Uno de los comentarios que llegó ayer, aunque agresivo, contiene varias preguntas que merecen ser respondidas. Aquí lo copio entonces, y respondo.
Mientras Ud. siga sin firmar en este blog con su verdadera identidad, está jugando con las cartas marcadas. Ud enfrenta a una figura pública con responsabilidades morales, institucionales y religiosas diciendo por sí o reproduciendo mentiras (información sin chequear) desde lo oculto, oscuro y malicioso de este blog. Esta situación lo pone en la ventaja de acusar, mentir, difamar, etc… sin la posibilidad alguna de quien está enfrente de invitar a un diálogo con su persona o incluso de llevarlo ante la justicia, si lo considerara necesario. En mi barrio eso se llama cobardía. Lo invito a confirmar su identidad en este blog y a firmar lo que escribe, en cuyo caso también yo le confirmaré mi identidad.
Por otra parte y para el resto de los lectores, paso a enumerar algunas de las mentiras expuestas en este escrito: 1- No existe ninguna restricción o norma para tomar la Sagrada Eucaristía, distinta a la que se aplica en el resto de la Iglesia, en Mendoza. Si Ud conoce el documento que indique lo contrario, lo invito a compartirlo. 2- no existe ninguna prohibición para el canto en latín en Mendoza. Yo he estado en distintas celebgraciones presididas por Colombo donde se ha cantado en latín. 3- Tampoco es cierto que el festival de música electrónica sea para festejar la fiesta patronal de la diócesis. Es un evento privado con aporte para una noble misión de la Iglesia para con los enfermos por las drogas. 4- Especula sobre supuestos maltratos hacia curas o laicos con malicia de los cuales no tiene ningún tipo de registro, documento o denuncia. 5- en cuanto al bulling, no es responsabilidad del que lo hace, también de quién lo reproduce y se mofa del mismo… es más, lo amplifica y lo hace más doloroso para quien es ojeto del mismo.
- Con respecto al anonimato relativo del blog, es un tema que hemos hablado y discutido en numerosas ocasiones a lo largo de sus diecinueve años de vida. No volveré sobre el tema, pero usted puede buscar fácilmente lo discutido, por ejemplo aquí, por mencionar solamente la última vez que lo tratamos.
- Si se tratara de descalificar a todos los escritos firmados con pseudónimos o anónimos por el solo hecho de serlo, deberíamos hacer una fuerte depuración de la historia intelectual: Soren Kierkegaard escribió panfletos y gruesos volúmenes criticando a la jerarquía de la iglesia nacional danesa, y lo mismo hizo San John Henry Newman con la iglesia anglicana y el P. Leonardo Castellani con la iglesia argentina. Y podemos llegar hasta el Pseudo Dionisio Areopagita, un monje sirio que planteó una novedosa y arriesgada teología, que influyó a toda la cristiandad, utilizando un pseudónimo.
- El blog decano en lengua española dedicado al comentario y crítica de temas eclesiales es, sin duda, el de la Cigüeña de la Torre, también anónimo, y que le ha espetado a los obispos españoles epítetos bastante más duros que los míos durante más de dos décadas. Pero pareciera que los prelados peninsulares son menos sensibles que los argentinos. Con esto quiero decir, que el fenómeno de los blogs y demás redes sociales tiene esta característica: el anonimato. Yo no escribo en un medio de prensa ni tengo un programa de televisión; es un simple blog de provincia, sólo eso. Quizás usted esté de acuerdo con la iniciativa que tuvo hace algunos años el kirchnerismo en nuestro país, o que tiene en la actualidad Ursula von der Leyen en Europa: restringir y vigilar las redes sociales a fin de perseguir a los críticos del sistema. Yo no estoy de acuerdo con que las superestructuras, civiles o eclesiásticas, que poseen y ejercen la suma del poder, tengan también la facultad de amordazar a los ciudadanos o laicos de a pie, que no tenemos otro modo de defendernos. Por otra parte, una persona que acepta convertirse en figura pública debe aceptar las reglas del juego, que incluye el ser criticada severa y públicamente, entre muchas otras. Como se dice popularmente, «al que le gusta el durazno, que se aguante la pelusa».
- A la justicia se lleva a alguien cuando ha cometido un delito, y no cuando le parece. Y estoy seguro de no haber caído en ninguna conducta delictiva. Le recuerdo, además, que el entonces Mons. Víctor Manuel Fernández me amenazó públicamente con iniciar acciones legales por acusarlo de hereje, y que otro obispo presentó una denuncia en mi contra en un juzgado, la que fue desestimada in limine por el juez. Si usted que cree que afirmar en potencial (escribí en el post: «habrían tenido «conversaciones»») es un delito, pues adelante con la denuncia.
- Usted cae nuevamente en una de las falacias que le señalé a Mons. Colombo: la petitio principii. En efecto, da por hecho que yo miento pues daría información «sin chequear». ¿Cómo sabe usted que no está chequeada? ¿O es que pretende, acaso, que le de a conocer mis fuentes? Con su criterio, Carlos Pagni, de La Nación, o Pablo de León, de Clarín, deberían dejar de escribir sus columnas pues continuamente hablan de conversaciones o situaciones embarazosas que habrían tenido lugar aquí o allá, sin detallar las fuentes y sin presentar documentación. ¿O será que se puede criticar a los políticos pero no a los obispos? Además, esos mismos diarios deberían cerrar su sección de comentarios porque allí se hacen afirmaciones sin chequear, de todo tipo y de forma anónima.
- En cuanto a su identidad, me tiene sin cuidado. Prefiero atender a lo que se dice, y no a quién lo dice.
Pasando a las preguntas que me formula:
En primer lugar, le advierto a usted y a los lectores que evitaré caer en la falacia «del pez colorado». Por si la olvidó, consiste en introducir deliberada o inadvertidamente un elemento irrelevante para la cuestión en disputa, con el efecto —buscado o no— de desviar la atención del punto central hacia otro asunto distinto. Es decir, el hecho no es si Mons. Colombo prohibe o autoriza la comunión de rodillas en su arquidiócesis. El hecho es que el dicasterio del Culto Divino consideró que las denuncias llegadas a él por parte de los fieles sobre hechos ocurridos en la arquidiócesis de Mendoza, uno de los cuales comentamos en el blog, ameritaban mantener con el el arzobispo una conversación amigable para recordarle que los fieles tienen plena libertad para decidir el modo en el que reciben la Sagrada Comunión. Esta es la cuestión central. Sin embargo, para clarificar sus dudas, respondo a sus preguntas, dejando a salvo el hecho de que son secundarias para el la cuestión que se discute.
1. Sí, existe esa restricción y aparece en un documento protocolizado con el número 506/25. En él, Mons. Colombo establece, amparándose en una resolución de la Conferencia Episcopal Argentina de 2002, que en Argentina «la postura correcta para la recepción de la Sagrada Comunión es de pie», de lo cual se desprende que toda otra postura, incluida recibirla de rodillas, es incorrecta y, por tanto, está prohibida. Lo afirmado por Mons. Colombo no solamente contradice lo establecido por la Instrucción General del Misal Romano, sino también la Instrucción Redeptionis sacramentum (IV, 90), del año 2004. Y aunque el prelado intente ocultar esas contradicciones en galimatías jurídicos (cf. el documento de la curia mendocina 514/25), lo más importante de todo, a mi entender, es que contradice la tradición plurisecular de la Iglesia latina, la legítima devoción de los fieles (¿dónde quedó la tan cacareada defensa de la religiosidad popular?) y el sentido común. Y le pongo un ejemplo de tal prohibición en Mendoza. En algunas iglesias hay colocados enormes carteles como el de la fotografía -tomada el 21 de mayo de 2026- a la entrada de los templos. El mensaje es claro: «Acá no se da la comunión de rodillas». Y encontramos una contradicción o una mentira, esas que tanto le gusta descubrir a usted. Mons. Colombo dice en su nota que la posición «correcta» es de pie; los carteles en las iglesias, al menos en la basílica de San Francisco, hablan de la posición «habitual». Y son cosas distintas. No he podido encontrar el documento de la CEA; quizás algún lector del blog pueda hacerlo. Si en él se dice «correcta», como asegura el obispo, la comunión de rodillas está prohibida. Si dice «habitual», como aseguran los frailes, se puede comulgar de rodillas, porque habitual no es lo mismo que exclusivo.
2. Sí, existen prohibiciones verbales, tal como dije claramente en el post, de que se cante en latín en las misas, al menos en las celebradas por los obispos. Y le doy dos casos concretos, para su tranquilidad chequeados con testigos directos, ambos ocurridos hace tres o cuatro años. En una ocasión, el arzobispo concurrió a celebrar la fiesta patronal (puede que haya sido otra ocasión litúrgica, pero es irrelevante para el caso), a una parroquia periférica (me reservo el nombre por razones obvias). Los fieles habían preparado con esmero los cantos que incluían el Kyrie, Sanctus y Agnus Dei de la Misa de Requiem, que es la que posee la melodía más sencilla. Apenas comenzaron con el Kyrie, el arzobispo pidió al coro a través del sacerdote concelebrante que no cantara más en latín. Una situación análoga se vivió en la capilla de un convento de religiosas donde alumnos de un colegio católico se confirmaban. En este caso, celebraba Mons. Marcelo Mazzitelli, obispo auxiliar de Mendoza. Cuando el coro del colegio comenzó a cantar el Kyrie de la Misa de Angelis, detuvo la celebración y les pidió que no cantaran más en latín. Usted afirma que ha estado en celebraciones presididas por Mons. Colombo donde se ha cantado en la lengua de la Iglesia. Si es así, me alegro muchísimo. Como le dije, los casos que le relato tienen algunos años y puede que Su Excelencia haya cambiado de parecer.
3. En cuanto a la fiesta de música electrónica, como bien escribí en el post, fue anunciada como parte de las celebraciones patronales por los medios de prensa. E incluí el enlace a uno de ellos: MDZ. Le pido, entonces, que los desmienta a ellos, y no a mi que me limito a reproducir información pública. En todo caso, no sería yo el único que publica noticias sin chequear. Dígale también a los periodistas de MDZ que mienten y difaman, y llévelos a la justicia.
4. ¿Cómo sabe usted que los maltratos a sacerdotes y laicos son meras especulaciones? ¿Usted piensa que los obispos son tan ingenuos como para documentar cuando cometen ese tipo de tropelías? En esos casos, todo es oral, y se cuidan muy bien de dejar nada por escrito. Por esas mismas razones, porque temo las represalias contra esos sacerdotes y laicos maltratados, no puedo extenderme en el asunto. Le recuerdo un caso que fue público: el modo en el que el P. Juan Manuel Arana, que no es precisamente un tradicionalista, fue expulsado de muy malas maneras de la parroquia San Cayetano y del mismo modo fueron tratados los fieles que se acercaron al obispado a reclamar por su párroco. Puede leer la noticia aquí.
5. Siempre pensé que el mote con el que se conocía a Mons. Colombo le era dicho cariñosamente y aceptado por él de buena gana, y como tal lo escribí la única vez que lo utilicé en este blog. Por las palabras del padre obispo, entiendo que no es así, y que le disgusta que sus hermanos en el episcopado lo llamen con ese apodo. Por esa misma razón, no volveré a utilizarlo en esta página.


“A la flauta… ¿todavía patalean? Deben seguir vivos… no, pará… son solo los estertores finales.”
Felicitaciones don Wander. Muy bien respondido. Con caridad y altura
-José
Además, hay un punto que no se suele considerar. Ofrecer la posibilidad real de comulgar de rodillas implicaría colocar un reclinatorio para que, el que quisiera, pudiera arrodillarse para hacerlo: con mayor facilidad para algunos; para otros, los mayores, indispensable.
Pregunto. ¿Han visto en muchas iglesias reclinatorios a la hora de comulgar…?
Augustinus
El año pasado, en la iglesia de San Francisco de Mendoza, en diagonal a la plaza San Martín, la persona que distribuía la comunión frente al altar (aparentemente un laico) me obligó a ponerme de pie para recibirla.
😓