Tutorial para que los laicos sepamos cómo proceder con la el galimatias clasificador emitido por Tucho cardenal Fernández en este documento.

Tutorial para que los laicos sepamos cómo proceder con la el galimatias clasificador emitido por Tucho cardenal Fernández en este documento.

Bueno es que se deje de aquellas tonterías, la responsabilidad que ha tomado lo exige. Y creo que el decreto y la nota han sido lo suficientemente claros. Si hubiera excomulgado de golpe y porrazo a todos los que piden una misa lefebvrista (lo que el Papa puede hacer), la queja sería que no tiene en cuenta las diferencias individuales, las condiciones subjetivas y la jurisprudencia tolerante. Como ha tenido en cuenta todo esto, la queja es que lo dispuesto es inaplicable y el decreto no decreta nada suficientemente definido. De los tradicionalistas también se puede decir: «Tocamos la flauta, y no bailasteis; entonamos cantos fúnebres, y no llorasteis».
Aun así, espero que pronto pueda cambiarse al Tucho por un nuevo prefecto que inspire más respeto. No creo que ningún otro hubiera logrado evitar las consagraciones, pero si fama no ha ayudado.
Loretar
¡Por eso hay que excomulgar a los que insisten en hacer estas distinciones!
O sea que si estoy en Mendoza y empecé a ir a misa tradicional porque soy joven y no me gusta en rock and roll… Pero no me gusta la actitud de la fraternidad… Entonces sigo yendo tranquilo
Falta una pregunta: ¿Considera Vd. que con la excomunión Roma desea acabar totalmente con Vetus Ordo lo cual significaría cometer el pecado, según Santo Tomás aún más grave, como es la infidelidad a la verdad?
Tucho condenando lo que él mismo acaba de hacer con la FSSPX.
Ahora un diagrama sobre quiénes se condenan o no, según lo que Tucho sabe de Dios, y si esto incluye a excomulgados.
Falta una pregunta clave: «¿Quieres volver a la plena comunión con la Iglesia Católica Apostólica y Romana? ¿Sí o no?».
En estos días hemos visto en los comentarios en este y otros blogs y páginas religiosas que gran cantidad de seguidores del lefebvrismo se encuentran felices con el cisma, afirmando que ellos son quienes siguen a la verdadera iglesia, y dejando claro y explícito en su palabras que comparten y apoyan la excomunión a la Iglesia católica que, como bien explica el P. Martín en su último vídeo, se contiene (menos explícita) en la «justificación» con la que sustituyeron el mandato apostólico para su ilícita consagración en Ècône. Para ellos, Dios habla por boca de Pagliarani, y toda palabra de Pagliarani es perfecta.
Cuando estudiaba en su día el cisma luterano, imaginaba a los seguidores de Lutero inquietos por exasperantes dudas sobre si seguir al monje que quería volver a la pureza de la fe, o bien continuar en la Iglesia constituida por Cristo y apartada por sus muchos pecados. Y lo mísmo suponía de los sacerdotes de tiempos de Enrique VIII o de los seguidores de cualquier otro cisma en la historia.
Pues no: acabamos de comprobar cómo en un cisma, sus seguidores no sólo no tienen duda alguna, sino que están dispuestos a lanzarse al precipicio en pleno éxtasis de felicidad, con el mayor convencimiento de que Dios y la historia les darán la razón, y despotricando a los cuatro vientos de todo aquel no quiera seguirles en su suicidio. Dios hablaba por boca de Lutero, como hoy Dios habla por boca de Pagliarani: ninguna duda les cabe.
Que Dios les perdone.
¡Qué clavo nos dejó el difunto!
Seamos optimistas y veamos el vaso medio lleno: Dios, en su infinita misericordia, nos preservó de un Francisco II.