El cardenal Gerhard Müller responde al P. Davide Pagliarani, y ofrece una solución

Traducción de una síntesis de las declaraciones del cardenal Gerhard Müller, que fue directamente acusado por el P. Davide Pagliarani.

por Luisella Scrosati

El cardenal Gerhard Müller responde con firmeza a la provocación que se le dirigió mediante el comunicado con el que la Fraternidad Sacerdotal San Pío X rechazó la propuesta del Dicasterio para la Doctrina de la Fe de emprender un nuevo diálogo doctrinal, previa la suspensión de la decisión de ordenar nuevos obispos. En una intervención publicada en varias lenguas, disponible en español en el sitio de Infocatólica, el cardenal rechaza la «dura atribución de culpa exclusiva por el fin de este diálogo» con la Fraternidad, dejando en claro que lo que está en juego es «el bien supremo de la unidad de la Iglesia católica».

La posición de la Fraternidad, sobre todo con la decisión de ordenar nuevos obispos para continuar su propio apostolado en total autonomía respecto de la jerarquía católica, es claramente cismática. «Ningún católico ortodoxo puede alegar motivos de conciencia si se sustrae a la autoridad formal del Papa respecto de la unidad visible de la Iglesia sacramental para establecer una organización eclesial que no esté en plena comunión con él bajo la forma de una “Iglesia de emergencia” (Not-Kirche) […] Una actitud semejante, de carácter cismático, no puede apelar a un estado de necesidad», explicó el cardenal. Y añadió: «La conciencia bien formada de un católico, y especialmente de un obispo válidamente consagrado y de quien debe recibir la consagración episcopal, nunca conferirá ni recibirá las órdenes sagradas contra el sucesor de san Pedro […] manchándose así con un grave pecado contra la unidad, la santidad, la catolicidad y la apostolicidad de la Iglesia de Cristo reveladas por Dios».

El Superior general de la FSSPX, don Davide Pagliarani, ha apelado en varias ocasiones a su propia conciencia ante Dios y ante las almas para sostener la necesidad de nuevas consagraciones episcopales, pero «la única solución posible en conciencia ante Dios consiste en que la Fraternidad San Pío X, con sus obispos, sacerdotes y laicos, reconozca no sólo en teoría, sino también en la práctica, a nuestro Santo Padre, el Papa León XIV, como legítimo Papa y se someta sin condiciones previas a su autoridad doctrinal y a su primado de jurisdicción». Existe, en efecto, el deber de formar la propia conciencia a la luz de la verdad; y, como enseñó dogmáticamente el Concilio Vaticano I, la verdad es que «los pastores y los fieles de todo rito y dignidad, tanto individualmente como todos en conjunto, están obligados por el deber de subordinación jerárquica y de verdadera obediencia» al Romano Pontífice. No hay estado de necesidad ni primado de la salus animarum que dispense de este deber, que se vuelve aún más apremiante precisamente en situaciones de grave prueba para la Iglesia.

También respecto al escollo del Vaticano II, Müller muestra una posición en absoluto rígida, reiterando que «lo que no se refiere a la doctrina vinculante en materia de fe y moral queda confiado a la libre discusión teológica»; y recuerda que todos los documentos magisteriales, incluidos los del último concilio y del Magisterio posterior, no deben considerarse como un monolito dogmático, sino que «deben ser interpretados según el probado sistema de los grados de certeza teológica». Considerar cada documento de la Santa Sede como un nuevo dogma indiscutible es la estrategia de quienes quieren subvertir la Iglesia, silenciando toda oposición con el argumento de autoridad; pero es también la trampa en la que ha caído la Fraternidad, que ya rechaza incluso confrontarse sobre los distintos grados de asentimiento que deben darse al Magisterio, que es el único camino católicamente practicable, terminando así por engrosar las filas de quienes pretenden un enfoque de “todo o nada” frente a cada documento eclesial.

El cardenal dejó entrever también la posible solución de regularización canónica ofrecida a la Fraternidad: «una solución justa para su estatus canónico, por ejemplo dotando a su Prelado de una jurisdicción ordinaria para la Fraternidad, directamente subordinado al Papa (quizá sin la mediación de un organismo de la Curia)». Se trata de una propuesta muy ventajosa, más allá de la cual sólo quedaría el propio papado, que sin embargo la Fraternidad no parece dispuesta a aceptar, mostrando una vez más su actitud cismática.

Todas estas consideraciones no significan desconocer que los cismas, que nacen y se consolidan «entre católicos ortodoxos», se deben también a la «falta de sensibilidad de la autoridad legítima». Y a situaciones verdaderamente al límite de lo soportable, que exasperan a los fieles, empujándolos a buscar falsas soluciones fuera de la sumisión a la jerarquía católica. Situaciones que Müller no deja de denunciar, como las «blasfemias y abusos litúrgicos», que hacen gravemente «culpables ante Dios y ante la Iglesia» a quienes los cometen; o como Traditionis Custodes, que «todo católico puede criticar», así como «su aplicación a menudo indigna por parte de obispos intelectualmente inadecuados, junto con su deficiente argumentación teológica y su imprudencia pastoral».

Tampoco se libran de la crítica los «documentos más recientes, en los que se han confundido de modo amateur argumentos dogmáticos y pastorales, o cuando se han pronunciado afirmaciones irreflexivas según las cuales —relativizando a Cristo— todas las religiones serían caminos hacia Dios, mientras que respecto a María Corredentora y Mediadora de todas las gracias se ha insistido nuevamente en la única mediación de Cristo sin tener en cuenta la doctrina de la Iglesia sobre la cooperación de María en la obra salvífica de Cristo». El Camino Sinodal de los católicos en Alemania es calificado como «una iglesia nacional», «una especie de constitución eclesiástica anglicana», guiada por «una dirección eclesial autoproclamada, compuesta por débiles obispos cortesanos y funcionarios laicos sedientos de poder y obstinados ideológicamente».

No se trata, por tanto, de aceptar vendarse los ojos y cerrar la boca ante una situación eclesial objetivamente grave para permanecer en la Iglesia, sino de dejarse instruir por su historia, que demuestra cómo «las herejías, desde el arrianismo hasta el modernismo, han sido superadas únicamente por aquellos que permanecieron en la Iglesia y no se apartaron del lado del Papa», con la «plena certeza de que la Iglesia no puede ser vencida por nada ni por nadie, ni por los ataques externos ni por las confusiones internas».

Fuente: Brújula cotidiana.

61 comentarios en “El cardenal Gerhard Müller responde al P. Davide Pagliarani, y ofrece una solución

  1. Avatar de Desconocido Anónimo

    ¿Es que las iglesias fundadas por los apóstoles no son tan cristianas como la fundada por Pedro ?

    ¿Es necesario que obedezcan al Santo Padre para que se salven?

    ¿Por qué no reciben al menos el mismo trato que las sectas protestantes («hermanos separados»), que no reconocen la autoridad ni la doctrina de León?

    PODER, PODER y más PODER. Esa es la cuestión.

    Los de la SPPX han entendido que tienen un deber moral y de salvación hacer una serie de comportamientos…

    Veremos si los obispos alemanes «sinodales», claramente cismáticos, reciben el mismo trato que los de la SPPX.

    1. Avatar de Desconocido Anónimo

      Mollera repartió para todos lados, incluso a los alemanes. Pero por ahora el «camino sinodal» no ordena obispos propios para lo que ellos consideran la salvación de las almas. Así que la FSSPX está bastante mas en offside en el campo cismatico

    2. Avatar de Andrés Battistella Andrés Battistella

      ¿Es necesario que obedezcan al Santo Padre para que se salven?

      Sí. Eso es Voluntad de Dios, que se sometan a la autoridad del Sumo Pontífice en todo lo competente a dicha autoridad. Es parte de la constitución divina de la Iglesia, y NO es discutible. Salvo que quieras hacer un cisma, pero entonces ya verás cómo respondes luego ante el Tribunal.

      1. Avatar de Andrés Battistella Andrés Battistella

        janus, ¿dónde ve usted el ultramontanismo? ¿acaso dijo que el Papa es un semidiós, o que cada palabra suya es dogma de fe?

        Esto es lo mismo que la acusación de «positivismo jurídico». La tiran al boleo contra cualquier cosa que no les conviene. Hacen tan plásticas las etiquetas, que ya no significan nada… algo así como «antisemitismo».

  2. Avatar de Desconocido Anónimo

    Copio de Infocatólica.

    La excomunión puede ser válida y verdadera, válida y errónea, o inválida.

    En el primer caso no hay nada que discutir. En el segundo caso, se la debe aceptar y tratar de que la revoque por los medios legítimos. La Iglesia juzga según el foro externo, así que en esos casos la sentencia es justa, aunque errónea mirando el foro interno. En el tercer caso la pena no existe en realidad, y la persona puede actuar según la verdad jurídica, siempre que no cause escándalo innecesario. Al mismo tiempo debe buscar la revocación de la sentencia por los medios legítimos.

    En ningún caso debe rebelarse ni desconocer la autoridad eclesial.

    En el derecho eclesial, el acto objetivamente malo puede ser voluntario o no. En el segundo caso, no merece sanción penal. No se trata del estado de la conciencia ante Dios, sino de lo que externamente se puede juzgar como voluntario.

    El cisma formal incluye la voluntad de separarse de la autoridad legítima. Esa voluntad es la externamente presumible, sin juzgar el foro interno. Por eso la persona puede sinceramente pensar que no quiere romper la comunión eclesial, y a la vez ser jurídicamente imputable de cisma.

    No se trata en efecto, necesariamente, de querer romper con la Iglesia, sino de querer hacer algo que rompe la unidad con la Iglesia.

    Si falta esa voluntad externamente atribuible, es cisma sólo material, y no merece sanción penal.

    Para que falte esa voluntad externamente atribuible, harían falta o que no hubiese advertencia, o que no hubiese libertad, o que hubiesen eximentes.

    El estado de necesidad puede ser un eximente, pero jurídicamente hablando quien juzga en última instancia si hay estado de necesidad es la autoridad eclesial, no la conciencia subjetiva, de lo contrario el orden jurídico eclesial quedaría sujeto al parecer subjetivo de las personas.

    No toda desobediencia es cisma, pero el caso de la ordenación episcopal contra la voluntad del Papa afecta justamente la comunión eclesial, que es lo propio del cisma. Porque es esencial a la comunión eclesial la comunión de los Obispos con el Papa, que se expresa, por ejemplo, en el hecho de que la consagración del Obispo necesita de la aprobación papal.

    La ordenación episcopal contra la voluntad del Papa constituye materia objetivamente lesiva de la comunión jerárquica. Si la autoridad eclesial, a partir de signos externos, establece imputabilidad suficiente, puede jurídicamente calificar el acto como cismático y sancionarlo.

  3. Avatar de Desconocido Anónimo

    Muller propone e ilusiona.
    Más su propuesta llevada a la práctica fracasaría.

    Otra confusión que se ve:

    Se afirma que se le haría un mal a la Iglesia si se avanza en las consagraciones de obispos sin el visto bueno de la Santa Sede y que el real bien a la Iglesia es el que se hace dando pelea litúrgica y doctrinal en perfecta comunión, mas no es lo que sucedió en el pasado, ni lo que se avisora a futuro.

    Si la Historia es maestra, a qué viene esto de ignorarla?

    Muy atte,

  4. Avatar de Desconocido Anónimo

    Los argumentos más repetidos en la defensa FSSPX:

    1. Falacia tu quoque: «ah, pero Roma».
    2. Que nadie los entiende ni comprende que lo que hacen lo hacen por «la salvación de la almas» (interpretada como ellos quieren). Nadie salvo ellos entiende, ni comprende, ni visualiza, ni intelige, ni es capaz de aceptar.
    3. Anécdotas de supuestas revelaciones privadas, declaraciones pretendidamente proféticas y señales que guían el actuar de la FSSPX.
    4. Que quienes no están de acuerdo con ellos, los odian («cuántos odiadores de la FSSPX», exclaman). Es decir, victimismo por deporte (o «síndrome de Vinicius Junior» para los fanáticos del balonpié).

    Seguro me olvido de algo.

    Pero uno puede levantar un edificio, un monumento de argumentaciones teológicas, canónicas, históricas, pragmáticas, psicológicas, y todo lo que se quiera, para demostrar que las consagraciones episcopales de la FSSPX son un cisma, y nada, siguen porfiando, se van por la tangente e invocan el vaporoso «estado de necesidad» que les autoriza a hacer lo que les da la gana (claro, porque igual la interpretación del «estado de necesidad» la hacen ellos mismos, como juez y parte que son del asunto). Y no se arredran ante ningún disparate, sin darse cuenta de que los exabruptos que cometen, los insultos, la suficiencia, el mirar por encima a todos y tratar a todos los que no son de ellos como perros sarnosos herejes y modernistas, no se dan cuenta, digo, que eso los pinta de cuerpo entero, y además es desdoroso y contrario a la caridad.

    Que Dios nos convierta a todos, y que a los lefebvristas les ilumine el corazón y los ojos, no se que caigan en cisma y pongan sus almas tan en peligro como las de los herejes que dicen «combatir».

    Demetrio Constanzi

  5. Avatar de Desconocido Anónimo

    Con la autorización del autor en su página de X, copio este escrito de un reconocido estudioso tomista, Jaime Mercant Simó (que, aclaro, por si alguien no lo sabe, no pertenece a la FSSPX).

    «CUESTIONES LEFEBVRIANAS Varios de mis lectores me han preguntado acerca de las próximas consagraciones episcopales de la Fraternidad Sacerdotal de San Pío X. Pues bien, he aquí mi posición, expresada pedagógicamente en forma de preguntas y respuestas:

    1. ¿Pecarán mortalmente los lefebvrianos con estas consagraciones episcopales? — No, en absoluto.

    2. ¿No es un acto cismático? — No, formalmente no lo es.

    3. ¿Por qué formalmente no lo es? — Porque, para que se produzca un «cisma perfecto», es necesario que exista una clara intención de realizar un acto cismático y de constituir, con los nuevos obispos, una jurisdicción jerárquica paralela a la existente en la Iglesia católica romana. Ahora bien, en este caso, no se dará ni una cosa ni otra.

    4. ¿Puede ser, al menos, un acto de desobediencia? — Sí, en efecto, lo es, al menos materialmente, ya que Roma no quiere que dichas consagraciones se celebren.

    5. ¿Entonces, pecan mortalmente por desobediencia? — Tampoco, porque, en este caso, la intención de la autoridad de la FSSPX, de los consagrantes y de los futuros consagrados parece recta. Ellos invocan el «estado de necesidad», que justificaría la «desobediencia material». Al respecto, no tenemos razones objetivas para dudar de su conciencia ni de su recta intención, que es el bien de las almas a las que asisten.

    6. Pero se producirá la excomunión «latae sententiae», es decir, automática e inmediatamente, ¿verdad? — Desde una perspectiva canonística, sí, pero, bajo mi modesto punto de vista, dicha excomunión será nula; creo que hay razones teológicas y iusfilosóficas suficientes para concluir esto, aunque sé que gran parte de los canonistas me lo negarán desde una visión puramente legalista. Sin embargo, pienso que, además de darse como motivo fundamental el «estado de necesidad», la «razón formal» por la cual debería producirse efectivamente dicha pena falla, dado que no hay intención objetiva de cisma formal ni se creará una jurisdicción paralela, repito.

    7. ¿Recibió Mons. Lefebvre la pena de excomunión? — Sí, como seguramente la recibirán estos obispos, pero también su excomunión fue nula, ya que, en el plano sobrenatural del Cuerpo Místico, ese obispo nunca dejó de estar en comunión con la Iglesia.

    8. ¿Qué quiere decir con esto? — La esencia de la comunión es triple, a saber: doctrinal, sacramental y jerárquica. Estimo, pues, que el obispo Lefebvre y, por extensión, la FSSPX, no negaron ninguna de estas tres «dimensiones esenciales» de la comunión eclesial.

    9. ¿La FSSPX está en comunión doctrinal? — Por supuesto, no ha dejado de enseñar lo que la Iglesia ha creído siempre.

    10. ¿Pero los lefebvrianos no están siempre poniendo en cuestión los documentos del Concilio Vaticano II? — No hacen una enmienda a la totalidad, como la gente comúnmente cree, habida cuenta de que, en sus textos, existen elementos que forman parte del «depositum fidei», pero abordan, con espíritu crítico, ciertas cuestiones «delicadas», en las que resulta legítima la discusión teológica.

    11. ¿Cómo puede decir esta barbaridad? — La puedo decir porque la «naturaleza» misma del Concilio me lo permite.

    12. ¿Qué quiere decir usted con esto? — Quiero decir que el Vaticano II fue un concilio de «naturaleza pastoral», no dogmático, y, por lo tanto, no gozó del carisma de la infalibilidad, porque, en ningún momento, se quiso definir o condenar nada de modo infalible; ésta fue la decisión expresa de la mayoría de los padres conciliares. Sin embargo, en la época posconciliar, pese a esta «naturaleza pastoral», algunos pretendieron convertir dicho concilio en «superdogma».

    13. ¿Superdogma? Esto es una falta de respeto. ¿Por qué está utilizando la narrativa lefebvriana? — Estoy empleando, de hecho, las mismísimas palabras de Joseph Ratzinger, quien, en una visita a los obispos de Chile (1988), utilizó estos mismos términos.

    14. Por otro lado, ¿es cierto que la FSSPX está en comunión sacramental? — Sus sacramentos no sólo son válidos, sino que se celebran según los ritos tradicionales que la Iglesia ha empleado desde tiempo inmemorial.

    15. Pero resulta evidente que la FSSPX no está en comunión jerárquica, ¿verdad? — Pese a que, a nivel canónico, su «situación institucional» es irregular e imperfecta, la Fraternidad no deja de reconocer al papa de Roma como supremo pastor de la Iglesia universal. De hecho, también reconoce y respeta la jurisdicción de todos los obispos del orbe católico.

    16. ¿Deme una prueba de lo que está diciendo? — En cada misa de la FSSPX, sin excepción, los sacerdotes nombran, en el «canon missae», al papa y al obispo del lugar.

    17. ¿No es éste un argumento muy débil? — Por Dios que no lo es. La manifestación más formal y pública del reconocimiento jerárquico se da precisamente en la santa misa, concretamente en el canon.

    18. ¿Es usted lefebvriano o filolefebvriano? — Ni una cosa ni otra, señor; yo voy por libre. Simplemente soy católico y, como tal, tengo espíritu crítico, o sea, la buena costumbre de emplear la razón y el juicio de discernimiento.

    19. ¿Pero parece que usted está en todo de acuerdo con la FSSPX? — No, no lo estoy. En ciertas actitudes y cuestiones no estoy de acuerdo, pero éstas, bajo mi punto de vista, son secundarias y accidentales. En lo «esencial», estoy al 100% de acuerdo con la Fraternidad y, por lo tanto, no contribuiré a su injusta y desproporcionada «demonización» pública.

    20. ¿Me puede decir qué es lo esencial? — Lo «esencial» es su «catolicidad». Punto final.

    21. ¿Pero no le preocupa el «escoramiento» de los lefebvrianos? — Me preocupa más la caterva de heterodoxos, blasfemos y sacrílegos que hay por doquier, especialmente en Alemania. También me inquieta la doble vara de medir que parece existir a la hora de aplicar penas y censuras por parte de la autoridad eclesiástica.

    22. Entonces, ¿qué solución ve usted al actual problema lefebvriano? — Primeramente, creo que Roma debería ser benevolente y aceptar formalmente la consagración de estos próximos obispos, al mismo tiempo que debería reconocer los frutos espirituales del apostolado de la FSSPX. Creo que éste sería un verdadero gesto de misericordia y de inteligencia; ambas cosas no son excluyentes.

    23. ¿No teme que, por estas opiniones, lo critiquen? No, porque soy sacerdote de la Iglesia católica, no el pastor de una secta, y, por ende, con respeto puedo y debo desplegar, en mi vida de fe, la verdadera libertad de los hijos de Dios.

    Dr. Mn. Jaime Mercant Simó»

    1. Avatar de Andrés Battistella Andrés Battistella

      «Para que se produzca un ‘cisma perfecto’ es necesario que exista una clara intención de realizar un acto cismático y de constituir una jurisdicción jerárquica paralela.»

      Falso. Santo Tomás (II-II, q.39, a.1) define el cisma como «rehusar someterse al Romano Pontífice y a los que se niegan a comulgar con los miembros de la Iglesia a él sometidos». El CIC 751 es aún más claro: «el rechazo de la sujeción al Sumo Pontífice o de la comunión con los miembros de la Iglesia a él sometidos». No se menciona la jurisdicción paralela ni la intención. La desobediencia a un mandato explícito del Papa en materia tan grave ya constituye ese rechazo.

      «La excomunión será nula porque no hay intención objetiva de cisma formal ni se creará jurisdicción paralela.»

      La excomunión latae sententiae del canon 1382 se aplica automáticamente por la comisión del acto, independientemente de las intenciones subjetivas. La «intención objetiva» es la que se manifiesta en el acto mismo. Consagrar contra la voluntad del Papa es objetivamente un acto de desobediencia que rompe la comunión. La nulidad de una excomunión solo puede ser declarada por la autoridad competente, no por el infractor ni por un teólogo particular.

      «Lefebvre y la FSSPX no negaron ninguna de las tres dimensiones de la comunión eclesial: doctrinal, sacramental y jerárquica.»

      Comunión jerárquica: Negar la obediencia a un mandato explícito del Papa es precisamente lo que constituye la ruptura de la comunión jerárquica. Nombrar al Papa en el canon no equivale a reconocer su autoridad en la práctica. Es el «sedisvacantismo práctico».
      Comunión doctrinal: Rechazar un Concilio ecuménico, aunque sea pastoral, es rechazar el Magisterio auténtico. La Iglesia no se divide entre lo «dogmático» (obligatorio) y lo «pastoral» (opcional). Todo el Magisterio exige asentimiento, aunque en grados diversos.

      «Roma debería ser benévola y aceptar formalmente las consagraciones.»

      Esto sería premiar la desobediencia y sentar un precedente devastador. Además, la Iglesia ya ofreció una solución flexible en 1988 (el Protocolo que ideó Ratzinger, que Lefebvre firmó y luego repudió) y la FSSPX la rechazó. La «benevolencia» no puede significar la renuncia a la propia autoridad.

    2. Avatar de Desconocido Anónimo

      Asombroso este Don Jaime, que por saber sabe hasta si cometen o no pecado mortal! Sin una revelación privada no se puede tener certeza siquiera de que uno mismo está en gracia, y he aquí que Don Jaime sabe si lo está el vecino.

      Pongo en duda muchos puntos, y para empezar el siguiente:

      «es necesario que exista una clara intención (…) de constituir, con los nuevos obispos, una jurisdicción jerárquica paralela a la existente en la Iglesia católica romana»

      Es eso, exactamente, lo que están haciendo a todos los efectos, una jerarquía paralela: con sus fieles a los que enseñan con autoridad, con sus sacerdotes a los que mandan de un sitio a otro, con tribunales de matrimonios, con sus «excomuniones» prácticas a los fieles a los que con mayor o menor razón invitan a no volver a sus capillas… ¿Y por qué deberíamos preferir su autocalificación jurídica antes que la realidad material? ¿Se deja de usurpar jurisdicción porque se diga que es suplida en vez de ordinaria?

      Pax.

      Loretar

  6. Avatar de Desconocido Anónimo

    El Cardenal Müller dice que lo que está en juego «es el bien supremo de la unidad de la Iglesia Católica». En eso estamos todos de acuerdo, el asunto es saber si estamos hablando de «unidad en la verdad», porque si la unidad es a costa de la verdad, entonces estamos en problemas.

    Justamente en que esa unidad se quiere mantener sacrificando la verdad del Evangelio es a lo que apela la Fraternidad cuando afirma que hoy la Iglesia se encuentra en un estado de necesidad que justifica su derecho a nombrar sus propios obispos como única forma de conservar intacta la verdad del Evangelio que de otra forma se perdería.

    Otro tema es el de los obispos alemanes. Si bien ellos reconocen la autoridad del Papa para nombrar obispos, nadie ignora que son apóstatas y herejes que no piensan dar marcha atrás con sus herejías.

    Siendo así las cosas yo le preguntaría al Cardenal: ¿los obispos alemanes apóstatas y herejes no son cismáticos pero sí lo son los de la Fraternidad porque a pesar de defender íntegra y fielmente la sana doctrina no reconocen la autoridad del Papa a nombrar sus propios obispos por temor a que se pierda la verdad en nombre de una falsa unidad que tampoco existe? No sé, pero me parece que Müller no mide a todos con la misma vara, en eso no brilla por su coherencia.

    Fuenteovejuna

    1. Avatar de Andrés Battistella Andrés Battistella

      Los apóstatas y herejes son apóstatas y herejes, y los cismáticos son cismáticos.

      ¿Tan difícil es de aceptarlo, estimado Fuenteovejuna?

      Una cosa es una cosa y otra cosa es otra cosa.

      Como dice el comentario de Demetrio, siguen dale y dale con el tu quoque.

      ¿Reclaman «unidad en la verdad»? Pues la verdad es que consagrar Obispos contra la prohibición expresa del Papa es un acto cismático, qué quiere. Ha sido así siempre y siempre será así.

      No se puede pretender defender la verdad contra la verdad.

      1. Avatar de Desconocido Anónimo

        Estimado Battistella

        Igual que Ud., creo que nombrar obispos no reconocidos por el Papa justifica la excomunión y hasta la declaración de cismáticos. Aún así, también creo, como decía Pablo VI, que por alguna hendija el humo de Satanás se filtró dentro de la Iglesia y hoy los obispos y cardenales apóstatas y herejes han trepado hastas las altas cumbres de la Santa Sede.

        Por lo tanto, este asunto de la FSSPX ya se parece a los vaivenes de la política. Hay toneladas de pruebas y sentencias para condenar a Cristina Kirchner y su banda de ladrones a 100 años de cárcel; sin embargo, sus fanáticos insisten en que se trata de acusaciones falsas de los enemigos que la odian.

        Acá pasa lo mismo, la mitad de la biblioteca apoya a la Fraternidad y la otra mitad está en contra. Habrá que ver lo que decide el Papa que es quien tiene la última palabra.

        De cualquier manera, todo esto no invalida los dos grandes interrogantes de mi comentario: 1) ¿Estamos hablando de unidad en la verdad o en contra de la verdad? Y 2) ¿Los obispos alemanes apóstatas y herejes no serán declarados cismáticos porque al no cuestionar la autoridad del Papa para nombrar obispos no conspiran contra la unidad de la Iglesia pero los de la Fraternidad sí porque a pesar de no ser ni apóstatas ni herejes no reconocen la autoridad del Papa para nombrar sus propios obispos por temor a que se pierda la verdad íntegra del Evangelio? Por lo visto, de eso Ud. no opina.

        Fuenteovejuna

      2. Avatar de Andrés Battistella Andrés Battistella

        Estimado Fuenteovejuna

        Creo que ambos llevamos suficiente tiempo comentando en El Wanderer, incluso desde el antiguo sitio.

        Nadie puede poner razonablemente en duda, que yo comparto el análisis de la crisis en la que está sumida hoy la Iglesia. Vamos, como que yo la he padecido en mis propias carnes…

        Pero esto no va de bibliotecas, sino de la constitución divina de la Iglesia. O sea, de la Iglesia como Cristo Nuestro Señor quiso, y quiere, que sea. Poco importa cómo sean las cosas en la politiquería local, aquí lo que está en juego es una realidad muy pero que muy superior.

        En efecto, como usted dice, el Papa León XIV puede cambiar la situación… hasta cierto punto. También a la FSSPX le toca su parte. (Por cierto, ¿ya revisó el Protocolo de 1988 que le fue ofrecido a Mons. Lefebvre? ¿le parece inaceptable, realmente? Porque podría ser un buen punto de diálogo, además siendo un precedente propuesto por Roma, y no tan distinto a lo que podría significar el ofrecimiento de Tucho, que es el de León.)

        1) ¿Estamos hablando de unidad en la verdad o en contra de la verdad?

        Unidad en la verdad, verdad en la unidad. No son opuestas. Creo que la cita es de San Jerónimo, recordada por León XIII: «tanto aparta de la Iglesia la herejía como el cisma» (cito de memoria, pero esa es la idea).

        2) ¿Los obispos alemanes apóstatas y herejes no serán declarados cismáticos porque al no cuestionar la autoridad del Papa para nombrar obispos no conspiran contra la unidad de la Iglesia pero los de la Fraternidad sí porque a pesar de no ser ni apóstatas ni herejes no reconocen la autoridad del Papa para nombrar sus propios obispos por temor a que se pierda la verdad íntegra del Evangelio? Por lo visto, de eso Ud. no opina.

        Llevamos opinando años sobre esto. Pero aunque no sean declarados cismáticos ni herejes ni nada, eso no cambia un ápice lo que corresponde hacer en buena ley y buena fe. Es decir, no justifica el cisma de la FSSPX, ni de nadie.

        Lo contrario es una falacia, la falacia del «tu quoque», que además es una actitud de chiquillos malcriados. Los Santos no actuaron así, ni siquiera cuando fueron perseguidos dentro de la misma Iglesia.

        Y quiero dejar algo claro: yo no estoy en contra de la FSSPX. Al revés. Si realmente fuera enemigo, no me gastaría horas y horas en lecturas y redacciones sobre este tema. (Si vamos al caso, y para retomar una vieja acusación que se me hizo, soy más enemigo del Opus.)

      3. Avatar de Desconocido Anónimo

        «¿Reclaman «unidad en la verdad»? Pues la verdad es que consagrar Obispos contra la prohibición expresa del Papa es un acto cismático.»

        Esto resume perfectamente por qué no se llegó ni se llegará jamás a un acuerdo. Positivismo jurídico, sin más. La verdad es Cristo, no el bosque de leyes (buenas y necesarias, sin dudas) erigidas para encauzarnos hacia Él. Y esto digo yo sin ser de la FSSPX.

        Por cierto, la adhesión y obediencia al Papa es adhesión y obediencia al depósito de la fe, no a sus eventuales custodios.

        Increíblemente hay muchos comparando (o más bien equiparando) la decisión de la Fraternidad con el cisma alemán. Esto es cosa que solamente un fariseo con los ojos atrapados en la letra de la ley puede aducir: incapaz de ver más allá de las maneras, ignora por tanto la esencia.

        Francisco

      4. Avatar de Desconocido Anónimo

        Estimado Battistella

        Entiendo lo que dice, su punto de vista es muy razonable. Yo también admiro al Cardenal Sarah, al Cardenal Müller, a Monseñor Strickland. Creo que todos queremos lo mejor para la Iglesia. Salvando las distancias, ahora el Santo Padre tiene que resolver este asunto tan espinoso que parece un galimatías. Ruego a Dios que le dé la luces que necesita para tomar la mejor decisión y dejar conformes a todos, algo que yo no veo por ningún lado.

        Fuenteovejuna

      5. Avatar de Andrés Battistella Andrés Battistella

        Francisco (o qué ironías de la vida!!)

        Ningún positivismo jurídico. Estamos hablando de la constitución divina de la Iglesia.

        Por cierto, la adhesión y obediencia al Papa es adhesión y obediencia al depósito de la fe, no a sus eventuales custodios.

        ¿Y eso de interpretar como caduno se le antoja cómo se llama, a ver? Voy a tener que revisar mi diccionario, porque recién me entero que «Papa» significa «depósito de la fe».

        Seguimos tomando nota de la confusión doctrinal… ¡creada por la FSSPX!

        (No, nadie niega la crisis provocada por los progres, modernistas, pornógrafos, et al.)

      6. Avatar de Desconocido Anónimo

        Estimado Andrés, la constitución divina de la Iglesia no es el fin divino de la Iglesia. Es medio, no meta. La constitución es consecuencia del fin sobrenatural de la Iglesia revelado por el Señor; no al revés.

        No sé cómo concluye que la FSSPX me ha confundido, cuando ni siquiera tengo contacto con ellos.

        Como en cada una de sus intervenciones en el blog, se lo nota nervioso, alterado. Curioso en alguien que, a diferencia de los que estamos confundidos, no respira sino el aire purísimo de sana doctrina.

        Cuela usted el mosquito. Cuando deje de levitar, le recomiendo que busque «camello» mejor en el diccionario.

      7. Avatar de Andrés Battistella Andrés Battistella

        Mire, Anónimo (que supongo que es Francisco o un amigo suyo), como hoy tuve un día largo y es cansino tener que estar dele y dele con los ataques personales, para contestarle me remitiré a una IA (la que tengo «entrenada» con más de 70 textos sobre este tema). Lo tragicómico es que una falsa inteligencia demuestre más sentido común que muchas personas.

        «La constitución divina de la Iglesia no es el fin divino de la Iglesia. Es medio, no meta. La constitución es consecuencia del fin sobrenatural de la Iglesia revelado por el Señor; no al revés.»

        Distinción escolástica correcta en abstracto, pero mal aplicada. Es cierto que la constitución es medio para el fin. Pero eso no la hace prescindible. El fin (la salvación) no puede alcanzarse por medios que contradigan la constitución establecida por Cristo para alcanzar ese fin. Sería como querer llegar a un destino destruyendo el vehículo.

        «No sé cómo concluye que la FSSPX me ha confundido, cuando ni siquiera tengo contacto con ellos.»

        Defensa personal irrelevante. No responde al fondo. La confusión doctrinal no requiere contacto personal; puede provenir de la difusión de ideas.

        «Como en cada una de sus intervenciones en el blog, se lo nota nervioso, alterado.»

        A esta le respondo yo. ¿En qué me nota lo nervioso y alterado? Debe ser usted un psicólogo fabuloso, casi diría con capacidades místicas, pero diagnosticar así a alguien que no conoce, cuya voz no ha escuchado, y que ni siquiera sabe cuál es su rutina diaria.

        «Cuela usted el mosquito. Cuando deje de levitar, le recomiendo que busque ‘camello’ mejor en el diccionario.»

        Intento de dar la vuelta al argumento (referencia a Mt 23,24: «cuelan el mosquito y tragan el camello»). Sugiere que Battistella se fija en detalles menores (la ley) y no ve lo esencial (Cristo). Pero lo esencial, para un católico, es inseparable de la Iglesia que Cristo fundó.

        Presencia de falacias
        Ad hominem, falsa aplicación de un principio verdadero, petición de principio (asume que la constitución divina de la Iglesia puede ser ignorada).

        La acusación de «fariseo» lanzada contra los críticos es irónica, porque el propio comentarista encarna la actitud farisaica: absolutizar la propia interpretación de la «esencia» frente a la «letra», y creerse en posesión de la verdad superior.

        La tradición católica ha sostenido siempre que, incluso en situaciones extremas, no se puede romper la comunión. El ejemplo de los santos (Atanasio, Hildegarda, Pío de Pietrelcina) es elocuente: sufrieron persecución e incluso condenas injustas, pero no crearon una iglesia paralela.

        PD: hay mucho más, pero con esto basta. Mi consejo es que dejen de defender a la FSSPX. Cada vez que lo hacen, la hunden más.

      8. Avatar de Desconocido Anónimo

        «Distinción escolástica correcta en abstracto, pero mal aplicada. Es cierto que la constitución es medio para el fin. Pero eso no la hace prescindible. El fin (la salvación) no puede alcanzarse por medios que contradigan la constitución establecida por Cristo para alcanzar ese fin. Sería como querer llegar a un destino destruyendo el vehículo.»

        Jamás negué el vehículo; nuestra fe es siempre encarnada. De lo que dije se desprende que si el vehículo no lleva al fin, cabe preguntarse: ¿es este, entonces, el vehículo? Tampoco hace falta negar que lo sea: basta advertir (o diagnosticar) que sus averías no serán capaces de conducirnos a puerto para aducir «estado de necesidad». Y se lo hace precisamente por no poder ignorarse la constitución divina de la Iglesia.

        «La acusación de «fariseo» lanzada contra los críticos es irónica, porque el propio comentarista encarna la actitud farisaica: absolutizar la propia interpretación de la «esencia» frente a la «letra», y creerse en posesión de la verdad superior.»

        ¿Propia interpretación? ¿Creerse en posesión de la verdad superior? La verdad es objetiva, y es la que la Iglesia ha custodiado íntegramente hasta hace 60 años. La FSSPX, que yo sepa, no pretende más que preservarla. Al hacer esto, no cae en cisma, pues de hecho ha afirmado que no es lo que pretende. Tampoco crea una Iglesia paralela, sino que deja en evidencia a quienes de facto ya la han creado. Porque, no nos confundamos: acá es Roma la que se aleja de Roma.

        En fin, hay mucho más para rebatir y argumentar, sobre todo respecto a las condenas injustas, etc. Pero siento que hablaríamos eternamente en círculos.

        Francisco

      9. Avatar de Andrés Battistella Andrés Battistella

        Hablaríamos en círculos porque todo lo que usted tiene para decir ya fue dicho, y refutado cien veces. Evidentemente usted no se ha tomado el trabajo de leer todos los comentarios a los artículos, como yo he hecho. Entonces vería que su cantinela ya fue cantada, y el contrapunto también. Usted pretende relativizar la constitución divina de la Iglesia, y todavía tiene cara para venir a hablar de «verdad objetiva» y vendernos que no niega el vehículo. ¿Cómo se atreve a cuestionar a la Providencia, que ha querido que la Iglesia sea así y no de otra manera? Si eso no es fariseísmo…
        La FSSPX no cae en cisma por preservar lo que «la Iglesia ha custodiado íntegramente hasta hace 60 años», sino por consagrar obispos contra el mandato explícito del Papa. Además, no es cierto que la FSSPX custodie tanto la verdad, toda vez que su eclesiología se desvía de la Tradición. Lo que afirmen o nieguen los Superiores de la FSSPX importa un pimiento, si lo que hacen es efectivamente, como lo es, un acto cismático.
        Cómo les gusta irse por la tangente, che. Menos mal que usted no tiene contacto con la FSSPX, me imagino si lo tuviera…

      10. Avatar de Desconocido Anónimo

        Jamás relativizaría la constitución divina ni cuestionaría al mismo Señor. Es triste que recurra a semejantes acusaciones.

        Nadie festeja la decisión de la FSSPX; ni siquiera ellos. Y sí, importa lo que digan, porque deja traslucir su intención.

        Reconocen el primado de Pedro, y reconocen también estar desobedeciéndole, aunque no como norma, sino como excepción, por considerar que Roma* se encuentra en este momento actuando objetivamente en detrimento de la fe, cosa que los exculparía, puesto que la fe, por ser virtud teologal, es superior a la obediencia (Sto. Tomás). Formulado así, solamente un burócrata podría escandalizarse.

        Para cualquiera que tenga ojos y haya experimentado los innumerables ataques a la fe recibidos, deja de ser, al menos formalmente, un acto cismático.

        Amarlos como hermanos y procurar entenderlos (no solo a sus autoridades, sino especialmente a los fieles que han aprovechado sus buenos frutos), en lugar de atacarlos sistemáticamente, ¿no es también lo que la Providencia ha querido?

        En fin, no creo que nos entendamos, desafortunadamente.

        Dios lo bendiga mucho. Saludos.

        Francisco

        *La misma Roma que abrió hace poco el proceso de beatificación al obispo Labaka; que acaba de nombrar arzobispo a Soddu (el que inauguró aquella logia masónica); etc, etc, etc.

  7. Avatar de Desconocido Anónimo

    No veo respuesta satisfactoria ni contundente. Es la misma cantinela de siempre Wanderer,así como en el 88.

    Admite, cómo usted dice, los descalabros pero me parece que no comparte nuestra visión de lo grave de la crisis. Es como si dijera , si hay cosas malas pero a seguir adelante.

    Lo cual en parte está bien, pero, a Dios rogando y con el maso dando…

    Responde igual que lo hacían hace 40 años y eso que en ese momento no había ni la mitad del descalabro que hay ahora.

    1. Avatar de Desconocido Anónimo

      El punto es que los descalabros (los tenemos cada siglo) no se solucionan ordenando una jerarquía aparte de puros para atender al resto fiel. En el diagnóstico general coincidimos mas o menos todos, pero de este lado estamos convencidos de que no es necesario que los lefes sigan ordenando obispos para ellos mismos, porque los hay y buenos en la jerarquía eclesiástica y que ordenarían de muy buen talante a los de la FSSPX. Es mas, los obispos y cardenales simpatizantes del mundo tradi son muchísimos mas de los 4 o 5 conocidos, y se los ve ordenando religiosos y curas en Vetus Ordo. Sin ir mas lejos, el obispo de Utrech celebrará su primera Misa tridentina en unas semanas para su porción del rebaño tradi.

      El estado de necesidad es altamente cuestionable. Y el punto es que la FSSPX no le interesa llegar a un acuerdo doctrinal ni incorporarse a la Iglesia católica. Esta dicho en la carta.

  8. Avatar de Desconocido Anónimo

    Excelente análisis del cardenal, cómo pretendemos cambiar el “rumbo” doctrinal si no permanecemos al lado del papa? Tan poca fe tenemos para pensar que el modernismo ha vencido y que la única solución es abandonar la Iglesia a merced de la actual jerarquía ?

    1. Avatar de Desconocido Anónimo

      La reciente carta de cardenal Sarah habla exactamente de esto. Pero es una perdida de tiempo, la FSSPX dice que no puede haber acuerdo doctrinal, mucho menos desde el pontificado anterior. Ya estan posicionados del otro lado del Tíber.

    2. Avatar de Desconocido Anónimo

      Son los mismos obispos y cardenales los que marcan el «rumbo» doctrinal errado que denuncia Muller.

      Entonces es una contradiccion en donde calladamente la doctrina desde el CVII admite «nuevas formas de expresión» que son contrarias a lo que se creyó siempre.

      Recordemos que temas como libertad religiosa, ordenacion de mujeres, criterios de santidad, necesidad de predicación del evangelio, etc, etc se siguen discutiendo y emitiendo en documentos frases o razonamientos que escandalizan.

      Y el tema de la liturgia no es menor, es la expresión mas objetiva de la doctrina católica.

      Siempre pongo el mismo ejemplo: en la misa tradicional la Trinidad tiene un lugar preeminente. En la misa nueva se borro.

      • 3 kyries
      • oración a la Trinidad en el ofertorio
      • oración a la Trinidad antes de la bendición final
      • 33 signos de la cruz a lo largo de la celebración
      • uso del prefacio de la Trinidad para el tiempo ordinario

      Lo siento, pero no puedo sino desconfiar de una «reforma» que quitó de forma tan alevosa y descarada uno de los puntos principales del credo, por juzgarlo «repeticiones sin sentido

  9. Avatar de Desconocido Anónimo

    Lo que mucha gente no entiende es que la razón de ordenar nuevos obispos también está influenciada por la edad y las enfermedades que los Obispos puedan tener. Claramente, si existe una posible enfermedad grave en al menos uno de ellos, existe la necesidad imperiosa de ordenar nuevos obispos para continuar con el apostolado.

    Y está clarísimo que ningún obispo querría ordenar sacerdotes o ir a confirmar a todos los países del mundo donde la Fraternidad tiene capillas. No solo porque es una tarea extremadamente exigente en cuanto a movimiento y «trabajo pastoral», sino que también por miedo a represalias.

    Desde adentro, siendo yo fiel y colaborador en varias tareas internas, veo sinceramente que nadie entiende que esto se hace precisamente por el bien de las almas. Muchos de hecho en Latinoamerica tenemos una postura un tanto diferente a los sacerdotes (ya que sabemos que similares a los Franceses, y tal como dice Wanderer, son parte del clero más «extremista» que existe en la fraternidad).

    Tengo la mejor impresión de varios sacerdotes y congregaciones que abogan por la Misa Tradicional. Pero también he visto como los presionan, los silencian, los relegan a capillas sin importancia, les quitan facultades para celebrar, les quitan financiamiento, los castigan injustamente, etc. Eso a mi nadie me lo viene a endulzar con que «los Obispos están en contra de Tradiciones Custodes» como menciona el Chairman de LMS.

    Creo que a todos los que reclaman sobre la Fraternidad, deberían darse el espacio para conocer las buenas obras que de ella han surgido y todo el acompañamiento que realizan por las personas (como ha sido acá en mi país, donde se atendió a todas las personas que acudían cuando las iglesias estaban cerradas debido a las restricciones Covid). Lo mismo pasa con las visitas a hospitales, la extrema unción, etc.

    Como bien señala el P. Heimerl, no se puede exigir a la Fraternidad una adhesión al Derecho Canónico, si dejamos pasar todas las herejías, blasfemias y actos cismáticos de obispos «en plena comunión», que pululan con la venia (o al menos sin mayor escándalo) por parte de Roma. Estamos en tiempos donde parece que el Santo Padre ha dejado (progresivamente) de confirmar en la Fe a los fieles.

    Fidelidad al Papa: Por supuesto. Nadie lo pone en duda. Pero no fe ciega en el Papa o a cualquier invento que él (o sus ayudantes) se saquen de la manga.

    Un saludo estimado Wanderer desde la Larga y Angosta faja de tierra de Iberoamérica.

    1. Avatar de Desconocido Anónimo

      Claro. Ahora ese mantra lefebvriano del «estado de necesidad» incluye la enfermedad. No sé cómo no se dan cuenta del disparate que implicaría eso para la Iglesia, en el caso de ser válido. Patente de corso para saltarse todo lo que a uno no le agrade.

    2. Avatar de Ottaviani Alfredo Ottaviani Alfredo

      Algunos sacerdotes maltratados en el pasado pontificado se les dice SACERDOTES CANCELADOS, que aun no se arregla la situacion jurídica de ellos. El primer castigo es estrangularles economicamente.

    3. Avatar de Luis Jeme Luis Jeme

      «Tengo la mejor impresión de varios sacerdotes y congregaciones que abogan por la Misa Tradicional. Pero también he visto como los presionan, los silencian, los relegan a capillas sin importancia, les quitan facultades para celebrar, les quitan financiamiento, los castigan injustamente, etc». Anónimo 21:44

      Es decir, lo que sufrieron no pocos santos para realizar su misión. No me imagino al P. Pío montando su propia orden por todas las persecuciones que sufrió. Las aceptó precisamente «por el bien de las almas», que tanto dice la Fraternidad que le importan.

  10. Avatar de Desconocido Anónimo

    CUESTIONES LEFEBVRIANAS Dr. Mn. Jaime Mercant Simó Varios de mis lectores me han preguntado acerca de las próximas consagraciones episcopales de la Fraternidad Sacerdotal de San Pío X. Pues bien, he aquí mi posición, expresada pedagógicamente en forma de preguntas y respuestas: 1. ¿Pecarán mortalmente los lefebvrianos con estas consagraciones episcopales? — No, en absoluto. 2. ¿No es un acto cismático? — No, formalmente no lo es. 3. ¿Por qué formalmente no lo es? — Porque, para que se produzca un «cisma perfecto», es necesario que exista una clara intención de realizar un acto cismático y de constituir, con los nuevos obispos, una jurisdicción jerárquica paralela a la existente en la Iglesia católica romana. Ahora bien, en este caso, no se dará ni una cosa ni otra. 4. ¿Puede ser, al menos, un acto de desobediencia? — Sí, en efecto, lo es, al menos materialmente, ya que Roma no quiere que dichas consagraciones se celebren. 5. ¿Entonces, pecan mortalmente por desobediencia? — Tampoco, porque, en este caso, la intención de la autoridad de la FSSPX, de los consagrantes y de los futuros consagrados parece recta. Ellos invocan el «estado de necesidad», que justificaría la «desobediencia material». Al respecto, no tenemos razones objetivas para dudar de su conciencia ni de su recta intención, que es el bien de las almas a las que asisten. 6. Pero se producirá la excomunión «latae sententiae», es decir, automática e inmediatamente, ¿verdad? — Desde una perspectiva canonística, sí, pero, bajo mi modesto punto de vista, dicha excomunión será nula; creo que hay razones teológicas y iusfilosóficas suficientes para concluir esto, aunque sé que gran parte de los canonistas me lo negarán desde una visión puramente legalista. Sin embargo, pienso que, además de darse como motivo fundamental el «estado de necesidad», la «razón formal» por la cual debería producirse efectivamente dicha pena falla, dado que no hay intención objetiva de cisma formal ni se creará una jurisdicción paralela, repito. 7. ¿Recibió Mons. Lefebvre la pena de excomunión? — Sí, como seguramente la recibirán estos obispos, pero también su excomunión fue nula, ya que, en el plano sobrenatural del Cuerpo Místico, ese obispo nunca dejó de estar en comunión con la Iglesia. 8. ¿Qué quiere decir con esto? — La esencia de la comunión es triple, a saber: doctrinal, sacramental y jerárquica. Estimo, pues, que el obispo Lefebvre y, por extensión, la FSSPX, no negaron ninguna de estas tres «dimensiones esenciales» de la comunión eclesial. 9. ¿La FSSPX está en comunión doctrinal? — Por supuesto, no ha dejado de enseñar lo que la Iglesia ha creído siempre. 10. ¿Pero los lefebvrianos no están siempre poniendo en cuestión los documentos del Concilio Vaticano II? — No hacen una enmienda a la totalidad, como la gente comúnmente cree, habida cuenta de que, en sus textos, existen elementos que forman parte del «depositum fidei», pero abordan, con espíritu crítico, ciertas cuestiones «delicadas», en las que resulta legítima la discusión teológica. 11. ¿Cómo puede decir esta barbaridad? — La puedo decir porque la «naturaleza» misma del Concilio me lo permite. 12. ¿Qué quiere decir usted con esto? — Quiero decir que el Vaticano II fue un concilio de «naturaleza pastoral», no dogmático, y, por lo tanto, no gozó del carisma de la infalibilidad, porque, en ningún momento, se quiso definir o condenar nada de modo infalible; ésta fue la decisión expresa de la mayoría de los padres conciliares. Sin embargo, en la época posconciliar, pese a esta «naturaleza pastoral», algunos pretendieron convertir dicho concilio en «superdogma». 13. ¿Superdogma? Esto es una falta de respeto. ¿Por qué está utilizando la narrativa lefebvriana? — Estoy empleando, de hecho, las mismísimas palabras de Joseph Ratzinger, quien, en una visita a los obispos de Chile (1988), utilizó estos mismos términos. 14. Por otro lado, ¿es cierto que la FSSPX está en comunión sacramental? — Sus sacramentos no sólo son válidos, sino que se celebran según los ritos tradicionales que la Iglesia ha empleado desde tiempo inmemorial. 15. Pero resulta evidente que la FSSPX no está en comunión jerárquica, ¿verdad? — Pese a que, a nivel canónico, su «situación institucional» es irregular e imperfecta, la Fraternidad no deja de reconocer al papa de Roma como supremo pastor de la Iglesia universal. De hecho, también reconoce y respeta la jurisdicción de todos los obispos del orbe católico. 16. ¿Deme una prueba de lo que está diciendo? — En cada misa de la FSSPX, sin excepción, los sacerdotes nombran, en el «canon missae», al papa y al obispo del lugar. 17. ¿No es éste un argumento muy débil? — Por Dios que no lo es. La manifestación más formal y pública del reconocimiento jerárquico se da precisamente en la santa misa, concretamente en el canon. 18. ¿Es usted lefebvriano o filolefebvriano? — Ni una cosa ni otra, señor; yo voy por libre. Simplemente soy católico y, como tal, tengo espíritu crítico, o sea, la buena costumbre de emplear la razón y el juicio de discernimiento. 19. ¿Pero parece que usted está en todo de acuerdo con la FSSPX? — No, no lo estoy. En ciertas actitudes y cuestiones no estoy de acuerdo, pero éstas, bajo mi punto de vista, son secundarias y accidentales. En lo «esencial», estoy al 100% de acuerdo con la Fraternidad y, por lo tanto, no contribuiré a su injusta y desproporcionada «demonización» pública. 20. ¿Me puede decir qué es lo esencial? — Lo «esencial» es su «catolicidad». Punto final. 21. ¿Pero no le preocupa el «escoramiento» de los lefebvrianos? — Me preocupa más la caterva de heterodoxos, blasfemos y sacrílegos que hay por doquier, especialmente en Alemania. También me inquieta la doble vara de medir que parece existir a la hora de aplicar penas y censuras por parte de la autoridad eclesiástica. 22. Entonces, ¿qué solución ve usted al actual problema lefebvriano? — Primeramente, creo que Roma debería ser benevolente y aceptar formalmente la consagración de estos próximos obispos, al mismo tiempo que debería reconocer los frutos espirituales del apostolado de la FSSPX. Creo que éste sería un verdadero gesto de misericordia y de inteligencia; ambas cosas no son excluyentes. 23. ¿No teme que, por estas opiniones, lo critiquen? No, porque soy sacerdote de la Iglesia católica, no el pastor de una secta, y, por ende, con respeto puedo y debo desplegar, en mi vida de fe, la verdadera libertad de los hijos de Dios.

    1. Avatar de Andrés Battistella Andrés Battistella

      Lamentablemente, esto de Mercant son puras afirmaciones gratuitas. No las sostiene con nada, de modo que «lo que gratis se afirma, gratis se niega». Ya hemos estado dando razones y razones por las cuales el acto de consagrar Obispos contra el mandatum del Papa es un acto cismático y jamás justificable bajo ningún supuesto. A estas alturas, ignorar toda la documentación, teológica, filosófica, canónica e histórica, es simplemente deshonestidad intelectual.

      1. Avatar de janus1870 janus1870

        ¿Pero por qué insiste tanto usted en equiparar las consagraciones episcopales sin mandato pontificio con el cisma? Son claramente dos delitos distintos y así está especificado en el Código de Derecho Canónico. Déjese de destilar tanta inquina contra la FSSPX y admita al menos que la cuestión no es tan sencilla. Y le aclaro que yo no tengo absolutamente nada que ver con la FSSPX, no frecuento sus capillas ni tengo contacto con nadie que pertenezca a ella.

      2. Avatar de Andrés Battistella Andrés Battistella

        janus, las consagraciones episcopales contra la prohibición expresa del Sumo Pontífice (no meramente «sin mandato pontificio») son un acto cismático, eso no sólo lo sentenció Juan Pablo II en 1988, sino que se desprende de la doctrina sobre el episcopado y la comunión jerárquica. Vea los estudios que se han compartido al respecto, de la FSSP (en 1988) y los artículos de fr. Blignières recientemente.

        No hay inquina. Ya lo aclaré.

  11. Avatar de Desconocido Anónimo

    Y agrego: ¿En qué Iglesia vive el card. Müller para decir impecablemente lo que nadie cree ni practica? Pedir ser más papista que el Papa es una ilusión ahistórica. Hoy es imposible exigir todo lo que pide Müller cuando es el mismísimo Papa el primero que no cumple eso. Primero que el Papa dé el ejemplo y luego veamos. Ojo, estamos hablando de un tema delicadísimo: la integridad del depósito de la fe. Amigos, seamos realistas cuando tengamos que opinar. Cualquier abstracción de este tipo no ayuda, sino que empeora la situación. Sigan adelante con las ordenaciones: así se ayuda a la Iglesia. Y lo digo con todos los matices que la delicada situación merece, pero no vengamos a aplicar conceptos —en sí muy valiosos— que ni siquiera el sucesor de Pedro respeta ni sigue. Además, saliendo del planteo de Müller, hay que seguir el combate que consiste en llegar a revisar todo el Vaticano II y el magisterio posterior. La Fraternidad, con sus más y sus menos, lo hace excelentemente, teniendo una envergadura institucional que nadie posee. Así que vayan ellos primeros, y los pequeños grupitos o individuos solos sigamos combatiendo en la clandestinidad. Así, poco a poco, lograremos que estos dinosaurios mueran, y luego Dios dirá. Fraternalmente, Fabio.

  12. Avatar de Desconocido Anónimo

    non sono d’accordo con Muller.

    già mettere la faccenda nelle mani di Tucho è offensivo.

    Poi dire che i documenti di Papa Francesco non hanno lo «stesso grado di consenso» dei precedenti sembra una scorciatoia per non entrare nel merito.

    Giglio Reduzzi, Italia

    1. Avatar de Desconocido Anónimo

      «»»»»“Hay un aforismo que si bien con infame origen, tal vez sea válido con ciertas afirmaciones del Cardenal Muller; y su paso por la función de Tucho Fernández: “Si no eres parte de la solucion eres parte del parte del problema” En un reportaje de fines de los 90, Malachi Martin vuelve a referirse a Monseñor Lefevre: “El odio a Mons. Lefebvre es muy grande. La posición oficial es que está excomulgado, pero los hombres de Iglesia saben que no lo está. Hay mucha controversia, pero este es uno de los logros de Mons. Lefebvre. Ha puesto una espina en la garganta de los burócratas romanos. No la pueden tragar ni echar fuera. La dificultad para los romanos es que no pueden detener a los lefebvristas. Están muy bien establecidos financieramente. Son independientes. Roma no puede tomar sus edificios. Todos estos edificios pertenecen a una entidad legal separada. Esto es lo que enfurece a los romanos de toda la controversia de Lefebvre. Es intocable. Ahora, los romanos le piden que venga a Roma para hablar. Luego, un vocero de la FSSPX, como el P. Schmidberger dice: “sí, hablaremos, pero estas son las condiciones”. Y por supuesto, las condiciones siempre son inaceptables para los romanos y por lo tanto las conversaciones se rompen. Luego los romanos esperan un poco y vuelven otra vez. Y otra vez y otra vez, porque los seguidores de Mons. Lefebvre no se rinden. Si Lefebvre hubiera cedido ante Roma, su organización ahora estaría muerta. Ellos la hubieran tomado y liquidado. Lefebvre vio este peligro y dijo, “no seguiremos con esta farsa”. Entonces ellos ya no pueden eliminar la Misa Romana. Mons. Lefebvre tiene muchísimos seguidores, seguridad financiera e independencia en muchas naciones en todo el mundo. Roma ha sido vencida en su propio juego. Ellos no pueden eliminar la Misa Romana. Por eso Roma estableció el Indulto, la Comisión Ecclesia Dei y la Fraternidad San Pedro.»“Hay un aforismo que si bien con infame origen, tal vez sea válido con ciertas afirmaciones del Cardenal Muller; y su paso por la función de Tucho Fernández: “Si no eres parte de la solucion eres parte del parte del problema” En un reportaje de fines de los 90, Malachi Martin vuelve a referirse a Monseñor Lefevre: “El odio a Mons. Lefebvre es muy grande. La posición oficial es que está excomulgado, pero los hombres de Iglesia saben que no lo está. Hay mucha controversia, pero este es uno de los logros de Mons. Lefebvre. Ha puesto una espina en la garganta de los burócratas romanos. No la pueden tragar ni echar fuera. La dificultad para los romanos es que no pueden detener a los lefebvristas. Están muy bien establecidos financieramente. Son independientes. Roma no puede tomar sus edificios. Todos estos edificios pertenecen a una entidad legal separada. Esto es lo que enfurece a los romanos de toda la controversia de Lefebvre. Es intocable. Ahora, los romanos le piden que venga a Roma para hablar. Luego, un vocero de la FSSPX, como el P. Schmidberger dice: “sí, hablaremos, pero estas son las condiciones”. Y por supuesto, las condiciones siempre son inaceptables para los romanos y por lo tanto las conversaciones se rompen. Luego los romanos esperan un poco y vuelven otra vez. Y otra vez y otra vez, porque los seguidores de Mons. Lefebvre no se rinden. Si Lefebvre hubiera cedido ante Roma, su organización ahora estaría muerta. Ellos la hubieran tomado y liquidado. Lefebvre vio este peligro y dijo, “no seguiremos con esta farsa”. Entonces ellos ya no pueden eliminar la Misa Romana. Mons. Lefebvre tiene muchísimos seguidores, seguridad financiera e independencia en muchas naciones en todo el mundo. Roma ha sido vencida en su propio juego. Ellos no pueden eliminar la Misa Romana. Por eso Roma estableció el Indulto, la Comisión Ecclesia Dei y la Fraternidad San Pedro.

  13. Avatar de Desconocido Anónimo

    Su Eminencia tiene razón. Y cualquiera puede leer la carta aquella con la que «terminó el diálogo», y ver que las condiciones que pone son perfectamente razonables.

  14. Avatar de Desconocido Anónimo

    Todo es muy hermoso y me encantaría ser positivo, como lo muestra Müller. ¿Me puede decir el señor cardenal qué época de la historia se presenta como la de hoy, teniendo hasta al mismísimo Papa metido en este berenjenal doctrinal del cual no hay voluntad de salir, y siguiendo de este modo hundiendo más y más a la Iglesia? Claro, en teoría, todo lo que dice se basa en la historia que describe bien, pero no la narra completa, sino hasta el Vaticano II. ¿Y después? ¿Qué hacemos con el terrible magisterio de los papas posteriores? ¡No se salva ninguno! Bueno, entonces hablemos de la realidad histórica y luego apliquemos las premisas teológicas adecuadas, porque conceptualizar —aunque sea teológicamente— sin percibir el descalabro total y único que padece la realidad de la Iglesia Católica hoy en día es racionalismo puro. Fraternalmente, Fabio.

      1. Avatar de Desconocido Anónimo

        ¿Por qué dice Wanderer razonablemente?

        Su Eminencia el cardenal Muller habla de Iglesia paralela, mas no la FSSPX ni actúa en ese sentido. Consagrará obispos los cuales no tendrán jurisdicción, como no tienen actualmente De Galarreta ni Felley, en actual comunión por Benedicto XVI, mas allá de la posible invalidez de las primeras excomuniones. Ellos no tienen jurisdicción dice la FSSPX, luego no hay interés en crear iglesia paralela; son obispos auxiliares sin poder alguno de gobierno, que corresponde asignar al Papa. Estas salvedades o consideraciones no son mencionadas por su Eminencia y son necesarias para comprender la situación actual, no se pueden pasar por alto.

        La cuestión es: ¿puede consagrarse obispos sin mandato pontificio en condiciones consideradas de exepcionalidad? Contra factum non valet argumentum. Fue hecho y estuvo bien. Mas alguno podrá alegar, «en esos casos el papa no sabía por incomunicación y al entererarse confirmó», cierto. Pero en otros casos no fue así. Slipyj en Roma mismo, cerca de Pablo VI difiriendo del mismo que quiere pacto con las autoridades soviéticas y obispos de compromiso y considerando Slipyj con razón que estos obispos no harán sino perder y dañar a las Iglesias orientales consagra, repito, en Roma mismo, no buscando la comunicación ni la aprobación de Pablo VI, por imposible, y Pablo VI se enoja al enterarse y no sanciona por varias razones pero ganas no le habrán faltado. Sin embargo Juan Pablo 2 mas tarde los confirmará, y uno de esos obispos consagrados tiene causa de canonización abierta en Roma. La historia le da la razón. A escala menor, pero el caso de Slipyj es igual en esencia. Y si salvamos la acusación de querer ser otra Iglesia o la nueva iglesia católica, todas cosas que sin razón se le atribuye a la FSSPX, entonces la FSSPX, actúa bien.

        Saludos cordiales en Cristo, María y José.

      2. Avatar de Desconocido Anónimo

        Anónimo de las 22.42:

        Que la fsspx funciona de hecho como una iglesia paralela, por mucha foto del Papa que tenga colgada en sus sacristías, es un hecho.

        Lo otro que dice usted es una petición de principio: si puede consagrarse… Que se haya hecho no implica que esté bien.

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