El Papa y el Anticristo

Cinco días después de que Wanderer publicara «La torre y el katejón», Peter Thiel dio a conocer en First Things el siguiente ensayo sobre Benedicto XVI y el Anticristo. La sucesión resulta, cuando menos, llamativa. ¿Habrá Thiel visitado esta bitácora?
Más allá de la coincidencia, el texto merece atención por la densidad y pertinencia con que reconstruye la teología de la historia de Joseph Ratzinger a partir de su estudio sobre san Buenaventura, y por la agudeza de su crítica a Hans Küng y al ideal de una paz universal desligada del juicio y del fin.
Es necesario señalar algo importante: Thiel deja aquí en suspenso su propia interpretación escatológica. Antes prefiere demostrar la profundidad de su lectura y, sobre todo, la urgencia de volver a hablar de estas cuestiones. Esa urgencia constituye, en definitiva, la justificación de su empresa, pues si el tiempo es breve y la hora avanzada, incluso un empresario protestante puede sentirse autorizado a hablar del Anticristo en Roma.

Raniero da Fiore

por Peter Thiel y Sam Wolfe

Hace poco di una conferencia en Roma sobre el tema del Anticristo. El Anticristo me interesa por varias razones, sobre todo porque nadie más habla de él —lo cual, durante la mayor parte de la historia del cristianismo, habría parecido una clara señal de su inminente llegada (2 Pedro 3:3-4). Esperaba que la Iglesia ignorara mis charlas. No soy católico, no estaba hablando en público y el tema me parecía estar muy, muy fuera de la «ventana de Overton».

Mis expectativas no se cumplieron. La multitud de paparazzi que se agolpaba fuera del recinto de la conferencia (teóricamente secreto) sugería que mis charlas quizá no fueran tan privadas como yo esperaba. Tras la primera de ellas, mi equipo me informó de que la prensa italiana estaba mostrando un interés considerable. Un sacerdote que no había asistido a la conferencia se preguntó públicamente si no debería ser quemado en la hoguera por herejía (aunque se tratara de una «herejía política contra el consenso liberal») [Se refiere al padre Paolo Benanti, sacerdote franciscano y teólogo, asesor del Vaticano en temas de IA].

Digo esto no como un ejercicio de autoengrandecimiento o autocompasión, sino porque me hizo sentir una mayor simpatía por el papa Benedicto XVI. Permítanme explicarlo. No vine a Roma para intentar ser más católico que el Papa, pero sí esperaba, incluso como protestante, ser más católico que el católico medio. Para superar ese listón, como expliqué en mis conferencias, basta con escuchar al Papa Benedicto no solo cuando hablaba ex cathedra, sino también cuando hablaba sotto voce. Se le oirá susurrar, y luego gritar: «El mundo se está acabando».

Benedicto creía que estaba viviendo en el fin de los tiempos. Esta afirmación nos sorprende, porque Benedicto optó por no hablar abiertamente sobre este tema hasta los últimos años de su vida, momento en el que ya había renunciado al papado, sus aliados habían sido expulsados de la cúpula del Vaticano y casi nadie le escuchaba. Nunca sabremos por qué esperó. Quizá temiera poner en peligro su autoridad, que se basaba en su brillantez académica, y nada suena menos respetable desde el punto de vista académico que predicar el fin del mundo. Siendo más generosos, es posible que Benedicto creyera que sus predicciones apocalípticas se convertirían en profecías autocumplidas, perturbando a su rebaño y alejándolo de la Iglesia.

Irónicamente, un debate honesto sobre nuestro momento apocalíptico habría tenido una gran resonancia entre los jóvenes. Ellos comprenden y temen los peligros existenciales del cambio climático, la inteligencia artificial, el colapso demográfico y las armas nucleares. Benedicto podría haber enseñado a los jóvenes las particularidades del apocalipsis bíblico, incluida la paz y la seguridad totalitarias que lo preceden. Un debate así habría revelado motivos de esperanza, mientras buscamos el valor para «no alarmarnos» (Mateo 24:6). No se puede imaginar a nadie más cualificado que Benedicto para dirigir una conversación así. Ahora tendremos que arreglárnoslas sin él.

No me corresponde a mí decirle a la Iglesia qué hora es. Benedicto ya lo hizo, como intenta mostrar este ensayo, que escribí junto con mi amigo Sam Wolfe. Mi humilde esperanza es que otros puedan tener éxito donde Benedicto fracasó, al responder a la pregunta: ante la hora de la oscuridad, ¿cómo podemos recuperar la fe en el futuro?

La escatología cautivó al joven Joseph Ratzinger. A veces, la autobiografía se disfraza de biografía; esta es una regla que hay que tener en cuenta al leer la obra de Ratzinger de 1957, La teología de la historia en san Buenaventura (su Habilitationsschrift, que le permitió acceder a un puesto de catedrático en el sistema universitario alemán). Escribió que «la teología de la historia de Buenaventura supone un esfuerzo por alcanzar una comprensión adecuada de la escatología… [L]a teología de la historia no constituye un ámbito aislado del pensamiento de Buenaventura. Al contrario, está relacionada con las decisiones filosóficas y teológicas fundamentales que sentaron las bases de su participación en las encarnizadas controversias de las décadas de 1260 y 1270». Ratzinger profundizó en estas «controversias» porque consideraba que «no sería difícil extraer aplicaciones para el presente», incluso siete siglos después. «Precisamente en este momento», añadió, «la teología tiene todas las razones para mantenerse en contacto con su propia historia». Optó por no identificar esas aplicaciones ni esas razones, porque «la tarea del historiador es presentar sus hallazgos y nada más que sus hallazgos… En ocasiones, esta limitación me ha inquietado».

Fueran cuales fueran sus limitaciones, la exposición de Ratzinger sobre Buenaventura consolidó su genio. Traduce la densidad medieval de Buenaventura para la mente moderna. A medida que avanza, Ratzinger parece estar a punto de zanjar cuestiones que la Iglesia ha descuidado durante siglos, cuestiones que llegan hasta el misterioso núcleo del cristianismo. En este núcleo se encuentra el problema al que Ratzinger dedicó la sección final de su tratado: ¿Cómo y cuándo acabará el mundo?

Las profecías apocalípticas del abad Joaquín de Fiore, del siglo XII, fracturaron a la Iglesia. Joachim declaró que la historia era un espejo del Dios trinitario, y que el Anticristo —el tirano mundial definitivo— inauguraría pronto la tercera era. (Sus seguidores concretaron el año en 1260.) Predijo que este Anticristo se convertiría en papa. Al refutar a los joaquinistas, Buenaventura se opuso a su certeza sobre el día y la hora de la llegada del Anticristo. Pero Buenaventura también se resistió a la tentación opuesta: la humildad epistémica de su rival aristotélico Tomás de Aquino, para quien «no puede determinarse ningún período, ya sea largo o corto, en el que deba esperarse el fin del mundo», y en cuya enseñanza, según Ratzinger, «la conciencia escatológica pasa a un segundo plano».

Buenaventura fue más allá al denunciar el aristotelismo averroísta, una fuente significativa para la recuperación de Aristóteles en Occidente, que enseñaba la eternidad del mundo, la necesidad del destino y la unidad del intelecto. Buenaventura calificó estas tres doctrinas como el «666» de Apocalipsis 13, 18, y Ratzinger observa que es la primera de estas doctrinas —la noción de que el tiempo continúa para siempre y la historia nunca llega a su fin— la que Buenaventura consideraba «como la herejía primordial y la esencia misma del monstruo apocalíptico».

En este gran debate, Ratzinger se puso del lado de Buenaventura: el desconocimiento del día y la hora exactos del regreso del Señor no es excusa para la falta de curiosidad. Pero en cuanto a las implicaciones para el siglo XX y más allá, Ratzinger guardó silencio. Explica el motivo en una nota al pie que cita a su director de tesis, Gottlieb Söhngen:

«En el caso de Buenaventura, vemos lo difícil que resulta establecer los límites adecuados a las imágenes [apocalípticas]. Las imágenes apocalípticas son como un torrente de agua que se desborda y es difícil de contener. Y, a pesar de todos los esfuerzos por suavizar el imaginario, predomina el tono apocalíptico. ¡Ni siquiera un Mozart puede hacer que una trompeta deje de sonar como una trompeta!».

En otras palabras, cuidado con difundir rumores sobre el apocalipsis. Si Ratzinger llegara alguna vez a dar el salto de la escatología académica a la política terrenal y su papel en el fin del mundo, lo haría con cautela —con tanta cautela que, incluso al abordar el tema, citó a su director de tesis, quien a su vez se refería a otro teólogo.

La filosofía puede parecer irremediablemente alejada del conocimiento político y científico. Ratzinger pensaba lo contrario. Entendía la filosofía y la teología como medios complementarios para comprender a Dios y el todo, incluidas la política y la ciencia. Con esta perspectiva, en 1969 Ratzinger enumeró en la radio varias «crisis» que asediaban a la Iglesia. La erosión positivista de «la cuestión sobre la existencia de Dios» catalizó la «crisis del presente», «la crisis de nuestro concepto de la realidad», la «crisis general del pensamiento» y «la crisis del modernismo». Estas crisis de la mente y el alma, predijo, pronto diezmarían a la Iglesia:

De la crisis actual surgirá la Iglesia del mañana: una Iglesia que habrá perdido mucho. Se reducirá y tendrá que empezar de nuevo, prácticamente desde cero… La Iglesia será una Iglesia más espiritual, que no se arrogue ningún mandato político.

¿Supondría un retorno a la Iglesia primitiva, contemplativa y políticamente abstemia, un retorno a las expectativas milenaristas, o incluso su cumplimiento? Tanto Joaquín como Buenaventura así lo creían y profetizaron el repliegue de la Iglesia hacia la contemplación en sus últimos días. Sin embargo, al igual que había hecho en su Habilitationsschrift, Ratzinger dejó en manos de otros el juicio sobre hasta qué punto se tomaba en serio esta posibilidad. Su libro de 1977, Escatología, comienza señalando otra «crisis» (la «crisis emergente de la civilización europea») y reafirma la escatología ortodoxa tradicional, incluida la llegada final de un Anticristo anunciado por signos identificables. Pero Escatología aborda los asuntos terrenales poco más que La teología de la historia en san Buenaventura. Critica el optimismo de la teología de la liberación, pero por lo demás se abstiene de hacer comentarios políticos.

Once años más tarde, un público de Manhattan fue testigo de un Ratzinger menos reservado. Llevado a Nueva York por el editor fundador de First Things, Richard John Neuhaus, para impartir la Conferencia Erasmus de 1988, comenzó su discurso, «La interpretación bíblica en crisis», haciendo sonar la trompeta: «En la Historia del Anticristo de Vladimir Soloviev, el enemigo escatológico del Redentor se ganaba la confianza de los creyentes […] por el hecho de que había obtenido su doctorado en teología en Tubinga y había escrito una obra exegética reconocida como pionera en el campo». A continuación, Ratzinger pasó a criticar a los exégetas Martin Dibelius y Rudolf Bultmann. Si Ratzinger esperaba que el público relacionara la crisis de la interpretación bíblica con una crisis apocalíptica de alcance histórico-mundial que se vislumbraba en el horizonte, y que, de ese modo, entendiera a Dibelius y Bultmann como agentes del Anticristo, tendrían que realizar ellos mismos esa ardua tarea. Ratzinger dejó caer otra pista: en la visión reductivamente histórica de Jesús que proponen Dibelius y Bultmann, «todos los elementos apocalípticos, sacramentales y místicos deben ser eliminados».

Cuando Benedicto se convirtió en papa, el público al que iban dirigidos sus guiños y alusiones se amplió de los cardenales y los teólogos eruditos al mundo entero. Benedicto llevó al Anticristo a los titulares de los periódicos cuando pidió al cardenal Giacomo Biffi que impartiera las meditaciones de Cuaresma de 2007 a los dirigentes del Vaticano. Biffi tenía la costumbre de mencionar al Anticristo durante su mandato como arzobispo de Bolonia, y accedió a dar una charla privada sobre la descripción que Soloviev hace del Anticristo. El elogio de Benedicto resulta intrigante:

«Usted [Biffi] nos ha ofrecido un diagnóstico muy agudo y preciso de nuestra situación actual, y nos ha mostrado especialmente cómo, detrás de tantos fenómenos de nuestro tiempo que parecen estar muy alejados de la religión y de Cristo, hay una pregunta, una expectativa, un deseo».

Más adelante ese mismo año, Benedicto volvió a expresar de forma indirecta algunas reflexiones sobre el Anticristo en su encíclica Spe Salvi («Salvados por la esperanza»). En esta ocasión, citó unas palabras inusualmente apocalípticas de Immanuel Kant: «Si el cristianismo dejara algún día de ser digno de amor… entonces el modo predominante en el pensamiento humano sería el rechazo y la oposición al mismo; y el Anticristo… comenzaría su —aunque breve— régimen». En la misma encíclica, Benedicto escribió: «La fe en Cristo nunca ha mirado meramente hacia atrás o meramente hacia arriba, sino siempre también hacia adelante, hacia la hora de la justicia que el Señor proclamó repetidamente. Esta mirada hacia el futuro ha conferido al cristianismo su importancia para el momento presente» (énfasis añadido).

Estos paroxismos apocalípticos hacen que Benedicto suene como un baptista del sur que predica el fuego y el azufre. Aunque son poco frecuentes, resulta extraño que hayan quedado olvidados entre sus sesenta y seis libros y sus numerosos discursos. Pero no todo el mundo los ignoró. El filósofo Giorgio Agamben comprendió a Benedicto como pocos, y vio en su dimisión una predicción del fin y el cumplimiento de la fascinación que Benedicto sentía desde hacía tiempo por el teólogo Ticonio. El libro de Agamben de 2017, El misterio del mal, destaca la admiración del joven Ratzinger por la teoría de Ticonio sobre una «Iglesia bipartita» que contiene tanto a Cristo como al Anticristo («fusca sum et decora» [Cantar de los Cantares 1, 5]), una Iglesia que se dividirá en dos al final de los días. Cuando su biógrafo Peter Seewald le preguntó en 2018 si Agamben tenía razón al afirmar que la renuncia de Benedicto equivalía a «una llamada de atención para la conciencia escatológica», el papa emérito no lo negó.

En nuestra gerontocracia, los ochenta son los nuevos dieciocho, la edad en la que uno puede comportarse por fin como un adulto irresponsable y decir lo que piensa. Y en su vejez, Benedicto comenzó a hablar con la claridad que hasta entonces había reservado solo a sus lectores más cercanos. Le dijo a Seewald en esa misma entrevista de 2018: « La sociedad moderna está formulando un credo anticristiano y oponerse a él se castiga con la excomunión social. Es natural temer este poder espiritual del Anticristo y realmente se necesita la ayuda de las oraciones de toda una diócesis y de la Iglesia universal para resistirlo». Tres años antes, de forma inesperada, el político eslovaco Vladimír Palko había recibido una carta de Benedicto en la que elogiaba su libro Die Löwen Kommen («Vienen los leones»). La carta incluía estas palabras: «Vemos cómo se expande el poder del Anticristo, y solo podemos rezar para que el Señor nos conceda pastores fuertes que defiendan a su Iglesia en esta hora de necesidad frente al poder del mal».

Cualquiera que reflexione lo suficiente sobre el Anticristo identifica a un candidato concreto. Benedicto se resistió a la tentación sensacionalista de nombrar a su sospechoso. Pero nos dejó pistas. Una posibilidad, por supuesto, es el papa liberal que le sucedió. Según Joaquín, el Anticristo asumiría el papado tras un papa virtuoso. Varios joaquimistas creían que el papa Celestino V, quien, al igual que Benedicto, abdicó a los ochenta y cinco años, era ese buen papa, lo que convertía a su sucesor, Bonifacio VIII, en el Anticristo. Benedicto sabía todo esto cuando, en 2009, depositó su palio papal sobre la tumba de Celestino, una semana después de dar una conferencia sobre la teoría de Ticonio acerca de la Iglesia bipartita. ¿Creía Benedicto que el papa Francisco era el Anticristo?

Por muy tentadora que resulte esta teoría, Benedicto sospechaba de otra persona. El Anticristo de Soloviev es un teólogo liberal nietzscheano que, como Benedicto había mencionado en su conferencia «Erasmus», seduce a sus seguidores en parte gracias a su título honorífico en teología por la Universidad de Tubinga. Este último detalle divertía a Benedicto —lo volvió a señalar en su libro de 2007, Jesús de Nazaret—, quizá porque él mismo había impartido clases en Tubinga entre 1966 y 1969. Pero si nos detenemos aquí, pasaremos por alto la intención más sutil de Benedicto.

Hans Küng era un sacerdote carismático y colega de Ratzinger en Tubinga (donde Küng impartió clases de 1960 a 1996). A los treinta y cuatro años, Küng fue uno de los periti (expertos) más jóvenes del Concilio Vaticano II, que adoptó muchas de sus recomendaciones. «Nunca más un teólogo volvería a tener tanta influencia», observó el vaticanólogo Peter Hebblethwaite. Más tarde, Küng defendió la eutanasia, negó la infalibilidad papal, recibió una cálida bienvenida de John F. Kennedy en la Casa Blanca, guió a Tony Blair en su conversión al catolicismo y fue inhabilitado para impartir teología católica por el papa Juan Pablo II. Influyó en la Iglesia más que el papa medio.

El «Weltethos» panreligioso de Küng marcó la agenda de la reunión de 1993 del Parlamento de las Religiones del Mundo en Chicago. Robert Spaemann, un filósofo católico que había dado conferencias sobre la historia del Anticristo de Soloviev y era amigo íntimo de Benedicto, criticó duramente el concepto de un Weltethos en 1996 («Weltethos als Projekt»). «Por encima de todo», escribió Spaemann, «se cernía el nombre de un profesor de teología de Tubinga».

Al igual que el Anticristo, cuyo lema es «paz y seguridad» (1 Tes. 5:3), el Weltethos de Küng tenía como objetivo la paz mundial: «No hay paz entre las naciones sin paz entre las religiones. No hay paz entre las religiones sin diálogo entre ellas». Una obsesión por la paz distingue igualmente al Anticristo de Soloviev del Cristo: «Cristo trajo la espada», dice el Anticristo. «Yo traeré la paz». Reprocha a Cristo que «divida a la humanidad mediante la noción del bien y del mal» y que «amenace a la tierra con el Día del Juicio». Como observa Spaemann, de manera similar, «la versión edulcorada del cristianismo de Küng» desalienta cualquier reflexión sobre el fin de los tiempos. «Sin duda, Jesús —escribe Spaemann— cuando hablaba del Juicio Final… no esperaba una sonrisa de alivio por parte de sus oyentes». Y Küng va más allá, descartando no solo el apocalipsis, sino también la advertencia de Cristo de que «si aquellos días no se acortaran, nadie se salvaría» —es decir, Küng nos pide que olvidemos al Anticristo y la Gran Tribulación. Este mundo es todo lo que tenemos, y depende de nosotros salvarlo: no hay supervivencia sin Weltethos.

El Anticristo de Soloviev hace proselitismo mediante un libro superventas, El camino abierto hacia la paz y la prosperidad universales. Esta obra «abarcaba todo y resolvía todos los problemas. Unía un noble respeto por las tradiciones y los símbolos antiguos con un radicalismo amplio y audaz en cuestiones sociopolíticas. Combinaba una libertad de pensamiento ilimitada con el más profundo aprecio por todo lo místico».

El individualismo absoluto convivía con un ardiente celo por el bien común, y el idealismo más elevado en los principios rectores se combinaba armoniosamente con una perfecta concreción en las soluciones prácticas para las necesidades de la vida». Spaemann describe el Weltethos de Küng en un lenguaje asombrosamente similar: «Ha analizado de antemano todas las objeciones. Su camino es el “camino medio razonable”: “entre el libertinaje y el legalismo”, “entre la codicia por las posesiones y el desprecio por las mismas”, “entre el hedonismo y el ascetismo”, “entre el placer sensual y la hostilidad hacia los sentidos”… “entre la mundanalidad y la negación del mundo”, “entre el racionalismo y el irracionalismo”, y así sucesivamente.

En cuanto a Ratzinger, consideró estos argumentos tan persuasivos que, en un debate de 2004 con Jürgen Habermas, en lugar de rebatir al propio Küng, se limitó a remitir a los lectores al ensayo de Spaemann.

La silenciosa guerra de Benedicto contra Küng, que comenzó en la década de 1960 en Tubinga, marca el frente más reciente de una batalla que se libra, como mínimo, desde la década de 1260. En este campo de batalla se enfrentaron en su día Soloviev y Nietzsche, y antes que ellos Buenaventura y Aquino, debatiendo cuestiones que afectaban al destino del mundo. Nada habría sorprendido menos a Ratzinger y a Spaemann que descubrir que el Anticristo se hubiera presentado en forma de un compañero académico como Küng.

Hoy, los tres hombres han fallecido, y la idea de que el Anticristo pudiera estar garabateando en alguna universidad resulta anticuada y ridícula. Nadie escribe ni piensa con la sutileza y la fuerza de estos tres hombres, y si alguien lo hiciera, nadie se daría cuenta. El error de Benedicto al dar por sentado que las ideas siempre importarían puede haber sido un error de gran maestro, pero no deja de ser un error. En sus últimos años, menos reservados, quizá Benedicto se dio cuenta de que el mundo había dejado atrás los debates académicos en los que se basaban su autoridad y su grandeza; de que solo un pensador de la «Generación Silenciosa» como Agamben se acercaba siquiera a comprenderlo; de que el mundo académico hacía tiempo que había dejado de producir aliados como Spaemann y enemigos como Küng; y de que nuestro mundo había perdido el interés por su pasado y la fe en su futuro.

Podemos disculpar al Benedicto académico por creer que su mundo duraría para siempre, pero para el Benedicto cristiano fue un gran error. Platón, Aristóteles y los filósofos que les siguieron escribieron entre líneas sobre las cuestiones eternas. Escribieron no solo para sus brillantes contemporáneos, sino para quienes aman pensar en todos los tiempos y lugares. Afirmaron la eternidad del mundo y no dudaron de que el futuro traería nuevos estudiantes con la inteligencia y el tiempo necesarios para dedicarse a la labor de interpretación —muy larga, nunca fácil, pero siempre placentera— propia de un filósofo. Pero el cristiano sabe que nada dura para siempre, pues este mundo tiene un principio y un fin. El apocalipsis, la revelación de todos los secretos y el fin de todas las interpretaciones, llega tarde o temprano. Hay un momento y un lugar para el esoterismo, cuyo antónimo es la revelación. Pero no en asuntos que conciernen al destino del mundo —y de nuestras almas—. Porque cuando el tiempo apremia y la hora se acerca, ¿quién puede esperar la salvación en la reticencia filosófica?

Fuente: Frist Things

108 comentarios en “El Papa y el Anticristo

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  2. Avatar de Desconocido Anónimo

    Y Thiel siempre se ha vanagloriado del pensamiento “contrarian”. Importante conocer como el mismo interpreta publicamente sus provocaciones. El quiere decir lo que nadie dice. Pero esto no lo hace verdadero, solo noticiable.

  3. Avatar de Desconocido Anónimo

    Un rey-filósofo preocupado por la inminente llegada del Anticristo y su dominio con el humanismo secular, al mismo tiempo que es billonario del top 100, se codea y hace negocios con otros poderosos como el infame Jeffrey Epstein, es esposo de quien era el vicepresidente de BlackRock, ofrece a las superpotencias el servicio de vigilar a los mortales alrededor del mundo como ganado (Palantir), centraliza los ingresos de no poca gente con Paypal, financia la satánica investigación de Neuralink para conectarnos a computadoras, ayuda a candidatos a surgir entre los poderes de este mundo, apoya el bando sionista en Tierra Santa, y busca alargar su vida antinaturalmente con criogenia.

    A veces la realidad es más interesante que la ficción. Quisiera saber qué cosas él se dice para convencerse que es de los buenos y dormir tranquilamente.

  4. Avatar de Desconocido Anónimo

    ¡Qué divertido! El extravío con Thiel proviene de suponer que el tipo entra en vuestra exclusiva zona campestre y, entonces, las diatribas: “me parece siniestro” y derrapes miméticos por el estilo. El asunto para Thiel es la geopolítica del poder, a lo sumo es metapolítica, no sientan amenazadas sus reservas tan atesoradas, señores.  Thiel —leyendo a Soloviev y Girard— acierta en la identificación de la arquitectura del engaño. Comprende que el peligro del Stack no es la destrucción bruta, sino la promoción humanista, la resolución de la fricción y el pacifismo técnico, el «Gran Solucionador» que promete un mundo sin dolor a cambio de la renuncia al Logos. Con ayuda voegeliniana de Thiel sobre Soloviev no es dificil encontrar al Stack y la IA actuando como el mecanismo mimético definitivo. El «bienestar tecnológico» propuesto por las élites globales es la trampa mimética del Anticristo Solovieviano: comprar la solución técnica a costa de ceder la Soberanía del Logos. Entonces Thiel se preocupa por la gobernanza global del riesgo, busca la solución en la categoría de contrapesos políticos, estrategias de inversión, monopolios o el rescate de un Katechón institucional/estatal que contenga la carrera del silicio. Pero, ¿el Estado puede restaurar el Logos? En ‘The Pope and the Antichrist’ demuestra que es un excelente observador de la superficie del desastre: ve con claridad que el Stack es el escenario de una suplantación teológico-política. Sin embargo, su análisis se detiene en la preocupación geopolítica y defensiva.

    El rookie de la Santa Misa

    1. Avatar de Desconocido Messerschmidt

      Es interesante ver cómo Thiel lleva el agua a su molino tergiversando y digamos „complementando“ imaginativamente, según le convenga, cualquier cosa que dijera o escribiera Benedicto XVI. Thiel interpreta libremente a Ratzinger, nos quiere hacer creer que sabe (¿de dónde?) lo que Benedicto quería decir, pero no dijo. Es decir, se erige a sí mismo en exégeta de uno de los mayores teólogos de nuestro tiempo. No sólo en exégeta, sino también en iniciado (¿en qué misterios? ¿por quién?) que posee la clave del sentido oculto de su teología. No es que le falten conocimientos teológicos y filosóficos, lo que le falta, y del todo, es ser filósofo y teólogo: no es más que un sofista que se sirve de sus conocimientos para engatusarnos con argumentaciones rocambolescas, probablemente muy deslumbrantes para quienes olvidan que no es oro todo lo que relumbra. Thiel es un charlatán de lujo, un chamarilero de erudiciones, un truhán de intelectualidades. Es decir, una versión alambicada y multimillonaria del Dr. Dulcamara de L’elissir d’amore. Lo que Thiel quiere es vendernos su modelo de sociedad, un modelo que consiste fundamentalmente en que gente como él (y como Soros, pues cada uno sigue su camino, pero ambos quieren ir al mismo lugar) nos desvalije primero y nos esclavice después. Aparentemente es un antiliberal, pero si nos tomamos la molestia de indagar la genealogía de sus ideas y sobre todo de sus intereses más prosaicos (que son en él los únicos que cuentan) llegaremos a la conclusión de que son el resultado lógico de un liberalismo convertido en libertarismo y cuyo fin es una forma de totalitarismo tecnológico y económico universal. El disfraz religioso y la máscara filosófica son evidentes para cualquiera que tenga dos dedos de frente. Lo que me sorpende es que haya tanta gente presuntamente culta e inteligente dispuesta a dejarse engatusar. Quizás el problema sea que nos encanta creer que vivimos el fin de los tiempos y que tenemos la capacidad de llegar a reconocerlo. Lo mismo les pasó a los cristianos del siglo I, que esperaban la parusía de un momento a otro, y a los milenaristas medievales y a todos los que vinieron después. Y como nos encanta creer que vivimos en medio del Apocalipsis y de que somos tan listos que lo sabemos, nos hacemos los sordos cuando oímos lo siguiente:

      En cuanto al día y la hora, nadie lo conoce, ni los ángeles de los cielos ni el Hijo, sino solo el Padre. (Mateo 24,36)

      En cuanto al día y la hora, nadie lo conoce, ni los ángeles del cielo ni el Hijo, solo el Padre. (Marcos 13,32)

      El Hijo no lo sabe, pero Peter Thiel parece que sí. Algunos comentaristas a este artículo se curan en salud argumentando que no lo sabemos, pero que ser curioso no es pecado. Puede que no lo sea, pero ya sabemos lo que les pasó a Adán y a Eva, a Pandora y a unos cuantos más. ¡Y qué decir del disparate de Hans Küng como Anticristo! Al parecer hay mucha gente (gente que puede citar a Sto. Tomás, a Castellani, a S. Buenaventura, a Kant, al CIC, etc.) que cree que el Anticristo es un señor que tiene una cuenta en Facebook. Que pueda ser una energía o entidad metafísica extremadamente abstracta y por ello mismo inmensamente perniciosa ni se les pasa por la cabeza.

      Por último, una pregunta: ¿Es de verdad Peter Thiel quien escribe todo esto? Con inteligencia artificial (y evidentemente Thiel dispone de instrumentos mejores que la IA de Google con la que se conforma el común de los mortales) y con una fortuna que le permite emplear si quiere a un ejército de teólogos, filósofos y demás eruditos, pergeñar un artículo como el que aquí nos ofrece Wanderer e incluso un curso completo sobre el Anticristo es un juego de niños. Pero nosotros seguimos creyendo que Thiel es una especie de superhombre. ¿Dios mío, cómo podemos ser tan estúpidos?

        1. Avatar de Desconocido Messerschmidt

          La primera persona de plural es simplemente una forma de cortesía. No señalo a nadie. Cada uno sabrá si es lo bastante insensato como para tomarse en serio las abstrusidades de alguien como Thiel.

      1. Avatar de Desconocido Anónimo

        Podemos ser estúpidos por aquello de la doble tiniebla en que hemos nacido, la del pecado y la ignorancia, &c. Gracias por el bofetón, querido Messer. Pero séame bondadoso ahora que vengo a hacerme cargo de lo escreto. No sé si me respondía a mí, que justo avisé lo que Vd. critica. Sea así o non, le pido un poco de su paciencia para ensayar una respuesta.

        Tenga en cuenta, antes que nada, que la expresión de sobrehumanos estuvo acompañada de dos matices: que lo son «prácticamente» y «en términos de poder». Es decir, evité cuestiones de ontología. El scope de lo dicho es puramente empírico y fenomenológico: el comportamiento de estos hombres es fuera de serie, del todo excepcional, y Vd. admitirá que queda fuera del alcance de la mayoría mayor de los nacidos mortales.

        Dos ejemplos. Con Palantir, Thiel posee un poder excepcional sobre la vida de todos aquellos tabulados en su Excel avanzado, dominio inédito que no los mejores servicios de inteligencia del pasado siglo conocieron (o sí, chi lo sa). Y el otro: un fácil movimiento de platita de cualquiera de ellos es capaz de perturbar la economía de todo un pays.

        No sé, mi estimado. Cosas así suenan bastante übermenschlich, qué quiere que le diga. No veo la posibilidad de que cualquier corbatudo político, empresario o profesional alcance una capacidad así en su vida entera.

        G. Marivs

      2. Avatar de Desconocido Anónimo

        Añudo a l’otro: me siento inclinado a creer, como Vd. sugiere, lo del Anticristo como una energía abstracta poderosa. A eso mismo me refería con la alusión a la magia. Pero, aunque me sienta inclinado a opinar eso, en el fondo todos debemos confesar que sobre la naturaleza, perfil en redes sociales y kalendas del Anti-Ungido ignoramus et ignorabimus. Lo demás es literatura. Lo que no es literatura es el poder de estos superhumanos.

        G. Marivs

        1. Avatar de Desconocido Messerschmidt

          Apreciadísimo Marivs,

          le pido perdón por haberlo ofendido. Fue totalmente sin querer. Usted se siente aludido en relación a la expresión «superhombre», ya que usted habló de «sobrehumano». En ningún momento pensé en usted y en su «sobrehumano» al escribir yo «superhombre». De sobras me consta por sus escritos que usted no es nada estúpido, sino todo lo contario. Por favor no se sienta aludido, porque jamás tuve intención de hacerlo, fue una torpeza por mi parte emplear ese término. Así que donde dije «sobrehumano» digo ahora «genio». Interprételo en este sentido.

          Un muy cordial saludo

          Messerschmidt

      3. Avatar de Desconocido Anónimo

        De acuerdo con Messerschmidt.

        Lo de Thiel es sofistica en manos de un tipo que se pretende sofisticado y como por encima del común de mortales.

        Un pretencioso que, podrido en plata y todo, no hace otra cosa que arrastrar su miseria sobre esta tierra. Miseria, si… o ¿Que otra cosa es significa su forma del existencia, por todos conocida?

        Por lo demás ( y he releído el artículo varias veces ) pura pirotecnia verbalizada, prestidigitalizacion semántica. La típica hinchazón que se cree gordura. Fatuo, inconducente, y engañoso, como no puede ser de otra manera.

        No obstante, insisto, siniestro y peligroso dada la abundante y universal ignorancia.

      4. Avatar de Desconocido Anónimo

        Qué manera de decir tonterías Messerschmidt !!! Yo no puedo decir si estamos «ad portas» y si el tal Thiel pincha o corta, pero, es totalmente lícito y evangélico (del Evangelio, no de la secta) vislumbrar o intentar ver los signos que Cristo dijo que sucederían y que mandó estuviéramos atentos, justamente, porque no sabemos ni el día ni la hora.

        Eva Agria

    2. Avatar de Desconocido Anónimo

      Desculpen mi falta de inteligencia. Al fin y al cabo, cuál era el propósito del autor protestante? Salió de un lado para llegar a lugar alguno. Me alucina como protestantes tienden a ser tan apocalípticos y buscar tantos pelos al huevo. En este caso, uno de los huevos era el propio Ratzinger, que más que haya ahondado, no sabía cuándo sería el fin de todo. Este señor casi trata al amado Benedicto XVI como un oráculo que debió hablar más de lo que supuestamente sabía.

      En ciertas cosas, soy muy práctico. Benedicto no compartió todo sobre este asunto porque no quiso o no tuvo oportunidad (apesar de los muchos años de vida y de bastante tiempo reposando después del papado). No lo hizo y punto.

      Nadie sabe el día ni la hora y punto aunque como dice el texto, nadie está prohibido de ser curioso.

      Además de la controversia Buenaventura y Fiori, cuando la humanidad iba a su segundo milenio, las gentes del año 900 y 1000 d.C pensaba que el mundo se acabaría. Y no pasó. Con de Fiori no pasó para más que se hable genéricamente de «era». Las estupideces y jaladas de pelo sobre el tal Nostradamus, profecía maya, errores de los Testigos de Jeová que se equivocaron tantas veces en sus predicciones en sus primeras décadas de existencia, que hoy ya no hablan más de cuándo sería.

      La escatología me parece bella en cuanto las realidades de la postrimería y creo que el libro de 1977 de Ratzinger estaba más ocupado de esto que del Anticristo como tal.

      La vida me ha enseñado un paradojo: cuando todo está pésimo y uno espera el golpe de misericordia, A VECES, todo empieza a mejorar. Y cuando todo está muy bien, A VECES, todo se derrumba. Aún cuando tuviésemos una Iglesia militante ejemplar y en gran crescimento (el ejemplo lo pongo yo) esto no significa nada. Según los tradicionalistas, ¿no estaba de maravillas la Iglesia antes de los 50’s? Y si fuera verdad, lo que me parece que no es, no han visto todo caer? ¿Y qué impide – no sé si es – pensar que la casi siempre historia pendular de las costumbres y de la fe no esté preparando un nuevo y bello horizonte? No es lo que parece, pero la Igresia sigue teniendo 17% de bautizados en la población mundial. A pesar de tantas crisis, vocaciones variadas aunque en menor número, numerosas conversiones de protestantes evangélicos y pentecostales bien como de musulmanes. Perdemos más que ganamos en números, pero hay dinamismo; hay vida.

      Y deseo encerrar con Küng. El protestante se olvidó de mencionar que cuando Benedicto XVI escribió Deus caritas est, Kung elogió la visión del amor humano s la luz divina presentada por Benedicto. Poco tiempo después, Joseph invitó a Hans para una charla en el Vaticano y esta sucedió. No sé de qué hablaron y públicamente nada cambió. Kung quería ser eutasianado y no sé porque cambió de idea y murió naturalmente. Recuerdo con fui profesor de religión y mi coordinadora en un colegio laico insistió que el programa debía ser laico porque los papás del colegio LAICO se irritaban con una clase de religión católica. Me negué a cambiar y ella sugerió la ética de Kung. Me negué otra vez. Me parecía herética y un desenfoque porque dejaba de ser religión. No obstante, hoy creo entender lo que Kung había visto. Si uno permite que religiones con vocación totalizadora, o sea, de conquistar el mundo (nosotros por amor, cuando bien hecho y los musulmanes por la fuerza y estrategias políticas) crezcan y se choquen, esto no termina bien. Hemos visto guerra de religión entre católicos y protestantes siglos atrás.

      Al fin y al cabo, hablando sin importar cual religión es verdadera, todos quieren tener su lugar al sol y poder vivir para contar. Kúng, sabe Dios si inspirado en Kant, buscó la racionalidad y «valores» comúnes que quizás generen paz o cierta paz, algún entendimiento. Claro que entiendo la idea del Anticristo de Soloviev y todo lo que se dice sobre paz mundial, gobierno mundial, etc.

      Cuando miro a Kung unilateralmente me parece un herege y listo. Si busco entenderlo, parece alguien preocupado no con la paz mundial como signo del Anticristo, sino como alguien preocupado que no nos destruyamos. Si paz mundial es signo del fin, no nos preocupemos porque andamos en varias guerras. A menos que recordemos al Evangelio cuando Jesús habla del fin y ahí sí habla de muchas guerras.

      Como pueden ver, es fácil escribir tonteras largas y curiosas como acabo de hacer. El texto del señor protestante no me sirvió de nada (por el contenido y no por su credo). Y el mío tampoco les servirá de nada.

      Prefiero decir: Ven, Señor Jesús. Es más concreto.

    3. Avatar de Desconocido Anónimo

      Hoy se cumplen diez años desde que el fundador y entonces Superior General del Instituto Miles Christi partió hacia la casa que esta familia religiosa tenía en Guadalajara, por expreso mandato del obispo, quien lo destinaba como a un religioso más.

      Para muchos, comenzó la liberación. Para otros, fue un escándalo que llegó al paroxismo de la locura o de la conspiración contra quien era, hasta ese momento, «el Padre». De allí pasó a ser tratado por especialistas en una casa para sacerdotes. Luego trabajó en una parroquia de la arquidiócesis tapatía, hasta recibir su expulsión del estado clerical. Fue filmado durante la despedida, en un video que muchos vimos.

      Las sensaciones que produjo aquel video tan conmovedor no fueron las mismas para quienes habíamos vivido decenas de años con él que para muchos laicos que deseaban, al menos —y lo digo parafraseando—, «tocar el ruedo de su sotana».

      Cuando se convirtió en un fantasma, comenzaron las visiones y locuciones sobre su persona: «Está en el norte de Italia», «está en México», «trabaja como obrero en una fábrica», «se lo vio en la basílica de San Pedro», «sigue siendo cura y celebra la Misa gracias a cierto arreglo con el entonces papa Francisco», etc.

      Pero, volviendo atrás, no tanto para detenernos en su infancia o adolescencia, sino en su etapa como cura párroco en Buenos Aires y de allí en adelante, nos preguntamos: ¿quién fue Roberto Juan Yannuzzi Paredes?

      Hoy queda claro que, entre quienes estuvieron bajo su égida como consagrados, no hay ninguno que lo defienda, al menos hasta donde se sabe. Sin embargo, los matices de su rechazo o reprobación van desde los más moderados hasta los más severos; es decir, desde quienes se limitan a juzgarlo por sus abusos de autoridad hasta quienes sostienen que fue un histriónico desquiciado que, por sus inclinaciones, terminó absorbido por su propia ruina espiritual y moral.

      ¿Cómo captó a tantos jóvenes y personas provenientes de ambientes cultos? Algunos hablan de «técnica»; otros, de «carisma». Lo cierto es que todos quedaron, en mayor o menor medida, arruinados para el resto de sus vidas. Algunos, en su vida de relación con los demás; otros, en su vida profesional; varios, en su relación con la Iglesia; unos pocos, aunque los hubo, hasta apostataron de la fe; muchos quedaron dañados psicológicamente y todos, emocionalmente.

      ¿Quién tiene la culpa de que este sujeto cautivara a tantos y encontrara lugar en la Iglesia para fundar una familia religiosa de consagrados y seglares? Ciertamente, las autoridades de la Iglesia, es decir, su jerarquía.

      Si bien en la Argentina la justicia, cuando se trata de cuestiones relativas al clero y a su organización interna, poco o nada hace, las vías canónicas también brillaron por su ausencia, salvo en la repartija económica de los nada despreciables bienes que dejó el Instituto.

      Su partida hacia México marcó, es claro para todos —incluso para él, aunque trató de realizar algunos manotazos de ahogado—, su final inevitable.

      El Instituto, y quienes permanecieron en él luego de semejante cimbronazo, quisieron seguir adelante, aunque sin poder reciclar todo el desperdicio que pululaba en sus mentes y en sus corazones. Hay testimonios, algunos más fiables que otros, de que quienes continuaron no cambiaron el rumbo trazado por el fundador. «Quitada la cabeza» —se oyó decir a un obispo—, «podía seguir el cuerpo», sin advertirles la metástasis que aquella había provocado en todos sus miembros.

      Hoy, felizmente, aquella obra ya forma parte de la historia de la Iglesia. Espero que este deseo pueda algún día tocar el corazón y la mente de cada uno de los que formaron parte de esta dolorosa experiencia, vestigio de lo que fue el descalabro de una Iglesia que perdió el rumbo y dejó huérfanos a sus hijos, víctimas de un posconcilio que, tanto por izquierda como por derecha, sembró desdicha, zombis y mesías ilusorios.

      1. Avatar de Desconocido Anónimo

        Poco o nada se dice sobre la responsabilidad «in vigilando» que corresponde a los obispos. Por distintas razones (amistad, simpatía, común ideología, adulación, prenderse del éxito ajeno, recibir regalos, etc…) con frecuencia los desequilibrados encuentran un obispo que los reciba y apoye. Cuando recibe alguna queja o denuncia, si el proyecto es exitoso, no le da importancia. Cuando el globo explota se borra del asunto y se lava las manos…. o ya no está. ¿Cómo es posible que un obispo no esté en condiciones de discernir, de conocer las personalidades? Si no está en condiciones de ello, no está en condiciones de ser obispo, pues es una tarea central.

      2. Estimado: Coincido en varias cosas de las que marcas, pero creo que es un tema muy delicado, del que no sabemos todo lo que ha sucedido. Sinceramente, habiendo yo sido muy cercano al instituto, antes y después del 2015, creo que es un asunto muy complejo, tanto, que es difícil escribir algo como lo que has escrito sin caer en una injusticia.

        Es verdad todo lo que dices de antes de la expulsión del fundador. Y por eso no tengo nada que decir sobre eso. Conosco de cerca los abusos que ha habido, más que muchos otros.

        Pero me consta que -y he conocido a la mayoría de los religiosos-, después de la expulsión del fundador han sabido salir adelante y ha habido mucha buena voluntad para purificarse de diversas cosas que les había dejado su fundador. Y lo han hecho en la mayoría de ellas.

        Me consta la confianza en la Iglesia de muchos de ellos, más que dispuestos a que la Iglesia los ayudase a remediar sus posibles faltas. Lo hicieron con verdadero amor a la Iglesia.

        Es un ejemplo el valor que han tenido al ser ellos mismos en conjunto quienes denunciaron a su fudador -cosa que no sucedió en otras realidades, y habla muy bien de los religiosos-, al ver sus abusos. Es un ejemplo que ellos mismos hayan pedido el comisario. Y, luego de haber cerrado «ese capítulo», Roma les dio la posibilidad de continuar, dió por terminado el asunto, y les concedió seguir adelante con nuevas autoridades. Me consta también que el comisario quedó edificado por la vida de esos religiosos.

        Lo que no aparece en tu comentario -tal vez lo ignores, no lo sé-, es que, luego que Roma les concedió el capítulo, ellos quisieron seguir adelante con el asunto del fundador, para que no haga daño a los fieles en donde estuviere (pues no había sido aún reducido al estado laical… Roma les dio el capítulo como «premio» y para que se queden callados).

        Casualmente el fundador era íntimo amigo de Francisco. Fue esto lo que provocó la venganza contra el Instituto. Por eso se explica que haya habido dos comisarios desde la expulsión del fundador, con un tiempo de normalidad en el medio.

        De hecho, nunca proporcionaron un informe de las cosas que iban mal en el instituto. Los religiosos mismos ignoraban qué quería Roma que ellos cambiasen, pues jamás se les dijo nada. Y ellos -me consta-, obedecieron en todo, como buenos religiosos.

        Ellos esperaban que Roma los sanase, pero Roma jamás tuvo intención de ayudarlos. El mismo fundador, junto con Francisco y Fernández, fueron los que suprimieron miles christi. Y no lo hicieron por hacer «un bien a la Iglesia», sino por venganza. He oído de boca de uno de ellos: «esperaba que la Iglesia nos ayudase a cambiar lo que había que cambiar. Pero la realidad es que nunca lo quisieron, nunca tuvieron la intención real de ayudarnos».

        Me consta la cantidad de cosas buenas que había en el Instituto. Tenía cosas malas y carencias, como cualquier familia religiosa. Pero aún con ellas ¿qué decir de los jesuítas, franciscanos, salesianos, etc? Las cosas malas que se veían en Miles Christi no hacían ni sombra a las que se veían en otras congregaciones que gozaban del favor del pontifice.

        Si midiésemos con la misma vara con la que muchas veces se mide a esta congregación a tantas otras congregaciones… ¡cuántas casas habría que cerrar! El mismo visitador (el segundo), dijo no haber visto problemas morales, ni económicos, ni doctrinales.

        Y, otra cosa que realmente edifica, es cómo estos religiosos obedecieron incluso a la supresión. He hablado con muchos de ellos, y me consta que lo llevan santamente y con amor a la Iglesia. Te sorprenderías al hablar con ellos. Por sus frutos los conoceréis.

        No. Hay mucha oscuridad detrás de esa supresión, hay mucha injusticia por parte de Roma. El decreto de supresión es patético al hablar de las «causas».

        No me parece justa la idea que dejas sobre estos religiosos en tu comentario, pues cuando uno los conoce, ve gente que quiere dar su vida por Jesús y por la Iglesia, gente que estaba dispuesta a ser corregida incluso…

        La supresión fue obra del mismo fundador. Fue un acto de venganza cruel.

        No me parece justo ni real esto que dices: «aunque sin poder reciclar todo el desperdicio que pululaba en sus mentes y en sus corazones. Hay testimonios, algunos más fiables que otros, de que quienes continuaron no cambiaron el rumbo trazado por el fundador».

        Pero espero que sea por ignorancia y no por maldad el por qué lo dices. Sólo repito, hay muchas cosas ocultas en este caso, que los religiosos mismos no quisieron decir para que los fieles no se escandalicen de la Iglesia.

        Y aquí un último acto heroico que he visto en ellos: sabiendo toda la injusticia que hay detrás, sabiendo que era un acto de venganza porque se habían metido con un amigo del papa -el fundador, quien fue su dirigido espiritual durante 20 años-, y pudiendo probar incluso todo esto: Luego de la supresión decidieron permanecer en silencio, sabiendo que el escándalo que produciría a la gente sencilla saber estas cosas, sería peor que la justicia «que podrían reivindicar» (además de que, realmente, no se podía hacer justicia). Aún cargando con la cruz de haber sido un «Miles Christi», decidieron esto, por amor a la Iglesia.

        Dios premie a los religiosos buenos, y corriga con su misericordia a quienes lo necesiten.

    4. Avatar de Desconocido Anónimo

      Algunos pensaron que Francisco era el Anticristo religioso, nombrado por el libro del Apocalipsis «Falso Profeta» (Ap. 19, 19 -21 y versículos relacionados de Ap. 13), pero no lo fue (para bien suyo) porque murió y no se cumplió en él el terrible destino de ser arrojado vivo al infierno en el momento de la Parusía (léase de nuevo Ap. 19, 19-21). Así que descartado Francisco, otro será el Falso Profeta, que actuará de consuno con la Bestia del mar, personaje político en el cual se suele pensar cuando se usa el término Anticristo.

      Los hechos que han de darse son tres: predicación del Evangelio en el mundo entero, segundo la apostasía, tercero manifestación del Anticristo y del Falso Profeta; y en cuarto lugar la Parusía.

    5. Avatar de Desconocido Anónimo

      PADRE CASTELLANI ES UN CLASICO…. PESE A QUIEN PESARE…. me basta recordar esto: El Doctor Sacro Universal (Doctor Sacro Universalis o cum licentia ubique docendi) es el máximo título académico e intelectual otorgado por la Iglesia Católica, obtenido por el sacerdote jesuita y escritor argentino Leonardo Castellani en 1931.

      Qué mentecato ……o mente cato-lica se atreve a ponerse a su nivel o más arriba?

      1. Estimado, yo soy un gran admirador de Castellani y me considero su discípulo, pero hay que ser serio. Todos los que han recibido un doctorado en alguna universidad pontificia con sede en Roma tienen la licentia ubique docendi. Todos; yo mismo la tengo. Y a los que tenían el doctorado en teología se los llamaba Doctor Sacro Universal, por el mismo motivo. Argentina está llena de «Doctores Sacri Universales».
        Por otro lado, si para ser clásico basta con tener un título universitario supuestamente prestigioso, ¡cuántos clásicos andarían sueltos por el mundo!

        1. Avatar de Desconocido Anónimo

          Además ya está claro que no hay constancia de que el querido p. Castellani hubiera obtenido el título de Doctor ni que hubiera redactado, presentado y aprobado una tesis al efecto. Esto no quita nada a la profundidad y versación de su pensamiento. Solamente añade a la comprensión de la singularidad de su persona, tan admirable y querible. Los que lo conocimos y tratamos en vida sabemos de qué hablamos. Me parece que no hacemos un bien a su memoria reiterando ese dato inexacto, que hay que tomar con la amplia benevolencia que se tiene con un gran padre. Juan el Gris

        2. Avatar de Desconocido Anónimo

          Lo leo y releo por lo menos hace 30 años. Y cuanto más, menos lo sobrestimo, más lo quiero y más me enseña.

          Hoy por enésima vez vuelvo a su Muerte de Martín Fierro. Ni Lugones me hace tan feliz.

          AVISTADOR DE CHIMANGOS

        1. Avatar de Desconocido Anónimo

          Entrar a ese blog ha sido una experiencia surrealista. Largo texto tras largo texto metiéndose con Castellani (creo que ya lleva 13) sin entrar en el núcleo de su pensamiento. Un océano de palabras que no llevan a nada sólido. Le falta decir que Castellani era feo o que pateó una hormiga un dia

        2. Avatar de Desconocido Anónimo

          Anonimo, si es usted el dueño de la web, le agradezco el titánico esfuerzo y el continuado servicio de tener la summa en versión digital. Hace muchos años leí estos artículos contra Castellani y me sirvieron para conocer ese aspecto, pero hoy luego encontré que todo está mucho más detallado y balanceado en su biografía.

          «Un desequilibrado con talento» dice el post. Pues bien, de su biografía surge a las claras lo que sus propios textos dejan traslucir: no era un tipo normal. Era un tipo genial. Y el verdadero genio no se mide con papeles. El papel es una herramienta, un arma, que la persona genial puede usar. Pero el genio no se puede medir, por lo tanto ningún protocolo puede declararlo. El título de doctor mide capacidad de memorización y perseverancia, ante todo. Y en cierto modo también mide lamebotismo y sujeción a las estructuras formales.

          ¿Escribe mejor Castellani por ser doctor? ¿Tiene mejor interpretación de la realidad, le hace más sinapsis la cabeza que a mí, gracias a su título? No. Entonces tampoco hagamos un mundo de algo que es poco relevante. Esto no es un comité de puntuación de esclavos, a ver quién escribió más número de papers aprobados. Lo digo yo

          el doctorando

        3. Avatar de Desconocido Anónimo

          Para el que rebaja el asunto del no título. El problema no es lo que puede acreditar o no el diploma. El punto es que nuestro venerado y poliédrico p. Castellani afirmaba ser portador de un título que no tenía. Obviamente lo hacía porque para él el título sí significaba mucho. Para su psicología era una herida sin curar. Para nosotros un punto a no hurgar. Pero esta benevolencia implica no mantener la ficción de lo irreal. Cuando se la mantiene aparece el desmentido y arde. La reacción de menospreciar el esfuerzo de los que hacen un doctorado de verdad no es buena respuesta. Es como la zorra y las uvas. En mi universidad europea se decía, respecto a los becarios doctorales, algo parecido a lo que se dice de los diplomáticos: que los hay de dos clases, como las bicicletas, de paseo unos y de carrera otros. Haga usted bien el suyo. Juan el Gris.

        4. Avatar de Desconocido Anónimo

          Como persona en el espectro – concretamente en el segmento que antes se llamaba síndrome de Asperger y yo sigo llamando así per che me piace – digo que en mi opinión, fundada en eventos y rasgos recogidos en el ladrillo randleano, Castellani era aspie. Un episodio recogido por el blog citado que está perfectamente alineado con esta opinión es éste:

          https://hjg.com.ar/blog2/2014/10/deshinchar-a-castellani-12

          Por otro lado recuerdo haber leido en una página que ahora no puedo encontrar que el autor de ese blog expresaba su fuerte sospecha de ser él mismo aspie. En ese caso su obsesión con Castellani cerraría perfectamente.

          PD: Es posible que el máximo exponente del caso de un aspie obsesionado con la vida y obra de otro aspie sea el de Sartre (aspie probable) con Flaubert (aspie indudable), sobre el cual trabajó más de 10 años escribiendo miles de páginas en su obra inacabada de 3 volúmenes «El idiota de la familia».

    6. Avatar de Desconocido Anónimo

      Critican las deficiencias de Thiel pero no reparan en lo increíble que es que las élites de mayor peso global se están transformando en el motor del anti globalismo, de la democracia y defensores de la monarquía. Es una locura. Y hacen charlas del anticristo !! Yo creo que esto es una señal inequívoca que el monstruo de la ilustración está haciendo aguas por todos lados y que señal vienen tiempos mejores.

      De paso, Thiel se ríe de la miopía de Ratzinger, que pasará a la historia como un Papa pusilánime, incapaz de hacer frente al monstruo que ellos mismos crearon.

      1. Avatar de Desconocido Anónimo

        pars el anónimo de la 08:45.

        Me encantaría pensar que lo suyo no es más que sentido irónico o, a lo sumo, algo que quiso ser otra cosa pero que, por defectuosa redacción termina siendo lo que acabo de leer.

        Mire. Por supuesto que no quiero correrlo desde los oscuros ámbitos del pesimismo más craso ante lo que el mundo actual nos regala en obscena exhibición, pero, hombre… su optimismo resulta ser por completo pueril, ingenuo, mi amigo.

        El realismo más suave, elegante y prudente NO permite afirmaciones como la suya.

        Usted dirá que si, pero yo le digo que no.

        Y con todo respeto lo animo a que con urgencia salga del tupper y se de un baño de realidad.

        Y no me meto con sus afirmaciones respecto de Ratzinger y su (supuesta por usted) pusilanimidad, porque realmente sería para hacer con usted una «masacre», por tanto atrevimiento.

        1. Avatar de Desconocido Messerschmidt

          Benedicto XVI me ha recordado muchas veces a ciertos personajes de novelas de Bruce Marshall. ¿Se acuerda alguien de Bruce Marshall? Ha sido considerado un escritor menor, incluso muy menor, pero en sus libros, entre broma y broma, demostró tener una sabiduría y una agudeza realmente extraordinarias. En su novela titulada El cobarde cuenta la historia de un hombre que se toma el cristianismo en serio, muy en serio, de modo que se convierte en una especie de Don Quijote de la fe. Los miserables y los imbéciles que lo rodean, algunos de ellos clérigos, tanto católicos como protestantes, lo consideran un „cobarde“, cuando en realidad es todo lo contrario. Me tomo la libertad de recomendarle el libro. Su concepto de Benedicto XVI como „pusilánime“ me recuerda mucho a lo que argumentaban los que llamaban cobarde al héroe de la novela y me parece profundamente erróneo y, quiero creer, fruto de un malentendido. Un cordial saludo.

    7. Avatar de Desconocido Anónimo

      Estimado Wanderer:

      Muy atinado el texto de Thiel que por cierto, de tonto no tiene un pelo. Sabe de Teología, Filosofía, Historia e IA. Sorprende que haya reparado en esos textos de Ratzinger que, en efecto, muy pocos católicos conocen. Agregaría el Catecismo de 1992, del cual Ratzinger fue como el arquitecto y en el que a cuestión de la Gran Apostasía, el Anticristo y la Parusia están presentes como hacía mucho tiempo que no sucedía en la Iglesia. Y en Spe Salvi, como no. Una encíclica como pocas por su sabiduria (Jack Tollers dijo en su momento que era la mejor encíclica que había leído, no sé si sigue pensando igual). Pero por aquello de que el diablo se viste como un Angel de Luz, no olvidemos que Thiel quiere frenar al Anticristo con la Republica Tecnológica y con Palantir. Así empezó Saruman. Y eso en alianza con los neoconservadores yanquis, cuyo ideal ya conocemos y que sido refutado por estadounidenses no menos inteligentes como Russell Kirk, Lew Rockwell y John Rao: un conservador, un paleo-libertario y un tradicionalista, nada menos. Si Castellani nos advirtió contra el triunfalismo de los católicos ortodoxos que daban por seguro un triunfo temporal de la Iglesia o el de los catolicos menos ortodoxos que lo creian posible con la Democracia Cristiana, imaginemos lo que diría de este neoconservadorvadorismo judeocristiano y tecnocratico. La República Tecnológica es globalismo de centro-derecha así como la Agenda 2030 es globalismo de centro-izquierda. Hay que a leer o releer «El modelo desfigurado. De Tocqueville a nuestros dias» de Thomas Molnar y » EE.UU: una República, no un Imperio» de Pat Buchanam.

      Cordiales saludos

      Fernando Romero Moreno

      1. Avatar de Desconocido Anónimo

        De acuerdo con usted que hay que echar ojo a esta gente; pero discuto que los textos de Ratzinger referenciados sean poco conocidos, al contrario. ¿Su tesis? ¿Spe Salvi? ¿Jesús de Nazareth? ¿uno de los libros-entrevista con Peter Seewald? «¿Cómo se verá la Iglesia en el año 2000?» es un texto muy conocido también, en la internet como «la profecía de Ratzinger sobre la Iglesia en el nuevo milenio», y muy referenciado en términos de la visión de la Iglesia como pequeña, más encendida, un faro de esperanza, etc. Igualmente el diálogo con Habermas fue publicado en forma de libro y tuvo amplia difusión. En todo caso lo que es inusual es lo que se está intentando deducir de esos textos; y lo que habría que ver, si realmente en su contexto dicen lo que Thiel quiere que digan.

        exveteranova

      2. Avatar de Desconocido Anónimo

        Pues los números escatológicos 45 y 46 de Spe salvi, por poner un caso, no son muy claros. Me parece, por lejos, que algunas Encíclicas de León XIII y de Pío XII son en general bastante superiores a las de Benedicto XVI, ganándole en claridad y precisión, cosas que han de ser características del magisterio de la Iglesia. Y aquí Francisco, está claro, se lleva la palma de la derrota.

        Augustinus

    8. Avatar de Desconocido Anónimo

      Interesante artículo, Don Peregrino. Que este hombre aborde los temas apocalípticos me inquieta por la siguiente razón: si un «hombre del mundillo tecnocrático» o científico se ocupa y habla de estos temas es porque algo se murmura en ese mundillo o algo se huele en el aire. Hace un tiempo atrás en una charla de científicos, uno de ellos deslizó que estaba en conocimiento de que se están haciendo cosas inusualmente malvadas. Apenas lo escuché se me vino a la cabeza That hideous strength y The abolition of man de C.S.Lewis. ¿Será que se está descubriendo la Macrobiología?

      1. Avatar de Desconocido Anónimo

        Yo lo veo como la consolidación de un modelo de signo inverso al orden natural: un mundo sacralizado y una religión desacralizada. El punto de coincidencia es que en ambos no se deja lugar a Dios.

        Le diría que la macrobiología ya está descubierta hace décadas. Incluso me atrevería a vincularla con la magia de hace algunos siglos, quintaesencia de un mundo sacralizado pero sin Dios. Señores como Thiel y otro que escribió La alquimia de las finanzas se comportan como auténticos magos. A propósito, sería interesante rastrear aspectos del pensamiento mágico las estructura y superestructura financieras que han catapultado a una dimensión prácticamente suprahumana a estos plutócratas (en términos de poder). Me parece que es allí y no tanto en la esfera de cristal de los algoritmos (que no son otra cosa que lógica pura) donde hay un nudo para desatar. Al decir esto tengo en mente a San Pablo: es llamativo que haya atribuido como raíz de todos los males al amor por el dinero (1 Tim 6, 10) mientras que permaneció completamente en silencio respecto a cuestiones de tipo «tech».

        Por lo demás (otro comentarista ya lo notó), hay una extraña coincidencia entre Thiel y Soros: no son simples torpes sedientos de poder. Están bien estudiados y saben tanto lo que hacen como lo que quieren. Los del gremio filosófico deberían sentirse contentos, por fin el mundo está manejado por reyes filósofos.

        G. Marivs

    9. Avatar de Desconocido Anónimo

      Evangelio del pasado domingo:

      Lectura del santo evangelio según san Mateo (13,24-43):

      En aquel tiempo, Jesús propuso otra parábola a la gente: «El reino de los cielos se parece a un hombre que sembró buena semilla en su campo; pero, mientras la gente dormía, su enemigo fue y sembró cizaña en medio del trigo y se marchó. Cuando empezaba a verdear y se formaba la espiga apareció también la cizaña. Entonces fueron los criados a decirle al amo: «Señor, ¿no sembraste buena semilla en tu campo? ¿De dónde sale la cizaña?» Él les dijo: «Un enemigo lo ha hecho.» Los criados le preguntaron: «¿Quieres que vayamos a arrancarla?» Pero él les respondió: «No, que, al arrancar la cizaña, podríais arrancar también el trigo. Dejadlos crecer juntos hasta la siega y, cuando llegue la siega, diré a los segadores: Arrancad primero la cizaña y atadla en gavillas para quemarla, y el trigo almacenadlo en mi granero.»»

      Les propuso esta otra parábola: «El reino de los cielos se parece a un grano de mostaza que uno siembra en su huerta; aunque es la más pequeña de las semillas, cuando crece es más alta que las hortalizas; se hace un arbusto más alto que las hortalizas y vienen los pájaros a anidar en sus ramas.»

      Les dijo otra parábola: «El reino de los cielos se parece a la levadura; una mujer la amasa con tres medidas de harina y basta para que todo fermente.»

      Jesús expuso todo esto a la gente en parábolas y sin parábolas no les exponía nada. Así se cumplió el oráculo del profeta: «Abriré mi boca diciendo parábolas; anunciaré los secretos desde la fundación del mundo.» Luego dejó a la gente y se fue a casa.

      Los discípulos se le acercaron a decirle: «Acláranos la parábola de la cizaña en el campo.» Él les contestó: «El que siembra la buena semilla es el Hijo del Hombre; el campo es el mundo; la buena semilla son los ciudadanos del reino; la cizaña son los partidarios del maligno; el enemigo que la siembra es el diablo; la cosecha es el fin del tiempo, y los segadores los ángeles. Lo mismo que se arranca la cizaña y se quema, así será el fin del tiempo: el Hijo del Hombre enviará sus ángeles y arrancarán de su reino a todos los corruptos y malvados y los arrojarán al horno encendido; allí será el llanto y el rechinar de dientes. Entonces los justos brillarán como el sol en el reino de su padre. El que tenga oídos, que oiga.»

      La última parte de este Evangelio es más que indicada como para comprender la realidad de estos tiempos en los que daría lo mismo adorar a Dios y seguir sus mandamientos que hacer todo lo contrario. O todo al mismo tiempo.

      Si estos tiempos no son los de la gran apostasía previa a la llegada de Nuestro Señor Jesucristo en su Segunda Venida, donde no encontrará fe sobre la tierra, se le parecen bastante.

      En cualquier caso, la paz que se pretende imponer no es la de Nuestro Señor. Con una característica evidente: Los partidarios del mono de Dios se muestran a cara descubierta y actúan sin ningún empacho. Como si no fuera necesario ocultar su perversión.

      El humo de Satanás que se vio entrar hace más de medio siglo en el templo, se ha extendido de un modo tan grande que parece que impide ver y respirar.

    10. Avatar de Desconocido Anónimo

      Mientras nosotros nos peleamos por la liturgia, el mundo sigue cambiando aceleradamente en forma peligrosa para los cristianos.

      «Mi Hija Seleccionada Genéticamente

      @mrsbiosingular está embarazada de su embrión de mayor coeficiente intelectual, con una puntuación de coeficiente intelectual poligénico en el percentil 99.99. Ella y

      @wolftivy discuten qué significa esto, y cómo en el siglo XX nuestro concepto de «humanidad» se estrechó hasta convertirse en una camisa de fuerza ideológica.»

      https://x.com/0xthestudents/status/2079963455038390529

      1. Avatar de Desconocido Anónimo

        Precisamente por vivir en una gran apostasía y en medio de proyectos de línea huxleyana y orwelliana es que necesitamos la defensa de la liturgia correcta (sea tridentina o de cualquier otro rito) más que nunca.

        Primero, para hacer reparaciones a Dios y pedir tiempo ante su ira. Segundo, para que Dios obre mediante ella y atraiga a las masas a misa y al arrepentimiento.

        La persona del siglo XXI no cree y no se va a convencer con argumentos seculares de oponerse al aborto y a los bebés de laboratorio, ni de votar a los candidatos que lo usen de bandera moral

      2. Avatar de Desconocido Anónimo

        Estimado, su afirmación adolece de una considerable miopía mundana. La sagrada liturgia, por la que Dios es glorificado y el hombre santificado, ¡vaya si es importante!, mucho más, sin duda, que andar curioseando qué se dice en X…

        Irenaeus

        1. Avatar de Desconocido Anónimo

          El Wanderer agarró la guita y compró un depto en Barrio Parque al lado de Thiel. Cuentan las curiales lenguas que ahora le ceba mate a Thiel todas las tardes mientras le lee Castellani y parafrasea los complicados textos de Trento para encauzarlo al post-lefebvrismo neotradicionalista. Quizá entendió todo.

    11. Avatar de Desconocido Anónimo

      Entiendo que mis propios sesgos, más tomasianos en esta cuestión, entran en juego en mi juicio, pero ciertamente no veo que la evidencia presentada sostenga o justifique la tesis sostenida, especialmente si se tiene en cuenta que, más allá de El Anticristo, hay anticristos, plural, en todas las épocas (empezando esto en la primera carta de san Juan). Por ejemplo, la referencia a «¿Bajo qué aspecto se presentará la Iglesia en el año 2000?» insinúa implicaciones que para nada están explícitas en la estructura y contenido del texto original, en el que Ratzinger abre justamente hablando de que la futurología es ajena a la labor del teólogo, y luego traza una serie de paralelos entre la crisis de mediados del siglo XX y la crisis sufrida durante la Ilustración y la Revolución Francesa.

      Es posible que Ratzinger haya creído que vivimos en los últimos tiempos, cómo no. Pero más me parece que el objetivo del texto es remar agua para el molino de Thiel, a través de un intento de asociarse a sí mismo con una figura respetada y venerada, que por otra parte está fallecida y no puede ni confirmar ni refutar. Paradójicamente creo que lo más indicativo de esto es el giro de la segunda parte del artículo, en que se propone que Ratzinger genuinamente creía que Hans Küng era el anticristo (!). Thiel no es un intelectual; forma y ha formado parte siempre de un mundillo tecnocrático-informático, que se ha caracterizado siempre por un marcado desprecio de las humanidades. Son los «hombres de acción», para quienes lo que importa es hacer, hacer, hacer, no importa demasiado lo qué, por qué o para qué. La idea central de su texto podría reducirse a lo siguiente: «vean, Ratzinger también creía que estamos en tiempos del anticristo, por lo tanto tengo razón yo cuando lo digo. Aunque, claro, como era un intelectual que vivía en una torre de marfil, no como yo, que vivo en la realidad y en la acción, creyó una estupidez acerca de quién era el anticristo, porque los académicos se creen el ombligo del mundo, pero no lo son (lo somos efectivamente nosotros, los tecnócratas, que no nos engañamos al respecto porque somos más inteligentes que los demás).»

      Por otra parte, el intento de asociación de santo Tomás con las doctrinas averroístas de la eternidad del mundo y con la vaga idea de que por ahí no creyese mucho en la historicidad del anticristo es o bien bobera o bien mala fe.

      Suscribo lo que dice Hilbert: demasiada habla del anticristo sin suficiente habla de Cristo me da repelús.

      exveteranova

      1. No estoy ta seguro que Thiel «no es un intelectual; forma y ha formado parte siempre de un mundillo tecnocrático-informático». Estudió filosofía y no es tonto; conoce de esa disciplina, de teología y de historia. El mundo informático le ha servido para hacerse millonario, pero yo no lo despreciaría tan rápidamente como pensador.

        1. Avatar de Desconocido Anónimo

          Exactamente.

          Y por lo mismo, no dudo ni por un segundo en decir que es para prestar atención.

          No porque sea la gran cosa, sino por lo que de siniestro tiene.

          Porque si su inteligencia no está iluminada por la Luz de la Verdad, puede uno preguntarse legítimamente ¿Que otra clase de «luz» lo lleva a inmiscuirse en cuestiones como estás? Y… verdaderamente la vida que lleva no alimenta ninguna clase de buen presagio.

        2. Avatar de Desconocido Anónimo

          Hay que ver también qué filosofía estudió Thiel; no se olvide que en el mundo anglosajón y muy especialmente en EEUU, fuera del mundillo de las liberal arts schools, la Filosofía es entendida como lógica, retórica y epistemología. Es decir, se estudia la filosofía como instrumento de la razón instrumental en las ciencias. Lo que usted y yo entendemos por filosofía y lo que ellos entienden por filosofía son probablemente cosas muy distintas. En cualquier caso, no niego las credenciales, sino que juzgo lo que leo; y de él no he leído nada hasta ahora que me convenza de que el hombre tiene algún calado real. Amén de que mi opinión de su moralidad, conforme a lo que todos sabemos públicamente de su persona, tampoco me lleva a confiar demasiado en sus juicios prudenciales, o en la influencia que sus propias conveniencias económicas y de poder tengan sobre su apreciación de la realidad. Por más victoriano que suene decirlo, y consciente de que todos tenemos pies de barro, ciertos vicios –dice el consenso de los autores– nublan y oscurecen el entendimiento práctico.

          exveteranova

        3. No sabía que había estudiado con René Girard. Es muy interesante, ya que este filósofo fue mucho más un pensador conservador —en un sentido religioso y antropológico, no partidista— que progresista, a pesar de enseñar en Stanford.

        4. Avatar de Desconocido Anónimo

          Puede ser que el rol de Sauron le quede grande, pero pefectamente puede ser Saruman.

          Experto en lo que todos han dicho acerca del arcano arte de los anillos, secretamente enamorado… si hasta Galadriel soñó muchas veces lo que haría…

        5. Avatar de Desconocido Anónimo

          Sí, efectivamente. Fue discípulo de René Girard, del que toma algunas de sus ideas esenciales. En mi artículo anterior había redactado un párrafo al respecto, que luego decidí recortar por conservar la brevedad. Los pego a continuación, por si fuera útil:

          «Su perfil intelectual resulta menos usual que su biografía empresarial. Thiel fue alumno de René Girard en Stanford, y la teoría mimética dejó una marca reconocible en su manera de comprender la competencia, la violencia social y el conformismo moderno. Esa influencia aparece desplazada, en su caso, hacia el terreno empresarial y político: la imitación no es solamente un problema antropológico, sino también una forma de esterilidad. De allí una de sus fórmulas más conocidas, procedente de Zero to One: “Competition is for losers”. La frase, brutal en su brevedad, resume una intuición central de Thiel: la competencia perfecta no es el reino de la excelencia, sino el espacio donde todos se parecen demasiado; la verdadera creación consiste en fundar algo nuevo, pasar de cero a uno, escapar del rebaño imitativo.»

          Thiel mismo alega que esta tesis es una reelaboración de la teoría mimética de Girard.

          Raniero.

        6. Avatar de Desconocido Messerschmidt

          Que no sea tonto, que tenga conocimientos, que se interese por cuestiones teóricas y que quiera pasar por intelectual no hacen que lo sea. El móvil y el fin del intelectual, o del sabio en sentido socrático si lo prefiere, es la sabiduría. No es el caso de Thiel. Para él el intelecto y el conocimiento son instrumentos de poder y medios para satisfacer su increíble sed de dinero, probablemente también para saciar su ego.

    12. Avatar de Desconocido Anónimo

      Peter Thiel destaca que Benedicto XVI creía que estos son los Ultimos Tiempos, algo que no resulta difícil advertir con sólo observar la acelerada pérdida de la fe en todo el mundo católico y especialmente en la rebelión contra Dios y la Iglesia que hoy asume Europa renegando de sus raíces cristianas.

      No cabe duda que la apostasía que según San Pablo caerá sobre la Iglesia antes de la aparición del Anticristo es la que hoy vemos sin entender cómo es posible que tantos obispos y cardenales insisten en aceptar la homosexualidad, el fin del celibato y el diaconado femenino, entre otras aberraciones.

      Si siendo Peter Thiel protestante y un homosexual casado con un tal Matt Danzeisen con quien comparte dos hijos adoptivos quien elogia a un gran Papa como Benedicto XVI, deberíamos comprender alarmados que cuando dice que él es más católico que muchos católicos desgraciadamente no le falta razón, porque cuesta entender que haya tantos buenos católicos que no ven la profunda crisis terminal que vive la Iglesia, que si bien en su larga historia supo vencer a tantos enemigos, hoy ya no será así porque existe una legión de sus propios obispos y cardenales que son el enemigo que la devora desde adentro.

      A mi juicio, estamos en presencia de señales inequívocas de que el Anticristo y el fin de los tiempos están cerca, tan cerca, que tal vez por eso irónicamente no se dan cuenta.

      No en vano Benedicto XVI también dijo que el Secreto de Fátima todavía está por cumplirse, algo que Peter Thiel olvidó o no quiso decir.

      Fuenteovejuna

      1. Avatar de Desconocido Anónimo

        Tenga usted cuidado don Fuenteovejuna con comentarios como este.

        Corre el riesgo de que aparezca un alterado Batistella con sus «basta basta basta de estas catinelas», que bien sabemos pueden ocurrir, o puede que no ocurran, un poco como con la famosa cuestión del Gato de Schroedinger.

        Quien sabe…

        En una de esas el Anticristo viene y no viene al mismo tiempo.

        Pudiera ser que haya herejes que no lo sean y católicos que caigan en un cisma mientras no caen en ninguno. Y todo al mismo tiempo.

        Misterios de la cuántica, que le dicen.

        Yo.. hace rato que decidí prestarle atención a estas catinelas, aunque vengan de un tipo al que veo con desconfianza. Realmente Thiel me parece siniestro.

        Por las dudas, ¿Vio? Por si… (parafraseando cuánticamente a Castellani) Cristo Vuelve y No Vuelve.

    13. Avatar de Pampeano Pampeano

      Cuando aparezca el Anticristo, si de persona se trata, ¿hablará del anticristo como un «otro» o simplemente ignorará el tema porque el mundo, ya no cristiano, simplemente lo habrá olvidado?

    14. Avatar de Desconocido Anónimo

      Santo Tomás y Hans Küng en concluyente cofradía, ¡quién lo diría!

      Desconozco el texto de Agamben, tendré que ponerme a tono.

      Muchas gracias.

      G. Marivs

    15. Avatar de Desconocido Anónimo

      Estimado Wanderer

      Un tema acuciante para nosotros “católicos de a pie”. El Padre Leonardo Castellani, incomprendido y perseguido; ¡que otro destino para un profeta!; una vez y otra vez vuelvo al “Apocalipsis según San Juan” o “Cristo vuelve o no vuelve”.

       Su biógrafo refiriéndose a sus momentos finales: -lo visité una tarde en su departamento de la calle Caseros. Lo encontré pálido, enjuto, envejecido, rezando en la oscuridad. Ante una optimista pregunta mía con respecto a sus trabajos en general, me contestó palpando las negras cuentas de un rosario que apretaba entre sus descarnados dedos: «Lo único que en adelante me interesa, Peco, es prepararme a bien morir; en cuanto a mi obra escrita: ¡bah! Antes tendrá que padecer la suerte natural de las semillas: pudrirse bajo la tierra para que, Dios mediante, aparezcan –si llueve– los verdes brotes de la planta. Estamos todos sometidos, Peco, a esa inexorable ley biológica que es al mismo tiempo sobrenatural: morir para resucitar. Y también, por supuesto, deben cumplir dicha ley nuestras obras humanas».

      Nuestra Señora nos viene advirtiendo con fuerza desde Lasalette: “Roma perderá la fe y se convertirá en la sede del anticristo”, “Antes que esto acontezca habrá una especie de falsa paz en el mundo; sólo se pensará en divertirse”.

      Estando en Francia, tuvo lugar el fallecimiento de Benedicto XVI, y una religiosa (modernista), me pregunta que pensaba yo de el, y le respondí: “era el Katejon”

      Pido la Gracia de ser contados entre -los apóstoles de los últimos tiempos- como les llama Nuestra Señora en Lasalette: – los fieles discípulos de Jesucristo que han vivido en desprecio del mundo y de sí mismos, en la pobreza y en la humildad, en el desprecio y en el silencio, en la oración y en la mortificación, en la castidad y en la unión con Dios, en el sufrimiento y desconocidos del mundo. Es tiempo de que salgan y vengan a iluminar la tierra. Id y mostraos como mis hijos queridos, yo estoy con vosotros y en vosotros con tal vuestra fe sea la luz-

      Volviendo a Castellani, «Dios juega con trampa –sentenciaba desde San Juan en el año 1962–; tiene en la manga el As de Espada, la carta de la Resurrección. Cuando esté más oscuro, sabed que por allí amanece».

      1. Avatar de Andrés Battistella Andrés Battistella

        Nuestra Señora nos viene advirtiendo con fuerza desde Lasalette: “Roma perderá la fe y se convertirá en la sede del anticristo”,

        Eso es apócrifo y fue condenado por el Santo Oficio.

        No pertenece a la verdad de las apariciones de La Salette.

        1. Avatar de Luis Jeme Luis Jeme

          Andrés Batisella,

          No es apócrifo, lo escribió Melanie el 1879 en Lecce (Italia), con el imprimatur del Obispo. Que Roma lo censurara, como hizo con buena parte de Fátima, no es motivo de para creer en su falsedad, si acaso lo contrario. Y más teniendo en cuenta que, a la contra, cada vez dan más credibilidad a esa mamarrachada de Medjugorje.

        2. Avatar de Andrés Battistella Andrés Battistella

          Esos pasajes «apocalípticos» no figuraban en la versión original SECRETA de 1851 (que Mélanie y Maximino entregaron al Papa Pio IX), sino que fueron añadidos (por la propia vidente, ver PD) y publicados en 1879 con aprobación del obispo de Lecce, Mons. Zola.
          Luego el Santo Oficio los consideró falsos y condenó esa versión «ampliada» en el Index. https://archive.org/details/AAS-15-1923/page/286/mode/2up

          PD: sobre las razones de las addenda de Mélanie en la versión de 1879, copio un resumen investigativo de IA:

          Las razones detrás de esta controvertida versión de 1879 son múltiples:

          Influencias externas y política: Se cree que Mélanie fue influenciada por personas de su entorno con fuertes convicciones políticas, especialmente del bando legitimista (monárquicos que apoyaban a la rama de los Borbones). Estas influencias se reflejan en el texto de 1879, donde, por ejemplo, se menciona a Napoleón III, un tema ausente en la versión de 1851, que es anterior a su golpe de estado. Esto sugiere que el texto de 1879 pudo haber sido moldeado por las visiones políticas de quienes la rodeaban.

          Lecturas apocalípticas: La propia Enciclopedia Católica sugiere que, con el paso de los años, la mente de Mélanie «había sido perturbada por la lectura de libros apocalípticos». Su imaginación y memoria pudieron haberse visto influenciadas por estas lecturas, llevándola a interpretar y expandir el mensaje original bajo una óptica más catastrófica.

          Un contexto de crisis en la Iglesia: La versión de 1879 pinta un panorama muy sombrío de apostasía y crisis dentro de la Iglesia. Algunos ven esto como un reflejo de los temores y la percepción de decadencia que existían en ciertos círculos eclesiásticos y laicos de la época, más que una profecía literal.

          Posibles motivos personales: La vida de Mélanie fue errante y difícil. Algunos historiadores sugieren que pudo haber buscado reafirmar su importancia y su papel como vidente, o que su estado mental y emocional la llevó a creer firmemente en estas nuevas elaboraciones como parte del mensaje original.

          PPD: recién en 1999 se descubrió el original secreto que recibió Pío IX en 1851, y entonces se constató la diferencia que había con las añadiduras de la versión condenada de 1879.

        3. Avatar de Desconocido Anónimo

          Qué raro, la parte aludida dice que eso no puede ser verdad. O sea, se creían impecables, como si estuvieran confirmados en gracia, eso no sería pecado de presunción? Digo.

        4. Avatar de Andrés Battistella Andrés Battistella

          ¿Qué gana con sembrar sospecha sobre el Santo Oficio de esa época, a ver?
          ¿Dónde estaría la presunción?
          Para decir esas cosas, mejor no diga nada.

        5. Avatar de Desconocido Anónimo

          Eso que usted señala es cierto, sin embargo los dichos de Melania en los días posteriores a la aparición y consignados en el informe el canónigo Rousselot (no el secreto que fue enviado a Roma sellado) son bastante reveladores si se hace una interpretación en clave apocalíptica.

        6. Avatar de Luis Jeme Luis Jeme

          Andrés Battistella, para ser de su invención es mucha coincidencia que varias partes del mensaje de Mélanie coincidan con Fátima y otras apariciones posteriores, con la visión de León XIII de la libertad del demonio en el mundo y con sucesos históricos ocurridos en el siglo XX.

          Por otra parte, de Mélanie hay muchos más testimonios afirmando que tuvo una mente y vida sanas que de lo contrario. León XIII la recibió personalmente mostrándole su afecto y San Pío X la llamaba «la nostra santa», animando al proceso de beatificación. Sobre la costumbre tan extendida en la Iglesia de descalificar unas apariciones acusando al vidente de ególatra, desequilibrado, etcétera, diré que me parece un poco repugnante. También lo sufrieron santa Bernadette y los pastorcitos de Fátima.

        7. Avatar de Desconocido Anónimo

          Estimados, los católicos nos guiamos por lo Revelado por Dios y que la Iglesia propone como tal, no por revelaciones privadas en cuanto tales… Y estas se aceptan sólo en cuanto la Iglesia las acepta. Si siguen con eso de La Salette así a ojos ciegos van a terminar creyendo en Horangel y Parravicini, por no decir en la bruja de la esquina.

        8. Avatar de Luis Jeme Luis Jeme

          Anónimo de las 10:03. No se preocupe, ambos sabemos en qué creemos, no hace falta que nos catequice. Pero eso no significa que no podamos atender a revelaciones privadas. Por ejemplo, en España damos por sentado que somos (o fuimos) católicos porque la Virgen en vida se apareció a Santiago Apóstol. Y el Papa Juan Pablo II consagró al mundo al Inmaculada Corazón de María porque creía en las apariciones de Fátima. Hay tiempo para todo. No hace falta ser tan protestante para ser tan católico.

        1. Avatar de Andrés Battistella Andrés Battistella

          Castellani no fue milenista.

          Enseñó acerca del milenismo, y lamentó que se impusiera la opinión alegorista.

          Pero reconoció también que había cosas que no entendía, que le impedían ser milenista tout court.

        2. Avatar de Desconocido Anónimo

          Yo creo que se cumplió muy bien, con Francisco, al menos… la sede del Anticristo, está por verse. Pero que perdió la Fe, ¿qué duda cabe?

          Le cito una sola herejía: «María no nació santa».

        3. Avatar de Desconocido Anónimo

          Cualquier católico que haga lea las escrituras y haga exegesis es inmediatamente considerado sospechoso, eso es cosa de protestantes. Lo que hace un buen católico es cumplir el precepto, escuchar atentamente el sermón (que deforma convenientemente el minúsculo fragmento de las escrituras que se lee) aportar al cepillo, la colecta, saludar al párroco al salir, callarse y para casa.

        4. Avatar de Andrés Battistella Andrés Battistella

          No podía faltar la mención a Mons. Barriola.

          Siempre sale.

          Y estará muy bien y es muy respetable.

          Pero Castellani afirmó tajantemente que él no era milenista, ¿qué quiere?

          Es como es caso de la obra de Tolkien, que andan muchos diciendo que no es religiosa cuando el autor dejó asentado que lo era, y eminentemente.

        5. Avatar de Desconocido Anónimo

          Su comentario me deja pasmado, don Andrés (que, sensu contrario, tanta sensatez ha mostrado en el tema de la FSSPX): «Castellani afirmó tajantemente que él no era milenista». ¿Y? Dígame cuántos herejes y cismáticos no han afirmado tajantemente que ellos no eran ni herejes ni cismáticos… ¿Eso, acaso, los hace menos herejes y menos cismáticos? Los ladrones y estafadores no suelen decir que lo son, sobre todo los últimos cuando están ejerciendo su oficio. Y los mentirosos tampoco suelen decir que son mentirosos cuando están in actu. Por lo demás, el mismo P. Alfredo Sáenz dice que Castellani era milenarista. Y basta leer al mismo Castellani para apercibirse. Y claro que sale Barriola: ese artículo rebosa, en este caso sí, sensatez, y lo deja a Castellani bastante mal parado.

          Dios lo bendiga.

        6. Avatar de Andrés Battistella Andrés Battistella

          1° No sé por qué asume que ser milenista es algo malo. Casi parece decir que es herético.

          2° Se puede argumentar, en efecto, que Castellani fue milenista; como bien dice, en sus escritos dedica mucho a ese tema.

          3° No lo compare con el caso de los cismáticos lefebvrianos, que dicen una cosa y hacen otra. En este caso, estamos oponiendo palabras contra palabras.

          4° ¿No tiene un autor el derecho de dar la interpretación correcta de su propia obra escrita? Si después de haber escrito tanto sobre la interpretación milenista, Castellani va y dice, «acá hay un pasaje que no me cuadra para el milenismo y por lo tanto me impide adoptar esa escuela, aunque me gusta más que la otra», ¿a qué el jueguito de condenarlo post mortem? Lo cual termina en el punto 1°.

        7. Avatar de Desconocido Anónimo

          Estimado Andrés:

          1) Al menos no parece que sea algo bueno, sobre todo tal como lo expone el P. Castellani, hasta con irreverencia hacia S. Agustín (cuya enseñanza madura es, dice, (sic) una «patochada», un «tropezón», una «caída», que «hace llorar» y «da vergüenza»). Me parece que lo que digo consta por el artículo de Mons. Barriola, que conviene leer al respecto. No dije ni digo que se trata, en su versión, de algo herético (no adhiere al llamado «craso»). Pero está claro que eso no basta para que una doctrina sea aceptable.

          2) Bien. Aunque la mera extensión dedicada al tema no lo hace de suyo tal.

          3) Quise decir que el mero expresar por un autor que no es tal o cual cosa no decide la cuestión: aquí no lo hace. Y si por sus escritos o dichos consta otra cosa, pues contra facta

          4) El mismo rechazo que hace de la posición definitiva de S. Agustín (que es también la de Sto. Tomás y la que la Iglesia al menos de facto ha asumido), pienso que es ya un índice de su posición milenarista.

          5) El problema que aquí veo no es tanto de Castellani, sino de algunos castellanistas (o como se diga), que me da la impresión que casi lo canonizan y hacen de él un Doctor o Padre de la Iglesia. Por ejemplo, en la miniserie documental sobre el Apocalipsis de Caravel (de S. Delacre), que pretende fundarse en Castellani, en el primer episodio se dio la interpretación milenarista como la más propia «por muchísimo»: «Todos los premios se podrían referir a la vida eterna en el cielo, pero con muchísima más propiedad todos los premios se pueden referir a los mil años de vida feliz y resucitada del capítulo 20 del Apocalipsis. Esta interpretación se llama “milenarismo espiritual”, y consiste en la interpretación literal del capítulo 20, que habla de un reinado de Cristo de mil años en la tierra, luego de su segunda venida. La interpretación literal es la primera que exige la Biblia, como explicó san Jerónimo y actualmente sigue exigiendo también el Catecismo». Aquí, además, hay un no entender rectamente qué la cuestión de los sentidos de la SE, como traté de mostrarlo aquí (precisamente con ocasión de ese error): https://www.academia.edu/83034085/Los_sentidos_de_la_Sagrada_Escritura. Sin embargo, muchos católicos aplaudieron entusiastas tal primer episodio como el no va más de la ortodoxia, como si, porque lo dijo Castellani, pues ya es palabra santa. (Castellani que, por cierto, tiene también una posición no tomista y pienso que errada en lo que hace a la Controversia De auxiliis, según lo que dice en su Catecismo para adultos, pero eso es otro tema [http://www.infocatolica.com/blog/praeclara.php/2406010951-la-predestinacion-segun-santo#c738493]).

          Cordial saludo.

          In Domino,

          Federico Ma.

        8. Avatar de Desconocido Anónimo

          El punto más difícil de la posición milenarista es que era mayoritaria en los siglos II y III, contando entre sus proponentes a S. Justino Mártir, S. Ireneo de Lyon y S. Hipólito. Nótese «mayoritaria» y no «unánime», pues S. Justino mismo dice que en su tiempo había cristianos de fe ortodoxa que no la sostenían.

          Comparto aquí mi resolución personal de este punto, la cual se basa en una consideración cuantitativa de espacios y tiempos.

          Por el lado de espacios, la base de Nueva Jerusalén es un cuadrado de lado:

          12.000 estadios x 0,185 km/estadio = 2.220 km

          Por el lado de tiempos, si se espera que el intervalo entre la Resurrección de Jesús y su Parusía sea breve (Hipólito, uno de los que tenía expectativas más lejanas en el tiempo para la Parusía, la esperaba para el año 500), entonces es imposible que en ese intervalo lleguen a la salvación una cantidad de electos en línea con la extensión de Nueva Jerusalén, porque es imposible que una cantidad tal de personas lleguen siquiera a la existencia, dado que el designio divino es que las personas lleguen a la existencia luego de una gestación de 9 meses.

          Notemos en este punto que S. Jerónimo y S. Agustín, los primeros Padres de la Iglesia de Occidente que sostuvieron un Milenio simbólico, pensaban que el número de electos es pequeño, o sea que la extensión de Nueva Jerusalén NO es indicativa del número total de electos.

          Por lo tanto, si el número total de los elegidos es muy grande, como parece implicar el tamaño de Nueva Jerusalén, y el tiempo entre la Resurrección de Jesús y su Parusía es corto, entonces es estrictamente necesario para que esa cantidad de elegidos pueda llegar a la existencia – prerrequisito para llegar a la salvación – que la Parusía sea seguida por un Milenio literal durante el cual la tierra esté poblada por una aristocracia de santos resucitados en cuerpos gloriosos – y que por lo tanto no podrán pecar ni morir ni procrear – reinando con Cristo (presente física o espiritualmente) sobre una mayoría de personas en cuerpos mortales que procrearán y morirán luego de largas vidas. La finalidad del Milenio es dar tiempo para la procreación: un tiempo cúbico para poblar una ciudad cúbica.

          En contraste, para nosotros, que sabemos que el tiempo entre la Resurrección y la Parusía será de al menos 1996 años (2026 – 30), es lógico entender el Milenio simbólicamente, donde por «lógico» quiero decir «consistente con un número total de elegidos grande». Y dado que además la posición de Milenio simbólico es lógica en sí misma (porque una rebelión masiva de la humanidad al final de un Milenio literal no es realista) y consistente con la totalidad del NT, esa posición es hoy evidentemente preferible y segura.

        9. Avatar de Desconocido Anónimo

          Anónimo de las 08:25, no es «arquitectónico-espacial» sino «espacio-demográfico-temporal».

          Si la extensión de la Nueva Jerusalén (el espacio) es indicativa del orden de magnitud del número de los electos (la demografía), y si además el tiempo entre la Resurrección y la Parusía es corto, entonces se necesita un tiempo subsiguiente a la Parusía para que esos electos puedan llegar a la existencia y luego a la salvación.

      2. Avatar de Desconocido Anónimo

        Basta ya con Castellani, plis!!! Ya fue! Venir a meterlo también acá… es demasssssiado! No pretendan hacer de él un clásico. Nadie lo conoce fuera de un pequeño círculo de argentinos muy especiales… ( no porque sean una élite sino por…. bue… dejemos lo aca)

        1. Avatar de Desconocido Anónimo

          Los clásicos no se hacen a fuerza de puño ni por ukase de un grupo de tradis, estimado.

          Busquen «Deshinchar a Castellani».

    16. Avatar de Desconocido Anónimo

      Está sonando mucho el nombre de Thiel

      https://crisismagazine.com/opinion/why-is-peter-thiel-so-preoccupied-with-the-antichrist?utm_source=Crisis+Magazine&utm_campaign=b2ba4b64a5-Crisis_DAILYRSS_EMAIL&utm_medium=email&utm_term=0_a5a13625fd-b2ba4b64a5-28218662&mc_cid=b2ba4b64a5&mc_eid=2121ddec44

      En este artículo de hace unos días Scott Ventureyra también lo estudia.

      Lo que más me preocupa de Thiel es que se lo ve hablar mucho del Anticristo y poco (o tal vez nada) de Cristo. Tal vez crea más en uno que en otro.

      Hilbert

    17. Avatar de Andrés Battistella Andrés Battistella

      Cada vez me da más repelús este Thiel.

      Me parece mucho más peligroso que Hans Küng.

      El macaneo más peligroso no es el que distorsiona abiertamente las doctrinas, sino esa forma de macaneo que consiste en «mentir con la verdad»… como hizo Satanás en las tentaciones a Nuestro Señor.

    18. Avatar de Desconocido Anónimo

      Lo único penoso en todo este asunto es que el trending topic de este blog sean los post y comentarios sobre una cuestión tan lejana a la teología y la espiritualidad como ciertas ordenaciones sin y contra mandato pontificio. Al menos como se ha analizado por la mayoría de los lectores, salvo honrosas excepciones.

      Estos post son realmente superiores en contenido. No es una crítica al moderador, que sube y cura contenido variopinto y muy valioso, solamente una decepción personal acerca de donde está puesta la atención del público tradi, en general.

      Espero poder en estos días esbozar alguna respuesta a ambas publicaciones de Raniero da Fiore, que enriquezcan el debate.

      Suyo para siempre,

      El Marqués del Godoy

      1. Avatar de Desconocido Anónimo

        Estimado Marqués, será un gusto leer su aporte.

        Nobleza obliga admitir que este artículo de Thiel fue un hallazgo de Wanderer y suyo también fue el mérito de esta excelente traducción.

        Quedo a la espera de sus comentarios.

        Saludos.

        Raniero.

    19. Avatar de Desconocido Anónimo

      Extraordinaria aportación, como siempre, don Wanderer; pero el objetivo de mi comentario es agradecerle (por esta vez y por todas) por la correcta traducción del inglés al español que no se parece en nada a las penosas traducciones automáticas que se publican en infovaticana. Bien por usted.

        1. Avatar de Desconocido Anónimo

          Gracias por su aporte. Por favor siga el hilo de Silicon Valley.

          Ellos tienen más Fe que muchos de nosotros.

          También tienen millones de simulaciones del Apocalíptisis y algo saben ….

          Seguiré rezando con temor y temblor, pero que difícil es estar en el mundo mundano sin caer en las tentaciones.

          en Xto.

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