El gravísimo peligro de las consagraciones episcopales

Reproduzco un comentario aparecido en Le Forum Catholique que plantea con crudeza el peligro al que se enfrenta la Iglesia y la FSSPX si se realizan las consagraciones. Se podrá estar más o menos de acuerdo, pero la reflexión es interesante.

El drama de Crans-Montana, [o de Cromagnon, diríamos en Argentina] contribuirá sin duda a que se tengan más en cuenta las medidas de seguridad en los bares y discotecas. Esto no significa, sin embargo, que hoy haya que incendiar otra discoteca para acelerar el proceso de toma de conciencia de las autoridades.

Una hipótesis: si Roma concediera la solución del Ordinariato a las comunidades apegadas a la liturgia tradicional [sobre este tema trataremos en un post próximamente], con la totalidad de los antiguos libros litúrgicos y con obispos consagrados según el antiguo rito, entonces los últimos argumentos de la FSSPX sobre el «estado de necesidad» se reducirían a cenizas.

Y, sin embargo, incluso en este caso (por otra parte, no improbable), estoy seguro de que la FSSPX seguiría invocando algún «estado de necesidad» para evolucionar al margen de toda jurisdicción y consagrar obispos sin mandato. Este estado de necesidad es, evidentemente, un pretexto para poder seguir funcionando en un entorno cerrado, entre ellos, sin rendir cuantas a nadie. Nacida como una (sana) reacción a la crisis de la Iglesia, la FSSPX se va instalando poco a poco en una lógica en la que lo que importa es la autoperpetuación, aunque ello suponga ignorar los principios eclesiológicos fundamentales, y ya no, como en sus inicios, el mantenimiento de las riquezas litúrgicas y doctrinales en beneficio de toda la Iglesia. Lo trágico es que la FSSPX, convertida en una especie de «compañía de seguros» del mundo tradicional, necesita la crisis de la Iglesia para justificar su existencia, del mismo modo que las aseguradoras quebrarían si nunca hubiera accidentes, robos o catástrofes. El peor Papa para ellos desde 1988 fue Benedicto XVI, que les quitó uno a uno gran parte de sus argumentos, y de ahí las duras críticas que este papa recibió en los círculos de la FSSPX. Y por otro lado, el mejor escenario es un Papa escandaloso como Francisco, que les permite reforzar su autojustificación. Por lo tanto, hoy en día a la FSSPX le interesa que a la Iglesia vaya mal y que la crisis perdure. No habría peor catástrofe para ella que un papa perfectamente ortodoxo en la Sede de Pedro.

Lo que complica la situación es que la política de las autoridades romanas (restricciones de Traditionis custodes, delirios sinodales, decisiones absurdas o escandalosas, etc.) les da argumentos y les ayuda a construir estas justificaciones artificiales.

Como se ha dicho, no se conoce el «punto de inflexión» del estado de la Iglesia a partir del cual dejaría de existir el estado de necesidad. Ahora bien, es evidente que, dada la gravedad de la situación y los daños irreversibles causados por el caos doctrinal y litúrgico desde hace sesenta años, la salida de la crisis será muy lenta y progresiva, con retrocesos temporales, etc. En otras palabras, la FSSPX siempre encontrará algo que no le gusta en la Iglesia universal para justificar un estado de necesidad (unas palabras escandalosas pronunciadas por un clérigo aquí, una profanación de la hostia allá, la elección de un obispo que algún momento bendijo un local masónico… o simplemente el hecho de que el misal de Pablo VI siga vigente). La «Iglesia conciliar» nunca será lo suficientemente santa ni ortodoxa, a sus ojos, para justificar una regularización. Mientras que la regularidad canónica debería considerarse un punto de partida y, por lo tanto, buscarse y aceptarse una vez que se haya adquirido lo mínimo vital (es decir, la liturgia y los sacramentos antiguos, así como una cierta libertad de expresión), la FSSPX condiciona esta regularidad a una adhesión pura y simple de Roma a sus posiciones, lo que evidentemente nunca sucederá. El estado de necesidad se convertirá en un estado permanente. Y así, la FSSPX seguirá funcionando hasta la Parusía como una Iglesia paralela, constituyendo de facto un grupo cismático. Sin contar el hecho de que no hay ningún ejemplo histórico de una comunidad separada de Roma de forma duradera que no haya acabado desarrollando doctrinas heterodoxas.

Por lo tanto, si bien el cisma aún no es efectivo, es evidente que nos dirigimos directamente hacia él.

Ahora bien, ¿quién es responsable de este desastre? Para mí, la respuesta es clara: en primer lugar y ante todo, Pablo VI, que no solo respaldó con su autoridad una reforma revolucionaria, sino que además, hasta el final de su pontificado, prohibió totalmente la práctica de la liturgia tradicional, haciendo de facto obligatoria la adhesión a las novedades en lo que tenían de más inaceptable. Sin embargo, en los años 70, Mons. Lefebvre no pedía más que la libertad de hacer lo mismo que viven hoy las comunidades ex-Ecclesia Dei, es decir, «experimentar la Tradición». Y cuando llegaron los primeros indultos, muy gradualmente a partir de principios de 1984, ya era demasiado tarde: el movimiento lefebvriano ya se había endurecido y radicalizado, haciendo casi imposible cualquier perspectiva de regularización. Los escándalos que siguieron (Asís, el Corán besado, la declaración de Abu Dabi, Amoris Laetitia, Traditionis Custodes) no hicieron más que endurecer y consolidar la orientación cismática.

Fuente: Le Forum Catholique

41 comentarios en “El gravísimo peligro de las consagraciones episcopales

  1. Avatar de Desconocido Anónimo

    Y en esto vienen a ser como los protestantes, porque su razón de ser acaba siendo: «ser contra». Y por tanto no hay entendimiento posible salvo volver a la Iglesia.

    Con la diferencia de que la FSSPX actualmente está dentro (gracias a la magnanimidad de Benedicto XVI), y aún tienen oportunidad de no descarriarse del todo, pero la dinámica es mala y cada vez queda menos tiempo (según lo que ellos mismos han dispuesto).

    1. Avatar de Desconocido Anónimo

      no entiendo por que no consideran el cisma efectivo. Esta gente lleva casi 40 años negando un concilio ecumenico y acusando al Papa de herejia. Eso para mi es cisma del tamaño del mundo (por no decir herejia). Encima se ganaron ena excomunion y ya anunciaron que van por otra. Vamos, señores!

      1. Avatar de Desconocido Anónimo

        Y Ud no se plantea si la autoridad de la Iglesia no ha caído realmente en herejía? Bendiciendo uniones homosexuales o permitiendo la comunión de los divorciados vueltos a casar, o adorando a la Pachamama en el Vaticano, solo por poner unos pocos ejemplos? Hay un problema de fondo que se prefiere dejar de lado. Alli está el verdadero divorcio (cisma) con las escrituras, con la tradición y en definitiva con la Iglesia de siempre. En vez de buscar apagar el incendio quieren matar al bombero

  2. Avatar de sensationallytriumphe10a9e8112 sensationallytriumphe10a9e8112

    El Autor se equivoca en su valoracion de las premisas de su argumentaacion. Las empresas de seguro no ganan cuando hay accidentes y siniestros, sino cuando ellos son un amenaza para quienes no quieren pagar las consecuencias de que ocuarran y apuestan con una compania que afirmaa que calcula con detalle que eso no sucedera y le pone un precio a esa apuesta. El negoco no que el mal suceda sino temer al mal que no ha sucedido. En el caso que nos ocupa la FSSPX ve el mal ingresando desde Roma e intenta ponerle un freno, desde Roma cooptada por los modernistas aprovecha su poder, e intentan darle mas volumen hasta que Tucho tenga inffalibilidad.

    Ese es el cuadro actual, si obsevando esta realidad alguien considera que no hay Estado de Necesidad, entonces creo que merece la calificacion de «politicamente correcto» y los que esten de acuerdo con él sigan haciendo que no pasa nada. Dios no nos necesita para salva la Iglesia, ella es Santa, pero las almas que se vean arrolladas por el modernismo no lo son y pueden condenarse.

  3. Avatar de Desconocido Anónimo

    Sustraído a la autoridad el criterio del bien común de la Iglesia y el ejercicio del munus regendi (potestad de pastoreo), puesto en manos de la FSSPX o de otra (anótese que el criterio de estado de necesidad podrá ser invocado por otra asociación), este dinamismo puede seguir ad infinitum …… produciendo la atomización de la Iglesia ….la desaparición de la Iglesia visible como institución en una multitud de grupos que reivindiquen ser el auténtico resto fiel.

  4. Avatar de Desconocido Anónimo

    A mi juicio, la FSSPX presenta rasgos propios de un movimiento cismático y sectario. La apelación constante a la “tradición” se convierte con frecuencia en una forma de evitar la obediencia a la autoridad legítima de la Iglesia. Sin esa obediencia es muy fácil caer en la autorreferencialidad y generar una cultura institucional cerrada y poco transparente, un terreno especialmente propicio para abusos de distinto tipo.

    Asimismo, muchos miembros de la FSSPX muestran una mentalidad fuertemente apocalíptica. A menudo se presentan como el “resto fiel” frente a una Iglesia que consideran corrompida desde su raíz tras las supuestas “herejías modernistas” del Concilio Vaticano II, casi como si estuviéramos viviendo los últimos tiempos y la apostasía general fuera ya un hecho consumado. En ese marco, la desobediencia deja de verse como un problema y pasa a justificarse como una forma de fidelidad superior.

    Esta visión no es sólo implícita, sino a menudo bastante explícita en sus ambientes: la idea de una Iglesia prácticamente eclipsada, la expectativa de una crisis final inminente y la convicción de que la restauración llegará pronto configuran un verdadero horizonte milenarista. Algo semejante puede encontrarse en el lacunzianismo, que al menos intentó dar un fundamento teológico a una ruptura histórica. En la práctica, el paralelismo más evidente es con Lutero, que terminó viendo al Papa como el anticristo o su profeta: cuando se llega a considerar que la autoridad visible de la Iglesia está esencialmente pervertida, la separación aparece casi como una consecuencia lógica.

    Sin embargo, la Iglesia ha atravesado periodos de crisis y corrupción en muchas épocas sin que eso haya justificado la ruptura con su autoridad visible. De hecho, a lo largo de la historia no han faltado movimientos que, partiendo de críticas morales legítimas, terminaron cuestionando la doctrina y separándose en nombre de una supuesta fidelidad mayor, como el propio Lutero y muchos otros. Además, basta observar el mundo protestante para ver a qué suele conducir esta lógica. A partir de la ruptura con la autoridad eclesial han surgido innumerables sectas de carácter apocalíptico y milenarista, convencidas de vivir los últimos tiempos y de representar a los verdaderos fieles frente a una cristiandad supuestamente corrompida.

    Ese mismo esquema mental resulta difícil de no reconocer aquí. Mi opinión no se basa sólo en consideraciones teóricas. He conocido personalmente a bastantes miembros de la fraternidad y, sinceramente, son pocos los casos en que no he percibido dinámicas claramente sectarias: una fuerte separación respecto del resto de los fieles, desconfianza hacia la Iglesia institucional y una tendencia a considerarse guardianes exclusivos de la verdadera fe, con actitudes que no pocas veces caen en un evidente fariseísmo.

    A menudo se argumenta que el número de vocaciones demuestra la vitalidad del movimiento. Sin embargo, ese dato por sí solo no prueba la validez de un planteamiento. En tiempos de incertidumbre, las propuestas más rígidas e intransigentes suelen resultar especialmente atractivas para jóvenes que buscan sentido en una sociedad marcada por el materialismo. Una visión cerrada y coherente, con explicaciones simples para los problemas de la Iglesia y del mundo, puede ejercer una fuerte atracción precisamente por su aparente claridad y seguridad. Algo semejante puede observarse en el auge del islamismo radical en Europa, que también gana adherentes ofreciendo certezas simples en tiempos de confusión.

    En conclusión, la FSSPX no es sólo tradicionalismo, sino la expresión de una eclesiología de crisis terminal.

  5. Avatar de Desconocido Anónimo

    Laburo en una Big 4. Noto que una parte importante de esta situación es que el problema no está planteado lo suficientemente claro. No están debidamente identificadas y expuestas al detalle todas las problemáticas, por lo cual resulta imposible encontrar una solución. Esto último se puede encontrar obviamente con el óptimo de teoría de juegos. Pero no podés sentarte a negociar con un cliente potencial si no tenés un business case armado, filtrado, pulido.

    Para empezar, la FSSPX debe desagregar conceptualmente «estado de necesidad» en variables cualitativas. Desde CVII hasta el magisterio, pasando por la liturgia. Luego se operacionalizan y se designan los correspondientes indicadores. Esto además ayuda a eliminar el sesgo de la casuística y con ello la dispersión de resultados (gracias UCA por las materias de estadística y de investigación cualitativa en cs sociales).

      Con esto se confecciona una base de conocimiento para cargar en Claude. Después queda armar un prompt para que un agente bot te tire opciones y que incluso responda falacias, malos razonamientos u opiniones individuales (acá abundan) que no se identifican al 100% con las declaraciones institucionales de la FSSPX. Yo lo haría pero no tengo tiempo y me da fiaca. Pero capaz entre ustedes hay alguien que tenga tiempo y ganas. Nos ahorraríamos horas y horas de conjeturas, imaginaciones, etc. En un tiempito cercano ya Copilot te va a tirar al toque la opinión certera del amigo Santoto usando toda su obra.

      Otro joven atacador de asados pero con más python que latín

    1. Avatar de Desconocido Anónimo

      No podemos ignorar que el llamado «estado de necesidad» no es percibido y esgrimido por apenas dos o tres curitas momificadores de la Tradición, sino por cientos de miles de fieles a lo largo y ancho del mundo. Y el número no hace más que crecer. (De hecho se habla de cifras que, si ciertas, difícilmente dejen indiferente al Papa León a la hora de su decisión final.)

      Tampoco se puede ignorar que la mayoría de los fieles que asiste a las misas de la FSSPX, es precisamente eso lo que hace: asistir a misas normales, decentes, sin incongruencias ni cosas raras. Si tan siquiera Roma combatiera la persecución (que los propios obispos encabezan) a la misa de siempre, la FSSPX probablemente moriría de inanición. De lo contrario, deberá pasar esta generación boomer que hoy ocupa puestos de autoridad (que sigue viendo cancherísimo y novedosísimo el CVII) para que la cosa cambie. Quizá, una vez vacíos los templos, la Iglesia por fin se sincere y reconozca en toda su realidad el «estado de necesidad».

      No voy a defender a la FSSPX; no pertenezco a sus «filas». Es probable que hayan caído y sigan cayendo en excesos. Pero el punto de partida del artículo es injusto, y no hace sino confirmar que ambas partes necesitan escucharse. Este diálogo de sordos jamás traerá la paz por la que aboga Schneider. Por el contrario, seguiremos viendo más expresiones de impotencia frente a la injusticia. Seguiremos viendo mucho más «piberío» enfervorizado, como dijo con razón usted, Wanderer.

      Francisco

      1. Avatar de Desconocido Anónimo

        El «estado de necesidad» fue declarado por un único arzobispo emérito de entre varios miles de obispos del mundo. Después se le acoplaron sus discípulos en Suiza que le dieron un marco teórico al discurso casi espontáneo de su fundador (lo que hoy llamamos aquí El Mito Lefe).

        Mons. Thuc fue mas pragmático y se metió a consagrar obispos desconociendo a los tres Papas anteriores, se ve que le tenía menos paciencia al positivismo canónico y teológico (aca la FSSPX se anota un poroto por el esfuerzo paciente de pergeniar una elaborada teoría del estado de necesidad).

    2. Avatar de jovial6abf2903a0 jovial6abf2903a0

      “si Roma concediera la solución del Ordinariato a las comunidades apegadas a la liturgia tradicional [sobre este tema trataremos en un post próximamente], con la totalidad de los antiguos libros litúrgicos y con obispos consagrados según el antiguo rito, entonces los últimos argumentos de la FSSPX sobre el «estado de necesidad» se reducirían a cenizas.”

      Acá el articulista presupone que lo que la FSSPX pide, es algún tipo de privilegio, para que los que quieran participar de las celebraciones conforme al antiguo rito y de la mano de sacerdotes de buena doctrina, pudieran hacerlo en las distintas comunidades autorizadas a tales efectos.

      Esto es no entender a lo que se refiere tanto la FSSPX así también como muchos católicos de buena voluntad, respecto al estado de necesidad y la crisis en la Iglesia.

      Mientras muchos apelan, de alguna manera imbuidos del espíritu relativista, pidiendo que los de la  FSPX  se conformen con un  privilegio, para rezar la Misa de siempre y tener sus seminarios;  pero que dejen en paz y no critiquen las prácticas más o menos católica o más o menos protestantes dentro de la Iglesia, la FSPX siendo de alguna manera absolutista,  pretende lo mismo que pretendió la Iglesia Católica siempre, que el mundo entero (Todos los miembros de la Iglesia incluidos) abrase y practique la única religión verdadera, esto claro le ha valido a muchos cristianos el martirio o en la actualidad el mote de soberbios, por creernos que solo los católicos tenemos la única verdad absoluta.

      Como se ha dicho, no se conoce el «punto de inflexión» del estado de la Iglesia a partir del cual dejaría de existir el estado de necesidad.”

      El punto de inflexión es  simple y muy simple lo que pide la FSSPX a las autoridades romanas, (algo parecido le pidió Mns Schneider al Papa Leon XIV) es que por una buena vez, cumplan con su oficio de confirmarnos en la FE, es decir, basta con que el Papa emita un documento vinculante para toda la iglesia que aclare y si es necesario corrija todo lo que hay de ambiguo, contrario a la tradición y errado en el CVII, en el magisterio post conciliar y en la Nueva Misa, y esto por supuesto, sea acatado por toda la jerarquía, para que la crisis empiece a aflojar y la FSSPX  en el mejor de los casos pase a ser una congregación más entre tantas otras, con su carisma particular de formación de sacerdotes y la devoción especial por la Santa Misa.

      La FSSPX, no exige que Roma y toda la Jerarquía se conviertan a la FSPX, exige como deberíamos hacer todos los fieles católicos que Roma y toda la jerarquía hagan uso de su plena autoridad apostólica, es decir declarando, definiendo y condenando con intención de ejercer el magisterio las verdades de la FE, sin componendas con ninguna agenda mundialista, dicho de otra manera, que no le pongan trabas, con sus ideas particulares, con la aplicación de ideologías de moda y con un pensamiento políticamente correcto, al espíritu Santo para que guie a la Iglesia…

      1. Avatar de Desconocido Anónimo

        Lo felicito, ha puesto la cuestión en sus justos términos. Artículos como éste de «Le forum catholique» y tantos otros que circulan por estos días, mesándose las barbas ante la perspectiva de la consagración de obispos, no hacen más que marear la perdiz, enfocarse en aspectos secundarios, anecdóticos, a menudo meramente emocionales. Tienen las ruinas a la vista (es más, descansan sobre ruinas y desayunan con cascotes) pero el «estado de necesidad» se les antoja un efugio, una treta jurídica de miserables cismáticos.

      2. Avatar de Desconocido Anónimo

        Aún mientras el Papa no cumpla su oficio de confirmarnos en la fe en la forma y grado en que la FSSPX entiende que debe cumplirlo, sigue siendo el Papa legítimo, y por tanto siguen vigentes repecto de él las enseñanzas de Pastor Aeternus, y por lo tanto sus órdenes legítimas deben ser obedecidas. No es tan difícil.

    3. Avatar de Desconocido Anónimo

      Estimado don Guander,

      Muy interesante sería eso de una Constitución Apostólica (cosa que propuso hace un tiempo monseñor Schneider), en tanto esta permitiera no solo la Liturgia Tradicional, sino que también una defensa efectiva de la Tradición, y no solo un régimen excepcional.

      Si bien estoy de acuerdo con el riesgo de caer en el «estado de necesidad permanente» (que me suena al reverso de «la revolución permanente»), discrepo con el estado actual de la crisis en la Iglesia: ¿En verdad se puede creer que, lentamente, estamos saliendo de la crisis? ¿acaso no se dijo algo parecido con Juan Pablo II? ¿No era esa la sensación que nos dio Benedicto antes de abandonarnos? ¿Se puede salir tan lentamente de una crisis tan grande sin que antes la cizaña ahogue el trigo? El mismo Benedicto XVI dijo que la Religión iba a sobrevivir en pequeños grupos dispersos por aquí y por allá ¿no se entiende que eso grupitos no estarán en «plena comunión»?

      Son muchas preguntas, muchas las dudas; pocas las respuestas. La verdad creo que las Consagraciones se harán, deben hacerse, sobre todo en estos días, en los que aún no sabemos que saldrá del famoso proceso sinodal, que hasta el momento, y bajo la potestad del papa León, no es muy auspicioso. Todo es muy triste, pero hay esperanzas.

      JLI

      P.S. Gracias por propiciar este interesante debate. Si un grupo tan pequeño de Católicos genera semejante polémica es indicador de que son más importantes de lo que se dice.

    4. Coincido con el argumento del artículo, sobre todo en el sentido pragmático: la perpetuación del «estado necesidad» es la mejor excusa para no obedecer, ni dar cuenta a nadie.

      En el mundo espiritual, considero que la «obediencia» es una de las cosas más difíciles, y otra incluso igual o más difícil es el discenimiento de la «rectitud de intención» de las acciones.

      Sin hablar de lo doctrinal o teológico, es muy cómodo tener su propio tribunal eclesiástico, y sus propias «finanzas», sin enviar reportes a nadie. De esto último saben bien los amigos de «The Pillar»; que han destapado más de un escándalo financiero en la Iglesia.

      Como dice otro comentarista, con buen sentido práctico, convendría que en cada parroquia se permitiera dar una misa tradicional con horario definido. He visto en USA y otros países, que ya lo hacen, y creo que de alguna forma la comunidad está más enriquecida y balanceada cuando se ofrecen distintas opciones de Misas.

      En fin, las consagraciones episcopales (sin apertura a negociación), son una excusa para otros fines.

    5. Avatar de Desconocido Anónimo

      la deriva doctrinaria hacia el escándalo de parte de Roma luego del post concilio es evidente. Es también obvio que ella afecta de lleno a la salvación de las almas. Entonces, negar el estado de necesidad de la Iglesia es ignorancia, ceguera o mala fe.

    6. El artículo de El Wanderer del 26 de febrero de 2026 me parece una advertencia seria y bien fundamentada sobre las consecuencias a largo plazo de las consagraciones episcopales anunciadas por la FSSPX. Lo que más me impacta es cómo describe esa dinámica de autoperpetuación: la irregularidad deja de ser un remedio provisional para una crisis puntual y se convierte en un estado indefinido que justifica su propia existencia, como si la solución dependiera de que la crisis nunca se resuelva del todo. Eso genera una separación jerárquica prolongada que, en la práctica, funciona como un cisma de facto, aunque no se declare formalmente.

      Me convence el argumento de que no hay ejemplos históricos de grupos que mantengan durante décadas una estructura episcopal independiente de Roma sin terminar desviándose doctrinalmente o consolidándose como iglesia paralela. La desconfianza hacia la jerarquía actual es comprensible ante los errores graves que vemos (desde la liturgia hasta cuestiones morales y acuerdos internacionales), pero el camino elegido —condicionar toda integración a que Roma adopte íntegramente las tesis de la Fraternidad— parece inviable y conduce a una división cada vez más endurecida. La unidad visible con Pedro no es un accesorio opcional; es parte esencial del diseño divino para la transmisión de la fe y la salvación de las almas.

      Ojalá el diálogo actual con León XIV permita una salida digna que preserve la Tradición sin concesiones en lo doctrinal, pero sin perpetuar esta fractura. El texto nos obliga a preguntarnos si estamos defendiendo la fe o, sin querer, contribuyendo a su fragmentación. Gracias al autor por esta reflexión tan clara y sin adornos. Que Dios nos dé discernimiento y humildad.

      Un abrazo, Alfonso

    7. Avatar de Desconocido Anónimo

      Cuando la Iglesia deja de estar unida por la regla de la fe y pasa a substituir la unidad por una sumisión irracional y servil a obispos corrompidos y de aviesas intenciones se convierte en una secta.

      La jurisdicción de Pedro es el signo sobre el que se hace visible la Iglesia y se edifica, pero eso no significa ni es la sumisión irracional y servil a Pedro. Sino la unidad desde el servicio de todos a la regla de la fe y en caridad.

      Por eso Pablo resistió y reprendió a Pedro ya en los inicios.

      Los formalismos jurídicos no son la base de la Iglesia, sino una consecuencia de algo anterior que implica a veces estar por encima de los formalismos.

      Hemos dejado que conviertan la Iglesia en una secta nada distinta de otras con líderes. Una secta manejada por las potencias mundanas.
      Guillermo A.

    8. Avatar de phenomenaled9625e2fc phenomenaled9625e2fc

      Lo que más nos gustaría a quienes vamos a misas de la fraternidad es no necesitarla. Es decir que haya misas iguales en todos los templos o aal menos en en muchos. En algunos lugares la misa nos queda lejos, a trasmano, a horarios que no convienen y aún así seguimos yendo. Vivo cerca de un convento de Santo Domingo que tiene muy pocas misas, ninguna tradicional y pronto cerrará sus puertas definitivamente por falta de sacerdotes. Estoy seguro de que si ofrecieran aunque sea una misa tradicional por domingo, tendrían más fieles. De hecho, un sacerdote dominico ofició algunas, pero le prohibieron que continuara. La crisis se termina cuando a muchos sacerdotes, que quieren ofrecer a los fieles la misa tradicional, los autoricen a hacerlo. Sería la mejor manera de terminar con esta crisis. No digo que toda la Iglesia vuelva a la situación anterior al Concilio Vaticano II, sólo permitan lo que el Concilio dijo, que no se tocarían las misas. Si lo tuviera al Papa al frente, lo único que le pediría es que no nos tenga de rehenes a los fieles y no nos obligue a elegir entre oir misa o una «celebración de la palabra», con un tipo que ni siquiera se peinó, que no se lavó la cara para dar misa. Luego, los cantos que se entonan ahora, copiados de las peores sectas evangelistas. Por favor, autoricen a la Fraternidad a consagrar obispos o permitan que los curas oficien la misa que qieran.

      1. Avatar de Desconocido Anónimo

        Pero qué insensateces hay que leer…

        Si la solución a la crisis fuera la Misa tradicional, por qué se originó en primer lugar la crisis si en esa época se celebraba la Misa tradicional en toda la Iglesia latina? Por qué se originó la reforma protestante?

        De tarea para el hogar lea el Concilio (si pretende hablar de él con seriedad o al menos con mínima coherencia).

        Respecto al convento de los frailes predicadores, le comento que están muy lejos de cerrar sus puertas. Todos los años reciben candidatos al noviciado de Argentina, Chile y Ecuador. No faltan sacerdotes, aunque reciben su parte de la merma generalizada de los últimos 60 años. Las Misas con las Misas conventuales, que es una al día; no pretenda que los frailes están a su servicio. Una lógica muy diferente a la de los autodenominados prioratos. Y como usted dice, hay varios frailes celebrantes y/o simpatizantes del rito romano tanto como del rito dominicano (antiguo); probablemente cada año más. Hay que darles tiempo.

        Si quiere una iglesia con muchas Misas, vaya a una basílica, que para eso han sido designadas basílicas menores. San Nicolás de Bari y el Pilar le quedan cerca y tienen gran cantidad de Misas y siempre repletas de gente. Y liturgia muy digna.

    9. Avatar de Desconocido Anónimo

      Mire, Don Wanderer, yo a usted no lo entiendo. Hemos hablado muchísimas veces de la papolatría y de todos los vejámenes heréticos y escandalosos, no solo en esta materia sustancial que hace a la misión petrina, sino también respecto de todo el caos canónico detrás del manejo en los últimos pontificados, especialmente de nuestro tocayo. Entonces, ¿cómo puede usted no abrir la posibilidad de que una realidad como la Fraternidad, con sus más y sus menos como toda lo humano, consiga continuar su actividad, que no termina en la cuestión litúrgica sino que se prolonga en la revisión del último período magisterial de la Iglesia? Yo, por momentos, pienso que lo suyo es más pasional que otra cosa. Todo lo que quiera respecto de las consagraciones, pero ¿no se da cuenta de lo que significa la batalla en todos los frentes que lleva adelante la Fraternidad? La Fraternidad, con sus luces y sombras, es como la lluvia en tierra árida. ¡Claro está que una actividad pontificia resuelta en decisiones doctrinales y cuestiones afines sería un aluvión! ¡Enhorabuena! ¿Y qué signos vemos desde Roma? En fin, yo he dejado de opinar sobre este tema porque realmente me parece que le damos demasiada rosca y terminamos haciéndonos mucho mal entre nosotros. Dejo bien clara mi posición: ¡Adelante con las consagraciones! Fraternalmente, Fabio.

      1. Estimado Fabio, tal como usted dice, en este blog durante muchos años nos hemos dedicado a denunciar el estado catastrófico en el que se encuentra la Iglesia.
        Sin embargo, en mi opinión, ese estado no justifica un acto que implica sin más la separación de la unidad visible, jerárquica y sacramental de la Iglesia. Y esto no es una cuestión de papolatría; es una cuestión básica de sentimiento -o pasión según usted considera- católico.

        1. Avatar de Desconocido Anónimo

          A mí me sigue llamando la atención su postura, Caminante.

          Creo que ya no considera usted tan grave la crisis , cómo lo hacía antes, a raíz del anuncio de las consagraciones.

          Este hecho le ha cambiado su perspectiva.

          De hecho debería dejar, si es posible y por un momento, el hecho de las consagraciones y presentar el panorama de la iglesia actual para ver si hay o no tal crisis severa. Desde allí parte todo razonamiento .

        2. Avatar de Desconocido Anónimo

          Bueno veo que usted continúa como eje central de su análisis a las consagraciones espiscopales.

          Por otro lado no he escuchado a nadie decir ( ni la FSSPX tampoco) que las consagraciones solucionarán la crisis. Eso es una conclusión suya.

    10. Avatar de Desconocido Anónimo

      Miles de ejemplos demuestran que no hay cisma, menciono uno entre tantos otros:

      Caso «Los seis de Hawái»: donde fueron excomulgadas seis personas por recibir la confirmación de un obispo lefebvrista, cerca de 1990 (sin sanciones aún levantadas). El obispo de Honolulu dijo que hubo «actividades cismáticas».

      Apelaron al Vaticano y el Card. Ratzinger, como Prefecto de la Doctrina de la Fe, revocó las excomuniones, declarando nulo el decreto de excomunión.

      Lo que quiero decir con esto, es que no es cierto que en el futuro habrá cisma por el sólo hecho que ahora se consagren nuevamente obispos, sea esto bueno, malo, sano, insano, escandaloso, feo o bellísimo.

      Muy atentamente,

      1. Y podríamos nombrar muchos más. Yo mismo lo hice hace algunas semanas. Pero hay un detalle: es muy distinta una excomunión que puede lanzar un obispo (como la ridícula e inválida con la que amenaza el de Maceió) y la que lanza un pontífice romano.

        1. Avatar de Desconocido Anónimo

          Y aún en ese caso al menos el arzobispo autorizó la celebración de una Misa. En Buenos Aires con 3 millones de habitantes no hay ninguna.

        2. Avatar de Desconocido Anónimo

          No wanderer, no entendió lo de Hawaii. El obispo del lugar los excomulgó a los seis por recibir la confirmación de manos de un obispo de la fsspx y Roma, Roma repito, les levantó la excomunión diciendo que de ninguna manera eran cismáticos.

        3. Avatar de Desconocido Anónimo

          Pensé que la excomunión era latae sententiae, y por tanto nadie oficialmente va a obrar nada, ellos se tendrían que dar por excomulgados. Pero de otro lado, creo que León no los va a declarar abiertamente en cisma, porque tendría que signifcarse también ante la reciente Conferencia/Consejo sinodal permanente de Alemania. Y ahí caería la máscara. Así que me imagino que tras el 1-J va a seguir todo como si nada, habremos leído argumentos por horas, para un final gatopardezco.

    11. Avatar de Desconocido Anónimo

      «Este estado de necesidad es, evidentemente, un pretexto para poder seguir funcionando en un entorno cerrado, entre ellos, sin rendir cuantas a nadie.»

      «Por lo tanto, hoy en día a la FSSPX le interesa que a la Iglesia vaya mal y que la crisis perdure. No habría peor catástrofe para ella que un papa perfectamente ortodoxo en la Sede de Pedro»

      «La FSSPX condiciona esta regularidad a una adhesión pura y simple de Roma a sus posiciones, lo que evidentemente nunca sucederá.»

      Solo pego estás frases y le comento que me sorprende que usted comparta estos pensamientos sobre la FSSPX. Creo que es una deshonestidad ya que , el autor del artículo, es uno más que desconoce los propósitos y argumentos dados por la misma . Pero usted los conoce y sabe que explícitamente niegan estos principios que expone el articulista

      Por otro lado esto: «unas palabras escandalosas pronunciadas por un clérigo aquí, una profanación de la hostia allá, la elección de un obispo que algún momento bendijo un local masónico… o simplemente el hecho de que el misal de Pablo VI siga vigente…» Confirma que todo depende de la óptica con que se mire el dilema eclesial. Por supuesto si se lo mira así, relativizandolo, no tiene ninguna razón de ser la FSSPX ni ninguno de esos hechos.

      Es lo primero que hay que establecer. En fin, dando vueltas , sin cesar, sobre los mismos ejes.

      1. Estimado, la intención de mis posteos de los últimos días ha sido presentar un panorama general de la situación y de las opiniones. Lo que dice el autor de este artículo, más allá que esté de acuerdo o no con él, lo considero digno de ser considerado.
        Usted puede no estar de acuerdo, y está en todo su derecho, pero no puede imponer su propia criterio en una cuestión debatidle.

        1. Avatar de Desconocido Anónimo

          Estimado Wanderer, no quiero imponer mi pensamiento. De hecho , usted es el que lo está imponiendo con muchos artículos seguidos de voces disidentes.

          Si realmente está usted abierto al debate , publique también aquellos que han salido a favor y , sobre todo, aclare cuál es la postura verdadera de la FSSPX .

          Usted está planteado , desde su blog, un panorama parcial.

          Es su blog, usted es dueño de hacer lo que quiera pero a eso me refiero en qué no es muy honesto el planteamiento del panorama.

          Sobre todos porque en varios artículos se presupone y se parte de la base se premisas incorrectas.

    12. Avatar de Andrés Battistella Andrés Battistella

      En un todo de acuerdo que la responsabilidad mayor recae sobre quienes han recibido mayor autoridad. Por lo demás, esto es un principio básico. Que no quita las responsabilidad de los otros, cada uno responderá por sí.

      Por mi parte, cerraré mis intervenciones sobre este asunto, al menos por un tiempo, con un llamado a la confianza en la Providencia (cuántas veces no nos sucede que queremos hacer providencia por nuestras manos, usurpando la Sabiduría), con dos citas de la Sagrada Escritura (podrían traerse otras cientos) que, por alguna razón que ya no recuerdo, había compartido en redes hace ya 14 años (el resaltado, obviamente, es mío):

      «Así dice el Señor, el Santo de Israel: «Vuestra salvación está en convertiros y en tener calma; vuestra fuerza está en confiar y estar tranquilos.» El Señor espera para apiadarse, aguarda para compadecerse; porque el Señor es un Dios recto: dichosos los que esperan en él.» (Is 30, 15. 18)

      «Buscarás al Señor, tu Dios, y, si lo buscas con todo el corazón y con toda el alma, lo encontrarás. Al cabo de los años, cuando te cerquen y alcancen todas estas maldiciones, te convertirás al Señor, tu Dios, y escucharás su voz; porque el Señor, tu Dios, es un Dios compasivo; no te dejará ni te destruirá, ni se olvidará de la alianza que con juramento ofreció a vuestros padres.» (Dt 4, 29-31)

    13. Avatar de Desconocido Anónimo

      El estado de necesidad terminará cuando la propia FSSPX así lo reconozca por un decreto infalible (como todo lo que hace la Fraternidad), es decir, cuando el Superior le conceda al Papa el debido mandato apostólico, levantándole la suspensión a divinis que a la presente le impide ejercer su jurisdicción.

    14. Avatar de Desconocido Anónimo

      El punto flojo de este argumento lo veo en la constatación histórica que todos podemos hacer: al día de hoy la FSSPX no es cismática.

      De hecho, si un fiel se les muere sin pecados mortales, se va al cielo o purgatorio como los de cualquier otra parroquia. Y si no es así, se debería explicar por qué jamás se la Iglesia advirtió sobre lo contrario. Es más, se aclaró antes del perdón de Benedicto XVI, que las sanciones eran sólo para los obispos y que se asistía a misas de la FSSPX sin pecar y cumpliendo con el precepto.

      Y si esta situación lleva 40 años, ¿por qué en los próximos 10, 20 o 40 cambiaría?, ¿porque se supone que al año 41 se cae en cisma?, ¿así de automático?

      ¿Y si las consagraciones suceden y la postura de la FSSPX sigue igual 40 años más?

      Pero lo otro del artículo está bien, dice algunas cosas ciertas. Sólo quería marcar que en lo del cisma yerra.

      Muy atentamente.

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