Teolatría y papolatría. La visita de León XIV a Argentina

Dentro de pocos meses el Papa León visitará Argentina. Yo no estaré en el país y no podría acudir a verlo. Y si estuviera, debo decir que tampoco iría. Y no por menosprecio o desaprensión por el Romano Pontífice, sino porque no me siento cómodo en eventos multitudinarios. Para mi pesar, no me dicen ni mi aportan nada; sospecho que es un defecto de nacimiento, o una patologia no tratada, o una ostensible falta de virtud. Y no lo digo como boutade sino con sinceridad. Hace algunas semanas publiqué un post en ocasión de la visita del Papa a España en el que consideraba que las “liturgias multitudinarias”, como las ocurridas en Madrid o en Êcone hace pocos meses, o el 1 de noviembre de 1950 en la plaza de San Pedro en ocasión de la proclamación del dogma de la Asunción de María, o en Buenos Aires en el Congreso Eucarístico de 1934, tiene un claro efecto evangelizador para muchas personas. Que no lo tengan para mí no significa que sean malas; más bien significan que el problema lo tengo yo. 

Sin embargo, este tipo de acontecimientos que congregan amultitudes en torno al sucesor de Pedro traen aparejado un peligro próximo y grave: suponer que la Iglesia es el Papa y que ser un buen católico significa seguir al Papa. Es decir, que en vez cristianos nos convertimos en paulianos, juanpablianos, benedictanos, franciscanos o leonianos según las épocas. En pocas palabras, que en vez de ser teólatras seamos papólatras. Y reconozco que me da cierta alergia las muestas de latría que recibe el pontífice a su paso. 

Se trata de un problema reciente y por una sencilla razón: los papas, hasta mediados de los ’60, no viajaban, y no viajaban porque no habían medios adecuados para hacerlo (aunque no sabemos si, en caso de tenerlos, lo habrían hecho). Un Papa no podía dejar el Vaticano, o lo Estados Pontificios, durante varios meses para visitar América, por ejemplo. Con la llegada de los viajes seguros en avión, las cosas cambiaron, sobre todo cuando, además, son una multitud de periodistas acreditados ante la Santa Sede los pagan los charters. Este cambio no me parece baladí; por el contrario, creo que es más serio y profundo de lo que pensamos y tiene consecuencias no sólo sociológicas sino también teológicas que creo que merecerían ser estudiadas en profundidad. 

Quien comenzó con los viajes fue Pablo VI, y fueron pocos y de carácter más institucional — su visita a Nueva York — o devocional —su visita a Tierra Santa— que pastoral. El último Papa que había salido de la península itálica antes que él había sido Pío VII en 1809, y lo había hecho porque fue secuestrado por Napoleón. Las crónicas narran que, durante ese viaje, los fieles salían a saludarlo a su paso en la carroza, el proto papamóvil. Pero las mismas crónicas indican el motivo de la devoción popular no era tanto la devoción al Papa sino una muestra de apoyo ante la prepotencia del Corso que lo había hecho prisionero.

Por otro lado, en la segunda mitad del siglo XIX, con la llegada del ferrocarril, aunque los Papas no salían pues estaban “prisioneros” en el Vaticano, eran los fieles quienes acudían a Roma. El ejemplo del viaje que Santa Teresita hace con su padre y su hermana Celina y la audiencia que tienen con León XIII, y que ella tan detalladamente relata en su Historia de un alma, son una muestra incipiente de una aún inconsciente muestras de latría al pontífice romano. Y no creo exagerar. Pocas décadas antes, testigos narran que Pío IX, cuando aún era soberano de Roma y de los Estados Pontificios, salía por la tarde a dar un paseo caminando por la ciudad. Esto implica que los pobladores autóctonos y los ocasionales turistas o peregrinos, lo verían pasar, lo saludarían de lejos, y todos muy campantes. Es decir, lo reconocería como Sumo Pontífice y como soberano de Roma, pero no le tributaban ningún tipo de culto. 

Según algunos historiadores, uno de los factores más relevantes que influyó en este culto tan particular y novedoso, fue la difusión que los salesianos hicieron con sus imprentas de estampitas con la figura de Pío IX alrededor de todo el mundo. La intención era pedir a los fieles que rezaran por el Papa que había sido hecho prisionero en el Vaticano y despojado de sus dominios por Garibaldi y su tropa de bandidos, pero los católicos no estaban para tales sutilezas: una estampita era una estampita, y daba lo mismo que lo representado fuera el Niño Jesús, María Auxiliadora o el Papa de Roma. Las tres imágenes se ponían en línea en los altares familiares, se les encendía un par de velas y se rezaba el rosario frente a ellos. El Papa, en el imaginario popular, comenzó a integrar el Olimpo católico.

Pero creo que hay que remontarse mucho más atrás y reconocer que los latinos tenemos una particular tendencia a este tipo de liderazgos religiosos, y no solamente como una deriva devocional. Y sobre este punto, me parece oportuno retomar algunas ideas que escribí en el blog hace casi veinte años. Y una aclaración previa: no pretendo hacer una defensa del cristianismo oriental ni afirmar que es superior al occidental. Simplemente constato hechos históricos. 

La fe se propagó más lentamente en Occidente que en Oriente, y el paganismo perduró allí mucho más tiempo, especialmente en los círculos cultos. La Iglesia se vio obligada para su propia defensa a insistir en la necesidad de unidad y uniformidad de fe. Al mismo tiempo hubo menos interés general en la filosofía especulativa y menos deseos, en consecuencia, de realizar debates teológicos. Las lenguas jugaron también su papel en la diferencia. Mientras que el griego es una lengua sutil y flexible, admirablemente dotada para expresar el más pequeño matiz del pensamiento abstracto, el latín es bastante más rígido e inelástico; es claro, concreto e intransigente, en consecuencia un medio perfecto para los abogados. Las circunstancias políticas pronto pusieron las cualidades legalistas de la civilización latina al servicio de la Iglesia. Cuando la autoridad imperial se quebró en Occidente, bajo la presión de las invasiones bárbaras, la única institución que sobrevivió fue la Iglesia. Los virreyes imperiales y los gobernadores desaparecieron, pero el Papa y los obispos permanecieron. Ellos fueron los líderes que negociaron con los conquistadores bárbaros y los que continuaron administrando las ciudades. Cuando los nuevos estados seculares se establecieron con una base territorial permanente, sus leyes eran en su mayor parte consuetudinarias y tribales. La ley escrita, con el prestigio del Imperio Romano tras de sí, fue preservada por la Iglesia. Cuando la ley tribal era insuficiente, la Iglesia llenaba los huecos y en consecuencia aumentaba su esfera de influencia legal. Los eclesiásticos prominentes debían ser ellos mismos hombres de ley. En consecuencia, mientras que en el supérstite Imperio Oriental el emperador siguió siendo el autócrata y la fuente de la ley, en Occidente, aunque su autoridad no fue durante siglos oficialmente rechazada, de hecho era ineficaz, y su lugar fue naturalmente ocupado por la cabeza de la Iglesia, el Obispo de Roma, quien gradualmente heredó su posición como autócrata y fuente de la ley.

Y así, poco a poco, la figura del Papa se fue agigantando y ocupando lugares de dominio político y teológico que en Oriente eran impensables. Véase si no la querella con Hincmaro, arzobispo de Reims, que, a mediados del siglo IX, crítica al Papa de Roma por nombrar directamente al obispo de Soissons, sede sufragánea de Reims, en contra de los usos y costumbres que hasta ese momento existían. La constitución autocrática de la Iglesia occidental bajo el Papa fue el producto inevitable de fuerzas históricas. 

En Occidente todo era claro y distinto. Ciertas doctrinas eran correctas y legítimas; otras erróneas e ilegítimas. La especulación religiosa no debía ser alentada: era centrífuga y peligrosa. Más aún, desde su posición el Papa se identificaba con su Iglesia. Un insulto al Papa era un insulto a toda la Iglesia. Ningún patriarca oriental personificaba a su Iglesia hasta ese extremo. Si era insultado, el insulto se suponía se aplicaba sólo a su persona. Un patriarca oriental seguía siendo siempre un hombre falible y aún herético. Sólo la Iglesia de los Concilios era infalible. En Occidente la infalibilidad era una prerrogativa implícita del Papa.

La Iglesia occidental tendió a convertirse, en consecuencia, en un cuerpo centralizado bajo una cabeza autocrática y divinamente inspirada, un cuerpo dirigido por administradores experimentados y abogados, cuya teología reflejaba su cosmovisión. Muchos siglos pasaron hasta que esta tendencia se concretó plenamente en los papados de Gregorio VII e Inocencio III; pero estuvo siempre allí, y si no hubiese estado allí la Iglesia de Roma difícilmente hubiese sobrevivido a las tribulaciones de la Edad Oscura.

En definitiva, una circunstancia histórica que desembocó en una cuasi papolatría. Muchos dirán con razón: “Circunstancia histórica inspirada por el Espíritu Santo”. Y es posible que así haya sido. Y hoy, tal como están las cosas, es mejor tener una Iglesia centralizada como la occidental, y no federada como la oriental. Si así no fuera, sería probable que en Alemania hubiera diaconisas como en la iglesia ortodoxa de Alejandría, y también sería que en Argentina los obispos hubiesen reemplazado el Tamtum ergo por la Marcha Peronista. 

En definitiva, me alegro que el Papa León visite Argentina; espero fervientemente que su el hecho promueva la conversión y el acercamiento a Dios de todos sus habitantes y, espero también, que las muestras de fervor que éstos le dispensen sean no más que eso: fervor, y no adoración. 

77 comentarios en “Teolatría y papolatría. La visita de León XIV a Argentina”

  1. Avatar de Desconocido Anónimo

    Siento cierta alergia por algunas formas de papolatría, que ya sentí en las visitas del querido Juan Pablo II. Teniendo, como tenemos, la Eucaristía en nuestros templos, que no despierta los mismos arrobos, se me antojan exageradas algunas manifestaciones. Por supuesto, todo el mundo tiene derecho a demostrar su entusiasmo de la forma que prefiera. Pero comparto con Wanderer su forma de percibir la cosa. Y no creo que deba sentirme culpable por verlo así.

  2. Avatar de Desconocido Anónimo

     diaconisas como en la iglesia ortodoxa de Alejandría, el problema es que esa diaconisas, que en realidad solo fue una sola ordenación de una diacona, no son reconocidas como tales ni en constantinopla, grecia, serbia, rumania, georgia, antioquia, jerusalen ni tampoco moscu ni athos! es decir, en una iglesia esa diacona no se le permitiría servir en una iglesia rusa como diacona ya que para el patriarcado de moscu dicha ordenación fue invalida!

    1. Avatar de Desconocido Anónimo

      Pero esas «diaconisas» alejandrinas que dice usted…

      ¿Eran «diaconisas», diaconisas (ministros consagrados inferior al sacerdote)?

      ¿O eran «diaconisas», diaconisas (diácono = servidor), como las señoras de la limpieza?

  3. Avatar de Desconocido Anónimo

    No se puede escribir adecuadamente si lo que se intenta es agradar a los lefebvristas. Afirmar que se adora me parece mucho. Una cosa es el entusiasmo por la venida del sucesor de Pedro. Otra cosa es adorarlo.

    Imaginemos que se junten los escritores de blog de todo el mundo afines a Wanderer. Seguramente te despertaría entusiasmo, y no estarías de acuerdo con que digan de vos que estás adorando a las personas que vienen.

    Algunos se entusiasman con la venida del sucesor de Pedro. Otros con otros personajes. Estoy de acuerdo en que somos todos de Cristo, como dice hoy la primera lectura. Pero Pedro es la roca que Él eligió.

    Y basta de artículos filolefe, con esa papolatría selectiva. Si el Papa dice algo de mi conveniencia, lo canonizamos como Magisterio. Si el Papa dice algo que no me gusta, «no seamos papólatras»…

    Cortémosla. Seamos católicos.

  4. Avatar de Desconocido Anónimo

    Llama profundamente la atención la alegría con la que algunos comentaristas se lanzan a hablar de la época patrística sin tener la más mínima idea para atacar a don Wanderer. Es alucinante que se cite el c. 4 del De unitate Ecclesiae de Cipriano sin aludir a que ese texto del primado, o bien es una interpolación posterior, o bien fue corregido por el propio Cipriano a raíz de sus enfrentamientos con el papa Esteban. Respecto a san Jerónimo conviene decir que su devoción era por Dámaso, pues muerto éste, le faltó tiempo para irse a palestina con sus devotas millonarias; y cuando tuvo que intervenir en controversias doctrinales contra origenistas y pelagianos no hay rastro de que acudiera al obispo de Roma, aunque continuamente se carteaba con aristocracia pía de la Urbe. El texto de Ignacio está dirigido a la Iglesia en Roma, sin que se digne citar ni siquiera el nombre de su obispo, y la expresión es bastante difícil de interpretar. Todos estos textos simplemente señalan el papel de la sede de Roma como referencia para la fe y la unidad de la Iglesia, pero de ahí no se sigue una primacía entendida como jurisdicción absoluta (era impensable para nadie que el obispo de Roma se pusiera a nombrar obispos o presbíteros en otros lugares). Sólo falta que alguno diga que como tiene jurisdicción suprema también puede vender oficios y beneficios sin caer en simonía. Parece que algunos están empeñados en entender el ministerio de sucesor de Pedro conforme a la caricatura que presentaban los protestantes, como lo que decía Melanchton de él en la Apologia de la Confessio Augustana, n. 7, que podía quitar y poner escrituras, dogmas, ritos y príncipes a su antojo.

    1. Avatar de Desconocido Anónimo

      A su antojo no, sino transmitiendo fielmente la Revelación. Lo de San Cipriano es verdad, sí, pero eso es error de San Cipriano, que estaba totalmente equivocado en la cuestión del bautismo de los herejes por la que entró en polémica con Roma. ¡Y los orientales siguen sin haber resuelto definitivamente esa cuestión, pese a que la Iglesia antigua ya lo había hecho! En su fragmentado panorama no han faltado sectores integristas que vuelven a bautizar a los católicos, sobre todo en el entorno griego hasta el siglo pasado. Lo cual es testimonio del mal funcionamiento de este paradigma suyo que supuestamente es el del primer milenio.

      Pero que San Jerónimo no buscara el apoyo del Pontífice en las controversias origenistas no es verdad. El Papa entró en el conflicto condenando a Orígenes y absteniéndose de condenar a Rufino pese a los esfuerzos de San Jerónimo contra este último.

      La primacía de Roma con jurisdicción suprema está desde el comienzo de la Iglesia y ha pasado por un desarrollo, como todo en la Iglesia. El uso posterior se relaciona con el anterior como la consecuencia con las causas y la conclusión con las premisas.

      1. Avatar de Desconocido Anónimo

        Vamos a ser serios con lo de Jerónimo. ¿Escribió Jerónimo alguna carta a algún papa para que interviniera? Escribió a Teófilo de Alejandría, y a sus nobles amigos en Roma, los cuales consiguieron de Anastasio I la confirmación de las condenas que había hecho Teófilo, pero no hay en san Jerónimo un recurso a la sede romana como si se presenta hoy un recurso a doctrina de la Fe. De hecho, Siricio, antes de Anastasio, no hizo caso del tema y recomendó incluso a Rufino.

        Pero eso es secundario. La cuestión es que con la excusa del primado de jurisdicción se han cometido bastantes injusticias que no se pueden considerar como «desarrollos». Porque las acumulaciones de beneficios a irresidentes fueron concedidas durante siglos por papas con la excusa de ese primado, y Francisco de Vitoria, al que no creo que quiera usted declarar cismático, dijo que los príncipes debían oponerse por la fuerza a la toma de posesión de un obispo que no fuera a residir, sino sólo a llevarse las rentas, por mucho nombramiento pontificio que tuviera ¿esa oposición era cisma? ¿También en virtud de la potestad de jurisdicción puede quitar y poner dogmas y escrituras? Sería estupendo que todos los partidarios de una potestad suprema entendida como absoluta citaran los pasajes de las actas del Vaticano I donde se explique que esa potestad no tiene límites y puede hacer lo que quiera. De verdad, le agradecería contar con esas citas de las actas del Vaticano I porque yo al menos no las he encontrado, y en las cartas de los obispos alemanes y suizos aparecen unos límites bastante claros, comenzando por el derecho natural, que incluye la equidad y la justicia más elemental. Si eso no se respeta, la ley pontificia, por muy suprema que sea la potestad, no puede obligar en conciencia per se.

      2. Avatar de Desconocido Anónimo

        En efecto, en absolutamente ningún lugar del CVI se dice eso. Y estoy muy de acuerdo en que las actas del CVII, en particular la relatio de Gasser, y las aclaraciones de Pío IX a los Obispos suizos y alemanes, son fundamentales para entender la verdadera doctrina del primado pontificio que se aprobó en el CVI. Y, por cierto, también sirven de fundamento para el desarrollo sobre el episcopado en Lumen Gentium, que muchos tradicionalistas con una idea distorsionada del CVI tachan de neogalicano o neoconciliarista. La doctrina sobre el episcopado es absolutamente necesaria como contrapunto al Papado, pues los dos son de derecho divino. Lo que niego es que sea ilegítimo apelar a los Padres como precedente de la doctrina sobre el Papado plenamente desarrollada de esta era moderna. Es legítimo apelar a ellos como precedente de la verdadera doctrina, claro, no de cualquier idea de que el Papa no defienda la Revelación sino que la cambie e invente. Lo que no he visto defender a nadie en esta sección de comentarios. Si alguien lo piensa, yo lo rechazo.

  5. Avatar de Desconocido Anónimo

    Me parece particularmente desafortunado usar la palabra latría y culto para caracterizar la naturaleza de la devoción filial de los católicos hacia el Papa, que es un líder religioso desligado del objeto de culto formal, y máxime cuando somos muy a menudo blanco de ataque de protestantes que nos denuncian falsamente como idólatras. En otras palabras, la brutal simplificación histórica y la enorme exageración discursiva que utiliza para darle justificación y realce a su experiencia subjetiva (y muy minoritaria, quizá también patológica como usted mismo lo insinúa), no hace más que minar el natural cariño y respeto desarrollado por los católicos.

    No creo que sea criticable, en la medida en que esté ordenado. Hasta no hace tanto, el protocolo vaticano mandaba besarle el pie al Pontífice. Hoy de suerte le dan la mano. Y en ningún momento ni antes ni ahora hubo confusiones sobre una hipotética naturaleza divina papal.

    Si a usted no le gustan las procesiones multitudinarias que se congregaban los domingos en Roma o en Constantinopla y que iban cantando alabanzas hasta llegar a la catedral, entonces está bien. Pero por favor no critique el ánimo del Pueblo de Dios.

    1. «Hasta no hace tanto, el protocolo vaticano mandaba besarle el pie al Pontífice».
      Pregunta: ¿cuándo comenzó esa norma del protocolo? Estimo que es muy reciente.
      «las procesiones multitudinarias que se congregaban los domingos en Roma o en Constantinopla y que iban cantando alabanzas hasta llegar a la catedral».
      ¿Quién dice que no le gustan? ¿Quién dice que están mal?
      Realmente, me asombra la capacidad de tergiversar los textos, o la incapacidad de comprenderlos.

      1. Avatar de Desconocido Anónimo

        Quidquid recipitur ad modum recipientis recipitur. La intentio lectoris hace estragos, por eso opino poco en estos medios. Te interpretan de cualquier manera. Por suerte, el sol sale para todos

      2. Avatar de Desconocido Anónimo

        Desde luego eso dejó de hacerse en el siglo XX, tanto habían cambiado las sociedades (e influenciado las críticas de los protestantes y masones).

        Lo que ha durado mucho más, hasta Pablo VI, que lo quitó junto con otras prebendas, como la tiara, la silla gestatoria y los flabelos imperiales, era recibir al soberano pontífice de rodillas.

        Incluso los servidores que abrían las puertas de par en par se arrodillaban después al paso del santo padre (muy vistoso )

        Yo creo que estas costumbres vienen de la influencia monástica en que vivían los papas, la sustitución de la autoridad imperial por la suya…el convertir a Roma en una segunda Jerusalén, más cercana y segura, donde peregrinar para rezar antes las reliquias del sancta sanctorum del palacio lateranense pontificio.

        También los fieles se arrodillaban al paso de la carroza papal y, posteriormente, del automóvil pontificio; pero esto era -y de ahí pasaría al hombre- porque llevaban consigo siempre el Santísimo Sacramento (para lo cual el vehículo tenía un pequeño espacio, como un cajón abierto, forrado de terciopelo carmesí, enfrente del pontífice para alojarlo)…etc

        Pero esto no es tan malo como a primera vista parece, porque están recordando a todos que el Papa no es una persona cualquiera (y que no tiene opiniones propias), que es el vicario de Cristo y que tiene que comportarse.

        Normalmente se sobre-entendía que todo privilegio tenía una razón de ser y que también traía obligaciones, cosa que, en la época de Hooper ya no es así.

        Incluso hoy es todavía peor, donde lo único que importa es expresarse y salir en las redes (como un influencer); el contenido es lo de menos.

        Por cierto, que antes también los cardenales de la Santa Iglesia Romana eran recibidos de rodillas; seguramente porque su saludo era una bendición y ésta se recibía de rodillas.

  6. Avatar de Desconocido Anónimo

    Puede ser que no te gusten estas manifestaciones. Te respeto pero no estoy de acuerdo con lo que dices Wanderer.

    La Iglesia es una familia, la familia de los hijos de Dios y siempre se ha venerado la persona del Papa. A la gente le hace muy bien y se aferra con más fuerza a la fe con la cercanía al Vicario de Cristo.

    No me voy a detener citando a reconocidos santos, Doctores y Padres de la Iglesia. En síntesis diría uno de ellos que loa tres amores del católico son Jesús, María y el Papa. De lo cual me siento orgulloso de serlo.

    Solo hago unas citaciones:

    Vemos que los Padres de la Iglesia expresaron una profunda devoción al Papa como sucesor de San Pedro y fundamento visible de la unidad de la fe. San Cipriano decía:»Sobre uno solo edifica su Iglesia, y aunque dio a todos los apóstoles igual potestad, y dispuso que manase la unidad de una fuente, estableció una cátedra de Pedro, autorizando con su autoridad el origen de esta misma unidad.»

    San Ignacio de AntioquíaSobre la primacía de la Iglesia de Roma:»La Iglesia que preside en el lugar de la región de los romanos, digna de Dios, digna de honor, digna de bienaventuranza… y que preside en el amor, que lleva la ley de Cristo y lleva el nombre del Padre.» En su Carta a los Romanos).

    San Jerónimo le escribe al Papa San Damaso: «No sigo a ningún líder más que a Cristo y no comulgo con nadie más que con Vuestra Bendición, es decir, con la cátedra de Pedro. Sé que ésta es la roca sobre la que se ha construido la Iglesia.»

    1. Estimado, para ser serio debería indicarnos en qué obra los tres santos autores que usted menciona dicen lo que usted cita.
      Pero lo más importante, ¿en qué lugar de mi artículo niego yo la primacía de Pedro o de la sede romana? Da la impresión de que usted lee lo que quiere leer.

      1. Avatar de Desconocido Anónimo

        Vuelvo a transcribir lo pedido por el Wanderer. He publicado varias veces los mismos textos pero luego no los encuentro. Debe haber un problema.

        San Ignacio de Antioquía y proviene de su Carta a los Romanos, escrita a principios del siglo II (aproximadamente en el año 10 : Es uno de los documentos más antiguos del cristianismo primitivo que reconoce una posición de honor y autoridad especial a la Iglesia de Roma.Presidencia en el amor: La expresión «preside en el amor» (en griego: prokathemene tes agapes) ha sido clave a lo largo de la historia. Para la teología católica, justifica el primado del Papa; para el diálogo ecuménico, define la autoridad romana no como un dominio político, sino como un servicio de caridad y unidad.Contexto del autor: San Ignacio escribió esto mientras era trasladado desde Siria hacia Roma para ser martirizado (devorado por los leones).

        San Cipriano de Cartago (c. 200–258 d. C.):«El Señor habla a Pedro: «A ti te digo —le dice— que tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia…». Sobre uno solo edifica su Iglesia y, aunque dio a todos los apóstoles igual potestad, dispuso sin embargo una fuente y un principio de unidad que estuviese en uno solo» (La unidad de la Iglesia católica, 4).(Para San Cipriano, la unidad de los obispos y de los fieles solo se entiende enlazada a la cátedra de Pedro).

        San Jerónimo (c. 347–420 d. C.) al Papa Dámaso I:«Sigo al Cristo por único bien y, por tanto, estoy en comunión con tu beatitud, es decir, con la cátedra de Pedro. Sé que sobre esta piedra está edificada la Iglesia» (Carta 15, 2).(San Jerónimo muestra su adhesión inquebrantable al Papa de turno como garantía de fidelidad a Cristo).

        San Ambrosio de Milán (c. 339–397 d. C.):«Donde está Pedro, allí está la Iglesia; donde está la Iglesia, allí no hay muerte alguna, sino vida eterna» (Explicación del Salmo 40, 30).

      2. Avatar de Desconocido Anónimo

        Al citador serial (y selectivo) de Padres de la Iglesia: tomar unas citas aisladas de su contexto no siempre expresa la intención de los autores. Por ejemplo, la cita de San Ambrosio que dice «Donde está Pedro, allí está la Iglesia» tiene un significado distinto al que usted le atribuye. Esto ya se ha comentado en otro lugar de este blog.

    2. Avatar de Desconocido Anónimo

      Menos mal que no se iba a detener citando…

      En todo caso, no olvide que el papa es el vicario de Cristo, no Cristo mismo, y si hay que elegir entre los dos, ya San Pablo nos mostró cómo actuar y qué decir.

      Saludos.

  7. Avatar de delicious3d7c8c42a1 delicious3d7c8c42a1

    Una pregunta, con la cita «Edad Oscura» ¿se refiere a la Edad Media? Pues por lo que sé, la Edad Media fue brillante, con sus sombras por supuesto como cualquier época de la historia

    1. Avatar de Desconocido Anónimo

      La era Papal de los años ‘900 – ‘1000, la pornocracia, el juicio post-mortem de Papa Formoso, y otros casos lamentablemente para nada pintorescos de nuestra historia, en esos años MUY oscuros previos al Cisma de Oriente.

    2. Avatar de Desconocido Anónimo

      Hubo una des-urbanización masiva, con la consiguiente vuelta al campo, causada principalmente por las invasiones bárbaras y el aumento de los impuestos.

      Yo creo que la frase de «Edad Oscura» viene más bien de la falta de documentos y noticias históricas (naturalmente causado por esas causas)

      Pero para el siglo XII ya hay una sociedad -cristiana- muy floreciente; hasta el punto de referirse a ella como «renacimiento».

      Es la época de las catedrales, de las Universidades, del comercio y del comercio internacional, de la burguesía…y naturalmente del fortalecimiento de la autoridad real frente a los señores feudales, principio de lo que acabara siendo el Estado moderno.

      Y eso que en el siglo XIV vuelve la peste negra, que mató entre el 30 y el 60%de toda Europa (20-50 millones de personas ) provocando profundos cambios económicos, mentales y doctrinales.

  8. Avatar de Luis Jeme Luis Jeme

    El primer acto de gobierno de un Papa como «autócrata» es de San Clemente en el siglo I, en su epístola a los corintios en la que los amonesta por haber depuesto ilegítimamente a unos ‘presbíteros’. Además de obedecerlo, la carta fue conservada con veneración durante generaciones por la iglesia de Corintio y leída dentro de la liturgia una vez al año.

    1. Avatar de Desconocido Anónimo

      Sí, pero fíjese que no se dedicó él a nombrar a los presbíteros, sino insistió en que se cumpliera la justicia. En toda la carta aparece continuamente la idea de un orden en el universo, no como el fruto de una decisión arbitraria que hay obedecer perinde ac cadaver de jesuítica memoria. El papel de la carta es recordar con autoridad e instar a que se cumpla el orden. Por lo demás la carta se presenta como de la Iglesia en Roma a la de Corinto; lo digo porque la idea de un papa que actúa por su cuenta sin contar con los presbíteros de Roma no se puede probar al menos hasta Victor I

      1. Avatar de Desconocido Anónimo

        ¿Ahora ya llegamos hasta a negar el origen apostólico del episcopado monárquico? Para este viaje no hacían falta alforjas, los tradicionalistas terminan en que Calvino tenía razón. Por lo demás, ¿por qué no podría el Papa haber nombrado presbíteros en Corinto? Que sea prudente es otra cosa, pero es evidente que pertenece a su jurisdicción en términos absolutos. Toda esta historia del orden del universo o qué sé yo frente a la mala malísima obediencia jesuita (que, hasta donde sé, nunca se ha exigido más que a los jesuitas) siempre termina en que el orden del universo está muy de acuerdo conmigo y que le zurzan a la autoridad y a la unidad de la Iglesia.

    2. Avatar de Luis Jeme Luis Jeme

      Anónimo de las 14:56

      La cuestión es que fue el Obispo de Roma quien decidió y con contundencia, firmara o no la carta, eligiera o no a los presbíteros. Ninguna iglesia fue tan independiente de Roma como quieren creer protestantes, ortodoxos y algunos tradicionalistas.

      1. Avatar de Desconocido Anónimo

        La carta es de la Iglesia en Roma y su juicio era aceptado por todos, pero en la medida en que determinaba cosas justas, no arbitrariedades. Por las noticias que tenemos de las controversias pascuales, los asiáticos no estaban dispuestos a dejar de celebrar la Pascua el 14 de Nisán, aunque en Roma les dijeran que tenía que ser en domingo. La intervención primero de Policarpo y luego de Ireneo disuadió a los obispos de Roma Aniceto, y después Víctor de separar de la comunión por eso, y cada uno la siguió celebrando en el día tradicional en cada lugar. Ya en Nicea se estableció el uso generalizado en domingo, que se había extendido con el tiempo.

      2. Avatar de Desconocido Anónimo

        El primado del Romano Pontífice lo ha establecido Cristo para determinar lo justo, no arbitrariedades. Hasta ahí es evidente. La cuestión es que de ahí no se sigue que lo correcto sea discernir libremente si cada cosa que ordena es arbitraria y debe por tanto obedecerse o ignorarse, sino que Cristo protegerá a la Sede Romana de disponer las cosas arbitrariamente, a lo menos de tal manera que nunca sea más justo separarse de Roma que no separarse, porque la comunión con Roma es de suyo necesaria para la salvación, sin perjuicio de todo lo que pertenece a la ignorancia no-culpable como se expone en Lumen Gentium, entre otros.

        Y que hubiera desobediencia no prueba que no hubiera verdadera autoridad. La autoridad se prueba del hecho mismo de que Roma diera testimonio de ella actuando como tal autoridad desde tiempos de los primeros Padres; en ocasiones se le obedecía, y en otras ocasiones los que estaban en el error de obcecaban en su posición. Pero del hecho de que se viole la regla no puede demostrarse que no existiera la regla.

  9. Avatar de Desconocido Messerschmidt

    Gracias por el interesante artículo, a cuya tesis me gustaría añadir algunas consideraciones. Sin duda, los medios de transporte han facilitado tanto el desplazamiento de los papas fuera de Roma como el de un público creciente hacia la ciudad, a veces hasta extremos insoportables para los romanos. Sin embargo, sospecho que más que los medios de transporte han sido los medios de comunicación los que han dado a los papas una publicidad de la que antiguamente carecían. Antes de Juan Pablo II el papa era una figura más o menos hierática y distante, objeto tal vez de una cierta veneración más formal que emotiva. La relativa popularidad de Pío XII, Juan XXIII o el efímero Juan Pablo I tenía unos límites rígidos, marcados por el estricto y muy complejo protocolo pontificio, que los propios papas asumían plenamente. La silla gestatoria era el símbolo más patente de esta distancia. En este aspecto seguía viviéndose en el período preconciliar. Con Juan Pablo II las cosas cambian. La silla gestatoria da paso al „papamóvil“, el papa se convierte en personaje cotidiano de la televisión, organiza actos de masas en los que se presenta como centro de atención, de tal modo que ésta en las misas se desplaza del acto litúrgico en sí hacia el hecho de que el celebrante sea el papa. Ahora todo el mundo conoce el rostro del papa, su voz, sus gestos, su modo de actuar. Una legión de periodistas y comentadores que transmiten por televisión los actos que preside, se deshacen en lisonjas, entrevistan a religiosos que sólo tienen palabras de admiración por el pontífice, mientras las cámaras muestran a masas enfervorecidas. Incluso muchos de sus adversarios (teólogos, sacerdotes, religiosos, obispos, etc.), aun criticando el curso de su pontificado, evitan personalizar las críticas. Así en pocos años se crea alrededor del papa un halo hagiográfico que lo convierte en una figura popular y un ser semisobrenatural al mismo tiempo.

    Desde luego el proceso, como bien se señala en el artículo y en algunos comentarios, ya había comenzado bastante antes con las estampitas, los retratos y panegíricos de todo tipo, de los que discrepar era signo de irreverencia y casi de herejía. Si uno quiere saber de dónde sale esta papolatría, deberá buscar su origen en la definición dogmática de la infalibilidad del papa, un dogma bastante temerario, provocado más por los motivos políticos del momento en el que fue proclamado que por una necesidad teológica perenne, pero sobre todo un dogma malentendido tanto por muchos de sus devotos como de sus críticos. Para ellos, el dogma significa, simplificando, que el papa siempre tiene razón y que no reconocérsela es pecado. Su título de Vicario de Cristo, también algo temerario aunque no nuevo, asume en este contexto un sentido diferente: el papa es casi una reencarnación de Cristo. Como sucesor de San Pedro el papa experimenta algo así como una canonización en vida: no se lo percibe como el heredero del Pedro que se hunde en el Mar de Galilea por su poca fe, ni del que se duerme en el Monte de los Olivos, ni del que desenvaina la espada, ni del que niega tres veces a Cristo. Se lo percibe como sucesor del Pedro martitizado y canonizado, como si los méritos del santo se transmitieran al papa reinante. La intervención del Espíritu Santo en su elección es sentida como indiscutible confirmación de su santidad.

    La confluencia de esta visión del papa con el „populismo“ de Juan Pablo II y con la aplicación a su figura de los medios de transporte y comunicación de masas nos lleva a la papolatría, cuya expresión más genuina fue seguramente el grito de „santo subito!“ que llevo al pontífice polaco a los altares en un „tiempo récord“ nunca visto antes. Desde luego esta veneración al papa no ha carecido de segundas intenciones. Curiosamente los papas más directamente implicados en el desarrollo del Concilio Vaticano II y en la aplicación de sus reformas han sido canonizados: Juan XXIII, Pablo VI y Juan Pablo II, mientras Juan Pablo I ha llegado a beato. En cambio Pío XII no ha pasado de venerable y de Benedicto XVI ni se espera un proceso de canonización… En todo caso, la „inflación“ de papas canonizados, al margen de la posición ideológico-teológica de cada uno de ellos, ha contribuído también a la papolatría de la que habla el artículo de Wanderer.

    1. Avatar de Desconocido Anónimo

      Coincido en que para muchos, los méritos martiriales, parecen pasar directamente al sucesor, reinante en cada tiempo, pero sobre todo en el siglo XX, se ha visto más marcado, más aún desde el cuarto final, que coincide con JPII, creo que el ex actor, dio el perfil actual al personaje y el público pide eso. Esperemos que Dios se valga de esas visitas para suscitar conversiones, aunque dependerá de los discursos que diga León.

  10. Avatar de Desconocido Anónimo

    Sorprende la facilidad con la que el autor del artículo a si mismo se absuelve. Dice que su desprecio por las liturgias multitudinarias es «un defecto de nacimiento» o «una patología no tratada», y lo dice con el tono de quien confiesa una debilidad entrañable. Pero baste leer dos frases más abajo para descubrir que esa humildad es pura retórica por mas que diga que es «sincero», así apenas termina de decir que el problema es suyo, ya está describiendo a los que sí quieren ver al Papa como víctimas de un «peligro próximo y grave». Es claro que lo de «el problema lo tengo yo» era solo el peaje retórico que había que pagar antes de poder juzgar a los demás con la conciencia tranquila ¿verdad?

    Porque de eso se trata, en el fondo, no del Papa sino de con qué vara mide a cada uno. A sí mismo se aplica la lectura más benevolente posible. A los demás les aplica la sospecha teológica. Que millones de personas quieran ver al sucesor de Pedro nunca se le ocurre pensarlo, ni siquiera como hipótesis a descartar, como devoción legítima; tiene que ser papolatría, tiene que ser una «alergia» que a usted le da y que a ellos, por lo visto, les falta. Es una forma bastante cómoda de convertir la propia indiferencia en superioridad espiritual.

    Y luego viene el desfile erudito, el derecho romano, Hincmaro de Reims, el griego frente al latín, veinte siglos de historia eclesiástica desplegados para explicar por qué «los latinos» serían proclives a la idolatría papal. Todo muy documentado, y todo absolutamente irrelevante para la pregunta que en realidad importa. Que la centralidad del Papa tenga una explicación histórica no dice nada sobre si venerarlo es excesivo, del mismo modo que explicar el origen histórico del dogma de la Trinidad no lo vuelve más o menos verdadero. Es una cortina de erudición para no tener que responder lo simple: la gente va a ver al Papa porque ve en él al Vicario de Cristo, no porque haya perdido la cabeza en una plaza.

  11. Avatar de Desconocido Anónimo

    ¿El paganismo pervivió más en Occidente que en Oriente? La famosa Hipatia nació, vivió y murió en Alejandría en una época tan tardía como los siglos IV y V.
    Ahora bien, si hablamos del Occidente no romanizado, efectivamente el paganismo pervivió más tiempo.

  12. Avatar de Desconocido Anónimo

    Muy interesante artículo, pienso que uno de los buenos frutos de los últimos pontificados va a ser una depuración y definición más fina de la potestad papal, su magisterio y debida justa veneración.

    También habría que contextualizar: en occidente los sacerdotes y obispos prácticamente no reciben ninguna reverencia o a veces simple respecto, tal vez debería ser así, eso por contraste, hace que la veneración o respeto al papa quede realmente despropocionado y dé una imagen casi monstuosa (perdón la expresión): una super cápita y un cuerpo escuálido. Tal vez no sea solo la cabeza grande, sino que el cuerpo ha quedado muy flaco.

    Considero que, a la reflexión histórica, habría que agregar el papel de los jesuitas y su voto de obediencia al papa.

    Peter A.

    1. Avatar de Desconocido Anónimo

      ¿Usted es jesuita? ¿Alguna vez alguien le ha exigido haber el voto jesuita? ¿Está prohibido hacer votos que van más allá de lo que se exige al común de los fieles? ¿Qué problema tiene Vd. si los jesuitas libremente deciden hacer votos de obedecer al Papa? El problema es más bien que NO le obedecen, últimamente.

  13. Avatar de Desconocido Anónimo

    Si tan solo el bueno de Hincmaro hubiera conocido las maravillas del estado de necesidad, podría haber sabido que a los Obispos se los puede consagrar sin mandato, ni permiso, ni nada. Juan VIII debía de ser un peligroso papólatra vaticanosegundista.

  14. Avatar de Desconocido Anónimo

    No creo que las masas fueran a ver a Pío VII sólo por apoyo político, sino que entiendo que ver al Vicario de Cristo ya tenía su interés en aquel entonces. Más que ahora, en la medida en la que nos resulta mucho más sencillo, y en cualquier caso siempre resulta posible verle y escucharle a través de los medios. Ciertamente que no debemos olvidar que el fin de la religión es la unión mística con Cristo, no con el Papa. Pero también es verdad que el lazo canónico-legal no puede de ordinario darse en abstracto, sin amor y respeto. Puede haber habido excesos en el «culto al Papa», pero creo que sería al menos igual de objetable, y ajeno a la naturaleza humana, un reduccionismo en sentido contrario. Para ilustrar el asunto, el ideal de la monarquía cristiana siempre ha sido familiar, de un Rey que es como padre para sus súbditos, y no sólo es objeto de obediencia abstracta sino de amor y lealtad. Cuando las cualidades personales fallan totalmente, quizás haya que limitarse a la obediencia canónica debida, pero tampoco creo que esa sea la situación ideal, ni la ordinaria en la medida en la que en Espíritu Santo guía a la Iglesia. Por algo llamamos al Papa «Santo Padre» y no «Santo Jefe».

    Loretar

    1. Avatar de Desconocido Anónimo

      Correcto. En una situación normal, no hay conflicto. Adoramos a Cristo y el Papa es el vicario de Pedro y autoridad de la Iglesia, un padre («Papa»). En tiempos normales, incluso pecar de amor excesivo al Papa y considerarlo como parte del Olimpo católico, es un pecado venial, porque el Papa desvía la mirada a Cristo y es un fiel servidor de la verdad católica, que Jesús enseñó.

      No estamos en esos tiempos normales. La teoría vaticana de hoy es otra a la que he dicho. No se trata que el Papa sea fiel a la tradición de la Iglesia, que viene de Jesús. La teoría hoy es que la Iglesia es una comunidad de gente que camina junta (sinodalidad) y cuya verdad evoluciona con el tiempo en un marco de continuo diálogo (asambleas controladas por los progresistas con las técnicas tradicionales progresistas de diálogo dirigido a una conclusión preestablecida).

      En este camino dialogante, lo que ayer era blanco, hoy puede ser negro, porque tenemos una mejor comprensión de la verdad y porque el Espíritu habla a través del pueblo (es decir, los progresistas que controlan las asambleas) y el Espíritu da muchas sorpresas. Esa es la teoría pública.

      En privado, se piensa que la Iglesia no debería preocuparse del pecado sino del cambio climático, la justicia social y otros dogmas de la religión progresista. Como dijo un obispo brasileño hace unas semanas, el diablo no existe y los exorcismos deberían dirigirse contra la homofobia, el feminicidio y el racismo. Es decir, la religión católica tradicional es falsa y la religión progresista es cierta. Esta es la religión progresista de un Vaticano que ha perdido la fe católica y que cumple la profecía de la Virgen de la Salette

      El objetivo es convertir la Iglesia en un movimiento progresista subordinado a la ONU al que se le da un delgado barniz de lenguaje cristiano, para engañar a los incautos. Como dijo un sacerdote en Internet, se trata de que la gente que es tan tonta como para creer en una religión revelada se le pueda enseñar las verdades de la fraternidad humana en el lenguaje tonto que esta gente entiende.

      Esta Iglesia incluiría a gente de todas las religiones («todos, todos, todos») y estaría subordinada a la ONU, (un único mundo, una única religión), porque lo importante no es la doctrina religiosa (de la que se puede dialogar) sino caminar juntos a la justicia social y el fin del cambio climático (de esto no se puede dialogar, son dogmas).

      Cada cuál podría adorar a su manera y con sus creencias, siempre que se concentre en lo único indiscutible: los dogmas progresistas (libertad, igualdad, cambio climático, perversión sexual, etc), que son indiscutibles. Es por ello que Es por ello que Francisco le tenia tanto odio al proselitismo y porque jubiló el título «vicario de Cristo», porque ya no se trata de eso. Se trata de gente que «camina junta».

      El católico de pie se encuentra en una situación horrible: ¿va a seguir al Vaticano en este camino (y va a acabar negando a Cristo) o va a desobedecer al Papa (y acabar contradiciendo la doctrina católica)? No hay respuestas sencillas, pues no debíamos tener que elegir: obedecer al Papa debería ser lo mismo que obedecer a Cristo.

      La mayoría seguirá al Papa y mirará a otro lado (por ejemplo, con las ceremonias de adoración a la Pachamama, que nos remontan a los tiempos de los Macabeos, en las que las autoridades religiosas fueron idólatras). Conforme las parroquias se llenen de bendiciones LGBTQ, diaconisas, cánticos progresistas y hablen de la justicia social, el católico de pie tendrá que hacer más gimnasia mental para reconciliar lo que ven sus ojos con la doctrina católica, viviendo en un estado de disonancia cognitiva.

      Es esto con lo que cuentan los progresistas y tienen razón que la gente lo aceptará. De esta forma, la Iglesia se convertirá en la Anti-iglesia de las profecías. Como San Juan Eudes dijo, los malos sacerdotes arrastrarán las almas al infierno tras ellos.

      Imnobody00

      1. Avatar de Desconocido Anónimo

        No creo que el Papa León XIV haya enseñado nada de eso en sus actos auténticos. Ni creo que lo vaya a hacer, aunque no veo el futuro. Ni siquiera creo que la mayoría de ello se le pueda atribuir a Francisco en sentido pleno y en su Magisterio, aunque en cualquier caso lo toleró. Yo creo que las promesas de Cristo impedirán que jamás se llegue a tal ruptura entre el ejercicio efectivo de la autoridad del Papa y el propósito para el que Cristo la estableció. El Señor sabía lo que hacía al instituir el Papado.

        Loretar

  15. Avatar de Desconocido Anónimo

    Apasionante cuestión la de la relación Oriente-Occidente. Soloviov la estudio precisamente en “Oriente y Occidente. La gran controversia”, libro que publicaron en traduccion castellana los disandristas hace unos años y leí entonces -por eso ruego se me disculpe recurra a la IA para exponer una síntesis de sus argumentos; lo cual aquella hace razonablemente bien a mi juicio:

    En su obra La gran controversia y la política cristiana (1883), Vladímir Soloviov analiza la histórica división entre el Oriente y el Occidente cristianos. Lejos de verlo como un simple conflicto político, lo entiende como una fractura espiritual que debilitó la misión de la Iglesia en el mundo.

    A continuación, se agrupan los argumentos principales de su tesis:

    1. Caracterización de Oriente y Occidente

    Soloviov asigna virtudes y defectos espirituales específicos a cada una de las dos mitades del cristianismo:

    • El Oriente cristiano (Bizancio / Rusia): Su gran virtud es la contemplación y la fidelidad a la verdad divina. Sin embargo, cayó en la pasividad, el aislamiento y el error del cesaropapismo (la subordinación de la Iglesia al poder del emperador o del Estado), lo que estancó su capacidad de transformar la sociedad civil.
    • El Occidente cristiano (Roma / Europa): Su gran virtud es la acción y el principio de la voluntad humana. Occidente buscó construir activamente el Reino de Dios en la Tierra mediante una estructura eclesiástica fuerte e independiente del Estado. Su gran peligro fue el humanismo secular, el racionalismo y un exceso de centralismo que terminó provocando fracturas (como la Reforma protestante).

    2. La raíz del cisma y el pecado de la división

    Para el autor, la separación de 1054 no fue un problema puramente teológico (como la disputa del Filioque), sino un pecado de soberbia e impaciencia histórica por ambas partes.

    • Oriente pecó por indiferencia hacia el destino del mundo material, replegándose en un misticismo abstracto.
    • Occidente pecó por querer forzar la unidad mediante el poder institucional y la sumisión legal, olvidando a veces la libertad del espíritu.

    3. La urgencia de la «Teocracia Libre» y la Teandricidad

    El argumento central del libro es que la verdad cristiana completa requiere de ambas mitades. Soloviov introduce la idea de la Teandricidad (la unión de lo divino y lo humano, inspirada en las dos naturalezas de Cristo):

    • Oriente conserva el elemento divino (la verdad revelada).
    • Occidente aporta el elemento humano (la energía histórica para realizar esa verdad).

    Para salvar a la humanidad del materialismo ateo, ambas Iglesias deben reconciliarse en una «Teocracia Libre». En este modelo, el Papa de Roma aportaría la autoridad espiritual universal (el principio de unidad), mientras que la Iglesia de Oriente aportaría la profundidad mística y la libertad interior.

    4. La misión ecuménica de Rusia

    Soloviov concluye que Rusia tiene una misión histórica y providencial única. Al estar geográficamente entre Oriente y Occidente, y al poseer un pueblo profundamente religioso pero libre del peso del papado romano, Rusia es la llamada a dar el primer paso de humildad: reconocer la autoridad del Papa para facilitar la reunificación del Cuerpo de Cristo.

    Armando Elkat Echon

  16. Avatar de Desconocido Anónimo

    Luego de su reciente viaje a Roma para ajustar detalles de la visita del Papa a Luján, monseñor Scheinig reveló que le gustaría que el Santo Padre visite algún lugar de discapacitados. El obispo no puede ignorar que en la Argentina ya se largó la campaña electoral y que el tema discapacitados es de un alto voltaje político porque en la Cámara de Diputados la oposición kirchnerista insiste en tratar un proyecto sobre un aumento del presupuesto para ese sector vulnerable que el Gobierno ya ha hecho saber que no piensa otorgar. ¿Por qué entonces se mete de cabeza en esa batalla política?

    Scheinig y la CEA saben de sobra que si el Papa visita a los discapacitados pondrá en aprietos al Gobierno favoreciendo así los planes electorales de la oposición. ¿Nadie le avisó al Papa de eso? Porque el Nuncio también está al tanto del problema. ¿No le dijo nada al Papa? ¿León hablará también de la vida eterna, del pecado, los Novísimos y salvar a las almas del infierno? Yo apostaría que no. Dios quiera que me equivoque.

    Fuenteovejuna

      1. Avatar de Desconocido Anónimo

        Estimado anónimo de las 18:57

        Si leyó bien, habrá entendido que a los obispos argentinos sólo les interesa hablar de los pobres y lo mal que la pasan porque saben que en eso estamos todos de acuerdo. Ayer se publicó una foto de Monseñor Colombo muy sonriente junto al soviético y ateo Kicillof porque el Cottolengo y Luján están en la provincia de Bs.As. Si esa foto no es un claro apoyo a la oposición kirchnerista… ¿Cómo lo llamaría Ud? Sin embargo, de defender la doctrina de siempre de la Iglesia y condenar el aborto, la homosexualidad, la ideología de género, el feminismo y toda esa basura, Colombo y los demás obispos se cuidan muy bien de no abrir la boca porque como buenos cobardes saben que eso divide a los argentinos y tienen miedo de que los políticos y la prensa los condenen con dureza. Por eso al final de mi comentario me pregunto si además de esas visitas a los que sufren el Papa también dirá algo sobre el pecado, la Confesión para salvar almas del infierno, los Novísimos, la vida eterna y todo lo que sirva para confirmar a los fieles en la fe. Porque para eso vino Nuestro Señor al mundo, no?

        Fuenteovejuna

  17. Avatar de Desconocido Anónimo

    Me gusten o no las multitudes, no voy a ir ni loco a un evento donde, como ocurre rutinariamente en este tipo de cosas, se transporta el Santísimo en recipientes de telgopor como si fuera helado y se reparte la comunión sin el más mínimo cuidado. Varias peregrinaciones a Luján y eventos como el del Jubileo de 2000, me curaron de espanto. Iré a misa a la parroquia que voy siempre. Y si, como hicieron en España, los obispos mantienen las iglesias cerradas por la visita del Papa, iré a la calle Venezuela o donde haya algún sacerdote con agallas para no cumplir orden más injusta.

  18. Avatar de Desconocido Anónimo

    Según el periódico «La Nación», la visita del papa León XIV a Argentina se perfila como una firme continuación de las prioridades y el estilo pastorales del papa Francisco, con especial énfasis en los pobres, los trabajadores, los reclusos y las comunidades marginadas.

    La agenda prevista incluye un encuentro con movimientos de base y sociales, una visita a la prisión de Villa Devoto y un gran encuentro con jóvenes en el estadio de fútbol de San Lorenzo, en Buenos Aires.

    Las tres actividades tenían un fuerte significado simbólico para Francisco.

    1. Estimado, no compre el relato de La Nación digitado por Elisabetta Piqué.
      El encuentro con los movimientos sociales no está confirmado. Visita a las cárceles las hacían también Juan Pablo II y Benedicto XVI, y no es una continuidad con Francisco: es una obra de misericordia. Y lo mismo sea dicho del encuentro con jóvenes; es tan continuidad con Francisco como con Benedicto.

  19. Avatar de Desconocido Anónimo

    Gracias por su honestidad intelectual, declarada al comienzo del artículo (que, como dice uno de los comentaristas «no es de historia de la Iglesia». Probablemente tampoco lo haya pretendido el Autor. Sí, definitivamente, creo que: «el problema es suyo».

    Lo que se ve también en el cuerpo del escrito es, a mi criterio, una lectura cien por cien subjetiva, rápida y superficial de muchos siglos, conectando e interpretando hechos históricos unilateralmente, desde su óptica personal, y por eso en este sentido, ideológica. Ciertamene, cada episodio tiene su fundamentum in re, pero descripto desde contextos muy chicos. Eso le da al escrito una apariencia de cientificidad histórica, que no tiene. Teológica tampoco, que, para hablar de la Iglesia y del Papa es necesario, de otro modo no se los entiende.

    Pertenece a la identidad misma de la Iglesia su carácter de «asamblea», como la palabra «ekklesia» lo afirma, reunida para alabar a Dios. Lo cual encuentra su culminación en la celebración eucarística. En este sentido, y precisamente en el mundo contemporáneo necesitado de imagenes (se encuentra cada vez más dificultad en pensar, abstraer, filosofar, etc…. pero eso es para otra oportunidad) el mostrarse de la Iglesia pública y multitudinariamente reunida alrededor del Pastor universal (el servicio/autoridad de jurisdicción no es sólo administrativo o funcional sino real y profundamente teológico) es un gran testimonio que alimenta la espiritualidad personal del creyente, miembro del Cuerpo místico del Señor, y también ante los «no creyentes, o buscadores de Dios», como ha dicho León XIV hace poco.

    Para varios millones de argentinos ha sido conmovedor festejar el triunfo del mundial de football 2022 e incluso el segundo puesto este año, en la avenida 9 de Julio, en tantos otros lugares del país y del extranjero, donde residen muchos compatriotas. No soy «futbolero» ni mucho menos idólatra de Messi, y sin embargo compartí ese momento hermoso integrándome a esas multitudes.

    Creo que experiencias así, pero vividas además, con Fe y la conciencia de pertenencia a la Iglesia, nos hace bien a todos y son un testimonio maravilloso de Fe, multiplican la alegría, fortalecen el espíritu, alimentan el amor.

    Y estar cerca del Papa, del que viene a encontrarse con esta parte de la Iglesia es entusiasmante (para no usar palabras piadosas o melosas, que detesto). He podido estar muchas veces estar cerca de Juan Pablo II y de Benedicto XVI y siempre ha sido maravilloso, cada vez única, original, profundamente vivida desde la Fe.

    Lo recomiendo! Vayamos a encontrarnos con el Pastor universal que viene a visitarnos.

    Saludos cordiales.

  20. Avatar de Desconocido Anónimo

    Hay un tema no menor con motivo de la visita de León XIV a la Argentina: ¿Qué es eso de realizar una colecta (organizada por la CEA) para sustentar la visita del Pontífice? ¡Me parece escandaloso!

    1. Avatar de Desconocido Anónimo

      Efectivamente, escandaloso. Además porque el gobierno nacional costeará gran parte de los gastos, como corresponde en la visita de cualquier Jefe de Estado al País. Y supongo lo mismo para los gobiernos de las provincias de Buenos Aires y Córdoba.

      Pero toda oportunidad es buena para pedir dinero. Tienen a las Parroquias apretadas con un montón de «colectas imperadas» (!) en las diocesis y otras a nivel nacional. Desconozco como son las rendiciones de cuenta…

      1. Avatar de Desconocido Anónimo

        Pues que lo digan, ¿no?

        ¿O no utilizan los políticos los dineros de todos para imponer a la nación, por tierra, mar y aire sus ideologías infernales ?

        Si los políticos no espoliasen tantos impuestos, los ciudadanos tendrían más dinero en el bolsillo para gastarlo en lo que Dios les diese a entender (entre otras cosas, pagar la visita de ese jefe de Estado y líder espiritual de la mayoría de los argentinos.

        Entiendo sin embargo que los políticos y las oligarquías que obedecen no quieren ni censores profesionales ni alguien que compitan con ellos por influencia en la plebe (nosotros ), mucho menos institucionalizados.

        Pero como ve, esto no tiene nada que ver con el Santo Padre, sino con el Pueblo; cosa muy peligrosa cuando se enfada. Hay que tenerle atado con la correa corta. Sobre todo cuando están en juego las fortunas de nuestros amos.

  21. Puede haber otros posts mejores, pero, en mi modesta opinión, el mejor post que he leído en este sitio (y ha habido otros brillantes). Algunas cosas las conocía y otras no, pero firmaría todas las frases. Solo unos apuntes:

    1-«los latinos tenemos una particular tendencia a este tipo de liderazgos religiosos» Es una tendencia humana, pero más acentuada en los latinos por los motivos explicados en el post. Se idolatran las estrellas de rock, los líderes políticos, los líderes de los medios de comunicación, los grandes empresarios. Parte del pecado original es la tendencia a idolatrar figuras masculinas en posición de liderazgo.

    2- A parte de todo lo explicado en el artículo, la figura del Papa se fue reforzando en la polémica contra los protestantes y després contra las nuevas naciones-estados seculares.

    3 – El tema del Papa siendo parte del Olimpo católico me toca especialmente. Cundo era niño, en casa de mi abuela, había colgado en la pared un souvenir de Roma de Pablo VI (Papa de entonces) en bajorrelieve, que convivía con imágenes de la Virgen y los Santos. Simplemente, creo que no se merecía esta veneración (en mi modesta opinión, es el humano que más mal ha hecho a la Iglesia en toda su historia).

    En la parroquia Novus Ordo donde voy a misa, hace unos meses se quitó una estatua de a Virgen María de un pedestal elevado a varios metros y se la retiró (y unas semanas después, se la colocó en el piso) para elevar un cuadro de la imagen de Juan Pablo II a ese pedestal. Son estas cosas que producen desolación en uno. Pequeños detalles que duelen mucho.

    4 – Creo que Juan Pablo II encarna un punto de giro importante. Es la tormenta perfecta: la época en que los medios de comunicación se hacen mundiales, los viajes se abaratan, un Papa con carisma inmenso, que le gustaba el espectáculo y que duró mucho tiempo. (26 años de Pontificado). El era «más grande que la vida»: para muchos, Juan Pablo II no era solo el Papa. Era, en algún sentido, «el catolicismo». Aun cosas como la «Teología del Cuerpo», que ni siquiera es magisterial sino una opinión personal, se tratan como textos magisteriales en el mundo católico.

    Aunque, como todos los de mi generación, lo tenía en un pedestal (no pun intended), mi opinión de él se ha ido agriando. No hablaré del indiferentismo religioso que proclamó, en escrito y en hechos repetidas veces. Esto daría para otro comentario.

    Pero hablaré de que convirtió el Papa en una especie de estrella de rock. Le encantaban los encuentros multitudinarios en el que él era el protagonista. Los telenoticieros abrían con las noticias de visita a un país, su gesto cuasipagano de besar la tierra. El había sido actor en su juventud y le encantaba ser el centro de atención. En Nicaragua le cortaron el micrófono y se enojó.

    También a los enemigos internos de la Iglesia, le encantaban estos viajes. Mientras Wojtyla estaba encantado de prepararlos y ejecutarlos, ellos iban socavando la Iglesia desde dentro. Los escándalos sexuales se multiplicaban y aun no salían a la luz pública, Occidente se descristianizaba, pero teníamos a un Papa que estaba en una gira permanente que ni Los Beatles y Los Rolling Stones juntos podían igualar.

    El inauguró la perversa costumbre de los actos multitudinarios. ¿De verdad esto producía conversiones? Porque solo hemos visto estos actos multiplicarse y el catolicismo ir hacia abajo. En la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ) de Lisboa 2023, Grindr (la aplicación de encuentros sexuales casuales LGBTI) no daba abasto: estaba desbordada con la gente que iba al encuentro. No tengo nada contra ir a un concierto de rock (yo he ido a varios de joven), pero no me gusta que la fe se vacíe de contenido y se convierta en un espectáculo de masas.

    5- He dejado para lo último lo más importante, pero esto es larguísimo. La papolatría ha sido usada por los enemigos de la Iglesia. Introducía una forma fácil de dominar y subvertir una institución de 2000 años. Un único punto de quiebre. Solo había que conseguir poner a un Papa o Antipapa que contradijera la doctrina católica y los fieles iban a seguirlo sin rechistar. Hemos tenido Papas que han contradicho repetidamente la doctrina católica dada por Jesús y la gente se va con el Papa. Ayer se elevó a arzobispo uno de los asistentes a la reciente ceremonia de adoración a la Pachamama. en Perú, a la cual Prevost adoró en su juventud en una ocasión Si lo hubiera hecho un sacerdote, sería un escándalo. Pero lo ha hecho el Papa y la papolatría nos bloquea mentalmente y nos impide distinguir la verdad de la mentira. Y así los enemigos van destruyendo la iglesia usando nuestra papolatría contra la fe.

    1. Avatar de Desconocido Anónimo

      Creo que a lo largo de la historia se habrán retirado o movido estatuas de la Virgen muchas veces para poner estatuas de santos canonizados. Es lo que tiene lo limitado del espacio y la multitud de los santos. En cualquier caso, será malo si echan luego la estatua a la basura o si no se pone en otro sitio, en perjuicio del culto mariano. Pero no dramaticemos por una anécdota. En todos mis años en el NO siempre se ha rezado a la Virgen, no al Papa, y de los muchos defectos que hayan tenido los Papas desde el VII (como los tenían también antes), no creo que olvidar a la Virgen sea uno de ellos.

    2. Avatar de Desconocido Anónimo

      ¿Los latinos tenemos una particular tendencia a este tipo de liderazgos religiosos?

      Es posible, pero recuerde que los protestantes no tienen personas sagradas, sino funcionarios estatales y directores de oración común como clérigos, lo cual no facilita mucho el fenómeno fan.

      Están sin embargo los telepredicadores protestantes, que, de acuerdo con la plata ($$$) que consiguen de sus seguidores, deben ser muy populares.

      También están esas sectas judías originarias de Europa Oriental (como la Chabad (Jabad-Lubavitch) (la secta judía relacionada con Milei) y no es la única, cuyo líder supremo recibe fe sus seguidores, muchos de los cuales son profesionales y gente de cualidad, una especie de culto de patria totalmente sonrojante; tanto más porque en el judaísmo, como en el Islam, los rabinos no son personas sagradas no realizan funciones sagradas, sino que son simplemente personas que han estudiado para esa función (en el caso de las sectas jasídicas judías, los líderes don los descendientes directos de los fundadores de la secta: Son monarquías absolutas hereditarias.

  22. Avatar de Desconocido Anónimo

    Días pasados en Cordoba el Cardenal Arzobispo Angel Rossi SJ, con el  diputado nacional y dirigente de Argentina Humana, Juan Grabois, (hijo del desaparecido dirigente marxista coptado al PJ, “Pajarito” Grabois)  al cual le prologo el libro Francisco: “Mensajes a los movimientos populares”.  

    «Este libro tiene las intervenciones de Francisco con los movimientos populares y es importante señalar que León le da continuidad. No murió con Francisco. Algunos querían que esta parte de Francisco se vaya a la tumba con él. León recupera también con coraje el encuentro de movimientos populares»

    De lo anterior surgen algunas preguntas:

    1-¿En que fe viene a confirmar a sus hermanos el actual Obispo de Roma?, ¿la fe de la Iglesia Católica, Apostólica Romana o la de la Iglesia “Sinodal”?. El Cardenal Pacelli en 1934, nos confirmo en la Fe Católica, frente al positivismo imperante.

    2-La presencia del Cardenal Rossi SJ, no es un dato menor, ¿es el marcar la agenda al Obispo de Roma en su visita Argentina?

    3-Dada la proximidad de las elecciones del año próximo en Argentina ¿no es un modo de influir en la misma?

    1. Avatar de Desconocido Anónimo

      Los movimientos marxistas no son nada «populares».

      Están dirigidos por burgueses, muchos de sus activistas son hijos de papá y su ideología la elaboran filósofos.

      Sólo utilizan al Pueblo como excusa para asesinar, poner bombas y llegar al poder y, sí, también le utilizan como carne de cañón, porque los que dirigen estos «movimientos populares» son muy pocos y tampoco quieren morir en el intento.

      Hay que resaltar sin embargo que estos movimientos son militantemente anticristianos, lo cual no tiene mucha lógica, salvo que los utilizan miembros de otras religiones minoritarias.

  23. Avatar de Desconocido Anónimo

    Nada nuevo bajo el sol, los emperadores romanos difundían retratos y estatuas suyas por todo el Imperio. Desde Augusto se desarrolló el llamado culto imperial. Las ciudades del Imperio podían levantar templos, altares y estatuas dedicados al emperador y realizar ceremonias en su honor. Algunas características de este culto:

    1)El emperador vivo normalmente no era considerado exactamente un dios en Roma. aunque podía recibir honores divinos en las provincias y después de morir, algunos emperadores eran oficialmente deificados por decisión del Senado (canonizaciones actuales?).

      2)Las estatuas imperiales funcionaban como una representación física de la autoridad y presencia del emperador. En muchas ceremonias se daban honores y se ofrecían sacrificios ante la estatua del emperador. Negarse a participar en determinados actos del culto imperial podía interpretarse como una negativa a reconocer la autoridad de Roma.

      En cuanto a los viajes, los emperadores también solían visitar las provincias, no era turismo, tenía varias funciones. Militares: inspeccionaban las legiones y las fronteras. Administrativas: recibían delegaciones, resolvían problemas y supervisaban a los gobernadores. Políticas: la presencia física del emperador reforzaba enormemente su autoridad. Religiosas: participaban en ceremonias y podían visitar templos y santuarios. Propagandísticas: la llegada del emperador era un acontecimiento enorme. Las ciudades podían levantar arcos, estatuas, inscripciones y organizar ceremonias para recibirlo.

      Cualquier parecido con la actualidad no es pura coincidencia.

      Jorge

      1. Avatar de Desconocido Anónimo

        Correcto. No es pura coincidencia pues se trata de la Iglesia de Roma. Pese a que varios de nuestros super-visores presumiblemente odien o ignoren lo mejor de la tradición latina, actúan en perfecta continuidad con lo peor de ella. Necesitamos una nueva ley opia en la Iglesia urgentemente —no olvidemos que la Madre Iglesia se representa como mujer.

        G. Marivs

    1. Avatar de Desconocido Anónimo

      Me tocó escuchar por mucho tiempo, viniendo de ciertos laicos conservadores formados, que el distintivo del católico deben ser lo que ellos llamaban: «Las tres devociones blancas», a saber: «La Eucaristía, La Virgen María, y el Papa». Lo escuché mucho sobre todo en tiempos de Francisco, como un «latiguillo» cuyo fin era acallar las voces críticas (aunque fueran razonables y respetuosas) al sumo pontífice. Nunca indagué de donde sería que salieron y se popularizaron esas llamadas tres «devociones» (que así, como se las pronuncia y suenan, parecieran sugerir un cierto culto debido, no digo que por igual, pero culto al fin, al papa). Creo que este tipo de expresiones, que suenan simpáticas y ciertas, dichas así sin matices, llevan a la confusión de muchos; en particular lo vi claro en lo que a la «papolatría» se refiere.

      ¿Sabría usted decirme don Wanderer, si conocía esta expresión y cuál es el origen?

      Saludos.

      1. Avatar de ejcanevari ejcanevari

        La devoción al papa para Don Bosco -como una de las tres devociones blancas- era signo de fidelidad, nada que ver con papolatría. Junto con la devoción a la Eucaristía y a la Virgen María, eran usadas por San Juan Bosco para defender a los jóvenes que vivían arruinados en una Italia que atacaba a la Iglesia Católica y explotaba a los jovenes durante la revolución industrial italiana de una manera casi demoníaca. Y le fue muy bien. Por otra parte, sin dejar de tener presente que el artículo no es de historia de la Iglesia , tuvimos muchísimos años, muchos, en que nadie le llevaba el apunte al Papa y no interesaba lo que decía, ni entre catolicos ni entre no católicos, salvo contadas personas. Valga como ejemplo la absoluta indiferencia de los mensajes y propuestas de Benedicto XV durante la Primera Guerra Mundial. Una de ellas -propuesta de paz- fue presentada directamente ante los líderes de los países centrales en guerra el 1 de diciembre de 1917. Ni siquiera le contestaron, incluvsive el supuesto imperio católico de Austria-Hungría. Más adelante Wilson lo plagió. Esta anécdota simplemente por entender que no creo que se pueda encontrar alguna línea en la historia que determine las manifestaciones -probablemete exageradas- de afecto al Santo Padre. Creo sí que es más evangélico el asunto. En esas manifestaciones -absolutamente opinable lo que voy a escribir- se pone de manifiesto la multitud fatigada y abatida, como las ovejas que no tienen pastor. La vista del Papa, por lo poco común del personaje, por la gracia y vaya a saber qué más, sostiene la esperanza cristiana en medio de la nada y eso es causa de alegría y de algunas manifestaciones «exageradas». Yo tampoco me he sentido cómodo entre esas multitudes, pero las reuniones no dejan de ser una expresión de fe, que deberá ser pulida. No deja de ser una buena ocasión para encontrarse con Dios.

      1. Avatar de Desconocido Anónimo

        Radcliffe es un ser nefasto.

        Con cara de inocente, intentó destruir la Orden de Santo Domingo cuando fue su general y persiguió a no pocos buenos frailes. Llegó al extremo de dar el hábito de Santo Domingo al cura cripto-marxista Gustavo Gutiérrez, al que en ese evento (y para más insulto a su Orden) puso a la altura nada más y nada menos que de Santo Tomás de Aquino.

        Últimamente ha defendido los matrimonios homosexuales y las ordenaciones de mujeres.

        Como digo arriba, un ser nefasto.

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