Quienes defendemos la tradición litúrgica de la Iglesia y la integridad del Depósito de la Fe, tenemos una pronunciada tendencia a la amargura lo cual lleva, indefectiblemente, a estar en permanente actividad defensiva ante sospechas reales o ficticias. Y hay razones de sobra para que esto sea así. Sin embargo, la amargura, o la tristeza si queremos hablar en el lenguaje propio de los autores espirituales, cuando es admitida y se regodea en el alma, tiene peligros importantes, y uno de ellos es nublarnos la visión de la realidad. No solamente vemos todo oscuro, sino que distorsionamos la dimensión del tiempo porque nos gana la ansiedad, que suele acompañar a la tristeza, y comenzamos a comportarnos como el “perverso polimorfo” de Freud: queremos todos, y lo queremos ahora.
A una de las últimas cartas de Paix Liturgique, Christian Marquant la titula “La guerra contra la liturgia tradicional está siendo librada por un ejército agotado y en retirada”. Y remata: “Nosotros no hemos ganado; ellos han perdido”. Y tiene razón. El crecimiento de la asistencia a la misa tradicional en el mundo no deja de crecer, sobre todo por parte de los jóvenes y muy jóvenes. Y ese movimiento ya no puede ser detenido. Este tema lo hemos tratado con frecuencia en el blog y las evidencias son cada vez mayores. Y aquí voy a recurrir, sin que esto implique renunciar a mi opinión sobre el deletéreo personaje, a una frase de Juan Perón: “El pueblo marchará con los dirigentes a la cabeza, o con la cabeza de los dirigentes”. Los obispos, y aún el mismo Papa, podrán obstaculizar la celebración de la misa tradicional, pero todo será inútil. Y lo que digo no son ilusiones; vendría bien un estudio sociológico, no tan difícil de hacer, sobre los asistentes a las peregrinaciones tradicionalistas que se celebran en el mundo entero, y las respuestas sorprenderían a más de uno. De hecho, sólo una minoría de los jóvenes que asisten a ella son fieles consuetudinarios de la misa tradicional. La mayoría asisten porque se siente atraídos por ese tipo de liturgia, y allí encuentran el ambiente de silencio, respeto a lo sagrado, devoción, etc., que no encuentran en sus parroquias (vean, si no, qué atractivo puede tener para un joven el tipo de liturgia que se celebra en la iglesia Santa Rosa de Lima, de la diócesis de Río Cuarto: cuadros setentosos u ochentosos, completamente decadentes). Estos curas y obispos que pasaron hace rato los 50 y los 60 años, todavía no caen en la cuenta de que su mundo fracasó. Y repito lo que he dicho en varios posts: resulta muy notable que sean incapaces de percibirlo. Ni siquiera el Santo Padre se da cuenta de ello, insistiendo aún en la importancia del novus ordo cuando es evidente su fracaso en el mundo entero ya que no sirvió para los fines que, al menos en la narrativa, justificaron su creación.
Pero volvamos al comienzo: nosotros tenemos también un problema, y es del “perverso polimorfo”, y debemos ser conscientes de él, y debemos crecer y curarnos. Y para hacerlo no es necesario ir a terapia; basta con conocer un poco de la historia de la Iglesia. Y por eso quiero proponer un ejemplo: el de San Gregorio Nacianceno (329-390), llamado el Teólogo, título que en la tradición oriental solo comparte con el evangelista Juan. Fue, junto a Basilio de Cesarea y Gregorio de Nisa, uno de los tres Padres Capadocios que dieron forma definitiva a la doctrina trinitaria nicena frente al arrianismo y sus derivaciones. Sus célebres Orationes Theologicae, pronunciadas en Constantinopla hacia 380 contra eunomianos y macedonianos (pneumatómacos, es decir, quienes negaban la plena divinidad del Espíritu Santo), articularon con precisión inédita la fórmula de una sola ousía en tres hypostáseis, y defendieron con firmeza la plena divinidad del Espíritu Santo, punto que muchos obispos de la época aún trataban con ambigüedad.
Llamado a ocupar la sede de Constantinopla por Teodosio I, presidió el inicio del Concilio que allí se celebró en 381 —el Segundo Ecuménico—, pero pronto se vio envuelto en disputas: se cuestionó la legitimidad canónica de su traslado episcopal desde Sasima- según los cánones, un obispo no podía ser trasladado de la sede para la cual había sido consagrado-, los obispos egipcios y macedonios maniobraron a favor del intruso Máximo el Cínico, y el propio Gregorio, agotado por las intrigas y quebrantado de salud, terminó por renunciar, probablemente pensando con cierta ingenuidad que su renuncia no sería aceptada. Pero lo fue. Pronunció su discurso de despedida —el De vita sua, de tono amargo y elocuente— y se retiró a Arianzo, lejos de la capital imperial que lo había humillado.
Y escribe en su Discurso XLIII
Apruebo la ley de la navegación, que confía el primer remo al que ahora es piloto, después se le coloca sobre la proa y se le confía lo que hay delante; así se le pone entre los que gobiernan el timón, después de haber recorrido mucho mar y examinado los vientos. Esto mismo sucede incluso entre los militares: estratega, comandante y general. Este es el orden mejor y más conveniente para los subordinados. También nuestras cosas [las cosas de la Iglesia] serían lo más digno de todo si funcionaran así. Pero ahora la clase más santa de todas las que hay entre nosotros [se refiere a los obispos] corre el peligro de ser la más ridícula. En efecto, la presidencia no tiene lugar por una mayor virtud sino por malicia, ni los tronos [episcopales] son ocupados por los más dignos sino por los poderosos. Nosotros formamos los santos en un solo día y llamamos para ser sabios a los que no han sido instruidos ni han aportado nada al grado, excepto la voluntad de poder.
Este texto podría haber sido escrito en la actualidad; más aún, por el tono irónico y hasta mordaz, podría haber sido publicado en este blog. ¿Alguien duda que los obispos que nos gobiernan, sobre todo en Argentina, no son los más santos sino los más ridículos y que sólo los mueve la ambición del poder? Pues eso mismo pasaba en el siglo IV, y era denunciado nada menos que por San Gregorio el Teólogo.
Sin embargo, si nos quedáramos solamente con esta imagen, no serviría más que para repetir el refrán: “Mal de muchos, consuelo de tontos”. Lo importante es ver cómo Dios terminó la historia. La derrota de San Gregorio fue sólo política y personal, no doctrinal. El credo que el propio Concilio promulgó —el Niceno-Constantinopolitano— incorporó precisamente la ampliación pneumatológica que él había reclamado con insistencia, reconociendo al Espíritu Santo como “Señor y dador de vida”, “que con el Padre y el Hijo recibe una misma adoración y gloria”. La gramática trinitaria capadocia, forjada en buena medida por su pluma, se convirtió desde entonces en el lenguaje oficial de la ortodoxia, y sus cartas cristológicas a Cledonio contra el apolinarismo —que insistían en que “lo que no ha sido asumido, no ha sido sanado”— anticiparon ya el vocabulario que Éfeso y Calcedonia consagrarían décadas después.
Así, quien salió de Constantinopla como un hombre vencido y entristecido, fue reivindicado por la historia con una autoridad que pocos Padres alcanzaron: el Concilio de Éfeso de 431 lo proclamó formalmente “el Teólogo”, y su hermenéutica trinitaria y cristológica —no la de sus adversarios circunstanciales— pasó a ser la de la Iglesia entera, oriental y occidental. Es la paradoja de tantas batallas doctrinales: quien pierde el concilio puede terminar ganando el dogma.
El falso “espíritu del Concilio” Vaticano II triunfó; eso es real. Y su triunfalismo se paseó por la Iglesia en las décadas posteriores. Pero esos triunfalistas están muriendo, están viejos y agotados, y en retirada porque no tienen recambio. Como sucedió en Constantinopla y sucedió con el gran San Gregorio de Nacianzo, podemos estar tristes y amargados, pero debemos ser pacientes y esperar: ellos ya perdieron, como perdieron los pneumatómacos, aunque no se daban cuenta de su derrota. Los ortodoxos debieron luchar y debieron esperar, y el triunfo final, y la reivindicación de la ortodoxia y de sus defensores finalmente llegó. Es verdad que llegó un siglo más tarde, y es verdad también que San Gregorio no lo vio, pero nosotros no luchamos por ver y gozarnos de nuestros triunfos; nuestra lucha es por Su triunfo y para, después de este estadio sublunar, verlo a Él.

Alesolap lo acaba usted de resumir muy bien en sus últimos párrafos: una declaración «globalista afín al pensamiento dominante» en los medios y los fines que proponen. De puente a puente y tiro porque me lleva la corriente…..
Zuma
Ustedes en que mundo viven? Y en Argentina tampoco viven… la inmensa mayoría de jovenes no van a Misa, ni novus ni vetus, ni profesan la Fe Catolica, por lo tanto no se puede decir que prefieren la Misa «Tradicional». Y las nuevas generaciones de sacerdotes, piensan igual que sus Obispos, o no ven la clase de sacerdotes jovenes que se ordenan ultimamente? Al menos en Argentina; son modernistas y la mayoria de jovenes que los siguen piensan como sus pastores. El tradicionalismo que ustedes viven y desean, lo viven un porcentaje minúsculo en la Iglesia. De corazón les digo, ustedes viven en un sopor æternus.
Lancelot
Este año ingresaron al seminario de Buenos Aires 12 jovenes, de los cuales 5 (o 6 no estoy seguro), fueron a la peregrinación de la Cristiandad en 2025. Abrazo.
La verdad es que una peregrinación es una experiencia ideal para meditar sobre la vocación, si se toma como tal.
En una sociedad hedonista, lo que importa es el placer, no la responsabilidad o la obligación.
Pero también el hedonismo cansa. Y también la vida te acaba mostrando en el peor momento que no todo es ji ji o ja ja.
El hombre necesita valores humanos; y la Iglesia tiene como misión dárselos desde las enseñanzas de Jesús.
En Estados Unidos ya se han dado cuenta que al mismo tiempo que la sociedad se ha ido descristianizando desde los años 70, proporcionalmente las enfermedades mentales han aumentado.
Y la solución no es la terapia.
No somos más libres, sino menos.
Respondo a Loretar concediendo, ¡cómo no!, que la Iglesia es una sociedad visible y que el problema de la actual crisis lo crean los Papas que contradicen a León XIII en el tema anglicano o al Evangelio mismo «…el que no creyere se condenará» y declaración de Abu Davi, más que los católicos que tratan de sobrevivir. Entiendo que el fallo de Loretar es manejar definiciones tan correctas como atemporales e ignorar lo inédito de la Crisis actual.
Por supuesto, la visibilidad de la Iglesia y la necesidad de la comunión jerárquica ya no rigen más, dada la crisis actual. Y si seguimos un poco, tampoco la jerarquía misma. Es decir, sálvese quien pueda y como pueda, aunque sea montando una iglesia en su garaje.
Por comentarios como el suyo se justifica la expresión «tradimodernista».
No sé si será práctico continuar esta discusión una vez que ya ha aparecido otro tema en el blog pero si Vd se informa del nuevo arzobispo que ha nombrado León para Rabat verá que cualquier católico que quiera continuar siéndolo tendrá que «desenganchar» del mismo. O como quiera Vd decirlo
Si comienza concediendo que la Iglesia es siempre una sociedad visible, entonces cualquier solución que pase por saltarse ese principio es errónea, por muy buenas intenciones que tengan los que las siguen. Por lo demás, no es verdad que ningún Papa haya afirmado lo contrario a Apostolicae Curae respecto a la validez de las órdenes anglicanas.
Y mientras tanto…., en Rosario han sacado con «orgullo» un cancionero arquidiocesano con el 65% de cantos no liturgicos y protestantes, apenas unos pocos cantos sacros, un tímido atisbo de cantos gregorianos «breves»…., claro, lo más breves posible y que nadie enseñará a su feligresía porque ni los curitas lo saben ni tienen ganas. Lamentable, todo un patrimonio liturgico exquisito de cantos sacros que desprecian los que en su «seminario sinodal» les han metido desde la primera juventud….. TODO EMPEZARÍA A CAMBIAR si se convierte y cambie el «corazón de la diócesis» que es su SEMINARIO…, que se ha convertido en picadora de carne de la fe para convertirla en maquinita de «seminaristas sinodales» que escuchan y acogen a todos MENOS A LA VOZ DE DIOS, SU REVELACION POR LA PALABRA, SU MAGISTERIO AUTÉNTICO Y LA TRADICIÓN GLORIOSA SIN PODAS NI DILUYENTES. Lamentable lo de Rosario, infantil y de mal gusto.
A Rosario, alguna vez apellidada -y con razón- «ciudad fenicia», lo único bueno que le queda es el nombre, vestigio de la remota cristiandad que pobló alguna vez estas riberas. En su semi-asnario confluyen, en síntesis inmejorable, la irremontable decadencia de la ciudad filistea y la de la iglesia conciliar/sinodal, puras ruinas de las que huyen hasta los fantasmas. Merece le sea colocado un cartel en su ingreso, repitiendo aquellos compungidos versos: «Estos, Fabio ¡ay dolor!, que ves ahora / campos de soledad, mustio collado…».
Zenón Contreras, marqués del Carcaragnà. Aficionado a las carreras de galgos y a la pesca con jijeno.
Es cierto lo que aquí se afirma.
¿Qué pensarán al encontrase a solas con ellos mismos estos tarados?
Constatan que hacen lo que quieren sea o no ridículo, herético y hasta marica, pero también, que no tienen vocaciones y no hay masa crítica para continuar con el bochinche; que morirán no siendo valorados más que por muy poquitos y muy inferiores.
AVISTADOR DE CHIMANGOS
El problema no es el Novus Ordo, sino los abusos y la forma en que muchas veces se lo ha celebrado. Una Misa celebrada fielmente al Misal, sin abusos litúrgicos, con silencio, incienso, órgano, canto gregoriano y música sacra puede ser profundamente bella, solemne y verdaderamente católica. El propio Sacrosanctum Concilium pidió conservar y fomentar el patrimonio de la música sacra, y la Ordenación General del Misal Romano señala al canto gregoriano como propio de la liturgia romana. Por eso no creo que pueda hablarse simplemente de un “fracaso del Novus Ordo”. No fracasó la Misa: fracasaron muchas formas de celebrarla. La respuesta a la crisis litúrgica no debería ser una guerra entre católicos, sino recuperar la reverencia, el silencio, la belleza y la centralidad absoluta de Cristo en el Santo Sacrificio.
¡No!; el problema no es el «Novia Ordo»
El problema es la teología que está detrás del «Novia Ordo», que cambió, contra la decisión expresa del Concilio, la que había antes.
La liturgia es la manifestación física y visual de una teología determinada y sirve para «educar» a los oficiantes y fieles en esa nueva teología, sin darse cuenta, porque su exposición no es racional, sino intuitiva.
Entonces el problema es
1) una nueva teología distinta, que no ha votado nadie.
2 ) la obligación de tragarse esa nueva teología y
3) los intereses inconfesables de quienes han tenido la impudicia de imponer esa nueva teología a todos los miles de millones de fieles católicos que hay en el mundo. Y lo han logrado sin casi oposición.
Por cierto, que esa nueva teología se parece demasiado a las trilogías protestantes. ¿no es una coincidencia?
Entonces, con mi corta sesera entiendo que si durante 2000 años la teología católica estaba equivocada, porque para eso se cambia, entonces es que la Iglesia Católica está equivocada.
Parece que los que no estaban en el error eran los «hermanos separados» ¡Quién lo iba a decir!
No hay una nueva teología en el Novus Ordo. Aunque se repita mil veces esa mentira, no por ello se va a hacer verdad. Hay cambios de énfasis, pero en cuanto a su tenor literal es evidentemente católico.
¿Cambiar el carácter sacrificial de la santa misa por el banquete eucarístico de los protestantes es un «cambio de énfasis»?
¿No es más cierto que eso es un cambio de teología ?
Totalmente de acuerdo
asi es
Hoy la Iglesia vive una crisis terminal irreversible porque las posiciones encontradas entre tradicionalismo y progresismo son irreconciliables. Por eso mientras vemos que el Papa dedica sus mejores esfuerzos a mantener la unidad mirando para otro lado ante las herejías manifiestas que se multiplican en Alemania -sólo por citar un ejemplo- esa soñada unidad se aleja cada día más. ¿Cómo va a terminar todo esto entonces? De la peor manera, no hay otra salida. El cisma tan temido pronto será una realidad y puede ser igual o peor que el de Lutero. Según como se mire, es como el vaso medio lleno o medio vacío, porque mientras unos temen que sea el principio de nuevos males, para otros puede ser el Día de la Liberación. Después de todo, la desgracia de la Reforma se convirtió en el milagro de Trento de donde la Voz potente del Evangelio pudo renacer con más fuerza que nunca. Hoy la Iglesia vive una profunda crisis mucho peor que en los días de Lutero sin comprender que tan grandes dolores podrían ser los días previos a la parición de un nuevo Trento que al grito de ¿Quién como Dios? se levantará como una fortaleza para derrotar a todos sus enemigos, incluso al Anticristo que como pintan las cosas no tardará mucho en aparecer. ¿Acaso Dios alguna vez necesitó del número para vencer?
Fuenteovejuna
El Cisma de Occidente (1378-1417) también parecía una «crisis terminal irreversible» y sin embargo, gracias a espíritus generosos y canonistas innovadores como el Cardenal Franciscus Zabarella, pudo superarse y recobrar la unidad de la Iglesia. Una pena que los avances del Concilio de Constanza fueran borrados de un plumazo por Pío IX y su Vaticano I hecho a medida de sus caprichos. Otra sería la historia hoy.
La unidad nunca se perdió.
Estimado Janus
Aprecio su optimismo al creer que la crisis que sufrió la Iglesia en tiempos del Cisma de Occidente es igual a la de hoy. En aquellos lejanos días la gente era casi toda analfabeta porque la imprenta aún no había sido inventada; casi todos creían en brujas y gualichos; América y Oceanía no se conocían y el mundo que se creía plano como una mesa parecía infinito porque lo más rápido que se conocía era el caballo. Hoy el mundo es más chiquito que una pelotita de ping-pong porque si a Ud. le roban la billetera en el colectivo al instante la noticia ya está en Japón y Groenlandia; hace rato que el hombre llegó a la luna y esta semana nos enteramos que antes de tres años la IA podrá acabar con toda la Humanidad porque se mejora a sí misma sin que los científicos puedan dominarla. Pero si eso pasó con la ciencia, ¿qué pasó con la fe? Porque mientras vemos que Europa se avegüenza de sus raíces cristianas y está en pie de guerra contra Dios, en Roma ocurre algo parecido porque obispos y cardenales apóstatas han trepado hasta las más altas cumbres de la Iglesia. Y por si todo eso fuera poco, en el mundo ya no hay lugar para dos superpotencias porque EE.UU. y China compiten a todo o nada por ser el único amo universal.
Qué quiere que le diga don Janus, yo no tengo su optimismo, no creo que para ver el fin y la Parusía haya que esperar otros dos mil años, al contrario, creo que si bien ahora no habrá otro Cardenal Zabarella que pueda salvar la unidad de la Iglesia porque el Anticristo está a la vuelta de la esquina, como dije antes creo que culpa de tantos dolores y cuando todo parezca perdido puede ocurrir otro milagro como el de Trento y la Iglesia, o lo quede de ella, para enfrentar y vencer en la batalla final porque de Dios no se burla nadie. No lo dude don Janus, el que persevere hasta el fin se salvará. Cristo lo ha prometido y así será.
Fuenteovejuna
El Vaticano I es dogmático, así que no refleja los «caprichos» de Pío IX, sino la constitución divina que Cristo quiso dar a su Iglesia.
Fuenteovejuna: en la edad media se sabía perfectamente que el mundo no era plano. Ya en época de Aristóteles se conocía que la tierra era redonda. Infórmese primero y después descargue su perorata apocalíptica.
Consulte al menos a la IA y ésta le informará: «Invento del siglo XIX: La idea de que la sociedad medieval creía en una Tierra plana es un mito popularizado en el siglo XIX por escritores como Washington Irving en su biografía de Colón y por autores anticatólicos o laicos que querían presentar a la Edad Media como una época de oscuridad e ignorancia«.
Anónimo: una cosa no quita la otra. Es un concilio dogmático, hecho a la medida de los caprichos de Pío IX. No son conceptos contradictorios. Lea la historia de ese concilio y verá que no se trata de un cuento de angelitos inspirados por el Espíritu Santo.
Anónimo, no sé qué entiende usted por unidad.
La unidad de la Iglesia que confesamos en el Credo, Janus, no se puede perder sin dejar de haber Iglesia. Lo mismo que su apostolicidad y su santidad.
Explíqueselo a los que no sabían cuál de los tres papas era el verdadero. Una cosa es afirmar la unidad/unicidad de la Iglesia de Cristo y otra creer que no se pueda atentar contra esa unidad (por ej. un cisma).
Estimado Janus
La Edad Media terminó en 1453 con la caída de Constantinopla. En esos días, año más o año menos, Juan Gutenberg inventó la imprenta y su primer libro impreso fue la Biblia, lo cual confirma que la inmensa mayoría de la humanidad era anafalbeta porque hasta ese momento no tenía acceso a los preciosos libros manuscritos. Por lo tanto, cuando yo digo que en la Edad Media casi todos creían que la tierra era plana es obvio que me refiero a la inmensa mayoría analfabeta de la humanidad, no a los pocos privilegiados que tenían acceso a los escasos libros que había. De todos modos, convengamos que cuando Colón se preparaba para su histórico viaje de 1492, por las dudas antes consultó con los sabios del reino para confirmar que la tierra no era plana como muchos decían por ahí.
Por lo demás, sigo envidiando su saludable optimismo de que hoy la Iglesia no atraviesa una crisis terminal irreversible. Eso ya lo veremos…
Fuenteovejuna
Fuenteovejuna. Si no me equivoco, la discusión con Colón no fue por si la tierra era plana o esférica. Nadie cuestionaba que fuera esférica. Lo que se le cuestionaba a Colón, era el tamaño de la esfera. Colón pensaba que era mas chica, y que por lo tanto alcanzaba para llegar a las Indias.
Los sabios, en cambio, afirmaban que era más grande y que no iba a llegar.
Quien tenía razón? Pues los sabios. Colón se equivocó.
Lo que ignoraban ambas posiciones, era que había un continente en el medio.
Alfonso Jesús Vivar
Fuenteovejuna: Non praevalebunt. Reconcilie ese concepto con la «crisis terminal irreversible» de la Iglesia.
Estimado Janus, sobre su comentario de las 09:14
Igual que Ud. yo también estoy convencido de que por más terribles que sean los embates, el enemigo nunca prevalecerá porque la Iglesia ha sido fundada sobre la roca de Pedro. Cristo lo ha prometido y así se cumplirá. Lo que digo es que en estos días la Iglesia y el mundo ya entraron de lleno en los Ultimos Tiempos; por tal motivo, luego de un largo proceso de descomposición hoy la Iglesia es víctima de la apostasía de muchos obispos y cardenales que han trepado hasta las altas cumbres del Vaticano. Si tenemos en cuenta el estado deplorable en que quedó luego de doce años del pontificado de Francisco, no hace falta agregar mucho más para saber dónde estamos parados. De modo que cuando digo que hoy la Iglesia vive una crisis terminal irreversible, me refiero a que lejos de superarla para que la unidad vuelva a reinar como tantas veces ocurrió en la historia esta vez las cosas se irán agravando cada vez más hasta que desgraciadamente se produzca un cisma que puede ser peor que el de Lutero. Por cierto, al final la Iglesia prevalecerá porque Cristo ya ha vencido al mundo y a la muerte, ocurre que así como para mi estos son tiempos apocalípticos, sospecho que para Ud. sólo se trata de una crisis pasajera, una más de las tantas que ya vivió la Iglesia y que pronto la superará para que todo vuelva a ser como antes. Por más que le doy vueltas a la cosa, no lo creo. Veremos entonces…
Fuenteovejuna
…»Hoy la Iglesia vive una crisis terminal irreversible» NO por «las posiciones encontradas entre tradicionalismo y progresismo son irreconciliables».
La crisis que vive la Iglesia se debe a que los católicos ya no viven como católicos.
La razón es fundamentalmente porque no tienen interés personal en vivir como católicos (todo el mundo va al cielo; y eso el que muera, porque la muerte ya no existe; no necesita de que los demás católicos vivan como católicos, sino que los servicios queasegura el Estado (es decir, los POLÍTICOS) funcionen.
Es cierto que se han juntado más cosas, como la televisión, que rompe las formas de socialización tradicionales (a partir de entonces se dejó de rezar el rosario en familia) (no es necesario ir a misa, porque no se necesita encontrarse con otras personas; en cualquier caso para eso ya está el supermercado); las sociedades prósperas tienden hacia las sociedades de consumo y el hedonismo; la «píldora» privilegia el sexo sobre la familia; de aquí sale una tendencia natural hacia el aborto; esto a su vez lo favorece el que ya no necesitemos tener hijos para que nos cuiden de viejos, sino que tenemos pensión de jubilación administrada por los políticos…etc, etc, etc.
La misma «justicia social» se ha convertido en «justicia socialista», con lo que se blanquean ideologías ateas que están contra el catolicismo (socialismo, comunismo, anarquismo )
Y sin embargo hay gente hambrienta de espiritualidad.
A estos, la Iglesia oficial, en vez de darles el pan que piden, les da una piedra («Mateo» -sin «san» porque eso es de católicos- cap 7, ver 9; «Lucas» cap 11, ver 11)
Pues como dice el Pueblo sabio, «¡CASTIGO DE DIOS!»
Estimado anónimo de las 18:14
Con todas las pruebas que me da de la pérdida de la fe de los católicos que hoy vemos por todas partes, no entiendo por qué me niega entonces que la Iglesia esté viviendo una crisis terminal. Si fuera como Usted dice, no se imagina cómo me gustaría conocer esa receta mágica para que la gente pueda recuperar la fe y la Iglesia vuelva a ser madre y maestra ejemplar para este mundo perverso. Si Usted aceptara entonces pasarme esa receta mágica que tanto me intriga, como diría Argentino Ledesma aquí fumando espero sus prontas noticias.
Fuenteovejuna
Como diría Sara Montiel, «fumando espero al hombre que más quiero»…
Buena parte del problema parte de creer que el hombre es racional y libre. Es decir, que se le puede convencer con razones.
No lo es.
El hombre es más irracional de lo que se le supone; en parte porque biológicamente es un animal social, por lo que lo quiera o no está sometido a su grupo. De una manera muy similar a cómo un banco de sardinas o una bandada de estorninos sube, baja, vuelve o evoluciona en general automáticamente sin que nadie de orden alguna.
Estas normas se estudian en las facultades de psicología y sociología y son ampliamente empleadas por los jefes de mercadeo de las empresas y consultoras afines para hacer que usted compre lo que no necesita, ni quiere ni puede pagar.
Básicamente la acción va primero y el pensamiento después (y justifica «racionalmente» la acción ya hecha)
Al margen de señalar el interés personal (ej señalar el fin de crear una familia y feliz, estar en paz con uno mismo, con el prójimo y con Dios para disfrutar de la vida y poder centrarse en otras cosas; señalar ejemplos motivadores de personajes que le inspiren, como el testimonio personal de un jugador de futbol o de un cantante…), asegurarse de alejar a los hijos de malas compañías… porque lo cortés no quita lo valiente, yo, que no soy un técnico en esto, me centraría en:
que se asistiese a misa bien vestido («endimanché»; «sunday best»): que se siguiese un ritual después de misa -desde saludar a familiares, amigos y vecinos hasta tomar el aperitivo juntos o ir a la pastelería para comprar el postre para el almuerzo familiar…; que sepan los padres que se educa a los hijos con el ejemplo, aunque cueste; que los amigos se dan ejemplo y apoyo yendo a misa…; no comer carne los viernes y cumplir el ayuno; que los hombres no estén juntos con las mujeres (tal vez no en la misa, pero sí en reuniones de culto o sociales); conseguir que se dé públicamente plata (señalando el nombre de la persona y la cantidad) para la Iglesia o para causas católicas concretas (el mantener una misión, construir una parroquia o un dispensario); que se le recuerde a la madre de familia que de ella depende la educación de la familia. Las abuelas y abuelos son esenciales para transmitir la fe a los nietos y, especialmente para que aprendan el catecismo de preguntas y respuestas, rezar el rosario, hacer ciertas prácticas piadosas, como las 7 iglesias y el culto a las ánimas…
Como ve, esto y mucho más es ciencia aplicada; cuando la ciencia y la fe (la creencia) están en conflicto, la ciencia siempre gana.
Siempre AMDG
Una técnica muy efectiva es recordar constantemente los ataques que reciben los católicos.
Desde las leyes «laicistas» hasta los miles de católicos que mueren en Nigeria cada año a manos de los musulmanes pasando por la persecución católica en China y la conmemoración de los mártires.
Tan efectiva es que hay censura en los medios de comunicación y no informan.
La razón es psiocobiologica:
Muchos animales grupales, ante un ataque, se unen (para defenderse mejor). Esto es automático e intuitivo.
Al conocer del ataque, de pronto tu sientes el peligro y te sientes (más) miembro del grupo (y empiezas a pensar menos en «yo» y más en «nosotros»)
La comunidad católica es una sociedad humana como otras, creada para favorecer los intereses litúrgicos y culturales de los católicos; y sigue los mismos principios.
Esta técnica la utilizan mucho las comunidades judías: en todos sus colegios, sinagogas, asociaciones, Universidades… hay siempre algo que recuerde constantemente el holocausto (ej. Estudios sobre la Shoá), lo que de paso les recuerda la necesidad de apoyar al Estado de Israel.
De todas formas el hombre moderno está tan inundado de información de toda clase y estímulos audiovisuales, que convierte cualquier mensaje en viejo al poco de recibirse.
«crisis terminal irreversible» es la estupidez más grande que he escuchado acerca de la Iglesia. No solo manifiesta una falta de Fe absoluta sino que es falsa también desde la sola fenomenologia: mire África, mire las multiformes manifestaciones de Fe organizada eclesialmente en Europa, EEUU, Hispanoamerica…aunque sean pequeñas (excepto en África)… No volveremos al esquema de Cristiandad, si ciertamente a ser «levadura en la masa», que es la vocación propia de la Iglesia.
Estimado sabihondo anónimo de las 21:21
Cuando digo que la Iglesia atraviesa una crisis terminal irreversible, no me refiero al florecimiento de la fe auténtica en Africa o el Lejano Oriente, me refiero a la apostasía que reina en las altas cumbres de la Iglesia; a la rebelión de la Unión Europea contra sus raíces cristianas y a la apostasía manifiesta de la Conferencia Episcopal Alemana compartida por muchísimos obispos en el mundo, todo lo cual demuestra categóricamente que de la unidad de la Iglesia no quedan ni rastros. Como si fuera una profecía cumplida, ya en los años ’50 del siglo pasado el Padre Ratzinger escribió que al fin de los tiempos sólo quedarían pequeños pero fuertes grupos de católicos que en medio de enormes dificultades conservarían la verdadera fe. Lo que Usted tendría que explicar es de qué manera la Iglesia volverá a tener un Papa santo que restaure esa unidad que hoy brilla por su ausencia porque hace largo tiempo que está deshecha.
Fuenteovejuna
Fuenteovejuna. Mi respuesta no fue por duda. Fue una simple aclaración sobre los hechos.
Ud dijo: «De todos modos, convengamos que cuando Colón se preparaba para su histórico viaje de 1492, por las dudas antes consultó con los sabios del reino para confirmar que la tierra no era plana como muchos decían por ahí».
Según lo que Ud puso, Colón no estaba seguro y consultó para confirmar.
Mi respuesta apuntaba a eso, nada más.
Alfonso Jesús Vivar
Es ridículo eso de que Colón o los sabios castellanos que estudiaron su propuesta creyesen que la tierra era plana.
Precisamente toda su idea se basaba en la convicción de que la tierra es redonda.
Portugal había encontrado bordeando África la ruta para ir a la «Especiería» (Molucas); y eso le había hecho enormemente rico.
Castilla no podía utilizar esa ruta porque con el tratado de Alcobaça y luego con los tratados de Tordesillas I y II le estaba terminantemente prohibido.
Y sin embargo necesitaba esa riqueza porque la ciudad de Otranto, en el reino de Nápoles (los Reyes Católicos eran también reyes de Nápoles ) había sido tomada por los turcos y había esclavizado a toda su población. Necesitaban pues dinero para la defensa.
Entonces, si la tierra era REDONDA, se podía ir de este a oeste; y ese fue el viaje de Colón; por eso él creyó que llegó a la India (para el tercer viaje ya se había dado cuenta que no)
Colón no solo no sabía que había todo un continente en medio de su ruta; también sus cálculos estaban cortos (utilizó los cálculos de Ptolomeo): si la Providencia no le hubiera puesto en medio la isla que luego fue llamada «La Española», hubieran muerto todos por falta de víveres y agua.
Si la tierra es redonda, se puede salir de un punto, dar la vuelta al orbe y volver a ese mismo punto por el lado contrario.
En los planos transmitidos de la antigüedad, aunque los griegos ya sabían que la tierra era redonda, la «India» estaba al este; pero esto era para poder representar el orbe en un plano -como seguimos haciendo hoy, aunque ahora recortado en gajos –
(espero que cuando lean el mapa de carreteras no crean que la tierra no es redonda, como sugiere el mapa; por lo menos mientras no intenten ir a las Molucas en carro)
…»convengamos que cuando Colón se preparaba para su histórico viaje de 1492, por las dudas antes consultó con los sabios del reino para confirmar que la tierra no era plana como muchos decían por ahí»…
Colón no consulta con los sabios del reino para confirmar nada.
Simplemente Colón acude a la corte de Castilla para obtener FINANCIACIÓN de los reyes para su empresa. (antes había acudido a la corte portuguesa, sin resultados)
Entonces, para saber si esa empresa es rentable o no, hay que ver, entre otras cosas, si los cálculos sobre la distancia a recorrer hasta la India son correctos.
Si Colón hubiera tenido plata suficiente para hacer la expedición (y hubiera encontrado tripulación dispuesta a ir a lo desconocido), no hubiera necesitado demostrar nada a nadie.
Estimado Alfonso Jesús Villar, del 16 de setiembre a las 19:30. Le contesto por este medio porque en su comentario no encuentro la palabra Responder.
Es cierto que en 1492 no había dudas de que la tierra era esférica, pero como todavía la mayoría de la gente era analfabeta, no cabe duda que muchos miembros de la tripulación de las carabelas de Colón también lo eran y culpa de eso podían seguir creyendo en el viejo mito de que la tierra era plana. Por eso cuando dije que Colón consultó con los sabios del reino sobre ese tema no era para estar seguro de que la tierra era esférica sino para que le dieran buenos argumentos y así poder convencer a sus tripulantes de que no iban a tener problemas en semejante travesía. Según las crónicas posteriores, ya en alta mar se presentó ese problema porque después de mucho navegar Colón debió calmar a la tripulación inquieta porque nunca encontraban tierra firme. Seguramente por consejo de los sabios, para ese momento Colón ya tenía preparado un ardid porque llevaba dos libros contables diferentes, uno con la distancia real recorrida y otro falso con una distancia menor que era el que mostraba a los tripulantes para que no pensaran que estando ya tan lejos de España podían estar perdidos en alta mar. No sé si esto contesta las dudas de don Villar.
Fuenteovejuna
Estimado Anónimo del 17 de setiembre a las 18:00
Parece que Ud. se sumó tarde a la polémica, en un comentario anterior ya expliqué que ni Colón ni los sabios del reino dudaban de que la tierra fuese redonda, ocurre que sabiendo que en esos tiempos muchísima gente todavía era analfabeta que podía creer que la tierra era plana igual que muchos de los tripulantes de sus carabelas, Colón debe haber consultado a los sabios sobre la mejor manera de convencer a esos tripulantes inquietos que podrían causar problemas en alta mar cuando después de mucho navegar todavía no encontraran tierra firme. Como según las crónicas de la época en medio de la travesía ese problema se presentó, Colón ya tenía preparado un ardid que consistió en llevar dos libros contables, uno sobre la distancia real recorrida y otro falso con una distancia menor que era el que mostraba a los tripulantes para tranquilizarlos. Espero que esto explique lo que antes parece que no entendió.
Fuenteovejuna
Al menos en España, el interés de los jóvenes por la liturgia tradicional es más bien discreto. Los jóvenes católicos españoles prefieren los movimientos modernistas de apariencia piadosa, como Hakuna:
https://www.religionenlibertad.com/espana/260913/aitana-formula-1-hakuna-huracan-oracion-musica-esperanza-arrasa-alcobendas_119988.html
No.
Es que los jóvenes siempre quieren estar con jóvenes; y Hakuna (de las palabras en swahili «hakuna matata» traducidas como «no hay problema» que aparecen en la película «El rey león» de la productora Disney), invento del sacerdote del Opus Dei D. José Pedro Manglano, les da esto dentro de un contexto católico contemporáneo.
No lo juzgue mal, porque se ocupa precisamente del segmento de edad en que los jóvenes se descristianizan. Participando en estos movimientos ellos se dan cuenta con hechos, que hablan siempre mas alto que las palabras, que no están solos, que no son bichos raros, que hay muchos como ellos y que ser «cristiano» es «cool».
Ahora mismo no hay otra cosa, por lo menos a ese nivel de público, que lo haga innecesario.
De aquí, si perseveran en la fe, pueden integrarse en otras organizaciones (legionarios de María, órdenes tercera…)
En todo caso siempre se olvida que la Iglesia tiene una enorme red de colegios católicos para evangelizar; pero que se niega a ello. Son católicos sólo de nombre (engañando a traición a los padres)
Hay también una necesidad de los católicos de casarse con una persona católica (no tanto por tradicionalismo, sino como garantía cultural para tener una familia normal). Esto, que yo sepa, no se hace, salvo excepciones.
¿Como van a ingresar en órdenes terceras o en la Legión de María si en Hakuna no se les da buena doctrina ni se les enseña a adorar a Dios como se debe?
Desde las consagraciones episcopales de la FSSPX, solamente 2 sacerdotes dejaron la Fraternidad.
Acá se habló de provincias enteras de la Fraternidad que se irían corriendo a Roma a agacharse ante el homo-cardenal Tucho.
Me parece que muchos que les gusta hacer quinielas en este blog deberían dejar su optimismo y tomar un baño de realidad.
Estimado, dígame en que post dijimos eso que usted dice.
Aquí afirmamos exactamente lo contrario: no habrían deserciones en masa de la FSSPX luego de las consagraciones, ni por parte de sacerdotes ni por parte de laicos.
Nosotros deberemos dejar, quizás, el optimismo; usted debe dejar, con certeza, las fantasías.
Disculpa, ¿sabes dónde se pueden encontrar estadísticas de asistencia a las misas tradicionales, al menos en tu país? Quisiera demostrar con datos el crecimiento y sus records de asistencia. Tal como dices, es innegable su crecimiento; y si estudios globales indican que el mundo en general es menos creyente, mi intuición me dice que la novus está en declive.
En mi país por lo pronto y tristemente, los obispados no quieren misa tradicional
El problema, María del Carmen, es que en Argentina ocurre lo mismo: los obispos no la quieren y le temen porque saben que, así la autorizan, se llenará. Y el ejemplo está en la peregrinación tradicionalista Nuestra Señora de la Cristiandad al santuario de Luján, que crece exponencialmente. Este año fueron más de 2000 jóvenes.
No lo dije por usted, Wanderer. Si no lo hubiera dicho directamente. Sino por los comentaristas expertos que por aquí pasan.
Referirse a un dignatario eclesiástico como el «homo-cardenal» es una bajeza.
La verdad no ofende aunque incomode.
¿Y usted cómo sabe que es verdad?
Entre otras muchas cosas esto dice Loretar: «Si entendemos por tradicionalismo estrechamente a estas corrientes que han terminado en su mayor parte fuera de la Iglesia!» Parte importante de la crisis actual es qué se entiende por estar fuera o dentro de la Iglesia. ¿James Martín está dentro de la Iglesia? ¿Tucho está dentro o fuera? ¿Bergoglio paseando la pachamama por S. Pedro está dentro o fuera? Loretar no tiene Vd verdadera conciencia del alcance de la crisis
La Iglesia es una sociedad visible. En la eclesiología tradicional, James Martin, Tucho y Bergoglio están dentro de la Iglesia, al menos como miembros en el fuero externo. Lo contrario no se puede afirmar más que con una eclesiología protestante. Ahora bien, si sus errores llegan a ser herejía culpable, eso rompe su unión con el alma de la Iglesia, y en esas circunstancias no pueden salvarse si no se arrepienten. Y si la herejía se declara en un tribunal canónico, entonces serían expulsados de la Iglesia también como miembros jurídicos. Ninguno de ellos lo ha sido por lo pronto, aunque hipotéticamente haya razones para pensar que esa sentencia sería justa llegado el caso.
Por el contrario, alguien que sostenga todos los dogmas católicos, pero se haya separado de la estructura visible de la Iglesia Católica (por ejemplo, las sectas sedevacantistas), o nunca haya sido recibido en ella por una autoridad legítima, no es católico. Esto es eclesiología católica tradicional, guste o no.
Es de fe que la Iglesia es una sociedad visible y que va a sobrevivir como sociedad visible hasta el fin de los tiempos. Así que no hay ninguna solución correcta que no pase por eso.
Loretar
Así reduce Vd la comunión eclesial a lo administrativo. Yo le respondería con S. Atanasio: «Vosotros teneis las iglesias, nosotros tenemos la Fe»
A ver si entiende, Anónimo de las 14.47: se trata de la constitución de la Iglesia Católica. Si no le gusta y prefiere la concepción protestante de una iglesia invisible que no se sabe dónde está, pues ahí la tiene.
En cuanto a San Atanasio, no sólo tuvo la fe, sino la comunión jerárquica.
No lo reduzco a lo administrativo; pero lo «administrativo» es una parte necesaria e irrenunciable. Porque la Iglesia es una sociedad VISIBLE. Lo que se sale de eso es eclesiología protestante, lo diga quien lo diga, y aunque lleve mitra barroca o casulla romana.
Loretar
Manda a decir San Atanasio que se dejen de querer usarlo.
Si los números que publicó Infovaticana son ciertos (1% de diócesis permiten la misa tradicional), ahí está la respuesta a este post.
Y aunque no fuera 1% sino 10%, sería lo mismo.
Nadie perdió.
No está bien caer en el pesimismo agrio pero tampoco en el optimismo ciego.
No existimos, por más que la cámara de eco que son las redes sociales nos digan lo contrario. Y por eso a nadie le importa en Roma, empezando por el Papa, la liturgia tradicional.
Razones objetivas para el pesimismo no faltan. Este año, la Santa Sede no ha dado permiso para que la Misa de conclusión de la peregrinación «Summorum Pontificum» se celebre en la Basílica de San Pedro. Según una fuente vaticana, la misa del año pasado fue percibida en el «círculo» del Papa y entre el personal de la basílica de San Pedro como un «regodeo».
Después de esto hay que tener mucha moral para seguir esperando que León XIV libere la celebración de la Misa tradicional.
La Misa Pontifical de la peregrinación «Summorum Pontificum» se celebrará en el altar papal de la Basílica de Santa María la Mayor. En cierto modo es una mejora: cuando se celebraba en San Pedro nunca se hacía en el altar papal (el de la Confesión), sino en el de la cátedra. Y hay que tener en cuenta que Santa María la Mayor es también una basílica papal. Es imposible que eso se haya gestionado sin la aprobación expresa del Papa. Y con los cientos de fieles abarrotando la nave central allí, seguramente tendremos otro «regodeo». Tal parece que León XIV no le hizo mucho caso a su «círculo».
Como usted dice, en el Altar de la Confesión sólo puede celebrar el Papa.
Sí que se puede celebrar en el altar de la Cátedra, que es el que está en el ábside.
Tal vez el problema esté en que no haya mucho espacio entre ese altar y el altar de la Confesión, por lo que si la peregrinación es numerosa es más cómodo celebrar el Santa María la Mayor, donde tendrían toda la nave para ellos.
La misa en Santa María Mayor es importante, es en el Altar mayor (esperemos!) pero no deja de ser cierto que no se permite en San Pedro.
Yo nunca dije que en el altar de la Confesión solo puede celebrar el Papa. Normalmente los altares papales de las 4 basílicas papales están reservados para él, pero otros pueden hacerlo con permiso expreso del Papa por motivos especiales. Y eso es lo interesante en el caso que nos ocupa: una Misa Pontifical tradicional será celebrada en el altar papal de Santa María la Mayor (y sí, sí será en ese altar, pues lo mencionan en su programa oficial).
El Mayo del 68 terminó hace más de cincuenta años. Algunos, en la sacristía, todavía no se han enterado
El artículo es muy lúcido y es verdad que estamos en un estado muy pesimista. Hace unos años yo hubiera firmado cada frase. Ahora tengo una opinión más matizada.
Para comenzar, solo para el ámbito de este comentario, defino «tradicionalista» como aquel que quiere conservar la doctrina tradicional de la Iglesia y resiste cualquier innovación progresista (como las diaconisas, digamos, o el matrimonio gay o el indiferentismo religioso). Puede ir a la misa Novus Ordo perfectamente. Aunque prefiero la Misa Latina, para mí no es lo más importante en estos tiempos.: lo importante es la fe
Antes del Concilio, teníamos una sola Iglesia de doctrina y fieles tradicionalistas y los templos están llenos. Ahora tenemos cuatro iglesias: los tradicionalistas, los progresistas, los asistentes (la gente que va a misa y obedece todo lo que le dicen el cura y los obispos, aunque sean herejías, porque no son muy intelectuales) y los austentes (los que se han marchado desde el Concilio).
Los dos primeros son dos minorías, aunque los progresistas tienen el poder, que no es poca cosa. Hay un trasvase continuo del tercer al cuarto grupo. Dada la insipidez del catolicismo actual, su cercanía al mundo, la mala catequesis intencional y el acoso del secularismo en todos niveles y direcciones, los asistentes en todo el mundo van desertando y pasando a ser ausentes. Los templos se vacían.
La jerarquía progresista es cada vez menor, como dice el artículo, pero no se necesitan tantos progresistas para llenar los obispados (ChatGPT me informa que 0,000389% de los católicos romanos son obispos y 1,34% de los curas son obispos). Así que no necesitan mayorías y retendrán el poder.
El resultado final parecería ser una jerarquía progresista gobernando sobre un puñado de asistentes que quedan, fuertemente influidos por las ideas del mundo (como lo están ahora). Por otra parte, habrá grupos tradicionalistas, algunos fuera de la Iglesia y otros dentro (estos últimos resistiendo como puedan).
El tradicionalismo irá creciendo pero seguirá siendo una minoría. No alcanzará los niveles que tenía antes del Concilio Vaticano II. Ver las misas tradicionalistas a reventar llenas de jóvenes me llena de alegría, pero estamos hablando de una minoría muy minoritaria. Si revientan las misas es porque hay muy pocas misas tradicionales. Si pasas del 1% al 3%, triplicas tu número pero sigues siendo irrelevante. Además, ya queda poca gente con tendencias tradicionalistas que no están en grupos tradicionalista. Algunos hay, pero son un porcentaje mínimo.
Conforme la jerarquía vaya avanzando en el modernismo, algunos saltarán a grupos tradicionalistas (dentro o fuera de la Iglesia), pero la mayoría simplemente votará con los pies, como ha pasado con el Concilio. Ahora el salto de la Iglesia al mundo secular es muy sencillo: los dos hablan de cambio climático, justicia social, etc.
Entonces, ¿los boomers han ganado o han perdido? Para mí es obvio que, si no viene alguna intervención divina, han ganado. Quizás no han logrado transmitir su progresismo radical al pueblo católico (aunque si preguntas al pueblo verás que tiene una empanada mental impresionante con las ideas del mundo, pero esto puede ser por la tele).
Pero este no fue nunca el objetivo principal. El modernismo era un medio y no un fin. El fin era que la Iglesia se doblegara al progresismo de los poderes de nuestro mundo. Que, en vez de resistirse y transmitir el mensaje cristiano, transmitiera el mensaje progresista. Una infiltración al estilo Gramsci. Que la Iglesia no molestara.
Si la mayoría de fieles han dejado la Iglesia desde el Concilio y tienen ideas seculares, si los pocos que quedan son dirigidos por una jerarquía que usa el mismo lenguaje y conceptos que la ONU…realmente, el objetivo está cumplido. No importa que queden cuatro gatos tradicionalistas. Perseguidos desde dentro y desde fuera no tienen donde ir.
Esto puede ser pesimista, pero, aunque no me gusta Eduardo Galeano, él dijo algo muy lúcido: «Hay gente que se mira al espejo, que se ve vieja y fea y piensa: ¡Qué mala leche tiene el espejo!».
…»No alcanzará los niveles que tenía antes del Concilio Vaticano II»…
Es cierto; por lo menos en occidente. Pero es que las cosas y las sociedades han cambiado mucho.
Sin embargo esos que vayan a «misa» estarán más convencidos y serán más activos e influyentes. Naturalmente serán más «conservadores».
Recuerde también que la invasión subvencionada de millones de colonos musulmanes automáticamente recuerda en los invadidos y saqueados que ellos son católicos y no otra cosa, lo que también se traducirá en comportamientos concretos en una dirección determinada.
No solo han conseguido que no la Iglesia no molestara, sino que han logrado instrumentalizarla para que enseñe sus políticas y ayude a los experimentos sociales que se llevan a cabo, como la inmigración, el calentamiento, vacunaciones, igualdad de género etc.
No importa que quede un grupito poco significativo, siempre va a haber una reacción, si se la mantiene arrinconada no pasa nada. Francisco y su continuador se dedicaron a eso en los hechos (nombramientos) y actos concretos. Pero, sus palabras se la lleva el viento, las palabras que no pasarán son las de Nuestro Señor.
Jorge
Mire, recuerde que la comunidad judía, minoría dividida en varias tradiciones étnico-culturales, varias tendencias opuestas (incluida la atea), con sectas jasídicas…se las han arreglado para pasar de ser una comunidad marginal despreciada a ser los kingmakers de los Presidentes de Estados Unidos, una nación todavía de mayoría cristiana.
Tan es así que han conseguido que Estados Unidos, el país más poderoso de la tierra, neutralice a los enemigos de Israel por destrucción (Irak, Siria, Libia, dentro de poco Irán), por compra (Marruecos, Egipto, Turquía ) y por interés (Arabia Saudita, Emiratos del Golfo)
Es más, la hija del multimillonario Trump (episcopaliano) se ha casado con un judío multimillonario, para lo que ha tenido que convertirse al judaísmo, y educan a sus hijos como judíos ortodoxos (con kipá y ricitos y todo ). Cosas todas impensables hace años.
Esto no ha pasado por casualidad. Tiene que ver con el liberalismo, el laicismo…y un interés especial en salvar y mantener su comunidad.
Básicamente hacen mucha plata, entregan todos mucha plata a su comunidad/asociaciones /Israel.
Tienen asociaciones dedicadas expresamente a mantener el culto, los centros de estudios, caridad y cementerios y asociaciones de protección (como Antidefamation League; no es la única)
Los rabinos no son personas sagradas como lo son los sacerdotes católicos, no tienen nada que ver en esto. Hay varias instituciones distintas y separadas que reconocen o no el que una persona pueda ser rabino. En principio son las sinagogas las que contratan al rabino y al resto del personal (cantores…)
Los católicos deben dejar de depender en todo lo que no sea religioso del clero o de los obispos.
Tienen que tener sus propias asociaciones (sin relación con el clero ) que defiendan sus intereses y los promuevan
Tienen que hacer plata y dedicar una parte de ella para beneficio de la comunidad católica practicante.
Hace mucho que las naciones católicas han dejado de ser católicas, por lo que los católicos no pueden esperar del Estado que les defienda.
Esto no puede depender de los obispos o de órdenes religiosas porque, como pasó en la Francia post-Dreyfus y en el México de Plutarco Elías Calles, a través de los obispos, por obediencia, se puede controlar al resto de la población en su perjuicio (y esto ha llegado hasta hoy).
Esto no significa ni mucho menos ir contra los obispos y/o el clero. Nada de eso.
Pero cada cual debe especializarse en lo suyo:
los clérigos en asegurar la liturgia y los sacramentos y los laicos en proteger la comunidad y defender la fe.
me imagino que durante la espera -otros 50 años más- va a asistir a misas novus ordo, muy conservadoras, y a formar clubes de Chesterton argentinos.
Si en lugar de tanta pusulanimidad y “espíritus del concilio, un número considerable de fieles le hubiese escupido en la cara a los modernistas y hubiese seguido a raja tabla con la misa y doctrina católica, esta cosa no duraba ni tres años.
Optaron por el quietísimo y que otros hagan el trabajo sucio, hablando cursilerías y rúbricas orientales.
Vd. entre tanto qué va a hacer, fundar otra Iglesia? Operar fuera de la constitución divina de la Iglesia que Cristo ha querido? Mucha suerte, que le siga ahí quien quiera.
Soy imnobody00 y no el anónimo anterior.
Siempre el mismo latiguillo. Cuando alguien dice que estamos muy pasivos ante la destrucción de la Iglesia, siempre sale alguien diciendo: «Y usted qué quiere hacer. ¿Salirse de la iglesia y dejar de ser católico?» Es uma pregunta retórica, que significa:»Nada se puede hacer»
Lo que tenemos aquí es simplemente la acción de la conciencia. Alguien lee el comentario original diciendo que somos demasiado pasivos y se siente interpelado. El comentario no iba para él, pero él lo toma como algo personal y responde con el latiguillo. ¿Por qué? Porque él aabe que no está haciendo nada y su conciencia lo acusa. Con el latiguillo, calma su conciencia y vuelve a su comodidad.
Es una falacia de falso dilema. Entre salir de la Iglesia y no hacer nada, hay opciones intermedias. Por ejemplo, lo que hice yo, corregir al sacerdote con caridad después de la misa. Si en vez de uno, fueran varios, más efecto tendría. Hay más opciones, pero ahora escribo desde un celular.
Cuando estemos delante de Nuestro Señor, nos preguntará:»¿Qué hiciste mientras destrozaban mi Iglesia?» Algunos que están ahora muy cómodos, no estarán tan cómodos entonces. No podrán usar el latiguillo.
Tenga en cuenta que los católicos, a diferencia de los protestantes, necesitan de un clero -presbíteros y epíscopos- sagrado; y que éste funciona en unidades geográficas oficiales controladas por el Vaticano.
Es decir que para cambiar las cosas o se crea otra religión o se deshace el complot montinista haciendo exactamente lo contrario.
Por eso es tan necesaria la FSSPX y por eso no se puede ceder en esto ni un ápice.
Como esto es realmente un asunto cultural, hay que hacer masa; pero no desde la secesión, sino desde dentro.
No hay que olvidar, como dice el articulista, que «no es que hayamos ganado; es que ellos han perdido»
Los tiempos del Concilio, tras la II Guerra Mundial, en plena Guerra Fría, con un tercio del mundo comunista en expansión o en el ámbito comunista, con el hedonismo antinatural, la píldora…etc han cambiado radicalmente.
Para muestra, un botón:
A finales del siglo XIX y principios del XX la gente estaba fascinada por el «progreso», la «ciencia», lo «moderno»…ya no.
Lo damos por sentado y ahora apreciamos justo lo contrario: lo tradicional, lo «étnico», lo popular, lo humano… Cuando salió el automóvil, todo el mundo quería tener uno; y el que podía se lo compraba. Hoy no.
Lo mismo pasará con las redes sociales.
Mientras el hombre siga siendo hombre, necesitará los valores que le benefician y desechará los que le perjudican. Estos valores los transmite y garantiza la Iglesia Católica.
Lo que hay que hacer es no favorecer (por ejemplo con la policía) lo que nos perjudica.
los comentarios anteriores son prueba de que el modernismo le ha comido la cabeza a la gran mayoría de los católicos. Ya no pueden distinguir el lenguaje ortodoxo de los papas anteriores al CVII. No pueden percibir los errores del Novus Ordo. Leen Lumen Gentium como si leyeran la Pascendi. Le llaman «conspiraciones ridículas» a las advertencias sobre la infiltración de la masonería en la Iglesia y al asalto del demonio sobre la misma. Creen que no hay una alteración de proporciones en la constitución de la autoridad a partir de la impuesta colegialidad, hoy sinodalidad. Sus pastores no les permitieron ver cuando esto comenzaba a podrirse y ahora ya no pueden ver porque tienen su cabeza «formateada».
y sí, son la mayoría, Wanderer y hoy están ganando por goleada.
Leemos Lumen Gentium como leemos la Pascendi porque es el mismo Vicario del mismo Cristo el que ha promulgado uno y otro. Los que han cambiado son Vds. Y la colegialidad la impuso Cristo el día que constituyó el Colegio de los Apóstoles. Haga el favor de leer cuatro o cinco manuales preconciliares, o mismamente la Sacrae Theologiae Summa, para ver que el Colegio Episcopal y su infalibilidad era la opinión común de los teólogos ya antes del CVII. ¡Era la opinión del mismo Lefebvre! Lo que es una herejía es negar el Colegio Episcopal como institución permanente de la Iglesia, que tiene con el Papa y bajo el Papa el pleno de la autoridad. Los que no tienen autoridad, en cambio, son los obispos extraños al Colegio que «han entrado por otro lado». Sin jurisdicción particular, ni misión, ni elección, ni mandato, ni nada. Absolutamente ajeno a la constitución divina de la Iglesia. Pues le guste o no la solución está sólo dentro de la propia Iglesia.
Sobre las «conspiraciones ridículas», a mí me bastaría con que hubiera alguna prueba real más que el testimonio del Padre Fulano y que «la Iglesia está tan mal que esto lo explica, así que tiene que ser verdad». Son como los que defienden la autenticidad de los Protocolos de Sión, aunque son un graude demostrado, porque «todo lo que dice se ha cumplido». La Iglesia está mal por muchas razones, y varios masones tendrán su parte en ello, pero las cosas hay que demostrarlas. Por lo que se refiere al ataque diabólico, ciertamente que los demonios siempre atacan la Iglesia, pero lo que algunos no ven es que el Diablo ataca por la izquierda y por la derecha. Este mismo año no se sabe cuántos miles de católicos han entrado en cisma por todos estos delirios mal llamados tradicionalistas. Eso también es obra del malo.
Loretar
es dificil decir quien es tradicionalista o que es ser tradicionalista ¿no sera simplemente ser catolico? por otra parte hay que ser ciego para no darse cuenta que la iglesia cambio cosas ¿doctrinas? no se, la iglesia actual piensa distinto que la de hace 60 años. y no me refiero a la misa (que de hecho es importante) pero bueno se puede soportar, tapando los oidos a las canciones tipo disney que se cantan con las guitarras. me refiero a cosas que actualmente se dicen y otras no se dicen. (independientemente lo que diga el catecismo y otros libros) ejemplos todas la religiones pueden llevar a la salvacion, (doy fe de ello lo hable con varios curas y estan de acuerdo) no se habla de contricion sacrificio purgatorio y de los novisimos y postrimerias como tampoco de apologetica y de profecias, los milagros y mas o menos algunos tienen fe otros no tanto, anectoda cuando le dije a un cura que la casa de loreto fue transportada por angeles me sonrio como diciendo ingenuo. Tiene mas valor la ciencia que la fe. por ejemplo se cerraron las iglesias en la pandemia. hay hostias sin tacc, y cuando dije que las vacunas tienen componentes lejanos de embriones abortados dos sacerdotes me dejaron pedaleando solo y cambiaron de tema. las paticulas de la hostia ya no tienen importancia la gente comulga sin patena y canta inmediatamente despues de comulgar escupiendo particulas mediante las microgotas de Flugge. cuando se hacen conciertos en la iglesias mas de una vez no se saca el santisimo y por la zona del altar camina todo el mundo sin problema. en el «santuario» de gilda segun dicen hubo milagros a lo que contesto un cura y pronto sera santa. A la vuelta de la parroquia que voy se hacia todos los años un festival gay, el cura de la parroquia no hacia ni mencion de semejante evento (quizas satanico) y ningun acto de reparación en los sermones desaparecio el infierno y se cita muchas veces a escritores pensadores y hasta artistas de moda ateos, y muchas mas cosas que no son escritas ni tienen que ver con la misa tradicional o novus ordo, por eso el tema lo veo dificil y no creo que mejore
…»Estos curas y obispos que pasaron hace rato los 50 y los 60 años, todavía no caen en la cuenta de que su mundo fracasó«…
¡Claro! ¿cómo se van a dar cuenta ?
A diferencia de los vendedores que, si no venden, no comen (y para comer tienen que dar al comprador lo que éste quiere comprar ), estos curas y obispos aggiornizados viven muy bien porque cobran igual vendan o no vendan (ídem sean santos o pecadores; buenas personas o hijos de mala madre)
Es más, se aseguran que sus compinches en Roma les prohíben toda competencia: tienen un monopolio de la fe; y si no te gusta, te aguantas.
También yo entiendo su postura:
Son unos viejos amargados henchidos de soberbia que, aunque su mundo se está desmoronando ante sus ojos, no quieren problemas.
Como los 10.000 griegos en su retirada famosa que al ver el mar gritaron: ¡Thálata!, ¡thálata!… estos están esperando ansiosos para gritar:
«jubilación!, ¡jubilación!.
Ahora bien, ¿quién de nosotros en su triste situación no haría lo mismo?
«el que esté libre de pecado, que tire la primera piedra».
Creo que los ha puesto muy jóvenes, los que vieron el concilio o se formaron en la década siguiente deben tener al menos la edad de León, los de la edad del tucho son los típicos trepas, que traían sus ideas y encontraron alguien que se las comprara. De 50 o menos deben ser más bien pocos y con alguna ideología previa.
Hay que hacer muchas distinciones. «Nosotros no ganamos, ellos ya han perdido» puede ser cierto respecto al progresismo radical. Está medio muerto, eso es así. Lamentablemente el último Pontificado le ha alargado unos años de su triste vida, pero ahora mismo son pocos los seminaristas y nuevos sacerdotes, así como los conversos y laicos formados, que se adhieren a esas posiciones. Ahora bien, ¿ha ganado el tradicionalismo en general o el tradicionalismo litúrgico en particular? Para empezar, responder a eso se enfrenta a la cuestión de cómo definimos el tradicionalismo. Este mismo año ha salido de la Iglesia un grupo organizado y muy numeroso que se presenta como el tradicionalismo pleno y por excelencia. Este tradicionalismo ya ha perdido. Está fuera de la Iglesia y no volverá sin retractarse de varias de sus tesis esenciales. Algunos pueden seguir sosteniendo la fantasía de que algún día Roma admitirá que el Papa y el Colegio Episcopal llevan más de medio siglo enseñando sistemáticamente herejías y celebrando ritos impíos. Pero Roma jamás admitirá tal cosa, para empezar porque no es verdad. Hay varios puntos cuestionables de los que vale la pena discutir, pero las supuestas herejías notorias que la FSSPX sostiene que se encuentran en la letra del Concilio y el Magisterio auténtico no existen. Tampoco existen los elementos no-católicos o «favens haeresim» en ninguna rúbrica de los ritos nuevos (sobre los que, sin embargo, es legítimo discutir otros puntos). Así que Roma jamás admitirá esas proposiciones, para empezar humanamente porque ninguna autoridad se destruiría a sí misma admitiendo haber estado tan engañada; y para seguir, por la promesa divina de que no caerá en el error. Porque esas proposiciones son gravemente erróneas. Así que Dios jamás permitiría que Roma enseñe tales barbaridades como que el rito nuevo es no-católico y de validez dudosa. Quizás algún día se revierta la reforma, incluso totalmente. Eso Dios lo sabe. Pero, si entendemos por tradicionalismo tales proposiciones, el tradicionalismo nunca ganará. Ha perdido y perdió ya en 1965, 1970, 1975 y 1988. Y que nadie diga que estoy haciendo un hombre de paja, porque esas son las posiciones oficiales de la FSSPX, que se encuentran en sus páginas web y en la profesión de fe de sus clérigos. Y que muchos sostienen en distintos grados también fuera de la Fraternidad. Cualquiera que haya tratado lo suficiente en el mundillo lo sabe.
Luego, si vamos al tradicionalismo en comunión con la Iglesia. ¿Han perdido sus enemigos? La misa a la que siguen yendo la abrumadora mayoría de los católicos, incluyendo a los católicos jóvenes, y la que se preparan para celebrar la abrumadora mayoría de los seminaristas, es la misa nueva. Si se entiende que el tradicionalismo sólo triunfará cuando se haga borrón y cuenta nueva como si la reforma litúrgica jamás hubiera ocurrido, el tradicionalismo en comunión no está en trance de ganar. Crece, pero sus enemigos no han perdido. Y aún más, hay que preguntarse: ¿Son sus enemigos? ¿Es legítimo tener por enemiga a la abrumadora mayoría de la Iglesia, incluidos aquellos que son ortodoxos, celebran piadosamente los ritos aprobados por la Iglesia e intentan vivir y crecer en gracia? Yo creo que no. Si se entiende que son enemigos los que quieren aplastar cualquier misa tradicional por mucha buena doctrina y piadosa comunión con la Iglesia que tengan sus fieles, entonces concedo que son enemigos y que tienen las de perder.
Yendo a la doctrina. ¿Quién es el enemigo en retirada? ¿El progresista? ¿Los que hacen suyo el espíritu del Concilio en el peor sentido de la palabra? ¿Los neocones ingenuos que piensan no sólo que el Concilio es correcto, sino que cada letra del Concilio es el alfa y la omega pastoral por los siglos de los siglos? Entonces concedo que están en retirada. Pero si son enemigos los textos del Concilio y del Magisterio auténtico post-1958, los que sostienen que son ortodoxos, los estudian y los enseñan, entonces los que sostienen eso no han perdido. No sólo no han perdido, sino que siguen siendo la abrumadora mayoría, y también la abrumadora mayoría de esa nueva hornada de curas que está espantando a los viejos progresistas. Y es más: si el tradicionalismo es eso, la pretensión de que la Iglesia tire por la ventana 70 años de Magisterio auténtico, ¿el tradicionalismo merece ganar? ¿Tiene razón? No la tiene, porque los textos son ortodoxos, y en muchos puntos útiles, claros, inequívocamente correctos y muy sustanciosos. Por ejemplo, Lumen Gentium, que sistematiza y desarrolla lo que ya era el consenso de los teólogos sobre cuestiones clave como el Colegio Episcopal y la salvación de los que están fuera de la Iglesia visible por ignorancia no-culpable, no debería rechazarse, ni a título de herético ni de ambiguo ni de inútil. Porque no lo es. Lo que sí debería rechazarse como herejía es la novedosa distorsión de la posición más extrema de la escuela romana que los lefebvristas se han inventado para pretender que Lumen Gentium contradice Pastor Aeternus.
El tradicionalismo debe hacer un examen de conciencia. Para saber si ganamos o perdemos, hay que saber qué es lo que sostenemos. En el mundillo tradicionalista hay muchas posiciones que ni están ganando, ni van a ganar, ni deberían ganar. Sencillamente porque son disparates. ¿Habremos ganado cuando todos los fieles crean las teorías de la conspiración más malvadas y ridículas de Malachi Martin, y con base en ellas desprecien todo lo que la Iglesia ha hecho durante décadas? ¿Cuando se declaren nulas todas las canonizaciones desde 1958, 1965 o 1981? ¿Cuando se prohíba bajo excomunión la devoción a la Divina Misericordia? ¿Cuando se imponga universalmente y bajo excomunión el status quo ante litúrgico de 1962? ¿De 1955? ¿De 1910? ¿Cuando no sólo se revierta la reforma litúrgica, sino que se enseñe que casi todos los Obispos y sacerdotes del mundo han cometido cada día sacrilegio material por obedecer la ley de la Iglesia?
Hay que preguntarse primero qué es el verdadero tradicionalismo, y segundo qué debe ser, atendiendo al criterio de la doctrina segura. De la que muchos se apartan bajo la bandera del tradicionalismo.
Loretar
Excelente comentario, Loretar.
Un punto clave es distinguir entre Tradición y tradiciones. Suena obvio, pero de hecho se suelen confundir a menudo.
También es errónea la crítica que hace la SSPX sobre lo que dice Lumen Gentium sobre el poder de jurisdicción. Y también la crítica que hacen de Gaudium et spes sobre eso de que Cristo se unió en cierto sentido a todo hombre.
Sobre conspiracionismo, salió el otro día en Infovaticana algo al respecto:
https://marcotosatti.com/2026/09/12/ancora-sulla-mafia-di-san-galloe-bergoglio-al-di-la-dei-miti-americo-mascarucci/
Zuma
No es errónea, ni mucho menos, la crítica respecto de que Dios se unió en «cierta manera» a todo hombre. Empezando por el carácter ambiguo y poético de todo el texto de Gaudium et Spes.
Muy interesante. Sobre el asunto de San Galo nunca me ha interesado demasiado, yo pensaba en ciertas conspiraciones más estrafalarias de Satanás entronizado en el Vaticano, las pruebas siempre escurridizas de que Monseñor Fulano era masón, los dobles de Sor Lucía o de quien toque, los protestantes y comunistas infiltrados en todos los lugares…
Sin haber salido de los grupos «indultados», he escuchado en las tertulias de después de misa a gente por lo demás estupenda asegurar que Juan Pablo I tenía preparado un decreto para abrogar el Concilio (!) el día antes de que (por supuesto) lo asesinaran. Este pensamiento conspiracionista está muy arraigado en el mundillo. Y conspiraciones haberlas haylas, pero no podemos creernos cualquier cosa sin pruebas reales o porque lo jure cualquier giróvago ensotanado muy tradi y anticonciliar.
Loretar
A Zuma:
Dios dispuso que la segunda persona de la Trinidad asumiera una naturaleza humana para que por ese medio los hombres -potencialmente todos, en la medida en la que Cristo murió por todos- pudieran participar de la Divinidad en la gracia y la gloria. Lea Vd. el Catecismo del 92 (¡modernismo!), 460:
«El Verbo se encarnó para hacernos «partícipes de la naturaleza divina» (2 P 1, 4): «Porque tal es la razón por la que el Verbo se hizo hombre, y el Hijo de Dios, Hijo del hombre: Para que el hombre al entrar en comunión con el Verbo y al recibir así la filiación divina, se convirtiera en hijo de Dios» (S. Ireneo, haer., 3, 19, 1). «Porque el Hijo de Dios se hizo hombre para hacernos Dios» (S. Atanasio, Inc., 54, 3). «El Hijo Unigénito de Dios, queriendo hacernos participantes de su divinidad, asumió nuestra naturaleza, para que, habiéndose hecho hombre, hiciera dioses a los hombres» (Santo Tomás de A., opusc 57 in festo Corp. Chr., 1).«
¡San Ireneo, San Atanasio y Santo Tomás! ¡Vaya trío de modernistas! Gaudium et spes no tiene más intención que decir esto mismo, y si Vd. lo interpreta en otro sentido es problema suyo por no leer el Magisterio de la Iglesia según los cánones de la propia Iglesia. Sobre que Gaudium et spes sea ambiguo y poético, la ambigüedad no sé dónde está, y el Colegio Episcopal reunido en Concilio está en su derecho de ser o dejar de ser tan poético como le dé la gana (¿está prohibida la poesía?). Lo que no tiene es Vd. derecho a tratar con tan poco respeto el Magisterio de la Iglesia.
Loretar
Zuma:
Tolle, lege:
https://www.academia.edu/169882888/Sobre_tres_pasajes_de_la_Constituci%C3%B3n_pastoral_Gaudium_et_spes
Comprendo su postura, es coherente, pero no me parece correcta. Si por «verdadero tradicionalismo» esntendemos el «tradicionalismo» histórico (Jean Madiran, los Padres Calmel, Guérard des Lauriers, Barbara, De Nantes, Sáenz Arriaga, Mons. Lefebvre y de Castro Mayer, etc.), es decir, el que surgió durante el CVII y se fue estructurando paulatinamente a partir de fines de los 60′, el rasgo esencial del movimiento es el rechazo del concilio, ya sea total o parcialmente, por considerar que en él se había operado una ruptura insalvable con la Tradición y el magisterio preconciliar. Esta característica se hizo más acentuada todavía luego de la promulgación del novus ordo, cuya ruptura con la liturgia tradicional fue aún más evidente que con los textos conciliares. Si no hubiese existido una ruptura doctrinal en el concilio y una ruptura litúrgica con la reforma de Bugnini, el «tradicionalismo», a mi entender, sencillamente no existiría o, cuando menos, carecería de razón de ser, y se reduciría a una mera cuestión «estética» o bien respondería a la necesidad experimentada por algunos de poner mayor énfasis en determinadas temáticas, efectuando respecto al corpus conciliar y a las reformas de él derivadas ciertos matices de orden pastoral, pedagógico o espiritual…
Si entendemos por «verdadero tradicionalismo» eso, entonces yo llegaría a la conclusión de que no es posible salvar su sustancia, por ser errónea y contraria a la fe. Para empezar, es notorio que de esa lista la mayor parte murieron fuera de la Iglesia o bajo alguna censura. Sobre la causa de fondo, el problema está cuando dice Vd. «una ruptura insalvable con la Tradición y el magisterio preconciliar». ¿Cambio? Ciertamente. ¿Para mal? En muchas cosas. ¿Ruptura? En algunos puntos. Ahora bien, ¿insalvable? ¿Insalvable en qué sentido? ¿En el sentido de que la Iglesia ha contradicho en sus actos auténticos la sustancia dogmática de su doctrina? Eso no lo puedo conceder. No lo concedo a priori, porque contradice el dogma de la indefectibilidad de la Iglesia, y no lo concedo a posteriori, porque si se va punto por punto es posible probar que cada uno de los pretendidos puntos de ruptura no es realmente tal o al menos no toca al dogma. En casos importantes como lo que se refiere al Episcopado en Lumen Gentium, son más bien los tradicionalistas los que llevan cincuenta años engañándose respecto a la doctrina tradicional, que enseña lo mismo que LG: dos sujetos de autoridad suprema inadecuadamente distintos etc. etc.
Si entendemos por tradicionalismo estrechamente a estas corrientes que han terminado en su mayor parte fuera de la Iglesia, habría que pensar que se trata un fenómeno análogo al de los veterocalendaristas rusos: gente separada de la Iglesia por cambios que ciertamente fueron imprudentes, pero que terminaron en el cisma y cayendo en errores peores por apegarse obcecadamente a elementos accidentales de la vida eclesial. Elementos que quizás no debieron cambiarse y respecto a los que tenían una reivindicación legítima, pero que en última instancia no pueden valer más que la Iglesia de suerte que deba romperse por ello.
Pese a todo, creo que el tradicionalismo en comunión con Roma tiene mucho que aportar a la Iglesia universal. Los agravios que denuncian los tradicionalistas, incluso los radicales y cismáticos, tienen un fundamento en la realidad que no puede dejarse de lado. Tampoco pueden dejarse de lado los últimos 70 años de la Iglesia como si no hubieran ocurrido.
Loretar
Estimado Loretar: Le agradezco su respuesta. Estoy de acuerdo con usted acerca de la imposibilidad «a priori», puesto que, efectivamente, que la Iglesia contradiga su propia enseñanza es teológicamente insostenible. La dificultad, en cambio, surge con relación al «a posteriori». Obviamente, no puedo fundamentar acá mi respuesta, por falta de espacio, pero francamente no veo cómo se puede armonizar lo dicho en el concilio y en el magisterio post conciliar sobre el ecumenismo, las religiones no cristianas y la libertad religiosa con el magisterio tradicional. Usted me dirá tal vez que son textos deficientes por omitir aspectos de la doctrina, e incluso que incurren en cierta ambigüedad que los vuelve potencialmente explotables desde una óptica modernista, pero que, a pesar de todo, no contradicen formalmente verdades de fe dogmáticas. Yo le respondería, admitiendo esto pero sin concederlo que, incluso si así fuera -cosa que de suyo ya me parece una anomalía suficientemente grave-, que, fundándose en esos documentos conciliares (Unitatis redintegratio, Nostra aetate y Dignitatis humanae), han hecho su aparición en la Iglesia desde hace exactamente cuarenta años reuniones interreligiosas que se han vuelto habituales y que son promovidas por Roma, que constituyen claramente una falta contra el primer mandamiento al promover el indiferentismo religioso. Los últimos cuatro papas han efectuado varias reuniones de ese tenor, y han tenido discursos oficiales en donde las han reivindicado abiertamente. Es decir que son ellos, los legítimos intérpretes del concilio, quienes perpetran actos que están en ruptura con la Sagrada escritura y con el Magisterio preconciliar, alegando como fundamento teórico de sus actos, justamente, los documentos del concilio. ¿Qué se supone que debemos pensar al respecto? Por otro lado, tenemos declaraciones de los cardenales Wojtyla y Ratzinger admitiendo la existencia de ese quiebre doctrinal al que me refiero, el primero diciendo ante la Curia y Pablo VI, durante la prédica del retiro de Cuaresma de 1976, que en el concilio la Iglesia había redefinido su propia naturaleza, y el segundo admitiendo que ciertos textos conciliares constituyen un anti Syllabus. Entonces, yo soy el primero en coincidir con su negativa «a priori», pero luego, con el «a posteriori», contrariamente a lo que normalmente esperaría y desearía, surgen dificultades importantes, que provocan una perplejidad que no veo cómo podría resolverse de manera satisfactoria, tanto lógica como teológicamente, si suponemos que nos hallamos ante legítimas autoridades eclesiásticas…
Alesolap:
Sobre la libertad religiosa: https://www.infocatolica.com/blog/praeclara.php/2405120343-la-libertad-religiosa-segun-d-1
A Alesolap: son cuestiones demasiado complicadas como para tratarlas en específico en comentarios de blog. No se puede pedir ni una crítica ni una defensa exhaustiva.
Yo diría, para empezar, que hay que distinguir entre los juicios doctrinales del Magisterio auténtico en sentido estricto, y diversos actos del Romano Pontífice que pueden ser infelices. El Papa puede causar escándalo, pero para discutir sobre lo que enseña hay que ir a la letra estricta.
Para seguir, pondría en duda si alguno de los juicios doctrinales de esos documentos es realmente erróneo. En su contenido doctrinal estricto desarrollan ideas que ya estaban presentes en la teología: las semina Verbi, la teología natural, los sacramentos válidos de los cristianos separados, la acción del Espíritu Santo fuera de los límites de la Iglesia visible, etc. Sobre esos fundamentos, sí que es posible desarrollar en términos no relativistas el esfuerzo por la unidad cristiana y la cooperación para el bien común temporal con no católicos. Por lo que se refiere a DH, los artículos de Thomas Pink al respecto creo que demuestran que es posible presentar una interpretación ortodoxa.
Todo esto no significa que no haya una crisis en la Iglesia. Haberla la hay. Pero no creo que la clave para solucionarla sea el buscar en los documentos del Concilio errores que no creo que estén ahí. Al menos a nivel doctrinal, aunque se pueda estar en desacuerdo prudencialmente con algunas decisiones de los documentos y sobre todo de los Papas.
Loretar
Muchas gracias por su amable respuesta. Acabo de terminar de leer el artículo publicado en Infocatólica, cuyo enlace me transmitió en uno de sus mensajes. Es un serio trabajo de Néstor Martínez, alguien por quien tengo la más alta estima intelectual y humana. Lamentablemente, en este caso preciso, debo decir que no estoy de acuerdo con la interpretación que hace de Dignitatis Humanae, la cual me parece forzada y, para ser más preciso, un esfuerzo denodado -y ciertamente bien intencionado- por eximir a la declaración conciliar de oposición con el magisterio bimilenario y la práctica plurisecular de la Iglesia. Y que es, además, claramente contraria a la Sagrada Escritura, aspecto que no es abordado en el artículo ni en los comentarios, y que, por mi parte, considero indispensable para evaluar adecuadamente el documento. Leí igualmente la totalidad de los numerosos y extensos comentarios, en lo que fue un profundo y enriquecedor debate con el autor del artículo. Brevitatis causa, diré que mi postura es coincidente, a grandes rasgos -y con diversos matices, según el caso-, con la que sostienen los comentaristas Urbel, Feri del Carpio Marek y Luis.
Estimado profesor, yo no soy un conocer profundo en el tema. Sin embargo, sé que un monje de Le Barroux, dom Basil, escribió una conocida tesis doctoral en la que muestra, a pesar de lo que había sido su intuición primera, que no hay contradicción entre Dignitatis humanae y el Magisterio secular de la Iglesia. Y a la misma conclusión llegaron los dominicos de San Vicente Ferrer.
¿Ha podido usted acceder a esos escritos? ¿Cuál es su opinión?
Muchas gracias. Sí, estoy al tanto de su existencia, pero, lamentablemente no he tenido la ocasión de leerla…
Importante documento publicado hoy en el sitio oficial de la Santa Sede:
“Un camino de esperanza: sesenta años de diálogo y fraternidad interreligiosa a la luz de la declaración conciliar Nostra Aetate.”
57. Sesenta años después de la Declaración Nostra Aetate, la Iglesia católica contempla el camino recorrido con profunda gratitud. En seis décadas, este texto, breve pero audaz, ha transformado radicalmente el rostro de las relaciones interreligiosas. La Iglesia ha pasado de una actitud a menudo reservada o distante a un valiente camino de diálogo sincero, de encuentro respetuoso y de cooperación fraterna. Este legado constituye ya un patrimonio vivo e irrenunciable, que sigue interpelando a los creyentes de hoy y los compromete a continuar esta aventura humana y espiritual, tan vital para nuestro tiempo.
58. En un mundo a la vez profundamente interconectado y fragmentado, el mensaje de Nostra Aetate sigue siendo, por tanto, de gran actualidad. La fraternidad entre creyentes de diferentes tradiciones religiosas no es un simple ideal, sino una exigencia moral, espiritual y social. Ante los retos actuales -extremismos religiosos, migraciones globales, secularización, crisis ecológicas y sociales-, las religiones están llamadas a transformar el mundo y la sociedad para que se conviertan en expresiones fraternas de la voluntad de Dios. Esta tarea pasa necesariamente por una educación renovada en el diálogo, especialmente entre las generaciones más jóvenes, para superar los miedos y los prejuicios y arraigar una verdadera cultura del encuentro.
59. Al celebrar el 60 aniversario de la Declaración Nostra Aetate, la Iglesia reafirma con convicción su determinación de proseguir este exigente camino, a la escucha del Espíritu Santo, siempre activo en la historia de la humanidad y en las diversas culturas y religiones de los pueblos, en las que, según modalidades que solo Él conoce, enciende la llama de la sabiduría y dispensa sus múltiples dones. La Iglesia invita a todos a convertirse en «constructores de puentes, no de muros», artesanos de la paz y de la fraternidad, capaces de acoger al otro en su diferencia, de reconocer sus riquezas espirituales y de colaborar en la construcción de una sociedad más justa y más humana. Tal y como deseó el Papa León XIV: «El testimonio de nuestra fraternidad, que espero podamos mostrar con gestos eficaces, contribuirá sin duda a edificar un mundo más pacífico, tal y como desean en lo más profundo de su corazón todos los hombres y mujeres de buena voluntad».
https://www.vatican.va/roman_curia/congregations/cfaith/documents/rc_ddf_doc_20260916_nota-cammino-speranza_sp.html#_ftn1
Recordemos que el 27 de octubre próximo se cumplirán cuarenta años del primer encuentro interreligioso por la paz mundial, celebrado en Asís, y convocado por Juan Pablo II. Hago una pregunta sincera, sin ánimo de provocación ni deseo de sembrar discordia: ¿les parece normal el rumbo «sinodal», «ecuménico» e «interreligioso» adoptado por la Santa Sede? De lo único que se habla últimamente es de paz, diálogo, tender puentes, fomentar la cultura del encuentro, cuidar la casa común, efectuar una conversión ecológica, edificar una sociedad justa y solidaria, favorecer la fraternidad universal, etc. Me pregunto: ¿dónde han quedado las nociones de pecado, gracia, condenación, salvación, cielo, infierno, arrepentimiento, muerte, juicio particular y universal, Parusía, visión beatífica, etc? ¿No les hace ruido el enfoque promovido actualmente por el Vaticano, de sesgo, a mi entender, claramente naturalista, y favorecedor del indiferentismo religioso y de una cultura religiosa fundada en valores humanistas que bien podría reivindicar la masonería?
Ante todo, que la libertad religiosa en Dignitatis Humanae está restringida a religiones monoteístas es claro a partir de su comienzo:
«puesto que la libertad religiosa que exigen los hombres para el cumplimiento de su obligación de rendir culto a Dios, se refiere a la inmunidad de coacción en la sociedad civil,»
Dice «rendir culto a Dios», no a «divinidades». Por lo que la cuestión queda restringida a religiones monoteístas, que son las únicas que pueden afirmar que en ellas se rinde culto a Dios.
Dicho esto, señalo el error básico en la posición de un comentarista al artículo de Néstor Martínez con el que Alesolap concuerda, Feri del Carpio Marek. Esa posición está resumida en su afirmación «No existe el derecho, basado en la dinidad humana, a abrazar y practicar una religión falsa.»
La clave es que el derecho se basa no sólo en la dignidad de la persona humana, por la cual ésta tiene el deber de glorificar a Dios, darle gracias, y pedirle su ayuda cada día de su vida (Rom 1,21 y Mt 6,9-13), sino también en las limitaciones cognitivas y epistémicas de las personas concretas por las que a muchas les resulta difícil identificar los medios de la Revelación divina y así conocer la forma en que Dios quiere que nos relacionemos con Él. En esa situación histórica de cada persona concreta, el deber ante Dios -y el consecuente derecho ante la sociedad- fundado en la dignidad de la persona tiene primacía sobre el deficiente estado epistémico fundado en las limitaciones de esa misma persona. (Llamo «estado epistémico» de una persona el conjunto de proposiciones que sostiene como verdaderas junto con el grado de certeza asociado.)
Planteemos un caso hipotético pero perfectamente factible: supongamos que un grupo de armenios en 1915 se salva del genocidio tomando un barco en el que llegan a las costas de un país con Estado católico, que esos armenios son, como la mayoría de los armenios, miembros de la Iglesia apostólica armenia (miafisitas), y que entre ellos hay un sacerdote de esa Iglesia. ¿Cuál sería la actitud correcta del Estado católico del país al que llegaron?
A. Permitirles celebrar la Divina Liturgia en su rito sin plantearles exigencias.
B. Exigirles que se unan formalmente a la Iglesia Católica antes de permitirles celebrar la Divina Liturgia en su rito, ahora modificado con la mención del Papa (que es el rito de los armenios católicos). En otras palabras, hasta que se den cuenta de que la Iglesia Católica es la verdadera y entren en ella, nada de Divina Liturgia ni oraciones en común! O celebran como parte de la Iglesia Católica o no celebran nada! Y si no les gusta que se vuelvan con los turcos!
Notablemente la actitud B implica que en un Estado católico la SSPX no podría realizar ninguna actividad, ni de enseñanza ni de culto.
«¿No les hace ruido el enfoque promovido actualmente por el Vaticano, de sesgo, a mi entender, claramente naturalista, y favorecedor del indiferentismo religioso y de una cultura religiosa fundada en valores humanistas que bien podría reivindicar la masonería?»
Sí, así como a Pablo le «hizo ruido» la actitud que Pedro adoptó en Antioquía de no comer con cristianos de origen gentil a partir de la llegada de cristianos de origen judío de la Iglesia de Jerusalén presidida por Santiago (Gal 2,11-14). Pero así como ese «ruido» no llevó a Pablo a romper la comunión con Pedro, tampoco debe llevarnos a nosotros a romper la comunión con su sucesor.
Parece no haber tenido en cuenta que las objeciones de esos comentaristas fueron respondidas por Néstor Martínez ahí mismo…
«No existe el derecho, basado en la dignidad humana, a abrazar y practicar una religión falsa».
Ocurre que es absurdo decir que DH dice eso. Es la misma crítica absurda que hace Mons. Schneider. El derecho que DH defiende se refiere a la inmunidad de coacción, no a abrazar y practicar una religión falsa.
Alesolap: Haría bien en leer el artículo sobre Gaudium et spes enlazado más arriba, en respuesta a Zuma, pues responde también a una crítica injustificada que usted mismo hizo en este mismo blog.