Todos los medios de comunicación católicos no hablan hoy de otra cosa: el sorpresivo nombramiento de por parte del Papa León XIV de la nueva prefecto del dicasterio para la Comunicación, la Dra. la María Montserrat Alvarado, presidenta y directora de operaciones de EWTN News. La sorpresa no viene por el reemplazo del aún prefecto, Paolo Ruffini, ubicado allí por Francisco que, además de progresista, era un completo inútil, dicho públicamente por sus colegas.
La sorpresa viene por quién es la nominada: nada menos que la presidenta de EWTN, la cadena de televisión católica más importante del planeta que, además, es clara y ostensiblemente conservadora. Es la cadena fundada por la mítica Madre Angélica y que ha dado voz a una postura fuertemente conservadora en la Iglesia, postura que es sistemáticamente silenciada por el establishment episcopal. Y no hace falta agregar mucho sobre el carácter conservador de EWTN y de su personal: basta ver la foto que ilustra el post. La Dra. Alvarado asiste a la audiencia pontificia de negro, con falda y mantilla.
Pero el hecho todavía más impactante es que el Antecesor, Papa Francisco, se había referido públicamente a EWTN como
una gran cadena de televisión católica que habla continuamente mal del Papa sin ningún problema. Puede que yo personalmente me merezca estos ataques e insultos, porque soy un pecador, pero la Iglesia no se merece esto: es obra del diablo. Incluso se lo dije a algunos de ellos.
La situación es análoga a que ocurriera lo siguiente: que el episcopado argentino corriera de su puesto de vocero al P. Máximo Jurcinovic, por progresista e inútil, y me nombrara mí en su lugar. Es que yo, justamente, he sido acusado públicamente -como lo fue en su momento EWTN- por el presidente del episcopado de ser un pecador que hace daño a los Iglesia por criticar al Papa, a los obispos y a los sacerdotes. O bien, a que dentro de algunos meses el León XIV corriera de su puesto al cardenal Tucho Fernández y nombrara en su lugar al cardenal Willhem Eijk o a Mons. Salvatore Cordileone.
Como estamos diciendo con insistencia en las últimas semanas, los tiempos han cambiado y hay unos cuantos, muchos de ellos mitrados, que no se han dado cuenta aún. Habría que ver si, por ejemplo, Elisabetta Piqué, cuando se recupere del soponcio que habrá sufrido al conocer la noticia, seguirá hablando de «continuidad absoluta» entre los dos pontificados. O habría que ver qué dice Massimo Faggioli, el hiperfrancisquista intelectual italoamericano, que hace poco dio muestras claras de nerviosismo en una artículo en el que alarma porque el Papa León entiende la sinodalidad como colegialidad, y no como la entendía y pretendía imponer Francisco.
Había que esperar una año habíamos dicho. Y parece que no nos equivocamos. Los tiempos están cambiando; que tomen nota aquellos a que les compete.

Estimado don Guander, con respeto, pero hay gente que todavía cree que un hombre y sacerdote que nació, se crio y medró en el progresismo cristiano, activista del pacifismo y venerador de la «madre tierra» va a ser un papa ortodoxo. Imagino que es la misma gente que creyó en su momento, muy ingenuamente, que Juan Pablo II iba corregir los desvaríos de la primavera conciliar; los mismo que creyeron (más ingenuamente) que Benedicto XVI iba a ordenar, dogmática y ritualmente, a la Iglesia. La realidad es que sembraron y cosecharon a Bergoglio.
Teniendo un poco, solo un poco, de una sana desconfianza hacia esos «curas progres», con una pequeña dosis (chiquita chiquita) de saludable pesimismo, lo mejor que podemos esperar es un refrito de Pablo VI, Juan Pablo II, Benedicto XVI, con un toque de Francisco… ¿los ingenuos de siempre consideraran a eso «normalidad»? Probablemente.
Así las cosas, está designación huele más a que el Vaticano toma control, al menos en parte, de un medio que no siempre le ha sido condescendiente.
JLI
Faggioli ya se pronunció. De hecho, su opinión está consignada en un artículo de Piqué
¡Wanderer, vocero ya!