Et tu quoque? Reflexiones sobre un teólogo archifamoso con sospechas fundadas de posible modernismo

por Eck

Amicus Plato, sed magis amica veritas. Aristóteles

“Amigo es Platón pero más amiga es la verdad” solía decir el gran Aristóteles cuando le preguntaban por qué se apartaba de las opiniones filosóficas de su maestro. Más amiga es la verdad, podemos decir en este artículo cuando debamos exponer los errores ocultos de un amigo, de un maestro, de un teólogo de renombre, de una persona con tal fama de santidad. Pero más amiga es la verdad y a ella nos debemos al ver como esta persona admirada cae de lleno en las condenas contra el modernismo, en un modernismo tan solapado que lleva años y décadas sin mostrarse a la luz, es más, es celebrado sorpresivamente por todo lo alto por aquellos que se dicen sus mayores detractores.

No obstante, hemos de definir someramente los rasgos principales de lo que podemos llamar el sospechoso filomodernista modelo, ya que sus opiniones son, en apariencia, totalmente católicas. No difunde, pues, directamente herejías ni proclama abiertamente los errores sino que, a cencerros tapados, crea una atmósfera favorable a su recepción y corrosiva a la conservación de la pureza de la fe. Estos rasgos son los siguientes:

-Uso positivo y laudativo de autores poco fiables o condenados.

-Condena de iglesias locales u otras autoridades de algunas de sus tesis.

-Resistencia a denunciar cismas o ambigüedad respecto a sus sotenedores.

-Afirmaciones piis auribus offensivae

Como veremos, nuestro autor los cumple plenamente e, incluso, podríamos añadir un quinto: el uso entusiasta por parte de algunos de los enemigos de la Sede Romana de su teología. Por lo tanto, es un deber el desenmascararlo ante la opinión pública, advertir de sus ocultos errores y combatirlo en su raíz.

Pega pero escucha

Levantémosle, pues, la capucha, mostremos su corpulenta figura a la luz y dejemos hablar a los textos mudos para que resuenen por el mundo con los mugidos de su escándalo. Como en una buena novela policiaca que, como vio tan bien Chesterton, es siempre metafísica, nuestro asesino es el más inesperado, el más increible, el más insospechado. Quién lo iba a decir, quién lo iba a pensar. Se trata de Santo Tomás de Aquino, nuestro filomodernista preferido. Antes de fulminarme con un rayo de santa ira, condenarme como un dominico de parodia inquisitorial o mandarme al infierno, relee lo que he escrito y piensa si hasta que he tocado al idolillo no ibas dándome la razón, asintiendo, y ahora te digo, como Temístocles al general espartano: pega pero escucha. Quizás no es del todo cierta la historia que no han contado, la descrita en los resecos manuales; quizás nuestros conceptos, como el de modernismo, no son tan fuertes como creemos sino muchas veces un cajón de sastre donde metemos lo que no nos gusta. Quizás esas falsas creencias y tan creidos dogmas son los que nos impiden atacar radicalmente los males de la Iglesia.

Elenco de pruebas de un filomodernista modelo

-Uso de autores poco fiables o condenados.

La recepción de la obra completa de Aristoteles y sus comentadores arábigos causó una conmoción en una teólogia latina en plena ebullición por la primera escolástica. Frente a la síntesis agustiniana del platonismo, el averroismo y el aristotelismo subvertía los cimientos de la Fe cristiana. Era el modernismo del siglo XIII. Viendo el peligro que para la fe suponía, se prohibió el estudio y enseñanza del Peripatético. Así el Sínodo de Paris en 1210:

“Que no se lean los libros de Aristoteles sobre filosofía natural ni sus comentarios en París públicamente o en secreto, y esto lo prohibimos bajo pena de excomunión.” (DENIFLE- H., CHATELAIN, A., Chartularium Universitatis Parisiensis, vol. I, nº11, Delalain, París, 1889, p. 70.)

y el Papa Gregorio IX, aunque dio un permiso temporal a una comisión para expurgarlo

Estas cosas mandamos (…) que no se usen en Paris de aquellos libros naturales, que habían sido prohibidos por causa cierta en el concilio provincial, hasta que fueran examinados y purgados de todo error y sospecha. (Gregorio IX, bula Parens scientiarum, abril de 1231)

¿Que hizo el amigo Tomás? ¿Obedecer las condenas papales y jerárquicas?¿Centrarse en otros autores menos sospechosos, no condenados y más ortodoxos? No, al revés, comentó toda la obra aristotélica, la asumió como andamiaje de su teología y usó numerosísimas veces de su comentador, Averroes, padre de graves errores. Todo lo contrario a lo que debe hacer un fiel ortodoxo.

-Condena de iglesias locales u otras autoridades

Frente al cuento que nos han contado de un Santo Tomás triunfador en vida y en muerte, su teología fue duramente contestada en su época, tanto por los tradicionalistas como por la escuela rival franciscana, e, incluso, no aceptada en su totalidad por los dominicos. Y lo que menos se dice es que fuera condenada por obispos y sínodos.

Así en 1277 el arzobispo Tempier condenó solemnemente las siguientes tesis tomistas:

  • 1ª) Sobre la unidad del mundo: Nº 34 y 77;
  • 2ª) Sobre el principio de individualización: Nº 27, 81, 96, 97 y 191;
  • 3ª) Sobre la localización de las substancias separadas y su relación con el mundo fisico: Nº 69, 218 y 219.
  • 4ª) Sobre la excelencia del alma en las operaciones que se realizan con cierta dependencia del cuerpo: Nª. 124 y 187.
  • 5ª) Teorías en torno a un cierto determinismo en los actos por los que la voluntad ejecuta sus operaciones: Nº. 129, 163 y 172. (ver: DE ANDRES, Teodoro, “Un problema de hoy, hace stecientos años. Entorno a los acontecimientos del Paris de 1277”, Cuadernos salmantinos de filosofía; Nº 4, 1977, pg. 6 y 7; los artículos condenados se pueden ver en DENIFLE- H., CHATELAIN, A., Chartularium Universitatis Parisiensis, t. I, nº11, Delalain, París, 1889, p. 544-555).

En el año 1286 el arzobispo de Canterbury, Juan Peckham, condenó las tesis tomistas sobre la unidad de forma. El arzobispo franciscano la veía como contrarias a S. Agustín, de presuntuosa novedad, de sospechoso origen y fuente de muchos errores heréticos y, por ende, las anatematizó. El caso descrito se encuentra en la siguiente monografía: (A. CALLUS O.P., Daniel; The condemnation of St. Thomas at Oxford, de. Newman, 1946.)

La anulación de la condena de Tempier se debe a un decreto del arzobispo Esteban de Bourret: cfr.H. DENIFLE-AEM. CHATELAIN, Chartularium Vniversitatis Parisiensis, t. II, sectio prior, p. 281, y los Papas han elogiado su doctrina hasta hoy. Muy bien, excelente pero ¿Acaso no pasó lo mismo con Rosmini, condenado en 1849, levantada por Pio IX en 1854, vuelto a condenar por León XIII en 1887 y levantada en 2001 con gran escándalo de muchos? ¿Qué hubieran dicho en 1325?

-Resistencia a denunciar cismas o ambigüedad respecto a sus sostenedores.

Es conocido el amor, puede que insano, del Aquinate por los Padres Griegos. Siempre se cuenta la frase de que cambiaría todo París por un comentario de S. Juan Crisóstomo… Quizás por esto, siempre trata muy deferentemente a los cismáticos griegos, a los focianos, sin casi advertir de sus errores y herejías, o excusándolos por diferencias idiomáticas como lo hace en su opúsculo, no titulado por él, Contra errores graecorum.. Un hecho sorprendente del Aquinate es el uso sistemático de un autor cismático, Teofilacto de Ócrida, príncipe de los comentadores evangélicos bizantinos. Le usa nada menos que ¡1017 veces! casi a la misma altura que San Jerónimo, con 1074 veces…(CONTICELLO, Carmelo G., Théophylacte de Bulgarie, source de Thomas d´Aquin(Catena Aurea in Ioannem)”, Orientalia Lovaniensia Analecta, Lovaina-Paris-Dudlet) nº 137, 2004, pg. 64). Y como perla, Santo Tomás fue alabado hasta las alturas por el patriarca cismático Genadio II (+1468), discípulo dilecto del que descarriló la Unión de Florencia, Marcos de Éfeso, y palamita confeso. Así, en una apostilla a su queridísimo compendio de Santo Tomás puso:

Si tan solo, excelentísimo Tomás, no hubieras nacido en Occidente, entonces no te habrías visto obligado a justificar los errores de esa Iglesia (…) Entonces habrías sido tan infalible en materia teológica como lo eres en este tratado de ética. (https://journal.orthodoxwestblogs.com/2019/01/10/aquinas-in-the-orthodox-tradition/)

Sobran las palabras ¿Qué diriamos si un luterano hablase así de un teólogo del sg. XX….?

-Afirmaciones piis auribus offensivae

En estos tiempos tucheros, donde se lapida al cardenal pornógrafo y se le llama blasfemo por haberse opuesto al titulo de Corredentora y de Mediadora de la Santísima Virgen, ¿qué deberíamos decir de aquellos que se opusieron a la Inmaculada Concepción? Anatema y hoguera. El primero a considerar es Juan Duns Scoto, padre de los herejes modernistas…ejem, ejem, defendió a la Inmaculada. Quienes la negaron fue San Bernardo y… Santo Tomás. Tan escandalosas eran las afirmaciones que hasta suscitó la censura, como en la edición castellana del Compendio de Teología, traducción de Carbonero y Sol, que elimina directamente el cp. 224 sobre la santificación de la Virgen y le añade un comentario donde se afirma que se alteró y se corrompió la doctrina del Aquinate (!ja¡, cuando es al revés, encaja como un guante en la física aristotélica de las tres fases de animación del hombre y dio lugar a la polémica de la embriología sagrada) aunque no sabemos por quien… Con tal de no admitir que su ídolo tenía un fallo, todo vale.

Si sólo fuera ese pasaje pero es que el santo niega la Inmaculada Concepción en: Scriptum super Sententias, III, dist. 3, quaest. 1, art. 1 y 2 y en la Summa Theologiae, pars. III, quaest. 27, art. 2, ad. 2-4. Ya sabemos de donde tomaron ejemplo en Doctrina de la Fe…

Coda: San Pio X y condena implícita de una doctrina de Santo Tomás en la Pascendi

En la Pascendi, nº 5, se encuentra el siguiente pasaje donde condena el origen de la religión entre los modernistas:

Por esta razón, siendo Dios el objeto de la religión, síguese de lo expuesto que la fe, principio y fundamento de toda religión, reside en un sentimiento íntimo engendrado por la indigencia de lo divino. Por otra parte, como esa indigencia de lo divino no se siente sino en conjuntos determinados y favorables, no puede pertenecer de suyo a la esfera de la conciencia; al principio yace sepultada bajo la conciencia, o, para emplear un vocablo tomado de la filosofía moderna, en la subconsciencia, donde también su raíz permanece escondida e inaccesible. (San Pio X, Pascendi, 5.)

Compárese con lo afirmado por Santo Tomás sobre si es de ley natural el sacrificio a Dios y véase las coincidencia de raíz si las hay:

La razón natural dicta al hombre supeditarse a algo Superior, por las limitaciones que en sí mismo siente (in se ipso sentit), en las cuales necesita (indiget) ser ayudado y salvado por Algo Superior. Y esto, sea lo que fuere, llamamos Dios. (Sto Tomas, SummaTheologiae. 2ª2ª, 85, 1º )

Conclusión

Juzgue el lector si el Ángel de las Escuelas no puede ser acusado de filomodernista avant-la-lettre. El problema no esta en el santo Doctor ni en las herejías modernas sino en la construcción de ese concepto omniabarcante del modernismo donde cabe de todo, sobre todo lo que no nos gusta, en la erección de ídolos, cuyas palabras son oráculos divinos en contra de su propio pensamiento y en los problemas actuales que han de ser respondidos hic et nunc. Con ello perdemos el remedio a la grave crisis actual de la Iglesia al construir y combatir gigantes de molinos de viento en vez de los problemas reales y presentes. Perdemos la verdadera grandeza de los Padres, de sus ejemplos provechosos y hasta de sus consejos al convertirlos en conjuros supersticiosos y fórmulas mágicas.

Pero esto veremos en el siguiente artículo.

10 comentarios en “Et tu quoque? Reflexiones sobre un teólogo archifamoso con sospechas fundadas de posible modernismo

  1. Avatar de Frater Abelardus Frater Abelardus

    A propósito de este interesantísimo artículo de Eck, sólo diré una obviedad:

    Cuando ocurrió el Concilio de Trento, ya había más de mil años de Tradición en la Iglesia.

    Fraternalmente.

  2. Avatar de Desconocido Anónimo

    Cierto que se abusa bastante de la calificación de «modernista». El modernismo es algo muy serio. En todo caso, lo que sí abunda son posiciones más o menos afines con el mismo, al menos en algún punto. Dicho lo cual, observo lo siguiente.

    1) La negación por parte de Santo Tomás de la inmaculada concepción de la Virgen no se debe a su doctrina de la animación racional retardada. Y en esto Santo Tomás siguió la tradición teológica, por más que fuera errada. Y tuvo en cuenta la costumbre de la Iglesia Romana: «Romana Ecclesia et plurimae aliae, considerantes conceptionem virginis in originali peccato fuisse, festum conceptionis non celebrant» (Quod., VI, q. 5, a. 1, c.).

    2) Lo de la Coda y la condena implícita es una soberana estupidez. Basta leer el tratado de fide de la Summa Theologiae para percatarse. La Pascendi se refiere a la fe.

    3) Por lo demás, bien puesto está el título de su obra «Contra errores Graecorum«. Basta leerla.

    4) Santo Tomás sometió toda su obra a la Iglesia en el momento de su muerte. Y no consta que haya desobedecido en algo a la misma. A algún «tradi» se le olvida la gran importancia que el Aquinate daba a la obediencia, no sólo teóricamente.

    Augustinus

    1. Augustinus, con respecto al «Contra errores graecorum», como bien dice Eck, el título no se lo puso Santo Tomás, pero lo más intersante de todo es que para el Aquinate, según lo explica en el prólogo, los «errores» de los griegos no son tales puesto que se trata de términos mal traducidos. En todo caso, se trata de errores de traducción del grego al latín, y de allí viene la confusión.

  3. Avatar de Desconocido Anónimo

    Polémico y acertado como siempre. Mal que pese a algunos, hay más de una forma de hacer teología y la teología siempre es un reflejo más o menos aproximado de la Verdad, pero un pobre reflejo en comparación con la inefable Verdad de Dios. El mismo Santo Tomás después de su visión beatífica quiso quemar todo lo que había cambiado.

    En fin, que debemos tener espíritu generoso. No somos los centinelas feroces de ninguna ortodoxia que cadai conculcamos con nuestros pecados. Debemos ser humildes siervos de esa ortodoxia más que San Pedro cortando orejas, niños escuchando al Maestro.

    Todo ello son perjuicio de no ser ingenuos ni dejarnos colar gato por libre.

  4. Avatar de Desconocido Anónimo

    El problema, Eck, es que en las personas se distingue la capadidad de memoria del raciocinio. Alguien de raciocinio mediano o bajo puede memorizar gran cantidad de información, aprobar exámenes, y titularse en teología o filosofía. Estos son los peores, pentium 4 con 1 tera de memoria, pues son capaces de citar pero no de conectar.

  5. Avatar de Desconocido Anónimo

    Estimado, me parece que los teologos del Medioevo que se opusieron a la Inmaculada Concepción de Nuestra Señora, no fue porque no fueran devotísimos hijos suyos, sino mas bien que no podian entender cómo encajaba la IC en la caida del pecado original. Creo que despues de los debates teológicos lo comprendieron y la Inmaculada Concepción pasó a ser parte integral de la vida católica.

    En el caso actual de aquellos que se oponen al privilegio de la Corredención Mariana no son devotos de Nuestra Señora, sino que buscan la union con los protestantes, los judios, los musulmanes y los ateos y quieren su beneplácito. Buscan la destrucción de la Iglesia no su edificación.

    En el primer caso el debate era para buscar la verdad.

    En el segundo caso, los opositores a la Corredencion buscan la confusion, no les importa el error y menos la inmoralidad.

    1. Ya responderá Eck a este mensaje, pero yo, como administrador del blog, no puedo menos que expresar mi asombro ante las barbaridades que mucha gente piensa y dice sin más fundamento que una religiosidad que se acerca mucho más al fanatismo que a la fe verdadera.
      De errores históricos -que los Medievales, después de los debates teológicos, comprendieron la Inmaculada Concepción: no comprendieron nada- hasta las escandalosas afirmaciones acerca de la rectitud de intención de quienes son cautos con respecto a la Corredención Mariana, como si supieran qué es lo que ocurre en el interior del corazón de esas personas.
      Si fanáticos de este calibre hubisen vivido en la época de Santo Tomás, que se opuso claramente a la Inmaculada Concepción, a no dudar que lo habrían acusado también de «buscan la union con los protestantes, los judios, los musulmanes y los ateos».

  6. Avatar de Desconocido Anónimo

    Si me atreviera a poner sólo un pero a este escrito tan brillante sería para mencionar que la exégesis más acertada de la doctrina inmaculista tomasiana es la del P. Mariano Spada. Pero entiendo que el ejemplo es correcto en cuanto a los malabarismos que durante siglos tuvieron que hacer los tomistas.

    Francisco J. Delgado

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