Por Raniero da Fiore
Las consagraciones episcopales de la FSSPX y toda la argumentación a favor o en contra de ellas ha puesto nuevamente sobre el tapete una vieja convicción eclesiológica de los seguidores de Lefebvre: la oposición entre una supuesta “Roma Eterna”, tradicional y ortodoxa, contra una “Roma Conciliar”, modernista y herética. La expresión es difícilmente compatible con la doctrina católica sobre la unidad e indefectibilidad de la Iglesia. Por muy grande y profunda que sea la crisis presente, hacen falta verdaderos malabarismos teológicos para justificarla. Sin embargo, no carece completamente de fundamento. Su fuerza proviene de una intuición verdadera que, por desgracia, suele quedar atrapada dentro de una construcción doctrinal insuficiente.
Esa intuición consiste en advertir que la crisis final de la Iglesia no vendrá exclusivamente desde fuera de ella. El misterio de iniquidad no se manifestará únicamente bajo la forma de una persecución externa, de un emperador pagano o de una potencia hostil al cristianismo. La tradición bíblica y patrística siempre contempló la posibilidad de una corrupción interna, de una prueba que alcanzara a la propia Iglesia en su existencia histórica.
Muchos católicos contemporáneos parecen incómodos frente a esta perspectiva. Acostumbrados ―desde Trento― a una apologética defensiva que identifica cualquier referencia a una apostasía eclesial con una concesión al protestantismo, prefieren negar el problema antes que enfrentarlo. Pero la cuestión no desaparece por ignorarla. Por una parte, Cristo prometió que las puertas del infierno no prevalecerían contra su Iglesia. Por otra, san Pablo anunció una gran apostasía y la manifestación del Hombre de Iniquidad antes de la consumación de los tiempos. Ambas afirmaciones pertenecen a la Revelación y ninguna puede ser sacrificada en beneficio de la otra.
El p. Julio Meinvielle formuló esta tensión mediante la conocida imagen de una Iglesia de las Promesas y de una Iglesia de la Propaganda. La primera permanece fundada sobre la palabra indefectible de Cristo; la segunda designa aquella dimensión histórica de la Iglesia donde se hacen visibles las miserias humanas, los compromisos, las ambiciones y las infidelidades. La importancia de esta intuición reside en que no intenta resolver el problema mediante una separación artificial entre una Iglesia verdadera y otra falsa. El misterio permanece abierto, precisamente porque ambas dimensiones coexisten dentro de una misma realidad visible.
Es aquí donde adquiere particular relevancia una de las figuras más extraordinarias de la Cristiandad. Santa Hildegarda de Bingen no fue una visionaria marginal ni una profetisa popular de reputación incierta. Abadesa benedictina, consejera de emperadores y pontífices, autora de tratados teológicos, científicos y musicales, ocupó un lugar excepcional en la vida intelectual y religiosa del siglo XII. A pesar de su inmensa autoridad en toda la Cristiandad, durante la Reforma Protestante los luteranos utilizaron su figura para arremeter contra el papado: en efecto, algunas visiones exegéticas de la santa sugerían una vinculación profunda entre la Iglesia y el Anticristo. Esto le valió un ostracismo de siglos, en los que su obra quedó relegada por sospechosa. No obstante, en el año 2012 el papa Benedicto XVI la rescató de su secuestro luterano, canonizándola y proclamándola Doctora de la Iglesia.
Conviene detenerse un instante en este hecho, pues no se trata de una simple distinción honorífica. Mediante él, la Iglesia reconoce en un autor una eminencia doctrinal particularmente digna de ser propuesta a los fieles. Resulta difícil imaginar que Joseph Ratzinger, uno de los mayores conocedores modernos de la tradición patrística y medieval, desconociera una de las visiones más célebres y perturbadoras del Scivias: aquella en la que el Anticristo es parido por la Iglesia.
Conviene tenerlo presente, sobre todo para quienes diagnostican “antipapismo” con la misma seguridad con que los médicos medievales diagnosticaban desequilibrios de los humores. La idea de que la Iglesia atravesará una profunda crisis escatológica nacida en su propio interior no procede de algún blog tradicionalista, de una teoría conspirativa o de una extravagancia apocalíptica contemporánea. Forma parte de la obra de una Doctora de la Iglesia cuya enseñanza fue explícitamente propuesta por Benedicto XVI al conjunto de los cristianos. Lástima que el mundo lefebvrista no pueda apoyarse demasiado en Hildegarda precisamente aquí, donde más le convendría, pues la autoridad de la santa depende de unas canonizaciones cuya validez acostumbra poner entre paréntesis.
La visión que nos interesa aparece en el libro III del Scivias, dedicado a la historia de la salvación y a la consumación de los tiempos. Hildegarda contempla una inmensa figura femenina que representa a la Iglesia. La mujer aparece coronada y gloriosa, revestida de dignidad celestial. Sin embargo, cuando la mirada desciende desde el ombligo hacia abajo, la imagen comienza a transformarse. Allí aparecen heridas, escamas, manchas y deformidades que simbolizan los pecados acumulados de los hijos de la Iglesia a lo largo de la historia. Y entonces ocurre algo inaudito. Justamente en el lugar “donde se distingue la mujer”, emerge una monstruosa cabeza negra, con ojos de fuego, orejas de asno y fauces leoninas: el Hombre de Iniquidad.
La miniatura que acompaña la visión —realizada bajo la supervisión de la propia Hildegarda y que encabeza este post— posee una fuerza visual aún mayor. La Ecclesia permanece coronada, continúa sentada en su trono, sigue siendo la Esposa de Cristo. Pero de sus propias entrañas surge la cabeza monstruosa del Anticristo.
El Anticristo no aparece como una realidad completamente exterior a la Iglesia. La observación resulta decisiva porque permite comprender simultáneamente el acierto y el error de ciertos análisis tradicionalistas contemporáneos. Su acierto consiste en advertir que la crisis puede incubarse en el interior mismo de la Iglesia visible. Su error aparece cuando intentan resolver esa intuición mediante una división demasiado simplista entre dos Iglesias distintas: la Roma Eterna contra la Roma Conciliar.
La solución posee una apariencia de claridad irresistible, pero termina reproduciendo una lógica profundamente ajena a la tradición católica. El protestantismo clásico procedió exactamente de la misma manera, identificando al Anticristo con el Papado. Allí donde observó corrupción concluyó que la verdadera Iglesia debía encontrarse en otra parte. La visión de Hildegarda resulta mucho más incómoda porque impide semejante simplificación. La mujer coronada sigue siendo la Iglesia, las heridas no la convierten en otra cosa. La corrupción no produce una segunda Iglesia, el Anticristo emerge de sus llagas sin destruir su identidad.
También el p. Leonardo Castellani comprendió la importancia de este problema. En ¿Cristo vuelve o no vuelve? insistió en la necesidad de recuperar ciertas intuiciones tradicionales que la exégesis moderna había abandonado por sospechosas de protestantismo. Particularmente aquella que permite comprender la relación dramática entre la Iglesia histórica y la figura de la Gran Ramera:
“Esta sería la verdad que el Protestantismo se llevó cautiva y que nosotros debemos liberar como a Lucía Miranda” (2004, 30).
No porque ambas realidades puedan identificarse sin más, sino porque la historia de la Iglesia puede verse misteriosamente envuelta en una proximidad estremecedora con aquello mismo que se opone a Cristo.
La imagen castellaniana de Dulcinea ayuda a comprender este misterio. Si bien el sacerdote argentino la utiliza como símbolo de la patria, bien puede entenderse en relación con la Iglesia del final de los tiempos, al mismo tiempo putrefacta y prostituida, al mismo tiempo inocente y santa. La tentación de una mala teología consiste siempre en elegir uno de los dos aspectos y negar el otro. Cierto prurito anti-intelectualista que caracteriza a la FSSPX puede, quizás, estar en el fondo de esto. Empero, la tradición exegética católica obliga a contemplar ambas realidades simultáneamente.
En el fondo, toda la historia de la salvación parece desarrollarse según este mismo movimiento pendular, cíclico, una suerte de sucesión de purificaciones y catástrofes que va in crescendo, como nos enseña Tolkien en sus Cartas. Adán recibe el paraíso y cae, junto con su descendencia, que deberá ser purificada en el Diluvio Universal. Los hijos de Noé, preservados en el arca, terminan repitiendo aquellas acciones y acaban dispersos en Babel. Finalmente, y de modo paradigmático, Dios funda a Israel, heredera de la Alianza y que termina crucificando al Mesías. Aquellos a quienes Dios concede los mayores privilegios se convierten en los protagonistas de las más grandes traiciones.
Dice Castellani en su Apokalypsis de San Juan:
“Cuando vino Cristo eran tiempos confusos y tristes. La religión estaba pervertida en sus jefes y consecuentemente en parte del pueblo. “Haced todo lo que os dijeren pero no hagáis conforme a sus obras.” Cristo no abandonó la Sinagoga por eso, sino que se hizo matar por purificarla. De su corazón abierto nació la Iglesia, que primordialmente fue judía.Cuando Cristo vuelva la situación será parecida. Solamente el fariseísmo, el pecado contra el Espíritu Santo, es capaz de producir esa magna apostasía que Él predijo: “la mayor tribulación desde el Diluvio acá”, será producida por la peor corrupción, la corrupción de lo óptimo” (2005, 209).
Desde esta perspectiva, una crisis final nacida en el interior de la Iglesia no constituye una anomalía, sino todo lo contrario: aparece más bien como la culminación usque ad summum de una dinámica que atraviesa toda la historia sagrada.
Sin embargo, aquí encontramos también el límite infranqueable de esta tradición exegética. Ni Hildegarda, ni Castellani, ni Meinvielle enseñan jamás que las puertas del infierno prevalecerán contra la Iglesia. Tampoco sostienen que la Iglesia desaparecerá para refugiarse en una comunidad de puros (“Cristo no abandonó la Sinagoga por eso”). Mucho menos imaginan una suerte de Iglesia verdadera subsistiendo exclusivamente en pequeños grupos de resistentes que llegan a la enormidad de proclarse a sí mismos “arca de salvación”, como ha escrito el p. Benoît de Jorna, FSSPX.
Es precisamente aquí donde la intuición de Meinvielle adquiere toda su profundidad. La Iglesia de las Promesas y la Iglesia de la Propaganda no constituyen dos sociedades distintas. No poseen dos jerarquías, no tienen dos pontífices, no existen como realidades separadas. Ambas permanecen misteriosamente unidas bajo una misma cabeza visible.
El mismo Papa que preside la Iglesia indefectible puede encontrarse simultáneamente al frente de una estructura eclesiástica atravesada por errores, compromisos y confusiones que favorezcan el avance del misterio de iniquidad. La tragedia consiste precisamente en que ambas dimensiones coexisten.
Si la Iglesia fiel pudiera simplemente separarse de la Iglesia corrompida, el problema sería relativamente sencillo. Bastaría con abandonar la estructura decadente y reunirse en torno al pequeño resto de los elegidos. Eso fue, en esencia, la solución de Lutero. Y constituye también la tentación permanente de toda forma de tradicionalismo que termina imaginándose a sí misma como sustituto de la Iglesia.
La exégesis católica es mucho más exigente. La Iglesia fiel permanece dentro de la Iglesia visible. Permanece bajo el mismo Papa. Permanece dentro de la misma estructura institucional que, simultáneamente, puede estar siendo utilizada por hombres cuya acción contribuye a preparar las condiciones históricas para la manifestación del Anticristo. Claro que esto resulta paradójico, pero las paradojas son la forma de lenguaje habitual de las Sagradas Escrituras. Para entenderlas, evidentemente, es necesaria la inteligencia y la flexibilidad clarificadora del símbolo. Si pretendemos obtener del texto sagrado la misma univocidad taxativa de la Summa acabaremos distorsionándolo sin remedio.
Aquí aparece el verdadero escándalo. La prueba final no consistirá en elegir entre dos Iglesias. Consistirá en permanecer fiel a la única Iglesia precisamente cuando sus heridas resulten visibles para todos. Incluso cuando quienes ocupan los más altos cargos eclesiásticos colaboren, consciente o inconscientemente, con el avance de procesos contrarios al Reino de Dios, la Iglesia de las Promesas seguirá existiendo únicamente bajo Pedro.
La visión de Hildegarda no anuncia una falsa Iglesia destinada a reemplazar a la verdadera. Anuncia algo mucho más inquietante y mucho más difícil de aceptar: la Pasión de la propia Iglesia. Una Pasión en la que la Esposa permanece siendo Esposa aun cuando muchos de sus hijos se conviertan en instrumentos del misterio de iniquidad. La cabeza monstruosa surge de sus entrañas, pero jamás ocupa su lugar. Porque el Anticristo podrá nacer junto a Pedro, podrá servirse de Pedro e incluso beneficiarse de los errores de Pedro; pero nunca será Pedro. Y mientras Pedro permanezca, aun entre las sombras de la última tentación, permanecerá también la Iglesia de las Promesas.

Pingback: El motín de los filósofos I – Wanderer
Falsísimo, la FSSPX no cree que existan dos iglesias con dos jerarquías distintas.
Una reflexión que vale la pena considerar: ¿Acaso esta mezcla de la Iglesia de la Promesa con la Iglesia de la Propaganda no fue prefigurada por Judas, quien estaba vinculado a los Apóstoles? (Traducción automática del francés)
Confusión, confusión, confusión. ¿El Vicario de Cristo, que existe por expresa voluntad de Dios Hijo para guiarnos al cielo, puede conducir a los fieles a la perdición? ¿Nuestro Señor jesucristo tiene cierto grado de maldad, como para permitir que su representante en la tierra nos desvíe del camino correcto? Me parece que en estos análisis, algo se pierde en el camino.
Es bastante más grave que eso: no se trata solo del vicario de Cristo, es la Iglesia de Cristo la da origen al Anticristo. Pero esta idea no es un invento mío, es una visión de una santa y doctora de la Iglesia. Si resulta demasiado difícil de entender no es por defecto de la imagen, sino en todo caso por defecto de nuestro entendimiento.
Saludos.
Raniero.
Pero usted no leyó ni el catecismo. El Papa no está para guiarnos al Cielo. El único mediador entre el Padre y los hombres es Cristo. Pedro está para confirmar en la fe, apacentar las ovejas. Qué grado de confusión pavorosa que tienen los discípulos de Marcelo, que a la postre son los más papistas ultramontanos pues hacen convenientemente depender del Pontífice casi todo de la fe con el único objetivo de mostrar pretendidamente que Roma perdió la fe. Más botones de muestra de la eclesiología lefe de bolsillo.
Me parece que se malinterpretan las palabras de Monseñor Lefevre. En efecto, si hubiese «dos Romas», haría falta otro Papa. Yo interpreto lo que dijo algo así como «gente modernista y herética dentro de Roma» y «gente que sigue la doctrina apostólica en Roma».
No hay que sacar las cosas de quicio.
Me parece bien su interpretación y concuerdo con ella.
Sin embargo, creo que ad intra de la FSSPX, lamentablemente, se tolera e incluso se favorece una interpretación distinta, bastante más drástica y heterodoxa.
Saludos.
Raniero.
Sobre el tema de una Iglesia Eterna y otra postconcilar, es alreves solo hay una Iglesia Católica Apostólica y Romana.
que SSPX actúa de facto como Iglesia paralela manipulamdo estar unida a una Iglesia Eterna ?y atrae hacia sí a los fieles de la Iglesia Militante haciendo perderles la fe verdadera y por que no vuelven a la comunion y obediencia , sea que se sienten más cómodos autonomamente?
El Obispo Eleganti que ama la tradición verdadera y para mi es un santo , en un artículo de infocatolica enumeró cuatro puntos que, a su juicio, evidencian un patrón sostenido de SSPX independencia respecto a la autoridad de la Iglesia:
«En primer lugar, actuar con plena autonomía sin mandato papal ni misión confirmada;
en segundo lugar, operar con obispos que no están en comunión con el Papa y con el colegio episcopal;
en tercer lugar, contar con cientos de sacerdotes no incardinados;
y finalmente, existir en una especie de nirvana jurisdiccional mediante la autoautorización, considerándose los únicos católicos verdaderos, con los únicos sacramentos verdaderos, al menos sin defectos, y la única doctrina verdadera».
El obispo advirtió que estos elementos ponen de manifiesto un problema eclesiológico de fondo cuyas estructuras se asemejan cada vez más a las de una Iglesia paralela.
«Afirman no querer una Iglesia al lado de la Iglesia mientras la están creando y comportándose exactamente de esa manera», señaló, describiendo la posición como fundamentalmente incoherente.
El excomulgado arzobispo emérito Marcelo afirmó pública y explícitamente «Roma perdió la fe» y luego lanzó una narrativa perversamente dialéctica donde la «Roma modernista» que encabeza la «Iglesia conciliar» está opuesta a una supuesta «Roma eterna» tan perenne como etérea y fantástica, que imagino encabezada por una larga fila de avatares pontificios que la rigen desde un Olimpo poblado de aburridos e iracundos Padres de la Iglesia que lanzan rayos por doquier a nuestra Iglesia terrena de hoy.
Si eso no es sacar del quicio católico a una comunidad aparentemente católica, ¿qué lo será? El último artilugio de jurisdicción se esfumó el 1° de julio entre las lonas de Econe.
¿Usted se imagina a San Pedro besando el Corán, organizando la reunión de Asís, colocando un buda sobre el sagrario, invitando a una «avispa» anglicana a bendecir a los asistentes, tolerando que los otros apóstoles celebren misa en acción de gracias por los 50 años de pecado público de una «pareja» contra natura, etc., etc., etc.?
Hay que ser ciego voluntario para no ver que la fe de la «Iglesia de hoy», como Ud. la llama demostrando que no la identifica con la única Iglesia de siempre, no es la Fe transmitida por los Apóstoles. Releer los comentarios de Adriel podría ayudarlo a entender algo de este misterio de iniquidad.
Anónimo del 7 de julio de 2026 a las 04:09 yo no me imagino nada, simplemente recuerdo a Pedro negando 3 veces a Cristo, que fue bastante más lejos que un protocolar beso a un Corán. Y con tal mala suerte que quedó registrado en el Evangelio en vez de en las cámaras de Vatican News, que por suerte aún no forman parte de la Revelación.
Si quiere escándalos, lea los Hechos. Pidale a ChatGPT que le enumere todos los pecados de las comunidades cristianas denunciados en las epístolas. Recuerdo a un joven cristiano admirado por sus amigos por acostarse sistemáticamente con una sensual señora casada de la comunidad. De aquellos polvos estos lodos y nada tiene que ver con los ridículos encuentros de Asís que organizaban los ñoquis de la Curia. Buena suerte con el arzobispado mundial de la Santa Sede de Econe gobernado por el padrecito Pagliarini.
Anónimo del 8 de julio a las 15:45. Su argumento no se sostiene por ningún lado. En primer lugar, San Pedró jamás usó de su autoridad para obligar a los demás apóstoles y fieles a negar a Cristo como él. En segundo lugar, invocar el protocolo y la mala suerte para justificar una aberración es ridículo además de un autoengaño. Con esos criterios, todo es lícito. El puñado de incienso que los mártires se negaban a echar a los ídolos también era un gesto protocolar. Y por último, «los ridículos encuentros de Asís», como Ud. los llama, fueron organizados por JPII en persona y han escandalizado a millones de almas. Ay de aquél por quien llega el escándalo.
Lo veo a Ud. peligrosamente cerca de exclamar con Lutero: -Peca. Y peca fuerte…
No le deseo buena suerte porque los padrecitos de la FSSPX me han enseñado desde mis primeros años que tal cosa no existe. Simplemente, lo tendré a Ud. presente en mis humildes oraciones. Y que Dios se apiade de todos nosotros, los pobres pecadores.
Por buena que sea esta reflexión de Raniero, que lo es, hay un punto erróneo –o una distracción– común a muchos: emparejar o asimilar la Bestia de la Tierra con la Bestia del Mar. Para resumir: del seno de la Iglesia más bien podría sobrevenir el Falso Profeta, y su protegido, el Anticristo, lideraría la oscuridad exterior. El diablo va a servir el mal en los dos mostradores.
AB
La Roma Eterna = ley, tradición y fe divinas REVELADAS, INMUTABLES E INFALIBLES.
La Roma conciliar modernista = leyes meramente humanas imperfectas, incoherentes e hipócritas que se pliegan al mundo y que, por tanto, son DESECHABLES.
No existe dificultad alguna en lo que respecta a la eclesiología tradicional, que la FSSPX defiende. La indefectibilidad de la Iglesia atañe a la fe y a la moral reveladas e inmutables; nunca se refirió a cuestiones de administración y pastoral política mutable.
Incluso la pena de excomunión por consagrar a obispos sin mandato papal es una ley humana, introducida recién en 1951, que puede revocarse en cualquier momento, tal como Benedicto XVI anuló el documento de la excomunión de 1988. Otra cosa sería si la excomunión se debiera a la negación de un dogma revelado, como el de la Eucaristía, lo cual no ocurre aquí. Hasta 1950, las consagraciones sin mandato conllevaban únicamente la suspensión, no la excomunión, y se juzgaban caso por caso.
Sin embargo, hoy en día, en la Roma incompetente dominada por modernistas, se promueve a los herejes que niegan el debido honor a la Eucaristía en lugar de excomulgarlos. Dios sabe todo esto; Él recompensará a quienes han sido agraviados e impondrá a los fariseos conciliares el destino que merecen en la eternidad. ¡Ay de aquellos que cuelan el mosquito pero se tragan camello!
¿Y esto que usted dice también es revelado?
¿También es revelación su actitud de desprecio por la Ley canónica?
Iba a leer concienzudamente el artículo porque parte de una premisa verdadera (la falsa eclesiología de la FSSPX); pero la mera referencia a Castellani y Meinvielle como referencias me ha desalentado. Ellos, en su momento y cuando otros sí «LA VEÍAN», no la vieron. Es más: Castellani incluso se burlaba de quienes sí «LA VEÍAN». Meinvielle inventó aquéllo de la «Iglesia de la Publicidad», etc., insostenible desde la eclesiología católica. Saludo cordial. B.A.P.
Dijo un cecuciente:
Esclarézcanos y cuéntenos: ¿qué es lo que usted VE y que otros VIERON, pero que Castellani y Meinvielle NO VIERON y que muchos de aquí tampoco?
La eclesiostología de la FSSPX no es falsa: es la de siempre; esto es, la TRADICIONAL.
¿La eclesiología en la cual un comité de curas elige obispos y los ordena para darle continuidad al aparato sacramental de su grupito es «eclesiología de siempre»? ¿Curas sin licencias autoconstituidos en pretendidos tribunales canónicos que dictan sentencias vinculantes? Ni los ortodoxos de Oriente se atrevieron a tanta aberración y usurpación de potestades. Es casi la versión religiosa de la comuna de París.
Usted no dimensiona la catástrofe eclesial en la que están sumergidos.
Excelente artículo que invita a pensar mas allá de lo que nos resulta evidente, trayendo un poco de claridad a toda esta gran confusión. Lo compartiré con quienes por estos días me hablan de este tema. Muchas gracias.
Después de varios días leyendo artículos y comentarios, respecto de las excomunión es y la FSSPX, lo único que queda decididamente claro es .. LA CONFUSIÓN.
Casi que, cada quien podría elaborar su propia tesis, a partir de las variopintas eclesiologias personales, y desde las cátedras personales arrojar anatemas aquí y allá.
Nada de todo esto parece conducente.
La Confusión está instalada, para sorpresa de nadie, y con la ayuda de muchísimos.
Y… Será aún muchísimo peor en los años por venir.
y no… No soy pesimista en absoluto.
En mi opinión, este es el artículo más importante de la historia de este blog.
Hola El Wanderer una pregunta,
ahora tengo que confesar mi desconfianza en el Vaticano y en el Papa con esta decision? Es eso un pecado??
Gracias Liliana Vogler.
No soy Wanderer. Pero creo que no es necesario que juzguemos una difícil situación canónica que ni los expertos se ponen de acuerdo. Sentir desconfianza no sería un pecado. El papado actual tiene otras acciones que muy justamente generan desconfianza.
Igual que Santa Hildegarda, Ana Catalina Emmerick también «vio» dos iglesias al fin de los tiempos, una verdadera y santa y otra falsa y apóstata. Mientras unos construían la verdadera, los de la falsa la destruían. En realidad, yo creo que existe una sola Iglesia que hoy está infiltrada por obispos y cardenales apóstatas que han trepado hasta las altas cumbres y desde allí trabajan para demoler a la Iglesia desde adentro a fin de conciliarla con el mundo, tal como San Pablo anunció en su Segunda Carta a los de Tesalónica al profetizar que al fin de los tiempos y antes de la venida del Inicuo, la Iglesia caerá en la apostasía. Visto así, creo que más allá de la discusión estéril sobre si hay una sola iglesia o dos lo que realmente debiera preocuparnos es entender que con ponerle el cartelito de cismáticos sólo a los de la Fraternidad, lejos de ponerle fin al problema el resultado será multiplicar el cisma hasta límites hoy desconocidos. Habría que avisarle a Tucho Fernández que antes de gritar las hurras, mejor que se vaya preparando porque esto recién empieza. No sea cosa que dentro de poco el que caiga en desgracia sea él…
Fuenteovejuna
No le carguemos toda la cuenta a los Tuchos ni a eclesiologías extravagantes: a la conducción de la Fraternidad también le faltó lectura política de los tiempos que corren y de quien ocupa hoy la sede de Pedro.
Porque, claramente, ya no estamos en 1988. Después de cuatro décadas, ni el estado de necesidad ni la desobediencia significan lo mismo. Tal vez la FSSPX confundió la paciencia de Roma y la benignidad de Francisco con una autorización tácita para seguir corriendo el límite. Y lo corrió hasta el punto de que es un tal señor Pagliarani —sacerdote, que yo sepa ni obispo ni ordinario de ningún lugar— quien se dirige al Romano Pontífice pretendiendo clavar sus tesis en la puerta de Wittenberg. (¿Quiénes serán, esta vez, los benéficos príncipes alemanes?)
Además, no tuvieron en cuenta que este es el momento político de los outsiders. Leyeron a León “a la europea”, como si fuera un viejo vizcacha de la Curia, habituado a administrar tensiones, conceder salidas parciales, tolerar arreglos incompletos y acompañar situaciones irregulares. Pero no: estamos ante un estadounidense con mando, no ante alguien formado en la administración elástica de las ambigüedades romanas.
No solo eso: también estamos ante un fraile de coro y mendicante. Y cualquiera que se haya topado alguna vez con la ira de un superior de ese palo frente a una desobediencia entiende perfectamente de qué hablo. Ni hablar de cómo habrá tomado el souvenir de los cuatro vinos, con sus lindas etiquetas dedicadas: no era precisamente el signo de austeridad que reclamaba el famoso estado de necesidad.
Conviene no olvidar nunca que los agustinos suelen ser bravos.
Poca prudencia, poca política y poca calle.
(“Ah, pero los alemanes…” Sí: son más pícaros; tiran de la cuerda, pero no cometen delitos penados con excomunión latae sententiae en el Código de Derecho Canónico).
Hildegard
León XIV es bravo con la Hermandad, pero ¿y con los herejes alemanes? ¿Y con los cardenales y obispos que bendicen uniones homosexuales? Con esos es manso como un cordero.
Según el canon 1364 – § 1″el apóstata de la fe, el hereje o el cismático incurren en excomunión latae sententiae«. ¿Acaso no han incurrido en herejía los alemanes (y no sólo los alemanes)?
No entiendo por qué los lefes no hicieron las ordenaciones en tiempos de Francisco. Estoy casi seguro que no los habría excomulgado
Anonimo de las 15.25, la propuesta, el camino, debe ser siempre la defensa de la verdad, sin claudicar en las enseñanzas de las Escrituras y la Tradición bimilenaria de la Iglesia, y sin aceptar las herejías que hoy reinan en gran parte de la jerarquía (y hacia abajo). El buen combate con la vista puesta en Nuestro Señor, y así un día, con la ayuda de su gracia, poder verlo cara a cara. Recemos por esta Iglesia que excomulga a católicos y abre los brazos a herejes, idólatras, artistas no católicos, homosexuales, etc.
Isabel de Castilla
Señora de Castilla, la Iglesia excomulga a católicos que apoyan un movimiento clandestino que hace décadas vive totalmente apartado de la autoridad apostólica y que se sigue creando su jerarquía paralela. Una secta que cree que su sentido de la estética católica decimonónica y su exhaustivamente selectivo corpus doctrinario le confiere las promesas de Cristo a su Iglesia.
Si hay algo que deben reconocerle a los sinodales alemanes es que fueron mil veces más inteligentes que ustedes, tal que cuentan con obispos y curas aliados sin tener que ordenarlos contra la voluntad pontificia, y siguen manteniendo un status que les permite mantenerse como interlocutores con la Santa Sede sin decretos de excomunión.
En el medioevo Econe habría sido arrasada como Cartago por un ejército de mercenarios suizos, por atentar contra la unidad de la Iglesia bajo la premisa de que Roma perdió la fe. Es más, Lefebvre seguramente habría sido declarado hereje por negar las promesas de prevalencia de la Iglesia frente al Hades. Han tenido muchísimo margen de maniobra con la paciencia infinita de Pablo VI, Juan Pablo II, Benedicto, Francisco y León, y se creyeron que se podían salir con la suya sin sanciones. Mala lectura.
No se sulfure; recuerde que los papas están excomulgados por los bizantinos.
Y para muchos «hermanos separados», la Iglesia Católica sigue siendo la «Gran Babilonia» o la «Gran Prostituta», como san Lutero de Eisleben y san Calvino de Ginebra enseñaron.
Simplemente no se puede contentar a todo el mundo.
(In God we trust)
Lo que tiene la Iglesia Sinodal Alemana es la financiación obligatoria a través del Ministerio de Hacienda Federal.
Eso es lo que le da fuerza…
y las jugosas donaciones anuales que hacen con parte de esa fortuna al Vaticano.
(«tanto tienes, tanto vales» )
En la iglesia es más importante mantener la fe que las estructuras con su obediencia ciega. Me quedo con la fe usted siga obedeciendo. Y no alabe a los alemanes por picaros y denoste a los católicos fieles por ingenuos.
Anónimo del 5 DE JULIO DE 2026 A LAS 05:53 le cuento que lleva sesenta años de atraso en las novedades de la Iglesia. Las excomuniones mutuas entre el Papa y el Patriarca Ecuménico de Constantinopla se levantaron en 1965.
Para ponerlo en contexto, fue exactamente el día anterior a la clausura del Vaticano II, cuya totalidad de documentos firmó Mons. Lefebvre y de los que habló maravillas a su congregación de espiritanos. Después pasaron cosas.
En el año 1956 Joseph Ratzinger publicó, en la Revista de Estudios Agustinianos un artículo donde se refiere a Ticonio, mitad del siglo IV. que algunos calificaron como hereje donatista, y fue un gran teólogo sobre el que se inspiró San Agustín para escribir «La Ciudad de Dios». En un fragmento de su «Liber Regularum», llamado «De diabolo et eius corpore» se concentra Ratzinger y afirma: «el contenido esencial de la doctrina del «corpus bipartitum» consiste en la tesis de que el cuerpo de la Iglesia tiene dos lados o aspectos: Uno «siniestro» y otro»diestro»; uno culpable y otro bendito, que constituyen, sin embargo, un solo cuerpo. …Ticonio halla expresada esta tesis en aquellos pasajes de las Escrituras en los que se hacen visibles no sólo los dos aspectos, sino también su cohesión en un único cuerpo: «fusca sum et decora», dice la esposa del Cantar de los Cantares (I, 4), «soy negra y bella», es decir, la única esposa de Cristo, cuyo cuerpo es el de la Iglesia, tiene un lado «siniestro» y uno «diestro», comprende en sí tanto el pecado como la gracia. La diferencia con San Agustín, que se inspiró en Ticonio y su idea de una Iglesia «permixta» de bien y de mal. No hay en él, observa Ratzinger, una clara antítesis entre Jerusalén y Babilonia. Jerusalén es simultáneamente Babilonia, la incluye en sí misma. No desarrolló, como luego Agustín, una doctrina de las dos ciudades, sino la de una sola ciudad con dos lados». La consecuencia es que la Iglesia, hasta el Juicio Final, es a la vez Iglesia de Cristo e Iglesia del Anticristo. «De ello se sigue que el Anticristo pertenece a la Iglesia, crece en ella y con ella hasta la gran discessio, que será introducida por la revelatio definitiva». Ver Giorgio Agamben «El misterio del mal -Benedicto XVI y el fin de los tiempos» pp. 16/18.
Inevitable pensar en la parábola del trigo y la cizaña, que crecen juntos.
Luego de leer mucho estos últimos días, y leer el regocijo malsano de los que festejaron las consagraciones… y el de los que festejaron las excomuniones… Y leer los mismos cansados argumentos de siempre en los que la Frate es una víctima pura, inmaculada e inocente, a la que Roma siempre y en todo momento ha tratado con la crueldad de un villano gótico… Me quedo con aquello de santa Catalina en El Diálogo:
Si las tribulaciones de la Iglesia son pasiones como la de Cristo su Esposo, ciertamente lo que nos toca es padecerlas, es decir, sufrir en ellas; y esto a todos nos cuesta, empezando por quien estas líneas escribe. Pero no hay otra manera de sobrevivirlas con fruto.
exveteranova
Cualquiera que haya seguido con una mínima atención la cuestión lefe al menos entre 2007 y 2012 puede saber que el lefebvrismo no hace teología sino que difunde propaganda. Esto no es una crítica sino una constatación de hechos. No sé si será anti-intelectualismo pero si resulta bastante evidente que todos comen de los mismos ultraprocesados. No hay vida reflexiva ni teológica así. Otro indicio mas de vía muerta (y lo lamento por los que se arrimaron buscando agua viva, vida en abundancia).
«La via Muerta» asi se llamaba un librito de Juan Octavio Lauze…ahora entiendo de que nos hablaba el francès.
Yo no comparto todas las posturas de la FSSPX, pero no puedo entender tanto odio hacia un grupo sin cuya contribución, por ejemplo, la Misa tradicional estaría hoy extinguida o casi y el catolicismo tradicional sería inexistente o insignificante.
No entiendo por qué insisten algunos en que sin la frate la Misa tradicional habría desaparecido.
Demuestra una falta de fe bastante obvia.
La Frat exigió la liberación de la misa tridentina para TODOS los sacerdotes del mundo como condición sine qua non para iniciar las conversaciones con Roma hace casi veinte años, cosa que le fue concedida por Benedicto XVI.
Todos los Ecclesia Dei y demás, desde la San Pedro hasta el Padre Highton, existen porque la FSSPX dio la batalla. La ingratitud y la memoria corta son dos defectos muy feos, pero tan cómodos…
No es odio sino constatación de hechos.
La extinción de la Misa tradicional, además de ser una falacia contrafáctica, no tiene sustento ya que existían organizaciones, congregaciones y movimientros tradicionalistas mucho antes de la FSSPX. Y también a partir de 1988. La contribución más significativa de la FSSPX fue la de generarle mala publicidad al arco tradi que acordó con Roma.
Un ejemplo de propaganda, pues.
Pero no es esa la realidad.
Anónimo de las 10:59: primera vez que oigo esto que usted dice, que según Summorum Pontificum salió solamente como exigencia de la FSSPX para las negociaciones. ¿Es algo que usted dice porque le llegó de oídas, o tiene una fuente o referencia confiable para lo que afirma?
exveteranova
Quisiera responder al comentarista “exveteranova” sobre este punto que me parece importante aclarar:
Dos condiciones puso la FSSPX, desde 2001, para entablar conversaciones con Roma: que fuera liberada la misa tridentina para TODOS los sacerdotes del mundo y que fueran levantadas las excomuniones a los cuatro obispos consagrados en 1988.
Estas condiciones fueron reiteradas en múltiples ocasiones y figuran en muchas entrevistas y documentos. En éste, por ejemplo, un comunicado de Mons. Fellay publicado en 2001: Mgr Fellay, le 22 janvier 2001 : le cardinal Hoyos a eu un 1er contact direct avec les évêques de la Fraternité en août • LPL
En ese entonces, la respuesta del cardenal Castrillón Hoyos no fue favorable, como puede verse en este otro comunicado de la FSSPX publicado también en 2001: Le cardinal Hoyos et la Fraternité Sacerdotale Saint-Pie X – Mai 2001 • LPL
Es curioso que afirmen que la FSSPX pedía la liberación de la Misa tradicional para todos los sacerdotes del mundo, habiendo testimonios de gente desde el lefebvrismo que dice que sus sacerdotes desaconsejan acudir a otra Misa tradicional que no sea de la FSSPX.
Hay algo que no cuadra aquí.
«Voie de Garage» era el modo en que el doctor Carlos Alberto Disandro, (de ilustre memoria, para mí) se refería a la FSSPX. En aquella época, que la inmensa mayoría ve como de mayor confusión, en realidad todo era mucho más claro.
S. Hildegarda con su visión es, creo , una importante punta para examinar todo el asunto.
Claro, ¿la «vía viva» sería qué? ¿El Sínodo -los mejores teólogos de la Iglesia según Francisco- que promueve la ordenación de mujeres y el matrimonio de homosexuales? ¿Las herejías de Tucho, «gran teólogo» según el Papa León?
La vía viva es la Vid y sus sarmientos. A lo mejor se le pasó de largo esa lectura.
Ahora que los clérigos suspendidos organizados en la autodenominada FSSPX han sido excomulgados y ese asunto zanjado hasta que decidan que hay acuerdo posible con Roma, creo que la gran tarea del catolicismo tradi es despegarse de una vez por todas del sectarismo lefe, por el que siempre se ha sentido corrido por derecha, para dibujar los contornos de una identidad definitiva que aporte renovación y tradición a las nuevas generaciones de conversos mientras vivimos en esta paradoja de Tuchos e Hildegardas.
Sería un portazo en la cara de la FSSPX, la abrogacion de TC, algo que creo que León no va a hacer, espero que @pontifex me desmienta. Mientras tanto puedo creer que la gran barrera que ha mantenido a flote el rito antiguo. Los movimientos anteriores a Lefebvre que trataron de defender la misa tradicional en latín, quienes son dónde están?
“¡No colaboraremos! ¡No colaboraremos!”
Mons. Lefebvre, 1988.
«Non debemus, non possumus, non volumus»
S.S. Pio VII, 1809
Es un artículo muy interesante y creo que está escrito desde una delicada honestidad intelectual, sin embargo, creo que hay un error fundamental que, en mi opinión, invalida la propuesta interpretativa. Y la clave está en esta frase:
«La mujer coronada sigue siendo la Iglesia, las heridas no la convierten en otra cosa. La corrupción no produce una segunda Iglesia, el Anticristo emerge de sus llagas sin destruir su identidad.»
Es cierto que la Iglesia puede estar herida y sigue estando coronada (porque su cabeza es Cristo) y no por ello se convierte en otra cosa, pero en este caso y se ve claro en la ilustración de Santa Hildegarda, la corrupción sí que ha producido otro «cuerpo», distinto al de la mujer, una falsa iglesia, el cuerpo del anticristo, que sale de ella, se separa de ella y se eleva hacia el Cielo para desafiar a Dios, antes de ser arrojada al abismo. Y esto se entiende perfectamente desde la biología: el cuerpo de la madre es algo distinto del cuerpo del hijo, aunque uno contenga al otro durante nueve meses.
Si añadimos la intuición del P. Meinvielle sobre las dos iglesias, el cuadro queda más nítido: sabemos que solo hay una Iglesia verdadera, la de las Promesas, por lo que la iglesia de la Publicidad es una iglesia falsa, que imita a la verdadera y trata de suplantarla por medio de la visibilidad. Ambas están dirigidas por un mismo papa de «actitudes ambiguas» para que «aparente y exteriormente» parezca que son la misma, pero no lo son. Esta ambigüedad que en realidad es un engaño, hace que muchas personas crean estar en la verdadera Iglesia por estar dentro del cuerpo físico de la mujer, cuando en realidad forman parte del cuerpo del anticristo.
Lo que identifica a la verdadera Iglesia es que permanece unida a la cabeza que es Cristo y no pasa a formar parte del cuerpo del anticristo, aunque este sea todavía un embrión. Lo que hace crecer ese embrión es la apostasía de los miembros de la verdadera iglesia, cuantos más fieles se adhieren al error, abandonando la verdadera doctrina, más crece la falsa iglesia y más cerca está de manifestarse públicamente el anticristo
Así se entienden las Escrituras, cuando San Pablo dice en 2 Tesalonicenses 2,3, que primero tiene que venir la apostasía y después la manifestación del inicuo, el hijo de perdición, que se elevará hasta hacerse adorar como si fuera Dios, antes de ser destruido por Cristo en Su Segunda Venida.
Así también se entienden las palabras de San Juan (1 Juan 2,18): es la hora final y viene el Anticristo, lo sabemos porque muchos que parecían de los nuestros se han hecho anticristos. Han salido de nosotros, pero no eran de los nuestros porque no han permanecido con nosotros.
O el reproche de San Pablo en Gálatas 1,6: me sorprende que tan pronto os apartéis de Cristo y os paséis a otro Evangelio.
O San Pedro en 2 Pedro 3,17: estad en guardia para que los impíos no os arrastren con sus errores y caigáis del sólido fundamento en el que estáis.
Esto no pretende apoyar la postura de la FSSPX, sino hacer ver que la teoría de las dos iglesias no es incompatible con la fe católica, siempre que no se identifique que el cuerpo del anticristo es lo mismo que el Cuerpo místico de Cristo, aunque uno salga del otro o que ambos «cuerpos» son una misma Iglesia.
Adriel, excelente su aportación muchas gracias.
Zuma
La nota q leemos no afirma que haya dos iglesias. La iglesia es una santa en su fundador y pecadora en sus miembros. Lo que afirma a mí entender la nota es la iglesia sería algo así como el terruño donde se siembra el trigo de Cristo y también tentador deja su semilla (cizaña) que parece trigo pero no lo es. Será precisamente la ciega final cuando se produce la separacion. No antes y solo puede hacerlo el cargador Divino.
Debemis estar atentos, prevenidos, saber que nuestro corazón alberga (sin caer en maniqueismos) el amor de Dios hasta el desprecio de si y el amor de si hasta el desprecio de Dios.
Definitivamente, el comentario de Adriel es muy superior al artículo mismo. Bravo.
Adriel, gracias por su opinión. Me ha iluminado pero después de pensarlo creo que no se ajusta del todo:
1)la Iglesia tiene dos partes diferenciadas. De la cabeza hasta un poquito antes “donde las mujeres se distinguen”
2)”donde las mujeres se distinguen hasta los pies”
la primera está coronada, conserva su limpieza y belleza. Hablamos del último reducto que los del mandil no han podido mancillar: doctrina perenne (Denzinger) y el altar con la Eucaristía reinando
la segunda parte está herida, manchada, con costras, con suciedad. No está cubierta sus vergüenzas y parece como si fuese penetrada de fuera para ser corrompida por dentro. (¿Lo que comenzaron los Carbonari?)
lo que nace es el anticristo, figura personal. No es un movimiento, es una persona. Se dice que el anticristo será el hijo de una falsa monja hebrea y un obispo.
creo más plausible lo de la Ciudad de Dios y del hombre, localizadas en el mismo sitio. Al igual que la Iglesia de las Promesas y la Iglesia de la Propaganda. Cada miembro de la Iglesia, como las células del Cuerpo, se posicionan en uno u otro lugar por sus obras y hábitos, para la vida o para la muerte (células cancerígenas).
Le agradezco su réplica y permítame responder a sus objeciones.
No es que haya dos partes en la Iglesia, sino que aquellos miembros que están más cerca de la cabeza que es Cristo, gozan de mayor fe, gracia y luz y aquellos que están más alejados de Quien es la Vida, están más heridos, manchados y enfermos, porque están más cerca del error, de la impiedad y de perder la fe, lo que les situaría fuera de la Iglesia.
Por eso estoy de acuerdo con usted en que los fieles somos como esas células que deben elegir entre pertenecer al cuerpo de la Madre y tratar de estar lo más cerca de la Cabeza, o separándose de Ella, terminar formando parte del cuerpo del anticristo.
El anticristo es una figura personal, pero para que pueda manifestarse necesita tener un «cuerpo», que es lo que el Catecismo llama «impostura religiosa» en el punto 675. Una falsa iglesia que imita a la verdadera para engañar a los hombres y que se unan a ella al «precio de la apostasía de la verdad». Ese es el «misterio de iniquidad» del que San Pablo nos habla en 2 Tesalonicenses 2,7:
«El misterio de la iniquidad ya está obrando ciertamente, sólo hay el que ahora detiene hasta que aparezca de en medio».
Ese misterio de iniquidad es como un cuerpo/tumor maligno que, desde el principio, está actuando desde el interior de la Iglesia para destruirla y ha ido creciendo con cada herejía y con cada ataque que ha surgido del interior de la Iglesia.
Pero también ha ido disminuyendo conforme la Iglesia defendía la verdadera fe y extirpaba de su comunión a los herejes, miembros gangrenados, para preservar al resto de miembros sanos. Esto es lo que detenía el misterio de iniquidad para que no «apareciera de en medio», es decir se manifestara públicamente como un cuerpo distinto del de la verdadera Iglesia.
Si el error no se combate, este tumor cada vez obtiene más fuerza, crece, se desarrolla, nutriéndose de aquellos que están más alejados de la cabeza que es Cristo y pudriéndolos para incorporarlos a sí mismo.
Cuando el anticristo se manifieste, la Iglesia verdadera parecerá haber desaparecido, porque se habrá producido la gran apostasía y se cumplirán las palabras de Nuestro Señor en Lucas 18,8. Pero como las puertas del infierno no prevalecerán contra Ella (Mateo 16,18), siempre habrá un mínimo de fieles que mantengan encendida la luz de la fe, manteniendo la presencia de Cristo en la Tierra hasta el fin (Mateo 28,20).
Esto es perfectamente compatible con la imagen de las dos Ciudades de San Agustín, porque verdaderamente son dos ciudades distintas (dos cuerpos) aunque convivan en el mismo espacio, que es el mundo, una está destinada a la gloria eterna y la otra a la muerte eterna.
Creo que es tal como lo cuenta.
«Lástima que el mundo lefebvrista no pueda apoyarse demasiado en Hildegarda precisamente aquí, donde más le convendría, pues la autoridad de la santa depende de unas canonizaciones cuya validez acostumbra poner entre paréntesis.»
La autoridad de un sabio no depende de su canonización. Ni el P. Menvielle ni el P. Castellani están canonizados y no se discute su autoridad.
Por otra parte, la FSSPX no cuestiona que existe una sola Iglesia bajo Pedro. Cuando Lefebvre hablaba de la Roma eterna y la Roma modernista lo hacía en sentido metafórico. Pero él nunca dudó de que existe una sola Iglesia, la regida por el Papa.
La autoridad de S. Hildegarda está en que es doctora, no sólo santa. Pero da igual, he llegado a leer y a ver cómo se negaba el doctorado a santas como Teresa o Catalina por ser mujeres citando a S. Pablo y su cállense las mujeres en la iglesia ( y poniendo verde a Pablo VI por ello…).
Eck
Oremos unos por los otros. Caridad ante todo. Amainar y ver. Citando a Peguy, lo dijo Madiran en similares circunstancias: «Quand il y a une éclipse, tout le monde est à l’ombre».
Por fin, alguien que mete en el análisis la perspectiva escatológica. Muchísimas gracias. Hacía falta algo así. De otra forma, no hay modo de entender lo que pasa. Brillante.
Un artículo excelente por el que hay que agradecer y felicitar efusivamente a Raniero da Fiore y a Wanderer. La imagen Santa Hildegarda que muestra el nacimiento del Anticristo resume toda la historia de la Iglesia. Sin duda hay momentos especialmente críticos y otros menos turbulentos, pero la presencia del mal infiltrándose en el ámbito del bien es una realidad indiscutible desde que Satán, disfrazado de serpiente, se introdujo en el Paraíso. La Iglesia tiene un pie en la civitas Dei y el otro en la civitas mundi. En este sentido la Iglesia es lo que en su Historia de duabus civitatibus Otón de Frisinga, un contemporáneo de Santa Hildegarda, llamó civitas permixta.
Agradezco su comentario, estimado Cuchillero. Y agradezco que mencione a Otón de Freising, a quien tengo un cariño especial. Creo que acabaremos siendo amigos, después de todo.
Saludos.
Raniero.
SIn duda ya los somos. Yo sólo me «peleo» con los amigos de verdad, con los otros no vale la pena…
Un afectuoso saludo
Messerschmidt
Brillante artículo, agradezco la publicación del mismo.
Saludos y muchas gracias.
Aleccionador artículo. Para meditar. Para amar -y padecer- mejor a la Iglesia y ser más fiel a Ella. Gracias Wanderer, y agradézcale al autor de esta provechosa entrada.
Mr.P.
Ahora conozco el nombre de todos aquellos que creen que pelear por la Iglesia y estar calladitos la boca, creyendo que así sufren y justifican su no acción, son las Ismenas de la historia!
Claro, hay que luchar saliéndose y fundando una Iglesia paralela, con sus obispos y todo.
Muy iluminador el artículo, ilustra muy bien la falsa dicotomía que frecuentemente aparece en los argumentos de la FSSPX, o Roma modernista y herética o el rebaño fiel de la Fraternidad. Resulta sumamente interesante la visión de Hildegarda, porque muestra de modo clarísimo la realidad de la Iglesia y el verdadero desafío de los cristianos: permanecer en ella a pesar de las heridas interiores.
Además de las visiones, que son sumamente ricas, Hildegarda, como figura religiosa y política de su tiempo da un testimonio que corre en la misma línea de lo que sostiene el autor en el artículo. Si bien ella nunca promueve la separación de Roma, no deja de preocuparse por la realidad crítica que atravesaba la Iglesia de su tiempo. De hecho, en el Epistolario hay discursos durísimos dirigidos a los clérigos y pastores alemanes del Siglo XII, en donde los acusa de provocar la deserción de muchos fieles y los exhorta a convertirse para ser verdaderos testigos de la fe. Más precisamente, a Hildegarda le preocupa que los cristianos se conviertan al incipiente pero peligrosísimo catarismo de la época, por causa del relajamiento de los pastores. En la respuesta al Dean de la Catedral de Colonia, Hildegarda se dirige a todos los pastores y los reprende con una dureza desconcertante:
«Pero vuestras lenguas permanecen en silencio, incapaces de unirse a la poderosa voz de la trompeta resonante del Señor, porque no amáis la santa razón, que, semejante a las estrellas, mantiene el curso de su órbita. La trompeta del Señor es la justicia de Dios, sobre la cual deberíais meditar con celo y santidad; y, mediante la ley y la obediencia propias de vuestro ministerio, darla a conocer al pueblo en el momento oportuno y con santa discreción, en lugar de descargarla sobre él con despiadada severidad.
Pero no obrabais así a causa de la obstinación de vuestra propia voluntad. Por ello, los astros faltan en el firmamento de la justicia de Dios cuando habláis, como si las estrellas hubieran dejado de brillar; pues sois la noche que exhala tinieblas y os asemejáis a quienes no trabajan ni siquiera caminan en la luz, vencidos por la indolencia. Y, así como la serpiente se oculta en una cueva después de mudar su piel, vosotros os revolcáis en la inmundicia como bestias repugnantes.»
Y al respecto de los cátaros, advierte:
«Entonces el diablo se dice a sí mismo acerca de vosotros: «Tal como lo había planeado, se entregan a los banquetes y a la vida disoluta. Mis ojos, mis oídos, mi vientre e incluso mis venas están colmados de su espuma, y mis pechos rebosan de sus vicios. No quieren trabajar para su Dios y lo tienen por nada. Por eso comenzaré a hacerles la guerra y, mediante mis engaños, los extraviaré, pues no los encuentro trabajando en el campo de su Señor, como Él les ha mandado. ¡Oh vosotros, mis discípulos y seguidores!, habéis sido castigados públicamente mucho más que ellos. Precisamente por eso, levantaos contra ellos, despojadlos de todas sus riquezas y de todo su honor, saqueadlos y destruidlos».
Así habla el diablo para sí mismo, y de este modo ejecutará el juicio de Dios contra muchos. Pero Yo, el que Soy, digo a quienes me escuchan: cuando llegue ese tiempo, hombres determinados descargarán la ruina sobre vosotros, pecadores malvados. Os perseguirán sin descanso; no ocultarán vuestras obras, sino que las pondrán al descubierto, y dirán acerca de vosotros: «Estos son escorpiones en sus costumbres y serpientes en sus obras». Además, movidos por su celo por el Señor, os maldecirán diciendo: «El camino de los impíos perecerá» (Sal 1,6). Se burlarán de vuestra perversidad y os cubrirán de escarnio.
Pero las mismas personas que obrarán de este modo, seducidas también por el diablo y convertidas en sus emisarios, aparecerán con semblante demacrado y, revistiéndose de una apariencia de santidad, se aliarán con poderosos príncipes seculares. Entonces les dirán acerca de vosotros: «¿Por qué los mantenéis a vuestro lado? ¿Cómo podéis tolerar su presencia, cuando con su iniquidad están contaminando toda la tierra?».»
La carta es mucho más extensa y profunda, conviene leerla íntegra. Al final, Hildegarda invita a los sacerdotes a la conversión para evitar todos esos males:
«Por tanto, quien desee escapar de estos peligros, cuide de no precipitarse, con los ojos entenebrecidos, en las redes de tales males. Antes bien, que cada uno, según sus posibilidades, procure librarse de ellos mediante las buenas obras y el puerto seguro de una voluntad incorrupta; y Dios le concederá su auxilio.»
Lo más sorprendente de todo esto es, quizás, la vigencia de las palabras de Hildegarda. El remedio es el mismo para el siglo XII y para nosotros, permanecer fieles, rezar y hacer penitencia, pero nunca está en romper la comunión con Roma.
La huerfanita
Muchas gracias por sus aportes. Santa Hildegarda es una personalidad facinante de la historia de la Iglesia. Vale la pena leerla.
Saludos.
Raniero.
Gracias por este artículo. Volvemos a la parábola del trigo y la cizaña. Por primera vez el campo está lleno de cizaña.
Estimados,
El articulista se da una vueltas enormes y hace uno malabarismos tremendos para finalmente, en el fondo, justificar a la Fraternidad; ellos nunca han renegado del papa o se han dicho fuera de la Iglesia, por el contrario; la oposición entre la “Roma Eterna”, tradicional y ortodoxa, contra una Roma Conciliar (como la llamaron los padres del concilio), modernista y herética, es la oposición entre la Iglesia de las Promesas y de una Iglesia de la Propaganda. Por algo en la fraternidad no son sedevacantes, por algo mantienen todas las oraciones por el Papa, por eso nunca se han proclamado un sustito de la Iglesia Militante o su continuadora, sino solo una parte o un instrumento de ella.
Ahora bien, dentro de la misma Iglesia, en que vereda vamos a estar, en la de la filantropica, el humanismo, y el ecologismo o en la vereda de enfrente, es decisión de cada uno; pero cual es la vereda de la Iglesia de la Publicidad y cual es la de la Iglesia de la Promesa, salta a la vista con meridiana claridad.
De todas formas, no estando de acuerdo con el fondo del artículo, siempre es agradable leer algo bueno sobre Santa Hildegarda.
Saludos
El problema está en que las dos Romas pueden estar donde no creemos. Yo he de decirle que veo mucho modernismo en la Fraternidad, mucho modernismo práctico y algo teórico. Un tradimodernismo por así decirlo.
Nadie puede librarse de los condicionantes de su propio tiempo como nadie puede librarse de su propia sombra. De hecho, no hay nada más moderno que esa creencia en que el mal, en este caso el modernismo o el Vat II, es exterior a nosotros, que nuestra doctrina nos hace inmunes a ello y que una vez que se extirpe, se acabó el problema. Igual que la creencia de un grupo de puros que lleven a cabo la tarea con la imposición de su gobierno revolucionario.
Es Rousseau y Marx vestidos de puntillas y citando el Catecismo de Trento. Es la vieja sombra del catarismo y de la Fiore con rito tridentino. Es la vieja soberbia de los donatistas.
Eck
Muy bueno. De las cosas que no puede producir una «inteligencia artificial».
Juancho
Excelente artículo. Mientras lo leía me vinieron a la mente estas palabras de Jesús, de la Parábola del trigo y la cizaña:
«Señor, ¿no sembraste buena semilla en tu campo? ¿Cómo es que tiene cizaña?» Él les dijo: «Algún enemigo lo habrá hecho». Le respondieron los siervos: «¿Quieres que vayamos a arrancarla?» Pero él les respondió: «No, no vaya a ser que, al arrancar la cizaña, arranquéis también con ella el trigo. Dejad que crezcan juntos hasta la siega. Y al tiempo de la siega les diré a los segadores: “Arrancad primero la cizaña y atadla en gavillas para quemarla; el trigo, en cambio, almacenadlo en mi granero”»
Muchas gracias por el artículo don Wanderer. Valoro su trabajo!
Gracias por este artículo muy iluminador para los tiempos actuales.
Lejos, lo mejor que leí sobre esta árida cuestión. Porque, además, no se cierra en esta coyuntura, por muy dramática que sea, sino que se mantiene atento a las profecías, o sea, a la Revelación. Muchas gracias por publicarlo.
AB
Catorce países de tres continentes se quedan sin un solo lugar donde asistir a la Misa tradicional sin quedar bajo la sombra de sanciones.
A ver si algún conservador indignado con la FSSPX abre los ojos y comprende que aquí se está castigando al catolicismo tradicional más que a la Hermandad.
El primer párrafo lo tomaste de Infovaticana. Te contesto: si los que acudían a las misas de la FSSPX son católicos deveras, no se harán de pobrecitos o víctimas y buscarán misas en el Novus Ordo, caso no hayan Misas cercanas en otras comunidades tradicionales en comunión con Roma. Y lo harán hasta que la situación se aclare y se ponga mejor para adeptos del Vetus Ordo. Es mucha pendejada forzar el cisma, no retroceder 1 milímetro y dos días después de lo sucedido, apuntar el dedo a Roma como la gran culpada de todo lo que pasa.
Se suele asociar católicos tradicionales a ejemplo de virtud, de persistencia en adversidades y blá-blá. Bueno…. no es el mejor de los mundos, pero son tan pobrecitos que no saben ir a una parroquia, una capilla, a una comunidad neocon para recibir los sacramentos? O son unos debiluchos incapaces de recibir el Señor caso la forma litúrgica no sea la que mejor se les acomoda?
El sumo de victimismo se resume s lo que dijo el padre Davide en la homilía de sagración: oh, pobres de nosotros. No nos entienden. Tenemos la lógica de la fe y los modernistas, no. En realidad, muchos entienden la postura de la FSSPX; solo no comparten esta postura de Roma eterna y estas tonterías cismáticas del capillismo, del salus animarum de su gente, de obispos para su gente alegando ser para todos.
Ya que frecuentas Infovaticana lea en Specola de hoy la parte que señala la billetonada que tienen los lefes. Son millones y millones de euros incluso plata de contribuyentes italianos. Esta lógica de una comunidad con menos de 1500 miembros y tantos millones de euros la entendemos todos. Es la que permite una comunidad pequeña hacer tanta bulla, sacar 3 partes de un video bien producido, imprimir y regalar libros para todo episcopado italiano. Es lo que hace tener poses bonitos y con apariencia pulcra, pero casi siempre en lugares bien. No conozco una capilla de paja de la FSSPX en Amazonia o una iglesia para aborígenes australianos. Esta Misa que tradicionales defienden en lugares decorosos (y con razón) muchas veces se deslizan a lugares muy caros. No es solo el Vetus Ordo y la fe; es el elitismo capillista de los grupos pequeños y «especiales». He visto la misma vaina en neocons como el Sodalicio, Kikos, LC, Opus.
Muchas veces, el paquete incluye el ambiente todo lindo, gourmet, exclusivo, con Liturgias milimétricamente ejecutadas, bellos cantos y que la masa del pueblo que se joda en la parroquias. Es un ser católico siempre y cuando esté lejos de mí porque no me gusta untarme de pueblo. ¿O no es así que piensan varios? Los salvados, la crema de la fe católica? Pobrecitos serían los católicos de estos 14 países si no tuvieran como comulgar. No es el caso. Tienen derecho al Vetus Ordo sí, pero este dramatismo victimista que solo señala a Roma es muy cansón y poco honesto.
Le siento mucho olor a oveja
Perdone, dejé de decir tonterías. Yo soy de uno de esos países que no tiene misa latina. Una vez al mes viene la SSPX (los otros domingos voy a misa Novus Ordo). Nos reunimos en una casa abandonada que casi no cabemos y antes teníamos un sitio más pequeño y más decrépito.
Si no hay capillas en la Amazonía es porque no hay ni sacerdotes para una sola parroquia en cada país, que es la capital. Los sacerdotes van una semana a un país, otra a otro país. Van con bus en viajes Y es por eso que solo tenemos una misa al mes.
Por su parte, el
Catorce países donde podrían tener acceso lícito al rito tridentino si se tragaran su orgullo farisaico y hubieran aceptado alguna de las varias propuestas que les ha ofrecido Roma. Eso no es obrar por el bien mayor de las almas sencillas.
Estimado, justamente, no hay acceso al rito tridentino en esos 14 países celebrado por sacerdotes «en comunión» con Roma. Roma lo que ha ofrecido es retractar Summorum Pontificum e imponer Traditiones Custodes, que prevé la extinción lisa y llana de la liturgia tradicional. Esperemos que ahora retractern Traditiones Custodes y re-propongan Summorum Pontificum.
Esa separación imposible está en la Escritura: no se puede separar el trigo de la cizaña hasta que llegue el tiempo de la siega. Y la imagen de Hildegarda guarda muchas similitudes con el anticristo de Luca Signorelli
Gracias por rescatar a Hildegarda, Castellani y Meinvielle, de manos de los cismáticos que los abusan para alimentar sus pretensiones.
Necesarísimo artículo.
¿Qué recomiendan para empezar a leer a Castellani?
-Mario
Depende el nivel de instrucción y los intereses literarios de cada uno, digamos.
Se puede empezar por los cuentos, por ejemplo Camperas o Historias del Norte Bravo.
Se puede empezar por los sermones, de los cuales hay hasta 4 recopilaciones: El Evangelio de Jesucristo, Domingueras Prédicas I y II, y el recientemente editado Homilías Inéditas.
Se puede empezar por la biografía de Castellani de Randle, y luego La Muerte del Martín Fierro, obra en gran parte autobiográfica del cura.
O se puede empezar con alguna recopilación de artículos sobre temas diversos, que hay unas cuantas.
O directamente tirarse de cabeza a los escritos más «picantes» del Cura Loco… Seis ensayos y tres cartas, Cristo, ¿vuelve o no vuelve?, El Apokalypsis de San Juan, Los Papeles de Benjamín Benavides…
Pero repito, depende de las condiciones intelectuales, espirituales, literarias, de la persona.
*Doce Parábolas Cimarronas o *Camperas.
y siempre vuelvo a *Su Majestad Dulcinea.
Castellani te atrapa y siempre encontrás algo nuevo cuando lo volvés a leer.
Se me sigue haciendo asombroso el esfuerzo que tiene que hacer uno en Argentina para encontrar de manera legal escritos de santos y teólogos DE HABLA HISPANA, ya ni hablar de habla inglesa u otros. Tendría que estar lleno de ediciones de patrística o de tantos otros pensadores.
-Mario
Mario, tiene razón en lo que dice. Uno de los problemas es que editar seriamente un texto patrístico no es fácil; requiere profesionalismo y tiempo, lo que equivale a dinero.
En este enlace puede encontrar muchos textos de los Padres y bajarlos legalmente. Muchos de ellos están traducidos por monjes, que hacen bien su trabajo y prestan un gran servicio a la Iglesia:
https://surco.org/textos-monasticos/
Gracias Wanderer por la página. Lo que pasa es que aún usando Kindles y otro tipo de libros así uno sigue queriendo libros físicos para tener en la biblioteca, el ámbito digital sigue careciendo de ese «No sé qué, que que sé yo»
-Mario
«La oposición entre una supuesta “Roma Eterna”, tradicional y ortodoxa, contra una “Roma Conciliar”, modernista y herética. La expresión es difícilmente compatible con la doctrina católica sobre la unidad e indefectibilidad de la Iglesia. Por muy grande y profunda que sea la crisis presente, hacen falta verdaderos malabarismos teológicos para justificarla»….¿En qué medida es «difícilmente compatible» con la doctrina católica si es precisamente, incluso más acotada y menos exagerada, que hablar de una «Iglesia de la Promesa» y una «Iglesia de la Publicidad» del P. Meinvielle, al centrar el problema en el vértice y no en todo el cuerpo necesariamente? Todo lo contrario. Y tampoco la FSSPX habla de una separación absoluta (insinuarlo, como hace el artículo, es calumnioso), sino que reconoce al Papa y lo obedece en todo cuanto no va contra la doctrina precedente. ¿Por qué, querido Wanderer, insistir tanto en pegarle a los más débiles, interpretar siempre sus palabras en el peor de los sentidos, mientras a los poderosos (Prevost), que sabemos de qué pie cojean, qué doctrina tienen y qué intenciones tienen ellos y sus órganos curiales les damos algo más que el beneficio de la duda?
En este momento muchos fieles de la FSSPX se encuentran sufriendo por una sanción que en sus dimensiones solo es comparable a la de los comunistas de 1949….y, aprovechamos, no sé porqué, para darles otros palazos…No entiendo.
Anónimo Peruviano
Estimado, por más que esté a favor de la fraternidad, UD mismo declara cuál es uno de sus mayores problemas y lo dice:
«que sabemos de qué pie cojean, qué doctrina tienen y qué intenciones tienen ellos y sus órganos curiales les damos algo más que el beneficio de la duda»
Dejemos de hablar de intenciones que desconocemos y hablemos de hechos concretos. No todos en la curia ni todo el episcopado en su conjunto es enemigo de lo tradicional.
A veces son reacios a las formas
Estimado amigo del Perú:
La respuesta a su pregunta sobre la interpretación de Meinvielle en «De la cábala al progresismo» está en el propio artículo: «La Iglesia de las Promesas y la Iglesia de la Propaganda no constituyen dos sociedades distintas. No poseen dos jerarquías, no tienen dos pontífices, no existen como realidades separadas. Ambas permanecen misteriosamente unidas bajo una misma cabeza visible.«
En cuanto a que la FSSPX nunca ha hecho suya esta doctrina ni es tan absoluta como yo la planteo en el artículo, debo decirle que el discurso es bastante contradictorio. La carta de Pagliarani al Papa de hoy creo que sostiene lo que usted afirma. Sin embargo, ad intra se toleran y favorecen expresiones que manifiestan una eclesiología heterodoxa. Tal es el caso, por ejemplo, del p. Benoit, mencionado en el artículo como botón de muestra, y que no es un simple sacerdote, sino el superior del distrito de Francia, el más importante de la FSSPX.
En cuanto a por qué insistir en estas posturas de la FSSPX, hago mías las palabras del P. Delgado en el post que publicó Wanderer hace un par de días: «Desde la FSSPX nos dirán: ¿por qué se cuestiona hasta la última coma de lo que decimos? Pues porque no se puede sorber y soplar, ni usar la ley del embudo: si te niegas a interpretar lo que la Iglesia enseña de acuerdo con la Tradición y buscas siempre la peor interpretación posible cuando se habla de conceptos como «ecumenismo» o «colegialidad», ahora no puedes quejarte de que se te haga lo mismo.»
Entiendo su sufrimiento y lo comparto. No obstante, el objetivo del artículo no es subir al patíbulo a la FSSPX, sino valorar su intuición verdadera acerca de la crisis de la Iglesia y establecer, de la mano de la tradición exegética, los límites ortodoxos de esa eclesiología.
Saludos.
Raniero.
Muchas gracias, muy buen artículo
«. reconoce al Papa y lo obedece en todo cuanto no va contra la doctrina precedente».
Ésto es falso. La Doctrina precedente dice que no sé puede consagrar Obispos sin mandato de Roma y la Fraternidad lo acaba de hacer… por segunda vez.
Salvo casos de causa mayor.
Y esta es la segunda vez.
Muy interesante don Wanderer. Muchas gracias por tocar estos temas.
¡Muy iluminador el artículo e interesantísima la visión de Hildegarda, que revela la tremenda realidad de la Iglesia y el desafío de permanecer en ella!
Además de las visiones, conviene también recorrer el epistolario de Hildegarda para observar que su preocupación por la realidad de la Iglesia es genuina, especialmente cuando reprende duramente a los clérigos por el relajamiento de las costumbres. Ante la posibilidad de que los pastores no se conviertan para dar ejemplo de santidad al pueblo, ella les advierte que se avecina un gran peligro: la tentación de que los fieles busquen convertirse a la religión de los puros. No se le escapa a Hildegarda la fuerza de convencimiento que proviene del incipiente catarismo. Salvando las distancias entre la FSSPX y el catarismo, creo que estamos corriendo un peligro análogo al del Siglo XII.
Qué el Espíritu Santo encienda los corazones de los Obispos y sacerdotes para que sean verdaderos Pastores y acabe la confusión reinante.
Gracias Wanderer! Será interesante ver si los obispos sspx pasarán a asumir la dirección y mando, gobierno pastoral.
La estructura jerárquica de la sspx a día de hoy con D. Pagliarini al mando contradice la tradición de la Iglesia…
La FSSPX sigue bajo Pedro. Monseñor Schneider lo dice claro. Es fácil hacer leña del árbol caído. Bendito sea Dios por aquellos que se la juegan por Él, por La Verdad, sin importar que eso les cueste lo que les cueste.
Es la Tradición y son las Sagradas Escritura lo que nos mantiene unidos a la Revelación. Participamos de los Sacramentos, conservamos la doctrina, respetamos la autoridad del Papa.
¡Ah, el nuevo profeta! ¡Lo dijo Mons Schneider, ergo, verdad sacrosanta!
Un poco de seriedad, señor.
Lo de respetar la autoridad del Papa parece una tomadura se pelo.
Mucho texto para terminar defendiendo :»Si tu marido te maltrata quédate con él porque el matrimonio es una institución sagrada «. Los teólogos del Vaticano nos tendrán que explicar muy bien por qué se puede sancionar en un concilio la libertad de conciencia ( entrando en colisión directa con la obediencia al Papa por encima del primer mandamiento), el ecumenismo que afirma que todas las religiones son queridas por Dios y todas nos llevan a él , por qué hay un busto de Lutero dentro de sus muros cuando fue declarado hereje y cismático ó por qué incluso fuera de la Iglesia hay salvación para acto seguido y de un plumazo excomulgar no sólo a obispos y sacerdotes sino a laicos asistentes y simpatizantes por querer guardar la tradición ante el desastre más que manifiesto de la actual Roma. ¿ Dónde está la verdad? ¿Qué impacto tendrá éstas excomuniones para los futuros católicos cuando lo que hoy vale mañana no valdrá y lo que un Papa afirma otro lo declarará inválido? ¿ y si el siguiente Papa ,como ya ha sucedido, levanta las excomuniones? ¿ De qué servirán todos estos posts, todas las declaraciones de contundencias, todas las enemistades que se están fraguando en las redes? ¿Todos ésos sacerdotes que hoy tienen una postura y mañana otra? El esfuerzo de inteligencia para resolver todas estas cuestiones va a ser titánico. Veo sin embargo algo aún más peligroso, en lo terrenal, que no en lo supraterrenal que sería la condenación o salvación de las almas, y es lo siguiente: Una Iglesia unida a los poderes globalistas, ecológica, sinodal, inmigracionista, anti tradicionalista, cambiadora de dogmas, olvidando y persiguiendo su propio idioma, el Latín, amadora del dinero, de la homosexualidad y un largo etcétera de calamidades perseguirá con más saña si cabe a estos pobres infelices tradicionalistas y servirá de base legal para que cuando la facción de laicos que se unan a ella ( a los grupos como los de la fraternidad de San Pío X) en un intento desesperado de preservar su identidad cultural y religiosa ante la destrucción de Occidente con el islam, los inmigrantes y el wokismo rampante, sean considerados como grupos terroristas fundamentalistas al nivel de Al Qaeda o ISIS. Guarden éstas palabras. Ningún texto del pasado nos salvará de esto. Ninguno. El daño ya está hecho. La confusión es total. ¿En quién confiar? la respuesta es obvia: en Dios. ¿ esto no nos llevaba a la postura de los protestantes? Los artículos llegan demasiado tarde.
¿Y por qué necesitarías que los «teólogos del Vaticano» te expliquen sus errores o aciertos, si ya no aceptas al Papa? No seas incoherente y se mas humilde. Si confias en Dios, ahora créele a Dios encarnado.
El Papa no es Dios encarnado, cortad una buena vez con estas barbaridades blasfemas.
Todo es muy confuso. Eso no lo podrás negar. Veremos qué tiempos no tocará vivir.
Ok, excomulgado.
Ok sicofante
¿Y si esta vez ningún papa levantara las excomuniones? ¿Y si es la Fraternidad la que debería también analizar su postura a la luz de los principios mencionados en este artículo? Quizás a Lutero también le habrían servido para buscar una mejor solución pero menos fácil.
Muy bueno el artículo aunque creo que daría para una más profunda elaboración.
Para ser justos, lo de «Iglesia conciliar», que a muchos les suena escandaloso, no lo inventó Lefebvre o la Principessa Pallavicini o el prof. Corbi sino que era la forma en que se expresaban las autoridades romanas en los ’70, empezando por el card. Giovanni Benelli —sustituto de la Secr. de Estado—, quien en su famosa carta del 25/VI/1976 llama a «la fidelidad verdadera a la Iglesia conciliar»; o el card. Franjo Šeper —prefecto de la Congr. para la Doctrina de la Fe— en los coloquios de I/1979.
Sí, totalmente.
Tenga en cuenta, sin embargo, que en un post conviene sintetizar en pro de mayor provecho.
Saludos.
Raniero.
Incluso el sitio de noticias de la Santa Sede utiliza el concepto de Iglesia conciliar.
«El Papa León destacó que la Iglesia conciliar es una Iglesia abierta a la humanidad, solidaria con las esperanzas y angustias de los pueblos y comprometida en la construcción de una sociedad más justa y fraterna».
https://www.vaticannews.va/es/papa/news/2026-01/concilio-vaticano-ii-brujula-iglesia-siglo-xxi-papa-leon-xiv.html
Artículo muy profundo y esclarecedor. Gracias
Muy muy bien. Creo que este es uno de nuestros problemas: la convicciòn que la historia cristiana no tenga nada que ver con la del antiguo testamento, porque ya serìa alcanzada la plenitud. Muchas veces hemos pensado que a la Iglesia no pueda pasar lo mismo que a Israel, y que su integridad sea siempre total y inegable. Nuestra historia, sin embargo, muestra que las dinamicas del AT son todas nuestras. Por eso tenemos que conocerlas bien: no son solo curiosidades historicas, sino ensenanza sagrada.
Esto ya lo decía Lacunza en «La venida del Mesías en gloria y magestad»
El P. Castellani hacía una crítica al libro del P. Benson «Señor del mundo». Decía que Benson se equivocaba al imaginar una apostasía general teniendo la Iglesia un papa fiel. Sostenía que para que la gran apostasía ocurriera era necesario un papa indigno. Porque, según sus palabras, el pez comienza a pudrirse por la cabeza.
Pero son sus opiniones. Ni Castellani ni Benson son doctores de la Iglesia, por mucho que me gustan.
¿Quién ha dicho que fuesen doctores? Todo aquí es opinión e interpretación personal. Empezando por el artículo mismo. De hecho, yo opino que la verdadera interpretación de la pintura es la que propone el comentarista Adriel.
Pues es que el tiempo ha demostrado que Benson tenía razón profética y que el bueno de Castellani estaba equivocado. «Pecado de ingenuidad» creo que le llaman. Con gravedad de latae sententia.
Por tanto la pregunta sería ¿por qué habiendo sido advertidos con tiempo nuestros líderes naturales no han querido hacer nada?
¿Estaban compinchados?
gracias Wanderer. Tu labor es muy valiosa. Rezo por ti
Grandísimo artículo. Gracias por publicarlo. De lo mejor que he leído en los últimos meses.
R. Surbatich.
Brillante artículo.
Grandísimo artículo. Excelente. Gracias por publicarlo. Cuando lo leía pensaba en Simone Weil y su mirada sobre la obediencia.
Gracias!
R. Surbatich.
El doctor Disandro edito y prologo a ese texto de Santa Hildegarda.
Muy muy muy bien. «ambas dimensiones coexisten dentro de una misma realidad visible«.
Parece como si la Iglesia de algún modo misterioso es imagen de la humanidad de Cristo, en el sentido de que padece su cuerpo visible que ha de morir para resucitar glorioso en la Jerusalén celeste, permaneciendo pura el alma. En ese sentido, no puede separarse Cuerpo visible que padece de Alma invisible que no padece hasta la consumación de los tiempos. Nadie puede pretender abandonar el cuerpo visible lacerado y que el alma pura de la Iglesia tome un cuerpo distinto del que encabeza Cristo visiblemente en Pedro.
Es más, podemos ver qué toda la historia de la Iglesia ha sido precisamente esa tensión entre su visibilidad del cuerpo y su invisibilidad del alma: papas de vida muy poco ejemplar con pronunciamientos doctrinales perfectos.
En fin, que no hay más. Está es la seguridad que nos da Cristo. Todos tenemos claro cual es su Iglesia aunque no nos lo parezca, pero es que no se trata de apariencias…
Perdón por el uso inapropiado de expresiones y términos. No tengo ni idea de teología y me temo haber usado palabras un poco heterodoxas, no he sabido explicarme del todo bien.
CISNEROS.
Solo una aclaración : la Fraternidad no niega la santidad de muchos canonizados en los últimos tiempos, como el Padre Pío de Pietrelcina o la Madre Maravillas de Jesús. De hecho, ha traído a Mendoza el mitón del Padre Pío que le confiaron, con la solemnidad que corresponde. Sí, en cambio duda de las garantías del actual proceso de canonización. Y los hechos le han dado la razón, con algunas canonización es realizadas últimamente. No se extrañen que pronto introduzcan la causa de Francisco.
Cualquier cosa es buena para darle a la Fraternidad, ahora. Pero prepárense, porque el Tucho y compañía vienen también por los otros tradicionalistas, por lo que se ve, y los que quieran seguir siendo conservadores no la pasarán mejor, con todo lo que está pasando, salvo que sigan claudicando o pasen desapercibidos. Lo de Mons. Martinez ha sido solo una muestra.
Isabel de Castilla
¿Cuál sería la propuesta, entonces?
Gracias por su comentario, estimado.
En efecto, da usted en el clavo.
Saludos.
Raniero.
Muy buen artículo.
Muy bueno. Gracias.
Hay una sola Iglesia, que es santa porque es divina; y en ella hay una gran mezcla de bien y de mal porque es humana y está compuesta por santos y pecadores. Pero «donde abundó el pecado, sobreabundó la gracia».