Reforma de la Semana Santa: la Vigilia Pascual

Candelabro del cirio Pascual y ambón para cantar en Exultet de la catedral de Salerno

Finalizamos con esta entrada la serie sobre las reformas de los ritos de Semana Santa, introducidos en 1955 por el Papa Pío XII.


1. Innovación: Se introduce una bendición del cirio pascual en el atrio, el cual debe ser sostenido por el diácono durante toda la ceremonia. 

Práctica tradicional anterior a la reforma: Se bendecía en el exterior de la iglesia el fuego nuevo y los granos de incienso pero no el cirio. El fuego pasaba al arúndine, una especie de caña o asta con tres velas en su extremo, las cuales eran encendidas progresivamente durante la procesión al interior del templo: de allí las tres invocaciones del Lumen Christi. Con uno de estos cirios se encendía el cirio pascual que, desde el comienzo de la ceremonia, se encontraba colocado en el candelabro (en muchas iglesias paleocristianas la altura de este candelabro había exigido la construcción de un ambón a fin de poder alcanzar el cirio. El fuego era llevado por la caña con las tres velas -la Santísima Trinidad-, al gran cirio pascual -Cristo resucitado-, a fin de simbolizar que la resurrección era obra de la Trinidad.

Con esta reforma se convirtieron en inútiles justamente en el día del Sábado Santo, todos los candelabros pascuales, muchos de los cuales venían de los albores del cristianismo. Con el pretexto de volver a los orígenes, las obras de arte de la antigüedad se convierten en inservibles piezas de museo. Y las tres invocaciones del Lumen Christi dejan de tener razón litúrgica. 

2. Innovación: Colocación del cirio pascual en el centro del coro, después de una procesión en la que se lleva dentro de la iglesia que se ilumina progresivamente a cada invocación del Lumen Christi. A cada invocación se hace una genuflexión ante el cirio y a la tercera se ilumina la iglesia entera. 

Práctica tradicional anterior a la reforma: El cirio se encontraba apagado, generalmente del lado del Evangelio, y hacia él se acercaban con la caña o arúndine el diácono y subdiácono para encenderlo durante el canto del Pregón Pascual. Las únicas luces encendidas en el templo eran las velas de la caña hasta el canto del Exultet

3. Innovación: Torcimiento de la simbología del canto del Exultet y de su naturaleza de bendición diaconal. 

Práctica tradicional anterior a la reforma: El canto del Exultet comenzaba delante del cirio apagado, los granos de incienso se colocaban cuando el canto habla del incienso, el cirio se encendía junto a las luces de la iglesia cuando el texto hacia referencia a estas acciones, las que junto al canto constituían la bendición.

Aunque varios reformadores quería torcer esta ceremonia, otro miembros de la Comisión se opusieron por lo que el resultado fue el pasticcio de un canto tradicional asociado a un rito totalmente alterado. Y sucedió entonces que uno de los momentos más significativos de todo el ciclo litúrgico se convierte en una escena teatral de gran incoherencia. En efecto, las acciones de las que habla el cantor del Exultet han sido realizadas media hora antes en el atrio del templo. Se canta sobre la inserción de los granos de incienso suscipe pater incensi huius sacrificium vespertinum, pero éstos ya están clavados en el cirio. Se alaba el encendido del cirio con la luz de la Resurrección  sed iam columnae huius praeconia novimus quam in honorem Dei rutilans ignis accendit, pero el cirio hace rato que está encendido. La simbología de la luz se desnaturaliza porque cuando se canta triunfalmente la orden de encender todas las luces, símbolo de la Resurrección, alitur enim liquantibus ceris, quas in substantiam pretiosae huius lampadis apis mater eduxit, hace tiempo que toda la iglesia está iluminada por los cirios que sostienen los fieles. Es una incomprensible simbología en la que las palabras pronunciadas no tienen relación con la realidad del rito. 

Por otro lado, el canto del pregón pascual constituía junto a los gestos que lo acompañaban la bendición diaconal por excelencia. Pero con la reforma, el cirio es bendecido con agua en el exterior de la iglesia.

4. Innovación: Introducción de la práctica de dividir las letanías en dos partes, insertando en el medio la bendición del agua bautismal. 

Práctica tradicional anterior a la reforma: Terminada la bendición de la fuente bautismal, se cantan las letanías que preceden la Misa. 

5. Innovación: Bendición del agua bautismal en una palangana en el centro del coro, con el celebrante cara al pueblo y de espaldas al altar.

Práctica tradicional anterior a la reforma: La bendición del agua bautismal se hacía en el bautisterio, que estaba fuera de la iglesia o al fondo de ella. Los eventuales catecúmenos eran recibidos en el ingreso del templo, y allí eran bautizados, y podían después acceder a la nave, pero no al coro o presbiterio, como es lógico, ni antes ni después del bautismo.

En la práctica, se trató de sustituir la fuente bautismal por una cacerola de gran tamaño colocada en el centro del presbirterio, y el motivo fue para que todos los ritos fueran realizados por los ministros cara al pueblo, según aparece claramente afirmado en los documentos de la Comisión,

“a fin de que los fieles sean verdaderos actores de la celebración… por eso la Comisión ha escuchado las aspiraciones fundadas del pueblo de Dios… porque la Iglesia está abierta a los fermentos de la renovación”.

Difícilmente podría comprobarse que el pueblo haya solicitado estos cambios que terminaron por destruir todo el orden de la arquitectura sagrada desde sus mismo orígenes hasta la actualidad. En una época, el bautisterio con la fuente bautismal estaba fuera de la iglesia, y más tarde, en su interior pero junto a la entrada, ya que el bautismo es la “puerta de los sacramentos”, que hace miembro de la Iglesia a quien está fuera de ella. 

6. Innovación: Alteración de la simbología del canto sicut cervus

Práctica tradicional anterior a la reforma: Al finalizar el canto de las profecías, el celebrante se dirigía hacia la fuente bautismal para proceder a la bendición del agua y al bautismo de los catecúmenos, mientras se cantaba el Sicut cervus. El canto precedía, lógicamente, la administración del bautismo. 

Como la bendición del agua se hizo en el coro, se hizo necesario inventar alguna ceremonia para llevarla al bautisterio, la cual se hace cantando el Sicut cervus, es decir la parte del salmo 41 que hace referencia a la sed que le sobreviene al ciervo después de haber sido mordido por la serpiente, y que se extingue solamente bebiendo el agua salvadora. Pero con los cambios, resulta que el ciervo ya ha bebido (el bautismo ha sido conferido). La simbología queda totalmente alterada. 

7. Innovación: Se introduce ex nihilo la renovación de las promesas bautismales.

Práctica tradicional anterior a la reforma: No existía la renovación de las promesas bautismales y, en esta modalidad, no había existido nunca antes en las liturgias de Oriente y Occidente.

Se trata de una “creación pastoral” que no tienen ningún asidero litúrgico, con el fin de “tomar conciencia” de los sacramentos recibidos en el pasado. De un modo análogo se procede en la misa crismal del Jueves Santo con la renovación de las promesas sacerdotales. Con estas prácticas se introduce un vínculo entre el orden sacramental y el orden sentimental-emocional, entre eficacia del sacramento y toma de conciencia. Estas prácticas, que no tienen ningún fundamento ni en la Escritura ni en la praxis de la Iglesia, pareciera ser un débil convencimiento en la eficacia de los sacramentos.  

8. Innovación: Se introduce sin ninguna justificación litúrgica, la segunda parte de las letanías dejadas a la mitad antes de la bendición del agua bautismal.

Práctica tradicional anterior a la reforma: Las letanías se cantaba íntegramente y sin interrupciones después de la bendición de la fuente bautismal y antes de la Misa.

Se trata de una innovación incoherente e incomprensible.

9. Innovación: Supresión de las oraciones al pie del altar, del salmo Iudica me Deus y del Confiteor al inicio de la Misa.

Práctica tradicional anterior a la reforma: La Misa se inicia con las oraciones al pie del altar, el salmo 42 y el Confiteor

Se trata de un claro antecedente de los que sucederá algunos años más adelante, con el Novus Ordo Missae, en el cual el suprime definitivamente el salmo Iudica, que recordaba la indignidad del sacerdote que accede al altar. 

10. Innovación: En el mismo decreto se abolen todos los ritos de la Vigilia de Pentecostés con excepción de la Misa. 

Práctica tradicional anterior a la reforma: La Vigilia de Pentecostés poseía una serie de ritos particulares a los cuales se hace referencia en el hanc igitur de la Misa. 

Se trata de una ignominiosa e indignante abolición. El día de Pentecostés tenía, desde los más remotos tiempos, una vigilia similar a la vigilia pascual. Según los documentos de la Comisión, no hubo tiempo para reformarla y, por otro lado, no se la podía mantener en tanto que cincuenta días antes se habría celebrado una vigilia pascual totalmente reformada. Consecuentemente, se decidió eliminarla ignorando más de un milenio de tradición.

22 comentarios en “Reforma de la Semana Santa: la Vigilia Pascual

  1. Avatar de Desconocido Anónimo

    ¿Qué quiere que le diga, don W.? Se agradece como siempre la sapiencia y el amor a Dios y su culto que vuelca en sus artículos, que siempre son una fuente inapreciable de aprendizaje. Pero a mí me queda un sabor agridulce. Desde mi conversión y la de mi familia, la Vigilia Pascual me conmovía y movía mi alma al arrepentimiento y la alabanza. Me resultaba un rito hermoso que me hacía sentir transportado al Cielo. Ahora, leyéndolo, siento que estuve «comiendo basura» durante años. Me parece que esta Semana Santa voy a aceptar alguna invitación para irme a pescar a la isla.

    Juan

    1. Juan, creo que el suyo es un error de juicio. Usted no estaba comiendo basura; usted estaba comiendo alimentos menos sustanciosos y sabrosos que los que se comían antes. Pero son alimentos al fin, que dan culto a Dios y fortalecen el alma.

  2. Avatar de Desconocido Anónimo

    Estimado don Guander,

    ¿Qué se puede decir?, lo que ha pasado con la Iglesia después de más de 100 años de modernismo es muy triste; se ha procedido a un trabajo de demolición paulatino, lento pero efectivo. Nadie niega las necesidades de reformas, cuando estas significan cambiar o eliminar excesos o manierismos propios de ciertas épocas o lugares, pero claramente, en su mayoria al menos, estos no son los casos. Peor aún, estos desvaríos rituales han servido de medio idóneo para profanar todo el ámbito de lo Sagrado.

    Lo más triste de todo es que esta marcha de muerte ha sido presidida, encabezada y dirigida por los Papas contemporáneos, quienes, en el mejor de los casos, pecaron de ingenuos y torpes, lo que no es excusa ni atenuante de responsabilidad. Hay uno que podría haber revertido o corregido la situación, pero se escabulló… el de hoy marcha con monaguillas.

    Sus excelentes artículos no hacen más que demostrar que ayer y hoy existe una situación perniciosamente grave y peligrosa para todo el ámbito de lo Sagrado, que estas situaciones que se han mantenido y aumentado por décadas; combatirlas implica por tanto sacrificios dolorosos.

    Gracias por esta serie de instructivos artículos.

    JLI

  3. Avatar de Desconocido Anónimo

    La críticas a estás reformas las hacemos décadas después de que sucedieron, no conozco una reacción importante que haya nacido de la oposición a estos cambios de manera inmediata.

    Los pastores de la época, que no eran mayoritariamente modernistas, notaron era necesaria una renovación y la vieron saludable.

    nosotros que no hemos vivido en ese contexto, ni conocemos si la liturgia realmente ayudaba a los fieles a crecer en la fé, hacemos estos juicios que pueden ser injustos por el hecho de carecer de esa perspectiva.

    1. Tiene razón en parte, pero me parece que usted subjetiviza la cuestión.
      No hubo reacción importante, y eso es verdad, y en mi opinión se debió a dos factores. El primero, el rabiosos ultramontanismo de la época: lo que decía el Papa, era palabra indiscutible. Y en segundo lugar, y más importante aún, como bien denuncia Bouyer y otros muchos, a los sacerdotes de la época, en su mayoría, les importaba un bledo la liturgia. La veían no más como una carga del cargo, casi como una pérdida de tiempo, al estilo jesuita. Y, por tanto, no tenían más que agradecer si les abreviaban las largas ceremonias de Semana Santa.
      Sin embargo, ninguno de estos dos factores cambia el hecho indiscutible que se hizo una carnicería de ritos venerables que tenían una antigüedad milenaria.
      Por otro lado, usted afirma que probablemente estos ritos no eran útiles para fortalecer la fe de los fieles. La cuestión es que la liturgia se celebra para dar culto verdadero al Dios verdadero. Sólo accidentalmente sirve para fortalecer la fe o la devoción de los fieles. Y todo caso, eso lo hará Dios en el corazón de cada uno, y no el esfuerzo humano.
      Nuestra lucha no es primariamente porque los fieles pueden verse más o menos beneficiados por una liturgia u otra, sino porque Dios sea adorado y reciba el culto que nos enseñaron nuestro padres.

      1. Avatar de Andrés Battistella Andrés Battistella

        al estilo jesuita

        Recuerdo que usted ha tratado sobre el tema jesuita repetidas veces en el blog. Y precisamente una de las taras del jesuitismo es el menosprecio por la Liturgia, a contramano de la tradición monástica. No sé cómo sería en todo todo el mundo, pero creo no equivocarme mucho si digo que en los territorios del antiguo Imperio Español, la formación sacerdotal quedó mayoritariamente en manos de jesuitas…

        Como ha dicho un buen dominico de estos lares, a América le faltó la evangelización monástica.

      2. Avatar de Desconocido Anónimo

        A lo que voy es que quizás nosotros añoramos algo así porque idealizamos y tendemos a pensar que todo estaba bien en esa epoca.

        Pero se nos escapan las necesidades que abran visto para motorizar y aceptar esas reformas.

      3. Avatar de Andrés Battistella Andrés Battistella

        Ludovicus… de hecho alguien sí que criticó la elección de «Opus Dei» como nombre… el confesor del «Santo Fundador».

        ¿Y qué hizo «el Padre»?

        Pues cambiar de confesor.

        Es que es de manual…

      4. Avatar de Desconocido Anónimo

        Estimado anonimo.

        Los católicos que viven la liturgia tradicional no añoran no idealizan…viven los ritos precios a la reforma.

        es tan simple como esto

      5. Con todos mis respetos, admiración y consideraciones, estimado Don Wanderer, permítame decirle que algunas de la críticas, explicaciones y comentarios de este artículo me parecen tan peregrinas y caprichosas como las que daban aquellos doctos liturgistas del equipo que perpetró la reforma de la Semana Santa. Con el Martínez de Antoñana a la vista, veo muy justa y necesaria la reforma de las antigua rúbricas, no de todas, pero sí de algunas. Por ejemplo, la 1ª parte: nuevo fuego (pedernal, esabón, mechas….) bendición del fuego, la caña de las tres velitas…etc. No sé por qué no se ha mencionado la reduccion de las profecias, algo que si me parece criticable. Tampoco entiendo la suposición de que la renovación de promesas sacerdotales de la Misa Crismal y las bautismales en la Vigilia infieran que la eficacia de los sacramentos se vincule al sentimiento y la subjetividad (¡!). El comentario de que el provecho espiritual de los fieles sea mero accidente del acto litúrgico me parece impropio. Bien. Lo dejo aquí. Como otras veces en exposiciones/discusiones como esta, advierto la complejidad de reformar ritos y rúbricas a gusto de todos, clero celebrantes, fieles asistentes y/o participantes. Reitero que al fin preferiría que no se hubiese efectuado aquella revisión del Ordo Hebdomadae Sanctae, sobre todo lamento haberse suprimido el rito de la Misa de Presantificados del Viernes Santo. Saludos muy cordiales, D. Wanderer.

    2. Avatar de Desconocido Anónimo

      estimado, gracias a cierta rebeldía contra esas reformas, hoy miles de católicos viven desde hace décadas con la liturgia antigua.

      Y claramente se ve que en la práctica que las reformas fueron bastante innecesarias.

  4. Avatar de Desconocido Anónimo

    Entonces, todos estos cambios que hemos visto en los últimos posts, ¿los obedece la FSSPX? Aunque también hacen el oficio de tinieblas solamente porque su supresión es post CVII, cierto?

  5. Avatar de Desconocido Anónimo

    …»ALL OVER THE WORLD, unheard by Sprat, the EXULTET had been sung that morning. It found no echo in Sprat’s hollow heart»…

    Officers and Gentlemen» pg 170, Evelyn Waugh)

    Eso es lo que hemos perdido con esos aprendices de brujo.

  6. Avatar de Desconocido Anónimo

    ¿Qué motivó estos cambios?

    Más allá de la afiliación masónica de Bugnini…

    Quiero decir, ¿el Papa habrá pensado que hacía falta cambiar todo esto? ¿Para qué?

    Hay cambios arqueologistas, pero el mismo Pío XII fue el que criticó el arqueologismo…

    Ah, ya veo. Escribo en google la palabra «arqueologismo» y lo primero que me salta es un artículo de este mismo blog.

    Y dice que, según Pío XII en Mediator Dei, hay un arqueologismo sano y uno insano. Y que él pretendía volver a las tradiciones antiguas verdaderas, y no a las falsas… mamita, qué desastres que hizo.

  7. Avatar de Don Pelayo Don Pelayo

    Siempre me pareció el Exsultet larguísimo sin algo en el medio, como era antes. Con la realización de lo que se está describiendo. Yo no prendería las luces de la Iglesia hasta el Gloria.
    La interrupción de las letanías es otra cosa que nunca entendí. Silenciarlas mientras termina un rito podría ser, pero interrumpirlas realmente no se entiende.
    Lo que se podría es, en todo caso, para parroquias o lugares con poco clero, achicar las lecturas, o más que achicarlas, leerlas en vez de cantarlas para cuidar la voz. Y cantarlas o leerlas con voz clara, que se entienda. Porque con los micrófonos y la manera francesa de cantar como ovejas, no es lindo y no se entiende nada, salvo que uno tenga el texto.
    En cuanto a la famosa renovación de las promesas bautismales, lo mismo que las sacerdotales o matrimoniales, no sé si no tiene que ver con que las promesas hechas el día del bautismo, ordenación o casamiento, con el paso del tiempo se van diluyendo. Cuando uno promete para toda la vida, o más aún para la eternidad, eso vale para siempre. No hace falta revalidarlo, es algo perenne que no se vence, no necesita ser «re prometido» aunque vivamos en un mundo que nos impone la vorágine y el cambio. Y si se viola la promesa, está la confesión.

    1. Avatar de Andrés Battistella Andrés Battistella

      Supongo que en parroquias o lugares con poco clero, había ya un «protocolo abreviado», como se dijo en otro lugar para los ritos anteriores. Después de todo, la Misa como tal tenía lugar después de todo los ritos, como se puede notar aquí.

    2. Avatar de Desconocido Anónimo

      El «exultet» (PRAECONIUM PASCHALE) cantado en gregoriano y latín es bellísimo:

      Exultet iam angelica turba caelorum:

      exultent divina mysteria:

      et pro tanti Regis victoria

      tuba insonet salutaris.

      Gaudeat et tellus tantis irradiata fulgoribus:

      et, aeterni Regis splendore illustrata,

      totius orbis se sentiat

      amisisse caliginem.

      Laetetur et mater Ecclesia,

      tanti luminis adornata fulgoribus:

      et magnis populorum vocibus

      haec aula resultet.

      etc

      Le recomiendo que lo vea en you tube.

      El del Vaticano (¡con Francis!) está especialmente bien cantado.

      1. Avatar de Don Pelayo Don Pelayo

        El Exultet del Novus Ordo está podado al final.
        En youtube hay uno con Benedicto XVI, un diácono pelado, que canta muy bien!

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