¿Estado de necesidad?

El 28 de enero se celebró en la ciudad de Corrientes, Argentina, una «boda» de dos personas trans. No fue una bendición de 30 segundos; fue un casamiento hecho y derecho. Hasta donde sé, el arzobispo se ha limitado a decir que es inválida (chocolate por la noticia). El sacerdote, en cambio, no ha sido castigado, ni suspendido ni excomulgado; simplemente, se alejó de la parroquia mientras se estudia su caso. El mismo arzobispo, Mons. José Larregain, ha prohibido la celebración de la misa tradicional aunque, nobleza obliga, es generosos en los permisos otorgados a la FSSPX que tiene allí un priorato.

Misa de Carnaval en alguna parroquia de Alemania, celebrado el 16 de febrero de 2026.

El 14 de febrero pasado se celebró en Gestratz la ordenación de 12 nuevos subdiáconos de la Fraternidad Sacerdotal San Pedro, lo cual indica la floreciente realidad de este instituto y, también, que hay continuidad en la celebración de los sacramentos según el rito tradicional, sin necesidad de consagrar obispos sin mandato pontificio.

El próximo 11 de julio, un grupo de monjes de la abadía de Le Barroux se hará cargo de la histórica abadía cisterciense de Bellefontaine, ubicada al oeste de Francia. Tanto los 15 monjes ya ancianos que la habitaban como el obispo del lugar, prefieron dársela a los monjes tradicionalistas del Barroux, emblemática comunidad Ecclesia Dei, antes de venderla o transformarla en un hotel de lujo. Los obispos no siempre persiguen a los institutos Ecclesia Dei; muchas veces los protegen y alientan.

El cardenal Willem Eijk, arzobispo de Utrech, celebrará por primera vez la Santa Misa Pontificial, según en usus antiquior, el próximo 15 de marzo de una iglesia de su arquidiócesis. No hay, como muchos dicen, una persecución generalizada de la liturgia tradicional. En Europa y Estados Unidos, es una realidad bastante habitual.

17 comentarios en “¿Estado de necesidad?

  1. Avatar de Desconocido Anónimo

    Wanderer, ya lo dijo un comentarista.

    Lo que denuncia la FSSPX es el marco doctrinal.

    Lo que ud. muestra es algo espectacular y bueno, la apertura de obispos al rito tradicional. Pero no dejan de ser casos esporadicos cuyas motivaciones son diversas, desde lo mas superfluo hasta lo mas profundo.

    Como dijo Pagliarani, el problema es la doctrina. Desde SC hasta la fecha el tema del rito antiguo ha pasado por al menos 4 definiciones.

    • culmen de la vida cristiana, los ritos deben ser preservados y adaptados a la realidad del hombre moderno (SC) –> se procede a elaborar ritos nuevos que rompen con la tradición (ok, en minúsculas) con dudosas justificaciones
    • la misa tradicional debe conservarse por sensibilidad de algunos fieles que no se adaptan a los nuevos cambios (Pablo VI y JPII)
    • lo antiguo debe mantenerse y ayuda a sacralizar lo moderno, aunque haya sido rupturista (BXVI)
    • el nuevo rito es la unica expresión de la lex orandi de la Iglesia (TC)

    Como verá, si bien es cierto lo que dice Muller, cada documento lleva consigo diferentes grados de aceptación, en la práctica se da un marco teórico confuso, indefinido, y que depende de las ganas con las que se levante cada obispo.

    Y esto es solo lo referente a lo ritual.

    No digo que esto sea suficiente para el estado de necesidad que reclama la FSPPX, pero no me puede negar que el problema es doctrinal y viene de Roma.

  2. Avatar de Desconocido Anónimo

    Bueno, este es el argumento de la FSSPX al respecto de las consideraciones que expone Wanderer con respecto a las comunidades tradicionales o Eclesia Dei.

    16. Hoy, en numerosos países, grupos ajenos a la Fraternidad se benefician todavía del uso del Misal de 1962. Esa posibilidad apenas existía en 1988. ¿No sería esta una buena alternativa, por el momento, que haría prematuras nuevas consagraciones episcopales?

    La pregunta que debemos plantearnos es la siguiente: ¿corresponden estas posibilidades a lo que la Iglesia y las almas necesitan? ¿Responden de manera suficiente a la necesidad de las almas? Es innegable que allí donde se celebra la Misa tradicional, irradia el verdadero rito de la Iglesia, con ese profundo sentido de lo sagrado que no se encuentra en el nuevo rito. Pero no se puede hacer abstracción del marco en el que tienen lugar estas celebraciones. Con independencia de la buena voluntad de unos u otros, el marco parece claro, especialmente desde Traditionis custodes, confirmado por el cardenal Roche: se trata del de una Iglesia en la que el único rito oficial, «normal» es el de Pablo VI. La celebración del rito de siempre se realiza, por consiguiente, bajo un régimen de excepción: quienes se adhieren a este rito reciben, por benevolencia gratuita, dispensas que les permiten celebrarlo, pero estas se inscriben en una lógica que es la de la nueva eclesiología y presuponen, por tanto, que la liturgia nueva sigue siendo el criterio de la piedad de los fieles y la auténtica expresión de la vida de la Iglesia.

    17. ¿Por qué dice Vd. que no se puede hacer abstracción de este marco de excepción? ¿No se hace, pese a todo, un bien? ¿Qué consecuencias concretas habría que lamentar?

    De esta situación se derivan al menos tres consecuencias nocivas. La más inmediata es la de una profunda fragilidad estructural. Los sacerdotes y los fieles que gozan de ciertos privilegios que les permiten usar la liturgia tridentina viven en la angustia del mañana: un privilegio no es un derecho. Mientras la autoridad los tolera, pueden dedicarse a sus prácticas religiosas sin ser molestados. Pero en cuanto la autoridad formula determinadas exigencias, impone condiciones o revoca de repente, por una razón u otra, las autorizaciones concedidas, sacerdotes y fieles se encuentran en una situación de conflicto, sin medio alguno de defenderse para garantizar eficazmente los auxilios tradicionales que las almas tienen derecho a esperar. ¿Cómo evitar de forma permanente semejantes casos de conciencia, cuando entre dos concepciones inconciliables de la vida de la Iglesia, encarnadas en dos liturgias incompatibles, una goza de pleno derecho de ciudadanía mientras que la otra es sólo tolerada? En segundo lugar –y esto es sin duda más grave–, ya no se comprende la razón misma del apego de estos grupos a la liturgia tridentina, lo que compromete gravemente los derechos públicos de la Tradición de la Iglesia y, con ello, el bien de las almas. En efecto, si la misa de siempre puede aceptar que la misa moderna se celebre en toda la Iglesia, y si no reclama para sí más que un privilegio particular ligado a una preferencia o a un carisma propio, ¿cómo comprender entonces que esta lisa de siempre se oponga de manera irreductible a la misa nueva, permanezca como la única verdadera liturgia de toda la Iglesia y que a nadie se puede impedir su celebración? ¿Cómo saber que la misa de Pablo VI no puede ser reconocida, porque constituye un alejamiento considerable de la teología católica de la santa misa, y que nadie puede ser obligado a celebrarla? ¿Y cómo son eficazmente apartadas las almas de esta liturgia envenenada para apagar su sed en las fuentes puras de la liturgia católica? Por último, una consecuencia más lejana que se desprende de las dos anteriores: la necesidad de no comprometer, mediante un comportamiento considerado perturbador, una estabilidad frágil, reduce a muchos pastores a un silencio forzado cuando deberían alzar la voz contra tal o cual enseñanza escandalosa que corrompe la fe o la moral. La necesaria denuncia de los errores que están demoliendo la Iglesia, exigida por el propio bien de las almas amenazadas por este alimento envenenado, queda así paralizada. Se ilumina en privado a uno u otro, cuando aún se logra discernir la nocividad de tal o cual error, pero no es más que un murmullo tímido, en el que la verdad apenas logra expresarse con la libertad requerida… Especialmente cuando se trata de combatir principios tácitamente admitidos. Una vez más, son las almas a las que ya no se da luz y a las que se priva del pan de la doctrina del que, sin embargo, siguen hambrientas. Con el tiempo, esto modifica progresivamente las mentalidades y conduce poco a poco a la aceptación general e inconsciente de las diversas reformas que afectan a la vida de la Iglesia. También respecto de estas almas, la Fraternidad siente la responsabilidad de iluminarlas y de no abandonarlas.

    No se trata de lanzar reproches ni de juzgar a nadie, sino de abrir los ojos y constatar los hechos. Ahora bien, estamos obligados a reconocer que, en la medida en que el uso de la liturgia tradicional sigue estando condicionado por la aceptación al menos implícita de las reformas conciliares, los grupos que se benefician de ella no pueden constituir una respuesta adecuada a las necesidades profundas que experimentan la Iglesia y las almas. Por el contrario, para retomar una idea ya expresada, es necesario poder ofrecer a los católicos de hoy una verdad sin concesiones, servida sin condicionamientos, con los medios para vivirla íntegramente, para la salvación de las almas y el servicio de toda la Iglesia.

  3. Avatar de Desconocido Anónimo

    Hermosas noticias estas, querídisimo Wanderer; pero, en la Argentina qué hacemos? A donde vamos? Dónde educamos a nuestros hijos? Donde enterramos a nuestros muertos como Dios manda? Donde recibimos los sacramentos tradicionales estable y continuamente?

    Dick Winters

    1. Salvo excepciones muy contadas, es muy difícil o imposible. Y no sólo en Argentina sino en todo el mundo hispánico. Pero no se puede aducir la necesidad de una zona geográfica en particular para desobedecer la voluntad explícita del Pontífice Romano.

  4. Avatar de Desconocido Anónimo

    El problema es doctrinal y no litúrgico. Usted lo sabe perfectamente. Lo que hace usted con este collage es mezclar todo y hacer pelear a los comentaristas de su blog, de lo cual no participaré. Creo que este tema no da para más. Además, no es el mismo combate por la fe que hacen los de Ecclesia Dei que la Fraternidad, cuando uno pacta con prelados que, además de dudosa fe, habitan en los sacros palacios detentando con poca equidad el imperium. Basta con ver los comentarios que llegan de ellos: más se parecen a neoconservadores abriendo un statu quo hipócrita, diciendo una cosa adentro y otra afuera, para poder quedar bien con el régimen imperante. Así que empujarlos a arreglar para poder ordenar obispos o no hacerlos es atar a la Fraternidad a ese sucio juego y a tener que reconocer el magisterio ambiguo, por no calificarlo como lo debería hacer. Es decir, no tener la libertad para seguir combatiéndolo, con sus más y con sus menos, porque los hombres no son dogmas de fe, sino todo lo contrario: bastante grises. Nadie dice que son perfectos, pero su lucha por la sana doctrina es total, y en eso los aplaudo. No hay que arreglar con Roma si Roma no muestra buena voluntad para arreglar el meollo doctrinal.

    1. Conclusión: los únicos que libran el buen comabate es la FSSPX. Los demás, son todos cobardes o traidores. Con personas como usted, no es extraño que se atribuya a la Fraternidad el injusto calificativo de secta.

      1. Avatar de Desconocido Anónimo

        Estimado Wanderer, usted utiliza con demasiada frecuencia esta chicana. A vaces con justa razón y ,en otras ocasiones, usted desvía el foco de la discusion.

        El tema cierto es que no desaparece el estado de necesidad solo porque en algunas partes del mundo hayan conseciones a celebrar la misa tradicional. Eso sería reducir la situacion a determinados espacios geograficos.

        Lo que usted ilustró al principio de este post es una calamidad, una aberración; no se si usted de da cuenta de grave que es!

        Bueno, eso es la regla , casi general, de la iglesia a lo largo y ancho del mundo. Y desde las ultimas decacas empeora. No hace falta citar la infinidad de ejemplos. Y digo casi general porque hay honrosas exepciones. Pero hay decenas de paises en los que uno no encuentra un obispo decente.

        Si usted no ve en esto un estado en extremo critico de la iglesia de Cristo, evidentemente no tenemos los mismos pareceres.

        Saludos

  5. Avatar de Don Pelayo Don Pelayo

    Creo que hay que ser claros con algo: no hay estado de necesidad en todas partes todo el tiempo. Pero sí en muchos lugares. Yo personalmente no vivo en estado de necesidad, tengo acceso a la misa tradicional no FSSPX, aunque de vez en cuando vaya. Pero hermanos míos sí viven en estado de necesidad, parcialmente ayudados por la FSSPX o por curas diocesanos (algunos de ellos sancionados pero que siguen adelante). Y si no fuera por esos «desobedientes» no tendrían sacramentos.
    La FSSPX no es la única solución, pero es parte de la solución. Sin sus obispos están destinados a desaparecer no solo ellos, sino sobre todo perder el acceso a los sacramentos miles y miles de personas. Y dejar a esas almas en manos de los obispos que nombra el Papa equivale a destruirles la fe. Es duro decirlo, pero es así.
    Pregúntenle a Mons. Livieres, a Mons. Strickland, a los de San Rafael, a los de San Luis, a los de La Plata y en montones de lugares más. No podemos confiar en la doctrina ni en los sacramentos de la mayoría del clero «común»; no sé si lo hacen de buena o mala fe, son más de 60 años de desastrosa formación; quizás las herejías y barbaridades que hacen las consideran parte de la religión católica, pero yo no les entrego mis hijos para que se confiesen ni loco. Curas que en la confesión dicen que tienen que usar anticonceptivos (no sé si no es pecado de solicitación…) que pueden los novios convivir o tener relaciones, o que no está mal el pecado solitario. Yo les puedo decir a mis hijos «no le hagan caso al cura, dice barbaridades: la religión verdadera es una sola», pero en el tema de la pureza, con el tema de las pasiones, es mucho más difícil. (Sé perfectamente que el primer mandamiento es más importante que el sexto, simplemente enumero mi combate).
    Y no los quiero aburrir con «mi experiencia», pero la realidad es que la jerarquía de la Iglesia no hace nada para frenar el desastre y hasta echa nafta al fuego (ahora el papa aprobó el proceso de beatificación de un obispo nudista y homosexual).
    Es durísimo decirlo: ni el Papa ni los obispos confirman en la fe a sus hermanos; y los que lo hacen son perseguidos por ese motivo. No tengo confianza en las autoridades de la Iglesia.
    Los que están fuera de la Iglesia son los herejes, no los que queremos seguir siendo fieles.

  6. Avatar de Desconocido Anónimo

    Y por qué los grupos de Ecclesia Dei no vienen a Argentina? Que vengan a Mendoza o a San Luis a instalarse….si pueden.

    El próximo domingo me tomo el micro en la esquina de mi casa y me voy a misa a Le Barroux. Genial.

    1. REclamemos con fuerza a nuestros obispos. Hace dos años vino el superior general de la FSSP y recorrió buena parte de la Argentina ofreciendo a sus obispos fundar. Y lo mismo haría con gusto Cristo Rey y el Buen Pastor. Varios obispos lo recibieron pero le dijeron que por el momento no. Quizás sea esta una oportunidad.

  7. Avatar de Desconocido Anónimo

    Letanías de los que están en los cielos:

    Por los querubines.

    Dadnos, santos del cielo, claridad de juicio.

    Por los serafines.

    Dadnos, santos del cielo, rigor científico.

    Por los tronos.

    Dadnos, santos del cielo, un cuerpo de doctrina.

    Por las dominaciones.

    Dadnos, santos del cielo, mucho discernimiento.

    Por las virtudes.

    Dadnos, santos del cielo, la capacidad de relativizar.

    Por las potencias.

    Dadnos, santos del cielo, una visión global bastante aproximada.

    1. Avatar de Desconocido Anónimo

      Muchos sacan a relucir la cantidad de fieles y afirman ser el único caso de crecimiento en la Iglesia… ahí tienen el templo alemán donde se está celebrando la Misa de carnaval, también reboza de fieles entusiastas.

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