Francisco probablemente pasará a la historia como el peor Papa del último milenio. Resulta difícil encontrar a otro que haya provocado a la Iglesia daño semejante al que él provocó Francisco durante doce años, más allá de la Providencia divina pueda sacar algo bueno de todo ello. Un listado incompleto pero detallado de los daños doctrinales infligidos por el Papa argentino pueden consultarse descargando gratuita el Denzinger-Bergoglio. Conformémonos nosotros con reseñar sólo algunos::
1. La enorme confusión en que sumió a la Iglesia. Él, como sucesor de Pedro, tenía como munus principal e irrenunciable “confirmar a los hermanos en la fe” (Lc. 22,32). Hizo exactamente lo contrario; disolvió la fe en una niebla espesa, en la que todo es lo mismo que nada, y en la que da lo mismo una cosa que otra. El infierno no existe; todas las religiones son caminos legítimos para llegar a Dios; la diversidad de religiones es una riqueza querida por Dios; “el proselitismo es una tontería”, por lo que la vida de los misioneros es simplemente una vida entregada con objetivos filantrópicos y no de conversión de los infieles a la verdadera fe; y podríamos seguir así con varios artículos de la nueva fe proclamada por Bergoglio. Y esto, como todos pueden comprender, es gravísimo pues es la tergiversación del Evangelio y el envenenamiento de las certezas de la fe que siempre tuvo la Iglesia y que sus pontífices procuraron de un modo u otro apuntalar.
2. La desaparición del pecado. Lo que sí confirmó Bergoglio es la doctrina moral que recorría de un modo más o menos discreto las universidades pontificias: el pecado no existe. O mejor, pecar en serio es muy pero muy difícil, pues se requiere un acto de rechazo explícito de Dios. Consecuentemente, tampoco existe la perfección moral. Es decir, la santidad, la vida en gracia, la ausencia de pecados habituales (que no son tales) es sólo un ideal hacia el que tendemos. Debemos conformarnos con “estar en camino” hacia ese estado ideal de vida al que probablemente nunca llegaremos. ¿Hay que ser castos? Sí, claro, pero ese es el ideal y, entonces, no hay que preocuparse ni mortificarse porque solteros, casados o consagrados tengan caídas habituales o permanentes contra esa virtud. Lo importante es querer alcanzar el ideal. Es decir, en los hechos, el pecado desapareció. Y esta doctrina no se aplica solamente a los pecados contra el sexto mandamiento aunque sean los ejemplos más claros, sino que se aplica a todo el decálogo.
3. La disolución de los sacramentos. Con una fe y una moral de baja intensidad como la que propuso Francisco en su pontificado, los sacramentos necesariamente se diluyen. ¿Qué importancia puede tener el bautismo si todas las religiones, incluido el islam y el paganismo, son caminos aptos para llegar a Dios? Ya no es el sacramentos que nos hace hijos de Dios y miembros de la Iglesia fuera de la cual no hay salvación, sino un mero signo de acogida en una comunidad determinada. Si los pecados no son más que baches casi inevitables en el camino hacia el ideal de perfección cristiana, el sacramento de la confesión no será más que un tranquilizador de conciencias de efectos puramente psicológico, puesto que no hay objetivamente nada que perdonar, así como nadie pide perdón porque se le caen los dientes de leche, escala obligada en el camino hacia la vida adulta. El sacramento del matrimonio, que lleva ínsita la indisolubilidad, es también un ideal. Consecuentemente, aquellos que violaron esa exigencia, luego de un “proceso de discernimiento”, pueden vivir en una nueva unión gozando de los mismos derechos que los fieles que viven en fidelidad, en un nuevo matrimonio aunque no se lo llame de esa manera. Por tanto, el matrimonio como sacramento dejó de existir: se puede convivir lícitamente como cristianos sin él. La eucaristía se ha transformado en un mero signo de comunión. Por eso mismo, pueden acceder a ella no sólo los convivientes fuera del matrimonio, sino también los protestantes y, por qué no, cualquier hombre de buena voluntad. ¿Quiénes somos nosotros para negar la eucaristía, que no es premio de los perfectos sino viático de los que están en camino?
4. El canibalismo institucional. Esta realidad se mantuvo a lo largo de todo su pontificado. Los malos eran siempre los católicos; los buenos eran siempre los enemigos de la Iglesia. Las monjas son solteronas; los cristianos fervorosos son melancólicos que tienen cara de pepinillos en vinagre; los curas son perezosos y sádicos que gozan con hacer sufrir a sus fieles, además de oficinista de lo sagrado y mediocres; los seglares que rezan el rosario son semipelagianos; los seminaristas que usan sotana son enfermos mentales, y los católicos que prefieren la misa tradicional son sectarios, rígidos y clericalistas, además de espetarle que detrás de la rigidez siempre hay algo escondido, en muchos casos, una doble vida. Y además de eso, son idólatras y rebeldes. A las familias numerosos les advirtió que para ser un buen católico, no hay que ser como conejos; y senteció que es mejor ser ateo que un católico hipócrita
5. Acoplamiento de las prioridades de la Iglesia a los intereses del mundo. Bergoglio tuvo la osadía no solamente de apoyar políticamente a los gobiernos mundiales más progresistas y enemigos de la Iglesia —en la historia podríamos encontrar varios ejemplos por el estilo— sino de acoplar la mismísima doctrina de la Iglesia, expresada en su magisterio en cuanto sucesor de Pedro, a los intereses del mundo. La mayor parte de los documentos pontificios y la bajada de línea pastoral y doctrinal estuvo centrada casi exclusivamente en dos puntos: acogida a los inmigrantes y “cuidado de la Madre tierra”. Y hasta el observador más novato se daba cuenta que el aliento a la inmigración indiscriminada promovida activamente por los gobiernos europeos tienen como fin cambiar de cuajo la matriz cultural de Occidente; y que la adjudicación a causas antrópicas del cambio climático no tiene sostén científico aceptado, y la «conversión ecológica» de las fuentes de energía que implementaron los gobiernos europeos se ha revelado catastrófica para sus economías. Y el problema no es solamente que Francisco incluyó como parte de la doctrina católica estos principios interesados y circunstanciales, sino que ahora que el mundo los está abandonando porque ha caído en la cuenta de que estos disparates lo llevan a la ruina, ¿qué hará entonces la Iglesia cuando dentro de algunos años ya no tengan vigencia alguna? ¿Dónde se meterán los obispos y los curas ecológicos Laudato sì o Fratelli tutti? Una gaffe (¿o bluff?) monumental, única en toda la historia de la Iglesia.
6. Destrucción del episcopado mundial. Hace algunos meses, el cardenal José Cobo, arzobispo de Madrid, que es miembro del dicasterio de los Obispos, dijo cándidamente en una reunión con representantes de los medios de prensa, que el Papa les había pedido que no eligieran obispos que fueran intelectuales, o teólogos, o que sobresalieron de algún modo por sus capacidades; debían elegir obispos sencillos y, fundamentalmente, pastores. La cuestión podría no parecer grave siempre y cuando tuviéramos una acepción más o menos unívoca del concepto de “pastor”. A Giuseppe Sarto, que era fundamentalmente un pastor poco dado a las destrezas intelectuales, lo eligieron obispo y llegó luego a ser un gran Papa. Para Francisco, el pastor era el mediocre, el cura que medra con su pose de sencillo y cercano a la gente y suele ser un trepador empedernido. O cosas aún peores, como es el caso argentino, donde los obispos fueron elegidos por su militancia peronista (observen la conformación del episcopado del Gran Buenos Aires) o por la pertenencia a cierto lobby vergonzoso y pervertido.
Lo tranquilizador de tan catastrófica situación es que, quienes van a Roma y se acercan a la basílica de Santa María Maggiore, verán que una tumba sigue sellada.
¡Dios se apiade del alma del Papa Francisco!

Salvé Maria SS.
Li este artigo, é claro que desde a eleição de bergolio, começou de uma forma acelerado a destruição da Santa Igreja, qualquer bom Cristão e temente a Deus, se via à distancia a desgraça que se estava a desenhar, tanto mais que o que agora vivemos é a desgraça completa, até dói a alma só de falar nestes assuntos, muito obrigado pelo livro Denzinger – bergolio, eu não tenho respeito nenhum por este tipo de papa e muito menos também de sacerdotes que desgraçadamente contribuem ainda mais para a fixação desta maldita igreja sinodal, diabólica. muito teria a dizer para manifestar a minha grande tristeza por ver a minha querida Mãe Igreja a ser vilipendiada desta maneira. Muito obrigada, Deus vos abênçoe e vos guarde, Salvé Maria.
Em toda a História da Santa Igreja, de 2000 anos de existência, nenhum, mesmo nenhum, foi tão escabroso quento este pontificado de bergolio e agora a continuação de prevost.
Viva Cristo Rei,
Nossa Senhora Medianeira de todas as Graças.
SS Virgem SS Mãe Corredentora ora pro nobis. Amén
estou a falar de Portugal, bem-hajam
Que el árbol no les impidan ver el bosque:
Bergoglio es el típico jesuita de la Reforma Arrupista.
Y esa teología es la que enseñan en sus colegios y Universidades a los niños y jóvenes, a espaldas de los padres, que creen ofrecer a sus hijos lo mejor que pueden pagarles.
Claro, para los que no estanos dentro de sus aulas, esas enseñanzas blasfemas no nos llegan, por lo que no podemos controlar su ortodoxia o su pachamámia.
Mientras que a espaldas de los padres corrompen a sus hijos.
Bergoglio ha puesto de relieve lo que representa; y lo que representa no tiene nada que ver, ni en el fondo ni en la forma, con el catolicismo de siempre.
Bergoglio está muerto y enterrado, pero 14.439 bergoglistas siguen sembrando el mal en el mundo.
Pero yo, que viví la época, sigo pensando que Pablo VI, con toda su buena fe, tuvo un impacto negativo mayor.
I agree with you.
En particular, porque fue quien le dio el golpe de muerte (que no de gracia) a la liturgia.
Mary Poppins
Sí.
Hemos sufrido a un Bergoglio por los cambios litúrgicos y teológicos
para-conciliares de Pablo VI.
De hecho Pablo VI fabricó otra iglesia: los que no quisieron los cambios se marcharon y los pocos que los quisieron se quedaron e hicieron carrera para corromper desde el poder al resto de la catolicidad.
Y así hemos llegado a la desastrosa condición en que nos encontramos.
Ni probablemente ni del último milenio. No ha habido un Papa más nefasto en toda la historia. De hecho, aunque fue verdaderamente Papa, en relación al ministerio petrino no ha habido jamás un mayor antipapa. Fue un auténtico destructor de la fe y la moral. Y su sucesor no ha desmontado todavía nada de más mayores barbaridades. Al contrario, ha alabado ese engendro llamado Amoris Laetitia.
El post es más que esclarecedor como para comprender que la Nave de la Iglesia navega a la deriva porque la confusión existente es aterradora. Personalmente, hace rato vengo diciendo aquí que esta deplorable situación no tiene arreglo y por desgracia va camino a un cisma de proporciones incalculables. Quiera Dios que esta enorme confusión no sea la noche de la apostasía de la que San Pablo les habló en su segunda Carta a los tesalonicenses, porque de ser así la aparición del Anticristo estaría a la vuelta de la esquina…
Fuenteovejuna
¿Fue Francisco o León XIV el Papa que, según el Cardenal Cobo, les había pedido que no eligieran obispos que fueran intelectuales, o teólogos, o que sobresalieron de algún modo por sus capacidades, etc.?
Francisco.
Evidentemente lo que está recomendando Bergoglio es nombrar obispos a alguien como él, que es un mediocre total.
Un cazatalentos pensaría qué funciones tiene que hacer un obispo en X diócesis (una diócesis urbana no es una diócesis misionera; una diócesis de un país de mayoría católica no es la de un país de minoría católica…) y entonces buscaría a la persona que tenga esos requisitos que requiera el cargo. Y si «sobresale» en ellos ¿por qué no?. ¡miel sobre hojuelas!.
Luego hay que recordar que aunque todo cargo necesita una práctica, como el médico, no todas las personas son iguales y que siempre sobresaldrán en un punto y, compensadamente, tendrán carencias en otros. El truco entonces es conocerse bien y compensar con la pericia de otros lo que a uno le falta.
Entonces si uno es intelectual, el otro teólogo, el de allá canonista, el de acullá coach de fútbol de jóvenes o consiliario de scouts ¿y el capellán de monjas de clausura?…pues no importa nada si tiene las condiciones generales para ejercer de obispo, entre las que están el aprender con el cargo. Es más, algo nuevo aportará a la curia diocesana su personalidad, su formacion y su experiencia.
En cualquier caso, visto lo visto, precisamente con el porteño de marras, queremos obispos que sean humildes, firmes en la fe y que quieran ser santos.
No queremos ni Bergoglios ni jesuitas.
Los puntos 1 a 3 de este artículo se refieren a posiciones de Francisco de las cuales algunas sólo pueden ser calificadas con un concepto bastante olvidado y casi caído en desuso: laxismo. Otras, como la igualación “democrática” de todas las religiones, constituyen una especie de probabilismo muy sui generis. O más que probabilismo puro relativismo. Como contrapartida, lo expuesto en el punto 4 es un rigorismo arbitrario y extraviado. Así pues tanto una tendencia (laxismo/probabilismo/relativismo) como la opuesta (rigorismo) son aplicadas de modo “selectivo” y caprichoso.
En realidad esto no es nada nuevo. También en épocas pasadas hubo en la Iglesia casos de doble moral, que hasta llegó a infiltrarse en textos doctrinales importantes: Quod licet Iovi non licet bovi, sólo que determinar quién es un Júpiter y quién un buey no siempre es tan fácil… En este sentido Francisco es menos innovador de lo que parece a primera vista, por más que los criterios que aplica para ejercer esta discriminación sean distintos de los de tiempos pasados. Lo mismo puede decirse del punto 5. El “acoplamiento de las prioridades de la Iglesia a los intereses del mundo” es un mal muy antiguo y casi perenne. Es la caída en la tentación que se repite una y otra vez. Por supuesto, en cada ocasión bajo una forma diferente. La lucha contra este vicio no tiene fin, es la lucha contra el pecado en el seno de la Iglesia. De modo que en lo sustancial Francisco aquí tampoco es muy original.
En consecuencia, creo que no se le debe dar tanta relevancia. La experiencia traumática nos hace a menudo perder el sentido de la historia y magnificar el presente. En tiempos de la peste negra en Europa muchísimos creían que había llegado el fin del mundo… A este respecto el título del artículo me parece muy temerario. Habría que analizar muy a fondo la historia de todos los papas del último milenio para poder hacer una afirmación como ésta. Y de algunos ni siquiera estoy seguro de que tengamos suficiente información para hacer una comparación bien fundamentada. Por otra parte, todavía es muy pronto para juzgar los efectos a medio y largo plazo del pontificado de Francisco y su verdadera relevancia histórica. Como dicen que decía Chou En-lai en la década de 1970, “es muy pronto para saber cuáles son las consecuencias de la Revolución Francesa”. Por otra parte, Francisco ya ha pasado, no le demos más importancia que la que merece. Y aunque, con razón, no creamos que de mortuis nihil nisi bonum, tampoco es caritativo ensañarse.
Por último querría comentar algo sobre el así titulado “Denzinger-Bergoglio”. No lo conocía. La confrontación de textos de Bergoglio con otros documentos magistrales muestra contradicciones dignas de ser tenidas en cuenta. Ahora bien, esto tampoco es nada demasiado nuevo. Si nos ponemos a buscar incompatibilidades, discrepancias e incongruencias en documentos doctrinales de diferentes épocas y autores, con toda probabilidad las encontraremos, aunque quizá no sean tan flagrantes como en este caso.
Por supuesto, no he podido más que empezar a leer el “Denzinger-Bergoglio”, pero bastan los comentarios y puntualizaciones de los autores (vergonzosamente anónimos) en el capítulo dedicado a la doctrina social de la Iglesia para entender que estamos ante un escrito tendencioso. Los argumentos de este autodenominado “Enchiridion” son sesgados, en lo que se parecen a las tesis de Francisco, sólo que en un sentido ideológico opuesto. Y ahí radica precisamente el problema de fondo: las ideologías se infiltran en las doctrinas teológicas y en el magisterio de la Iglesia, desvirtúan su esencia y crean discordia. Además, desde un punto de vista científico-académico es un texto muy defectuoso e inutilizable. El populismo sensiblero y demagógico que corrompe a parte de la Iglesia es nefasto. Pero no lo es menos el materialismo liberal sofísticamente disfrazado de cristianismo. Francisco arengaba y regalaba rosarios bendecidos a Milagro Sala. Otros caen en el panfleto y retuercen la doctrina social católica para que concuerde con Milton Friedman. No es mejor una cosa que la otra. Salir del Che Guevara y de Perón para caer en Milei y en Elon Musk es salir del fuego para caer en las brasas: tanto uno como las otras son del infierno.
Es cierto que algunos laxistas jesuitas mediante la cuestión de la opinión probable de facto enseñaban un relativismo religioso con respecto a los paganos. Esto ya lo denunciaba Concina en su Historia del probabilismo. Pero la novedad ahora es que ese relativismo lo enseñaba un papa.
Efectivamente, ahí está el mayor problema. Sin embargo, hay que tener en cuenta que los papas también caen en grandes imperfecciones, como cualquier otro. En este sentido no debería ni exagerarse la relevancia del papado, ni devaluarse su posición jerárquica, lo que es un equilibrio a veces muy difícil. Si pensamos en épocas pasadas, veremos que la mayoría de las figuras históricamente decisivas en la Iglesia no han sido papas, sino miembros de órdenes religiosas, obispos, sacerdotes, teólogos, filósofos, misioneros y santos que han ejercido actividades muy diversas. Son ellos los que han dado vida a la Iglesia, la han reformado, han protegido sus mejores tradiciones, etc. Entre los mayores santos y los mayores teólogos hay muy pocos papas.
Fue el Papa que comenzó a desarticular las congregaciones religiosas aisladas y consideradas el único camino de salvación. «Órdenes burbuja» que se autoprotegían de abusos de todo tipo. Obviamente auto referenciados como mártires a causa de los silencios de la Iglesia.
Por otro lado ¿el peor Papa del último milenio? Falta lectura…
La historia de la iglesia tiene papas atroces, inmorales, corruptos… Pero no se sabe de ninguno que haya modificado la doctrina de la iglesia. Es en éso que Bergoglio se distingue como «el peor». Los otros malos papas lo eran por sus inmoralidades, Bergoglio lo es por su deseo de modificar la iglesia y crear una «nueva iglesia».
«Consecuentemente, aquellos que violaron esa exigencia, luego de un “proceso de discernimiento”, pueden vivir en una nueva unión gozando de los mismos derechos que los fieles que viven en fidelidad, en un nuevo matrimonio aunque no se lo llame de esa manera. Por tanto, el matrimonio como sacramento dejó de existir: se puede convivir lícitamente como cristianos sin él.»
Cabe notar que, dado que el texto original del 6º mandamiento en los libros del Exodo y Deuteronomio y en su cita por Jesús al joven rico es inequívoco: «No cometerás adulterio», y su modificación no está dentro de la potestad papal, lo anterior implica necesariamente la redefinición de adulterio, el cual ahora es: «relación sexual que una persona unida a otra en matrimonio o convivencia de hecho moralmente aceptable tiene fuera de esa unión, o que una tercera persona tiene con ella».
creo que Francisco fue una bendición, por cuanto supuso un castigo y exposición en toda su crudeza de la neo religión conciliar. Llevó hasta sus últimas consecuencias el ecumenismo, el antropocentrismo democrático y la chabacaneria de ese mundo, abriendo los ojos a muchos y obligándoles a tomar partido.
Como guinda de la torta, protegió las órdenes tradicionales, especialmente la Fsspx y, por si fuera poco, consagró Rusia a la Virgen.
creo que ese título de peor país del milenio -y yo diría de la historia- debería ser reservado a JP II, el Napoleón de la revolución conciliar.
Sobre el punto 2.
He recibido esa respuesta al momento de la confesión por parte de algunos sacerdotes de Mendoza.
Pensé que era un tema de ellos, pero participé en una charla donde el rector del seminario diocesano hizo la misma afirmación, expresandose de la misma manera que lo hace el artículo.
Apoyándose en el CIC, reconocía cuáles eran las condiciones necesarias para que un pecado fuera mortal; pero al hablar del consentimiento, dice que este consiste en querer romper mi relación con Dios.
Por tanto, como en realidad nadie busca eso a no ser que sea un satanista, es prácticamente imposible pecar mortalmente. No hay chance para ellos de perder la gracia, la confesión muchas veces es solo para que el penitente haga un proceso y logre perdonarse a mi mismo.
Por supuesto, esto incluye la posibilidad de comulgar y confesar luego, solo por si las dudas y para tranquilizar la conciencia, ya que en realidad probablemente no haya pecado que me impida comulgar
En la historia de David y Betsabé es claro que David no quiso «romper su relación con Dios». Lo que el quiso fue, primero, tener relaciones con Betsabé y luego, cuando Urías se negó a ir a su casa hasta que terminase la guerra, evitar que Urías supiese del adulterio enviándolo a una muerte segura.
Anonimo 15:56.
Esa es la cuestión, que se estaba extendiendo en la Iglesia desde su más alta instancia que Jesús comulgue con el pecado. Un ataque mortal a la misma esencia de la Encarnación de Dios y la Redención.
Las consecuencias para la salvación de infinidad de almas es aterradora. Así como para el devenir del mundo.
Parece eso algo jesuítico.
Es muy sencillo:
En la Iglesia Católica, como en cualquier otra sociedad grande o pequeña, no importa su objetivo, tiene normas para dirigir su misión (que muchas veces no es otro que el objetivo de sus integrantes); es más, precisamente la misión de la Iglesia es establecer una serie de normas para establecer y vivir la doctrina de Cristo, que para eso está.
Es fruto de los teólogos católicos el reflexionar sobre la norma (esto ha influido en el derecho occidental ) y establecer por ejemplo que para pecar hay que querer realizar el comportamiento prohibido (y si no, no hay «falta»; no hay pecado)
¿A qué viene entonces esa estupidez sobre la «relación con Dios»?
Eso anula de raíz la necesidad de la norma. ¿quién quiere romper su relación con Dios, aunque no haya pensado en ello?
Por otra parte, cualquier norma, para poder ser efectiva, tiene que tener una sanción si se incumple. Con este sistema la norma desaparece al convertirse en una especie de deseo buenista. Un desideratum.
Pero esto no ayuda nada a los miembros de una sociedad, porque sin normas no pueden cumplir sus fines o hacerles imposibles. Incluso para el que incumple la norma, no puede beneficiarse ni del sistema, porque así se destruye, ni del mecanismo de perdón (pecar es inevitable).
No tiene nada de sentido y, lo peor, es que no se da cuenta de las consecuencias, que las tiene.
Si una sociedad no sirve para que sus miembros cumplan los objetivos que quieren obtener, se queda sin miembros y desaparece.
Si un club de futbol de barrio no sirve para que sus socios puedan jugar al fútbol, sus miembros se irán a otro club donde si puedan o se quedarán en casa viendo la televisión.
Si una Iglesia no sirve para que sus miembros puedan obtener los beneficios de practicar una religión, sus miembros se irán a otra Iglesia…
¡y qué decir de aquellas personas que busquen la salvación!
Pues que con estas tonterías sin sentido acabarán…¡¡¡perdiendo su relación con Dios!!!
S. Mateo 15:14 Dejadlos; son ciegos guías de ciegos; y si el ciego guiare al ciego, ambos caerán en el hoyo.
Excelente y terrible descripción…muy triste.Los sspectos que me resultan particularmente insoportables son: 1) la deriva doctrinal que impuso en la Iglesia o lo pretendió al menos… ni los Borgia.2 ) el castigo ,la agresión y la descalificación , de palabra y acción- vía misericordear/ cancelar- de sacerdotes y obispos de Recta Doctrina y en general; también extensiva a los laicos llamados » clericalistas» (a ambos grupos castigaba alternativamente) …3) el tirar la piedra y esconder la mano o el sistema de prueba-error,de varios globos de ensayo doctrinales….Oremos por él QEPD.
Estimado Wanderer, Creo se ha «quedado corto»; en fin una buena sintesis (lo breve, si breve, -dos veces breve-), y si algo faltaba como «corolario», el «aquelarre» de Plaza de Mayo organizado por el «no cardenal», (quien dijo que el no estaba de acuerdo), cumplio ese proposito.
Francisco fue un regalo de Dios, creo que a futuro se va a agregar como una de las pruebas de la indefectibilidad de la Iglesia Católica: si sobrevivió a Francisco, es la Iglesia verdadera, sin dudas (y no es broma).
Y digo que fue un regalo porque a muchos nos ha abierto los ojos respecto de la progresía y sus intenciones últimas.
Así como, dicho de paso, la consagración de obispos por parte de la FSSPX, por lo menos en mi caso, me ha hecho reflexionar bastante.
Peter A.
Soy lector del blog desde sus comienzos. También de otras páginas de la tradiglobosfera. Muchas veces se aprende. Pero me surge una inquietud espiritual. ¿Poner tanto de relieve lo negativo en nuestra Iglesia nos hace bien? ¿No se cuela una debilidad por el regodeo en el mal ajeno, ya que nos sentimos lejos o libres de esas faltas? ¿Nos mueve al bien, a apoyar o generar algo bueno o nos deja inactivos y satisfechos? ¿Qué efecto tiene todo esto en algún lector ajeno a la Iglesia? Si alguien tiene o tuvo la misma inquietud y puede aportar una respuesta, SE AGRADECE. M. de G.
Estimado, usted puede encontrar mucho blogs y sitios dedicados a mostrar lo bien está la Iglesia y todo lo positivo que hay en ella. Es cuestión de que los visite. Este blog tuvo y tiene otro objetivo.
Yo creo que tiene usted toda razón en que recordando una y otra vez el mal, lo triste, lo feo…carcome la vida espiritual…para nada, porque son situaciones que no podemos modificar.
Creo que es bueno quejarse, porque duele, pero hasta cierto límite; y si uno se da cuenta que no está solo, pues mucho mejor.
Pero después de eso, hay que recordar que el mundo no está hecho a nuestro capricho y no podemos exigir otra cosa.
Así, a parte de ponerse a cubierto del peligro, lo mejor es olvidarse y centrarse en otra cosa: en lo bueno, lo alegre, lo bello.
A mi me gusta el blog religión en libertad, porque aunque no es «tradicionalista», trae noticias buenas católicas y nos recuerda que no todo es malo y que hay esperanza.
Dicho esto, yo intento aplicar el concepto de «sombra» de Jung, porque -en este caso con el ejemplo de Bergoglio- de todas las cosas que pasan delante de nuestros ojos durante el día, sólo nos fijamos en unas y para mal: esa es nuestra sombra, lo que nos da la oportunidad de conocer dónde pecamos y no volver a pecar más. (es decir, «¿donde hago eso mismo yo?»)
En este caso «Bergoglio» no solo es elemento de santificación (al estilo del nº174 de Camino), sino también de santidad.
Que não se esqueça também o grande número de favores que fez à Fraternidade São Pio X… vindo de quem veio, como crer que esse favorecimento tivesse uma intenção católica ?
¡Qué artículo más triste!
¡Cuantas frases descontextualizadas!
¡Qué pena!
¿Qué toma para decir semejante bobada? ¿Qué es lo descontextualizado? Todo el resumen ofrecido es un muy correcto bosquejo de un papado atroz, malévolo y mamarrachesco, timoneado por un sujeto mendaz y ambicioso que no tuvo dos caras sino incontables, tantas como las que le convino ponerse en cada momento a fin de lograr sus objetivos de poder. Así fue toda su vida Bergoglio, no sólo en su pontificado, cuanto menos desde su época de jesuita. Lo saben quienes lo han tenido cerca y lo trataron personalmente. Tuvo todas las características de un psicópata. Llámese a silencio.
Pero ¡hombre de Dios!
La divina providencia nos ha librado de ese malvavo jesuita y ¡usted vuelve a traerle aquí!
Pero ¿usted quiere que tengamos pesadillas por la noche?
¡Jesús +, José + y María +!
Fue el primer y único papa en la historia de la iglesia que suspendió el santo sacrificio de la Misa, y la distribución de sacramentos al pueblo de Dios. Mostrando así su falta total fe católica, y confirmando su desprecio de los sacramentos.
¿Jamás hubo suspensión momentánea del culto a lo largo de la historia? Falta lectura me parece…
¿A nivel mundial? ¿En la Iglesia Católica? Pues no, no hubo suspensión del culto a nivel mundial en la historia de la Iglesia. Hubo suspensiones localizadas, pero mundialmente, solo con el Covid (ni siquiera con la gripe española, que como pandemia tuvo alcance mundial, fue peor que la del Covid y aún así el culto se mantuvo). Falta lectura me parece…
Jamás se suspendió la santa misa por orden de los papas… solamente por órdenes de tiranos o revolucionarios. Pero nunca jamás un papa ordenó cerrar las iglesias, suspender la santa misa y negar los sacramentos a los fieles… incluso a los moribundos en las epidemias.
Pienso yo que también resultó perjudicial la estética de «rockstar» integrada en sus gestos, los cuales proyectaban, ya con muchísima obviedad, una estrategia de marketing y la construcción de una imagen puramente política. Este fenómeno, sin lugar a dudas, es una mala herencia del pontificado de Juan Pablo II, una tendencia a alabar más el carisma mediático que la profundidad intelectual, doctrinal o el bajo perfil, como ocurrió con el injustamente vapuleado Benedicto XVI y en la que corre riesgo de caer León XIV, si no demuestra visualmente su «Francisquismo».
Muy interesante el post gracias Wanderer.
Sobre el punto 6. Lo que asusta son los 108 cardenales electores nombrados por Francisco en el Conclave de 2025 y los cientos de obispos nombrados por todo el mundo.
53 obispos de los 75 que hay en España fueron nombrados por el Papa Francisco.
Esperemos que con León XIII haya pluralidad en los nombramientos y no estemos ante un metástasis in capite membris.
Fue Pio XII quién nombró a Montini como obispo de Milán y luego Juan XXIII quién lo nombró cardenal. Vemos que las diferentes sucesiones de nombramientos pueden llevar muy lejos.
Recemos por la conversión de todos los sacerdotes y obispos de nuestra Iglesia para que sean buenos pastores.
Fuente: https://www.religiondigital.org/5w/Obispos-Espana-CEE-diocesis-vacantes-arzobispos-cardenales-auxiliares-emeritos-conferencia-episcopal-datos_0_2404559534.html?utm_source=chatgpt.com
De donde se colige que necesitamos a la FSSPX.
Pero no una, sino 5 o 6 que se hagan la competencia entre si.
Recuerden:
«Dios aprieta pero no ahoga».
Teniendo en cuanta que bordeó y se adentró en la herejía con su descarada ambigüedad, no es el peor del último milenio, sino de toda la Historia de la Iglesia. Ningún Papa hizo tanto en contra de la esencia de su misión. Tanto que es lógico dudar de si fue legítima y real su elección y Pontificado.
La surreal, o mejor se diga, super real sensación de alivio que experimenté la mañana de ese 21 de abril… como si una espesa nube que llevaba rodeándome desde la fatídica tarde de marzo de 2013 hubiese sido despejada por una suave brisa. Como si fuese el comienzo del fin de un severo y agudo castigo divino.
Incluso, misterios y obras de la gracia, más que regocijo por la muerte de un tirano, sentí pena por un hombre tan obsesionado con ser temido, que una vez muerto nadie le extrañaría por sí mismo (sí, en todo caso, por los privilegios otorgados).Qué cosa más horrible para una criatura hecha a imagen de Dios, la Caridad misma. En su momento no me supe explicar por qué no sentí gran nerviosismo o ansiedad alrededor del cónclave. Quizá fue parte una gracia, quizá la convicción de que ni siquiera la mayoría de los cardenales progres querrían repetir el experimento in toto. Pero de algún modo, quizá, es que es difícil de replicar el grado de canibalismo institucional. Los otros defectos son objetivamente más serios, pero la sensación de tener un padrastro de cuento de hadas en lugar de un padre pega muy fuerte en lo subjetivo.
exveteranova
Y se le ovlidó su «honrosa» conducta durante la pandemia…………………
Excelente.