por Eck
Al mediodía, a las doce en punto de la mañana, comenzó la ceremonia en la Catedral de la Almudena, engalanada para las grandes celebraciones que ese día iban a ocurrir bajo sus tropicales techos. No había apenas asientos bajo las altas arcadas neogóticas del templo, llenas, repletas, henchidas de gentes vestidas con camisas coloridas y bordadas de flores y frutos, pues era el día de los héroes ucranianos, y no hay mejor honra que recordar a los caídos con símbolos de vida. Ante los pies de los santos iconos y en las primeras bancas estaban aposentados las potestades terrestres, la embajadora de Ucrania, el Delegado del Gobierno y demás potentados y mandamases, testigos privilegiados de tan magno acontecimiento.
Casi con retraso empezó la larga procesión con la cruz y las velas, después innumerables sacerdotes orientales, con ornamentos cándidos y dorados, para aparecer finalmente los obispos coronados con el báculo y la mitra, el arzobispo de Madrid José Cobo y el patriarca Sviatoslav Shevchuk, que bendecía con la cruz al pueblo reunido en torno a su pastor. Subieron solemnemente los sacerdotes las amplias gradas del altar para hacer bajar el Cielo a la Tierra, descendieron ordenadamente los acordes celestes del coro y ascendieron suavemente los inciensos de las oraciones. Imposible es de describir las sensaciones, la paz que se respiraba en medio del rumor estruendoso del mundo, la justicia divina que da tranquilidad al alma, la esperanza de que se solucionasen todos los problemas, la misericordia que todo lo renueva.
Oh, desengaño humano, pues cuando terminó la Divina Liturgia y comenzaron los parabienes debidos a todas las autoridades presentes, saltó el recordatorio de las miserias de este mundo, de las mezquindades, de las servidumbres obligadas de nuestra condición caída y pecadora. Sabíamos bien que poco podía hacer de momento el patriarca Sviatoslav en España más que liturgias, sonrisas, fotos, visitas, reuniones y buenas palabras frente a un vicario soberbio y zote, un cardenal desnortado y ausente y una iglesia local ignorante e indiferente.
Vino a calmar un poco las aguas y poner paz en medio de una comunidad atacada, infamada, incomprendida, exiliada, dividida, y a estrechar lazos con la iglesia de España y eso pasaba por hacer tragar sapos y culebras a su propia gente, a alabar como gran colaborador a un cardenal ninguneante de todos los orientales madrileños y a condecorar a un vicario odiado cordialmente por capellanes y fieles por igual. Imponiendo su resolución, muy meditada, y medidas sus palabras al milímetro, dio el decreto a un jovencito, novato y recién ordenado sacerdote, para pregonar su contenido al universo mundo. Con voz trémula, engolada e infantil, llena de taras y dejes en la pronunciación, se leyó la resolución: se ortogaba la cruz con ornamentos y brillibrilli a Andrés, el vicario, en reconocimiento de sus tan grandes méritos, de su gran labor, heroísmo y martirio por la causa.
¡Axios, axios axios, digno, digno, digno! empezó a cantar el coro a pleno pulmón dejando con la boca abierta a gran parte de la concurrencia y pasmados a los capellanes, puesto que nadie se esperaba este gesto, estas alabanzas y este premio, pero así son las cosas en nuestro mundo.
Reconocemos, pues, nuestra gran derrota y felicitamos al vicario Andrés por su gran victoria, reconocemos nuestro fracaso y alabamos su triunfo porque ha sabido jugar sus mejores cartas en esta partida al usar mejores recursos y listeza para accionar las palancas más adecuadas: mostrar las peticiones y protestas de la comunidad grecocatólica ucraniana de Madrid como ataques a la jerarquía de veinte díscolos cuando no eran más que peticiones de auxilio y de socorro. Inocentes de nosotros que creímos que bastaba con la mera denuncia para atajar el mal, inocentes de nosotros que lo olvidamos, que no recordamos lo importante que es no lo que digas sino lo que la gente entienda de lo que digas, de qué sentido le dé y cómo lo interprete. O, acaso, pardillo y soberbio Eck, con lo que has visto, sufrido y actuado en tu vida, cómo no caiste en la cuenta de que pudieras haber sido usado para otros fines por jugadores más inteligentes y talentosos que tú en esta partida, al manipular a su favor la protestas y los artículos tornándolos en lo que no eran.
Ahora que nosotros asistimos a la función final como convidados de piedra, presentes en la exaltación, en la apoteosis del vicario Andrés, el cual fue tan alabado por su heroísmo, su martirio, por su gran trabajo con los orientales, por su poco hablar y mucho hacer, antífrasis de toda realidad. No dudamos que el patriarca Sviatoslav, tras la imposición de la cruz, y qué cruz, pueda estar pensando secretamente en llamarle a los más altos destinos, en proponerles como futuro eparca, jerarca u obispo en España de su gente, ya que a esta lógica llevan sus palabras delante de todos, quizás así sea.
Decía San Pablo que la caída de los judíos fue la fortuna de los gentiles, si con sus malas acciones ha conseguido tal premio el vicario, sea para calmarlo, convencerlo o por temor o por buscarlo de aliado, con mejores acciones nos podemos preguntar a dónde pueden llevar a Andrés y que fortuna sería para los pobres orientales en España su exaltación y conversión. Raros son tus caminos, Señor, e incomprensibles tus senderos, Altísimo, que confundes a todos con tu insondable sabiduría y dispones tus mandatos a tus tiempos y tus razones que irás revelando. En nuestras manos está hacer todo el bien posible sin pensar en el triunfo o la derrota, pues toda gloria terrenal es vana y vacía, todo premio es humo y nada y toda alabanza muda y hueca si no llevan el sello de la verdad, el bien y la belleza.
Sólo nos resta volver a felicitar al vicario Andrés, rogarle que cambie sus caminos, mostrar nuestro fracaso y afirmar que seguiremos luchando por lo que creemos que es bueno y justo.
¡Sabedor es Dios de que podrán quitarnos la ventura, pero el esfuerzo y la intención, imposible!
Carta abierta de la comunidad grecocatólica de Madrid
Dejemos las vanas glorias de este mundo y sus amores demasiado terrenales y vayamos a lo verdaderamente importante para Dios: su pueblo, su salvación. Las circunstancias de la vida a veces nos presentan la oportunidad de vivir en vivo y en directo las parábolas y ejemplos del Evangelio. En nuestro caso podemos decir que son dos, una en proceso y la otra en potencia.
La primera es la parábola de la viuda y el juez inicuo, donde la mujer no ceja de reclamar continuamente justicia ante un juez que no temía ni a Dios ni a los hombres. Tal fue la insistencia e incordio de la viuda que, finalmente, le hizo justicia para librarse de ella. Pues, bien, es esto lo que esta haciendo la comunidad grecocatólica ucraniana de Madrid. A pesar de todas las taras de la comunidad, taras que han impedido una respuesta más clara, taras que han traído la discordia y el enfrentamiento dentro de la parroquia, taras que han provocado el caos con sus decisiones erróneas e idiocias. Como digo, a pesar de taras se ha mantenido la dignidad de toda la iglesia ucraniana y de su gente. Sigan luchando por lo que es justo, no os canséis de llamar, reclamar oportuna e inoportunamente, y, sobre todo, estén unidos en lo esencial, la iglesia no son sus edificios sino Cristo en medio de su pueblo, de su iglesia, de su comunidad. No dejen entrar la discordia y el enfrentamiento, oponeos con franqueza y con caridad, viendo hermanos equivocados y no enemigos. Apoyen a sus capellanes, sobre todo a los que han gastado años y años de su vida por sus fieles a pesar de ser atacados y difamados. Son como Ivan Kupala (San Juan el Bautista), testigos incomodos que, con su mera presencia y existencia, desvelan la falsedad de tantos. Obrad, pues, como la viuda de la parábola, con paciencia, tesón e insistencia, con dignidad, razón y fe, sin cansarse, sin desanimarse, sin desesperanzarse. Buscad en reino de Dios y lo demás se os dará como añadidura.
Finalmente, y como dije, hay otra parábola o semejanza en nuestro caso y es la pregunta que hace Cristo:
¿Qué padre de vosotros, si su hijo le pide pan, le dará una piedra? ¿O si le pide un pez, le dará una serpiente?
Ya hemos visto como se ha actuado, incluso superando a los fariseos, más dice el Señor de los Ejércitos:
Y aun cuando ellos pudieran olvidarle, Yo no me olvido de ti. He aquí que te tengo grabado en las palmas de mis manos.
No encontrando auxilio en Madrid, me dirijo a Kyiv y no encontrando padres dignos aquí, le llamo allí tras pedir la asistencia de Dios, padre de todos.
Carta abierta al Patriarca Sviatoslav Sevchuk
Decía uno de los más grandes reyes de España, Felipe II, que gobernar a los hombres era el oficio más difícil y duro del mundo y que sólo lo podían entender aquellos que hubiesen probado el mando con responsabilidad de vida y eternidad. Usted bien lo sabe. Pareja a esta dificultad se puede considerar la de aquellos que quieren ser escuchados por los gobernantes para conseguir algo de justicia o para evitar males mayores. ¿De quién fiarse?¿Cómo confiar en lo que nos cuentan, sin ser envenenados, engañados o manipulados por el interés, el egoísmo y la hipocresía que rodean indefectiblemente a cualquier poder? Por este motivo se toman malas decisiones y acciones, muchas veces vistas como irracionales, locas o inmorales por los de fuera por no contar con este hecho. A veces el gobernante es el peor enterado y el más ignorante de una situación
Es lo que pasó con el obispo Stepan Sus, fiado por la información que llegaba de Madrid por parte del vicario Andrés, i druzhi de que lo que ocurría era una mera rebelión de veinte personas contra un mero vicario y su capellán escudero. Engañado por aquellos que tendrían que haberle dicho la verdad por obligación y usado para sus fines de cortar un escándalo que estaba transcendiendo a la opinión pública, tanto ucraniana como española, decidió cortar por lo sano metiendo en cintura a los díscolos e imponiendo su autoridad. Mientras volvía a casa, se formó una gran tormenta, que, nada más bajarse de avión, le estalló por sorpresa. Y es que lo que ocurría aquí, en España, no era una mera rebelión producida por el descontento de unos pocos como creyó el obispo Stepan Sus, sino algo mucho más grave, compendio perfecto de los problemas de la diáspora.
Vladiko, usted bien sabe lo que se está jugando aquí. En menos de medio año hemos tenido dos visitas del obispo para la diaspora, su estancia en Madrid con todo el sínodo permanente y una magna peregrinación ucraniana a la catedral de la Almudena, a pocas horas de unas ordenaciones diaconales diocesanas y a quince días de un viaje apostólico. No es casualidad y no se hace por una mera trifulca parroquial. Un caso de maltrato, de humillación y de cautiverio de una comunidad grecocatólica se ha convertido en el Caso por antonomasia que transciende a la propia iglesia ucraniana.
Por eso quiero agradecer sus palabras y sus decisiones, en especial su apoyo y defensa de los capellanes que durante tantos años han sacado a flote a sus comunidades, y por su empeño personal en poner la bases y estructura del futuro de su iglesia en España, aunque hemos de confesar nuestra perplejidad, como la de todo el clero y el pueblo, ante los desmedidos elogios al vicario Andrés, que casi parecieran sarcásticas porque su comportamiento es exactamente el diametralmente opuesto, y por el otorgamiento casi teatral y rimbombante de la cruz ornamentada.
Los que conocemos situaciones parecidas por haberlas vivido, sabemos bien de estas servidumbres humanas causadas por la ignorancia, la intolerancia y la falta de autonomía, el depender de otros hasta para el mínimo detalle. Sin embargo, también podemos comprender a los fieles y capellanes, que son los que sufren de verdad las consecuencias de este cautiverio, que son difamadas, exiliadas a los confines tanto físicos como morales de la Iglesia. Vladiko, sus feligreses están siendo un ejemplo de dignidad, de lucha y de amor a la Iglesia y a las más gloriosas tradiciones grecocatólicas ucranianas a pesar de algunos comprensibles excesos y faltas. Le ruego que las siga escuchando, dando su apoyo, comprendiéndoles y luchando por ellas hasta el final. En lo que a nosotros respecta, seguiremos apoyando esta causa por justicia, hermandad y amor a la Iglesia de Cristo tal como nos comprometimos. Quiera Dios que se corone la obra por el bien de todo su pueblo y del nuestro.

Shecchuk no es arzobispo mayor? (En vez de patriarca)
Oficialmente es Arzobispo mayor con poderes que le equiparan a un patriarca oriental pero el título es retenido para no provocar fricciones con los ortodoxos (sólo hay que ver la que se ha liado dentro de la Ortodoxia por el tomo de autocefalía otorgado por Bartolome a Kiiv)
Sin embargo, el pueblo, en papeles oficiales e, incluso, en la liturgia se le llama patriarca. Yo sigo este uso: si se llama delante de Dios Patriarca, lo es.
Eck
Una respuesta «lefebvrista». No es patriarca. Punto final. Decir que es Patriarca es usurpar una prerrogativa del Pontífice Romano respecto de las Iglesias sui iuris.
Perdone pero los textos litúrgicos de la Divina Liturgia donde se le llama patriarca fueron aprobados y sancionados por la Sede Apostólica. Si en Roma no hacen problema de que le llamen así delante de Dios con su venia, no voy a ser yo quien les corrija con muchísima menos autoridad.
Eck
Gracias de todo el corazón el apoyo y la información que está mostrando a los fieles ucranianos y a otras nacionalidades en Madrid. Sus sabias reflexiones y los hechos que muestra en este artículo son dignos de admiración. Que esté con Dios siempre !
Muchísimas gracias por tanto apoyo e interés a la crisis con la capellanía greco-católica ucraniana en Madrid,en septiembre se va a complir un año del calvario por el que está atravesando la comunidad greco-católica ucraniana en Madrid,sin ninguna reacción de las autoridades eclesiásticas por parte del Ordenariato en España y de Ucrania. El Vicario don Andrés éstos días está participando en un (otro más) Sínodo de los obispos greco- católicos en Ucrania,como no había pasado nada…
yo estoy muy orgullosa de pertenecer a la diócesis de Madrid y que la Virgen de la Almudena sea la Reina y también la patrona y la concejala..todos los gobernantes de Madrid le reconocen su autoridad.
tambien estoy muy orgullosa de mis Pastores, mis obispos que trabajan incansablemente por su rebaño.
no me gusta que se burlen con sarcasmo de mis pastores ..ni reconozcan los esfuerzos que se hacen por acoger a todos, por dialogar con nuestros hermanos y por hacer sentir a todos en Casa.
Dios bendiga. A mis obispos y a toda la cristiandad. Amen
Con cariño debo decirle al autor que podría haberse ahorrado eso de «iglesia local ignorante e indiferente.» Podríamos ser un poquito más agradecidos al pueblo español que sin ningún deber ha acogido a los refugiados ucranianos (todos muy muy ricos) que están colonizando y gentrificando las ciudades. Un poquito de por favor
El autor habla de los greco-católicos ucranianos que durante 25 años convivan en Madrid,la comunidad pacífica ,devota y trabajadora. Los refugiados ricos vinieron después de 2022 y en su inmensa mayoría no son ni católicos ni greco -católicos algunos ortodoxos que van a la iglesia ortodoxa rusa. La crisis con la capellanía greco-católica ucraniana organizaron el párroco de la iglesia Nuestra Señora del Buen Suceso y el Vicario don Andrés…lo confirmo como uno de los testigo de esta crisis…
Mas, sin embargo, como decía el cántico del antiguo testamento de la liturgia de las horas de hoy miércoles, xiv:
«No multipliquéis discursos altivos,
no echéis por la boca arrogancias,
porque el Señor es un Dios que sabe;
Él es quien pesa las acciones.»
Y como decimos en el Pater Noster:
Fiat voluntas tua.
Amén.
El resumen de la crisis es que han reubicado de parroquia la celebración de la Divina Liturgia. No? Desde el máximo respeto, creo que no es para montar este pifostio.
Ojo, el vicario Andrés debe ser efectivamente un mal bicho hijo de Cobo, no lo pongo en duda, pero francamente, no sé si da para tanto el asunto.
Perdone anónimo, pero yo soy español de pura cepa, nacido, bautizado y criado en Madrid. La iglesia de Madrid si es ignorante de estos problemas. Tendría que haber usado el término «desconocedora», menos peyorativo, pero quería mantener la rima interna con indiferente y la use en su sentido etimológico. Nunca he dudado de la generosidad de nuestro pueblo y su amor por la justicia, de hecho, esta situación es una afrenta contra esos sentimientos. La indiferencia va por Cobo, por el vicario de migraciones y otros cargos curiales locales, cuyas respuestas a muchas peticiones de los fieles superan a Kafka en surrealismo. En cambio, sé que muchos vicarios y sacerdotes diocesanos se han interesado vivamente por el tema y lo han discutido.
Es un problema, el de acoger e integrar en su vida a los católicos orientales con normalidad, muy nuevo para la Iglesia española además le ha venido de golpe. No estaba ni acostumbrada ni preparada históricamente frente a otras iglesias como la francesa o estadounidense, ya con siglos de rodaje. Esto es una desventaja y una ventaja para todos. Una desventaja porque no hay precedentes ni, siquiera personas que pudieran hacer de puente. Por otro lado, una ventaja porque se pueden hacer las cosas bien desde el principio sin inercias posteriores negativas, viendo lo que otras han hecho antes, sus fallos y sus aciertos. Igualmente los fieles y capellanes de estas iglesias.
Respecto a lo último pues hay de todo. Desde el magnate Andrei Portnov, una de las manos de Yanukovich, asesinado en Pozuelo de Alarcon a las puertas del exclusivo Colegio Americano hasta mendigos como he conocido yo mismo. La mayoria por lo que he visto es gente normal, las otras comunidades madrileñas están en Getafe o Alcalá, no en Pozuelo, Boadilla o Majadahonda, los municipios más ricos de toda España. como sería lógica si casi todos fueran ricos.
Por último, hemos de volver a prender a ver a la Iglesia como un cuerpo solidario en el cual todos sus miembros tienen carismas especiales y propios para bien de todos. El rito bizantino, la espiritualidad eslava y la historia de sus santos y mártires son un regalo y enriquecimiento del Espiritu Santo para todos, al igual que los demás ritos, romano, mozárabe o maronita. Y que cualquier injusticia grave en un daño para todo el conjunto y un ataque a la unidad de la Iglesia. Igual si un obispo reprime la misa tradicional. Los Padres de la Iglesia lo vieron claramente, volvamos a ellos.
Eck