El fuego de Prometeo. El Anticristo y la IA (II/3)

por el Marqués de Godoy

¿Qué tiene que ver con todo esto la inteligencia artificial? 

Bueno, todo. Los tecnólogos dueños y promotores del desarrollo de esta tecnología literalmente hablan en estos términos. La inteligencia artificial, digital, no biológica, es simplemente el siguiente paso de la evolución darwiniana. El hombre técnico puede modificar, e inclusive modificarse a sí mismo para lograr progresar en su búsqueda, siempre presente desde la Caída, de la inmortalidad. 

No es casualidad que los principales fines declarados para el desarrollo de la IA sean mesiánicos, como la curación de todas las enfermedades, la erradicación de la pobreza, y en forma especialmente relevante, la ralentización del envejecimiento y la vida inmortal. Son literalmente los signos extraordinarios y taumatúrgicos que Cristo se atribuye a sí mismo luego de leer el rollo de Isaías en la sinagoga de Nazaret. (Lc 4, 16-21) y los que el mismo Jesús da como clave de reconocimiento de su mesianismo a los discípulos de Juan el Bautista, cuando éste los manda a preguntarle si es el Cristo. (Mt 11,4-5). 

Signos que por otro lado sabemos que el anticristo manifestará de algún modo. Y esto vincula como puente lo que dijimos sobre el Génesis con lo que diremos sobre el Apocalipsis. 

La mayoría de los autores que han interpretado las revelaciones de San Juan, incluyendo muchos Padres de la Iglesia, en base a las palabras del mismo Cristo (Mt 24,23-25) y de San Pablo (“La venida del hombre de iniquidad tendrá lugar, por obra de Satanás, con ostentación de poder, con señales y prodigios falsos” 2 Tes 2,3-10) estuvieron de acuerdo en que se producirán eventos milagrosos, sanaciones y señales. 

Recuerdo pensar muchas veces al hablar de estos temas, que me parecía difícil que la sociedad actual, o la que viniera, ultra digital y tecnocrática, fuera a creer en milagros y prodigios, aunque viniesen del mismo Anticristo. Creo que la reacción social sería de que se trata de un mago con capacidades excepcionales, pero de ninguna manera daría crédito a los signos. 

La única forma que se me ocurre que podría engañar efectivamente a la humanidad es que esos signos y prodigios sean el resultado de una tecnología, producida por el propio hombre, pero ya superior y desligado de él. De esa forma, los signos y prodigios serían creíbles para el hombre posmoderno, ya que los vería como la necesaria consecuencia de la transformación de la realidad por medio de la técnica que él mismo impulsó. 

Los parecidos de una superinteligencia artificial con un dios o mesías digital son realmente abrumadores. Se habla de esa eventual superinteligencia como aquello que traerá la era de la abundancia a toda la humanidad, eliminando el sufrimiento, la escasez, la necesidad del trabajo, y hasta la muerte física, como hemos visto. Son realmente el “core” del discurso de personas como Larry Fink, CEO de BlackRock —el fondo de inversión más grande del mundo—, y Larry Ellison, dueño de Oracle, entre otros. 

Cabe recordar en este punto lo que dijimos la semana pasada en lo que refiere a la Ia distinción entre IA general y específica. La específica es una poderosa herramienta, mientras que la general, oh casualidad, presenta rasgos de omnisciencia (lo sabe todo en cualquier ámbito), omnipotencia (puede resolver todos los problemas), y omnipresencia (ejecutándose en cualquier dispositivo digital del mundo). 

Tal es el nivel de religiosidad en el modo de expresarse de muchos de estos sujetos, que hablan directamente de “entregarle” a dicha entidad los problemas políticos, conflictos militares, y dilemas sociales de la humanidad, para que ejerza una gobernanza mundial llevando a la humanidad a un nuevo paraíso en la tierra. 

Obviamente las alarmas saltan de nuevo, ya que un gobierno económico y político mundial al que todos deben someterse debido a su felicidad aparente es otra de las típicas lecturas interpretativas que se han hecho del poder del anticristo en la tierra. Nuevamente, sin embargo, siempre me pareció cuanto menos difícil concebir una persona de carne y hueso que lidere a nivel mundial como nuevo mesías. Al menos me parece que con la conformación social actual, con países, naciones, y culturas tan diversas sería muy improbable.

Por otro lado, si fuese una tecnología puesta en común para el servicio de todas las naciones, creo que vuelve a parecer una hipótesis más que aplicable a la inteligencia artificial y al discurso actual. Y no descarta algún tipo de gobierno formado por una comisión de personas haciendo de pantalla para el poder real que descansará en…una inteligencia, un conocimiento. 

Lo mismo puede decirse del control que el anticristo mantendría sobre la población mundial. En las exégesis más habituales del apocalipsis, por ejemplo, como se nos presenta a Felsenburgh en El Señor del Mundo, este personaje tendrá la capacidad de vigilar masivamente y hasta prácticamente el límite de la esfera privada nuestras acciones. Benson especuló de hecho que el uso de tecnología de última generación sería el medio principal para conseguir esto. Parece difícil imaginar algo más apropiado que alguna IA para la tarea en cuestión. Es cuestión de ver a lo que se dedica (y quienes son los clientes) de Palantir Technologies. No está de más recordar que los palantiri, de donde tomó el nombre Peter Thiel para su empresa, en la novela de Tolkien cumplen una función muy parecida.

Las guerras, y rumores de guerras, son otro signo del fin de los tiempos. Otra vez, la dificultad de un mundo en guerra permanente desde hace 2000 años pone a esta alerta entre las más difíciles de interpretar. Sin embargo, no caben dudas que la carrera por ver quién domina la inteligencia artificial terminará escalando a un conflicto entre China y Estados Unidos. 

Es poco probable que se involucren las armas, aunque no lo descarto. La ubicación y el rol de Taiwán como fabricante casi exclusivo de la infraestructura de IA de vanguardia podría ocasionar y creo que así será, descalabros importantes a nivel mundial. De todos modos, creo que es probable un acuerdo en el corto plazo, quizás dos años, para el uso compartido de modelos de IA entre China y Estados Unidos. Podría ser esto lo que dé forma a una gobernanza de IA global. 

Sí creo que, como mínimo, toda otra guerra, como la de Ucrania con Rusia, o las de Medio Oriente, pasarán a ser juego de peones en un tablero muchísimo más complejo y mundial entre China y Estados Unidos. Justamente en la última reunión entre Xi Jinping y Donald Trump, se discutió como tema principal la IA, además de que hubo también una reunión con con los desarrolladores más importantes de la tecnología. 

Una de las descripciones que da el Apocalipsis del falso profeta es justamente la de la Bestia que sale de la tierra. Ella hará grandes prodigios para atraer en último término la adoración a Satanás. Ese salir de la tierra puede interpretarse tanto como una persona nacida en ella como un producto o creación humana. 

En este sentido, es llamativo que la IA físicamente no es otra que cosa que tierra, silicio para ser exacto, en forma de material semiconductor. Incluso los líderes tech usan arrogantemente la frase “hemos hecho pensar a la arena”.

Es verdad que la interpretación más habitual identifica al hombre de iniquidad como un hombre. Pero también han existido exégesis en donde el anticristo representa un país o un gobierno. Particularmente y como ejemplo, durante la guerra fría multitud de autores, sobre todo protestantes, identificaban a la Bestia con la Unión Soviética. Anteriormente en los primeros siglos existió también la lectura del Imperio Romano, con Nerón a la cabeza como la bestia. 

Si tales lecturas impersonales fueron admitidas durante dos mil años, no veo por qué una tecnología en general, y la inteligencia artificial en particular podrían quedar excluidas. Al menos creo que es importante discutirlo y no pasarlo por alto tan rápidamente. 

Además, en una historia siempre el final tiene que ver muchísimo con el principio. Quizás después de todo, la promesa del Tentador apuntaba a hacer realidad en la tierra la inmortalidad. Más aún, que provendría este paraíso del conocimiento del bien y del mal. De algún tipo de inteligencia producida por humanos concretamente. La inversión o perversión del pensamiento, presentada por el demonio como tentación, habría llegado a su culmen.

Y tal vez la advertencia de Dios se aplicaba también al plano físico, como especie y civilización: 

Del árbol de la ciencia del bien y del mal no comerás, porque el día que comieres de él, ciertamente morirás (Gn 3,4-5). 

Evidentemente, la lectura más importante y directa es la pérdida de la gracia y de los dones preternaturales, entre ellos la inmortalidad. 

Pero nada descarta que la advertencia de Dios no fuese también a largo plazo. Que, habiendo comido el hombre del fruto del árbol del conocimiento, dicho conocimiento finalmente se volvería contra él y le produciría la muerte como especie. 

Y la muerte como especie, o extinción, es algo igualmente admitido entre los riesgos que conlleva la inteligencia artificial, dicho textualmente por Elon Musk, Dario Amodei, Sam Altman y Demis Hassabis, que bien podrían ser los jinetes del apocalipsis (no lo creo en verdad, pero ya que estamos). A ese riesgo precisamente me refiero en la segunda parte de este escrito.

Quizás por eso el Señor dijo que acortaría el tiempo de la prueba ya que si no nadie podría resistir. A los encantos y milagros…o a la extinción masiva. Después de todo, y en línea con el fatal engaño de Satanás, bien podría el fuego de Prometeo descontrolarse por el orgullo humano y arrasarnos incendiariamente a todos.

Finalmente termino este segmento con dos preguntas. La primera es obvia: ¿Qué podemos hacer? La verdad es que, con todos los paralelismos hechos hasta ahora, creo que la voz del Papa León XIV es o debería ser el principal katejón. Así todo, un documento como Magnifica Humanitas creo que se queda corto en varios aspectos. 

De base, incluiría una condena más fuerte del transhumanismo y alertaría vivamente sobre la hybris de pretender crear una superinteligencia. “El Señor nuestro Dios es el único Señor…” es algo que hay que recordar siempre al mundo, y el peligro de la idolatría, aunque sofisticado, se encuentra más patente que nunca. Cristo es el Mesías, el único Mediador entre Dios y los hombres, y solo en él debemos poner nuestra fe. 

También cada uno de nosotros está llamado a ser un katejón. Mucha gente en todo el mundo, pero especialmente en Estados Unidos, está despertando en este tema, y la cantidad de personas que quieren frenar, aminorar, o apagar esta tecnología no hace más que aumentar rápidamente. Los eventos apocalípticos, como decía Castellani, pueden interpretarse de forma lineal, con fechas fijas, o en forma abierta, y espiralada. Prefiero ciertamente este último enfoque, y quizás de ese modo podamos conseguir más tiempo de misericordia de parte de Dios.

La otra cuestión es sobre la moralidad de alentar el desarrollo de esta tecnología mediante su uso. Ciertamente y como el lector podrá imaginar, para estudiar a fondo la IA y sus características, hay que usarla. Caso contrario sería hablar en el aire y desde el desconocimiento. Adicionalmente y como ya dije, los sistemas actuales no poseen generalidad todavía, por lo que el interrogante de su uso para el beneficio personal, laboral, o de investigación, me parece una diatriba razonable. 

Quizás, siguiendo la exégesis hasta aquí adoptada, llegue un momento donde se vea claramente si su uso constituye la marca de la Bestia. Cuanto tiempo pueda faltar para saber algo así no es posible saberlo, pero sospecho que, de ser al menos parcialmente cierto lo expuesto en estas líneas, no muchos años.

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