¿Soy cismático?

Por Étienne Gilson

El eminente filósofo e historiador de la filosofía medieval Étienne Gilson, escribió el siguiente breve texto en 1965, cuando comenzaba a desatarse la furia de la tormenta posconciliar, y se preguntaba si era cismático. Vista la situación actual, las cosas no han cambiado mucho sesenta años más tarde.

Últimamente se habla mucho de cisma. Al principio me sorprendió, pero no me preocupó. Siempre había creído que los cismas eran secesiones colectivas por las que grupos de cristianos se separaban de la Iglesia como cuerpo para constituirse en iglesias distintas. No es algo que ocurra a menudo, pero esta forma de entender las cosas excluye cualquier temor de crear para uno mismo un pequeño cisma personal. Acabo de descubrir que esta confianza es infundada y que un solo individuo puede permitirse el lujo de un cisma privado, siempre y cuando se sitúe, consciente e intencionadamente, fuera del cuerpo de los fieles.

Esto puede hacerse de muchas maneras. La más notable que conozco es la de ese sacerdote de Boston, que hace poco se hizo excluir del cuerpo de la Iglesia por su obstinación en enseñar lo que, sin embargo, me enseñaron en mi infancia: que fuera de la Iglesia no hay salvación. ¡Y ahora él mismo está fuera! Debe de estar muy sorprendido, pero su caso puede inquietar a otros además de a él, ya que de ello se deduce que una persona concreta puede convertirse en cismática sin darse cuenta. Para ello, basta con que rechace su adhesión a alguna fórmula concreta de la doctrina que la Iglesia enseña y prescribe aceptar. Empiezo a preguntarme si, en contra de mi más profunda intención, no estaré yo mismo comprometido en el camino de un error tan peligroso.

Estos son los hechos.

En una de las parroquias a las que acudo, antes de la misa mayor se distribuye a los fieles el texto de las oraciones litúrgicas que deben cantarse en francés, o en un dialecto aproximado, siempre que no sea en latín y mucho menos en griego. Por mi parte, no veo ningún inconveniente en ello y, dado que esta reforma litúrgica está en marcha, los fieles no tienen más remedio que acatarla. Bien, entonces “tierra entera”, ya que entera la hay.

Sin embargo, al principio me desconcertó un pasaje del Credo francés, en el que se dice que el Hijo es “de la misma naturaleza” que el Padre. Podía cantar el resto, pero lo de “de la misma naturaleza” no lo podía pasar. Reflexionando sobre ello, pronto comprendí por qué. Como siempre había cantado en latín que el Hijo es consustancial al Padre, me parecía curioso que esa “consustancialidad” se hubiera convertido en una simple “connaturalidad”.

Por otra parte, parece que nuestros sacerdotes no han sido informados del cambio. En la misa mayor, el oficiante sigue cantando imperturbablemente “Consubstantialem Patri”, como si nada hubiera pasado, pero nosotros, los laicos de la llanura, solo tenemos que seguir la liturgia simplificada para nuestro uso. Eso me respondió el joven vicario al que un día acabé preguntando, al recibir de él mi misa en francés, si “de la misma naturaleza” no era un error de impresión. “Yo estoy aquí para repartir los folletos; lo único que tiene que hacer usted es cantar lo que está escrito en ellos”, me dijo.

En el fondo, tenía razón. ¿Qué tenía yo que ver en esto? La gran ventaja para los laicos de que se les invite a una pasividad total es que, de ese modo, se les exime de toda responsabilidad. ¡Lo estarían sin ese maldito cisma! Dos seres de la misma naturaleza no son necesariamente de la misma sustancia. Dos hombres, dos caballos, dos puerros son de la misma naturaleza, pero cada uno de ellos es una sustancia distinta, y es precisamente por eso por lo que son dos. Si digo que tienen la misma sustancia, digo al mismo tiempo que tienen la misma naturaleza, pero pueden ser de la misma naturaleza sin ser de la misma sustancia. ¿Sigo estando obligado a creer que el Hijo es consustancial al Padre? ¿O, por el contrario, estoy obligado a creer que solo son de la misma naturaleza? Y si me obstino en creer que son consustanciales, ¿no voy a separarme, como cismático en rebelión contra la liturgia de mi parroquia, de la Iglesia a la que estoy tan profundamente apegado?

Es una situación muy embarazosa. Se podría suponer que la Iglesia de Francia persigue con ello un fin ecuménico; pero no, los símbolos griegos de Epifanio y Nicea dicen expresamente del Hijo que es omousion tô patri. El símbolo conocido como de Dámaso, utilizado en la Galia hacia el año 500, dice del Padre y del Hijo que son unius naturae, pero añade inmediatamente uniusque substantiae unius potestatis. El antiguo símbolo Clemens Trinitas est una divinitas afirma en estos términos la unidad de la Trinidad divina, porque las tres personas son “una sola fuente, una sola sustancia, una sola virtud y un solo poder”. Las personas tienen la misma naturaleza, divina, en cuanto que son tres; en cuanto que son un solo Dios, tienen la misma sustancia: “Tres, ni confundidos ni separados, sino unidos en la distinción y distintos en la unión: unidos por la sustancia, pero distintos por los nombres; unidos por la naturaleza, distintos por las personas”. Citaré tantas fórmulas de fe como se quiera para anatematizar, con el Concilio Romano de 382, a aquellos que no proclaman abiertamente que el Espíritu Santo, el Padre y el Hijo son unius potestatis atque substantiae, y, repitámoslo, la unidad de sustancia implica la unidad de naturaleza, pero de tantos textos que afirman la unidad de sustancia, mencionando o no la unidad de naturaleza, no recuerdo ninguno en el que se mencione únicamente la unidad de naturaleza: “Se cree que el Hijo es de la misma sustancia que el Padre: por eso se le dice homoousios con el Padre, es decir, ejusdem cum Patre substantiae, pues, en griego, omos significa uno, y ousia significa sustancia, de modo que ambos juntos significan: una sola sustancia”.

El Concilio de Toledo (675) me parece que lo expresa muy bien. Las tres personas divinas son un solo Dios porque son una sola sustancia: “Hae tres personae sunt unus Deus, et non tres dii: quia trium est una substantia, una essentia, una natura, una divinitas, una immensitas, una aeternitas”; el Decreto sobre los jacobitas (1441) seguía poniendo en primer lugar la unidad de sustancia, fuente de todas las demás.

El símbolo francés de 1965 es, creo, el primero que no tiene empacho en eliminarla.

¿Qué pensar de todo esto? Lo más prudente sería, sin duda, no decir nada. Un texto litúrgico, sin duda examinado detenidamente por altas competencias teológicas y adoptado por ellas, debe presentar todas las garantías necesarias. Ciertamente no se quiere volver al homoiousios de antaño, fuente de uno de los cismas más temibles que han dividido a la Iglesia: la más mínima sospecha de este tipo sería absurda. Sin embargo, no puede ser por casualidad, por ignorancia o por negligencia que la naturaleza haya sustituido aquí a la sustancia. ¿Por qué se ha producido esta sustitución?

Por un motivo apostólico, creo, y generosamente cristiano. Se quiere facilitar a los fieles el acceso a los textos litúrgicos. Se quiere con tanto ardor que se llega incluso a eliminar del francés ciertas palabras teológicamente precisas, para sustituirlas por otras que lo son menos, pero que, con razón o sin ella, se cree que “dirán algo” a los fieles sencillos. “De la misma naturaleza” parece más fácil de entender que “de la misma sustancia”. Lo es, en efecto, si se toma este término al pie de la letra, y eso es precisamente lo que pensaban los arrianos, pero los liturgistas del texto ciertamente no piensan que el Hijo sea de esencia similar al Padre. No lo piensan, ni lo dicen, ni quieren decirlo; por lo tanto, la única manera segura de excluir este falso significado es mantener el consubstantialem Patri de la tradición.

Sería preocupante pensar que una especie de relajamiento del pensar teológico pueda llevar a algunos a decir que, en el fondo, estos detalles técnicos no tienen mucha importancia. Porque ¿de qué sirve facilitar el acto de creer si para ello hay que despojar de parte de su sustancia al contenido mismo del acto de fe?

Texto aparecido originalmente como “Suis-je schismatique?”, La France Catholique, n° 970, 2 juillet 1965. La presente traducción es de Ceferino Muñoz Medina.

39 comentarios en “¿Soy cismático?

  1. Avatar de Desconocido Anónimo

    Le rescato a Gilson en este texto, entre otras cosas, el señalar la tendencia a aligerar el uso de los idiomas para favorecer –supuestamente– la comprensión de la gente. Porque en esa nivelación lingüística «para abajo», finalmente se va empobreciendo y limitando el acceso a las verdades de la fe. Y como pasa con el Credo, pasa con las traducciones de los textos eucológicos o las perícopas bíblicas en la liturgia.

    Con todo, no deja de sorprenderme un cierto simplismo en el análisis, que difícilmente habría podido escapársele a un hombre tan culto y formado; a quien admiro, por otra parte.

    Porque sea se use el original ὁμοούσιος, su traducción canónica latina consubstantialis, o cualquiera de sus expresiones en lenguas modernas (siendo la más precisa «consubstancial» pero no erróneas «de la misma naturaleza» o «de la misma substancia»), el problema interpretativo permanece y es posible entender la expresión bien o mal.

    Porque la «consubstancialidad» puede tomarse en sentido específico o en sentido numérico.

    En sentido específico son consubstanciales (o de la misma naturaleza o substancia) todos los individuos que realizan una naturaleza universal común, como son los diversos individuos en una determinada especie. Así, por ej., todo individuo humano es consubstancial o de la misma naturaleza con respecto a todos sus semejantes. (Evidentemente, Gilson consideraba que utilizar la expresión de même nature que le Père implicaba necesariamente el significado de una consubstancialidad meramente «específica»; lo cual es herético aplicado a la Trinidad.)

    Este sentido de «consubstancialidad» meramente específica, no tenían mayor reparo los arrianos en admitirla aplicada a las Personas divinas, por absurdo que fuere.

    La novedad de la fórmula nicena es tomar el término «consubstancial» en sentido propiamente numérico, es decir: que los sujetos poseen una única substancia o naturaleza infinita, sin que haya participación en una naturaleza común, sino identidad en el ser. Cosa que nunca podría ocurrir entre los entes finitos sino sólo en la Trinidad respecto del Esse, Substantia o Natura divina.

    Así entendida, la consubstancialidad numérica incluye de modo eminente la consubstancialidad específica; pero no a la inversa.

    Volviendo al punto de la crítica de Gilson: ni el uso de la expresión consubstantiale Patri garantiza su interpretación ortodoxa, ni el uso de la expresión de même nature que le Père entraña per se ambigüedad.

    Felizmente, desde el 2021, la traducción vigente en el Misal francés recupera la más precisa consubstantiel au Père.

    – Malleus

  2. Avatar de Desconocido Anónimo

    No es ingenuo ni casual. En español también tradujeron «de la misma naturaleza» y aún hoy se reza así. Cuando me dices que en el francés, pero también en español. No es casualidad, ya hay una intención de cambiar las cosas.

  3. Avatar de Desconocido Anónimo

    La explicación de Gilson es sencilla pero genial. Las tres personas divinas tienen la misma naturaleza en cuanto que son tres personas distintas, pero son un solo Dios porque tienen la misma sustancia. Y el ejemplo que pone lo aclara muy bien: dos perros de la misma raza son de la misma naturaleza pero son dos perros distintos porque no tienen la misma sustancia. ¿Insistir con eso lo convierte a uno en cismático…?

    Fuenteovejuna

    1. Avatar de janus1870 janus1870

      Muchas veces permite también la divina Providencia que hombres justos sean desterrados de la Iglesia católica por causa de alguna sedición muy turbulenta de los carnales. Y si sobrellevaren con paciencia tal injusticia o contumelia, mirando por la paz eclesiástica, sin introducir novedades cismáticas ni heréticas, enseñarán a los demás con qué verdadero afecto y sincera caridad debe servirse a Dios. El anhelo de tales hombres es el regreso, pasada la tempestad, o, si no les consiente volver, porque no ha cesado el temporal o hay amago de que se enfurezca más con su retorno, se mantienen en la firme voluntad de mirar por el bien de los mismos agitadores, a cuya sedición y turbulencia cedieron, defendiendo hasta morir, sin originar escisiones, y ayudando con su testimonio a mantener aquella fe que saben se predica en la Iglesia católica. A éstos corona secretamente el Padre, que ve lo interior oculto. Rara parece esta clase de hombres, pero ejemplos no faltan, y aun son más de lo que puede creerse. Así, la divina Providencia se vale de todo género de hombres y de ejemplos para la salud de las almas y la formación del pueblo espiritual. (San Agustín, De la Verdadera Religión, VI. 11).

      1. Avatar de Desconocido Anónimo

        «…sin introducir novedades cismáticassin originar escisiones…».

        Ergo, no aplica al caso, en donde hay cisma con todas las letras. Si quiere algo de S. Agustín que aplique, lea sus obras contra los donatistas. Sorprende el parecido… Nihil novum sub sole.

        Augustinus

      2. Avatar de janus1870 janus1870

        Compartí ese texto de san Agustín no para defender alguna postura en particular, sino justamente para señalar que en este debate no todo es blanco o negro. Hay muchos matices a tener en cuenta y me pareció que esta cita de este gran Padre de la Iglesia es una invitación a reflexionar al respecto. Yo no hablaría entonces de «cisma con todas las letras» así sin más, cuando justamente eso es lo que se está debatiendo.

      3. Avatar de Andrés Battistella Andrés Battistella

        No, janus, no se está debatiendo eso. La FSSPX quiere marear la perdiz para hacer creer que no hay cisma cuando sí lo hay.

        ¿Cuántos más argumentos necesitan?

        Desde la sentencia de «acto cismático» de Juan Pablo II en 1988, que ahora aplicaría porque es básicamente una reedición, a los estudios teológicos y canónicos sobre la naturaleza del episcopado y la comunión jerárquica, y las respuestas concretas a todos los planteos erróneos de la FSSPX…

        La táctica de los defensores de las consagraciones cismáticas es siempre la misma: ignorar olímpicamente todo lo que les tira por tierra su planteo, e insistir e insistir con la cantinela. En 1988 por lo menos hicieron un esfuerzo en responder al Estudio de la FSSP. Ahora, ni siquiera asumen los argumentos de entonces…

        Y viene usted y comparto un texto del Hiponense que lo deja por los suelos, porque es precisamente lo que debería hacer la FSSPX y NO hace.

  4. Avatar de Desconocido Anónimo

    quien es el cismatico? El que intenta conservar la fe, o el que intenta cambiarla? Quien es el que se aparta de la Iglesia y quien es el que permanece en la Iglesia?

    este es el verdadero quid de la cuestión.

    los realmente cismaticos son los que permaneciendo jurídicamente adentro de la Iglesia, han abandonado la fe de los apóstoles. Ya no creen, ni enseñan, ni predican, ni defienden la fe de siempre, sino la que se van inventando año tras año luego del laissez faire postconciliar…

    1. Avatar de Desconocido Anónimo

      No existen los «realmente cismaticos», o lo son o no lo son. Estas queriendo polarizar el debate. No importa si son cismaticos de «izquierda o de derecha». Lo importante es que el cisma es un pecado contra la caridad, y poco creo yo que juzgara Dios si a algunos les gustaba más el versus populum y a otros el ad orientem.

  5. Avatar de Luis Jeme Luis Jeme

    No sé si la Fraternidad es cismática, pero dudar de que sea enteramente válida la Misa por el rito nuevo y de que en la Iglesia esté completamente la gracia santificante en los últimos casi setenta años, puede rozar la herejía: como si Dios hubiera abandonado a los católicos sin avisar de que les ha quitado los medios de salvación. Me parece que refleja poca Fe y confianza en Dios.

    1. Avatar de Desconocido Anónimo

      Lo importante de la misa, dejando a parte los beneficios espirituales, que ya no sé si se otorgan, es la consagración.

      Por eso, cuando se trata de reconocer Iglesias apostólicas, además de estudiar la línea de consagraciones episcopales, que debe remitir a los apóstoles, porque eso es lo que dará el poder de convertir el pan y el vino en el cuerpo y sangre de N.S., es la fórmula de consagración, no importa el idioma.

      (respecto a las consagraciones episcopales, se hizo el estudio para determinar si las consagraciones anglicanas eran válidas (aunque cismáticas) o no. Y se dictaminó que no, porque la línea apostólica había sido rota con la reforma de anglicana)

  6. Avatar de Desconocido Anónimo

    Dejo el enlace a un artículo sobre el tema: «Francia regresa al ‘consubstancial al Padre'»:

    https://www.infocatolica.com/blog/archipielago.php/2001200422-francia-regresa-al-lconsustan

    Y copio un lúcido comentario al mismo:

    «»Sustancia» es un ente completo que existe en sí mismo,. sin ser parte ni propiedad o aspecto o cualidad de otro ente. «Naturaleza» es la esencia de ese ente, lo que hace que sea lo que es. En los entes finitos, la naturaleza es una parte de la sustancia, es lo que determina a ese ente individual a ser lo que es. Por ejemplo, la naturaleza humana es lo que hace que Pedro sea hombre.

    Como la naturaleza humana se realiza en muchos individuos, muchas sustancias humanas individuales pueden tener la misma naturaleza. Por eso la fórmula «de la misma naturaleza que el Padre», por sí sola, no alcanza a decir que Nuestro Señor es un solo Dios con el Padre.

    Pero en Dios la Naturaleza y la Sustancia se identifican realmente, porque Dios es Uno y no puede haber varios individuos de naturaleza divina. La distinción real entre las Personas divinas no implica una distinción real de sustancias ni de naturalezas divinas, sino sólo de relaciones: la paternidad, la filiación, la espiración (aclarando que en Dios el término «sustancia» se usa analógicamente, porque Dios no es sujeto de accidentes).

    Por eso, si se atiende a que en el Credo se trata la Naturaleza divina, la cual tiene una única realización individual posible, decir «de la misma naturaleza que el Padre» es equivalente a decir «consustancial con el Padre».

    De todos modos me alegro del cambio, porque la formula tradicional, por lo dicho, es más explícita».

    Augustinus

    1. Avatar de Desconocido Anónimo

      Ven cómo las cosas de a poquito se van corrigiendo? Mientras, otros se rasgan las vestiduras, señalan y se afligen. 50 años es un vuelto en la historia de la Iglesia.

  7. Avatar de Desconocido Anónimo

    Sobre el posteo anterior, no me parecen equivalentes la parodia de matrimonio con homosexuales, y la consagración de obispos contra la voluntad del Papa.

    En el primer caso, no logran nada, salvo ofender y escandalizar, los homosexuales no pueden casarse, es como una ceremonia para nombrar emperador a un pato, no tuvo efecto real salvo la ofensa y burla a la institución y sacramento del matrimonio.

    La consagración de obispos sí tiene efecto real, si la FSSPX sigue adelante van a crear obispos nuevos.

    1. Avatar de Desconocido Anónimo

      no es parodia de matrimonio.

      Es sacrilegio

      Y atenta directamente sobre la liturgia, que es fuente y culmen de la vida cristiana, como se la definió (aunque mucho caso no hicieron?

  8. Avatar de Desconocido Anónimo

    Yo leo estos articulos, algunos comentarios de este blog, el analisis del padre Mercant, observo el estado de necesidad, etc, etc, y suena convincente.

    Luego leo a los cardenales Sarah y Muller, o analisis como el de Tim Gordon, y otros comentarios de la vereda opuesta, y siento que la FSSPX esta actuando mal.

    Entonces acabo en un estado de confusion peor que el de antes. Pero hay una realidad, y es que llega el domingo y yo como argentino tengo dos posibilidades: Voy a misa a la FSSPX, o me quedo en mi casa rezando. No tengo posibilidad de ir a ninguna otra misa a la redonda (y las probe todas) y no por el Novus Ordo (esto es lo de menos) sino porque son todas basicamente misas «de payasos».

    Podria hacer un acto de Fe extremo, asistir a esas misas tratando de ignorar lo que alli acontece, y dar gracias a Dios que me permitio formar el intelecto de manera que nada de lo que vea u oiga en esa misa pueda dañar mi Fe. Pero tengo hijos pequeños y no puedo esperar que ellos no se vean afectados por «los payasos».

    Asi que no me queda otra que asistir a la FSSPX y vivir esta confusion constante, nunca sabiendo si estoy actuando de forma correcta o erronea, mientras trato de guiar a mi familia. Espero que Dios me lo tenga en cuenta.

    1. Avatar de impossiblyperfection1fb5b41f46 impossiblyperfection1fb5b41f46

      Muchos, o muchísimos estamos en esa situación que usted relata. Agradezco la claridad de su exposición.
      Con hijos pequeños o sin hijos pequeños, pero algunos tenemos la posibilidad de la Misa Tradicional, y otros de la Misa NO seriamente rezada.
      Entiendo que, más allá de la «torpeza» o interés creado, con que fue usada la palabra cisma o cismático en algún documento oficial, luego de las ordenaciones de 1988, siempre me pareció obvio que no había cisma con esas 4 ordenaciones episcopales (tal vez por inconsciente o burro) de Mons. Lefebvre.
      Creo que la cuestión es distinta ahora.
      No sabemos lo que ha de pasar, pero si hubiera declaración formal de cisma, hasta ahora tengo pensado que desistiría de seguir yendo a la FSSPX, con la misma naturalidad con que voy a Misa en alguna parroquia que busca la verdadera Fe de la Iglesia.
      No es algo «fundado», al menos hasta ahora, es lo que siente mi corazón que debería hacer en mi relación con Dios, después de haber leído horas y horas de este tema desde el 2 de febrero.
      Ello, si hoy ya se hubiesen hecho las ordenaciones, y hubiera una declaración formal de «cisma» del Papa, aún en plena consciencia de tantos obispos, cardenales y monsignoris: maricones, herejes, masones y pequeños que buscan destruir la Iglesia de Cristo.
      No creo que esto sea extensible a cualquiera, ni muchísimo menos.
      Es sólo lo que me dice mi corazón con recta intención, y buena formación cristiana, respecto de esta materia.

      José María

    2. Avatar de Andrés Battistella Andrés Battistella

      Con más razón debería orar para que la FSSPX desista de su intención cismática. Con eso ya podría estar usted en paz (aunque alerta porque la mentalidad sectaria puede permanecer, y no sólo en la FSSPX).

      Y es exactamente la razón por la que muchos estamos oponiéndonos a dichas consagraciones episcopales: queremos a la FSSPX dentro de la Iglesia.

  9. Avatar de Desconocido Anónimo

    Por lo general los sacerdotes excomulgados no son individuos que simplememnte se niegan a enseñar algo o a adoptar tal o cual nueva enseñanza magisterial. Son sacerdotes que han comenzando a declamar públicamente sus oposiciones contrarias, a menudo confundiendo a los fieles menos preparados, sembrando la duda y la semilla de la división. Esto normalmente se agrava cuando el sacerdote es advertido por su obispo una o reiteradas veces y el sacerdote se niega a bajar la voz ni a dejar de hacer lo que está haciendo. Incluso persiste y profundiza suposición ante advertencias canónicas.

    El cura progre en cambio es mucho mas «vivo». Hace y dice lo que quiere y cuando le cae el obispado encima recula y se va silbando bajo, como si hubiera aprendido la lección. Y luego sigue en la suya a espaldas del obispado y con perfil bajo.

    Los curas tradis que caen en esto creen que todo lo tienen que vociferar y señalar. En vez de recular en consciencia si nos advertidos con justicia, eligen cantar retruco y escalar el conflicto. Es lo que pasó con Viganò sin ir mas lejos.

  10. Avatar de Desconocido Anónimo

    «La unidad no puede sostenerse mediante la ambigüedad. La autoridad no se otorga simplemente para gobernar, sino para salvaguardar lo transmitido. Cuando quienes buscan la continuidad doctrinal y litúrgica experimentan la incertidumbre prolongada del silencio, la tensión en la comunión aumenta. Esta realidad merece un serio reconocimiento. El momento actual no debe reducirse a facciones ni a consignas. La salvación de las almas sigue siendo la ley suprema de la Iglesia». (Cardenal Joseph Strickland)

  11. Avatar de Desconocido Anónimo

    Cuánto aire fresco, cuánto sentido común traen las palabras de Gilson!! Mi padre hacía la misma observación respecto de la traducción del Credo y añadía: «pobres curas sin formación, les cambiaron hasta la misa y parece que no se dieron cuenta o creen que el Papa es una suerte de Ayatolah».

    MCP

  12. Avatar de noticiasdefondo noticiasdefondo

    Hasta donde puedo llegar, «de la misma naturaleza» fue una licencia de traducción, no un cambio de doctrina. Claro que en su tiempo pueda haber parecido que la Iglesia cambiaba en el tema. Me parece hoy más relevante la doctrina de la salvación del CVII ya que es la madre de «todas las religiones llevan a Dios» y «todas las religiones son queridas por Dios» y, más aún, «Lutero, testigo del evangelio»

    1. Avatar de Desconocido Anónimo

      esas licencias se convirtieron en una marea que inundó todo el lenguaje doctrinal del concilio y el post concilio.

      lo dicen multitud de estudiosos y gente calificada en estos temas

  13. Avatar de Desconocido Anónimo

    DOS CUESTIONES, entre tantas otras que van surgiendo en mi cabezota en estos días:

    Primera: habrá consagraciones, muchos enojados, muchos no, cismas y requetecismas, pero nadie con dos dedos de frente, en 20 o 30 años no estará agradecido con las consagraciones de obispos de 2026; tal como sucedió y hoy sucede hoy con las de 1988. Los que no sean muy viejos, lo verán.

    Segunda: yo iba a viajar con mi señora por esos días a Econe por otro tema. Obviamente y ya que estamos, amplío mi estadía allí y presenciaré las consagraciones. Pero, como me lo temía, ahora mis hijos quieren ir… y sus amigos también. Y me dicen que en ciertas capillas ya están agotando los pasajes y estadías para estar por allí. Y otros van en procesión desde Francia, y así. Calculan que no serán menos de 25.000 personas. O sea, voy, pero no veré nada, como primera reflexión. Pero quería llegar a la segunda, que es la divertida: tenemos una Santa Sede archi-mega-demo-progre, que dirá «cisma», «excomunión» y alguna otra cosa más, a lo sucedido frente a miles de personas, al «pueblo». No se puede negar que estará original.

    AVISTADOR DE CHIMANGOS.

    1. Yo creo que superarán las 25.000 personas. No se tratará de consagrar obispos en el salón de una cosa con 20 personas, como hemos visto en otros grupos.
      Por eso mismo, rezo y es necesario que todos recemos para que el conflicto se resuelva del mejor modo para la FSSPX y para toda la Iglesia, que mucho se enriquecería con la “plena comunión”.

  14. Avatar de Desconocido Anónimo

    Muy buen artículo de Gilson. Aunque vale aclarar que el sacerdote de Boston que él menciona como excomulgado por enseñar que extra Ecclesiam nulla salus, es el P. Leonard Feeney, quien fue sancionado con la excomunión en tiempos de Pío XII por su interpretación exageradamente literal de ese dogma. Vale también decir que el P. Feeney murió reconciliado con la Iglesia, sin retractarse.

  15. Avatar de Desconocido Anónimo

    Generalmente de acuerdo. Pero es muy desafortunada la referencia a «ese sacerdote de Boston», que entiendo que es Leonard Feeney. Feeney no fue expulsado por enseñar que «fuera de la Iglesia no hay salvación», sino por enseñar una interpretación disparatada de ese dogma -antiescolástica y antipatrística- que negaba, entre otras cosas, el bautismo de deseo. Además, no creo que tenga nada que ver con el caos conciliar y posconciliar, porque fue excomulgado -con toda justicia- en tiempos de Pío XII, en 1953. Irónicamente, fue reconciliado en 1972 (!).

    De todo hay en la viña del Señor: un sacerdote excomulgado por Pío XII por crear una herejía archi-integrista, reconciliado tras el Concilio por Pablo VI. En cualquier caso, Gilson debería haberse informado mejor.

    Loretar

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