La semana pasada, una colaboradora de España, me envió el artículo que publiqué sobre la constatación de que varios de los nuevos movimientos neocons han terminado siendo pentecostales. Esta crítica a estos nuevos movimientos eclesiales, que reúnen a buena cantidad de jóvenes, ya la habíamos comentado en este blog en otra ocasión cuando hablamos sobre el Movimiento de Emaús. Sin embargo, para ser justos y sin que esto signifique un descuerdo con la corresponsal ibérica, creo que es necesario hacer algunas distinciones, no sea que tiremos al bebé junto al agua sucia de la tina.
Y comienzo con una cuestión subjetiva, con todos los límites que tienen las experiencias personales. Y hablaré de “retiros de conversión” (RC) para referirme de modo genérico a este tipo de encuentros o experiencias religiosas basadas y principiadas en el plano emocional, y que enumerarlas sería imposible, y más imposible aún marcar las diferencias que existen entre todos ellos. A la Argentina, a fines de los años ’60, llegaron los Cursillos de Cristiandad, una experiencia española que se expandió rápidamente por todo el país y, a mi entender, bajo cuyo modelo comenzaron a aparecer otros retiros o encuentros similares según se dirigieran a un público o a otro. En este caso, estaban dirigidos a adultos jóvenes, preferentemente casados. De niño y adolescente los conocí bastante de cerca porque mi familia estaba involucrada en ellos y debo ser honesto y decir que en buena parte de las diócesis argentinas, los seglares “comprometidos” seriamente y con los que contaban los obispos y sacerdotes era los “cursillistas”. Y debo decir que si bien era una experiencia que jugaba con el impacto emocional durante los tres o cuatro días que duraba, lograba que un porcentaje no menor de los asistentes superaran la pura conversión emocional de las primeras semanas, o días, y alcanzaran un verdadera conversión de vida, merced a un proceso de formación en pequeños grupos que se reunían semanalmente y que posibilitaban el seguimiento individual de cada uno. En pocas palabras, debo decir que Dios actuó tocando el corazón de muchos cristianos a través de los RC, hace ya varias décadas.
Más recientemente, y siendo adulto formado, fui invitado en numerosas ocasiones a dar conferencias a grupos de jovenes católicos con los cuales, y pasado el tiempo, he formado una sólida amistad. Una de las actividades que realizaban era, precisamente, la organización de RC, que reunían a decenas de jóvenes durante tres o cuatro días. El mayor porcentaje de ellos, al poco tiempo, volvía a su vida anterior, pero un número no menor se convertían realmente, y ahora son padres de familias numerosas y ejemplos de vida cristiana. En resumen, yo no cuestiono en masa, como alguno puede haber malinterpretado, los RC; más aún, reivindico la posibilidad de una espiritualidad más carismática (y no me estoy refiriendo, claro, a la “renovación carismática”) que la que estamos habituados. No soy yo nadie para ponerle mangas al Espíritu Santo.
Sin embargo, el mundo ha cambiado, y no es lo mismo hacer un RC en los años ’80 que hacerlo en el siglo XXI, porque en la actualidad hay un riesgo que antes no existía de un modo tan claro, riesgo al que llamaría populismo. Y doy una primera explicación a partir de lo ocurrido con el grupo de jóvenes del que hablaba en el párrafo anterior. Desde hace unos años, ellos dejaron ya de hacer RC porque el material humano que recibían era ya en buena medida in-hábil para la vida cristiana. Sé que es una exageración, pero lo que sucedía era lo siguiente: los jóvenes llegaban con una vida muy desordenada, desde el uso de drogas hasta el desbarajuste sexual, y los que eran más grandes, conviviendo con sus parejas sin posibilidad en muchos casos de poder regularizar esa situación. Lo que mis amigos encontraban, y lo que encontraban los sacerdotes que los acompañaban, es que se trataba de un grupo humano que podía tener, en el mejor de los casos, un impacto emocional que podía provocar un movimiento hacia la conversión, pero que ésta, sin una acción milagrosa y portentosa de la gracia, era imposible. En otras palabras, y simplificando la situación, los RC terminaban formalizándolos en el pecado; no dándoles una solución sino mostrándoles un problema para el que no tenían solución. Y la experiencia para ellos eran tremendamente cruel: veían a hermanos, pecadores como ellos, pero ya tan embarrados y sumidos en el pecado, que resultaban imposible, desde lo humano, rescatarlos.
Y yo sospecho, porque no lo sé con certeza, que este es el principal problema de los nuevos RC, o grupos estilo Hakuna, con la diferencia que a éstos no les importa demasiado mostrarles el problema a fin de no formalizarles el pecado. Ojos que no ven, corazón que no siente. El mismo nombre abona mis sospecha: La palabra “Hakuna” proviene del suajili, y es conocida por la frase “Hakuna Matata”, popularizada por la película El Rey León, que se traduce como “sin preocupaciones”. En este contexto, el grupo Hakuna promueve un estilo de vida cristiano despreocupado y con actitud positiva ante la vida. Y lo hace fundamentalmente a través de la adoración eucarística —muy particular por cierto— y por la promoción de ese estilo de vida cool propio de chico bien de colegio católico, que sabe más o menos lo que está bien y lo que está mal, y que sabe que su estilo de vida no está muy bien, pero que sus amigos del nuevo grupo de conversión le dicen: Hakuna matata, no hay drama; no te preocupes y divertite (esta es justamente la palabrita mágica del fundador del movimiento, el cura José Pedro Manglano -recomiendo este artículo de mosén Jaime Mercant Simó sobre el personaje).
Es cuestión de buscar en Youtube algunas de sus canciones tan características, de ver parte de sus shows (aquí) y de visitar la sección del Shop en su página web para enterarse del enorme marketing, y negocios, montado en torno a los hakunos. Pero todo esto sería secundario si quedara aquí; yo me temo que no es así. ¿Es posible que un joven que ha llevado durante algún tiempo una vida sexual desordenada —lo que es habitual en cualquier joven, aún en los católicos— porque comience a ir a una hora de adoración al Santísimo amenizada todas las semanas, de pronto, deje esa vida de pecado, y todo comience ser hakuna matata? Yo creo que no es tan fácil el camino de la virtud, pero no sería demasiado grave si estos jóvenes entendieran su participación en el movimiento como un camino de conversión. El problema está en que, según dicen muchos testimonios, la propuesta no es la conversión hacia una vida de virtud sino a divertirse y no preocuparse. Quizás, hasta apelen a lo que otros grupos llaman “una vida sexual sana”, y mejor no exploremos en qué consiste tal sanidad. Mucho me temo que no es la misma que tenían por tal Pier Giorgio Frasatti o Santa María Goretti.
No es necesario abundar en ejemplos. Cualquier católico con un mínimo de formación y de comprensión de la naturaleza humana sabe que la virtud no se edifica sobre las emociones. Ellas son repetidos actos de la voluntad que requiere esfuerzos, renuncias y sacrificios y que raras veces en la vida del cristiano todo es hakuna matata. Que lo jóvenes actuales pretendan que sí lo sea, es comprensible. En cambio, que los sacerdotes no los desengañen del arduo camino que implica la santidad —lo cual no significa ser aburrido ni bicho raro— es un hecho gravísimo, casi criminal.

La emotividad y las emociones forman parte de la psique humana. No son en si mismo buenas o malas, depende de a qué respondan y hacia donde muevan la voluntad. En el cristianismo ha habido emotividad desde siempre, pensemos en la religiosidad medieval, o la explosión sensual del barroco, o la religiosidad popular actual. Incluso los «jóvenes de Juan Pablo II» muchas veces eran atraídos por la parafernalia casi teatral del pontífice, y muchos de ellos luego perseveraban (y perseveran) como buenos católicos.
Importa si esa emotividad les lleva luego a una fe madura y trascendente, bien formada, y que informe a la voluntad en orden a practicar la virtud, o se queda en algo anecdótico y epidérmico. El propio Jesucristo nos hablaba en la parábola del sembrador de los discípulos que escuchaban con entusiasmo la Buena Nueva (¡y de labios de el propio Redentor!) y luego no perseveraban por diversas razones. Por tanto, los fracasos en la conversión, sea cual sea la vía, están en el plan de Dios, porque ni los agentes humanos que evangelizamos estamos libres de muchos y variados defectos (las vasijas de barro que portan la luz de Dios), ni la mejor de la evangelizaciones obsta a la libertad de cada persona para acoger o no el Evangelio.
Por tanto, la parafernalia de los neopusinos o los Hakuna, en sí misma, siempre que no emplee mentiras o tergiversaciones, no tiene porqué ser mala (el propio san Pablo nos enseña a hacernos «todo con todos» para llevar la palabra de Cristo). Eso no los convierte en pentecostales. Importa si, una vez atraídas las gentes con un estilo más o menos contemporáneo (simple continente), les llevan a la verdadera Palabra de Cristo, y a la verdadera enseñanza de la Iglesia (importante contenido), y eso no es nuevo, sino recurrente en toda la historia de la Iglesia, desde los apóstoles hablando en todas las lenguas el día de Pentecostés, hasta los misioneros aprendiendo chino y japonés para poder evangelizar en aquellas tierras.
Desconozco el nivel de ortodoxia de Hakuna y similares, desde luego mucho mayor que la mayoría de obispos alemanes, no me cabe duda. ¿Que podría ser mejor? Seguro ¿Que una formación de la catequesis tradicional (y la misa Vetus) y los novísimos sería más completa? Apuesto por ello. Pero como se dice en España, con estos bueyes hay que arar. Si los Hakunas llevan a los jóvenes a Cristo y a interesarse por su enseñanza, y no la adulteran, pues ya han hecho bastante. Luego cada alma recorrerá la senda a su manera, lo importante es que no se salga. Si lega un punto que Hakuna es demasiado superficial, esa alma se dará cuenta y pasará al siguiente estadio, pero siempre agradecerá a esas iniciativas que le hubiesen acercado a una realidad que desconocía. Incluso Medjugore ha convertido a mucha gente, pese a su más que probable falsedad.
Nihil novus sub sole: también la antiquísima devoción a la Virgen y a los santos nos puede llevar a una vida virtuosísima en Cristo, o puede quedarse ahí como un simple folklore. Y todos conocemos casos en uno y otro sentido.
Si Hakuna empobrece el mensaje sacro pues se puede sugerir que lo enriquezcan, pero desecharlo sin más porque no nos gusta su estética, es peligroso.
nachet
No conozco Hakuna, pero su comentario me parece de lo más centrado.
De los presupuestos «teológicos» del fundador de Hakuna, se ve a las claras que es una forma más de naturalismo, y ni siquiera original, disfrazada de cristianismo. Nihil novum sub sole.
Le aconsejo echarle el ojo a los textos que alguien tuvo le amabilidad de compartir en estos comentarios.
Yo le pido que eche un vistazo a los libros que recomiendan en su página web. Hay obras de filosofía personalista, y otras un poco «autoayuda», pero también textos sagrados, vidas de santos, libros de Juan Pablo II y Ratzinger, obras de santa Teresa de Calcuta… ni rastro de los teólogos herejes que se enseñan en muchos seminarios.
No, no está la Summa Theológica, pero ¿dónde anda ese libro a estas alturas en el orbe católico? No les vayamos a exigir lo que ni los obispos más potables ofrecen.
Serán mejorables, y nos podrá repugnar su estilo musical o su estética, pero de ahí a demonizarlos hay mucho trecho. Están en un nivel medio-alto de lo que escucha un católico medio en la misa dominical. Yo a mis hijos les educo en la fe en casa, para asegurarme de que salgan bien formados, pero si van a una charla de Haukna lo prefiero mil veces más a otras iniciativas, mundanas o pseudoespirituales contemporáneas.
Ningún pentecostalista hereje anda promocionando la adoración al Santísimo.
Son un poco estilo juanpablista siglo XXI. No olvidemos que lo mejor es enemigo de lo bueno.
nachet
Como si recomendaran a los Padres de la Iglesia…
Yo le hablo de los presupuestos teológicos, expuestos por el fundador de Hakuna.
Y es naturalismo.
Yo puedo leer las mejores obras de los mejores autores católicos de todos los siglos, pero si las entiendo desde el naturalismo, poco me aprovechará.
Y puedo pasarme horas frente al Sagrario o la Custodia, pero encerrado en mí mismo, por pensar mal de Dios, o sea, desde el naturalismo. De poco aprovechará. (Se ve que no ha conocido muchos pentecostalistas, porque en general sí que promueven «adoración» al Santísimo, aunque claro, «adoración» como ellos la entienden)
Precisamente esto configura una pseudoespiritualidad, pues en el fondo es una negación de la espiritualidad. El naturalismo vacía la doctrina católica de lo sobrenatural, aunque mantenga las palabras (ya Castellani denunciaba esto).
Lo mejor es enemigo de lo bueno.
Vea, no. Si es bueno realmente, no puede ser molestado por «lo mejor»; lo bueno tiende a lo óptimo, especialmente en la Religión, que es de lo que estamos hablando. Ya estamos hartos de que se use esa frase para justificar cualquier cosa. Además, el naturalismo NO es bueno, es una parodia y una herejía, tan antigua como la misma Iglesia.
Bueno, Andrés. Todo su argumento gira en torno al naturalismo que afirma presenta su fundador en sus textos. No tengo tiempo para repasarlos todos, pero aceptemos esa premisa.
Hay muchísimas obras citadas en esa página web que rotundamente no son naturalistas, sino católicas, y que no se pueden «leer desde el naturalismo», porque es imposible leer desde el naturalismo textos tan nítidamente católicos como Chesterton, Ratzinger, Tomás Moro o las propias Sagradas Escrituras. Y sí, también hay por ahí Rahner o Guardini, un tutti fruti heterogéneo, pero no un apostolado del naturalismo. O el padre Manglano es un pésimo heresiarca, o simplemente tiene un cacao mental, cosa esta última que infecta a muchos muchos presbíteros, al menos en España, donde no tenemos apenas teólogos de la liberación (somos un país rico) ni protestantes entusiastas, pero sí mucho modernista burgués, que ni siquiera sabe que lo es.
Si la alternativa a Hakuna fuese la sección juvenil de una pontificia universidad gregoriana de las de antes en cada ciudad, obviamente Hakuna se va al guano, pero como gracias a la paciente y entusiasta labor corrosiva de varias generaciones de obispos y teólogos, la sana doctrina es más difícil de encontrar en los colegios y universidades «católicas» que un diputado honrado en el parlamento, pues Hakuna nos puede hacer el apaño para chavales que, en las circunstancias actuales, la única alternativa que tienen es la nada más absoluta (o mejor dicho, el satanismo más absoluto). Les ensañan espiritualidad, aunque sea sentimentaloide y modernista, y ponen a su alcance los tesoros de la Iglesia. Más sencillo que lleguen a la almendra de la fe desde ahí que desde fuera.
Y esa aceptación no obsta que todos y cada uno, en nuestro campo y medida de posibilidades, intentemos empaparnos y propagar la doctrina católica de siempre, que es la que salva. Pero eso, obviamente, no pasa por hacer comentarios en un blog.
nachet
Hasta la Sagrada Escritura se puede leer en clave naturalista, que es lo que han hecho gran cantidad de herejes a lo largo de la historia.
«Espiritualidad sentimentaloide» es un oxímoron.
Sí, Manglano tiene un cacao mental. De eso se trata la denuncia de Hakuna: impedir que ese cacao mental se contagie a los adolescentes y jóvenes, que ya tienen lo suyo.
Si le parece que comentar no es válido, a qué comenta. Ese tipo de remates no le hacen ningún favor.
Solo comentar, aunque no tengo tiempo de desarrollarlo bien, que he leído artículo y comentarios. Y veo claramente que tanto el uno como la mayoría de los otros no son certeros ni justos.
Últimamente me pasa que conozco alguna realidad local con mucho detalle, y al leer algún artículo relacionado en algún periódico… veo claramente que se han quedado en lo anecdótico, que no han conectado bien los puntos, que escriben sin saber, desde la distancia (o peor aún, que escriben prácticamente lo mismo que han escrito otros con la misma falta de tino).
Bien, pues me ha pasado lo mismo leyendo esto. Y llego a la conclusión de que es una falta de tiempo importante escribir o leer algo que en realidad no tiene fundamento. Con un no pequeño agravante: que se realiza un juicio temerario sobre una realidad en la Iglesia.
Y que no conste, no miento: no me gusta nada el estilo de Hakuna. He estado en un par de sus Horas Santas y he conocido a personas muy implicadas. Algunas muy virtuosas y buenos católicos. Pero detesto o aborrezco su forma de hacer, su estilo, sus formas.
Aún así, tenía que escribir lo que he escrito. El resumen sería que veo juicios que no son ciertos, contestaciones a auto-preguntas que no van en la dirección correcta, o la tan poco católica manía de coger la parte por el todo.
Lo cual me ha extrañado: otros artículos me han parecido geniales.
Anímese y de ejemplos concretos.
De lo contrario, la verdadera pérdida de tiempo será su comentario.
No entiendo las criticas a este movimiento. Los Cristianismos se basan en su mayoria en sentimientos. Si se desecho la Ley Antigua por la ley del Amor. Lo lamento pero si pregunto los 10 mandamientos ni los conocen. Bastante lo que hace hakuna. Marcelo
si cree usted que la ley del Amor es un sentimiento, entonces no ha entendido nada del cristianismo.
nachet
Sin discutir el resto de lo que comenta: la Ley del Amor no hace referencia a un sentimiento.
La mayoría de los jóvenes que va a las adoraciones de Hakuna es bastante aprovechable porque se trata de personas que apenas ha salido del cascarón y en buena medida proceden del entorno del Opus Dei. No suelen tener una vida desordenada, consumir drogas ni vivir de espaldas a la moral católica.
Este post es muy injusto y está muy desinformado sobre Hakuna. Hakuna no estabiliza a los jóvenes en su pecado, les propone la vida cristiana real. La vida sin preocuparse es la vida en gracia a la que S. Pablo se refiere cuando dice «nada os preocupe, la esperanza os tenga alegres». Para poner contexto hay que decir que Hakuna funciona bien repescando chicos con buena formación de base (muchos educados en colegios del Opus) pero que se desviaron por su mala vida personal, pero que saben lo que está bien y lo que no porque les educaron en ello.
https://youtu.be/tDw2xfWzqpA?feature=shared
Voy a seguir con el material profano-religioso.
Las rogativas, una cosa tradicionalisima. Pues si lo pensamos bien, también contiene elementos basados en las emociones y suponen una explosión anual de religiosidad que tal vez está más apagada el resto del año. Esto es hoy así y siempre lo fue. La diferencia es que no se toman libertades con los elementos sensibles, sino que son tradicionales e inmemoriales. Ese empleo de lo emocional es lo mismo que se le puede criticar a Hakuna, pero como digo, el problema de todo lo formal y sensible en Hakuna es que es moderno mundano de un mundo que ha roto el eslabón que le conectaba con el mundo anterior.
Y con las ideas de Manglano (que no son ideas, sino lugares comunes y aforismos vacíos) insisto en que esas ideas no van más allá de esos libros. Los chavales van a Hakuna porque la música les gusta (que mal gusto), porque hay chicas de su edad (bien que hacen) y porque adoran. Porque adorar adoran, tan vez a modo de medicina del espíritu, sin una clara idea de adoración, pero adoran y creen en la presencia real.
Si eliminas la música y las luces y añades candelabros y telas de raso, todos estaríamos contentos con Hakuna. Bueno, yo hablo de las horas santas, los conciertos que hagan por ahí los fundadores del grupo musical ya me da igual.
«Los chavales van a Hakuna» blabla. Es usted un cándido, o tiene hijas adolescentes y no hay mejor ciego que el que no quiere ver. Soy profesor hace casi tres décadas.y veo que no tiene idea la cantidad de picaretes, por no decir otra cosa, que encuentran a las niñas servidas en núcleos pánfilos como Hakuna. Cazan a sus anchas como neanderthalensis del clásico de Melliasoux.
Ha usted puesto sobre el tapete un tema del que poco se habla y es muy necesario: el donjuanismo católico. Y ojo, que hay donjuanes y doñasjuanas. Y sí, tienen campo ancho en estos grupos «juveniles», y no sólo en los hakunos et alii, también en los tradis.
Estimado anónimo, no tengo hijos y le hablo porqué yo he sido de los que ha ido a Hakuna a ver qué se mueve. Por eso he dicho que «Los chavales van a Hakuna porque hay chicas de su edad (y bien que hacen)»Le parece mal que las parejas cristianas se conozcan en ambientes cristianos? Prefiere la discoteca? O prefiere que paseen con la haya de la joven 4 pasos atrás?
Por supuesto que muchos van a Hakuna a ligar. Y? El problema es..? Como ha dicho abajo Battistella, también ocurre en ambientes tradis. Es natural. Yo le pregunto si le parece mal. De verdad le parece mal? Venga ya!
Si eso es malo es lo menos malo y más irrelevante de lo que ocurra en Hakuna
El problema, Anónimo, es que se da una inversión o perversión de propósitos.
Cristo no fundó la Iglesia ni mandó a predicar, ni la Iglesia ha desarrollado espiritualidades ni ha construido templos, etc., para que sean lugar de ligue… muchos menos en su forma donjuanista, o sea deshonesta.
Luego haría falta definir eso de «ambientes cristianos»… tela.
No quiero desviarme del tema, pero reitero lo que he dicho sobre el folklore para reflexionar.
Aquí está la danza de los seises que bailan ante la propia Custodia en medio de la catedral. Como se pueden imaginar la tradición fue muy cuestionada en el siglo XVIII. Bailar en una iglesia?? Ante el Señor??? Pues si.
https://youtu.be/g96Y-kYD1lI?feature=shared
No es acaso algo así como el Hakuna del s. XVI?? Pues mi opinión es que a diferencia de Hakuna donde los elementos sensibles son muy centrales, esto es TRADICIONAL E INMEMORIAL y por eso no nos molesta, porque es premoderno. A parte no implica nada raro en lo doctrinal. Y en Hakuna, por lo que yo sé tampoco hay implicaciones doctrinales entre los chavales que van a las horas santas, el único que tiene ideas un poco raras es el mismo Manglano. Los chavales tienen la misma formación deficiente de cualquier otro católico, pero no tienen ideas propias ni extrañas.
En fin, que el problema de Hakuna no es el uso de la emoción, es que no saben donde colocar la emoción (como si sabían nuestros antepasados), que los elementos sensibles son contemporáneos (y contaminados no del mundo, sino de un mundo antiespiritual y desgajado de la naturaleza) y por eso no nos interesan y las ideas del fundador.
Me viene a la mente David, semidesnudo, danzando ante el Arca del Señor
Todos los pentecostalistas echan mano del pobre David bailando semidesnudo frente al Arca.
Sea un poquito más original.
Mi opinión es que el problema de Hakuna et aliis no es la estimulación emocional para vivir o acompañar la experiencia religiosa. El problema y por lo que no nos gusta es como estimulan esa emoción, es decir, con canciones ñoñas, pijas, chupiflowers, y poperas.
Lo sensible y lo emocional siempre han tenido espacio en lo católico. Piensen en la semana santa de Sevilla, en las danzas religiosas que hay en el folklore profundo de España, esa mezcla de lo sagrado y profano.
En mi pueblo de la provincia de Castellón, San Antonio Abad se celebra la víspera con una gran hoguera y un grupo folklórico de demonios que aporrean por las calles al público y a San Antonio y San Pablo eremita, todo eso con música de dulzainas y regado con dulces y licores. Luego viene la procesión de los animales y su bendición. Al día siguiente misa mayor y procesión con la imagen del santo y reparto de «rollos». Esa forma de celebrar la memoria del santo por supuesto combina elementos profanos y religiosos y en muchas cabezas debe ser un shock o una excusa para hacer fiesta. Pero no es menos cierto que durante siglos y siglos (al menos desde el XIV) se ha celebrado así esa fiesta y la religiosidad y piedad de esos pueblos fue siempre incuestionable, hasta el punto de dar innumerables vocaciones y mártires (familias hubo de 6 hijos, de los cuales 5 religiosos). Hoy lo religioso ha quedado muy a parte, como todo, pero no fue por culpa del folklore sino a pesar de ello.
Sigamos con el folklore, los seises de Sevilla, niños que danzan ante el Santísimo Sacramento (pentecostal??)
El tema es: no es acaso Hakuna algo en el fondo bastante similar pero con una reflexión moderna y elementos modernos?
Reitero que a mí no me gusta Hakuna, que no me gusta la modernidad porque creo que se lo carga y contamina todo y que a diferencia del folklore, que es inmemorial e inconsciente, lo de Hakuna es consciente y reciente y actual. La fiesta que he descrito se hunde en la noche de los tiempos, pero en una cosa y otra existen elementos profanos.
Para pensarlo y darle una vuelta.
Son compatibles los elementos profanos con los litúrgicos?
Hakuna me parece el desarrollo natural de los frutos del Opus Dei.
Primero en su demografía. El Opus es una fábrica de niños pijos (rich kids), al incitar a sus miembros adinerados (supernumerarios) a formar familia numerosa y a los numerarios normales al celibato. Los niños van a los colegios OD pero se crían en una infancia de lujos afín al estilo de vida burgués que les gusta en la Obra, con teléfonos a edad temprana (cuando aún no eran tan comunes como hoy), gusto por las tendencias estadounidenses, viajes al extranjero y libertad para la fiesta cuando crecen. Nunca he visto a un niño en el lado rico de sus colegios interesarse por unirse al OD una vez crecen, menos como numerario regular en su vida de relativa pobreza y obediencia, si es que no apostatizan del cristianismo como tal.
Hakuna es su alternativa como grupo laxo sin la jerarquía sectaria del Opus.
Segundo en su cáracter ultrapapista en los papados recientes, siempre afín al CV2. Si bien el Opus ama el latín y practica la liturgia sobria y constante, no enseñan la existencia del Vetus Ordo a sus alumnos (al menos no en mi colegio) y criticar a Francisco es impensable. Siempre apoyándolo vocalmente y haciendo la vista gorda en su ignominia. No sorprende que a sus niños se les pegara lo woke en la era del finado si la institución fue un yes-man del mismo.
Una generación, hija de aquella que creció con el Novus Ordo y el papado de JP2, que creció con el internet masivo y el papado de Francisco, sin conocer la tradición del Vetus y que no se quedaría en la formalidad del Opus por sus exigencias materiales (y porque no es agradable vivir en el Opus). Qué otra corriente de catolicismo podrías esperar que genere.
Muy acertado
Yo me convertí en un retiro universitario de reevangelización, bastante emotivista, pero hay que decirlo, Dios ha dado sus frutos en mí a través del tiempo, siendo ese Su escalón inicial. Tras él me he casado, y ya tengo 10 hijos, y contando. Como dice don Wanderer, quizás eran otros tiempos, pero algo se pescaba de allí, AMDG.
Hago una interrupción en los comentarios, con el fin de proponer un tema de análisis religioso que, sin duda, generará un debate enriquecedor en el blog. Quiero hacer referencia a la reciente participación del presidente Javier Milei, con su conocida agenda anti-woke, en la inauguración de un templo evangélico en la provincia del Chaco.
Este evento particular ofrece múltiples aristas para ser exploradas. Desde la perspectiva política, ¿qué implicaciones tiene la presencia del primer mandatario en un acto de esta naturaleza para la relación entre el Estado y las instituciones religiosas en Argentina? ¿Cómo se alinea esta aparición con su discurso y sus propuestas de gobierno? Desde la perspectiva religiosa ¿Puede esta interacción ser interpretada como un intento de Milei de presentarse como un líder con respaldo divino o un compromiso con valores religiosos específicos? ¿De qué manera la agenda «anti-woke» de Milei resuena con los valores y doctrinas de amplios sectores del evangelismo conservador? ¿Existe una confluencia genuina de principios o una alianza estratégica basada en intereses compartidos contra determinadas agendas progresistas (ej. aborto, género, etc.)?
Por otro lado, y considerando la «agenda anti-woke» que el presidente promueve, sería sumamente valioso desglosar cómo este tipo de intervenciones públicas se insertan en su estrategia ideológica. ¿Busca consolidar un apoyo en sectores específicos de la sociedad? ¿Qué mensaje envía a la opinión pública al identificarse con ciertos valores o creencias en este contexto?
La profundidad de miradas, sin duda, contribuirá a una comprensión más acabada de un hecho que tiene relevancia en el actual panorama religioso, político y social de nuestro país.
Pues eso lo ha hecho desde el principio. Hace poquito Laje comparó los insultos de Milei con Jesucristo expulsando a los mercaderes del Templo. Y hay quienes dicen que la Jabad Lubavitch, secta judía a la que pertenece abiertamente Milei, le han convencido de que es un «candidato a Mesías», al igual que a Trump…
Sea o no cierto eso último, Milei también ha usado conscientemente simbología o nomenclaturas religiosas, como «las fuerzas del Cielo» y tal.
No es raro, pues, que se piense que hay un intento de presentación de «líder elegido por Dios», una especie de ultracaudillismo… sectario, por cierto.
Si llegara a ser así… Dios nos libre.
Me dio profunda tristeza el acto de Chaco, pues me dije -estas son las facturas sin pagar de la jerarquía catolica-; los 50 años de Teología de la Liberación (o del Pueblo).
Hace unos años leí esta frase: «la Iglesia optó por los pobres; y los pobres optaron por las sectas»
Pues la iglesia romana se le puso en contra, le hizo camapaña en contra y busca zapar todo lo que puede. No va a ir por ahí. Los ortodoxos somos poquísimos. Los evangélicos son votos numerosos…
Sin profundizar, sólo como un flash-exposición/reflexión: El fenómeno de estos nuevos «apostolados», no se entiende si no se les refiere a un marco espiritual precedente del que proceden autores y seguidores. De un cierto bloqueo traumático-espiritual. No sólo OD, sino también (y en gran parte) aquellos restos desencantados de JMJss y otros excesos católicos de los 80′ los 90′ y el MM, que para mantenerse en la efímera tensión/explosión de la experiencia necesitan más de lo mismo, que es lo que se les da en Hakuna et alii. A la larga, se apagarán como fuegos de artificio., dejando el fondo oscuro detrás del destello alucinante. Y de los restos que queden, otros sacarán ideas para nuevos embelecos, y habrá otros más que irán y verán y se entusiasmarán. Y así. ¿Podrían institucionalizarse formalmente? No les veo con entidad suficiente, a no ser que los más despabilados y comprometidos con el invento planeen, al verse finalmente sin más que eso que les entusiasma, en convertirlo en modus vivendi (el catálogo de ventas de la web, ya es un paso). En verdad, puede el Señor sacar hijos de Abraham de un pedregal; no obstante, la aplicación, de la Parábola del Sembrador sería la ilustración y el marco más apropiado para examinar el qué, el cómo, el cuánto y el cuándo de estas novedades católicas. La primera impresión es de breve caducidad. Dios dirá.
Semi off topic: tengo un amigo que se casó hace poco que está en un tal «Movimiento de la Palabra de Dios». ¿Alguien tiene alguna referencia de eso?
La emoción es parte de la naturaleza, se da en todos los seres animados e ignorarla es tan erróneo como ignorar a la razón. Ahora bien, hay emociones profundas y respetabilísimas y otras superficiales, tanto que no llegan a ser emociones, que se quedan en antojos, humores, caprichos, modas… La emoción de buena ley conduce a la reflexión. En este sentido podemos recordar la juventud de San Agustín, en quien las emociones incluso desordenadas fueron la primera y desorientada expresión de su cor inquietum. Cuando leo sobre grupos como Hakuna, Emaús, etc. o veo vídeos de sus actividades no tengo la impresión de que estemos ante algo de buena ley, sino ante un fenómeno de banalización y comercialización de la fe, muy falto de seriedad y del recogimiento que exige la verdadera religiosidad. En realidad, creo que en muchos casos también en cursillos y otros movimientos, grupos y, perdón por la expresión, sectas intraeclesiales, pasa en buena medida lo mismo. Habrá quien se convierta por estas vías, Dios escribe recto con renglones torcidos, pero ¿es de verdad necesario que haya toda esa oferta carnavalesca de “carismas” y más a menudo pseudocarismas de tendencias variadísimas, pero que tienen en común la tendencia a la dispersión y a la centrifugación de la Iglesia?
En un aspecto, sin embargo, considero que en Hakuna, en alguna medida, aciertan y en eso mismo disiento, en parte, de Wanderer. Me refiero a la sexualidad. En el artículo se insiste en ella, como si el único o más grave pecado fuera la lujuria. Es pecado, sí, pero no es ni el único, ni es siempre de los más graves. No hay que exagerar, es tan malo el rigorismo como el laxismo. En todo caso, se puede ser muy casto y cometer pecados mucho más graves, pero aceptados socialmente desde hace siglos. La pureza sexual no es nada desdeñable, pero tampoco representa siempre el máximo de la virtud. Precisamente en la juventud es difícil luchar contra la lujuria y, por prudencia, no se debe pedir peras al olmo, pues el resultado puede ser el contrario al deseado. En el pasado sucedía bastante más de lo que se veía y mucho se ocultaba hipócritamente. Otra cosa son las perversiones como la homosexualidad, la prostitución, las violaciones, el sadomasoquismo, las orgías y demás aberraciones con las que no se puede transigir. No se debe banalizar la sexualidad, pero tampoco darle a la debilidad carnal una importancia desmedida.
Volviendo a Hakuna, hace un tiempo me molestó especialmente el título y el estribillo de una canción al parecer muy popular en esa organización: “baila y déjate de historias”. Me parece una frase muy frívola, muy estúpida y, lo peor, muy poco caritativa, pues esas “historias”, que al parecer tanto molestan, son probablemente reflexiones, dudas o padecimientos muy dignos de ser atendidos. Seguramente al joven, apasionado y atormentado San Agustín esta gente le contestaría que no moleste, que baile y se calle. Es algo que me parece muy revelador y muy alarmante.
Cordiales saludos
Messerschmidt
No.
Precisamente es uno de los problemas de la Iglesia en esta época posmoderna.
Antiguamente, las espiritualidades y los carismas diversos tenían su lugar natural en las Órdenes Terceras, las Cofradías, etc. El «movimientismo» sólo ha aportado insensatez, desorden… lío, como el que le gustaba a Francisco RIP.
Bueno, el finado Papa Francisco dijo que los pecados de la cintura para abajo no son los más graves, lo que coincide con Ud, y quizás eso llevo la la fiducia de Tucho. Y es una tontería. Los pecados, todos ellos, de mayor a menor, afectan el alma de una u otra forma y así van dejando abierta la puerta para otros, y otros, y etc. Y la gravedad se puede evaluar en función de sus consecuencias a otros, y todos los pecados, cualquiera de ellos, tarde o temprano conllevan esas consecuencias. Parecería algo así como, «hagan esto» pero no «aquello», que es más grave, aunque pueda equivocarme en la interpretación. No se puede minimizar ningún pecado, mortal por supuesto, por comparación con otros que se consideran peores. La Madre de Fátima hablo incluso sobre los pecados de índole sexual. Cuidado con estas afirmaciones, si le he entendido bien. Sds
Es doctrina católica que los pecados de la carne no son objetivamente los más graves. Son peores los del espíritu. Y para el caso, los peores pecados son la apostasía, la herejía y la blasfemia, porque ofenden directamente a Dios.
La gravedad de los pecados, así, no se evalúa «en función de sus consecuencias a otros» sino en relación a Dios, porque el pecado es tal por ofender a Dios, no tanto o no primeramente por dañar al prójimo (muchos menos «a la naturaleza» por sí misma en cuanto sí misma, como quieren los laudatosí).
Puesta esta jerarquía de pecados, y recordada siempre, hay que decir que, de cualquier modo, basta el pecado mortal más pequeño para condenar el alma al Infierno si no media arrepentimiento y conversión, de modo que, desde ese punto de vista, todos los pecados mortales (o mortíferos) son igualmente «graves».
La tan traída idea de que es por la lujuria o con la lujuria que se condena la mayoría de los condenados, no debe entenderse como que la lujuria sea el peor pecado. Es una simple constatación de hechos, en el mejor de los casos.
La regla es la que le dijo Nuestro Señor a los fariseos, cuando les criticó que pagaban el diezmo de la menta y el comino pero eran inmisericordes e hipócritas: «hay que hacer esto sin descuidar aquello».
Una de las cosas que más me sorprendió en la Suma Teológica es el largo tratamiento e importancia que se da a las pasiones que ocupan por lo menos 25 cuestiones de la I-II….
Y alguna vez escuché una clase de Royo Marin diciendo que era imposible encontrar un santo sin grandes pasiones.
Creo que hoy en la educación de los niños y jóvenes se da poca importancia a las pasiones que son de gran ayuda a la razón y a la voluntad.
Lo que voy a comentar puede que parezca una tontera pero tiene su sentido. Siempre me ha llamado la atención que la película El Rey León condena el estilo de Timón y Pumba de vivir sin preocupaciones, al que es invitado Simba a permanecer. Recordémoslo: Mufasa, padre de Simba y rey, ha sido asesinado por su hermano y el reino que Simba, aun cachorro, iba a heredar ha sido usurpado por su tío fraticida. Simba huye y va a parar a un bosque. Su realidad es dura, y se encuentra con Timon y Pumba que le invitan a olvidar, vivir sin preocupaciones y sin problemas, es decir Hakuna Matata. Simba finalmente recordará quien es, que así no puede vivir, y vuelve a recuperar el reino y destronar a su tío usurpador. Es decir, la película no aprueba ese estilo de vida, sino que debe Simba rechazarlo, porque no es manera de afrontar el dolor. Así estos grupos nos sumergen en peligroso sueño y nos hace olvidar la realidad del pecado, de la justicia que Dios pide por el pecado, la necesidad de volver a la Gracia y permanecer en ella, y los novísimos, las ultimas realidades: Infierno o Gloria.
Y en todo hay una paradoja, si elijo vivir con preocupaciones, con drama, pero con las preocupaciones verdaderamente importantes y el drama principal de mi vida, que es la salvación de mi alma y la limpieza de la misma, ya que es preciso empezar por casa, entonces verdaderamente viviré sin problemas, sin preocupaciones, con una paz sin igual; no necesitare emocionalismos, encuentros periódicos, recitales… mas aun, me empezarán a fastidiar, porque la paz que tengo es mayor.
En cuanto a una vida sexual sana muchas veces lo que eso quiere decir es no hablar -y ni siquiera proponer como posibilidad o como lo más deseable, beneficioso y perfecto- la castidad hasta el matrimonio, sino directamente el hacer lo que sientas pero que sea con «amor», y además cuídate de no quedar embarazada o embarazar, y así lo enseñan incluso madres cool que dan charlas de la ESI hasta en algún colegio católico de zona norte de donde salió un presidente semibudista que no acertaba a hacer bien la señal de la Cruz.
Pablo Casaubon
Entiendo lo que quiso decir, pero la castidad hay que guardarla siempre, según la vieja formulación: la castidad, cada uno según su estado.
Podria comentarnos algo sobre lo que dijo el dia 4 Julio el cardenal Tucho Fernandez sobre que Fiducia Supplicans esta para quedarse.Han pasado 3 dias y nadie contesta .Ni siquiera hay reacción en las publicaciones católicas.Si no es por Infovaticana ni me hubiera enterado.
Me asusta este silencio
Estimado, es que no sé qué se puede responder al respecto.
Nos guste o no, es un documento oficial de la Iglesia, aprobado por el Papa Francisco. El único, por tanto, que puede anularlo es un nuevo Papa. Veremos qué hace León.
Tucho no puede decir más de lo que dijo.
Muy buen post, Wanderer.
Ud. mismo también había escrito algo sobre esto mismo en este post (pues esa joven a la que se refiere es «hakuna»): https://caminante-wanderer.blogspot.com/2024/08/desenfocados-la-blasfemia-de-los-juegos.html.
Hay otro sacerdote español que tiene unas reseñas sobre algunas obras de Manglano: don Eduardo Vadillo:
https://www.academia.edu/48808872/Anotaciones_a_la_obra_Santos_de_Carne_de_J_P_Manglano
https://www.academia.edu/48997277/Recensi%C3%B3n_a_la_obra_de_J_P_Manglano_El_abrazo_Madrid_2020
Los dos artículos de D. Eduardo Vadillo sobre este tema son magníficos. Se pueden leer gratis en la página del autor:
https://vadilloeduardo.academia.edu/research#bookreviews
Merecen mucho la pena para entender los errores teológicos que hay detrás de los errores prácticos de Hakuna. La mala teología siempre lleva a una mala praxis, incluso aunque se tenga la mejor voluntad del mundo.
Ojalá D. José Pedro Manglano leyera con cuidado estos artículos para corregir su pensamiento, disipar sus (considerables) errores teológicos y así purificar la praxis de Hakuna.
Estimado Wanderer
Muy certero su diagnóstico sobre MCC, yo fui parte de el, incluso nivel dirigente, hice cursillo a comienzo de los 80, y mal que me pese el cambio cultural ha sido impresionante en los más de 40 años transcurridos, hoy sería inviable, por las características de los posibles candidatos a invitar. Fue una rica experiencia, las reuniones semanales del grupo de oración. Hoy con melancolía me percato que soy uno de los “sobrevivientes”, ya que han fallecido varios. Aún hoy recuerdo varias frases creo de Monseñor Hervás, “tan importante como echar las redes es tener canastos para recoger los peces”; “no todos servimos para todo, pero todo servimos para algo”. Coincido con Usted que fue una “cantera” de dirigentes católicos muy comprometidos en la vida eclesial, y también “ad extra”, pues hicieron cursillo, políticos, gremialistas, empresarios, profesionales, abarco un gran espectro. Fue una valiosa herramienta de evangelización.
Nuestros hijos, casados, “cuarentones”, participan en una congregación argentina reciente de carácter misionero, y me impresiona, las misiones que realizan en lugares apartados, y veo que tienen vocaciones, tanto femeninas como masculinas, y se han expandido por otras latitudes. Ayer leyendo una exegesis del texto de Lucas de ayer, “La mies es abundante y los obreros pocos; rogad, pues, al dueño de la mies que envíe obreros a su mies”, es decir no los enviaba a sembrar sino a “recoger” lo que otros habían sembrado, tal vez la ceguera nos impide ver: ¿No decís vosotros: ¿Cuatro meses más y llega la siega? Pues bien, yo os digo: Alzad vuestros ojos y ved los campos, que blanquean ya para la siega” Jn 4:35
Básicamente, que al perderse la gravitas, la seriedad de la vida, que no es «ser aburrido ni bicho raro» sino eso que decía San Pablo de obrar nuestra salvación con temor y temblor, al perderse esa virtud, el emocionalismo no podía sino caer en hakuna matata. Y eso de diversos modos, pues no sólo los hakunos son hakunos.
Hay una búsqueda excesiva de «paz», pero no la paz de Cristo, ni la «tranquilidad en el orden», sino una paz solipsista, digamos, narcisista, casi diría «libertaria»… «déjenme en paz hacer lo que yo quiera», «no me molesten», etc. Eso no es paz, es frenesí, fiebre y afán de aturdirse, decía Castellani hace ya décadas. La solicitud terrena produce desazón, y esa desazón se intenta ahogar con la falsa paz de la diversión y el hakuna matata.
Muy oportuna su cita del Padre Castellani
Por qué no una paz peronista amigo Andrés?
Porque la paz de Perón es la misma que la del mundo.
Hakuna y los demás… ciegos guiando a otros ciegos.
Leo esto con (no poca) angustia sabiendo que ya perdimos los colegios diocesanos y una buena parte de los grupos parroquiales que, nacidos católicos, hoy son un aguantadero de mundo con nombre de Santo.
Tampoco dejo de pensar en el circo que propuso la CEA «con alas y raíces» donde el objetivo es escuchar a los pibes para ver como los podemos acercar a Jesús… (rezando, ¿tal vez? ¿Con los sacramentos? ¿Los mandamientos?)
¡Ven, Señor Jesús!
Nunca olvidaré ni la hora ni el teatro ni la edad que tenía cuando vi el Rey León por primera vez. Quedé enganchado. Tenía 8 años. Por eso cuando escuché que un grupo de jóvenes católicos se llamaba “Hakuna”, pero el líder no se llamaba ni Timón, ni Pumba, ni Simba, pensé: esto es una estafa.
El hombre… qué problema. Muere envenenado por los alimentos que consume. Nadie le ha obligado a tomarlos.
G. Marivs
Increíble que detrás de todo este esperpento emocional de Hakuna haya un sacerdote con formación en el Opus Dei, con todo lo que insistió San Josemaría respecto a la mortificación, a la virtud, el sacrificio, el camino lleno de espinas hacia la santidad, etc. Qué pensaría si estuivera vivo de este «hijo»…
Disculpe.
Escrivá puede que haya insistido sobre esas cosas de labios afuera… pero si uno no da el ejemplo… Los testimonios abundan en contrario a la «prédica» del Fundador.
No se extrañe. La virtud es intransferible. Nadie cuenta con el privilegio de poder hacerse propia la bondad de los buenos, ni siquiera los más cercanos a él. Suponiendo, claro, que este clérigo haya sido cercano al santo en algún sentido más que meramente nominal.
Yo creo que sigue siendo del Opus; sólo que ahora mismo está fuera de esa organización para que la prensa no relacione a uno con el otro (tendría repercusiones)
La realidad es que los jóvenes, que solo quieren estar con gente de su edad, están desculturizados en el catolicismo.
Es necesario llegar a ellos y hablar su idioma.
¿problema?
Pues que todo es demasiado protestantizante y puede que, acostumbrados a este tipo de culto, se acaben pasando a alguna secta pentecostalista y pierdan su alma.
Quisiera añadir algo más a mi comentario anterior, sobre el ejemplo de José María Escriba.
De los testimonios de algunos de sus colaboradores de la primera hora, que luego, por una u otra razones, quedaron fuera de «la Obra», y leyendo los presupuestos «filosóficos» y «teológicos» del fundador de Hakuna, se puede ver que este último aprendió bien la lección de «el Padre», y Hakuna no es otra cosa en el fondo que una extensión de la mentalidad de Escriba con eso de «amar al mundo».
Sin importar sus proclamas doctrinalmente católicas, Escriba vivió ese epicureísmo cristiano que el padrecito de Hakuna enseña a los jóvenes. Claro, que eso de puertas adentro…
me podría nombrar, al menos uno, de los colaboradores de primera hora que quedaron fuera de la Obra? gracias
María del Carmen Tapia, María Angustias Moreno, Alberto Moncada…
Gente que estuvo décadas en la Obra, incluso ocupando puestos de gran importancia, incluso de cercanía al «Padre».
No sé para qué pide nombres, pero ahí están.
Carlos Albás Mínguez, sobrino del «Santo Fundador», excluido de los procesos de beatificación y canonización contra toda ley y sentido común.
Un primer choque emocional es necesario porque muchos jóvenes llegan sin saber lo que es ser amado, ni siquiera en sus familias. Y la práctica de la virtud sin una base de paz interior y amor propio es imposible. El problema grave es quedarse sólo en esa fase y no ejercitar posteriormente la razón y la voluntad.
Muy lúcido comentario.
Bien dicho.