La dictadura soviética en los seminarios argentinos

Hasta hace algunas décadas, los obispos eran autónomos en las decisiones que tomaban en sus diócesis. Pero cuando llegó la madurez conciliar y, sobre todo, cuando la Iglesia fue iluminada por la sinodalidad, los obispos se sometieron a los dictámenes de las conferencias episcopales: obispo que no se adapta a los diktats de los cuerpos colegiados, obispo que es presionado, denunciado y, finalmente, durante el misericordioso pontificado de Francisco, expulsado de su sede. Y esa autonomía la han perdido incluso para el caso de los seminarios. Los obispos, al menos en Argentina, se dejan manosear a punto tal que deben aplicar directivas determinadas por personajes oscuros y peligrosos en el proceso de formación de sus seminaristas.

Es esa la función que tiene la OSAR, Organización de Seminarios de la Argentina, el Komitern ideado hace años por los obispos, y destinado a implantar una dictadura de estilo soviético, con elementos de control, presión y castigo, a fin de lograr la uniformidad del clero argentino y evitar situaciones desagradables, que escapaban a su voluntad de sometimiento, como fueron en sus días los seminarios de Paraná, San Rafael y San Luis. 

Hace algunos días, esta institución cuyo financiamiento consume varios millones de pesos al año que pagamos los fieles con nuestras ingenuas limosnas, publicó una guía destinada a los formadores de seminarios que deben lidiar con los cada vez más numerosos “seminaristas rígidos”. Se trata de un texto particularmente perverso y, me animaría a decir, satánico. Es un instructivo para uso de los formadores de los seminarios argentinos, en el que se detallan los métodos de tortura y manipulación espiritual a la que deberán someter a todo aquel joven que, ya desde el primer año de seminario, dé muestra de rigideces filo conservadoras. Por ejemplo, que prefiera comulgar en la boca y no en la mano, que mantenga devociones sospechosas como el rezo del rosario o del breviario, que guarde el ayuno eucarístico, que lea a Santo Tomas de Aquino, que le guste usar el hábito clerical, etc. Pero no se detiene allí, puesto que da también las indicaciones pertinentes a fin de que el formador que deba aplicar la tortura o la expulsión del rígido, no quede con secuelas psicológicas, como la culpa o, más aún, sea convencido por el delincuente. Lo que llama la atención es que, hasta hace algún tiempo, este tipo de directivas eran reservadas; ni siquiera se escribían sino que se comunicaban verbalmente a los interesados. Ahora las publican en internet. No sé si atribuirlo al desparpajo, o la impunidad, o la estupidez de quienes están a cargo de esta organización.

El autor es el Pbro. Lucas E. Smiriglia, sacerdote Operario Diocesano, con título en psicología otorgado por los jesuitas de la Gregoriana y, aunque no lo dice en su CV, sospecho que tiene un posgrado alcanzado en la Lubianka por la KGB University y firmado por Laurenti Beria. Conviene comentar, entonces, las sugerencias (¿u órdenes?) que emana el documento, para que los sacerdotes argentinos sepan a dónde mandan a los jovenes generosos que manifiestan vocación sacerdotal, y para estos mismos jóvenes, para que estén prevenidos del lugar en el que se meten.

1. Un diagnóstico que no puede refutarse

El artículo define al seminarista rígido por su reacción ante la corrección. Si vive la corrección como persecución, como laxismo o como falta de respeto a su piedad, eso es rigidez defensiva. El texto añade que ese seminarista logra invertir la carga de la duda y hacer que los formadores se pregunten si los rígidos son ellos. Detrás de la apariencia clínica hay un problema lógico: el argumento no admite prueba en contrario. Si el seminarista objeta, confirma el diagnóstico. Si calla y se adapta, demuestra docilidad. La única salida es la sumisión, y una hipótesis que ningún hecho puede desmentir no es un instrumento de discernimiento, sino una petición de principio con ampulosos vocabulario de consultorio, que suele provocar las delicias de cierta clerecía.

Imaginemos a un seminarista que, en una entrevista de acompañamiento, dice con respeto que no entiende por qué se le corrige por rezar el breviario en latín en su tiempo libre. a. Si responde con firmeza, el formador ve en ello una vivencia de persecución, es decir, la señal de rigidez defensiva. b. Si responde con calma y buenos modales, el formador ve compartimentación: piedad por dentro, obediencia aparente por fuera. El propio artículo describe así al seminarista «exteriormente respetuoso». c. Si calla por prudencia, es victimización piadosa, otro de los rasgos que enumera el artículo. d. Si se retracta y pide perdón, demuestra docilidad y el caso se cierra. Hay tres salidas que confirman el diagnóstico y una sola que lo cierra, y esa es la sumisión.

2. El poderoso que se siente agredido

El artículo describe al formador como alguien que sufre una agresión: se le mina la confianza, se le desorganiza el criterio, se lo lleva a la duda y a la defensiva. El seminarista, en cambio, aparece como quien manipula. Pero los formadores deciden la admisión, la continuidad, los informes y el camino hacia la ordenación, y el seminarista no decide nada de eso. Presentar como amenaza la reacción del más débil ante el más fuerte invierte los papeles. Es coherente que el texto insista después en que el formador «seguro» no debe dudar de su autoridad ni sentirse culpable por lo que se le reprocha. Una formación que blinda de antemano a quien forma contra toda autocrítica pierde la capacidad de corregirse a sí misma.

Imaginemos que un seminarista envía a los formadores una carta respetuosa pidiendo que se le indique en qué norma se basa una práctica del seminario. El equipo la recibe como una acusación velada. En la reunión siguiente el tema es cómo se sienten ellos ante la carta, no lo que la carta pregunta. Una manera de mostrar la asimetría es preguntar quién hace cada cosa en el caso: a. Quién redacta el informe: el equipo de formadores. b. Quién lo firma y lo envía al obispo: el rector. c. Quién decide si el seminarista continúa: el obispo, con base en ese informe. d. Quién ve el informe y puede refutarlo: nadie, o el propio interesado solo en parte. e. Quién tiene derecho a apelar con garantías: no queda claro.

Frente a ese panorama, el artículo pide que se compadezca al formador cuya confianza se ve minada por la actitud del seminarista. Quien puede perderlo todo se convierte en el agresor, y quien lo decide, en la víctima.

3. De teología, nada 

El método pide al formador que, cuando el seminarista vuelva a la discusión teológica o litúrgica, reoriente el foco con serenidad y rotundidad. La frase que se propone es esta: «No estamos aquí para debatir las normas». La cuestión de fondo, si lo que el seminarista pide es verdadero, lícito o debido, queda excluida por diseño. La teología reaparece solo como criterio instrumental: los frutos de humildad, obediencia y comunión permitirían distinguir la piedad auténtica de la aparente. Pero nunca se decide sobre la verdad o falsedad de la pretensión concreta. Se pasa del qué al quién, de la norma al sujeto, y con ello lo que era un desacuerdo doctrinal o disciplinario se convierte en un problema del carácter del disidente; se patologiza. Se cambia de terreno justo donde la discusión sería más incómoda.

Imaginemos este diálogo.

Seminarista rígido: Padre, ¿en qué norma litúrgica se apoya la obligación de comulgar en la mano en este seminario? Lo pregunto porque Redemptionis Sacramentum reconoce el derecho del fiel a recibir en la boca.
Formador sinodal: Esa cuestión ya está definida. Lo que me interesa es qué sentimientos te aparecen cuando ves a tus compañeros comulgar de otro modo.

Resulta claro que la pregunta del seminarista es sobre una cuestión concreta, tiene respuesta en un texto y se puede resolver en un minuto: o hay una norma que lo respalda o no la hay. La respuesta del formador no la responde, sino que la reemplaza por una pregunta sobre afectos. Es el desplazamiento del qué al quién.

4. El ejemplo que se vuelve contra el autor

El único caso concreto del artículo es la comunión en la boca. Ahí el argumento se tambalea, porque la disciplina universal reconoce al fiel (supongo que considerarán a los seminaristas fieles y no siervos) el derecho a recibir la comunión en la boca (Redemptionis Sacramentum, nn. 90-92), y el c. 843 §1 prohíbe negar los sacramentos a quien los pide oportunamente y está bien dispuesto. El texto desliza de «imponer» a «praxis legítima» sin advertirlo. Si un seminario impone la comunión en la mano, la objeción del seminarista es una cuestión canónica y litúrgica real, no un síntoma. Además, exigirle que ceda un gesto exterior en el primer año, como prueba de docilidad, trivializa lo que para él toca la fe en la presencia real. La docilidad que se le pide es, en este caso, renunciar a un derecho que la propia Iglesia le reconoce, con la clara amenaza de que, si no cede, será expulsado puesto que “demuestra una incapacidad fuerte que condiciona posiblemente la docilidad presbiteral”.

5. Fuero interno, fuero externo y el derecho a la intimidad

El método propone al formador explorar el significado inconsciente y defensivo de las actitudes del seminarista. Le sugiere preguntas sobre las emociones que siente, la necesidad de control en otros ámbitos de su vida y quién o qué en su biografía le enseñó a asociar el cumplimiento de las normas con su valor personal.

Eso choca con la normativa de la Iglesia por tres lados:

  • El c. 220 protege el derecho de toda persona a resguardar su propia intimidad.
  • El c. 240 §2 impide que el parecer del director espiritual y de los confesores se pida para decidir la admisión a las órdenes o la expulsión del seminario, es decir, separa cuidadosamente el fuero interno del externo.
  • Las Orientaciones para el uso de las competencias de la psicología en la admisión y en la formación de los candidatos al sacerdocio (Congregación para la Educación Católica, 2008) exigen consentimiento libre del candidato y distinguen los roles del formador y del psicólogo.

Hay además un riesgo práctico: el c. 1051 establece que el testimonio del rector alcance a la salud psíquica del candidato. Etiquetas como rigidez defensiva o simbolización regresiva pueden terminar en un informe que decide el futuro de un hombre.

6. La teoría de fondo, que el artículo no declara: Rulla

El vocabulario del texto (simbolización regresiva y progresiva, autotrascendencia teocéntrica, bien aparente y bien real, exploración de lo inconsciente) pertenece a la escuela de psicología de la Universidad Gregoriana. Su fundador fue el jesuita y psiquiatra Luigi M. Rulla (1922-2002), y la desarrollaron sus colaboradores, entre ellos Franco Imoda. El artículo la aplica sin nombrarla ni justificarla. Sin embargo, esta teoría que los obispos asumen acríticamente, ha sido discutida por sus resultados empíricos, por sus instrumentos y por el riesgo de reducir lo espiritual a lo psicodinámico. Pero, aun aceptándola, el artículo la usa mal por cuatro razones:

  • El propio modelo rulliano presupone psicólogos capacitados, instrumentos y consentimiento. El artículo lo convierte en una técnica de conversación para formadores, sin supervisión y con una conclusión ya decidida.
  • Si la teoría vale, vale para todos. Según Rulla, las inconsistencias afectan a la gran mayoría de los candidatos, tradicionales o progresistas. Aplicarla solo al seminarista “rígido” que quiere comulgar de rodillas es una selección arbitraria.
  • Aparece como criterio de discernimiento vocacional una teoría particular, contestada y sin identificar. Ni el seminarista ni el lector saben que se trata de eso.
  • Se usa en el fuero externo lo que, por naturaleza, pertenece al fuero interno o al ámbito profesional.

7. Sin datos y con espantapájaros

El artículo no cita un solo caso, un estudio ni una fuente. El «argumento capcioso» está puesto en boca de un seminarista hipotético, y es más fácil de refutar que cualquier objeción real. Se describen mecanismos («proyección», «compartimentación», «gaslighting espiritual») con la seguridad de quien ha visto el inconsciente ajeno. Es una caricatura útil, ad usum clericorum, que ya saben a quién quiere ver reflejado en ella.

8. Lo que el texto prescribe

El artículo no oculta adónde lleva su método. Si el seminarista persiste, se lo declara falto de docilidad, con un condicionamiento fuerte para entrar en formación. Es decir, se lo convierte en candidato a la expulsión. Entretanto se lo somete a preguntas sobre su afectividad y su historia, se le cierra toda vía de discusión y se instruye al formador para que no dude nunca de sí mismo. Con un método así, un hombre puede salir del seminario o ser lastimado psicológicamente sin que nadie haya respondido jamás a su argumento.

9. Lo que el texto supone 

El escrito del sacerdote-psicólogo supone que los formadores son bastante débiles y pavotes puesto que fácilmente caerían en la manipulación psicológica del seminaristas rígido. En ningún momento se plantea la posibilidad de que, sinodalmente, ese seminaristas le esté haciendo ver al formador una dimensión de la espiritualidad que éste había soslayado. Es decir, el dogma al que hay que adherir con esfuerzo puro de la voluntad, dejando incluso de lado el discernimiento, es el proclamado por la OSAR. El formador debe estar alerta a fin de no dudar de ese cuerpo dogmático establecido por los obispos argentinos. De los otros dogmas que se rezan en el Credo puede dudar sin problema, puesto que esa actitud es manifestación clara y saludable de su falta de rigidez. Es difícil no ver aquí una clara técnica de manipulación. Me pregunto si los formadores serán tan poco lúcidos como para no darse cuenta de la maniobra a la que los someten. 

Una reflexión final: me pregunto también cómo es posible que los obispos acepten mansamente someterse a esta dictadura. No encuentro explicación para el hecho de que prefieran expulsar de sus seminarios a los seminaristas con actitudes conservadoras, privando así a los fieles de sus diócesis de los sacerdotes que tanto necesitan. ¿Por qué lo hacen? ¿Qué temen? El documento lo dice claramente: si durante el seminario no obedecen, tampoco obedecerán como sacerdotes, y una de las concupiscencias más marcadas de los obispos —aunque tienen otras, por supuesto— es el ejercicio puro y duro del poder sobre sus sacerdotes. Lo que se aseguran es tener siervos que hagan todas las genuflexiones que ellos les exijan. 

Esto me recuerda las amenazas que profería un arzobispo argentino, hoy en el Vaticano: le decía privadamente a los seminaristas de los cuales sospechaba inclinaciones conservadoras que ellos, sagazmente, ocultaban: “Yo ordeno sacerdote a Juan Pérez, que posee tales cualidad. Pero si, después de ordenado, Juan Pérez se revela como conservador, ya no será el Juan Pérez que yo ordené; por lo tanto, la ordenación dejará de ser válida”. Y pensar que esto lo decía quien se supone que hoy custodia el depósito de la fe. 

Argentina es un país donde hay muchos, pero muchos jóvenes excelentes, católicos, formados, con generosidad y que desearían ser sacerdotes, pero no tienen dónde ir, porque saben lo que le espera. Y lo que les espera no es imaginación de unos cuantos trastornados; está documentado en artículos como el que comentamos. Quiera Dios que, de alguna manera y en algún sitio, surja una posibilidad, un lugar donde puedan formarse y asegurarnos los sacramentos. 

85 comentarios en “La dictadura soviética en los seminarios argentinos”

  1. Avatar de Desconocido Anónimo

    Empiezo por las cosas con las que estoy de acuerdo

    Viviendo «desde adentro» las estructuras de formación, corroboro que ALGUNOS formadores presuponen que lo que lleva a cuestionar las cosas al seminarista es exclusivamente la rigidez. No hay siquiera una posibilidad de que haya algo legítimo.

    Otro presupuesto es que «lo nuestro» es lo progresista. Todo lo que tenga que ver con la tradición es algo «que no pertenece al pueblo» y esa no es mi experiencia. En villas del conurbano me piden que cante los salmos con la melodía litúrgica y me piden canciones incluso en latín. Es decir, «abrazar lo nuestro» no implica necesariamente una irreverencia popular en las formas.

    Además, con la retórica que manejan, vinculan rigidez con liturgia, como si fuera la única rigidez posible.

    Ahora bien, hay cosas del artículo que no me gustaron o me parece que debieran de ponerse en dialogo para crecer en nuestra forma de denunciar cosas que no estan buenas.

    Por ejemplo:

    Una persona de a pie con tendencias al conservadurismo lee esto:

    «Por ejemplo, que prefiera comulgar en la boca y no en la mano, que mantenga devociones sospechosas como el rezo del rosario o del breviario, que guarde el ayuno eucarístico, que lea a Santo Tomas de Aquino, que le guste usar el hábito clerical, etc.»

    y lo toma al pie de la letra, pensando que los seminarios son un campo de concentración antitradición, y no es tan así.

    Siendo seminarista en alguna parte del país, me fomentan que rece el rosario, se me fomentó que progrese y profundice mi «carrera académica» y me dieron los medios para que así sea. También leemos la Summa en el seminario. Lo del hábito sí lo tomo.

    Pero es engañoso. Por como está redactado, parece que el artículo de la OSAR señala esas prácticas como rígidas, y, sin contar la de la forma de comulgar, no las menciona nunca.

  2. Avatar de Desconocido Anónimo

    Aquí va otra perla negra de los obispos argentinos. Desde que los gobiernos kirchneristas aprobaron las leyes LGBT y trans, en todos los cuestionarios tanto públicos como privados que cualquier persona debe llenar, cada vez que se pregunta por el sexo se muestran tres casilleros: 1) Masculino, 2) Femenino, y 3) No binario. Todo esto viene a cuento porque a raíz de la visita del Papa, la Conferencia Episcopal Argentina (CEA) está buscando voluntarios para colaborar en la enorme tarea que habrá que cumplir para que la visita papal sea el éxito esperado.

    A raíz de eso, hoy Specola publica que Aldo María Valli se interesó por la visita del Papa a la Argentina y gracias a él nos venimos a enterar que la CEA también armó un cuestionario donde al preguntar por el sexo no olvida incluir esos mismos tres casilleros, aunque con la particularidad de que al llegar al 3ero. en vez de poner «No binario», lo disimula poniendo «Prefiero no responder». Es entonces cuando Valli se pregunta sorprendido si los obispos argentinos ya no creen en el Génesis cuando dice que Dios los creó hombre y mujer.

    Qué vergüenza tan grande que nuestros obispos prefieran negar a Cristo antes que enfrentar al colectivo LGBT y a cierto periodismo anticatólico que los acusarían duramente de no respetar las leyes del país y otras cosas peores, no?

    Fuenteovejuna

  3. Avatar de Desconocido Anónimo

    Tal cual lo viví en el seminario ibero-americano de Schoenstatt, hasta que “me salieron”, por medio de diversas presiones sicológicas.

    Varios que dejaron y recibieron el sacramento del orden hoy dan pena: se visten como seglares, dudan del celibato, les da tedio la liturgia de las horas, son descuidados con la liturgia, predican lugares comunes… hasta hay uno que se emborrachó en la fiesta del matrimonio que previamente había celebrado.

    En fin. Disfruten lo escogido.

  4. Avatar de Desconocido Anónimo

    Usted imagina poco:

    A la pregunta del «Seminarista rígido: Padre, ¿en qué norma litúrgica se apoya la obligación de comulgar en la mano en este seminario?, la respuesta del formador siempre sería:

    ¿Cómo te atreves a replicar a un superior?

    «yo doy la orden y tu obedeces, con norma litúrgica o sin norma litúrgica, ¡porque aquí el que manda soy yo!»

    A veces esto se acompaña con alaridos, para impresionar mejor; y a veces también con castigo de pan y agua, para someter el orgullo y la soberbia del inferior.

    1. Avatar de Desconocido Anónimo

      Intuyo que estas exagerando un poco…. la gran mayoria de los seminaristas son muchachos grandes, muchos ya han trabajado o con algun estudio universitario … «no comen vidrio» ni son borregos a los que llevan de la nariz… Menos aun lo de la penitencia a pan y agua… plis!

      1. Avatar de Desconocido Anónimo

        Son/somos muchachos grandes de edad, pero dentro del sistema del seminario, se nos trata como borregos de 18 años, y en cuanto queres demostrar tu madurez, comienzan un camino de persecución que finaliza con el desanimo del seminarista y, hasta en algunos casos, la decisión de abandonar su vocación sacerdotal porque el seminario es una «muestra médica» de lo que después vivirán, una vez que son presbíteros. Muchas veces te encasillan en «sos inmaduro», «tenes conductas que me llaman la atención porque demuestran que tenes problemas sexual-afectivos» y muchas cosas más que se dicen dentro del recinto de una rectoría.

  5. Avatar de Desconocido Anónimo

    Lo que se describe es lo que vivimos muchos en el Seminario de San Luis con el único formador del seminario que era el rector, aunque tambien implantaron un “diácono permanente” que jamás gozó ni de un mero decreto que justificara su funcion allí.
    También ir a otra diócesis vecina a vivir a un campo con un hombre totalmente desquiciado y manipulador, que por algo jamás fue recibido en ningún seminario.. Sin embargo Gabriel Bernardo continúa creyendo e intentando creer que siempre ha cuidado a sus seminaristas. Mentira, jamás lo hizo. Ni siquiera a los que ordenó.
    Seminario cerrado, cada vez menos curas, y una diócesis con la figura de su Obispo totalmente desgastada.
    El ex rector vive ahora su exilio en la parroquia de la Resurrección, en CABA. Que tenga mucho cuidado esa pobre comunidad.. sino, pregunten en San Luis, ¿quien es J.S.?

    1. Avatar de Desconocido Anónimo

      Es una pena leer un comentario tan alejado de la realidad.
      Siempre leo el blog ya que me gusta conocer acerca de las luces y sombras de la Iglesia que amo como decia Monseñor Laguna.
      Soy feligres de hace muchos años del Santuario Jesus Misericordioso de Bs As.
      He tenido la dicha de conocer al Padre JS por Ud mencionado.
      A pesar de su corto paso por nuestro Santuario he sido testigo de su enorme labor, su profunda piedad y su entrega incondicional a la comunidad que aun continua en silencio.
      Despues de preguntar por San Luis venga a Bs As y pregunten en JM.

      Saludos

      1. Avatar de Desconocido Anónimo

        Padre, hacerse pasar por un feligrés para elogiar tu propia «profunda piedad» y «entrega incondicional» es engañar a quienes leen como engañaste a tantos. Resultas muy contradictorio reivindicar esas virtudes mediante una identidad fingida. Si tenés respuestas a los cuestionamientos, dalas con su nombre. Fabricarse admiradores anónimos no aclara nada: compromete su credibilidad.

      2. Avatar de Desconocido Anónimo

        Tenga cuidado porque tarda bastante poco en mostrar los dientes y su rabia e ira incontenible, de cura frustrado, violento, psiquiatrico. Se canso de maltratar seminaristas en el seminario de san Luis y de 28 que habia logró correr y reventar 24 de ellos. Maltratos, abusos de autoridad, gritos, actitudes poco evangelicas como burlas en público, manipulación de las homilías, y después su pesima pesima forma de vivir, fumando 20 etiquetas de cigarrillos por dia.

        Como se nota que usted no ha vivido nada de lo que vivieron tantas personas en San Luis, tanto en la parroquia que estuvo, como en el seminario diocesano, donde fue el protagonista de su desarmado y destrucción y la malvada obra de destruir vidas y vocaciones de tantos jóvenes.

      3. Avatar de Desconocido Anónimo

        Fui feligrés muchos años de la parroquia Nuestra Señora de Lourdes, no lejos del santuario mencionado.

        Una vez, años atrás, casualmente pasaba por la puerta y había misa, y me puse a escuchar el Sermón. Se daba una definición muy curiosa de Iglesia: «lugar de escucha donde se respetan los derechos del Pobre». Se explayó en una visión materialista de Iglesia-ONG como suelen hacer los Teólogos del Pueblo con termo Stanely egresados de la UCA.

        ¿Habrá sido ese mismo o fue otro?

      4. Avatar de Desconocido Anónimo

        Qué pena leer en lo que devino el otrora floreciente Seminario San Miguel Arcángel de San Luis. Qué pena que el sucesor del querido P. Miguel García (¡eso sí que fue un verdadero rector!), no haya estado a la altura de su encargo. Del obispo… ¿qué decir? Salta a la vista.

        No dejemos de rezar por la Diócesis de San Luis.

    2. Avatar de Desconocido Anónimo

      Agradezco su desvelada imaginación digna de Netflix, pero lamento decepcionar su teoría conspirativa: soy una persona real, con mi propia identidad y un feligrés que habla por experiencia propia de mas de 20 años de formar parte de la comunidad de JM. Si lo desea puedo esperarlo en la puerta del Santuario cuando guste y se saca la duda. Entiendo que le resulte difícil concebir que alguien defienda de buena fe al padre JS pero haga un esfuerzo para entender que su opinion no es una verdad absoluta ni define la realidad acerca de nadie. Saludos

      1. Avatar de Desconocido Anónimo

        Mire, soy catequista y no me sorprende que usted tenga una buena imagen sobre el mencionado sacerdote. El se muestra cercano, entregado y carismático con su voz impostada. Yo también tuve esa buena imagen sobre el durante muchisimo tiempo. Pero resultó ser un oportunista y manipulador, que ha hecho muy mucho daño en San Luis y mucho antes de llegar a ser rector también causó mucho escándalo en nuestra ciudad de Villa Mercedes. Los años pasaron, y ahora está en Buenos Aires por tratamiento psiquiátrico y porque nuestro obispo Barba, vio conveniente alejarlo tras haber recibido testimonios y denuncias graves sobre comportamientos de ese sacerdote. Es la razón por la que el seminario se cerró tan de prisa.
        Lo que este artículo describe y algunos comentarios, coincide con los testimonios de muchos de los seminaristas que pasaron.
        ¿No le parece extraño que cuando este sacerdote comenzó a conducir el seminario, el número decreció notablemente? Hay fotos de la cantidad que eran, puede verlo. Yo simplemente le advierto no se fíe de él.

  6. Avatar de Desconocido Anónimo

    Mire joven, piénsese muy bien antes de poner su vida en manos de estos seres humanos. Mire que como laico tendrá miles de mayores facilidades que como consagrado o clérigo perderá. Piénseselo muy, pero muy, pero muy bien. Antes de idealismos vocacionales piense en si no podrá hacer más bien como laico que como curita solitario y perseguido.

    1. Avatar de Desconocido Anónimo

      El del video es el perpetrador de semejante esperpento? Ni si quiera camisa y clergyman? Solo remera? Quiere ese tal que creamos que Dios le ha dado controlar, como si tuviera un mirilla en cada seminario, como deben formarse los seminaristas. OSAR, delenda est.

  7. Avatar de Desconocido Anónimo

    Hace un rato Monseñor Colombo estuvo en el programa político de Cristina Pérez en LN+ para dar detalles de la visita del Papa y lo que allí se pudo ver sin duda tiene mucha relación con este post. En efecto, sin poder creer lo que vieron mis ojos observé que Colombo tenía escondido en el bolsillo de la camisa el crucifijo que remata la gruesa cadena que los obispos llevan al cuello y que los identifica como sucesores de los Apóstoles. Lejos de ser una actitud curiosa de Colombo, por lo visto ya es una costumbre entre no poco obispos de todo el mundo. ¿Por qué lo hacen? Es evidente que lo hacen como una atención a los no cristianos que al ver al Cristo crucificado podrían sentirse ofendidos y tener pensamientos negativos. ¿Qué tal? Si estos son los sucesores de los Apóstoles que no dudaron en morir martirizados antes que negar a Cristo, ¿qué podemos esperar de los que vienen atrás?

    Fuenteovejuna

    1. Avatar de Desconocido Anónimo

      Es el típico recurso del autoritario: usar el signo que lo distingue pero simultaneamente intentar esconderlo para aparentar que no quieren distinguirse!

      Cuando se presentan en una manifestación «popular» llevan siempre el solideo aunque vistan solo camisa («soy uno de ustedes pero me diferencio»). El GC viste el palio liturgico hasta cuando saca a pasear el perrito… no sabe que se debe usar solo en determinadas circunstancias y solo sobre la casulla (no sobre el alba ni tampoco sobre la capa pluvial). Ni siquiera saben llevar la sotana con normalidad… ya veremos el triste papel que hacen cuando venga el Papa.

      Son taaaaan patéticos.

    2. Avatar de Desconocido Anónimo

      Es que ir como iban los obispos antes, con sotana bordeada de mirado, crucifijo de oro y piedras preciosas y anillo episcopal de ídem es demasiado católico; y eso es «divisivo».

      Parece que eso de crucifijo de plata escondido en el bolsillo es cosa luterana.

    3. Avatar de janus1870 janus1870

      La verdad es que los obispos se colocan el pectoral en el bolsillo de la camisa por una cuestión de comodidad, ya que la cadena suele ser bastante larga y el pectoral termina golpeándose contra la mesa o el escritorio cuando se van a sentar. No todo tiene una explicación conspiranoide. Nada tiene que ver con la supuesta intención de no «ofender» a los no cristianos.

      1. Avatar de Desconocido Anónimo

        El pectoral se usa con un ganchito que se cuelga en uno de los ojales de la sotana, precisamente, para que no quede balanceándose a una altura incómoda e indigna…

        Son las consecuencias de no usar sotana.

        Fíjense, cuando venga el Papa, cómo usa él el pectoral.

      2. Avatar de Desconocido Anónimo

        Buen día, don Janus, lo extrañaba.

        Monseñor Colombo no se sentó ante ninguna mesa ni escritorio, lo hizo en un silloncito muy cómodo. Si a eso le sumamos que su Excelencia Reverendísma es dueño de un abdomen generoso, le aseguro que la Cruz sin el Cristo crucificado -como Ud. señala- nunca hubiera golpeado contra nada. Aún así, la Cruz estaba oculta en el bolsillo de la camisa. Pero bueno…, ya veo que Ud. es muy atento y considerado. Que Dios lo bendiga.

        Fuenteovejuna

      3. Avatar de janus1870 janus1870

        Anónimo de las 9:41: si en esa foto está sentado, en algún momento estuvo parado y después tuvo que sentarse. Y me parece poco caritativo su comentario sobre los kilos de más que pueda tener ese obispo.

        Por otro lado, yo no estoy defendiendo que coloquen o no el pectoral en el bolsillo, simplemente señalé el motivo por qué lo hacen, que no tiene nada que ver con lo que Fuenteovejuna dijo (que era para no «ofender» a los no creyentes y toda esa paranoia).

      4. Avatar de Desconocido Anónimo

        La conspiración, que no conspiratoria, está en convertir obispos católicos en obispos protestantes («ecumenismo») empezando por los signos exteriores de modo que no sean distinguibles unos de otros.

        ¿Le parece poca?

      1. Avatar de Desconocido Anónimo

        Estimado anónimo de las 09:37

        Si usted quiere justificar a Monseñor Colombo por llevar el pectoral en el bolsillo de la camisa porque también solía hacerlo Monseñor Levebvre, ya veo para qué lado patea usted, porque me parece que entre el progresista arco iris de Colombo y el tradicionalista Marcel Lefebvre había un abismo imposible de superar.

        Fuenteovejuna

  8. Avatar de Desconocido Anónimo

    Clarísimo el artículo, don Wanderer. Y lo que describe no es una abstracción: algo de eso puede verse en el Seminario de Mercedes, que supo ser alma mater de muy buenos sacerdotes.
    Desde la llegada de Carapa, según se percibe, se produjo un cambio profundo en la orientación formativa: fueron desplazados formadores y rector, y reemplazados por sacerdotes cuya formación teológica parece quedar relegada frente a una concepción predominantemente pastoral. Se privilegia el famoso “olor a oveja” —aunque a veces pareciera ser odor ovium, pero no precisamente bonus odor Christi— por encima del estudio serio, la vida intelectual y la disciplina espiritual.
    El problema aparece cuando el seminarista que quiere estudiar, rezar el rosario, guardar el ayuno eucarístico o cultivar una vida interior más exigente termina siendo mirado como un idiota y sobre todo rígido ultra conservador. O tempora, o mores.
    Y así, mutatis mutandis, se termina perdiendo algo que costó generaciones construir: una verdadera formación sacerdotal, donde ora et labora, estudio y oración, doctrina y vida espiritual, no sean realidades contrapuestas sino partes de una misma formación.
    Lo paradójico es que, en nombre de acercarse al mundo, se termine privando al futuro sacerdote de aquello que precisamente debería darle algo que ofrecerle al mundo.

    1. Avatar de Desconocido Anónimo

      Pues tal parece que quien tenga vocación va a tener que irse fuera de la Argentina, porque de lo contrario lo van a volver loco, creo que va a tener mejor recorrido en Bolivia o Chile, no sé realmente como sea por esos lares, aunque no me he topado con quejas todavía de esos países. Me asusta la misericordia de Dios con esos sujetos, porque yo no la tendría, hacía rato que los hubiera fulminado. En fin, van colmando la medida de sus pecados. Qué filosofía y qué antropología han recibido quienes tales perpetran?

  9. Avatar de Desconocido Anónimo

    A todo esto, sumemos que en los seminarios argentinos se desalienta la piedad tradicional (el rezo del rosario, por ej), la contamplación, etc, y, por el contrario, se manda que los seminaristas «trabajen» en las parroquias desde que ingresan. De más está decir que ese «trabajen» es activismo puro (dirigir grupos de jóvenes, noches de la caridad-eufemismo por repartir comida-, visitas a hospitales, villas, etc.).

    Recuerdo también (calculo que nada ha cambiado) que en Liturgia en los seminarios argentinos se desalienta o directamente se prohíbe la Plegaria Eucarística 1 (~canon romano) por ser una rémora del pasado «demasiado enfocada en el sacrificio».

    De Santo Tomás se estudian fotocopias que se limitan a explicar mal las Cinco Vías. De los Padres y demás doctores sólo se estudian frases descontexualizadas.

    Y ni hablar de lo que estudia en Sagradas Escrituras que es modernismo puro y duro bajo el disfraz de método histórico crítico.

    Después de todo esto, no extraña que luego salgan curas que no creen y se limitan al activismo social o que sí creen pero están espiritual y psicológicamente hechos polvo. Algo de lo que no se habla, es de la enorme cantidad de curas que largan en los primeros años de sacerdocio. En la Ciudad de Buenos Aires ha habido, incluso, varios casos de párrocos.

  10. Avatar de Desconocido Anónimo

    Wanderer, sería útil que nos ofrezca direcciones de protectores a los que podamos apelar por escrito para denunciar esto. Es un clarísimo caso de abuso y totalitarismo. Tiene que haber alguien a quién apelar para que aplique una sanción medicinal y no quedamos únicamente con una resistencia interior.

    1. Estimado, no conozco protectores para esta situación.
      Lo lógico sería escribir y denunciar lo que sucede al Dicasterio para el Clero, una de cuyas funciones es «asistir a los obispos diocesanos para que en sus Iglesias se asegure la pastoral de las vocaciones al ministerio ordenado y en los seminarios, establecidos y dirigidos según las normas del derecho, los alumnos sean adecuadamente formados con una sólida formación humana, espiritual, intelectual y pastoral».
      Pero no me fío mucho de los que allí trabajan. No sea que terminen filtrando la información al obispo.

  11. Avatar de Desconocido Anónimo

    No cabe duda que en la Argentina la formación en los seminarios es al más puro estilo soviético, nada escapa al ojo avizor del Gran Hermano que vela por la felicidad de todos…

    Una pregunta ingenua: ¿El Papa no sabe nada de todo esto? ¿Acaso el nuncio no lo puso al tanto porque él tampoco sabe nada de todo esto? ¿Para que manda el Papa un nuncio al país si vive en las Nubes de Ubeda? ¿O será que el Papa…? No, no, no puede ser cierto…

    Fuenteovejuna

    1. Avatar de Desconocido Anónimo

      Fuenteovejuna,

      Bergoglio sabía perfectamente lo que ocurría y ocurre en Devoto y en casi todos los seminarios del país.

      Ojalá se le hayan ordenado (escapado) varios buenos sacerdotes de su KGB, pero lo dudo.

      A León esas cosas se le escapan; no hay forma, ni tiempo material para que las sepa.

      Y los seminaristas rectos y serios son el ser más inerme del mundo frente al capricho de cualquiera con poder, junto a las pocas novicias que tenemos.

      Aunque las vocaciones se han reducido a menos del 10 % en términos reales en 30/35 años, los púrpurados, opinan del calentamiento, de la edad de imputabilidad penal, de los glaciares, y de política.

      En la Catedral de San Isidro las ordenaciones eran de 8/10/12 sacerdotes anuales hace 50 años y un solo obispo.

      En esa Catedral había Misas a las 8, 9.30, 11, y 12.30. Hoy sólo quedan la mitad; las de 9,30 y 12.30, y nunca están llenas.

      Ahora con 3 obispos , con suerte llegan a una anual, más la resta de todas las sangrías por cuelgue desde hace 40, que llegaron a 9 abandonos en un solo año con Alcides Jorge; sin contar la liturgia, su pésima formación, etc.

      Una sola descripción concreta y bien clarita.

      Además de las iglesias vacías, el nivel paupérrimo intelectual de curas y seminaristas, y una arquitectura vergonzante y de pésimo gusto, junto a diáconos permanentes que desconocen el catecismo elemental.

      Pero los tipos dicen por escrito en comunicado que Taty Almeida, fue un «ejemplo» y madre ejemplar de lucha, ¿ sería buena disparando también, y matando gente junto a su hijo asesino desaparecido ? …

      Además de no mencionar a Jesucristo y raramente a Dios en sus cartas y declaraciones. Los maricones, los abusos, y demás problemas de soledad, los económicos y las internas por el poder …

      Todo el catolicismo se reduce. a: «una iglesia en salida», «la escucha», «el diálogo», «la coyuntura», y tantas huevadas, que no se sabe qué quieren decir.

      La prédica de la nada …

      José María.

      1. Avatar de Desconocido Anónimo

        Estimado José María

        Dios quiera que Ud. tenga razón y «a León esas cosas se le escapan (porque) no hay forma ni tiempo para que las sepa». En ese caso, espero que si el nuncio no se lo explicó antes aproveche esta visita para avisarle con qué bueyes ara en la Argentina…

        Todo lo demás que señala lo comparto plenamente, especialmente lo que muy bien aclara sobre Taty Almeida, símbolo de las Madres de Plaza de Mayo que tanto lloraron que sus hijos terroristas que ponían bombas, asaltaban bancos y asesinaban por una causa tan «noble», no hayan podido cumplir el sueño de hacer de la Argentina la segunda Cuba comunista de Sudamérica, tal como habían pactado con Fidel Castro y Leonid Breznev, el supremo de la Unión Soviética que en los ’70 estaba en su esplendor.

        Fuenteovejuna

  12. Avatar de Desconocido Anónimo

    Cada día siento más que a la Iglesia argentina la manejan como a un negocio privado, por parte de un grupito de herejes con filiación política y doctrina social progresista. No siento que prediquen la inmensa Gloria celestial de Jesús, ni la noble pureza virginal de María. No lo demuestran con sus actos, ni con sus rencillas, venganzas, conductas y marginaciones. Hablan de politiqueria social las 24 horas, con argumentos que ni siquiera aparecen en los 70 libros de las Sagradas Escrituras. Todo es mundanidad, la desacralización es total. Ahora utilizan la visita Papal con fines políticos y para instalar agendas de la política. Con razón muchísimos creyentes nos abandonan y llaman a otras puertas. Y los pocos seminaristas que quedan con auténtica vocación, loable misión tendrán cuando descubran lo que les aguarda desde la jerarquía eclesiástica.

  13. Avatar de Desconocido Anónimo

    Y en la guía que subieron a internet la acompaña una foto con sotanas y rito «de espaldas al pueblo» jaja. Qué basuras que son, infiltrados o completamente confundidos estos progresistas.

    1. Avatar de Desconocido Anónimo

      Que triste este comentario. Asi adolece nuestra Iglesia, ejemplos como estos de consagrados y fieles que abandonan el camino por el mal pastoreo, debe haber miles. Es que el Señor no puede derramar el buen vino del Espíritu Santo en odres viejos y corrompidos, ni puede fructificar en este lodazal en el que estamos. La Virgencita, remanso de amor y dulzura, tenga piedad de nosotros.

      1. Avatar de Desconocido Anónimo

        Pero eso no necesita que se lo diga ningún obispo; de hecho se lo puedo decir yo mismo, humilde pecador, o ¡usted!

        El seminario es un medio para un fin, que es que el futuro sacerdote adquiera los conocimientos y la práctica vivencial necesarios para el cumplimiento de sus funciones cuando sea ordenado y tenga destino.

        Además, y esto es todavía más importante, como los seminarios son internados, es la oportunidad para los responsables de conocer bien a los candidatos al sacerdocio, no vayas ser que se ordene a un indeseable o se confíe la cura de almas a un irresponsable.

        De hecho yo desconfiaría de cualquier joven que tenga «vocación de seminarista», porque eso podría indicar que no tiene madurez personal para estar en el mundo, para ser adulto.

        Por eso la denuncia de este artículo es tan importante:

        Hace conocer al mundo los errores de ciertos seminarios y señala los responsables («name & shame»)

        Siempre en la caridad de Cristo.

      2. Avatar de janus1870 janus1870

        Anónimo de las 10:57: mi comentario estaba dirigido al comentarista que escribió que se felicitaba por haber dejado el seminario y haberse casado, como si el seminario hubiese sido un fin en sí mismo. Si su vocación era al sacerdocio, hizo mal en casarse.

  14. Avatar de Desconocido Anónimo

    Muchas gracias, Wanderer! Una y mil veces: Gracias! por sacar a la luz la Verdad acerca de la Jerarquía de la Iglesia en la Argentina, cada vez peor, cada vez más clerical, autoritaria y mediocre.
    Insisto (ya lo he dicho alguna vez acá) en que no sé si actúan así por alguna «ideología progre» o por ignorancia (no saben nada de nada!). En el caso de la formación en los Seminarios creo que los dirigen así por miedo a que lentamente ya los seminaristas (y los Sacerdotes) comiencen a superarlos en autoridad moral, en fidelidad al Evangelio y a la Iglesia, en preparación filosófica, teológica, litúrgica, espiritual y pastoral. Se les «están escapando de las manos»… literalmente!
    Gracias a las redes ya los Seminaristas están en contacto con otros incluso de otros países y con los Documentos oficiales del Magisterio. También para rechazar incluso algunos desafortunados exabruptos maleducados como los que solía tener el Papa anterior (recuerdo cuando les dijo a los Seminaristas de Barcelona que «no miraran pornografía!» (sic).

    Lo que también habría que investigar es el tema del dinero que maneja la Jerarquía: por ejemplo, las constantes «colectas imperadas» a las Parroquias, la «+x-«, la de Caritas y etc etc etc.
    La visita apostólica a Buenos Aires en mayo de 2022 arrojó resultados muy inquietantes (que costó el traslado del Vicario general a una de las más pequeñas prelaturas del País, aunque el resto de los párrocos del «consejo económico» siguen como si nada hubiese pasado, y «pasó mucho» (alquileres de la cochera de la Curia, de otras propiedades del arzobispado, venta de muebles, etc etc etc). Un Párroco implicado, entrevistado por el periodista Feinmann prometió algún día dar a conocer la verdad, pero después de 4 años aún no lo ha hecho… La refacción total de una casa en Flores para GC, teniendo su departamento en la Curia, para vivir solo (?) en el anonimato, algo que el Papa anterior le prohibió explicitamente… Sus escapadas a Brasil… Los viajes a Roma.
    Ahora que el Gobierno ya no les paga una mensualidad, de qué viven, de dónde sacan dinero? Qué hacen con de «que damos los fieles con nuestras ingenuas limosnas»? Qué con el que recaudan de las muchas propiedades que alquilan a privados, incluso en pleno centro de la Ciudad? Quién los controla?

  15. Avatar de Desconocido Anónimo

    Está claro que no quieren formar católicos, sino protestantes y luchadores sociales….

    Pero entonces, si el catolicismo está mal y el protestantismo está bien…¿hemos estado equivocados durante 2000 años?

    ¿Quién es entonces el que se ha dado cuenta del calamitoso error y cómo sabemos que no se equivoca?

    Al final, como el perro del hortelano, que ni come ni deja comer, estos milicianos ¡ni creen ni dejan creer!

  16. Avatar de Desconocido Anónimo

    La situación actual de los seminarios en la Argentina es pavorosa. Y hace de todos ellos, o casi, lugares altamente desaconsejables no ya para custodiar y cultivar el don de la vocación sacerdotal sino incluso –en algunos casos– para la salvación eterna.

    Los obispos que pudieran tener en el presente o en el futuro –hablemos en condicional para no «quemar» a nadie– un seminario un poco menos malo o susceptible de ser transcurrido sin tener que librar luchas titánicas para conservar una mens catholica –siempre con apuntalamiento sacerdotal externo–, se ven fuertemente inhibidos de aceptar candidatos foráneos que huyen de sus diócesis de origen. El crimen sinodal de «falta de comunión con sus hermanos obispos» y la consiguiente deposición, aún se cierne como amenaza o realidad sobre ellos.

    De manera que hoy no hay muchas alternativas a buscar una casa de formación en el exterior y emigrar con perfil muy bajo para no atraer el ojo de Sauron (¿desapareció o volvió a corporizarse «bonapartizado»? 🤔) o sus Nazgûles (claramente vivos y operativos), que no soportan estas jugadas.

    Ello implica un desafío personal no pequeño para los candidatos, por ej. el desarraigo, la perspectiva de un retorno incierto a la propia patria, el aprendizaje –según el caso– de idiomas desconocidos; pero también un esfuerzo económico que, en una Argentina artificialmente empobrecida, pocos pueden afrontar. Y la ayuda no abunda.

    Será tiempo que también los laicos se organicen para apuntalar a estos muchachos –includo, aunque no sólo, en lo económico– para contribuir a que no se malogren muchas vocaciones bien dispuestas. A los sacerdotes ya formados, les tocará ocuparse también de apuntalarlos en otros órdenes. Aunque inicialmente parezcan perdidos, por su exilio, para el ministerio en nuestras maltrechas diócesis, el invierno demográfico del clero argentino hará cada vez más expedito su futuro regreso si lo desearan: la necesidad tiene cara de hereje, aún para estos nazgûles o uruk-hai con ínfulas que se aposentan sobre el rebaño de Dios.

    A todos nos tocará rezar mucho por las vocaciones: las que se suscitan y se disciernn, las que estén en proceso de formación o de-formación, las que afrontan pruebas por conservar el don recibido en vasos de barro.

    P.D.: Antes que aparezcan los iluminados de rigor: no, la solución no es La Reja. Estamos hablando del clero católico. Y aún pasando por alto semejante «salvedad», la formación que se imparte en La Reja es bastante poco tradicional en muchísimos puntos, algunos muy graves, mal que les pese.

    – malleus

  17. Avatar de Desconocido Anónimo

    ¡Increíble! Destruida la libertad interior, manoseada la conciencia, realmente no puedo creer, medio perverso el que escribe. El formador ya no es quien acompaña y ayuda el proceso del seminarista, sino un controlador. ¡Qué horrible!

  18. El planteo de esa guía es de terror. Plantea la comunión impuesta por los formadores sobre la comunión con la Iglesia e exige rigidez donde la Iglesia deja libertad. No resiste el menor análisis.

    Pero el problema viene desde más atrás y para ello podemos citar un caso emblemático del siglo XIX: el Santo Cura de Ars fue descartado por el Seminario y terminó formándose bajo el ala de un párroco de la zona.

  19. Avatar de Pampeano Pampeano

    Tal vez algún Papa, en su día, se anime a eliminar las conferencias episcopales y dejar al obispo libre -y responsable- en su diócesis, como debe ser. De entre ellas ha crecido el remanido argumento de la «comunión eclesial», que no es otra cosa que la sumisión a cierta ideología, un «wokismo» intra muros. Debo reconocer que no he podido leer toda la guía porque me produjo desasosiego. Sds cordiales.

  20. Avatar de Desconocido Anónimo

    Les sigue dando vergüenza explicar: qué tienen en contra de la comunión en la boca.

    No tienen vergüenza en ventilar todo lo demás: que la odian, que quieren perseguirla, etc. Pero se guardan cuidadosamente el porqué.

  21. Avatar de janus1870 janus1870

    Los seminarios fueron una creación del Concilio de Trento, de ahí el nombre de «Seminario Conciliar«. En mi opinión, ya no sirven al propósito para el cual fueron creados. La formación de los futuros clérigos debería replantearse totalmente.

    1. Avatar de Desconocido Anónimo

      Un Seminario con maduros y «formados formadores» es la mejor institución para la formación sacerdotal. Algunas Diócesis en Europa han intentado ad experimentum que los aspirantes al Sacerdocio se formaran en Parroquias y no dio buenos resultados, debiendo volver al Seminario. Aunque los Presbíteros no tengan vocación para Religiosos, en el período de formación, vivir en Comunidad es necesario, es comenzar a cultivar el hábito de ser hombres que favorecen la Comunión y la unidad en la Iglesia en la diversidad de caracteres y sensibilidades. Además de aspectos secundarios, pero que podríamos considerar «preambula»: ayudarse con sus pares en las dificultades de la maduración (psicológica y vocacional), compartir alegrías y momentos difíciles de crecimiento, pluralidad de interrogantes, dudas, inseguridades que pueden surgir en cualquier tiempo de estudiante vivido con colegas con una meta en común es importante, entusiasmante y motivante. Son muchos los factores que un Seminario sano ofrece para cultivar la vocación sacerdotal,

  22. Avatar de insightful93c7d8dd8c insightful93c7d8dd8c

    Lo primero: ensordecedor silencio sobre los consejos evangelicos, todo el tesoro de la teología espiritual, la enseñanza de la iglesia «experta en humanidad», y otras ausencias…

    Eliminadas a priori la verdad y la libertad, tanto de la antropología supuesta y de la ética práctica, esto es de un nivel de manipulación propio de un psicópata: deseo de poder disfrazado de cualquier otra cosa.

    Coincido con lo de satánico.

    Muchos institutos de formación religiosa fueron y son trituradores de almas.

    Con este tipo de formación y de formadores, que haya pocas vocaciones es un signo de salud mental.

  23. Avatar de Desconocido Anónimo

    Pienso que lo interesante del caso es que, si ha salido eso, es porque hay jóvenes santamente rígidos y, de alguna manera, pretenden salir al paso de esa realidad. Y hasta quizá les asusta y no saben cómo «defenderse». Es lo de «ladran, Sancho».

    En cuanto a poner a prueba la obediencia, no tiene nada de malo. Eso siempre se ha hecho en las Órdenes religiosas. Lo cuestionable es cuando se va contra la verdad.

    1. Avatar de Desconocido Anónimo

      ¿»santamente rígidos» por preferir algo que entienden que beneficia la salvación de su alma y el bien de la Iglesia?

      Entonces ¿con las cosas importantes hay que ser descuidado?

      Pues si algo es de verdad importante habrá que darle la importancia debida. Eso no es «rigidez». Eso es sentido común para obtener los resultados queridos.

      La salvación del alma no es cualquier cosa.

      y dedicar tu vida a una profesión, que encima tiene cura de almas, tampoco.

      1. Avatar de Desconocido Anónimo

        rigidez, en psicología, es resistencia al cambio (sobre todo se refiere a no poder aceptar como válida una opinión distinta de la propia). A veces es santa, entonces, la rigidez…

        claro, para un relativista, la rigidez siempre es mala; y el modernismo es relativista…

  24. Avatar de Desconocido Anónimo

    Es necesario, entre otras cosas, que los sacerdotes y seminaristas sean astutos como serpientes. Ojalá que no fuera necesario jugar con astucia frente a nuestros propios pastores, pero son las circunstancias que Dios nos ha dado. Mi opinión: primero, buscar otras alternativas, como los institutos Eclessia Dei u otros grupos que permitan una formación aceptable. Si no es posible, la Iglesia sigue necesitando sacerdotes. En el seminario diocesano, someterse en todo lo necesario en el fuero externo, naturalmente con el límite del pecado. No sólo los jesuitas tienen derecho a hacer uso de la restricción mental. Después de la ordenación, los malos obispos seguirán persiguiendo a los buenos sacerdotes, pero es más difícil librarse de un cura que de un seminarista. Y en este punto es una ventaja la falta de sacerdotes, que, según corra el tiempo, cada vez más hará que los viejos progresistas deban soportar a su pesar a los jóvenes conservadores. Quizás eso no se dé en el mismo grado en Argentina, lamentablemente. Pero no se puede dejar de intentar. Tarde o temprano terminará la cautividad babilónica.

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