El laicado católico de Paraná y la revista Mikael (1973-1985) I/5

[Inicio hoy una serie de cinco artículos sobre un tema que seguramente interesará a muchos lectores del blog, como me interesa a mí por varias razones. Una de ellas es muy personal: desde la adolescencia me formé con la revista Mikael y con maestros y sacerdotes del seminario arquidiocesano de Paraná. No se trata de un texto como los que suelo publicar aquí, pues tiene un carácter claramente científico. Pero entiendo que es precisamente eso lo que lo hace más valioso: con todos los límites que quieran señalársele, procura tomar distancia de su objeto de estudio. Y eso, además de serio, es saludable].

por Pedro Dabin*

  1. Introducción y planteamiento del problema

La historia de la Iglesia católica en América Latina y, de modo particular, en la Argentina durante la segunda mitad del siglo XX estuvo atravesada por intensas disputas teológicas, eclesiológicas y políticas. En el escenario posterior al Concilio Vaticano II (1962-1965), la redefinición del papel del laico emergió como un eje estructurante de las dinámicas y debates eclesiales. Mientras que las corrientes progresistas abrazaron la noción de la «autonomía de las realidades temporales» e impulsaron el compromiso sociopolítico en clave de liberación, otros sectores promovieron una restauración del orden social cristiano mediante la batalla cultural y la preservación doctrinaria.

En este marco, la ciudad de Paraná (Entre Ríos, Argentina) se consolidó entre 1972 y 1985 como un nodo estratégico y núcleo clave de producción y difusión del pensamiento católico. Editada bajo la órbita del Seminario Arquidiocesano de Paraná, la revista Mikael (1973-1984) no operó únicamente como un órgano de formación teológica interna o un espacio de sociabilidad clerical, sino como un verdadero dispositivo pedagógico-cultural y doctrinal orientativo de la identidad, las prácticas y la militancia del laicado frente al avance de la secularización, la «confusión» posconciliar y la severa polarización política del período.

Esta formulación problematiza un espacio poco explorado por la historiografía previa. Mientras que las investigaciones sobre Mikael han priorizado sus redes transnacionales, la teología o el ámbito estrictamente clerical, este enfoque desplaza la mirada hacia la recepción y la historia cultural del laicado local. Permite comprender cómo sectores de la sociedad civil de Paraná consumieron, financiaron y tradujeron el discurso católico en sus prácticas cotidianas, asociativas y profesionales durante un periodo de profunda polarización política y religiosa.

Conviene precisar la acotación cronológica del presente estudio (1972-1985). Mientras que la revista Mikael como soporte impreso comprendió el período 1973-1984 (desde la aparición de su primer número hasta la suspensión dispuesta por la autoridad arquidiocesana en mayo de 1984), las dinámicas de formación, sociabilidad y militancia del laicado articuladas por el Seminario -tales como los retiros ignacianos mensuales y la red de comercialización de Ediciones Mikael- se desplegaron entre 1972 y 1985, momento en que concluye el ciclo de reestructuración pastoral de la diócesis.

En el trabajo “Redes transnacionales y publicaciones del tradicionalismo católico: Una aproximación a partir de la revista Mikael (1973-1983)”, Osvaldo Vartorelli (2022) sitúa el objeto central de estudio en el integrismo católico examinado desde sus soportes impresos y sus dinámicas de sociabilidad intelectual. Al reconstruir la trayectoria de la revista Mikael, el autor indaga en su matriz doctrinaria e institucional, desplegada en la arquidiócesis de Paraná bajo el patrocinio episcopal de Adolfo Tortolo e impulsada por referentes como los sacerdotes Alfredo Sáenz y Alberto Ezcurra Uriburu. La finalidad prioritaria de esta indagación radica en complejizar la cartografía del tradicionalismo antimoderno para visibilizar el modo en que el catolicismo conservador operó como un vector de articulación doctrinal a escala global. Mediante una perspectiva transnacional, Vartorelli evidencia cómo un proyecto gestado en un espacio provincial de la Argentina entabló circuitos de intercambio dialógico con empresas editoriales y colectivos afines en América Latina y Europa, entre los que destacan las publicaciones Verbo y Speiro en España, Lecture et Tradition en Francia, Tizona en Chile y La Hoja de Combate en México.

Para concretar este propósito, el estudio emprende un pormenorizado análisis cualitativo de la totalidad de las colaboraciones y de los ejes problemáticos desplegados en sus 33 números publicados, reconstruyendo el marco interpretativo que la revista ofreció a su público lector. La lectura sistemática del corpus permite ponderar la densidad y heterogeneidad de las fuentes doctrinarias mediante la traducción y apropiación de autores extranjeros. En las páginas de Mikael confluyeron los aportes de teólogos neo tomistas y de la alta jerarquía eclesiástica europea -entre los que figuraron Joseph Ratzinger, Josef Pieper, Mario Luigi Ciappi, Giuseppe Siri y Sebastián Tromp- junto a referentes clave del pensamiento contrarrevolucionario e hispánico como Thomas Molnar, Rafael Gambra y Rubén Calderón Bouchet. A esta red de pensadores se sumó la participación de destacadas figuras del catolicismo doctrinario, la historiografía y el nacionalismo argentino, tales como Guillermo Furlong, Julio Meinvielle, Ignacio B. Anzoátegui y el cardenal Antonio Caggiano, entre muchos otros colaboradores.

Asimismo, el proyecto instrumentalizó discursos propios de la Guerra Fría e incorporó la voz de disidentes soviéticos como Aleksandr Solzhenitsyn, exploró las posibilidades pedagógico-morales de la literatura épica en autores como J. R. R. Tolkien y C. S. Lewis, e incluso integró lecturas del tradicionalismo esotérico y antimoderno representado por René Guénon y Julius Evola. De esta manera, el abordaje de Vartorelli demuestra la notable capacidad de este proyecto editorial para entramar tradiciones teóricas de orígenes diversos en la edificación de una trinchera cultural de resistencia contra la modernidad secular. Sin embargo, más allá de estos circuitos de difusión doctrinaria y transnacional, el propósito de este artículo es examinar de qué manera la revista Mikael y sus iniciativas periféricas impulsadas desde el Seminario -como Ediciones Mikael y los Retiros Ignacianos mensuales para varones y mujeres- reconfiguraron la identidad, las prácticas de sociabilidad y la militancia antimoderna del laicado paranaense entre 1972 y 1985.

  1. Marco teórico y conceptual desde el Magisterio Eclesial y la Sociología de la Religión

Para abordar la identidad del laicado en la experiencia de Mikael, resulta indispensable articular los fundamentos teológico-jurídicos del Magisterio Católico con las categorías conceptuales de la sociología de la religión que explican la mediación del poder eclesial y la resistencia clerical.

2.1 El estatus teológico y la índole secular del laico

El Concilio Vaticano II significó un giro copernicano en la eclesiológica al desplazar la visión piramidal e instaurar la categoría de «Pueblo de Dios». Como señala la Constitución Dogmática Lumen Gentium (n. 31), los laicos participan plenamente de la función sacerdotal, profética y real de Cristo por su consagración bautismal. Su rasgo especificativo es la índole secular; su vocación propia consiste en ordenar las realidades temporales (política, economía, cultura) según el plan divino (Juan Pablo II, 1988). No obstante, en la revista Mikael, esta condición secular fue releída no desde la autonomía secular de la modernidad (Gaudium et Spes, n. 36; Concilio Vaticano II, 1965), sino desde la urgencia de sacralizar nuevamente las estructuras del mundo civil frente a las dinámicas de radicalización política.

2.2. Sociología de la dominación clerical y la producción cultural

La relación entre el discurso sobre la corresponsabilidad laical y la mediación teológico-pedagógica de la revista Mikael puede ser examinada a través de diversas herramientas conceptuales provenientes de la sociología de la religión. En primer lugar, desde la perspectiva de Max Weber (1977) respecto al acceso y administración de los bienes de salvación, la estructura del Seminario Arquidiocesano de Paraná operó como un marco institucional de referencia y un centro de formación intelectual que puso al alcance del laico las fuentes de la doctrina, ofreciéndole conocimientos teóricos para comprender y situarse críticamente frente a las transformaciones del contexto posconciliar, sin que ello implicara una anulación de su discernimiento o capacidad deliberativa.

Esta dinámica se complementa con la teoría del campo y la circulación del capital cultural formulada por Pierre Bourdieu (1971); al proveer al laicado de un riguroso capital simbólico y filosófico, la publicación no determinó rígidamente sus conductas, sino que lo dotó de un instrumental conceptual especializado con el cual participar de manera autónoma, calificada e incisiva en las disputas de la esfera cultural y académica.

Finalmente, la lectura de Danièle Hervieu-Léger (1999) sobre la recomposición de las identidades creyentes en la modernidad secular permite apreciar cómo la propuesta pedagógica articulada en torno a la revista funcionó como una plataforma de autoafirmación identitaria. Lejos de constituir un clericalismo encubierto -el cual anularía la agencia laica subordinándola a una agenda vertical-, el tutelaje eclesial operó como un marco de mediación institucional y provisión de capital simbólico. En este espacio, lejos de una mera imposición dogmática de la jerarquía, el laicado encontró las herramientas reflexivas y doctrinarias necesarias para apropiarse de la tradición, intervenir críticamente en el espacio público urbano y sostener la vigencia del pensamiento católico desde su propia especificidad e independencia operativa.

2.3 La formación discursiva y la posición de enunciación laical

Para comprender el alcance pedagógico y político de la revista Mikael como dispositivo de formación, resulta fundamental recurrir a la noción de discurso conceptualizada por Michel Foucault. Lejos de reducir el discurso a una mera expresión lingüística, a un vehículo neutro de significados o a la simple traducción de un pensamiento previo, Foucault (2005) concibe los discursos como “prácticas que forman sistemáticamente los objetos de que hablan” (p. 81). En este sentido, la producción discursiva está intrínsecamente ligada al ejercicio del poder y a la constitución de regímenes de verdad, en tanto no existe enunciado neutral fuera de las relaciones de fuerzas institucionales y sociales que lo hacen posible (Foucault, 1992).

Desde esta perspectiva epistemológica, el sujeto que habla no es una conciencia soberana o un autor autónomo preexistente que utiliza el lenguaje a su arbitrio, sino una posición regulada y producida dentro del propio enunciado discursivo. Como señala Foucault (2008), las formaciones discursivas establecen posiciones de sujeto -lugares institucionales, estatus sociopolíticos y condiciones de enunciación- desde las cuales se vuelve legítimo, autorizable y eficaz tomar la palabra. Por lo tanto, el discurso determina quién puede hablar, bajo qué condiciones, en qué espacios y con qué grado de autoridad frente a una comunidad determinada (Foucault, 1992).

Aplicado al estudio del laicado en el contexto eclesial y socio-político de Paraná durante el período de 1972 y 1985, este enfoque permite argumentar que las producciones de la revista Mikael no operaron únicamente como un repertorio de ideas o contenidos doctrinarios. Constituyeron, fundamentalmente, una formación discursiva que definió las condiciones de posibilidad para que el laico católico asumiera una posición de enunciación específica en la esfera pública. El discurso pedagógico y doctrinal articulado por la publicación configuró al “sujeto militante” o “caballero contrarrevolucionario”, situándolo estratégicamente en un contexto de profunda polarización y secularización. De este modo, la posición del sujeto laico que habla, juzga e interviene en las instituciones civiles no es un rasgo neutro u originario, sino el resultado de un dispositivo discursivo situado que lo dota de legitimidad política, marco interpretativo y adscripción identitaria dentro de un campo social y eclesial determinado.

Conviene explicitar, no obstante, las salvedades epistemológicas que exige la aplicación de este marco interpretativo a la experiencia histórica concreta del laicado paranaense alrededor de la revista Mikael. Siguiendo la premisa de inconmensurabilidad teórica (Feyerabend, 1981), debe advertirse que la analítica del poder y del discurso de matriz foucaultiana responde a presupuestos ontológicos que no coinciden plenamente con la vivencia espiritual de los propios protagonistas del fenómeno local. Si bien las categorías de dispositivo o posición de sujeto arrojan luz sobre la dimensión institucional y político-cultural de la producción del Seminario de Paraná, un uso exclusivo o rígido de la teoría crítica corre el riesgo de incurrir en un reduccionismo interpretativo. Las motivaciones trascendentes, el celo doctrinario y el universo de sentido teológico que guiaron la acción de los laicos no pueden quedar completamente «capturados» o eclipsados por una lectura exógena que reduzca la fe o la vida comunitaria a meras estrategias de dominación o sujeción analítica. En consecuencia, el aparato conceptual foucaultiano se adopta aquí de manera instrumental y hermenéuticamente acotada: como un mapa analítico válido para desentrañar las mediaciones pedagógicas e institucionales del discurso, pero reconociendo la densidad y especificidad intrínseca de la experiencia de fe en sus propios términos.

3. Estrategia metodológica, dimensiones analíticas y corpus documental para el estudio socio-histórico de la revista Mikael

El abordaje metodológico de esta exploración se inscribe en el paradigma cualitativo con un diseño socio-histórico e historiográfico, situado en la intersección entre la historia cultural de la religión, la historia de las ideas políticas y la sociología del laicado. Con el propósito de comprender el modo en que la revista Mikael (1973-1984) y las actividades de la Comisión de Cultura del Seminario Arquidiocesano de Paraná operaron como un dispositivo pedagógico-cultural articulador de una identidad, sociabilidad y militancia antimoderna en el laicado local, el estudio adopta un alcance descriptivo-explicativo. Esta perspectiva no concibe la producción impresa del Seminario como un mero repositorio abstracto de dogmas o teología, sino como una práctica cultural mediada y materializada en la trama paranaense, la cual fue consumida, financiada y recontextualizada por sectores de las capas medias en sus dinámicas cotidianas, asociativas y profesionales.

Para operativizar el análisis, el marco metodológico se articula a través de tres dimensiones analíticas interconectadas. La primera de ellas, correspondiente a la dimensión discursiva y del imaginario, examina las estrategias retóricas, estéticas y literarias desplegadas en el corpus completo de la revista, sus suplementos y el catálogo de Ediciones Mikael. Mediante las herramientas del Análisis Crítico del Discurso (Fairclough, 2003) y la semiótica visual, se indaga la apelación al arquetipo del “monje-soldado” o caballero contrarrevolucionario, así como la instrumentalización del arte sacro tradicional y de consumos literarios específicos para ofrecer un herramental estético y doctrinario frente a la secularización.

En segundo lugar, la dimensión de sociabilidad y espacio urbano aborda la proyección del ideario del Seminario hacia la sociedad civil a través del análisis de redes y circuitos de interacción (Sirinelli, 1993). Esta dimensión profundiza en la reconstrucción de los espacios de encuentro parainstitucionales, tales como los retiros espirituales ignacianos para varones y mujeres, y la circulación de impresos en las librerías o puertas de los templos.

En tercer lugar, la dimensión socioeconómica y de redes de apoyo analiza las bases materiales y el sostén comunitario del proyecto editorial. Aunque la ausencia de registros de suscripción oficiales dificulta trazar un mapa cuantitativo de los financiadores individuales, las bases materiales del proyecto editorial se reconstruyen aquí a partir de los anuncios y auspicios impresos, la red de comercialización en librerías y templos, y su inserción en la economía del circuito católico regional. No obstante, según datos aportados por el Pbro. Luis González Guerrico (comunicación personal, 14/09/2026), la tirada alcanzaba una cifra considerable para la época: unos 2000 suscriptores -según testimonios transmitidos por el P. Alfredo Sáenz que en su momento causaron gran impacto en Mons. Estanislao Karlic-. Asimismo, la amplia difusión y sustento de la publicación se vieron notablemente favorecidos por el trabajo de los propios seminaristas (alrededor de 120 mayores y 120 menores), quienes actuaron de forma directa como «agentes comerciales» difundiendo y vendiendo la revista entre sus familias y allegados. A partir de estos vestigios de patrocinio y de la trama comercial de la publicación, se examina cómo sectores de las capas medias -docentes, profesionales, comerciantes y jóvenes universitarios- asumieron el consumo de este discurso. Este respaldo no solo garantizó la sustentabilidad de la empresa cultural, sino que funcionó como un marcador de adhesión e identidad ideológico-religiosa en un contexto de acentuada polarización sociopolítica.

El diseño metodológico se sustenta en la triangulación de fuentes primarias impresas -la colección completa de Mikael, publicaciones de Ediciones Mikael e iconografía distribuida- y documentación de archivo, en diálogo con la historiografía sobre el catolicismo intransigente. Este corpus es procesado mediante el análisis de contenido categorial-temático (Bardin, 2002) y situado historiográficamente en la coyuntura local y nacional. Asimismo, el tratamiento analítico articula categorías de la sociología de la religión, tales como la administración de los bienes de salvación (Weber, 1977) y el monopolio del capital sagrado (Bourdieu, 1971), con la definición teológico-jurídica de la índole secular del laico formulada por el Magisterio eclesial posconciliar (Concilio Vaticano II, 1965).

*El autor es Profesor en Filosofía y Ciencias de la Educación. Doctor en Humanidades y Artes mención Ciencias de la Educación (UNR).

7 comentarios en “El laicado católico de Paraná y la revista Mikael (1973-1985) I/5”

  1. Avatar de Desconocido Anónimo

    Ave Maria.

    Que buen tema para los que recién comenzamos a cabalgar.

    Una vez la providencia me encontró con 2 curas ancianos vinculados al Seminario.

    Me consta segun testimonio que en el Seminario , estaba la rama progre, sobre todo en la interpretación de la Sagrada Escritura.

    En los pasajes del Mar Rojo, Paraíso, Milagros , etc.

    Esta rama de profes eran lo que volvían de Roma.

    El tema que mas ruido me hizo fue el papel del perónismo en el seminario y quien impulso a Karlic.

    otro tema:

    Desde la Economía, que organización, es para donar seguro.

    en Jesus

  2. Avatar de Desconocido Anónimo

    El autor no da ninguna prueba de ese «giro copernicano» supuestamente significado por el CVII en cuanto a la eclesiología. Lógico, pues no hubo tal cosa. En cuanto a la justa autonomía de las realidades temporales de la que habla el mismo CVII, es claro que no es la propiamente moderna. Conviene no caer en los lugares comunes de las críticas infundadas al CVII por parte de pseudo tradicionalistas.

  3. Avatar de Desconocido Anónimo

    «La finalidad prioritaria de esta indagación radica en complejizar la cartografía del tradicionalismo antimoderno para visibilizar el modo en que el catolicismo conservador operó como un vector de articulación doctrinal a escala global.»

    ¿No hay una manera más corta y precisa de decir lo mismo?

    Frases como esta me impidieron completar la lectura del texto. No soy parte del público al cual está dirigido, es decir, no soy científico, pero he leído textos de Calderón Bouchet y de su hijo sacerdote. Con ambos he tenido grandes dificultades, muchas insalvables para mi, pero nunca este lenguaje tan ampuloso y tan, a mi juicio, vacío. Lástima por mi, pues cita a Tizona que de joven la escuché nombrar y algo he leído de viejo y además conocí a alguno de sus colaboradores.

    Valga decir que los artículos de Heck los he leído completos.

    Lefe de infantería.

    1. Tiene razón que es un vocabulario inusual para lo que se publica en el blog. A mí tampoco me agrada, pero es el vocabulario propio de las ciencias sociales en la actualidad. Y lo que el autor, un buen amigo, y yo queremos es que sea un artículo que permanezca en la medida de lo posible, dentro del ámbito de las ciencias. No se arredre; puede que las palabras atemoricen, pero estoy seguro que podrá atravesar ese fango.

  4. Avatar de Desconocido Anónimo

    De chico me gustaba M. F. Sciacca. No había autor del centro a la derecha eclesiática, que si estaba en una librería de viejos dejase de comprar y leer.

    El otro día vi esas obras en la biblioteca, agarré una para reelerla, pero a los poco minutos la dejé, no pude seguir.

  5. Avatar de Desconocido Anónimo
    • Padre, ¿me quedo en este seminario paranaense?
    • Vaya a La Reja mejor.
    • ¿Usted dice, justamente usted?
    • Sí.
    • Bueno, chau entonces.

    (Hace muchos, muchos años atrás; cómo estará hoy…)

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