La Reforma de la Semana Santa de Pío XII

En los próximos días, iré publicando nuevamente los post aparecidos originalmente en 2018, donde se detallan las reformas de la Semana Santa que introdujo Pío XII. Veamos hoy la introducción al tema.

Cuando asistí por primera vez a las cermonias de Semana Santa según el rito «tradicional», fue en la capilla que la FSSPX tiene en Bonn. Quedé asombrado al descubrir que esas ceremonias eran prácticamente las mismas que las que estaba acostumbrado a asistir todos los años en el Novus Ordo. Solamente cambiaba el idioma. «Es extraño» –me dije– «que Bugnini y los suyos hayan dejado todo tal como estaba antes del Concilio». En esa época yo era joven y no conocía la historia: la reforma se había hecho antes, y lo que yo, y muchos, creíamos que era la Semana Santa tradicional, era una Semana Santa tan moderna como el Novus Ordo del Papa Pablo VI.

Cuando en algunas ocasiones ha surgido esta cuestión en el blog, muchos lectores consideran que es un tema menor al que no hay que dar tanto importancia; una suerte de discusión bizantina que nos distrae de lo más importante. Y yo creo que no lo es. Y para ser serios, lo mejor es repasar en qué consistió esa reforma y por qué el interés de celebrar al rito anterior. Pocos de los que hablan y critican saben de qué se trata, y piensan que solamente fue una cuestión de cambios de horarios: la vigilia pascual dejó de celebrarse el sábado por la mañana, y pasó a celebrarse por la noche. En realidad, esto sí que fue un detalle. Los cambios fueron mucho más profundos.  Y un texto del papa Pablo VI que aparece en la constitución apostólica que pone en vigencia el misal de 1969, es suficientemente significativo al respecto:

“Se ha visto la necesidad que las fórmulas del Misal Romano fuesen revistas y enriquecidas. El primer paso de tal reforma ya se había realizado por obra de Nuestro Predecesor Pío XII con la reforma de la Vigilia Pascual y de los ritos de la Semana Santa, que constituyeron el primer paso de la adaptación del Misal Romano a la mentalidad contemporánea”.

Así es. Las reformas de las ceremonias de Semana Santa de mediados de los ’50 fueron instrumentadas a fin de comenzar a adaptar la liturgia romana a la mentalidad del mundo contemporáneo, y la prueba más clara de esto la constituye no solamente la afirmación de Pablo VI, sino también la identidad de quienes realizaron esa reforma: Annibale Bugnini, Carlo Braga y Ferdinando Antonelli, los mismos personas que una década más tarde llevaría a cabo la reforma de todo el misal romano y parirían la mostrenca criatura del Novus Ordo Missae.  

Voy a dedicar algunos post a explicar detalladamente las reformas instrumentadas bajo el pontificado de Pío XII, a partir de un trabajo  del P. Stefano Carusi aparecido ya hace varios años. 

Los cambios introducidos en la reforma de la Semana Santa en 1955 no se limitaron a los horarios que legítima y sensatamente podían ser modificados para el bien de los fieles. Desde el mismo Domingo de Ramos se crea un rito cara al pueblo y de espaldas a la cruz y al Cristo del altar, el Jueves Santo se permite que los laicos accedan al coro, en el rito del Viernes Santo se reducen los honores que se tributan al Santísimo Sacramento y se altera la veneración de la cruz, el Sábado Santo no solamente se da vía libre a la fantasía reformadora de los expertos, sino que se demuele la simbología relativa al pecado original y al bautismo como puerta de acceso a la Iglesia. En una época en la que se proclamaba el redescubrimiento de la Escritura, se reducen los pasajes bíblicos leídos en estos importantísimos días, y se cortan incluso los mismos pasajes evangélicos relativos a la institución de la eucaristía en los textos de Mateo, Lucas y Marcos. En la tradición, siempre que se leía en estos días la institución de la eucaristía, la misma se ponía en relación con el relato de la Pasión, para indicar de qué modo la Última Cena era una anticipación de la muerte en la cruz y para indicar también que esa cena tenía una naturaleza sacrificial. Se consagraban tres días a la lectura de estos pasajes evangélicos: el Domingo de Ramos, el Martes y el Miércoles Santos, pero gracias a la reforma, la institución de la eucaristía desapareció de todo el ciclo litúrgico.


Toda la ratio de la reforma de Pío XII aparece permeada de una mixtura de racionalismo y arqueologismo de contornos muchas veces fantasiosos. No es que se afirme que a este rito le falte la necesaria ortodoxia, pero es necesario señalar la incongruencia y la extravagancia de algunos ritos de la Semana Santa reformada, al mismo tiempo que reclamar la posibilidad y la licitud de una discusión teológica sobre el tema en la búsqueda de la verdadera continuidad de la expresión litúrgica de la tradición.

Según el P. Carlo Braga, secretario personal de Mons. Bugnini, esta reforma fue “el ariete” que desestabilizó la liturgia romana en los días más santos del año, y tamaño desbarajuste tuvo notables repercusiones sobre todo el espíritu litúrgico subsiguiente. En efecto, signó el inicio de una despreciable actitud según la cual en materia litúrgica se podía hacer o deshacer según fuera el gusto de los expertos, se podía suprimir o reintroducir elementos según las opiniones histórico-arqueológicas, para darse cuenta más tarde que los historiadores se habían equivocado (el caso más notario será, mutatis mutandis, el tan aclamado “canon de Hipólito”). La liturgia no es un juguete en manos del teólogo o del simbolista más en boga, la liturgia posee su fuerza de la Tradición, del uso que la Iglesia infaliblemente ha hecho de ella, de los gestos que se han repetido durante los siglos, de una simbología que no puede existir solamente en la mente de académicos originales sino que responde al sentido común del clero y del pueblo, que durante siglos rezaron de esa manera. Nuestro análisis se confirma con la síntesis del P. Braga, protagonista excepcional de estos acontecimientos:

“Aquello que no hubiese sido posible psicológicamente y espiritualmente, en tiempos de Pío V y de Urbano VIII por causa de la tradición, de la insuficiente formación espiritual y teológica, de la falta de conocimiento de las fuentes litúrgicas, fue posible en tiempos de Pío XII” (Carlo Braga, “Maxima Redemptionis Nostrae Mysteria” 50 anni dopo (1955-2005)»,  in Ecclesia Orans n. 23 (2006), p. 18).

Bajo el pretexto de arqueologismo se termina por sustituir la sabiduría milenaria de la Iglesia por el capricho del arbitrio personal. De esta manera, no se reforma la liturgia, sino que se la deforma. Bajo el pretexto de restaurar los aspectos antiguos, sobre los que existen estudios científicos de dudoso valor, se desprenden de la tradición y, después de haber descuartizado el tejido litúrgico, se hace un vistoso remiendo recurriendo a retazos arqueológicos de improbable autenticidad. La imposibilidad de resucitar en su integralidad los ritos que alguna vez existieron pero que están muertos desde hace siglos, provoca que la obra de restauración sea dejada a la libre fantasía de los expertos.

Los reportes verbales de la comisión instituida por Pío XII en 1948 fueron publicados en traducción italiana como apéndice al libro de Giampietro Il card. Ferdinando Antonelli e gli sviluppi della riforma liturgica dal 1948 al 1970. En aquella comisión, compuesta por una media docena de miembros, Bugnini pintaba más bien poco – las decisiones básicamente las tomaban Bea y Antonelli. Además, la comisión estaba también encargada de una reforma radical del breviario, con vistas a la creación de un nuevo calendario. Esto nos indica dos cosas: la primera, que la dirección de aquellas “reformas” no dependía sólo de Bugnini, sino que había mucha más gente en puestos dirigentes partidaria de las mismas; la segunda, que la comisión piana tenía por misión no sólo reformar la Semana Santa, sino la Liturgia en su conjunto. Esto significa que, contra lo que se cuenta en el mundo tradi, de no haber habido Concilio nos habrían cambiado la Misa exactamente igual.

La “reforma” de la Semana Santa, así como la supresión del Salterio romano por San Pío X, constituye un crimen contra la Tradición de la Iglesia de igual calado al Novus Ordo de Paulo VI. Más aún: la mayor parte de elementos distintivos del nuevo rito se encuentran ya en la Semana Santa de Pacelli: ritos en lengua vernácula y cara al pueblo (“renovación de las promesas bautismales” sin precedentes en la liturgia anterior), el sacerdote escucha sentado las lecturas (lectura de las profecías), supresión de las oraciones al pie del altar (misas del Sábado Santo y del Domingo de Ramos), etc. Además, los nuevos ritos contienen elementos absolutamente rompedores con la Tradición, y que arrojan una sombra de duda sobre la ortodoxia de los responsables de la reforma: los catecúmenos, gente que aún no son hijos de Dios, entran en el santuario para ser bautizados; el Viernes Santo, las oraciones solemnes y las super populum del final se leen con el libro sobre el centro del altar, como ocurre en ritos protestantes. La reducción de las profecías del Sábado Santo tiró a la basura una práctica venerable de la Iglesia de Jerusalén.

Del libro de Giampietro se puede deducir, además, que, contra lo que dice la leyenda, Pío XII era puntualmente informado de todo lo que hacía la comisión; más aún, saludó todos los cambios de manera entusiasta. Por lo tanto, es tan responsable de este crimen contra la Tradición como Paulo VI lo es del Novus Ordo. Además, si uno tiene en cuenta que en 1947 (Mediator Dei 10) había dado la vuelta al dicho venerable de “legem credendi lex statuat supplicandi” («La ley de la oración determina la ley de la fe.»), y por lo tanto atribuyéndose derechos de propiedad absolutos sobre el tesoro litúrgico de la Iglesia, ¿no resulta lógico pensar que lo hacía precisamente como justificación de unos cambios que ya se tenían en mente, y que estaban destinados a crear una nueva liturgia “moderna” exclusivamente bajo el dictado del Pontífice de turno? Recuérdese que, en 1950, también se alteraron los ritos de ordenación diaconal, presbiteral, y pontifical, para adecuarlos al magisterio de Pío XII.

Finalmente, en las discusiones sobre la “Vigilia Pascual”, se suele hacer referencia al horario de las ceremonias y a que es antinatural celebrar la vigilia por la mañana. Estamos ante un problema terminológico: lo que llamamos “Vigilia Pascual” NO lo es en absoluto, sino que es la liturgia de Vísperas (bautismales) del Sábado Santo. La verdadera vigilia son los Maitines y Laudes de Pascua, celebrados la noche del sábado al domingo. Como la nueva Vigilia había de celebrarse a esa misma hora, la Verdadera Vigilia fue suprimida en 1952.

56 comentarios en “La Reforma de la Semana Santa de Pío XII

  1. Avatar de Desconocido Anónimo

    Mire lo que dice su amigo Specola, Sr. Wanderer: «Pero si hablamos de mujeres poderosas en el Vaticano hay una que supera a todas y que sigue en el imaginario de los Sacros Palacios.  Es Pascalina Lehnert, nuestra imagen de hoy,  que de 1929 a 1958  fue considerada como la persona, tanto hombre como mujer, más  influyente. En 1918 fue destinada  para trabajar el servicio del  nuncio apostólico, el futuro Pío XII y permaneció  a su servicio durante más de cuarenta años. De la Cierva:  «…campesina bávara de pura cepa, sor Pascualina Lehnert, que con otras religiosas acababa de entrar al servicio del Nuncio y había quedado, desde el primer momento, fascinada por él. Sor Pascualina, famosa por su belleza, por su espiritualidad  y su energía (y menos famosa por su cocina germánica) ya no se apartó de la vida de Pacelli hasta la muerte del futuro Papa; le ayudó a evadirse de sus depresiones, moldeó su carácter y sus ideales, despreció como él, las inevitables maledicencias romanas sobre su profunda amistad y escribió, ya anciana, unas deliciosas memorias…»

    Pacelli le otorgó toda su confianza, desempeñando los papeles de secretaria y confidente, siendo la organizadora y gobernadora indiscutible del entorno del Papa.  Sirve la anécdota de la sonora bofetada que propinó a su gran rival el  cardenal de Francia Eugène Tisserant.  Discreta y silenciosa, simpatizante de Spellman y rival de Montini. Falleció en 1983 y reposa en el Cementerio Teutónico dentro del Vaticano. Eso sí fue mandar y mucho», Pius Aeneas.

  2. Avatar de Desconocido Anónimo

    Aunque, normalmente, los lectores de Germinans Germinabit nos desesperamos ante la inmensa erudición del habitual comentarista noctámbulo (o habitante de otro huso); en las cinco partes (comentarios) a la última entrada de G. G., tituladas La Gran Crisis, se encuentra un buen resumen de los misales tradicionales y sus adeptos :

    …/…

    5. Los misales y el tradicionalismo

    Hay que tener en cuenta que el tradicionalismo se divide en diversas familias,

    1570 – Misal de San Pío V Base del rito romano tras el Concilio de Trento.

    1604 – Misal de Clemente VIII, ajuste a la Biblia Vulgata

    1634 – Misal de Urbano VIII, pasó del latín medieval al latín moderno

    1884 – Misal de León XIII (último Misal Tradicional)

    1920 – Misal de Benedicto XV Edición típica tras la reforma del Breviario de San Pío X (1911). Es la edición estable previa a las reformas del siglo XX. Fin de los milenarios de 1.700 años, el Salterio Cursus Romanum y el Oficio Divino, ambos de San Gregorio Magno del s. VI

    1954 – Misal previo a la reforma de Semana Santa Última edición antes de los cambios de Pío XII. Mantiene la Semana Santa tradicional y las rúbricas anteriores

    1955 – Reforma de Semana Santa de Pío XII Introduce un Ordo Hebdomadae Sanctae nuevo (1955–1956). Afecta profundamente al Triduo Pascual y a las rúbricas

    1962 – Misal de Juan XXIII Incorpora todas las reformas de Pío XII. Añade el nombre de San José al Canon y aplica las rúbricas de 1960. Es la última edición del rito tradicional antes del Vaticano II…

    https://germinansgerminabit.blogspot.com/2026/03/misas-negras-misas-grises.html?showComment=1772681300715#c5826560876850791609

  3. Avatar de Desconocido Anónimo

    Noto con sorpresa que, aun cuando Wanderer quiere cambiar de tema, sus conspicuos comentaristas retoman el tema de la FSSPX. En este caso me refiero a Mary Popins, quien se escandaliza porque la FSSPX aceptó la reforma de Pío XII y sólo rechaza las del CVII. Mary Popins, de qué se escandaliza? Ud. Acepta el Novus Ordo que no es una reforma sino un rito totalmente » nuevo».

    1. Aunque veremos qué le responde la Srta. Poppins, en el fondo usted está reduciendo la cuestión a la pura semántica: si es rito nuevo, o reforma. Podríamos decir, entonces, que lo de Pío XII no fue una «reforma» de la Semana Santa, sino un «nuevo rito» de la Semana Santa.

    2. Avatar de Desconocido Anónimo

      Ya le respondió el Wanderer. Y por poner un ejemplo, la introducción de la renovación de las promesas del bautismo, es un rito totalmente nuevo, incluido en la reforma/ nuevo rito de la Semana Santa de 1955.

      Y por otro lado, no me escandalizo. Constato hechos. Y no sé por qué da por sentado que «acepto» el Novus Ordo. ¿Qué significa aceptar el Novus Ordo?

      En todo caso, después de haber asistido a la liturgia bizantina de los dones pre-santificados, le deseo una buena continuación de la Cuaresma.

      Mary Poppins

  4. Avatar de Desconocido Anónimo

    El articulista dice que hubiéramos llegado a la reforma de Pablo VI. Me parece exagerado ya que Pío XII no habría alterado el Canon Romano como se retocó ni hubieran entrado varias plegarias. No hubiese sido lo mismo. Esto lo dice la misma Madre Pascalina al P. Murr. Así que no es lo mismo lo que hubiera sucedido. Además, ya que estamos con Pío XII. Muchas veces se juzga a Pío XII con el diario del lunes: no es buena cosa para juzgarlo. ¿Usted pensaría que el caos de Pablo VI con su reforma litúrgica podría haber sido lo que quería Pío XII? Me parece absurdo. Es verdad que no sabemos si Pablo VI tuvo debilidad para dar marcha atrás al mandar a Bugnini a Irán. Pero hubo negligencia absoluta y culpable en un sucesor de Pedro.

    1. ¿Será que la Madre Pascualina había hablado de este tema con Pío XII? ¿Será que era profetiza? ¿Será que el P. Murr, por quien siento el mayor de los respetos, y que tenía 8 años cuando murió Pío XII, recibió alguna revelación particular, quizás de algunos de los canarios pontificios?
      En cuanto al Canon Romano, que yo sepa, el único retoque que sufrió fue la adhesión de San José, y no hizo Pablo VI sino Juan XXIII.

      1. Avatar de Desconocido Anónimo

        Pascalina, Señor, no Pascualina. Segundo, su tono irónico no me interesa y le contesto una a una su pregunta, a ver si sigue con su ironía y la continuamos: obvio, si le da las ganas de seguirme publicando. Primero, dice usted si lo habló o no con Pío XII. Esta mujer desvela en sus escritos, primero, que trabajaba codo a codo con Montini en varias cuestiones; o sea, estaba “informada”. Que lo hubiera hablado, poco importa. ¿O todo lo que publica usted acá lo hablaron con los pontífices? ¡Absurdo! Segundo, muestra total ignorancia de haber leído los libros de la consagrada que estuvo no pocos años con el Papa. No es necesario que “profetice”: basta con que esté informada, porque no era una mujer con un pañuelo en la cabeza… simpliciter. La revelación no, Señor, “información”, que es otra cosa. Los canarios era uno, y le recomiendo alguna divertida anécdota que cuentan sobre él. Por lo menos no tenía lobos ni lobas al lado, y al que lo tenía, si bien lo apreciaba, lo hizo arzobispo de Milán. Se equivoca sobre el Canon Romano, ya que Pablo Marini, en El drama litúrgico, habla de que se suprimió un 26 por ciento del mismo. Con respecto a San José, el mismo Marini dijo que Pío XII respondió: “No puedo hacerlo, soy solo Papa”. Ahí puede ver la mentalidad contemporánea de su tan “querido Papa”. Espero su respuesta, si es valiente, dado que su ironía no me asusta; me agrada su pedantería. Saludos, Pío.

      2. Señor don Pío, me cuesta encontrar una lógica en sus argumentaciones.
        Usted afirma que sor Pascalina estaba «informada» de todo lo que hacía Pío XII, y esto lo sabemos porque ella lo dice. Ya tenemos ahí un problema.
        Supongamos que efectivamente lo estaba, ¿qué significa «todo» lo que ella sabía? Me cuesta creer que Pío XII le contara «todo» lo que discutía con Montini o lo que ocurría en la Santa Sede. En ese caso, ella habría estado obligada por el secreto pontificio, y no podrían haber revelado nada.
        Pero lo que yo discuto es que usted afirma que Pío XII jamás habría aprobado la reforma de Pablo VI porque lo dijo sor Pascalina. El problema es que eso no lo saben ni siquiera los ángeles. ¿Cómo un simple ser humana va a saber lo que haría libremente otro, once años antes de la muerte de ese otro? Imposible. Sor Pascalina, no lo sabía, usted no lo sabe y yo tampoco lo sé. Pero, al menos, yo tengo un antecedente: Pío XII aprobó una reforma de la misa tan radical como la reforma de la misa que aprobó Pablo VI.
        Finalmente, usted vive recurriendo a argumentos de autoridad: sor Pascalina, el P. Murr, Pablo Marini… ¿Me puede ennumerar, según el libro del Prof. Marini, a quien conoce y aprecio, el 26% de las supresiones del Canon?

      3. Avatar de Desconocido Anónimo

        Señor Wanderer: mando primeramente el texto tomado del libro de Pablo Marini en su versión kindle el cual hice referencia. En otro post sigo con las respuestas que me faltan responderle. Aquí va lo de Marini: «“COMPARACIÓN CUANTITATIVA ENTRE EL CANON DE LA MISA REVISADA POR SAN PÍO V Y CADA UNA DE LAS PLEGARIAS EUCARÍSTICAS DE LA MISA DE PAULO VI (porcentajes aproximados) Porcentaje de texto conservado según la Plegaria eucarística que se utilice Comparando el Canon de la Misa tradicional con cada una de las plegarias resulta que, utilizando • la Plegaria Eucarística I, se suprimió el 26% del Canon romano. • la Plegaria Eucarística II, se suprimió el 61% del Canon romano [*] • la Plegaria Eucarística III, se suprimió el 52% del Canon romano. • la Plegaria Eucarística IV, se suprimió el 45% del Canon romano. [*] ¡Suprimido más de 60% del Canon romano! Precisamente, la Plegaria eucarística II es la más utilizada en todo el mundo. ¿Qué habría pensado de esto el ya fallecido padre Louis Bouyer quien, antes de la Reforma de Paulo VI, escribía?: “El Canon romano, como es hoy, se remonta hacia Gregorio Magno. No hay ni en Oriente ni en Occidente una plegaria eucarística que permanezca en uso hasta este día, que pueda presumir de tal antigüedad. A los ojos no solo de los ortodoxos, sino de los anglicanos e incluso de aquellos protestantes que tienen todavía en alguna medida un sentimiento por la tradición, abandonarlo sería un repudio de toda pretensión por parte de la Iglesia Romana a representar a la verdadera Iglesia Católica”.”

      4. Don Pio, lea bien lo que escribió en el primer comentario y lo que me responde ahora. Usted decía que «se suprimió un 26 por ciento del mismo». No; en todo caso, y según la comparación que hace Marini, se surpimió en relación a las otras plegarias eucarísticas, y no en sí mismo. La diferencia es, como podrá apreciar, radical.

      5. Avatar de Claudio Claudio

        Permítame, Wanderer, agregar a lo que usted señala como único retoque al canon del Misal Romano: la inclusión del nombre de San José. Ciertamente fue hecha por Juan XXIII.

        Además de algunos paréntesis que hacen que algunos renglones sean optativos, se agregaron palabras a la consagración del pan: «quod pro vobis tradetur» y en la consagración del cáliz se quitó «Mysterium fidei» y en el final de la consagración se modificó «Haec quotiescumque feceritis in mei memoriam facietis» por «hoc facite in meam commemorationem».

        No afectan a la validez, pero sí modifican las palabras del canon del Misal Romano en su parte más importante.

  5. Avatar de Desconocido Anónimo

    Peter Kwasniewski no afirma que Pío XII estuviera incapacitado mentalmente, pero sí que su estado de salud permitió que otros sectores de la Curia impulsaran cambios (especialmente en la reforma de la Semana Santa de 1955), y que el papa no supervisó plenamente detalles técnicos. Así que esto contradice al articulista.

      1. Avatar de Desconocido Anónimo

        No voy a entrar en su juego, Señor W. Yo no dije «todo lo que ella sabía» Lea bien. Comienza con la premisa equivocada. Ergo, no estoy obligado a contestarle suposiciones o miopía o alguna cuestión cognitiva suya. Finalmente, los argumentos de autoridad no están insertado en cuestiones de lógicas matemáticas. Por lo tanto, como vive usted y vivo yo, nos gozamos de usarlos. Siga apreciando a sus amigos y deje de tener cierta fobia con los Píos…que sale por los foros de este blog. Atentamente, Pío.

  6. Avatar de unaopinoneinpiu practicallyfearless95badbdbdf

    Querido Wanderer:

    Es la primera vez que comento, y para empezar le quería dejar un gran gracias por todo su trabajo. Es realmente placentero poder leer artículos sólidos y fundados. Gracias.

    Escribo solamente para pedirle una pequeña aclaración. Sigo sus publicaciones hace bastante, y últimamente me llamaba la atención un tema, que no llego a entender en qué sentido lo dice, o mejor, cómo lo fundamenta (tal vez me he perdido alcuna publicación en la que lo explicaba).
    Se trata de cuando, hablando de las consagraciones episcopales que realizaría la fraternidad, dice que seguramente serán causa de que un grupo de neocons comenzaría a acusarlos de cismáticos.

    Mi pregunta es esta: Si efectivamente la fraternidad cae en la excomunión a causa de las consagraciones episcopales sin el aval de Roma ¿no es exacto entonces decir que efectivamente incurren en un cisma? Tengo entendido que si un grupo se separa de la comunión con Roma, sin negar ninguna verdad de fe, sería, de hecho, sismático (no hereje). ¿no es justo entonces decir que los obispos consagrantes y los consagrados incurren en el pecado de cisma?

    Le agradezo mucho si me puede aclarar esta duda. (Y le pido disculpas porque sé que no es el tema de esta publicación).
    Mil gracias.

  7. Avatar de Desconocido Anónimo

    «Esto significa que, contra lo que se cuenta en el mundo tradi, de no haber habido Concilio nos habrían cambiado la Misa exactamente igual» Según lo que Murr asegura que ella – Madre Pascalina Lehnert- le dijo, antes del Concilio Pío XII había considerado permitir que ciertas partes de la Misa (como las lecturas y oraciones variables) se hicieran en lengua vernácula, pero quería que la parte fija (incluido el Canon) permaneciese en latín. Sin embargo, estaba perturbada por algunos cambios concretos, por ejemplo, que Murr no pudiera usar el misal antiguo de Pío XII para su primera Misa en la Basílica de Santa María la Mayor. Expresó también la opinión de que era absurdo pensar que la Misa tradicional hubiese sido “prohibida” por completo o que no pudiera ofrecerse

  8. Avatar de Desconocido Anónimo

    Es impresionante cómo esta reforma pasa desapercibida, al menos según mi experiencia, en los círculos conservadores siendo que es tan grosera. Tuve la oportunidad de vivir el triduo pascual según el rito pre 55 y ahí me di cuenta de que la riqueza perdida es realmente muy grande. Que la reforma no le mueva un pelo a tanta gente dentro del nicho relativamente conservador (críticos del novus ordo) me parece fruto de un espíritu alarmantemente ultramontano. Por denunciar lo escrito en este post nos tratan a nosotros de arqueologistas y excéntricos, es el colmo.

  9. Avatar de Desconocido Anónimo

    Es abusivo comparar la reforma del breviario de San Pío X con las deformaciones litúrgicas de Pío XII en adelante. La primera tenía como propósito principal restaurar una práctica antigua que había prácticamente desaparecido en los últimos siglos (el rezo y canto de la totalidad del salterio a lo largo de la semana, cosa que se había vuelto rarísimo por la cantidad de fiestas que habían inundado el calendario comiéndose los días de feria e incluso los Domingos menores como los del tiempo después de Pentecostés), objetivo que la reforma en ciertos consiguió y en otros no, llegándose a exceder en algunos aspectos. Las transformaciones litúrgicas de la década de 1950 en adelante, por el contrario, no tuvieron como objetivo tratar ningún problema concreto que le importase a nadie concreto; sino que nacieron de mero afán creativo de las comisiones de liturgistas que combinaban paradójicamente el innovacionismo modernista con justificaciones arqueologicistas.

  10. Avatar de Desconocido Anónimo

    ¿Puede explicar mejor, por favor, eso que dice de Pío XII y Mediator Dei 10? Quizá da para otra entrada.

    Y en cuanto a lo del último párrafo ¿San Agustín no hace referencia a una Vigilia Pascual con Misa en sus Sermones?

    Gracias

    1. Avatar de Desconocido Anónimo

      Yo también tuve que ir a leer Mediator Dei para entender ese punto.

      Dice Pio XII que la expresión «lex orandi, lex credendi» no sólo significa que la Ley de la oración determina la Ley de la Fe, sino también que la Ley de la Fe determina la Ley de la Oración.

      Es decir, que para hacer una reforma litúrgica, hay que hacerla respetando la Fe de la Iglesia. Y para juzgar eso, está el Papa.

      El problema es que al Papa se le pueden colar varios camellos… o puede tener una Fe deficiente, como el Papa Francisco. Y eso es un peligro.

      Por eso, mejor dejar la Liturgia como está.

  11. Avatar de Desconocido Anónimo

    Muchas gracias por esta re-publicación. Y no recordaba que «en 1950, también se habían alterado los ritos de ordenación diaconal, presbiteral, y pontifical, para adecuarlos al magisterio de Pío XII.»
    ¿Qué rito utilizarán en las consagraciones los obispos de la FSSPX? Sin duda, el reformado de 1950, así como dicha Sociedad celebran la Semana Santa reformada por Pío XII, que suprimió, entre múltiples otras cosas que irá develando esta serie de artículos que hoy se inicia, la Liturgia de los Dones Presantificados, de la cual se habló en el post anterior. La FSSPX ha incorporado todas las desafortunadas reformas posteriores, hasta 1962 (y perdón por mencionar este tema, ya casi agotado en las publicaciones de las semanas pasadas). En cambio, varios de los institutos ex Ecclesia Dei y sacerdotes diocesanos -denostados por al menos algunos de los miembros de la FSSPX-, amparados por la ex comisión Ecclesia Dei, han recuperado los usos previos a dichas reformas.

    Mary Poppins

  12. Avatar de Frater Abelardus Frater Abelardus

    Tan delicado e importante es este tema, que permite descubrir -no sin asombro – que muchos argumentos en contra del Concilio no son realmente correctos y que varias posturas ‘tradis» adolecen de varias»ignorancias».

    Y todo ello, sin que signifique defender a ultranza el Vaticano II, ni dejar de defender la Tradición.

    Fraternalmente.

      1. Avatar de Frater Abelardus Frater Abelardus

        ¿Ingenuamente generoso, porque el «varios» se queda corto? ¿Equivocadamente generoso, porque el «varios» se queda largo?

        Y una comedida ironía en cualquiera de los casos.

        Fraternalmente.

    1. Avatar de Desconocido Anónimo

      ¿»Muchos»?; ¿»realmente»?; ¿»correctos»?; ¿»varias»?; ¿»ignorancias»?…

      ¿Seguro que usted no defiende a ultranza el Vaticano II?

      ¿Seguro que usted defiende la tradición?

      1. Avatar de Frater Abelardus Frater Abelardus

        Sí. Muy seguro.

        No olvide que las críticas al Concilio Vaticano II (y las críticas a cualquier cosa en realidad) deben hacerse a sus problemas reales.

        Y la defensa de la Tradición también ha de fundarse en la verdad.

        Se puede criticar mal al Concilio, de la misma manera en que se puede defender mal la Tradición.

        Fraternalmente.

  13. Avatar de Desconocido Anónimo

    Santo Tomás cuando habla del signo sacramental menciona que hay cosas que en él son de institución divina, por tanto inmodificables, y otras de institución humana que pueden ser modificadas. Esto se puede trasponer a los rituales de la sagrada liturgia. No deja de ser una verdad teórica. Me parece que no es por ahí donde podría situarse una discusión fructuosa.

    En cambio, la discusión sí podría llevar a algún lado si, aceptando lo anterior, nos ponemos a estudiar cuáles son los argumentos de conveniencia para realizar cambios a los ritos heredados de la tradición. Los defensores de las reformas tienden a decir más o menos lo mismo que lo citado en el artículo: adaptación a la mentalidad contemporánea. La Iglesia católica es una institución sorprendentemente progresista, desde hace algunos siglos. Otras religiones tienen mucho más respeto por sí mismas. Incluso los anglicanos, al ordenar mujeres, están de acuerdo con sus propios principios y valores fundantes. Sólo la Iglesia romana renuncia a sí misma para adaptarse a no se sabe bien qué o quién. Padece una hybris singular y misteriosa.

    Desde un punto de vista meramente humano, todos los argumentos prácticos sugieren la conveniencia de NO modificar los ritos. Precisamente es la disonancia cognitiva entre los signos rituales y la mentalidad contemporánea es lo que hace del rito algo valioso, pues evita que aquellos que toman parte en él perezcan en una encerrona egotista. Esa disonancia es justamente beneficiosa para la salud psíquica del individuo y su desarrollo, como para la sociedad en su conjunto porque favorece su unidad en el espacio y el tiempo, abre espacios de descanso, nutre referentes comunes para la comunicación, permite el establecimiento de vínculos exógamos, entre otras bondades. A veces pareciera como si la reflexión secular tuviera más sentido de lo sagrado que los propios ministros ordenados para ocuparse de ello. Otra inversión simbólica más…

    G. Marivs

    1. Avatar de Desconocido Anónimo

      Sepan disculpar la molestia de una segunda intervención, pero me quedé pensando.

      El «corte» ritual, más allá de su inconveniencia, ya fue realizado hace generaciones. Es un hecho positivo y consumado. Vale decir, la transmisión de una manera de celebrar —en este caso la semana santa (vale lo mismo para los otros ritos)— ya ha sido interrumpida. ¿Cómo puede restituirse una tradición una vez que no queda ya quien pueda legarla a otros? Incluso aunque se dieran las circunstancias en las que la Iglesia decidiera restituir los ritos antiguos, forzosamente sería un trabajo de gabinete y laboratorio por recuperar y estudiar libros viejos, sin que hubiera allí estrictamente hablando una transmisión viva.

      Realmente Roma nos han puesto en un escenario extraño. Algo está roto y no se puede arreglar. No le veo mucha salida.

      G. Marivs

      1. Es que no se ha dado un corte. La Semana Santa se sigue celebrando en varios lugares del mundo -muchos más de los que usted creen- según el orde anterior a la reforma de 1955.

      2. Avatar de Desconocido Anónimo

        De ser así, en buena hora. Ignoro completamente si se hace y cuál sea el alcance. Lástima (para gente como yo, al menos) que sean especies resguardadas en reservas. Entiendo lo del Ojo y me parece prudentísimo, pero habremos de ser varios los nos vemos privados de un bien. Ojalá alguna vez el material genético de las reservas sea llevado por el viento a todos lados.

        G. Marivs

      3. Avatar de Desconocido Anónimo

        En qué documento oficial de la Iglesia me puedo respaldar para participar de un rito cuyo calendario es diferente al resto?

      4. Avatar de Desconocido Anónimo

        Estimado wanderer. El calendario pre-55 no es el mismo. Recuerde que entre otras cosas se suprimen 8vas se agregan festividades como la del 1ro de Mayo y hay bastantes cositas más que como no soy liturgo no recuerdo en este momento. Pero no recuerdo haber quedado impresionado en la cantidad de diferencias que hay entre el calendario pre-55 y el post. No sé si usted se refería a otra cosa.

  14. Avatar de Desconocido Anónimo

    Bajo el pretexto de restaurar los aspectos antiguos, sobre los que existen estudios científicos de dudoso valor […]

    Wanderer, sería de mucha utilidad si pudiera citar algunos. Gracias.

  15. Avatar de janus1870 janus1870

    …una Semana Santa tan modernista como el Novus Ordo del Papa Pablo VI.

    La pregunta que surge naturalmente entonces es ¿se puede participar en una liturgia modernista? Porque si le respuesta es no, ya casi no quedan lugares a dónde asistir a Misa, al menos en Semana Santa.

  16. Avatar de Desconocido Anónimo

    Gracias por el artículo como siempre. Sería interesante que alguien hiciera una tabla comparativa. Solo tengo una duda:

    «elementos absolutamente rompedores con la Tradición, y que arrojan una sombra de duda sobre la ortodoxia de los responsables de la reforma: los catecúmenos, gente que aún no son hijos de Dios, entran en el santuario para ser bautizados; el Viernes Santo, las oraciones solemnes y las super populum del final se leen con el libro sobre el centro del altar, como ocurre en ritos protestantes.»

    A ver, no quiero ser relativista ni laxo ni pasar por modernista pero, no es tal vez un poco exagerado decir que esos ejemplos ponen en duda la ortodoxia? Es decir, yo creo en el valor de la Tradición y que la liturgia no puede tocarse arbitrariamente. Soy consciente del alto valor simbólico de los usos que se perdieron, pero no creo que el hecho de leer en el centro del altar comprometa la ortodoxia ni la fe de nadie. Que lo hagan también los protestantes…

    Es decir, pienso que se puede criticar y hablar de crimen metafóricamente pero también pienso que deberíamos rebajar un poco. No quiero sonar modernista eh, que yo soy de defender la libertad de todos los ritos y de las cosas siempre cuanto más entroncadas con la Tradición mejor, pero me cuesta aceptar que las modificaciones, incluso algunas de las más estrafalarias comprometan la fe

    1. Es probable. Son opiniones, y cualquiera, usted o yo, podemos estar equivocados.
      No me parece sin embargo hablar que los cambios tenían “exclusivamente” un valor simbólico. Creo que la liturgia, y todas sus ceremonias, son mucho más que símbolos.

  17. Avatar de Desconocido Anónimo

    WANDERER, lo que usted publica es muy cierto.

    En relación a la Semana Santa que reza la FSSPX hay que decir dos cosas que me constan:

    1.- Al menos la rezan: del Jueves Santo a la Vigilia Pascual, de lo que soy testigo, entre oficios, comunión sin Misa, Misa Crismal (la Misa más imponente del año) y las otras misas, etc., comprometen a la feligresía en no menos de seis o siete horas diarias. Los pastores se preocupan por que los fieles tengamos una Semana Santa.

    2. He hablado más de una vez sobre la reforma de Pío XII y la respuesta de los sacerdotes siempre fue la misma: no la preferimos, pero no se trata de preferencias. No somos sedevacantistas y sabemos que el Papa tiene entre sus facultades realizar ciertas modificaciones. Aceptamos las modificaciones que se hagan sobre la Semana Santa y sobre la Misa, con un sólo límite y ese límite no es la «validez», pues las distintas reformas pueden ser válidas; sino como sucede con la Misa Nueva, el límite es el «peligro contra la fe».

    Un saludo cordial.

    1. Estimado, una observación: la la FSSPX celebra -supongo- la misa crismal donde está alguno de sus obispos. Los sacerdotes no celebran misas císmales.
      Por otro lado, la importancia de los oficios o de la liturgia no reside en la cantidad de tiempo que exigen a los fieles. De hecho, ninguna ceremonia de Semana Santa es de precepto. Reside en repetir lo que nuestros padres, desde hace 1500, hacían.
      En cuanto a las razones que da la FSSPX son conocidas y las mismas de siempre, y han sido cuestionadas por muchos que saben más que yo.

      1. Avatar de Desconocido Anónimo

        Obviamente, Wanderer.

        Salvo el 2024, jamás faltó la Misa Crismal del Jueves Santo en Argentina.

        Con la consagración de nuevos obispos, supongo que desde el 2027 en adelante, volveremos a tenerla todos los años.

        Un saludo.

  18. Avatar de Desconocido Anónimo

    ¿Quién es el autor de estos artículos que ahora se republican? ¿El propio Wanderer, o algún colaborador externo? Quizás sea cosa mía, pero no me parece su estilo.

  19. Avatar de Desconocido Anónimo

    Querido Wanderer:

    Es la primera vez que comento, y para empezar le quería dejar un gran gracias por todo su trabajo. Es realmente placentero poder leer artículos sólidos y fundados. Gracias.

    Escribo solamente para pedirle una pequeña aclaración. Sigo sus publicaciones hace bastante, y últimamente me llamaba la atención un tema, que no llego a entender en qué sentido lo dice, o mejor, cómo lo fundamenta (tal vez me he perdido alcuna publicación en la que lo explicaba).
    Se trata de cuando, hablando de las consagraciones episcopales que realizaría la fraternidad, dice que seguramente serán causa de que un grupo de neocons comenzaría a acusarlos de cismáticos.

    Mi pregunta es esta: Si efectivamente la fraternidad cae en la excomunión a causa de las consagraciones episcopales sin el aval de Roma ¿no es exacto entonces decir que efectivamente incurren en un cisma? Tengo entendido que si un grupo se separa de la comunión con Roma, sin negar ninguna verdad de fe, sería, de hecho, sismático (no hereje). ¿no es justo entonces decir que los obispos consagrantes y los consagrados incurren en el pecado de cisma?

    Le agradezo mucho si me puede aclarar esta duda. (Y le pido disculpas porque sé que no es el tema de esta publicación).
    Mil gracias.

    1. Estimado, yo no soy teólogo ni canonista, y acusar a alguien del gravísimo pecado de cisma no es cosa baladí. Yo nunca lo haría. En todo caso, algunos podrían decir que hay “actitudes” cismáticas, pero decir “son cismáticos”, ya es más complejo. No me parece a mi que el sólo hecho, grave por cierto, de consagrar obispos sin mandato constituya de por sí un cisma. Entiendo que hay otros muchos factores que tener en cuenta.

      1. Avatar de unaopinoneinpiu practicallyfearless95badbdbdf

        Mil gracias. Quería saber cómo lo entendía. (Disculpe el doble comentario, no sabía bien cómo inserirlo).

  20. Avatar de Desconocido Anónimo

    Querido Wanderer:

    Es la primera vez que comento, aunque lo sigo de hace ya bastante tiempo. Y no quería iniciar sin decirle que admiro muchísimo toda su labor, y es un verdadero placer leer cosas sustanciosas y bien fundamentadas. Gracias.
    Lo que sí quisiera preguntarle, y lo hago verdaderamente con buen espíritu, es por una afirmación que ya he leído varias veces en sus publicaciones, pero no llego a entender todo su alcance, o, mejor dicho, los fundamentos. Lo que me inclina a pensar que, o bien me he perdido alguna publicación en la que usted lo explica, o es un dejarse llevar por cierta pasión en lo que uno dice.

    Por eso le quería pedir si usted puede explicar qué hay detrás del decir que, después de las consagraciones episcopales de la Fraternidad San Pío X algunos necons comenzarán a acusarlos de cismáticos.

    Hasta donde yo llego a entender (que confieso no es tanto), sería la palabra exacta para referirse a un grupo eclesial que se separa de la comunión con Roma sin que haya en cuestión una verdad dogmática que los haría herejes.
    Si la Fraternidad cae en la excomunión a raíz de las consagraciones sin el aval de Roma ¿no estarían entonces en situación de sisma, al menos los obispos consagrantes y consagrados?

    Si tiene la amabilidad de responderme, se lo agradeceré muchísimo, verdaderamente tengo esta duda desde hace varias semanas.

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