La prudencia, más necesaria que nunca en la defensa de la Misa

Hace poco más de tres años publiqué una larga reseña del libro de Yves Chiron Histoire des traditionalistes, recomendable no solamente para conocer la historia de la defensa de la misa tradicional desde los años ’60 a esta parte, sino también para evitar los errores que los protagonistas de esa defensa cometieron, cuyas consecuencias las seguimos pagando. Como digo allí: “Al finalizar la lectura del libro, me ha quedado una cuasi certeza: si las cosas se hubieran hecho de otro modo, si la reacción tradicionalista hubiese actuado de un modo más orgánico y empleando medios sensatos de negociación, el motu proprio Summorum Pontificum de Benedicto XVI lo podríamos haber tenido durante el pontificado de Pablo VI, y la Iglesia y nosotros mismos nos habríamos ahorrado muchos sufrimientos y sinsabores. Y no es una fantasía. Algo por el estilo consiguió el cardenal Heenan para Inglaterra en 1971”. 

Todos recordamos con nostalgia la época en que Summorum Pontificum estaba vigente y podemos ver los grandes logros que se consiguieron en ese puñado de años. Imaginemos qué hubiese pasado si la convivencia pacífica de las dos fromas del rito romano hubiese comenzado a principio de la década de 1970; posiblemente, en la actualidad tendríamos más misas celebradas según el rito tradicional que en el de Pablo VI. Y eso no ocurrió en buena medida porque muchos representantes del ambiente tradicional adoptaron una actitud de beligerancia y agresión completamente insensata y desmedida que hizo imposible cualquier tipo de acuerdo. Se obró por impulsos y faltó prudencia, la difícil pero imprescindible virtud a la hora de tomar decisiones. Y temo que pase lo mismo en esta ocasión.

Santo Tomás de Aquino enseña que la prudencia tiene partes “cuasi-integrales”, las que no son componentes esenciales separables, sino aspectos o condiciones necesarias para que la prudencia funcione perfectamente en el ámbito de las acciones contingentes y particulares. Y en la Suma de Teología II-II, q. 49, a. 7 estudia a una de ellas que es la circunspección y enseña que su función es comparar lo que se ordena al fin (lo que parece bueno y adecuado en abstracto) con las realidades concretas del momento, para evitar que algo inherentemente bueno se vuelva inadecuado o malo debido a factores concurrentes. En otras palabras, una persona puede tener intenciones excelentes e ideas clarísimas acerca del bien a alcanzar pero fallar estrepitosamente a la hora de intentar conseguir ese fin bueno porque es incapaz de evaluar las circunstancias en las que debe ejcutarse su acción. Y termina haciendo un casino, como dicen los italianos; es decir, mandándose un lío tremendo cuyas consecuencias las pagará no solamente él sino una cantidad incontable de personas. 

Como dije en los dos artículos anteriores publicados esta semana, León XIV no es un tradicionalista y ni siquiera un conservador; es un liberal moderado y coherente. Y creo que es lo mejor que podía salir del último cónclave. Haber esperado otra cosa eran puras fantasías. Es lo que hay; no tenemos peral y tenemos olmo, pero es bueno recordar que veníamos de ocho de años de tener un ricino y era altamente probable que los Eminentísimos eligieran a un mancenillero, como podrían haber sido Parolin y Tagle. Y no; tenemos un olmo, que no dará peras sino sámaras, pero al menos éstas no son venenosas y podemos cobijarnos a la sombra de su ramaje. De la chance cierta y concreta de que el Papa hubiese sido Pietro Parolin, aquél que dijo “Debemos terminar para siempre con la misa de siempre”, lo tenemos a Robert Prevost que considera que el tema de la misa tradicional debe ser discutido, y que autoriza a que se celebre nuevamente la misa tradicional en San Pedro, nada menos que con un pontifical. 

Quienes tenemos alguna responsabilidad en la Iglesia, que en algunos casos puede ser muy importante y en otras muy menor, como es mi caso, debemos extremar la prudencia en estos momentos, y eso significa, entre otras cosas, ser circunspectos. El fin que buscamos, en este caso la defensa de la misa tradicional, es bueno, y para llevar a cabo esa defensa y elegir las acciones necesarias para alcanzarlo, debemos ser muy conscientes de las circunstancias que nos tocan vivir. Es una nueva oportunidad y no podemos arruinarla haciendo un casino como hicieron nuestros antecesores.

Y digo que es una nueva oportunidad porque por primera vez desde la reforma de Bugnini, un Papa anuncia que se reunirá prontamente con representantes de quienes defienden o prefieren la liturgia tradicional a fin de encontrar una solución al enorme problema que causó Francisco con su Traditionis custodes; a fin de encontrar nuevamente la pax liturgica quebrada por la maldad del Difunto. Y todos sabemos que conseguir o retornar nuevamente a la “liberalización” de la misa como la que teníamos en épocas de Benedicto no es puramente una cuestión litúrgica, porque la liturgia es lex orandi y ese modo de orar fortalecería la lex credendi, es decir, la fe de muchos católicos. Lo que está en juego no son solamente algunos ritos más o menos; está en juego mucho, pero muchísimo más que eso, y ese el motivo por el cual el enemigo está tan preocupado en impedir el retorno pleno de la liturgia de siempre.

Pero si desconocemos las circunstancias concretas en las que tendrán lugar estos “discernimientos”, o “negociaciones” o “sinodalidades”, haremos nuevamente un casino. Y las circunstancias son muchas, algunas más conocidas y otras menos. Una de ellas es que León XIV no entiende la liturgia tradicional, pero quieren entender las razones de quienes la entienden; otra es que, según el testimonio de muchos, siempre fue muy cuidadoso en la celebración de la misa; otra, que es un liberal formado en la peor teología de los ’70; otra que tiene buena voluntad y es capaz de escuchar en serio, a todos, todos, todos, incluidos nosotros que habíamos sido desterrados de cualquier diálogo y de cualquier sinodalidad. En resumen, en León no tenemos a un aliado ni a uno de los nuestros, pero tenemos a una persona de buena voluntad que está dispuesta a ayudar. Y, más aún, anuncia esta disposición en los inicios mismos de su pontificado, sabiendo como sabe de sobra que está rodeado de enemigos de la misa tradicional, comenzando por su Secretario de Estado y seguido del prefecto y de todo el equipo del dicasterio del Culto Divino. Es decir, a pesar del enjambre de avispas que está zumbado a su alrededor, expresa su voluntad de encontrar una solución al problema, la que no pasa por un nuevo documento más restrictivo como el que se rumoreaba que iba a promulgar Francisco este año y del que nos salvó la Parca Morta. 

Pues entonces, ¡seamos prudentes! ¡seamos circunspectos! Nos está tendiendo una mano; no la mordamos. Es insensato constituirse en escrutadores permanentes de cada palabra y de cada nombramiento pontificio, haciendo desde afuera una lectura invariablemente negativa cuando la oportunidad está de mesurar si realmente vale la pena iniciar una cruzada o si no es más conveniente ofrecer lecturas más equilibradas. Y pongo un ejemplo: desde hace algunos días se ha lanzado una cruzada digna de Ricardo Corazón de León contra el Papa porque se nombró a un gay “casado” con otro hombre como chef de un restaurante que se acaba de abrir en Castelgandolfo. Ciertamente, el nombramiento no lo hizo el Papa y mucho menos estará él con tiempo para andar pidiendo el curriculum vitae intimae de cada uno de los miles de empleados de su Estado. Y seamos sinceros, si los eclesiásticos de otras épocas hubieran aplicado el estricto nivel de escrutinio que ahora algunos aplican al cocinero, me temo que el Vaticano y sus museos se habrían quedado sin muchas de sus pinturas y esculturas más famosas.

Algún amigo de este blog podrá decir con cierta razón que por qué fuimos aquí enemigos tan acérrimos del Papa Francisco y tenemos manga ancha con León. En primer lugar, porque ahora tenemos sámaras, que no serán peras, pero tampoco son ricinos. Por poner un caso, nunca habríamos escuchado en boca de Bergoglio algunas de las definiciones claras que dejó Prevost en su entrevista . En segundo lugar, porque a Bergoglio en Argentina lo conocíamos desde hacía muchos años y sabíamos que era un hombre malo y que con él jamás tendríamos posibilidad alguna. A lo sumo, si le servíamos ocasionalmente para sus mezquinos juegos de poder, nos podría dar una ventaja temporal, pero nada más que eso. Prevost está hecho de otra madera; es liberal, pero es sincero y coherente. Tenemos la chance de aligerar y acomodar las cargas que soportamos sobre nuestras espaldas desde hace tanto tiempo, y no porque nos interese nuestra propia comodidad sino porque amamos la Verdad y queremos su triunfo, y queremos que Dios sea glorificado con el culto que nos legaron nuestros padres.

Tenemos una oportunidad; aprendamos de los errores pasados y no la desaprovechemos.

47 comentarios en “La prudencia, más necesaria que nunca en la defensa de la Misa

  1. Pingback: «¿Piensas que he venido a traer paz sobre la tierra?» (Lc. 12,51). Un intento de evaluación teológica inicial del pontificado de León XIV – Wanderer

  2. Avatar de Desconocido Anónimo

    La historia está escrita, el que pone la mano en el arado y mira hacia atrás, no sirve; sí, sí; no, no. ¿Había que negociar para ganar el mal menor? Los enemigos están dentro y no descansan porque no se cansan de destruir y saben bien lo quieren y trabajan convencidos, con razón solo se puede esperar a que venga el Dueño a poner orden. ¿Encontrará fe cuando vuelva?

  3. Avatar de Desconocido Anónimo

    Creo que Wanderer es un poco severo de más con los tradicionalistas de la primera hora, y en general la historia-ficción es una especulación infructífera. Ahora bien, sería muy insensato de los tradicionalistas del presente no sacar enseñanza de la experiencia de sus antepasados.

    Me parece además importante pensar que la estrategia dependerá no solo de cómo se trate al romano pontífice, sino también de la región en que cada cual se encuentre. El mundo francés y anglosajón es una cosa; el hispánico, otra completamente distinta. En ese sentido, a lo que dice el anónimo sobre el Opus Dei… es una institución muy hispánica y el mundo hispánico le tiene un cuco enorme a la misa tradicional. Quizá porque el tradicionalismo pifió en el acercamiento, o porque tuvimos cosas como la TFP, o yo qué sé, no me lo he puesto a investigar. Pero me parece que cabe la necesidad de una labor de «desensitización» que va a requerir mucha paciencia y pasitos de bebé con la gente común.

  4. Avatar de Desconocido Anónimo

    Prudencia y circunscripción fue lo que, sobre la reforma litúrgica, el fundador del Opus Dei recomendó a sus hijos: aceptad la Misa nueva, pero «guardad los manípulos y los misales porque algún día volverán».

    El resultado de una actitud tan prudente es que, al cabo de cinco décadas, la mayoría de los miembros del Opus Dei mira con desconfianza la liturgia tradicional.

  5. Avatar de Desconocido Anónimo

    Estimado Wanderer:

    Una acotación, nomás. En cuanto a sus palabras:

    «…posiblemente, en la actualidad tendríamos más misas celebradas según el rito tradicional que en el de Pablo VI…»

    Si bien usó el potencial en afirmativo, yo me animaría a usar un «probablemente no» a su afirmación.

    Creo que el derrotero hubiese sido más o menos el mismo. Y es que cuando el fango es novedoso y última moda, hasta no haber corroborado que tan profundo era el hundimiento en el mismo, no hubiésemos «tocado fondo» y reflotado a la superficie.

    En otras palabras, el caldo de cultivo formado por la conjunción del momento histórico y las cirscunstancias propias de la Iglesia, eso que Ratzinger llamaba «signo de los tiempos», hubiera sido el mismo, esto es, la revolución sexual y cultural en yuxtaposición a la oscuridad del «espíritu del Concilio».

    En consecuencia, el desprecio hacia la Misa según la forma denominada extraordinaria me atrevo a decir que hubiese sido igual, sino peor, porque al menos cuando algo está prohibido conserva cierto atractivo por el hecho mismo de estar prohibido (Freud opinaría que donde se reprime un deseo crece con más fuerza en el inconsciente, pero dejemos la psicología hasta ahí).

    Y no solo eso, sino que el rebote desde el fondo del fango, que estamos viviendo con una fuerza extraordinaria desde 2007-pero especialmente desde la pandemia y un poco antes también-hubiese sido mucho más tímido, y no se si su brío le hubiera alcanzado para una restauración real y permanente. Todo lo cual es contrafáctico e imposible de probar, quedando en el terreno de las especulaciones.

    Sin embargo, lo que es especulación pero futura y por tanto no contrafáctica, es que el empuje actual de la Misa Vetus, fruto de lo que efectivamente pasó, es inmenso, y creo honestamente que cuenta con un potencial tan demoledor que en unas décadas-no me atrevo a aventurar cuantas pero no más de 4- es bastante probable que la misa nueva se celebre menos que la antigua (y que todas las ceremonias en San Pedro sean vetus). Y en 80 a 100 años, no me resulta improbable que la misa nueva se derogue.

    El número de 40 años no es aleatorio. Para empezar, sería una feliz y providencial coincidencia con la numerología sagrada del Antiguo Testamento, en particular con el libro del Éxodo, por motivos sobradamente conocidos.

    Pero además, en 40 años prácticamente toda la generación nacido en los ’60 y ’70 habrá pasado. Esas generaciones (no hablo solamente de los laicos, claro está) son las últimas en ser fuertemente seculares y acomodaticias al Zeitgeist, presentando un rechazo bastante homogéneo hacia la misa tradicional (por supuesto que con excepciones).

    Desde los millenials en adelante, la docilidad hacia algo distinto y la búsqueda desesperada de sentido ha impactado en un grado muy alto, que todavía no podemos bien medir (aunque el asombroso funeral de Charlie Kirk y sus consecuencias nos pintan un panorama bastante claro).

    Suyo para siempre,

    El Marqués del Godoy

  6. Avatar de Desconocido Anónimo

    No está de más recordar que la virtud de la circunspección de que habla el post, Santo Tomás la vincula a la admonición de Nuestro Señor en Mt. 10,16: «Sed astutos como serpientes».

  7. Avatar de Anónimo sofully2085cc2a21

    Quizá mi comentario se desvía un poco del tema o no sea de gran importancia. Pero hay algo que me llamó la atención, sobre un video del entonces obispo Robert Prevost, no sé se alguien aquí lo ha visto o han hablado sobre ello. Se trata de una compilación de bromas/chistes que hace durante un panel.

    Lo que a mí me llamó la atención fueron algunas referentes a la Curia romana:

    «Una carta que Roma escribió a la Conferencia acá, que nunca llegó… Quizás está en el Tíber».

    “Roma sigue siendo Roma, y las cosas no están claras… Pero el documento tiene la firma del Papa, entonces está clarísimo».

    «El secreto Pontificio es: lo que todos saben, menos el Papa. Eso es el secreto Pontificio».

    Simples bromas sobre la burocracia de la Curia… Pero he visto el panel y su intervención completa, y en ese contexto me parece más importante lo que dice. Habla sobre la respuesta de la Iglesia ante el mal manejo de casos de abuso sexual. Y bueno, por ejemplo, sobre esa carta, el contexto es que la Conferencia Episcopal Peruana había hecho un borrador de sus «líneas guía» que envió a Roma, pero nunca tuvieron respuesta (por lo que entendí, durante años), hasta que él, por otros motivos, fue informalmente al Dicasterio, preguntó sobre el tema y le entregaron esa carta con las correcciones y observaciones que habían hecho…

    Y bueno, el punto al que quiero llegar es: el Papa León XIV, sabe como se maneja la curia; sabe que no toda la información llega al Papa; que no todo lo que se aprueba fue revisado antes, así tenga la firma de las autoridades… En ese sentido, me parece aún más importante que él proponga la sinodalidad como una herramienta para solucionar ciertos temas complicados. Es decir, él mismo va a escuchar a los interesados, no va a dejar que otros le hagan llegar reportes, que quizá estarán sesgados.

    Y me parece algo de gran importancia, que muchos estan pasando por alto.

    Axel.

  8. Avatar de Don Pelayo Don Pelayo

    Hubo un obispo llamado Mons. Antonio de Castro Mayer que fue obispo diocesano de Campos en Brasil, estado de Río de Janeiro, quien mantuvo la misa tradicional en toda la diócesis. Por supuesto a lo curas que decían la misa nueva no los sancionaba ni les sacaba la parroquia. La mayoría siguió con la misa tradicional.
    No hizo mucho ruido, en su momento escribió a Paulo VI una larga y respetuosa carta con objeciones al Novus Ordo que nunca fue respondida y que además no dio a conocer hasta muchos años después.
    Lo jubilaron cuando tenía 77 años (en 1981), es decir hasta le dieron tiempo de gracias y todo. Tenía un seminario donde seguía enseñando la misa tradicional y él mismo nunca celebró la misa nueva.
    Luego, en 1988, co-consagró los obispos de la FSPX con Mons. Lefebvre. Aplicó prudencia de manera diferente según se dieran las circunstancias. Mientras tenía la diócesis a su mando, hizo lo que tenía que hacer. Después juzgó necesario apoyar a Mon. Lefebvre.
    Para pensar.

  9. Avatar de Desconocido Anónimo

    Hay un dato biográfico de León XIV, a mi juicio importante. La Misa Tradicional es la misa a la que su madre le despertaba de madrugada para ir a la misa de las seis de la mañana y él de monaguillo. Y eso marca.

    1. Avatar de Desconocido Anónimo

      Recuerdo que cuando se publicó el video de esa respuesta, un protestante comentaba «no soy católico, pero a este hombre se le nota el gusto y la alegría de serlo». ¡Qué madre, doña Mildred! O al menos eso parece por todo lo que hemos oído de ella hasta ahora.

  10. Avatar de Desconocido Anónimo

    Creo que Pablo VI nunca hubiera concedido un insulto para la Misa tradicional a toda la Iglesia. Él estaba muy convencido de la necesidad y de la bondad de su reforma litúrgica. Probablemente concedió el indulto de Agatha Christie porque le pareció algo puramente anecdótico.

    Por el contrario, pienso que de no haber sido por la beligerancia de Monseñor Lefebvre, Roma no habría hecho muchas de las concesiones que hizo con el tiempo, desde la liberación de la Misa tradicional a la creación de los institutos «Ecclesia Dei».

    1. Avatar de Ottaviani Alfredo Ottaviani Alfredo

      No olvidemos el INDULTO del Papa difunto a la Fraternidad San Pedro. Dios quiera que el Visitador apostolico no les toque ni con la punta de su maldad. Tenemos nuevo Papa…………………… No olvidemos ese sencillo documento, firmando por el difuntito. Nos sirve de mucho.

  11. Avatar de Esteban Canevari Esteban Canevari

    Si Leon XIV es liberal sincero y coherente, no va a permitir nada. El tema es no entrar en las clasificaciones que imponen justamente los liberales -que identifico más con progresistas a pesar de que no son exactmente lo mismo-. Ellos crean esas categorías para amontonar a quienes no comparten sus luchas y acusarlos de enemigos de todo lo que el mundo acepta y reclama y así arriconarlos, y les ha ido muy bien. Sí comparto que la estrategia de los llamados conservadores ha sido pésima. Pero más allá de eso, creo que Leon XIV es católico, apostólico y romano y va a solucionar varios de los muchos problemas que hay ¿cuándo? cuando llegue el momento oportuno. Mientras tanto, a DIos rogando…

  12. Avatar de Desconocido Anónimo

    Estimado Wanderer,

    Muy sabia su reflexión.  Dice un viejo refrán: “vinieron los sarracenos y nos molieron a palos que Dios ayuda a los malos cuando son mas que los buenos”. Escuche una definición de Prudencia: “preparar bien las acciones”. Una de las estrofas de nuestro Martin Fierro dice:

    “Nace el hombre con la astucia
    que ha de servirle de guía;
    sin ella sucumbiría:
    pero, sigún mi esperencia,
    se vuelve en unos prudencia
    y en los otros picardía”.

    Los griegos la llaman φρόνηση (sabiduría).Platón, en sus diálogos, diferenciaba entre el conocimiento teórico επιστημε  y la habilidad técnica tεχνε . Aristóteles, amplió esta idea y propuso que existe un conocimiento que se orienta específicamente a la acción moral y práctica, lo que él denominó φρόνηση, la virtud intelectual por la cual el hombre deliberadamente elige el camino correcto hacia el bien. Es decir, no se trata simplemente de conocer qué es bueno, sino de saber cómo aplicarlo en la vida cotidiana.

    Y citando a un personaje autóctono de humor grafico: “negociemos Don Inodoro”

  13. Avatar de Desconocido Anónimo

    esa prudencia es sabia. de otra forma no tendremos la misa en latín nuevamente. Vivo en Texas donde los «rad trads», por su beligerancia, crearon una situación en donde le dieron la excusa perfecta a los enemigos de la tradición para eliminar la misa en latín.

  14. Avatar de Desconocido Anónimo

    ¡Ay Prudencia, madre de virtudes!

    No faltarán aquellos que tilden a los prudentes de tibios y ¡cuánto daño hacen a la unidad de la Madre Iglesia! Lamentablemente la práctica ha demostrado que son los primeros imprudentes, que suelen estar acompañados de «y que hubiese pasado si…» o «al final, hiciste X para evitar W y terminó pasando igual». Dios nos libre de esos cristianos que no conocen de justísimos medios.

  15. Avatar de Luis Jeme Luis Jeme

    Hace tiempo que vi que el rescate de la Tradición no llegará desde el tradicionalismo.
    Posiblemente el primer error fue de monseñor Lefebvre al oponerse frontalmente a Roma. Sin astucia y habilidad es imposible rescatar nada teniendo en contra a todo el mundo.
    Al menos se podía pensar antes que en el mundo tradicionalista se tenía una conducta intachable, pero ya ni siquiera quedó eso a medida que fueron surgiendo casos de abusos sexuales a menores (incluso de personas de alto rango en la fraternidad y cercanas a monseñor Lefebvre, como Patrick Groche).
    La Tradición se restaurará pero por otros caminos diferentes al tradicionalismo.

  16. Avatar de Frater Abelardus fearlessusually5636313df7

    Apreciado Wanderer:

    Un simpático profesor de Derecho Natural de la Universidad donde me formé, sostenía que la virtud de la prudencia jamás habría sido necesaria -ni siquiera habría existido, decía – si Adán no hubiera caído y, por ende, toda la naturaleza humana de ahí en en adelante.

    No sé si usted compartirá el aserto. Por mi parte, le he ido encontrando sentido a medida que corren los años, por lo menos en lo que atañe al aspecto político de la prudencia, como es el caso que se viene tratando.

    Efectivamente, sin naturaleza humana caída no habría pecado. Y no habiendo pecado ¿Por qué habríamos de necesitar algo como la prudencia? Todo estaría en su justo sitio y medida.

    Una de las «aplicaciones» -por así decirlo -de la prudencia-es justamente el que nos permite cuidarnos de malas voluntades ajenas cuando estamos obrando en pos de un objetivo noble. Otra aplicación es el saber cuidarnos de nuestros propios impulsos desmedidos que podrían perjudicar la consecución de ese objetivo, traicionando involuntariamente la causa.

    Sabemos -al igual que León XIV- que desde la Curia Romana hacia abajo hay demasiados lobos con malas voluntades. Ergo, debemos movernos eficiente y eficazmente en medio de ellos- lo más que podamos- sin despertar su bajo instinto asesino. Despertado este, la misma virtud de la prudencia aconseja emplear medios más drásticos, supongo.

    Por otro lado, como católicos amantes del Rito Romano antiguo, estamos demasiados heridos. Desde las ambigüedades del Concilio y su nefasto aprovechamiento, hasta las más que dudosas maniobras políticas del antecesor de León XIV, hemos recibido demasiados estoques. De manera que fácilmente tendemos a morder y/o beligerar, casi por hábito.

    Y aquí es donde usted da en el clavo: la virtud de la prudencia como reguladora de nuestras pasiones y de las demás virtudes cardinales a la hora de luchar por la justísima causa de romper los grilletes que han puesto a nuestra amada Misa Tradicional.

    Se anuncia una gran posibilidad de conversación hidalga. La ha anunciado nada menos que el propio Sumo Pontífice, un hombre que, hasta la fecha, ha dado nuestras de obrar prudente. No podemos desaprovechar la instancia haciendo gala de una imprudencia tal que deje a la luz desbocadas emociones en lugar de consistentes razones. No sea que, invocando la misma prudencia, el Papa llegue a la conclusión de que somos elementos «polarizantes» junto con el rito mismo. Ello nos mantendría deportados en Siberia por lo menos tres lustros.

    Frater Abelardus

    1. Avatar de Desconocido Anónimo

      «sin naturaleza humana caída no habría pecado. Y no habiendo pecado ¿Por qué habríamos de necesitar algo como la prudencia?»

      Sin naturaleza humana caída la naturaleza funcionaría exactamente igual que ahora, incluyendo la actividad geológica, incluyendo las erupciones volcánicas. La única diferencia con el presente sería que el ser humano estaría escudado por Dios de agresores externos (dones preternaturales de inmortalidad e impasibilidad). Pero ese escudamiento implicaría el ejercicio de la prudencia. ¿O piensa que en un escenario sin pecado los dones preternaturales darian luz verde a los seres humanos para jugar con la lava como se juega con la nieve?

      1. Avatar de Frater Abelardus fearlessusually5636313df7

        Sin pecado la razón está totalmente esclarecida y las pasiones sujetas a ella. El ser humano, en conocimiento perfecto de las leyes de la naturaleza, no jugaría con lava del mismo modo que con nieve. Me parece que la prudencia no entra en ese punto. Pero sí entra en cuanto el hombre tiene la libertad para jugar con lava, aún sabiendo las consecuencias. Es, entonces, prudente no elegir un daño conocido.

        Por eso he dado la razón al Sr. Battistella en la observación que hizo a mi comentario: «Antes del pecado, la prudencia era necesaria…para no pecar.»

        Tiene toda la razón.

        Frater Abelardus

  17. Avatar de Desconocido Anónimo

    creo exactamente lo inverso respecto de la actitud que se debió tomar en los 60 y 70. Fue por el exceso de “prudencia”, que básicamente fue cobardía y desidia, que los neo modernistas pudieron imponer un nuevo rito conforme a su nueva Fé a toda la Iglesia. Si hubiesen habido 10 lefebvres y un número mayor de fieles firmes en la doctrina y no dispuestos a comulgar con rueda de carretas, el panorama sería otro, tal como ha demostrado la propia Fsspx, que ha servido de pilar para que no nos pasen un arado a todos.

    Dicho esto, sí comparto que León XIV es animal de otro corral y que lo prudente , ahora si, manteniendo la firmeza, es mantener una actitud lo más aséptica posible y tratar de obtener de él lo más que se pueda. Ej: no dedicarnos a hablar mal de Francisco, ejercicio estéril y contraproducente.

    1. Estimado, su comentario ilustra justamente la falta de circunspección. Es muy probable que si hubiesen habido diez Lefebvres la cosa habría sido distanta. Pero no los había; había solamente uno. Entonces, la prudencia y la circunspección indicaban otra cosa muy distinta a las locuras que se hicieron y que terminaron arruinando cualquier estrategia posible.

    2. Avatar de Desconocido Anónimo

      Totalmente de acuerdo. La Hermandad Sacerdotal Española (6.000 sacerdotes nada menos) pidió respetuosamente seguir celebrando la misa tradicional, Pablo VI los mandó a paseo y nunca más se supo.

  18. Avatar de Desconocido Anónimo

    Se que es irme del tema pero hay que decirlo: Filippo Iannone al Dicasterio de Obispos. Carmelita, canonista, hay bastantes fotos con casulla romana (no es determinante, pero no le da asco). En Youtube se pueden localizar dos homilías, una muy bella con ocasión del Corpus Christi de Sora. Es católico y parece bastante serio. No sé si es habitual nombrar de prefecto a quien no es antes cardenal, pero mejor que sea así. Parece bueno.

  19. Avatar de Desconocido Anónimo

    Buen día a todos. Wanderer el libro que usted cita tiene su versión inglesa titulada «Between Rome and rebellion. A history of catholic tradicionalism with special attention to France». Digo esto porque la versión en francés no se consigue y si esta en inglés. Saludos

    1. Avatar de Desconocido Anónimo

      Me parece un tanto temerario juzgar la acción de Mons. Lefebve tan de paso. Quizás no era un estratega sagaz o hábil diplomático pero era un santo varón y obispo ( eso ya era mucho).Gracias a su férrea oposición hoy tenemos al menos la misa que tanto amamos desperdigada por varios continentes.

      No se si de otra forma hubiera sido mejor o como dice W en el post. Es un contrafactico.

      Por otro lado, y como le gusta también decir a don W, muchas veces en la historia de la iglesia hubo hombres de fe que patearon el tablero o debieron tomar decisiones complejas. No siempre la solución fue la diplomacia extrema. Aunque no niego que hoy puede ser oportuno.

      Repito, por las dudas, probablemente se podría a ver hecho algo mejor desde el mundo tradicional ,o no. Es difícil discernirlo.

      Ps: aclaro que no soy Lefebvriano . Lo digo para que la opinión tenga algo de validez. Ya que he notado por los comentarios en el blog, que si lo sos , automáticamente carece de validez cualquier opinión.

      Saludos

      1. Estoy de acuerdo con usted en términos generales.
        Y hago una aclaración: cuando hablo del modo imprudente en que se manejaron los tradicionalistas, no me resfierento exclusivamente a Mons. Lefebvre y sus seguidores. Ellos eran sólo un grupo, pero habían muchos más.

      2. Avatar de Desconocido Anónimo

        tiene razon don Wanderer,… por ejemplo en Mexico (cuna de excesos), muchos abrazaron el sedevacantismo más por amor al rito que por un convencimiento teológico en la imposibilidad de la continuidad papal. Y hablando de sedevacantistas leer la biografía de mons. Thuc da escalofríos … y esos eran también (ante el mundo) los representantes del tradicionalismo, aunque no queramos aceptarlo

      3. Avatar de Luis Jeme Luis Jeme

        A continuación de la excomunión a los Obispos de la Fraternidad se instituyó la comisión Eclesia Dei, y de ahí el ICR y la Hermandad de San Pedro, que no han sido clausurados por ningún Papa. Quizá, más habría valido mantener bajo la obediencia a Roma la Tradición de forma silenciosa, sin oposición hostil.

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