Trescientos años antes de que el «mindfulness» se convirtiera en una palabra de moda, un hermano lego, rengo y sin estudios de un convento carmelita de París del siglo XVII descubrió algo mucho más radical: una comunión constante y gozosa con Dios en medio de ollas, sartenes y las tareas más cotidianas que se puedan imaginar.
El papa León XIV calificó este humilde librito como una de las obras que más influyeron en su propia vida espiritual, situándolo, en sus propias palabras, al lado de los escritos de san Agustín como un texto que le enseñó a conocer y amar a Dios. Recopilado a partir de las cartas del hermano Lorenzo y de cuatro conversaciones registradas tras su muerte, este clásico ha formado discretamente a santos, reformadores y creyentes corrientes durante más de tres siglos.
Su mensaje no podría ser más sencillo, ni más exigente: a Dios no se le encuentra solo en grandes gestos, devociones elaboradas u horas fijas de oración, sino en los «pequeños actos» realizados únicamente por amor a Él. Un siglo antes de que Santa Teresita de Lisieux llamara la atención del mundo sobre su propio «caminito» de infancia espiritual y confianza en las cosas pequeñas, el Hermano Lorenzo ya lo estaba viviendo: convirtiendo la basura recogida del suelo, una olla fregada hasta quedar limpia o el sufrimiento diario de un enfermo en una ofrenda de amor puro. Los lectores que aprecian la Historia de un alma de Teresa reconocerán en el Hermano Lorenzo un espíritu afín: la misma humildad, la misma confianza, la misma convicción de que la santidad no está reservada a lo extraordinario, sino que se entreteje en el tejido de la fidelidad cotidiana.
Esta edición reúne: las cartas completas de consejo espiritual del Hermano Lorenzo, las cuatro conversaciones registradas por Joseph de Beaufort, y un breve prefacio biográfico sobre su vida, su conversión y sus cuarenta años de unión ininterrumpida con Dios
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Espiritualidad Bíblica reúne el fruto de una vida entera dedicada a la Sagrada Escritura. Mons. Juan Straubinger, uno de los biblistas católicos más reconocidos del siglo XX en el mundo hispanohablante, ofrece en esta obra una serie de meditaciones breves y profundas sobre los grandes temas de la vida espiritual a la luz de la Biblia: el renacer interior, la infancia espiritual, el discernimiento de espíritus, la sabiduría, la pobreza evangélica, el amor a Dios, la Paternidad divina, el misterio de Cristo y los novísimos.
Escrito con la sencillez y la hondura que caracterizan a su autor, el libro no es un tratado académico sino un itinerario de oración: cada capítulo parte de un texto bíblico concreto y lo despliega en una meditación accesible, doctrinalmente sólida y espiritualmente nutritiva. Ideal para la lectura diaria, el retiro personal o los ejercicios espirituales, Espiritualidad Bíblica sigue siendo, décadas después de su primera edición, una guía segura para quienes desean «gustar» —en palabras del propio autor— las dulzuras de la Palabra de Dios.
En este libro se encuentran meditaciones bíblicas breves, ideales para la oración diaria o el tiempo de Adviento y Cuaresma, construidas sobre una espiritualidad bíblica sólida, fiel a la doctrina católica tradicional. Se incluye también un apéndice práctico sobre Evangelio y catequesis, útil también para catequistas.
Sobre el autor
Mons. Juan Straubinger (1883-1955) fue un sacerdote, biblista y traductor de origen alemán radicado en Argentina, célebre por su versión comentada de la Sagrada Escritura —la llamada «Biblia Straubinger»— y por décadas de labor de divulgación bíblica en revistas y publicaciones católicas. Su obra combina rigor exegético y hondura espiritual, y sigue siendo hoy una referencia para el estudio y la meditación de la Biblia en el ámbito católico hispanohablante.
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Casi ochenta años después de que C. S. Lewis diera voz al viejo Screwtape, un sacerdote se atreve a retomar el género epistolar más incómodo de la literatura apologética del siglo XX. Nuevas cartas de un diablo a su sobrino, del P. Gabriel Descotte (Ediciones «Gloriam Dei», 2025), no es un pastiche nostálgico ni un ejercicio de imitación estilística: es una actualización quirúrgica del mismo instrumento —la ironía diabólica como espejo del alma— aplicado a las patologías espirituales de nuestro tiempo.
El recurso literario es idéntico al de Lewis: un tío demonio, aquí bautizado con el sugerente nombre de Orugario, instruye a su sobrino tentador en el arte de la perdición de un «paciente» humano. Pero los objetivos de la tentación han cambiado de piel. Ya no se trata solo de vicios privados, sino de un instrumental mucho más contemporáneo: la fabricación deliberada de enemigos, el cultivo de la dialéctica como método de división eclesial, la manipulación de etiquetas ideológicas —tradicionalista o progresista, clericalista o pastoralista— para impedir que el alma piense por sí misma. El diablo de Descotte es, ante todo, un estratega de la polarización, y en ese diagnóstico el libro roza con lucidez algunos de los males más visibles de la vida eclesial actual.
Formalmente, las cartas mantienen el tono que hizo memorable al original: la mezcla de sofisticación teológica y bajeza moral, la elegancia retórica puesta al servicio de la mezquindad, esa capacidad de Lewis —aquí bien heredada— de hacer reír al lector con el mismo gesto con que lo examina de conciencia. Hay pasajes de auténtica fuerza dramática, como la carta final incluida en este adelanto, donde el fracaso del tentador ante la protección mariana y la intercesión angélica del «paciente» moribundo alcanza una tensión casi teatral, resuelta con ese humor negro tan propio del género.
Se trata, en suma, de un texto que no pretende sustituir a Lewis sino prolongar su método hacia los combates propios del catolicismo contemporáneo: la tentación no como pecado aislado sino como arquitectura de división, disfrazada de celo doctrinal o de compromiso pastoral. Una lectura amena y a la vez examinadora, recomendable para quien busque un espejo incómodo —y necesario— de las propias complicidades con el «arte de la dialéctica» que tan bien describe el viejo Orugario.
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La Carta al Duque de Norfolk es uno de los textos más influyentes de San John Henry Newman, cardenal, intelectual inglés y hoy Doctor de la Iglesia. Escrita en 1874, esta obra surge en un momento de fuerte tensión entre la política británica y la Iglesia católica, tras la definición de la infalibilidad pontificia en el Concilio Vaticano I. Acusados de ser incapaces de actuar como ciudadanos libres y responsables, los católicos se vieron envueltos en una polémica encabezada por William E. Gladstone. Newman respondió con una claridad extraordinaria y una profundidad que trasciende su tiempo.
Este libro es, ante todo, una defensa luminosa de la conciencia. Newman explica que la verdadera conciencia no es un capricho subjetivo, sino la voz interior que orienta hacia la verdad. Por eso afirma que la conciencia es “el primer vicario de Cristo”, una frase célebre que expresa la convicción de que nadie puede obedecer auténticamente a Dios ni a la autoridad eclesial si antes no es fiel a esa voz íntima. Lo decisivo no es elegir entre libertad o autoridad, sino descubrir que la autoridad solo es legítima cuando respeta y eleva la libertad interior.
Al mismo tiempo, Newman desmonta el prejuicio según el cual la obediencia al Papa anularía la autonomía personal. Muestra que la infalibilidad, lejos de ser una amenaza, es un servicio a la verdad que protege a los creyentes de arbitrariedades doctrinales. Su explicación es tan equilibrada que sigue siendo un punto de referencia para comprender el magisterio católico, el papel del Papa y los límites de la autoridad religiosa.
La fuerza del libro reside en que va mucho más allá de la polémica victoriana. Newman ofrece una reflexión profunda sobre cuestiones que siguen siendo actuales
Esta edición invita a descubrir una de las obras más maduras de Newman, escrita con elegancia, firmeza y una extraordinaria lucidez espiritual.
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Sitio web con todas las actas de los coloquios del CENTRO INTERNACIONAL DE ESTUDIOS LITÚRGICOS
El sitio oficial del CIEL https://www.asso-ciel.org es la puerta de entrada a una institución académica dedicada al estudio científico de la liturgia católica tradicional. Fundado en 1994, el Centro se define como una asociación internacional de fieles católicos consagrada a la investigación histórica y teológica de la tradición litúrgica latina, con particular atención al usus antiquior del rito romano y a los demás ritos católicos. Se trata, por tanto, de un espacio situado deliberadamente en el terreno de las ciencias históricas y teológicas, y no de la mera apologética o la divulgación piadosa.
Historia y trayectoria. El sitio recoge, a través de su sección «Coloquios precedentes«, más de tres décadas de actividad. Los primeros coloquios se celebraron en Francia —Notre-Dame du Laus, Poissy y Versalles— entre 1995 y 2003, abordando temas como el altar y el sacrificio, la presencia de Cristo en la liturgia, o la fe y la liturgia. Tras un período, el CIEL retomó sus coloquios en Roma a partir de 2020, con una cadencia prácticamente anual hasta el presente (el próximo, «Las lenguas litúrgicas», está anunciado para febrero de 2027). A lo largo de este itinerario, el Centro ha contado con el auspicio de figuras eclesiásticas de primer nivel: los cardenales Alfons Stickler, Silvio Oddi, Jorge Medina Estévez, Raymond Leo Burke y Robert Sarah, entre otros, además de un nutrido grupo de teólogos, liturgistas y patrólogos de reconocido prestigio —Louis Bouyer, Alice von Hildebrand, Martin Mosebach, Aidan Nichols, Manfred Hauke, Uwe Michael Lang, por citar solo algunos.
El verdadero tesoro del sitio: las actas publicadas. Más allá de la información institucional, lo más valioso del sitio es el acceso libre y gratuito a las actas de prácticamente todos los coloquios celebrados desde 1995 hasta la actualidad. Cada conferencia está disponible en francés, español, inglés e italiano. Esta política multilingüe —coherente con la vocación internacional del CIEL— convierte al sitio en un auténtico repositorio de referencia para quien investiga la historia y la teología de la liturgia romana: desde el desarrollo del ofertorio y el canon romano hasta cuestiones tan discutidas como la concelebración, la orientación del altar o las lenguas litúrgicas. Para el investigador de filosofía y teología medieval o moderna interesado en la liturgia como fuente doctrinal, se trata de un corpus de acceso inmediato que ahorra años de búsqueda dispersa en actas impresas de difícil circulación.
Todos sabemos lo difícil que es conseguir en Argentina imágenes religiosas de buena calidad. Lo que hace algunas décadas eran espantosas representaciones en yeso, ahora sólo ha variado el material y las hacen de lo que pretensiosamente llaman marfilina, y no es más que pasta sintética, o con algunas cosas peores aún.
Hasta hace algunos años, podíamos acceder a los trabajos de Brígida Rubio, sea sus excelentes reproducciones de imágenes románicas en piedra reconstituida, sea sus esmaltados de gran calidad y arte. Pero desaparecida ella, sólo nos quedaba la imaginación o conformarnos con los espantajos de santería.
Sin embargo, hace poco descubrí un taller de escultura en Salta. Se llama Hylemorfica, y se dedica a la confección de artesanías religiosas hechas en mármol reconstituido. Se trabaja en escultura, moldes, copias y pintado a mano, en algunos casos con apliques en madera y alpaca. Como podrán apreciar en las imágenes, la calidad es buena, y muy superior a lo estándar que se puede conseguir en nuestro país. Mayor información en su sitio web.





