El Noble José, habiendo bajado Tu purísimo Cuerpo del Madero, lo ungió con aromas y lo envolvió en un lino fino, y lamentándose, lo depositó en sepulcro nuevo. / Cuando descendiste a la Muerte, oh Vida Inmortal, aniquilaste el Infierno con el relámpago de Tu Divinidad. Y cuando levantaste a los muertos de bajo la tierra, clamaron a Ti todos los poderes celestiales: oh Dador de Vida, gloria a Ti.
Tropario del Sábado Santo y de las Enkómia.

San Ignacio de Loyola, en los Ejercicios Espirituales, propone contemplar la primera aparición del Señor resucitado que fue a María, su madre. “Primero: apareció a la Virgen María, lo cual, aunque no se diga en la Escritura, se tiene por dicho, en decir que apareció a tantos otros; porque la Escritura supone que tenemos Dentro de la tradición católica es muy importante el testimonio San Ignacio de Loyola cuando, en una página famosa de su obra más significativa, ha evocado la más temprana aparición de Jesús resucitado. Así presenta a María como la primera que ha realizado el camino de renovación y experiencia cristiana que él propone a sus compañeros y discípulos:
Apareció a la Virgen María, lo cual, aunque no se diga en la Escritura,
se tiene por dicho en decir que apareció a tantos otros;
porque la Escritura supone que tenemos entendimiento,
como está escrito: ¿ también vosotros estáis sin entendimiento ? (Cf Lc 24, 25; Ejercicios Espirituales , 299).
Como segundo testigo citamos a Santa Teresa de Jesús. Ignacio de Loyola era sobrio: decía sólo aquello que resulta necesario, para que sus lectores (oyentes) puedan recrear a su manera el tema. Teresa, en cambio, lo ha evocado de una forma mucho más personal. Por eso apela a su propia experiencia de plegaria:
Díjome (Jesús) que en resucitando había visto a Nuestra Señora,porque estaba ya con gran necesidad,
que la pena la tenía tan absorta y traspasada,que aun no tornaba luego en sí para gozar de aquel gozo(por aquí entendía esotro mi traspasamiento, bien diferente;mas ¡cuál debía ser el de la Virgen!)y que había estado mucho con ella,porque había sido menester, hasta consolarla(Cuentas de conciencia, 13ª, 12).
Son palabras que Teresa de Jesús escucha en su interior después de comulgar, en actitud de profundo acogimiento (éxtasis). El mismo Jesús resucitado viene a consolarle a ella, en actitud de experiencia pascual, diciéndole de alguna forma lo que en otro tiempo había dicho a su propia madre, en el momento de primera aparición resucitada.
Notemos que Teresa se sitúa en el lugar en que se hallaba antes María. Lo mismo que Jesús dijo a su madre es lo que ahora ha venido a decirle a ella. Por eso, la eucaristía y el gozo de Dios (de Jesús) que en ella encuentra viene a interpretarse como experiencia (aparición) pascual en el camino de su vida.
Teresa estaba trista. También María, la madre de Jesús, se hallaba triste (absortar y traspasada de dolor) después del Viernes Santo. Lógicamente, Jesús venir a visitarla y consolarla, en gesto de amor largo que aparece como principio de las restantes apariciones. También ahora ha venido, viene a visitar y consolar a Teresa, en experiencia espiritual muy honda, en relación de pascua