El anonimato

En menos pocos días, este blog cumplirá dieciocho años de vida, en los que hemos tratado muy diversos temas. Y uno de ellos fue la cuestión del anonimato, sea del autor o autores, sea de los comentaristas. Es que en sus comienzos, habían algunos lectores que berreaban porque pretendían que todos los escritos, necesariamente, estuvieran firmados por el autor, so pena de cobardía, bajeza y no sé cuántas cosas más. No tengo duda que algunos de ellos lo hacían, por supuesto, porque les fascina ver su propio nombre estampado al final de unas cuartillas, pero en otros muchos el motivo era honesto aunque, en mi opinión, discutible. Y sobre la cuestión nos entretuvimos con aportes valiosísimos de amigos tan queridos como Jorge Ferro o Jack Tollers.

Hace pocos días el tema resurgió en un comentario y, por eso mismo, me pareció oportuno sintetizar las conveniencias que veo en que ciertos blogs mantengan a autores y comentadores en el anonimato. 

1. Protección contra represalias

Como escribió hace varios años Ludovicus en el blog, “la religión es cosa muy peligrosa”. Todos conocemos a personas a las que el “exceso de religión” les hizo hervir el cerebro; es decir, la falta de prudencia y de religión en cuanto virtud, hizo de ellos fanáticos. Y los fanáticos son peligrosos; suelen entender mal las cosas, carecen de analogía y son capaces de cualquier locura. Y quedarían muy felices de haberse batido por la religión. Por eso mismo, y porque no tengo ganas de morir en manos de un loco, es que prefiero el anonimato: me permite compartir mis ideas sin miedo a represalias.

2. Libertad de expresión sin censura

El anonimato de los comentadores, por ejemplo, permite que muchos sacerdotes y obispos, o que muchos profesores de universidades católicas, puedan comentar y enriquecer la discusión. No lo harían si tuvieran que dar sus nombres, y no porque sean cobardes, sino porque serían inmediatamente castigados por sus superiores. La discusión de temas política o eclesialmente incorrectos en buena medida puede darse merced al anonimato de los involucrados en ella.

3. Enfoque en las ideas y no en la persona

Al no estar ligado a una identidad específica, el contenido del blog se juzga por sus argumentos y razonamientos, no por la reputación, el estatus o los antecedentes del autor. Los católicos, de entre los muchos defectos que tenemos, es el de mirar primero la firma y después leer el artículo, o no leerlo. Recuerdo el comentario de un lector de hace algún tiempo: “Cuando veo que usted publica algo de Bouyer o de Newman, directamente no leo el artículo”.

4. Protección de la privacidad personal

En la era digital, revelar la identidad en línea puede exponer a una persona a ataques personales, doxing (revelación de datos privados), acoso o incluso amenazas físicas. Mantener el anonimato protege la privacidad del autor y de su entorno.

5. Evitar presiones laborales o académicas

En ciertos entornos profesionales o académicos, expresar opiniones contrarias a la corriente dominante puede poner en riesgo la carrera del autor. Un blog anónimo permite compartir reflexiones sin comprometer su posición laboral o académica. Y esto no es cobardía; es prudencia lisa y llana.

6. Permitir la denuncia y el testimonio

Los blogs pueden funcionar ocasionalmente como espacios para denuncias o testimonios de situaciones que no pueden ser expuestas públicamente sin consecuencias. Esto es especialmente relevante en temas de corrupción, abuso de poder o injusticias institucionales, todos ellos de frecuente ocurrencia en la Iglesia.

7. Facilitar la experimentación intelectual

El anonimato brinda libertad para explorar ideas sin temor a ser etiquetado de manera permanente. Permite a los autores discutir distintas posturas sin que su nombre quede asociado a una opinión específica para siempre. 

8. Seguridad en regímenes autoritarios, como el de la Iglesia católica

En instituciones como la Iglesia, el anonimato es una condición necesaria para cualquier tipo de crítica o disidencia, más allá de las declamaciones de sinodalidad. Blogs anónimos pueden ser la única forma de desafiar narrativas oficiales sin poner en riesgo al autor, especialmente cuando se trata de clérigos.

9. Evitar el culto a la personalidad

En algunos casos, el anonimato evita que el autor se convierta en el centro de atención en lugar de sus ideas. Esto es particularmente útil cuando el objetivo es fomentar la discusión y el pensamiento crítico sin la influencia de la fama o el prestigio. Y es un modo muy práctico de ascesis para evitar la vanidad.

10. Porque así lo hicieron muchos maestros

En la historia, muchos personajes optaron por el anonimato o por el uso de pseudónimos para escribir sus obras. El primero que aparece en la memoria es el Pseudo Dionisio Areopagita, que tanta influencia ejerció en la teología y la espiritualidad cristiana y, para mantenernos en la época patrística, podemos continuar con el Pseudo-Agustín o el Pseudo-Crisóstomo. Si nos venimos más acá en el tiempo, Sören Kierkegaard escribió con pseudónimos y también lo hizo su admirador, el P. Leonardo Castellani. San John Henry Newman escribió anónimamente la mayor parte de los tractos que constituyeron el Movimiento de Oxford y el autor de Relatos de un peregrino ruso tampoco firmó su obra. No creo yo que a estos personajes y maestros podamos tacharlos de cobardes y viles por no haber estampado al menos sus iniciales en su escritos.

28 comentarios en “El anonimato

  1. Avatar de Conchita Conchita

    Me alegra encontrar el nuevo blog de Wanderer. Y me permito una sugerencia que nos facilite la lectura a los asiduos:

    • «Cortar» lo que se muestra en los artículos, para que aparezca un párrafo y luego el «leer más». Así se ven varios artículos de un vistazo y no hay que hacer un «scroll» infinito para leer lo de hace una semana.
      Si la plantilla del blog no lo tiene por defecto también se puede hacer manual.
    • Crear categorías para los artículos. WordPress, a diferencia de blogspot, permite crear categorías además de poner etiquetas.
  2. Avatar de Desconocido Anónimo

    «Para que viendo vuestras buenas obras…»

    Quizás las opiniones vertidas en un blog puedan quedar anónimas pero lo que se nos pide son, buenas y visibles obras.

  3. Avatar de Desconocido Anónimo

    Muy interesante.

    Únicamente observo que no pocos de los antiguos «pseudos» (Agustín, etc.), más bien parece que querían darle autoridad a sus propios escritos, haciéndolos pasar como si fueran de notables autoridades. Es decir, la motivación parece muy otra y no en la línea de los primeros puntos.

    Catholicus quidam

  4. Avatar de Andrés Battistella Andrés Battistella

    Razones más que atendibles, y que cada uno debe aplicar a su caso, si caben.

    El límite, creo yo, es cuando el seudónimo, o el anonimato, son una hipocresía, una máscara detrás de la cual se esconde alguien para escribir desaprensivamente cosas que no se atrevería a decir a nadie, ni siquiera en privado, sin hacerse responsable últimamente, porque nadie sabe quién es, o peor, haciéndose pasar por otro. No digamos nada cuando ejercita lo que se llama «trolleo».

    Esto es pertinente, porque en este mundo de redes «sociales», con frecuencia el anonimato o seudonimato van de la mano con la vanidad y la hipocresía, y de «vender» algo que uno no es… lo cual termina en muchos casos en una especie de esquizofrenia o escisión de la personalidad, donde la máscara o «personalidad virtual» termina tragándose a la personalidad real. Esto sobre todo en jóvenes que viven conectados a redes como Instagram, TikTok, X, etc., «sobre todo» pero no exclusivamente.

    No se sienta acusado nadie en particular, sólo quiero proponer otra consideración a las ya expuestas (tómeselo como un sed contra, si place), teniendo en cuenta que soy uno de los que revitalizó este tema.

    PD: estimado Wanderer, creo que usted ya debe estar consciente de esto, pero su identidad real, así como la de Jack Tollers, son una especie de secreto a voces a estas alturas, al menos entre la gente que los leemos desde hace años. Con esto no le digo que ya no tiene sentido «El Wanderer» ni nada de eso, y de mí no espere ninguna represalia.

    La realidad es que, desde el momento en que «ponemos un pie» en el internet, quien quiera saber algo de nosotros y tenga los medios, podrá hacerlo (y no hablo necesariamente de alguien con mala intención), y la privacidad es una mera ilusión, especialmente cuando va creciendo la fama/popularidad/»viralidad».

    Que cada uno ejerza la prudencia, y que Dios nos ayude a todos.

  5. Avatar de Desconocido Anónimo

    Apreciaciones más que sensatas. Ideales para muchos católicos gobernados por sus emociones y sentimientos (a causa de sus inteligencias malformadas y desinformadas).

    Cuando alguien acusa a otro de cobardía por no hacer pública su identidad en internet, básicamente demuestra no tener ni idea de cómo funciona el mundo. Es así de simple. Ciertamente, en algunos momentos concretos es obligatorio presentarse, pero las más de las veces uno va por la vida sin necesidad de ir proclamando tu identidad. Tampoco se puede confundir al soldado escondido en una trinchera, con el ladrón agazapado en las sombras. Cuando voy al baño, cierro la puerta. Es todo de una obviedad elemental.

    Ese pensamiento que trae a colación Wanderer, es fruto de la doctrina de la valentía imprudente que proclaman tantos en la Iglesia. D. Jorge Guadix, se quejaba no hace mucho en su blog de las personas que le pretendían usar para que hablara claro de este tema y otro. Obispos incluidos. Los motivos que encontraban esta gente para no hablar ellos mismos de esos temas, parece que no servían para el de enfrente.

    Por eso también está muy de moda por muchos en la Iglesia atentar contra la intimidad propia o ajena. ¡Habla de tus pecados!, ¡cuenta tu vida! y cuélgalo aquí en nuestro canal de youtube para «evangelizar» al mundo mundial. ¡Se valiente, que Dios te lo premiará!. Falso, Dios no premia la estupidez ni la autoinmolación gratuita. Hay un canal relativamente conocido, donde decenas y decenas de personas, algunos sacerdotes, revelan sin pudor los pecados graves (y de manera indirecta, los de otros) de toda una vida. Parece que cuanto más morbo, más interesante es la conversión. Eso si, no verás nunca al boss espiritual que está detrás de ese tipo de cosas, hacer lo mismo. No, eso es para otros.

    1. Avatar de Andrés Battistella Andrés Battistella

      De acuerdo, faltaba más, no se puede acusar a nadie de cobardía por usar del anonimato, sin conocer las razones por las que lo hace.

      Ahora, un soldado escondido en la trinchera no gana ninguna guerra (tampoco la gana ningún soldado solo, vamos, que Rambo estará muy bien para los pochoclos pero ahí queda). Y desde luego procede cerrar la puerta cuando uno va al baño, pero ¿acaso está analogando ir al baño con escribir post o comentarios en internet? Tenga cuidado, porque alguien podría pensar (yo no, porque no le conozco) que entonces usted se ampara en el anonimato para «tirar mierda».

      Así como hay una «valentía imprudente», o sea, la temeridad, así también hay una «prudencia cobarde»… ¿pusilanimidad? No lo sé, seguro hay un término más propio.

      Desde luego que lo que narra en su último párrafo es completamente absurdo, y delata el estado de cosas religioso en las redes, particularmente entre los sedicentes católicos.

      Dios no premia la estupidez ni la autoinmolación (sobre esto, ya algunos Santos Padres se enfrentaron a los que provocaban su martirio, saliendo por ejemplo a vandalizar templos paganos).

      1. Avatar de Desconocido Anónimo

        No comparo situaciones. Simplemente digo que esas situaciones son evidentes en si mismas. Por eso, si alguien necesita explicación o no las entiende, hay un problema.

        La conveniencia de guardar el anonimato en internet es también obvia. Habrá gente que elija no hacerlo, y podrán tener sus motivos. No discuto eso. Sin embargo, acusar a otros de cobardía por no hacerlo no es un tema trivial. Es señal cierta de unas carencias terribles en el entendimiento y en el conocimiento de las virtudes. No se llega ni siquiera a tener el sentido común de un pagano cabal.

        Y eso afecta a muchos que van por ahí enseñando, influenciando, tenidos como católicos de doctrina segura.

      2. Avatar de Andrés Battistella Andrés Battistella

        Pues no, no es obvia la conveniencia del anonimato en internet.

        Para empezar, usted no es realmente anónimo en el internet, sino sólo en algún que otro blog que visite y en el cual comente.

        Precisamente mi punto es que no se puede dogmatizar ni para un lado ni para otro, y así como no está bien llamar «cobarde» a alguien que elige el anonimato, sino conocer las causas de tal elección, así tampoco se puede acusar de temeridad a los que eligen poner la cara (o el nombre, al menos).

  6. Avatar de Desconocido Anónimo

    Fantástico, me encantó.

    Recientemente cayó entre mis manos un texto excelente de Luis Dufaur, que recopilaba hechos de la vida, del Beato Padre Palau, y su profético pensamiento. El texto que es extensísimo (unas 40.000 palabras) con 220 notas, está en su blog, y se hace algo incómodo de leer, pero es muy interesante, sobre todo, que una gran parte de esas notas son referencias a diferentes números del semanario que el Padre Palau publicó bajo el seudónimo El Ermitaño, y estos ejemplares son imposibles de encontrar hoy en día, ni online, ni en ninguna biblioteca o convento. Otro ejemplo más de anonimato, que refleja muy bien los puntos que usted ha expuesto. Si a alguien le interesa, dejo el enlace aquí:

     https://aparicaodelasalette.blogspot.com/p/blessed-palau.html#_ftnref33

    Marta

  7. Avatar de Desconocido Anónimo

    Estoy de acuerdo con lo que platea Sursum Corda: «Quienes buscan «desenmascarar» no van tras la «verdad», sino que pretenden hacer daño».

    Esto lo he vivido en carne propia cuando publique un post como anónimo. Dicho post no le gustó a «la» autoridad del nacionalismo católico argentino y se encargo de ventilar mi nombre. A eso en mi barrio le decimos mala leche.

    Muy oportuno el post, Wanderer. Gracias.

  8. Avatar de brisklykrispyf6a777944c brisklykrispyf6a777944c

    No cabe duda que muchas veces el anonimato es una garantía para defender la verdad. En la Iglesia de nuestros días donde crece la incertidumbre y las posiciones están tan enfrentadas, firmar con nombre real algo que a muchos puede incomodar, podría ser un riesgo para la integridad física y algo más…

    Por tal motivo, un ejemplo de la prudencia de firmar con seudónimo se me ocurre que bien podría ser Specola, un católico valiente que cotidianamente escribe sobre la crisis terminal que vive la Iglesia y que tanto motiva a unos a seguir dando testimonio como a otros a silenciarlo porque ya no lo toleran.

    Tan necesaria es esa prudencia, que no sólo ocurre en el campo de la religión, en la política es una herramienta imprescindible. Un claro ejemplo de ello es que las grandes potencias tienen los mejores servicios de inteligencia del mundo porque contar con la mejor información les puede servir para ganar una batalla sin disparar un solo tiro.

    EE.UU. Rusia, Israel -por ejemplo- cuentan con espías por todo el mundo buscando esa información vital.

    La gran ventaja del espionaje y tal vez la única, es el secreto riguroso, si al espía lo descubren, su vida no vale nada. Tan es así que su seguridad va mucho más allá de contar con un seudónimo, el espía está obligado a tener una doble vida, una pública conocida por todos, y otra la del topo en las sombras.

    Hace poco más de un año en Eslovenia se detuvo a un matrimonio «argentino» que en realidad eran espías rusos. Habían entrado a ese país con pasaportes argentinos falsos y para no despertar sospechas abrieron una galería de arte mientras secretamente se dedicaban a conseguir la información vital que Rusia necesitaba. Finalmente fueron liberados en un canje histórico de espías y Putin los condecoró en Moscú.

    Volviendo a nuestro tema, no cabe duda que el seudónimo es más que necesario para los buenos católicos que deciden saltar a la arena de los gladiadores, más que nunca en estos días inciertos del fin de un pontificado más que conflictivo donde la Nave de la Iglesia está ingresando en el Triángulo de las Bermudas…

    Fuenteovejuna

  9. Avatar de Desconocido Anónimo

    Se que el tema se ha tratado varias veces en el blog, y las razones que expone son totalmente atendibles y prudentes. Yo diría que en la situación actual necesarias. Pero el anonimato tiene un límite y es cuando sin datos ciertos y contrastables se pone en juego el buen nombre de otra persona. La línea es muy fina y requiere que la persona que administra los comentarios sea a la vez prudente y justo.

    Un ejemplo claro sería lo sucedido con el obispo Domínguez, sin las noticias anónimas de Wanderer, Dominguez no se habría visto expuesto a nivel mundial.

    Pero también pueden caer bajo el escarnio de los consumidores de noticias muchos inocentes simplemente porque a alguien no le cae bien tal o cual persona o tal cual congregación. He aquí la responsabilidad de los administradores, anonimato si, pero no irrestricto.

    EL CARBONERO (anónimo, pero no indocumentado)

      1. Avatar de Desconocido Anónimo

        Discrepo. El artículo de Bruno aunque menciona el anonimato, tiene como fin justificar la censura de esa web. Y algunos puntos son fácilmente rebatibles porque sencillamente, no son ciertos. Y no se pueden rebatir allí, porque no lo permiten. Una cosa es moderar y otra distinta es disponer de una sección de comentarios filtrados que, bajo apariencia de debate, sea un mero amplificador de mis postulados.

        Respecto a lo que dice Carbonero, el anonimato es algo que nos viene por defecto. La gente es anónima hasta que deja de serlo. Por tanto no puede ser malo per se. Como tantas otras cosas tangibles o intangibles puede ser utilizado como medio para hacer o facilitar el mal. No se trata por tanto, creo yo, de una cuestión de límites, sino de si la acción es mala independientemente de si hay anonimato o no. Particularmente, en los comentarios, el peligro resulta cuando se cae en el insulto, lenguaje soez, la mentira burda, peleíllas ramplonas, en el comentario de obviedad monofrase o en la adulación simplona, no porque se critique a «tal o cual persona o tal cual congregación».

        De hecho, uno de los peligros de malentender el peligro del mal uso del anonimato es precisamente ese. Mientras filtramos escritos ponderados y bien argumentados por razón de su inconveniente verdad, no pocas veces se dejan pasar multitud de comentarios intranscendentes que empobrecen la publicación hasta extremos vergonzantes. Me ahorro el nombre de la web.

  10. Avatar de Desconocido Anónimo

    Don Wander

    Si me permite, agrego una razón más a favor de las bondades del anonimato: si yo pertenezco al grupo, cofradía, lo que sea, de Santo Toribio y doy una opinión, buena o mala, dejo pegados a todos los toribios, porque la gente tiende a pensar «Mirá lo que dijo este, seguro que todos los toribios piensan así». Y no necesariamente es así. Por eso también el anonimato es bueno para la caridad hacia aquellos cercanos a quienes puedo dejar «pegados» a mi opinión o pueden incluso recibir represalias por mi opinión.

    Saludos desde las sombras 😉

    El sanjua

  11. Avatar de SursumCorda SursumCorda

    Estimado Wanderer, yo sé bien lo que es padecer el «doxeo», un sacerdote lefebvrista (que en paz descanse) y unos sedevacantistas, que sabían quién soy, cuando se molestaron conmigo se encargaron de publicar todos mis datos, incluyendo los laborales y el colegio donde estudiaba mi hija, fotos de ella, de mi esposa, etc. Esto material también fue usado por un joven de Uruguay que hoy está preso por varios delitos.
    Quienes buscan «desenmascarar» no van tras la «verdad», sino que pretenden hacer daño, en este caso, porque saben que el autor de tal o cuál artículo, o el administrador de tal o cuál blog puede perder su empleo, o incluso, tener problemas con su familia ¿Que otra cosa es, sino, poner la dirección de un colegio y fotografía de una niña, para «apretar» al Padre que es blogger?
    Le dejo mis saludos y lo recuerdo siempre en mis oraciones.

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