La ingeniería eclesiástica posconciliar

por Sebastian Morello

Pero ¿por qué resulta tan importante y, en términos prácticos, tan preocupante esta adopción por parte de la Iglesia de la antropología de la modernidad? En realidad, por varias razones. Todo el movimiento “LGBTQ+”, al que la Iglesia en ciertos lugares ha sido expuesta desde hace ya algún tiempo, y al cual muchos de sus clérigos —de manera no oficial— parecen adherir, se basa en la noción de un yo interior auténtico que es solo accidentalmente relativo al cuerpo. Desde esta perspectiva, el telos racional del cuerpo es incapaz de expresar nada relevante para la vida personal.

Ello conduce a una exaltación del yo auténtico, cuya vida puramente espiritual —como ocurre en Descartes— debe ser privilegiada por encima de cualquier cosa que el cuerpo pueda revelar. Después de todo, como el propio Descartes lo expresó, “yo soy… en el sentido estricto, solo una cosa que piensa; es decir, soy una mente”.

Además de las complejidades morales que surgen fácilmente de un compromiso con el dualismo cartesiano, al que ya me he referido, existen otras consecuencias graves derivadas de concebirnos a nosotros mismos como “mentes”. Una de las conclusiones de esta visión, como ya he señalado, es la atribución de un poder causal a las ideas que en realidad no poseen. Si a ello se añade la primacía de la metáfora mecanicista que predomina en la modernidad, el liderazgo eclesial deja de asemejarse al pastoreo o a la jardinería —las metáforas clásicas del liderazgo eclesial— y comienza a parecerse mucho más a la ingeniería. Esta concepción “ingenieril” del liderazgo eclesiástico se vio reforzada durante el Concilio Vaticano II, momento en el cual se elaboró un nuevo manual para la existencia de la Iglesia bajo la forma de documentos no dogmáticos que estaban destinados a conducir a un nuevo Pentecostés para una Iglesia completamente renovada.

Un conjunto de ideas debía, simplemente, cobrar vida; en definitiva, aparentemente todos somos solo mentes, así que ¿por qué no habrían de funcionar las cosas de ese modo? En el Concilio tenemos un ejemplo claro de aquello que he venido describiendo: las ideas son privilegiadas, la totalidad que es puesta en cuestión —en este caso, la propia Iglesia—, es analizada bajo la metáfora mecanicista, se emite un manual, y desde entonces hemos estado trabajando como ingenieros eclesiásticos.

Yo mismo, trabajando como catequista principal durante casi siete años en la diócesis más grande de Inglaterra, me vi una y otra vez desconcertado por la importancia concedida a los programas catequéticos. Casi todas las semanas, las discusiones giraban en torno a este o aquel nuevo programa de catequesis: si debíamos utilizar “Catholic Alpha” o “Divine Renovation”, si tal o cual curso catequético debía importarse de Canadá, de los Estados Unidos o de algún otro país, o si este nuevo “experto” catequético —que obtenía cierta cantidad de visualizaciones en YouTube— debía ser invitado a hablar en la diócesis. Me enfrentaba constantemente al supuesto dominante de que la inducción en la fe y la retención de los fieles podían lograrse mediante algún programa catequético novedoso y llamativo.

¿Por qué —me preguntaba entonces— parece no existir la transmisión y recepción de la fe? Ningún tipo de catequesis parecía capaz de revertir el abandono de la Iglesia por parte de sus miembros. Recientemente, el profesor Stephen Bullivant ha argumentado en su libro Mass Exodus que los católicos, con el tiempo, llegaron a considerar una vida devocional intensa como algo separado de la buena catequesis; y su investigación cuestiona esa suposición. Los hallazgos de Bullivant indican que el apego a la fe —al menos en los Estados Unidos— fue, en general, más profundo y estable, y la retención de los fieles significativamente mayor, allí donde la catequesis podía ser solo promedio o incluso deficiente, pero donde existía una cultura devocional muy rica y profunda, con misas ofrecidas reverentemente, así como letanías, procesiones, oraciones a los santos y otras prácticas que formaban parte de la cultura local. El efecto fue una vida espiritual articulada y orgánica, en la que la fe se vivía de manera encarnada y estable.

Una concepción semejante de la religión habitual como causa de la retención en la fe —en lugar de atribuir este efecto principalmente al asentimiento doctrinal— concuerda notablemente bien con la epistemología de santo Tomás de Aquino. Para Tomás, las proposiciones de la fe son ciertamente convincentes para el intelecto, pero no constituyen por sí solas la causa eficiente de la fe. Aceptar el Evangelio —aunque ello ocurra simultáneamente en el tiempo— debe penetrar en el alma mediante la gracia preveniente, a fin de establecer en el individuo lo que Tomás denomina una “connaturalidad” entre la propia vida divina de Dios y la vida del individuo. Por ello, para Tomás de Aquino, la devoción a Dios que nace de la comunión amorosa de Dios con su criatura precede a la aceptación de proposiciones doctrinales, y es aquella la que mantiene una relación causal tanto eficiente como final respecto de estas últimas. En palabras del propio Tomás: “el acto de fe es un acto del intelecto que asiente a la verdad divina por mandato de la voluntad, movida por la gracia de Dios”.

Para Tomás, por tanto, lejos de ser simplemente mentes —como afirma Descartes que somos cada uno de nosotros—, somos personas, y lo somos en la medida en que estamos en relación, incluyendo —y, más aún— en relación con Dios.

Sebastian Morello, Mysticism, Magic, and Monasteries: Recovering the Sacred Mystery at the Heart of Reality, Os Justi Press, Lincoln, 2024., pp. 25-26.

36 comentarios en “La ingeniería eclesiástica posconciliar

  1. Avatar de spooky549ac3ed5a spooky549ac3ed5a

    Otro modelo de «ingeniería eclesiástica» (El secretario de Unidad de los Cristianos se vale de un texto clave del luteranismo como modelo de ecumenismo hacia el 2030 – INFOVATICANA):

    «Este 22 de enero, el secretario del Dicasterio para la Promoción de la Unidad de los Cristianos, el arzobispo Flavio Pace (en foto), se permitió el gesto en una entrevista con Vatican News, revestido del lenguaje habitual de este ecumenismo de despacho: “Tras la crisis con Martín Lutero, se intentó encontrar un punto de encuentro, una profesión de fe compartida… Es importante conmemorar ese texto para redescubrir un fundamento común…”. Es decir: se toma como referencia positiva un escrito que precisamente se redactó para negar —o erosionar— aspectos esenciales del catolicismo. Un documento nacido para confrontar la fe católica

    La Confessio Augustana no es un documento “puente” en sentido católico. En ella se cuestionan, entre otras cosas, la comprensión de la Misa como sacrificio, la disciplina y la teología de la penitencia, la visión tradicional de la confesión, el celibato sacerdotal y otras materias que no son periféricas, sino que tocan el nervio de la identidad católica. No se trata de “matices” históricos superables con buena voluntad. Se trata de puntos de ruptura.

    Y por eso, en su momento, la Iglesia no respondió con sonrisas diplomáticas, sino con doctrina. La Confutatio Augustana, elaborada por teólogos pontificios, contestó de manera detallada las tesis luteranas y exigió el retorno a la fe católica romana íntegra. Aquel pulso doctrinal no quedó en un papel: se retomó y se desarrolló con precisión en el Concilio de Trento, que definió con claridad lo que estaba en juego. Eso es historia, sí, pero es también magisterio. La normalización en el discurso de la Iglesia

    Lo inquietante del episodio no es solo el elogio de Pace, sino el marco en el que encaja: la idea —ya instalada— de que la unidad se construye a partir de un “mínimo común” y que lo demás puede quedar como “controversias” con fecha de caducidad. En esa línea, el propio León XIV ha dado señales elocuentes. En su carta apostólica In Unitate Fidei habría minimizado el Filioque, calificándolo como una controversia teológica que ha “perdido su razón de ser”. Si una verdad de fe puede presentarse así, como una disputa de otro tiempo, el resto ya viene rodado: cualquier diferencia puede rebajarse a “malentendido” si estorba al relato ecuménico.»

    1. Avatar de Desconocido Anónimo

      Hay muchísimos más católicos en el mundo que «protestantes» (en realidad «protestante» no existe, porque bajo esa marca se esconden muchas sectas cristianas diferentes, a veces enemigas unas de otras)

      Entonces ¿por qué los católicos se han de hacer «protestantes (¿qué secta? ¿la secta protestante católica ?) y no los herejes protestantes se hacen católicos ?

      Yo, que soy un caballero, no creo en forzar nada a nadie; especialmente a ser de una religión determinada. ¡Dios me libre!; aunque sí creo en la libertad de las personas en buscar y en el ejemplo personal para motivar.

      Por tanto recemos con intención por la conversión de los «hermanos alejados» y demos ejemplo de cristianos.

      Si eso falla es que así ha de ser.

      Y recemos por la conversión y las intenciones de León XIV, que parece que «no es trigo limpio».

  2. Avatar de Desconocido Anónimo

    Qué pena me da ver cuántos esfuerzos se gastan en especulaciones inconducentes, reuniones inútiles, discusiones peregrinas y diagramaciones insoportables. Pensar que tenemos a la mano y gratis las fuentes patrísticas. Nunca tuvimos tantos medios a disposición.

    El corazón del hombre… no hay libro que lo cambie. Mucho menos una fórmula o un plan de formación. Llamativamente es la presunta «pars sanior» la que más insiste con que lo que falta es formación. Doctores tiene la Iglesia.

    G. Marivs

    1. Avatar de Desconocido Anónimo

      …»¿lo que falta es formación?»…

      Pero formarse, ¿para qué ?

      Quiero decir que una religión determinada (pongamos por caso el catolicismo) es como un gimnasio.

      Cuando uno va al gimnasio no es precisamente a «formarse» (ni a bailar, pescar peces o incluso ¡a rezar el rosario !)

      Uno va al gimnasio para hacer músculo; y se hace músculo levantando pesas (ya sabia yo que había gato encerrado).

      ¡Qué cosas !, ¿no?

      Así si uno levanta pesas según las reglas del arte, tarde o temprano consigue lo que se propone.

      Claro que uno puede facilitar el proceso acudiendo a un profesional (un entrenador personal o «coach») para que dirija el proceso de una manera más…¡profesional! (y por tanto más efectiva )

      Naturalmente cuanto más «formado esté, algo sacará; pero el que de verdad debe estar formado, con práctica incluida, es el entrenador. Así de simple.

      Las religiones se practican, también según la regla del arte, para obtener los beneficios que prometen. No hay otro camino.

      A propósito, que también suelen tener entrenadores personales (los mejores son los que visten de talar negro) especializados en ayudar a que el interesado obtenga lo que desea. Pero si uno personalmente no «levanta pesas» (id est hace con intención los comportamientos que antaño ordenaba la Santa Madre Iglesia) no hay tutía.

      Sí; así de cruel es la vida.

      Volviendo a la lectura formativa (como la de las revistas cuché mientras uno espera su turno en la peluquería ), naturalmente serán necesarias y tendrán su lugar; pero siempre se corre el peligro de crear una mente libresca que confunda, como Don Quijote, la realidad con la fantasía…esperando en vano que los músculos crezcan por letra impresa.

      Pues lo mismo pasa con el discipulado de Cristo,

  3. Avatar de Desconocido Anónimo

    San Pablo nos exhortará a la «renovación de la mente» que exige un acto de la voluntad para adherir a la Voluntad de Dios. Define a la conversión misma. La renovación de la mente es un concepto fundamental en la vida cristiana, y la Escritura nos proporciona una guía clara para comprender y aplicar este proceso en nuestras vidas. En Romanos 12:1-2, el apóstol Pablo nos insta a ofrecer nuestros cuerpos como sacrificio vivo, santo y agradable a Dios, y a no conformarnos a los patrones de este mundo, sino a ser transformados mediante la renovación de nuestra mente. Esta invitación nos desafía a abandonar las viejas formas de pensar y adoptar una mentalidad que esté alineada con la voluntad de Dios. A medida que nos sumergimos en el estudio y la meditación en la Palabra de Dios, su verdad se convierte en el filtro a través del cual evaluamos nuestros pensamientos y acciones. No hay otra «renovación carismática» que la de la CONVERSIÓN RADICAL en obediencia plena a las enseñanzas del Magisterio bimilenario. Quien habla sueltamente de la «nueva Iglesia» de hoy…. ya se pone fuera de ella. Rezamos por su conversión.

  4. Avatar de Desconocido Anónimo

    La causa de la insuficiencia de la catequesis para la retención de la fe puede percibirse partiendo de la definición de fe (estrictamente hablando, de fe proposicional) citada en el artículo:

    “el acto de fe es un acto del intelecto que asiente a la verdad divina por mandato de la voluntad, movida por la gracia de Dios”.

    mas una condición no mencionada en esa definición que es que el asentimiento a las proposiciones reveladas no se basa en la evidencia intrínseca (ya sea a partir la observación, inferencia matemática, etc.) de la verdad de esas proposiciones sino en la fiabilidad de Dios que las ha revelado.

    En este punto, y teniendo en cuenta que en esta vida las verdades reveladas por Dios no llegan directamente al intelecto de cada persona sino a través de un medio, que llamaremos M, se puede ver claramente que el acto de fe debe estar precedido por dos pasos epistémicos previos:

    1. Creer que Dios existe.
    2. Creer que Dios ha realizado una Revelación en la historia cuyo contenido podemos conocer a través del medio M.

    Pero los dos puntos anteriores no son parte de la fe definida arriba, porque si lo fuesen la situación epistemica de la persona sería circular! Por ejemplo, respecto al punto 2 sería:

    «Creo que la Revelación divina nos llega a través del medio M porque Dios así lo ha revelado a través del medio M.»

    Por el contrario, el conocimiento de esos dos puntos tiene fundamentos accesibles a la razón: la existencia de Dios los praeambula fidei y el medio de Revelación los motiva credibilitatis.

    De lo dicho se entiende la inefectividad de la catequesis, esto es de la enseñanza de las verdades reveladas, ante un cuestionamiento radical de estos dos puntos: mientras ayuda a entender que la interpretación protestante de la Escritura es contraria a la Escritura, no ayuda frente a un cuestionamiento del tipo: «Y si todo lo narrado en los Evangelios es ficción? Y si no hubo ninguna Revelación divina en la historia?»

    1. Avatar de Andrés Battistella Andrés Battistella

      «Creo que la Revelación divina nos llega a través del medio M porque Dios así lo ha revelado a través del medio M.»

      De hecho ese es el razonamiento de una secta, así que sirve para detectar cuándo se está frente a una.

    2. Avatar de Desconocido Anónimo

      …»La causa de la insuficiencia de la catequesis»…

      La causa de la «insuficiencia» de la catequesis está en que se desechó la obligación de saber de memoria el catecismo de preguntas y respuestas (un invento muy efectivo de los luteranos, hay que decir)

      Eso y las prácticas de piedad, como rezar el rosario, bendecir la mesa, rezar antes de acostarse…

      Pero no hay que ver una especial maldad de Montini y su infernal cabal, porque sorprendentemente pasa lo mismo en Estados Unidos y Gran Bretaña en otro ámbito muy distinto:

      Resulta que ¡los niños no saben leer!. Es más, los profesores se quejan de que llegan a la Universidad sin saber leer.

      ¿Cómo es esto?

      Pues es que en algún momento se cambió el sistema por el que los niños aprendían las primeras letras (ya saben, la cartilla…) por otro más científico y más moderno…que no funciona. Y llevan así desde los años 70, que ya es tiempo,

      (creo, no me hagan mucho caso, que cambiaron aprender a leer sílabas (pa + pa = papá) por aprender palabras (papá). El caso es que eso no funciona ( = NO TIENE RESULTADOS); seguramente porque el número de palabras memorizadas y reconocible así es muy limitado; y la dificultad así creada insta a no leer; y de ahí, -«us it or lose it»-)

      Pues parece que con la doctrina católica y el catecismo ha sucedido lo mismo:

      algún intelectual o ilustrado, siempre de buena fe, ha entendido que hay que comentar y dar opiniones sobre un pasaje del Evangelio (o aun peor, con un texto no religioso o ni católico ) ¡y esto con niños de 6-7 años! que es cuando típicamente se preparan para la Primera Comunión.

      Naturalmente una vez pasada la celebración, todo se olvida,

      Bueno; yo no soy quién para criticar, pero a mi me parece que, como los pobres niños angloparlantes, otra vez hemos sido presa de los perversos ilustrados, que como moscas cojoneras no nos quieren dejar en paz y se ceban en nosotros en cuanto tienen oportunidad, especialmente con los niños, que no pueden defenderse.

      En cualquier caso ya ha llegado la hora de exigir a los responsables RESULTADOS.

      Y para componer el problema, Bergoglio se saca de la manga otra doctrina acatólica basada en la ecología y la Pacha Mama…que sustituya a las verdades de la fe.

      Yo siempre digo que si los fieles viviesen realmente como cristianos, ningún obispo, ningún jesuita y ningún pontífice se atreverían a tanto,

  5. Avatar de Desconocido Messerschmidt

    En realidad aquí se habla de un aspecto muy importante de la modernidad la dimensión del cual es mucho más amplia que sólo la antropológica. El conceder a la mente humana una total preeminencia ontológica conduce a una infravaloración de la creación divina en su conjunto. No es casualidad que el racionalismo y el consecuente desarrollo tecnológico tengan efectos devastadores para el medio ambiente natural (la materia convertida en instrumento sin valor ni dignidad per se y sometida absolutamente al intelecto) y al mismo tiempo la capacidad de ahogar la espiritualidad (negada o degradada a la categoría de espejismo). Desgraciadamente la Iglesia no ha sido capaz de hacer frente a la modernidad. Primero (a partir del s. XVIII), perpleja y atemorizada, la rechazó frontalmente y con gran crispación. Luego, apartir del Vaticano II, la asumió de modo acrítico y muchas veces servil. Lo que el autor describe es el apostolado reducido a una tecnología copiada de otros ámbitos y totalmente estéril para despertar la fe. Por cierto que esa tendencia se advierte también en otros campos, como en el de las humanidades, donde se tiende cada vez más a transformar estas disciplinas en ingenierías literarias, destruyéndolas de raíz.

  6. Avatar de Desconocido Anónimo

    «Durante el Concilio Vaticano II, momento en el cual se elaboró un nuevo manual para la existencia de la Iglesia bajo la forma de documentos no dogmáticos que estaban destinados a conducir a un nuevo Pentecostés para una Iglesia completamente renovada.»

    Un nuevo Pentecostés impostado. Porque un tiempo más propicio para pedir un nuevo Pentecostés es el presente: Estamos perseguidos, somos cobardes, no sabemos qué hacer… y solo el Espíritu Santo puede llevarnos a donde nosotros no podemos, ¡con persecución! Porque lo primero que se pretendió tras el CVII fue desertar de todo (primeramente de la fe católica), y luego pedir al Espíritu (aunque quizás fuera al espíritu), que solucionara el tinglado, y obviamente sin persecución ni conversión, ni pretensión de que el Espíritu pudiera hacer algo realmente en nosotros.

    Lo comento simplemente porque tras estas debates muchas cosas buenas y católicas se acaban viendo con sospecha. Por culpa del mal uso de los impíos.

    1. Avatar de Desconocido Anónimo

      Me está usted dando miedo, porque lo que usted está describiendo con eso de «conducir a un nuevo Pentecostés para una Iglesia completamente renovada» suena demasiado al (los) Great Awakening (s) protestantes de Estados Unidos.

      Pero ¿qué hemos hecho nosotros para merecer esto?

      1. Avatar de Desconocido Anónimo

        ¿Y por qué pedir la asistencia del Espíritu Santo y desear que actúe en nosotros a semejanza de Pentecostés, va a ser algo malo o sospechoso?

        Ese es el problema que digo. Que el mal uso nos impide ver luego la realidad como es.

        Y la realidad es que la Iglesia (la que permanece fiel, no la oficial), cada vez se ve más reducida en un «cenáculo». Más necesitada de la acción de Dios.

        Que tampoco es necesario para pedir que Dios actúe decir que queremos un «nuevo Pentecostés», con esas palabras. Pero lo que está claro también es que cuando se pidió, o lo pidieron, lo que se pedía no era realmente un «nuevo Pentecostés», sino que como todo en ese tiempo la propia petición era impostada y se quería algo muy diferente de lo que fue Pentecostés.

        Lo contrario supondría pensar que los Apóstoles se pusieron a hacer mamarrachadas tras Pentecostés. Cosa que repugna imaginar. Y en los frutos se ve:

        • La Iglesia presente parecía triunfante tras el CVII, pero se hundió.
        • La Iglesia naciente vivía en un continuo «peligro de desaparecer», pero triunfó.

        Porque al final nuestra fuerza es el Señor. Quién salva con sus medios.

  7. Avatar de Desconocido Anónimo

    Interesante. No sé si a los responsables de todos esos comités les dará la cabeza como para asumir la metáfora mecanicista a conciencia, o si en cambio solamente proceden por inercia irreflexiva.

  8. Avatar de Desconocido Anónimo

    No sé si publicará mi mensaje, y lo aceptaré de ser así porque es su blog. Aún así quería conocer su opinión, porque el papa ha promovido y nombrado secretario del Dicasterio para el Clero a un arzobispo ital llamado Radaelli. El susodicho defendió públicamente hace años a un líder de los scouts homosexual activo, desautorizando a un sacerdote de Girizia -su anterior archidiócesis- que declaró con razón que no podía seguir en el cargo por estar en pecado. Además es un enemigo declarado de la misa tradicional, que se opuso frontalmente a Summorum pontificum. Los demás aún no se han caído del caballo, pero algunos venimos sosteniendo desde hace tiempo que León va a ser un Francisco II. Sólo nos queda resistir con la ayuda de los pocos buenos sacerdotes, obispos y cardenales fieles que quedan.

    Hermenegildo

    1. Avatar de Desconocido Anónimo

      ¡Vamos a ver!

      Prevost fue un protegido de Bergoglio y viejo conocido suyo desde la CELAM , que se ocupó de prepararle y elevarle al delfinato.

      ¿Quién le hizo obispo?; ¿quién le hizo miembro de la Congregación para el clero?; ¿quién le nombró Prefecto del dicasterio para los obispos ?; ¿quién le puso de Presidente de la Pontificia Comisión para América Latina?; ¿quién le hizo arzobispo?; ¿quién le metió en el dicasterio para la Evangelización de los Pueblos?;

      ¿quién le nombró miembro del dicasterio para la Doctrina de la Fe?; ¿y del Dicasterio para las Iglesias Orientales?; ¿y del Dicasterio del Instituto de Vida Consagrada y Sociedades de Vida Apostólica ?; ¿y del Dicasterio para la Cultura y la Educación ?; ¿y del Dicasterio para los Textos Legislativos?; ¿quién le hizo cardenal diácono?; ¿quién le nombró miembro de la Comisión Pontificia de la Ciudad del Vaticano?; ¿quién le eleva al grado de cardenal obispo dentro del Colegio Cardenalicio?

      Es decir, un carrerón curial muy rápido y que refleja muy bien que su benefactor tenía un interés especial en que tuviese una experiencia directa y desde el interior de todos los organismos de la Curia. Ni siquiera el bergoglista Tagle tuvo ese tratamiento (aunque casi)

      Pero ¿por qué ?

      Pues evidentemente para que Bergoglio 2 continuase su obra.

      Y de hecho ¿quién votó a este hombre?

      Pues naturalmente los cardenales nombrados por Bergoglio, que eran mayoría.

      Fue el mismo Prevost quien, antes del cónclave, fue físicamente a reunirse con los cardenales conservadores, que eran minoritarios, para ofrecerse a unir ambas facciones si le votasen a él.

      Lo que pasa es que la situación con Bergoglio ha sido tan horrible que cualquier cosa que parezca moderada y dialogante se toma como un salvavidas.

      Prevost es lo que es y tiene derecho a serlo; lo que es de idiotas o de ingenuos es verle según cada uno quiere que sea.

      La única defensa es saber quién es quién, saber que también los «conservadores» tienen derecho a seguir con la doctrina y liturgia católicas tradicionales y no ceder ni un ápice, porque Bergoglio 2 tampoco va a ceder.

      (Y, ¡ojo!, tampoco es un desmerecimiento de Prevost. Es un fraile misionero inteligente, trabajador y discreto que hasta ahora ha salido muy bien de los problemas que ha tenido. Lo que pasa es que es un bergoglista y muchos católicos no quieren más de lo mismo )

      Como diría el malvado porteño s.j., «el que ríe el último, ríe mejor», aunque sea desde el infierno.

      1. Avatar de Desconocido Anónimo

        Yo es que me gustaría que me definan qué quieren decir con «Francisco II» y «Bergoglio 2.0». Porque parece un concepto bastante chicloso. Por ejemplo, sin duda el amado predecesor no era un «fraile misionero inteligente, trabajador y discreto», lejos, lejos de serlo. ¿Qué justifica llamar a León una copia de JMB? ¿No será acaso eso también «verle según cada uno quiere que sea»?

  9. Avatar de Desconocido Anónimo

    Hace recordar al diagnóstico de la Modernidad que hace Alasdair MacIntyre en Tras la Virtud. En particular el capítulo en que habla del gerente, el terapeuta y el esteta como los personajes clave de la narrativa moderna; todos obsesos con los medios de una forma mecanicista, mientras que los fines son para la mayoría, irrelevantes.

    exveteranova

  10. Avatar de Desconocido Anónimo

    La separación mente-cuerpo en la Iglesia viene de lejos, yo la veo muy clara en la carta a los romanos de san Pablo:

    Romanos 7:
    14 Porque sabemos que la Ley es espiritual, mas yo soy carnal, vendido por esclavo al pecado.
    15 Pues no entiendo lo que hago; porque no hago lo que quiero; sino lo que aborrezco, eso hago.
    16 Mas si lo que hago es lo que no quiero, reconozco que la Ley es buena.
    17 Ya no soy, pues, yo quien lo hago, sino el pecado que habita en mí.
    18 Que bien sé que no hay en mí, es decir, en mi carne, cosa buena, ya que tengo presente el querer el bien, mas el realizarlo no.
    19 Por cuanto el bien que quiero no lo hago; antes bien, el mal que no quiero, eso practico.
    20 Mas si hago lo que no quiero, ya no soy yo quien obro así, sino el pecado que vive en mí.
    2l Hallo, pues, esta Ley: que queriendo yo hacer el bien, el mal se me pone delante.
    22 Cierto que me deleito en la Ley de Dios, según el hombre interior;
    23 mas veo otra ley en mis miembros que repugna a la Ley de mi mente y me sojuzga a la ley del pecado que· está en mis miembros.
    24 ¡ Desdichado de mí! ¿Quién me libertará de este cuerpo mor-tal? 25¡Gracias a Dios por Jesucristo nuestro Señor! Así que, yo mismo con la mente sirvo a la Ley de Dios, mas con la carne a la ley del pecado..

    1. Avatar de Desconocido Anónimo

      Sed contra: la Encarnación. Y por eso siempre se ha leído «la carne» en estos contextos como la concupiscencia, que es propia del alma y no del cuerpo, aunque el cuerpo participe (en tanto que es la fuente del conocimiento y por tanto del deseo) precisamente porque el ser humano es una unidad y no un espíritu en la máquina.

      exveteranova

    2. Avatar de Desconocido Anónimo

      Tengo entendido que los católicos creemos que la separación alma-cuerpo en cierto sentido no es algo que deba ser así sino consecuencia del pecado original. Es por eso que creemos en una resurrección de la carne que nos restauraría, con cuerpos glorificados.

      Dios no odia la materia, es el creador de la materia. Dios usa materia en los sacramentos. Incluso Jesucristo sanó un enfermo escupiendo y creando barro con eso. Similarmente antes de la encarnación no se podían hacer imágenes de Dios, después de la encarnación sí.

      Esto es muy distinto a la idea que manifiestan muchos transexuales de que ellos son como robots de carne con un piloto incorpóreo mental que controla al robot, y que a veces por un error de la naturaleza un individuo nace con robot de carne masculino y piloto incorpóreo mental femenino. En el catolicismo el alma es la forma del cuerpo, calcado de Aristóteles, mientras que Descartes se parece bastante más a Platón.

      l

    3. Avatar de Desconocido Anónimo

      «Separación mente-cuerpo» puede entenderse en dos sentidos.

      En su sentido estricto esa separación ocurre en la muerte. En este caso es estrictamente verdadero lo que dijo el anónimo de ayer a las 18:35: esa separación es consecuencia del pecado original. Si los seres humanos no pecaban no iban a morir, lo cual no implica que iban a permanecer sobre esta tierra hasta la consumación de los siglos sino que al fin de una vida larga iban a ser glorificados corporalmente sin pasar por la muerte y asuntos a la visión beatífica, como de hecho ocurrirá con los fieles que lleguen con vida a la Parusía:

      «Mirad, os voy a declarar un misterio: No todos moriremos, pero todos seremos transformados. En un instante, en un abrir y cerrar de ojos, cuando suene la
      última trompeta; porque sonará, y los muertos resucitarán incorruptibles, y nosotros seremos transformados.» (1 Cor 15,51-52)

      «pues el mismo Señor, a la voz del arcángel y al son de la trompeta divina, descenderá del cielo, y los muertos en Cristo resucitarán en primer lugar; después nosotros, los que vivamos, los que quedemos, seremos llevados con ellos entre nubes al encuentro del Señor, por los aires. Y así estaremos siempre con el Señor.» (1 Tes 4,16-17)

      En su sentido figurado de divergencia de tendencias hay dos planos, el de las tendencias biologicas del cuerpo y el de la tendencia del alma racional. A nivel biologico compartimos entre 96 y 98% del genoma con chimpancés y bonobos y el comportamiento de estas especies (violento el de la primera, promiscuo el de la segunda) no se debe a algún «pecado original» que sus ancestros hayan cometido. Como ejemplos, si dos clanes de chimpancés compiten por un territorio uno de ellos terminará exterminando al otro, y si un macho alfa sospecha que el bebé de una hembra fue concebido con otro macho lo matará y se lo comerá frente a ella.

      Que las tendencias chimpancescas y bonobescas subsisten en el cuerpo humano es evidente. Mientras antes del pecado original el alma tenía dominio completo y sin esfuerzo sobre ellas por el don preternatural de integridad, luego del pecado original el alma debe dominarlas con esfuerzo y a menudo no sólo no lo hace sino que se complace en seguirlas.

  11. Avatar de Desconocido Anónimo

    (El comentario anterior, si se envió, descártese, por favor).

    El final del texto no es muy claro. En todo caso, sostener que no se puede dar fe infusa, sobrenatural, sin caridad también infusa, sobrenatural, es sencillamente erróneo. Pues uno puede creer y no estar en ninguna «comunión amorosa» por la caridad con Dios. Es decir, se puede creer y estar en pecado mortal. La gracia que mueve a la voluntad a que mueva al entendimiento a asentir a lo revelado por Dios no es la gracia santificante habitual.

    1. Avatar de Desconocido Anónimo

      Anónimo del 22/01/26 alas 8:16 hs. Ud. confunde la fe infusa con la simple fe natural, que es la adhesión a las verdades reveladas por parte de la razón. La fe infusa -como todas las otras virtudes infusas- no puede permanecer en el alma sin la gracia, es decir, en aquel que está en pecado mortal. (Cf. Royo Marín, Teología de la Perfección Cristiana, BAC -Madrid 1962, págs. 95 y ss.).

      1. Avatar de Desconocido Anónimo

        Estimado Anónimo de las 7.47:

        No, no lo confundo. Lo que Ud. dice no es correcto (y malinterpreta al P. Royo Marín). Mire lo que ha definido el Concilio de Trento en el Decreto sobre la justificación, can. XXVIII (Dz. 838 [cf. 808]):

        «Si alguno dijere que, perdida por el pecado la gracia, se pierde también siempre juntamente la fe, o que la fe que permanece, no es verdadera fe (aun cuando esta no sea viva), o que quien tiene la fe sin la caridad no es cristiano, sea anatema».

        Si lo quiere en latín: «Si quis dixerit, amissa per peccatum gratia simul et fidem semper amitti, aut fidem, quae remanet, non esse veram fidem, licet non sit viva, aut eum, qui fidem sine caritate habet, non esse Christianum: anathema sit».

        Augustinus

  12. Avatar de donutdope35b78100a0 donutdope35b78100a0

    Señor, me quieres para abolir las guerras
    y aliviar la miseria y el pecado;
    hacer temblar las piedras
    y ahuyentar a los lobos del rebaño. Amén.
    Me pareció significativo para la tarea que realiza a través del blog, el final del Himno de Laudes de hoy.
    También hoy el Salmo 79 de Laudes, haciendo referencia a -la Viña- nos ofrece una “pista”
    ¿Por qué has derribado sus cercos
    para que la saqueen los que pasan,
    la pisoteen los jabalíes
    y se la coman las alimañas?
    Escuchaba un reportaje a Malachi Martin de 1978, y rescató un párrafo:
    “En realidades trascendentes no cuenta el tiempo…Jesús dice “ yo hago nueva todas las cosas”, en cambio el modernismo NOSOTROS hacemos nuevas todas las cosas”
    https://youtube.com/watch?v=SpbrtcFqu20&si=hTbairwH_EzpWFGV

    1. Avatar de Juancho Juancho

      Bravo! Laudes de la Liturgia de las Horas posconciliar.

      Yo me acuerdo del tradicionalismo con el salmo que dice «dad la vuelta en torno a Sion, contando sus torreones, , fijaos en sus baluartes, observad sus palacios…. para poder decirle a la proxima generacion: este es el Señor Nuestro Dios»

      Le dice que vea como es Sion, los palacios de Sion, cuantos hay, como son… para decirle a la generación venidera: este es nuestro Dios.

      Llamativo que pase de describir una ciudad santa a decir que ese es el Dios en el que creen.

      Algo analógico a lo que dice el Tradicionalismo en relacion a la Misa Rito Antiguo.

      Juancho

      1. Avatar de Desconocido Anónimo

        La tradución correcta del Sal 48 (Vg 47) v. 15 (14 en Biblias protestantes) es:

        «Porque este Dios, nuestro Dios por siempre, Él nos guiará eternamente (lit. «sobre la muerte»).»

        https://biblehub.com/text/psalms/48-14.htm

        Este verso, entendido en el contexto del salmo, no dice que Jerusalén es Dios sino que YHWH, el Dios cuyo Nombre reside en el Templo y que protege a Jerusalén, es el Dios de los ciudadanos de Jerusalén por siempre y los guiará eternamente.

      2. Avatar de Desconocido Anónimo

        …»la inducción en la fe y la retención de los fieles podían lograrse mediante algún programa catequético novedoso y llamativo«…

        Esto es realmente estúpido; como utilizar una pata de conejo. Revela que los responsables no tienen ni idea; pero no de ahora, sino desde la recepción de los decretos conciliares y su implementación allá por los años 70.

        (a pesar de las advertencias «físicas» con el vaciamiento de conventos y seminarios)

        El curso Alpha se basa en 2 premisas:

        1. es muy activo (en el sentido misionero) y no se deja nada al azar.
        2. divide a la gente en grupos según tramos de edad; es decir, que los jóvenes siempre están con jóvenes; lo que es esencial y a lo que yo atribuyo el éxito real de la actividad (les hacen ver que no son bichos raros y que hay más jóvenes como ellos)

        En cuanto al contenido, se distribuye en 10 sesiones semanales gratuitas, donde se expone un tema del catecismo por sesión hasta cubrir lo esencial y los participantes, cuyo número está limitado para que todos puedan hablar, lo comentan desde su punto de vista. Nada más. El primer día hay una comida gratis y el curso termina con un fin de semana en algún lugar (hay que pagar algo) fuera de Londres (que será como un climax). Estos cursos se producen constantemente uno detrás de otro sin parar, otra cosa que también explica parte de su éxito. Las clases funcionan con voluntarios (es decir, que no son clérigos, sino iguales), lo que creo que también favorece su éxito (reciben una formación mínima y tienen supervisión).

        El curso en si es más bien viejo; nació de una actividad parroquial de una iglesia de Londres (Santa Trinidad de Brompton) de la Iglesia de Inglaterra que, a través del ensayo-error, creció, se expandió, añadió más actividades e incluso acabó teniendo su propio colegio de teología (San Pablo/San Mellitus) vinculado con la facultad de teología de la Universidad de Durham. También se expandió fuera de Londres.

        Con el tiempo crearon versiones para la Iglesia Católica y la Luterana, porque el cristianismo se ha hundido en Gran Bretaña y todos están en la misma barca.

        Como se ve no tiene absolutamente nada de extraordinario (no es nada «novedoso» ni «llamativo»); salvo como dije antes, va dirigido realmente a la gente joven, especialmente jóvenes profesionales (que tarde o temprano se casarán y tendrán hijos, que, gracias a esto serán educados en la fe)

        Aunque en algunos de sus templos se sigue la liturgia de la Iglesia de Inglaterra, esta organización es realmente evangélica y utiliza en su iglesia madre una liturgia que recuerda un concierto rock con sermón (típico de algunas sectas evangélicas); pero hay que recordar que su culto NO es sagrado, sino que es una reunión de fieles en nombre del Señor para alabarlo; es decir que aunque utilicen esta música porque el público es joven y es su cultura, no lo hacen porque sea sagrada en una reunión sagrada, cosa que no existe con los protestantes.

        Yo pienso que en si, todos estamos abiertos a cualquier cosa por rara que sea, pero lo que de verdad prima son nuestras necesidades humanas, como el sentido de pertenencia, el sentido de tener una dirección, el sentido de esforzarse, el sentido de tener respuestas, etc…Y esto lo da perfectamente el cristianismo, siempre y cuando alguien se moleste en programar la actividad, busque los participantes, hacerla y aprender de la experiencia.

        No hay que preocuparse mucho del éxito, sino de que haya muchos cursos (excepto del dinero, obviamente). No tiene nada de milagroso.

        Curiosamente estos cursos señalados arriba se anuncian con carteles y octavillas en los templos, por lo que de alguna manera los que los hacen es gente conectada de algún modo con la iglesia. Si va gente de fuera tendrá que ser amigos y, últimamente, alguien que haya visto en internet algo del curso y le llame la atención.

        Respecto a la retención de los fieles, que evidentemente hay, pero no sabemos el %, creo que se debe a que el que se integra, por lo menos en los templos de esta organización, debe pagar algo como diezmo (según pueda); y el que libre y públicamente paga algo está cimentado su compromiso (ley de la disonancia cognitiva), aunque no lo sepa.

        (N.B.= sus colegios de teología están formando hoy a 1/4 del clero de Inglaterra, lo que es toda una hazaña)

      3. Avatar de Desconocido Anónimo

        Muy oportuna su aclaración, he tratado de conseguir la version anterior sin resultado (incluso por descarga pdf), así que mientras tanto seguire con esta que usó hace mas de 40 años.

        Gracias

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