El laicado católico de Paraná y la revista Mikael (1973-1985) IV/5

Mons. Adolfo Servando Tortolo

por Pedro Dabin*

5. La mediación doctrinaria de Mikael frente a la brecha lefebvriana

El análisis del perfil doctrinal promovido por la revista Mikael requiere abordar su posicionamiento eclesiológico frente al fenómeno del “lefebvrismo” y la figura de Monseñor Marcel Lefebvre. Como ha documentado la historiografía reciente sobre las redes transnacionales del tradicionalismo católico (Vartorelli, 2022), existieron indudables puntos de contacto e intercambios personales entre la jerarquía arquidiocesana de Paraná y la Fraternidad Sacerdotal San Pío X (FSSPX). En efecto, el arzobispo Mons. Adolfo Tortolo había integrado durante el Concilio Vaticano II el Coetus Internationalis Patrum, el grupo de obispos conducida por Lefebvre que se opuso a las reformas sobre libertad religiosa y colegialidad (Vartorelli, 2022, p. 3).

En 1972, antes de que Mons. Lefebvre recibiera sanción alguna por parte de la Santa Sede, viajó a nuestro país y visitó el Seminario Arquidiocesano de Paraná invitado por el propio Mons. Tortolo. Durante dicho encuentro, dictó una conferencia a los seminaristas centrada en el sentido de la Misa y la Teología de la Cruz (González Guerrico, comunicación personal, 14 de septiembre de 2026; Vartorelli, 2022, p. 3). No obstante, en sus viajes posteriores al país, tras haber sido objeto de una suspensión a divinis por parte de Pablo VI y de la prohibición de ordenar sacerdotes -medida que el obispo francés desoyó-, Lefebvre ya no fue recibido en la sede episcopal paranaense (González Guerrico, comunicación personal, 14 de septiembre de 2026).

Durante el período posconciliar y tras la implementación de la reforma litúrgica de Pablo VI -principalmente entre finales de la década de 1970 y el decenio de 1980-, se produjo un dinámico flujo de vocaciones sacerdotales en Argentina. Un eje central de este trasvase estuvo constituido por las interacciones entre el Seminario de Paraná, caracterizado por su perfil conservador, y el Seminario de La Reja, perteneciente a la FSSPX y fundado por Lefebvre en 1978. Por un lado, la búsqueda de una adhesión rigurosa a la liturgia tridentina y a una teología tomista preconciliar motivó a diversos seminaristas formados en Paraná a abandonar el ámbito diocesano para sumarse a La Reja. Por otro lado, existió una corriente inversa en la que aspirantes que iniciaron su formación en la FSSPX optaron por reincorporarse al clero diocesano para asegurar la plena comunión con la Santa Sede o debido a discrepancias con la postura de la Fraternidad ante el Romano Pontífice. En este proceso, el Seminario de Paraná desempeñó un rol de acogida, dado que ofreció un marco de rigor doctrinal y espiritual en comunión romana.

En el volumen N.° 4 de Mikael (correspondiente al primer cuatrimestre de 1974), la dirección del volumen incluyó como apertura un documento de alto valor político e institucional. Se trata de una nota oficial enviada desde la Secretaría de Estado de la Santa Sede, con fecha 25 de octubre de 1973. Redactada en respuesta al envío de los primeros números de la revista, la misiva expresa el beneplácito del papa Pablo VI ante la iniciativa editorial emprendida por el claustro de profesores y los superiores del Seminario Arquidiocesano de Paraná. En dicha correspondencia, el Vaticano destaca la importancia de mantener una publicación orientada a la formación teológica, filosófica y pastoral de rigor, celebrando que el proyecto busque responder a los desafíos de la cultura contemporánea en fidelidad al magisterio romano. Asimismo, la nota concluye con la impartición de la bendición apostólica para el equipo redactor y los colaboradores de la revista. La decisión de publicar de manera íntegra esta comunicación formal en las primeras páginas de la entrega de 1974 funcionó como un dispositivo de legitimación pública, ratificando la ortodoxia del órgano de prensa eclesiástico frente a los debates teológicos y las tensiones sociopolíticas del periodo.

En el contexto de estas influencias mutuas, figuras clave de la institución como el P. Alfredo Sáenz mantuvieron vinculación con sacerdotes formados en Écone, como Jean-Michel Faure. Sin embargo, a pesar de estas confluencias estéticas, teológicas e interpersonales dentro de la denominada “teología de la resistencia” o “anticoncilio”, no es posible equiparar la pedagogía laical de Mikael con una adhesión formal o práctica al cisma lefebvriano. Por el contrario, la labor intelectual y formativa desplegada por la revista y las iniciativas del Seminario operó como un dispositivo de contención que evitó que el laicado paranaense derivara hacia la ruptura canónica o la automarginalización eclesial.

Profesor en Filosofía y Ciencias de la Educación. Doctor en Humanidades y Artes mención Ciencias de la Educación (UNR).

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