rúbricas, funcionar con el Novus Ordo enriqueciéndolo todo lo posible, al menos como medida transitoria.

      4. Avatar de Desconocido Anónimo

        «Además, las parroquias tenían varios sacerdotes que hacían las veces de diáconos y de subdiáconos».

        Esto probablemente fuera cierto para algunas catedrales, monasterios y canonjías –posiblemente también casas de religiosos– durante la baja Edad Media. Hay un mito atronador que es que la existencia de más sacerdotes en esas épocas se trasladaba necesariamente a unas ceremonias más ricas en cantidad de ministros, más en acuerdo al ritual. Pero cuando uno lee crónicas de época o ve las pinturas, etc., llegando incluso hasta los siglos XIX y XX, advierte todo lo contrario. En las catedrales, una o dos Misas pontificales al año para Pascua y tal vez Pentecostés, y en las parroquias, sacerdotes celebrando en solitario, acompañado de acólitos y un órgano.

        Incluso en los últimos siglos había costumbre en varios lugares, que las Misas más importantes de una catedral las celebraba un sacerdote (probablemente el decano), el obispo en su trono y quizá algunos canónigos en el coro (cuando no estaban peleados con el obispo). Esto fue así hasta mediados del siglo XX.

        En el s. XXI nos hemos acostumbrado a ver gran número de Misas pontificales y solemnes, pero eso es parte del relanzamiento del movimiento tradicionalista de los años 1960 en adelante. Con el acompañamiento de una precisión milimétrica –casi coreográfica– en las ceremonias y ornamentos del siglo XVIII, todo lo cual es foráneo a la cultura eclesiástica preconciliar. El rito romano siempre se caracterizó por su sobriedad y simpleza, el silencio, y un cierto descuido ceremonial muy natural en los hombres que oran mientras hacen el resto de las cosas. Basta ver el sano y muy natural «caos» de las viejas Misas papales en Pathé.

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